Una vida genial - Sergio Gómez Villalobo - E-Book

Una vida genial E-Book

Sergio Gómez Villalobo

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Beschreibung

Con esta historia no se busca dejar ningún tipo de enseñanza, sino que solo se procura entretener y ayudar a encontrar los límites de la psiquis humana antes de que abandone el estado de ser con conciencia a dejarse llevar por sus demonios no dominados. El protagonista recorre ese camino, pero ¿saldrá vivo?

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Seitenzahl: 94

Veröffentlichungsjahr: 2022

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Producción editorial: Tinta Libre Ediciones

Córdoba, Argentina

Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo

Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Gómez Villalobo, Sergio Luis Alfredo

Una vida genial / Sergio Luis Alfredo Gómez Villalobo. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2022.

112 p. ; 22 x 14 cm.

ISBN 978-987-817-051-0

1. Narrativa Argentina. 2. Novelas. 3. Novelas Psicológicas. I. Título.

CDD A863

Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.

Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet o por cualquier otra red.

La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidadde/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

© 2022. Gómez Villalobo, Sergio Luis Alfredo

© 2022. Tinta Libre Ediciones

Una vida genial

PRÓLOGO

Se puede comprender, respetar y hasta querer la trama de este libro, o todo lo contrario. Como este libro, pocos.

PRESENTACIÓN – D.1

Andrée García de León Vodafone, llamado con el mismo nombre que su abuelo, nació en la provincia de Tucumán el 19 de octubre de 1977. Nació allí como podría haber nacido en cualquier otra parte por el itinerario de sus padres, que viajaban continuamente a causa de sus trabajos pero decidieron esperar la fecha del nacimiento de Andrée en la provincia que también los había visto nacer a ellos.

Si hacemos una descripción de su herencia más profunda, sus abuelos se habían mudado a la provincia después de casarse para alejarse de los problemas políticos que rodeaban a la familia por estar vinculada con los principales dirigentes del país, sumido en constantes conflictos militares durante esa época. Ellos se negaban a tomar partido por alguno de los bandos extremistas que pujaban por la presidencia, y optaron por la decisión de mudarse a los límites del país, en el norte. Pero durante el viaje tuvieron la oportunidad de quedarse con una estancia en la provincia de Tucumán por un buen precio de compra. Allí se establecieron y tuvieron a sus hijos, entre los cuales se encontraba Juan, quien creció entre los mejores educadores que el dinero podía costear en la zona y llegó a ser un gran especialista de la Medicina.

Durante su residencia conoció a la que sería su esposa, con la cual recorrió gran parte del territorio del país. Juntos tuvieron tres hijos; el menor fue el pequeño Andrée, quien sufrió la muerte de sus padres en un trágico suceso a la edad de siete años y quedó bajo la tutela de sus abuelos junto a sus hermanos. Al llegar a la mayoría de edad, los hermanos mayores realizaron sus estudios universitarios en otras provincias y quedó solo el hermano menor, junto a sus abuelos, en la estancia donde podía encontrar las más favorables circunstancias, como ser el aire puro y los alimentos en abundancia que lo acercarían a una alegría efímera; si bien esta alegría estuvo acompañada de un poco de paz, no sería suficiente.

Después del funeral de sus padres, el niño Andrée cayó en una depresión profunda, durante la cual estuvo recluido en la habitación asignada a él en la estancia de sus abuelos. Durante los primeros años de su adolescencia, los que fueron sus días en la escuela se convirtieron en un martirio; se tuvo que llegar a la decisión de asignarle un tutor en su hogar. Ya al cumplir los diecisiete retomó su vitalidad descargando sus penas en la escritura, y esto tuvo la importancia psicológica y afectiva que podría tener para un púber que careciera de padres.

En el país encontraba su pleno apogeo el liberalismo social, que se había consolidado luego de que, en la pasada década, la nación hubiese vuelto a tener una presidencia elegida en democracia y se terminase el régimen de las dictaduras militares que habían llevado a diferentes conflictos internacionales; el más importante, la guerra contra el poderío de Inglaterra por la soberanía de las islas situadas al sur del océano Atlántico, conocidas como las Malvinas. Estos hechos sirvieron para moldear los hábitos morales y mentales del adolescente Andrée, quien además estaba influenciado por los valores con que era educado por sus abuelos, que tenían bastante tiempo para consentir las necesidades del muchacho. Durante estos años, su abuela quiso incentivar su lectura, por lo que durante meses recibió por correo las ediciones semanales de la colección completa de Arthur Conan Doyle y Agatha Christie. Este sería un factor importante en el futuro del muchacho, quien elegiría formar parte del medio periodístico y dejaría de lado cualquier tipo de educación formal al conseguir empleo de redactor en una revista quincenal.

Al tiempo de sus veinticuatro años, y con el país sumergido en una de las más grandes crisis económicas que se pueda recordar —con hechos de sublevación civil y presidentes que renunciaban a su cargo al no poder mantener el orden social—, Andrée se vio estancado en su crecimiento profesional. Su intuición lo llevó a pensar que las respuestas estaban fuera de la provincia que lo había visto nacer, y emprendió un viaje de autodescubrimiento por todo el norte del país con tan solo una mochila y doscientos pesos en el bolsillo, lo cual lo alejó por un tiempo del mundo de la escritura.

En aquellos días conoció a Malena, su amor imposible. Cruzaron sus caminos en alguna ruta entre las montañas. En ella encontró la entrada definitiva a la dimensión de los hombres. Andrée aceptó el regalo, y se enamoró. Su amor fue intenso y perfecto. Siguieron juntos hasta que ella tuvo que regresar a sus estudios universitarios, pero quiso la causalidad de la vida que ella también viviera en Tucumán, por lo que Andrée sabía que podría buscarla cuando regresara a su hogar. Pasó un tiempo entre comunidades de pueblos originarios, absorbiendo enseñanzas y realizando diferentes rituales chamánicos que fueron su bocanada de aire ante el ahogo causado por la atmósfera vulgar y carente —hasta el absurdo— de imaginación y capacidad creadora; logró centrarse en su interior, meditando ya en los elementos de su futuro que le brindarían nueva esperanza para el porvenir.

Cuando se sintió autorrealizado emprendió su vuelta. Ya de regreso, la vida le estaba preparando otro golpe anímico con la muerte de su hermano. Pensando en refugiarse en el amor fue en busca de Malena, quien lo recibió con las puertas de su casa abiertas; pero Andrée no pudo abrir las de su corazón. Malena estaba comprometida desde hacía tiempo con un joven de buena posición económica, así que mantuvieron el pasado romance en secreto y comenzaron lo que sería una relación de amistad profunda.

Al estar exaltado y ser incapaz de reflexionar con calma, por primera vez entraron en la vida de Andrée las adicciones a sustancias que indudablemente provocaron un efecto de misterio en su personalidad, pues le daban un estado de hiperlucidez mental que lo convertía en un conversador brillante y exaltaba su genialidad ante sus pares. Aunque con un énfasis en la amargura, los reproches y la desesperanza, alcanzaba a veces una elocuencia casi sobrenatural y llegaba agudamente a términos de máxima sencillez y claridad, dejando de lado la lógica habitual con demostraciones de deliciosa belleza o vulgares fantasías. El problema surgía en el momento en que paraba de consumir, en tanto el síndrome de abstinencia devastaba su estado físico al punto de que tenía que arrastrarse durante días hasta volver a recobrar la normalidad; en esos momentos estaba acompañado muy de cerca por su inigualable amiga, que lo ayudaba con sus desequilibrios anímicos.

Pasados sus treinta años retomaría su trabajo de redactor, en contestación respetuosa al pedido de sus familiares para que recobrase su brillante genio, en un entorno que lo llevaría a ser considerado un erudito de la palabra escrita. Llegó en un par de meses al puesto de jefe de redacción en un importante diario regional, esto sumado a su participación en radio como columnista, y lo acompañó con la decisión de adquirir una pequeña, pero lujosa, casa en el centro de la ciudad, más que suficiente para él y su soledad. Ya para ese entonces Andrée estaba enfocado en ampliar sus conocimientos sobre metafísica, pero las debilidades y flaquezas que lo llevaban al vicio lo hacían pagar muy caro con su salud, por lo que decidió alejarse nuevamente de cualquier trabajo que lo llevase a tener responsabilidades ajenas a publicar algo vinculado con sus deseos. Entre breves lapsos de sobriedad pidió dinero prestado para publicar su único libro titulado Decisiones inteligentes de una vida prestada, en el cual, en breves capítulos, dejaba asentados los que fueron modelos comprobados por él mismo sobre cómo llevar una vida de éxitos a pesar de cualquier situación adversa. Después de un análisis reflexivo, el libro dejaba una sensación de profundo misterio, era triste y melancólico.

Luego del tiempo de reclusión que utilizó para el desarrollo de su libro apareció lo que sería un episodio misterioso, ya que Andrée hizo mención a su familia de haber conocido a una mujer por la cual, según sus palabras, sentía un cariño entrañable, aunque no afectara en nada su tierno y angustioso cariño por Malena. La situación lo llevó a una efímera hermeticidad y a la incomunicación durante unos meses en los cuales ninguno de sus conocidos tuvo noticias suyas. Luego de volver a dar señales de vida, habló de un atractivo malsano en esa mujer y jamás volvió a retomar el asunto, dejando tema para infinitas variaciones.

Llegando a sus treinta y tres años estaba lejos ese adolescente Andrée que había empezado con turbulencias en el ambiente periodístico, y se encontraba en su rostro a un hombre envejecido que disfrutaba de fiestas y salidas nocturnas que se repetían de manera monótona. Ya no le resultaba importante el orden de lo intelectual; sin embargo, empezaría una especie de recopilación —para no perder los hábitos en materia de escritura— de momentos memorables autobiográficos, de acontecimientos extraordinarios que lo habían llevado algunas veces a ser un ayudante de las fuerzas policiales y otras tantas a ser encarcelado por estar inmerso en lo bajo del mundo, donde encontraba abastecimiento de las sustancias a las que se había vuelto adicto.

Fue muy tenso el momento en que la estocada final de la muerte de Malena hizo estragos en su mentalidad. Tras la más horrible tragedia de su vida, la sintió perdida y se sintió perdido él también, enfrentando el doble peso del remordimiento. Se inundó en alcohol a causa de su locura y esta, sumada a su falta de plenitud y a su desesperación, lo llevó a tomar la decisión de suicidarse. Fue encontrado en su habitación por sus vecinos, con un disparo en la cabeza; junto a su cuerpo se encontraban las notas de sus memorias, con las que se pudo realizar un compilado en forma de anecdotario.

JÚBILO – D2.VIII

(Fragmentos de anecdotario)

Salía de una fiesta demasiado excéntrica. Mucho alcohol y muchas drogas en la mesa, tantas, que mi cuerpo ya no podía contenerlas. Me había llevado Pablo en su auto, pero después de un tiempo considerable —el necesario para salir acompañado por una pendeja hacia otro lugar más íntimo— me dejó solo en ese antro donde la poca gente que conocía no era de mi confianza como para poder decirles sobre mi malestar y pedirles que me llamaran un taxi. Pasando desapercibido llegué a la puerta de salida, y apenas el aire fresco del exterior tocó mi rostro, su brisa me ayudó a retomar algo de sobriedad. No sé qué pasó; en un momento cerré mis ojos y al abrirlos nuevamente estaba sobre el suelo, boca abajo. Me había desmayado.