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Diario de aprendizaje sentimental o bitácora de una relación que se deshace y se rearma a medida que la novela avanza, Va a llover más que esto recorre la gran historia de amor entre Abril Vinokur, una secretaria que ama las plantas, y Lucas, un veinteañero de familia judía que se debate en la frontera misma entre la juventud y la adultez. Entre flashbacks y saltos en el tiempo, listas a la manera del Alta fidelidad de Nick Hornby y personajes evanescentes que alimentan o retrasan el devenir de esta historia, Lautaro Lamisovski edifica la película de nuestra época y de una ciudad bajo el panóptico de una generación hastiada: la joven clase media del siglo XXI todavía formateada por las luces y sombras del siglo pasado. Así, con altas dosis de frescura, humor y desolación, Va a llover más que esto es una novela que imagina otras novelas sobre el amor, que experimenta con la no ficción y la autobiografía para detallar los héroes, las ensoñaciones y las pequeñas victorias de una vida que se debate entre los ansiolíticos y el estallido emocional.
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Seitenzahl: 149
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Lautaro, Lamisovski
Va a llover más que esto/ Lautaro Lamisovski. - 1a ed.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Neural, 2022.
Libro digital, EPUB - (Narrativa)
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-88-4849-5
1. Literatura. 2. Literatura Argentina. 3. Narrativa Argentina. I. Título.
CDD A863
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Neural
Editores: Martín Jali, Matías Buonfrate
Diseño de portada: Sergio Calvo
1a edición en Argentina: Junio de 2022
www.literaturaneural.com
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La vida no debe ser vista como una continuidad orgánica, sino como un collage de emociones contradictorias, que de ningún modo obedecen a la lógica de causa y efecto.
Ricardo Piglia
No hay clímax a menos que haya sexo, o a menos que haya un arco narrativo reconocible: comienzo, desarrollo, fin.
Valeria Luiselli
Es vergonzoso lo que sigue, será la primera y última vez que lo cuente..
Luis Chaves
–Ya está lloviendo.
–Pero no va a llover mucho.
–Si.
–Apenas hay gotitas.
–Vas a ver, Lucas. Va a llover más que esto.
–No.
–Va a llover más que esto.
–No me parece, pero suena lindo, eh.
–Va a llover más que esto. Va a llover más que esto.
–Si. Va a llover más que esto, feliz año viejo.
Y el narrador abraza por la cintura a su novia y le dice al oído: va a llover más que esto, amor.
¿Es una premonición? ¿Es una amenaza acerca del futuro? ¿Es un mensaje de amor? Quién sabe. El narrador se queda pensando toda la noche en esa frase, como un loop o como un disco rayado o como la idea que tenemos del disco rayado.
Se quedan en la fiesta hasta el amanecer. Se despiden de algunos amigos, pero no de todos. De Maro sí y el narrador le dice: va a llover más que esto. Esa noche, que se transforma en día, no llovió más de lo que supuestamente iba a llover. Antes de dormir, el narrador y la novia hacen el amor, dormidos pero excitados, con la fuerza del primero de enero. Se quedan desnudos, con la persiana baja, sin el black out que interrumpe el sol que entra por las maderitas viejas de la persiana.
Esta es la primera escena del primer capítulo. En la segunda escena, se levantan y el día está nublado. El balcón está mojado por el agua que cayó durante la noche. El narrador le propone a Abril ver una película en la cama, con el aire acondicionado a todo lo que da, mientras comen cerezas en un bowl con hielo. Ven una película israelí que Maro le recomendó al narrador. Es una película sobre una separación o, mejor dicho, sobre un divorcio que no se puede llevar a cabo. La mujer se quiere separar, pero el rabino, por una serie de razones, no deja que se consume el divorcio. Es una película judicial. Cuando termina la película, la novia le dice al narrador que ella se siente como la mujer de la película, que ella se quiere separar, pero que él no la deja. Que es diferente que el caso de la película, porque el tipo no le da bola. Pero igual: cada vez que te digo que no te quiero ver más, venís y me drogás con sexo, o me escribís alguna cosita y eso me puede y acá estamos, pero se terminó, hoy se terminó, le dice ella a él.
–Pero si estaba todo bien.
–¿No te das cuenta de que no, Lucas?
–Pero no me podés dejar un primero de enero, no me podés hacer esto, no podemos empezar el año así.
Abril se va y el narrador va detrás de ella, y en la calle, en la puerta de un supermercado chino con las persianas de chapa bajas (con un grafiti que dice “flasheá amor”), Abril le dice al narrador: no te quiero ver más, no me busques más. Pendejo. Y ahí se va el primer capítulo, a grosso modo. Después, la novela avanza hacia atrás y hacia adelante, con episodios traumáticos que terminan en una separación definitiva y un estado depresivo para el narrador. Hay escenas que no deberían faltar:
-El capítulo del armado del rompecabezas de Magritte, regalo de cumpleaños de Abril para el narrador.
-El robo del auto en el que estaba el rompecabezas de mil piezas enmarcado.
-El soborno a la policía.
-El viaje a Colonia. Es el primer viaje que hacen al exterior juntos. Viajan un fin de semana largo del doce de octubre. Lo que pasa: el barco se mueve demasiado, hay olas gigantes, el narrador vomita a una pasajera. Cuando llegan a Colonia, después de tomar mil miligramos de paracetamol y un litro de agua, hacen el amor en la habitación del hotel. Un lindo hotel boutique. Al rato, salen a recorrer Colonia. En dos horas terminan. Los días siguientes se aburren, salvo en los momentos en que tienen sexo y toman helado. Alquilan bicicletas. (Esta parte se parece mucho al corto No me ama, de Piroyansky). También hacen el amor en la pileta del hotel: ella se corre la malla y él se baja la suya hasta las rodillas. En la pileta también hay otra parejita que quiere tener relaciones. Es una disputa silenciosa. Un rato más tarde, Abril arriesgará: hubo sexo simultáneo de las dos parejas. El pudor judío del narrador puede más y le dice a su novia que no se siente cómodo y la otra pareja resulta ganadora del espacio. Una situación territorial.
-La vez que van a una parrilla libre y no hay carne.
-Cuando el narrador conoce al hijo de su novia.
-La separación definitiva. Tinder. Los compañeros de trabajo.
-La escena en el que el narrador abandona su casa para irse a la de sus papás. Más precisamente, la escena en el que narrador se levanta a la noche, muy angustiado, y le pide su papá, un psiquiatra con cierta fama, que le dé una mediqueta. Más precisamente, el momento el que su padre le dice está bien, pero te voy a aplicar un inyectable para que actúe más rápido, porque esto no da para más. Más precisamente, la escena en el que narrador se baja los pantalones y el padre le pone la jeringa en el cachete derecho, justo al lado del único lunar que tiene el narrador.
-Una enumeración de los personajes secundarios de la historia:
+la psicoanalista del narrador, Lidia. Una analista que rompe todos los esquemas y vuelve a la vieja técnica de Freud. Sesiones todos los días, incluso los domingos. Charlas por teléfono a cualquier hora. Charlas por Whatsapp, por mail. Hay un momento en el que el narrador le pregunta si no sería conveniente que lo internaran. Lidia no contesta, no dice ni que sí, ni que no. Esto, por alguna misteriosa razón, calma al narrador. Estamos en la etapa en la que Abril no contesta los llamados ni los mails y lo tiene bloqueado en el whatsapp. Hay una frase, que Lidia escribe por mail y a Lucas le queda como un mantra y como el posible título de un libro: La ética comienza con el silencio.
+El productor de radio que se entromete todo lo que puede para entorpecer la relación.
+Los amigos de Lucas, que lo bancan un montón, pero que no saben qué hacer.
+Marina, la amiga escritora de Lucas. Recorren Buenos Aires de noche, van de bar en bar, buscando explicaciones a lo que está pasando. La amiga escritora de Lucas tiene una novia muy parecida a Abril Vinokur.
-Las interpretaciones de las redes sociales que hacen con la amiga escritora.
-Una interpretación, por ejemplo. Marina ve una foto de su novia/exnovia en Facebook. De fondo está el mar o lo que la amiga escritora piensa que es el mar. En tres años, dice, nunca fue al mar conmigo, hija de puta, y ahora se va y tiene cara de bien cogida, qué carajo le pasa, qué me quiere decir, dice Marina. Lucas le dice que la borre de todos lados, que no fisgonee. Los dos se confiesan que tienen cuentas fantasmas de Facebook, Instagram, que le piden a sus amigos que les digan cuál fue la última hora de conexión del Whatsapp. Están locos o desesperados, que, para el caso, y en esta situación, es lo mismo.
-Al poco tiempo, Marina le dice a Lucas que descubrió que la foto del mar no era en el mar, sino en Olivos con el río de fondo, un día particularmente soleado.
-La escena en la que Abril lo agarra del cuello en una calle empedrada del barrio de Caballito, un domingo, a plena luz del día y lo amenaza con hacerle un daño real, serio, irreparable.
-El miedo de Lucas.
-Un mini diario del hospital Moyano, en el que el narrador lleva apuntes, anotaciones, recordatorios, listas de todo lo que va viendo en el hospital.
En el cumpleaños de Marina fui pesimista: dije que todo va a ir de mal en peor, que lo mejor de la vida probablemente haya pasado. Juancho me habló de las mujeres con las que sale, del amor en invierno, de Netflix en la cama. Cuando me aburrí pensé que todo el tiempo estoy escribiendo mi novela y mis cuentos, que son universos parecidos, aunque no iguales, no similares. Volví a mi casa, ordené las cosas para la semana, me cociné empanadas y vi un par de capítulos de Mad Men.
¿Pero quién lo trata? Me dice que lo controlan entre su urólogo y el médico que le extirpó un testículo.
Ahora llora, gira su cuerpo y me da la espalda. Le acaricio la cabeza un rato y después vuelve su cara hacia mí, como si tuviera ganas de decir algo más.
Ella dice que su hermano no le tiene miedo a la muerte, que vive el día a día. Yo me quedo callado y trato de pensar algo acertado para decir, algo que la ponga de buen humor, pero le digo que deberían idear una estrategia para que su hermano se ponga las pilas, para que vaya al médico.
