Valentina y Cortés - Jorge David Zimmermann - E-Book

Valentina y Cortés E-Book

Jorge David Zimmermann

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Beschreibung

Valentina es una mujer sencilla que no aspira a grandezas, pero su vida estuvo marcada por desdichas. Enamorada fuera del ámbito de su hogar, buscará la felicidad en alguien más, y lo logrará por momentos. Sin embargo, como se siente amenazada, tomará la peor decisión de su vida: renunciar al verdadero amor. Eso desencadenará una serie de acontecimientos que son producto de la locura, de lo enfermizo, y una guerra entre quienes quieren ser felices y quienes están dispuestos a todo para que esto no ocurra. Valentina y Cortés, consecuencias de un amor fallido es el producto de una historia como muchas, una historia que esta vez pudo ser contada. Este relato nos transmitirá sensaciones que más de una persona ha vivido y que por alguna razón debieron quedar en el olvido y no pudieron ser contadas.

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Seitenzahl: 101

Veröffentlichungsjahr: 2022

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Producción editorial: Tinta Libre Ediciones

Córdoba, Argentina

Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo

Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones. María Magdalena Gomez.

Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Zimmermann, Jorge David

Valentina y Cortés : consecuencias de un amor fallido / Jorge David Zimmermann. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2022.

102 p. ; 22 x 14 cm.

ISBN 978-987-817-075-6

1. Narrativa Argentina. 2. Novelas Románticas. 3. Novelas de Suspenso. I. Título.

CDD A863

Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.

Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet o por cualquier otra red.

La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidadde/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

© 2022. Zimmermann, Jorge David

© 2022. Tinta Libre Ediciones

Valentina y CortésConsecuencias de un amor fallido

Jorge David Zimmermann

Valentina

Toda historia tiene un principio, toda historia tiene un final. Pero ¿en ese orden?

Tendremos que conocer primero a Valentina, una mujer muy especial, una mujer que ha vivido quizás demasiado en sus treinta y tantos años. Oriunda de un pueblo pequeño perteneciente a Ciudad Franco, capital de la provincia. Valentina tiene dos hijos, Ian y Valquiria; tuvo dos parejas, o quizás tres, de aquí empezaremos a conocer la historia de su vida, o tal vez la parte que marcó un antes y un después.

Es una mujer simple, no aspira a grandezas, le gusta lo simple de la vida, se dedica especialmente a sus hijos y, obviamente, a ella misma. Muy bella; cualquiera sea el momento, cualquiera sea el lugar, ella brilla y, literalmente, no hay nadie que deje de notarlo. No es presumida, nada de eso, es su naturalidad, su carisma los que la hacen única e inigualable.

A Valentina le ha costado vivir la vida, ser ama de casa, ser mamá, se le ha hecho muy difícil todo. Quizás ha tomado decisiones apresuradas y no han sido las mejores. La primera mala decisión de su vida fue querer ser mujer muy pronto, esto la llevó a su primer amor, ese amor que en la adolescencia pasa a ser tu mundo, un mundo de terror para ella.

A pesar de ser la chica de los sueños para cualquier hombre, fue humillada, maltratada y hasta golpeada, la peor bajeza que un hombre puede tener con una mujer, su primer amor la tuvo con ella. Soportó por varios años todo este maltrato, quizás por miedo, quizás por no ser escuchada. Lamentablemente, es algo que muchas mujeres sufren y las consecuencias pueden ser inimaginables.

En algún momento, ya mayor, Valentina debió buscar una salida, tenía que escapar de ese infierno. Esto la llevó a buscar refugio en alguien más, en un momento de su vida conoce a Luis, un hombre mayor, bastante mayor que ella, obviamente alguien que quedó fascinado con esta bella mujer que pedía auxilio en silencio. Luis, al ser un hombre ya maduro, no tuvo problemas para conquistarla, era todo un caballero, era quien le prometía cuidado y bienestar. Se conocieron poco a poco, Valentina necesitaba un cambio y estaba dispuesta a intentarlo.

En principio, como cada cambio en esta vida, todo iba de diez, pasó solo un año cuando llego Valquiria su primera hija y con ella la felicidad plena, Valentina se sentía una mujer completa y bendecida. Luis, a pesar de que en un matrimonio anterior ya tenía hijos de igual manera la llegada de la bebé lo llenó de vida, eran felices, eran una familia…

La vida junto a Valquiria y la vida entre ellos era completamente distinta, Luis se había convertido en un ser muy despreciable y autoritario en donde su mujer le pertenecía y le debía obediencia absoluta.

Esta vida llena de sobresaltos nunca cambió para Valentina, parecía destinada a sufrir con cualquier hombre que se le acercara.

Pasan los años y nada cambiaría, ni siquiera con la llegada de su segundo hijo, Ian.

Quizás en algún momento ella pueda encontrar aquello que tanto ha soñado

El principio del fin

Suenan las sirenas; todo es tormentoso. Un trágico accidente ocurrió en la entrada del pueblo. Los bomberos y policías llegan en primer lugar.

Es lunes,1/12/18, 7 a.m., todo el pueblo recién despierta, pero hoy con el desgarrador grito de la torre principal de bomberos. “¿Qué sucede?, ¿qué pasó?”, se pregunta la gente.

El primer bombero en bajar del carro solo puede ver lo trágico que fue todo; el olor a gasolina derramada en el asfalto es nauseabundo, un vehículo está incrustado contra un árbol al costado de la autovía, es un lugar descampado, un lugar donde recién se está entrando al pueblo, un pueblo tranquilo de campos verdes y mucha paz, esa paz que solo los pájaros en este momento pueden transmitir sin saber lo que está pasando.

Rápidamente bajan los demás con el equipo de rescate, el auto es solo hierro retorcido y, en su interior, un hombre atrapado, ensangrentado. Respira, pero muy débilmente.

La policía ya cercó el perímetro, los bomberos están trabajando, intentan cortar los hierros para sacar a esa persona agonizante, ya se escucha el sonido de la ambulancia que está entrando al lugar, no han pasado ni cinco minutos, pero para los bomberos ya es una eternidad, deben darse prisa.

Ya cortaron todo alrededor del hombre atrapado, él sigue respirando de una manera muy acelerada, es momento de sacarlo de ahí, los paramédicos ya están actuando también y ahí lo tienen, sacándolo. Se escucha el crujir de la piel desgarrándose sobre un chapón incrustado en su pierna, la sangre inunda lo que queda del interior del coche.

—¡Rápido! Sáquenlo, sáquenlo —se escucha a uno de los paramédicos que se dirige con un grito desesperado a los bomberos. Ya lo tienen, ya lo están asegurando en la camilla, ensangrentado por donde se mire, con heridas en su rostro y cabeza, el hombre es puesto inmóvil.

Entre dos lo alzan y lo llevan hacia la ambulancia, corren, se abren camino, las puertas se cierran, se encienden las balizas, la sirena y con la compañía de un patrullero se dirigen al hospital del pueblo.

Es difícil el momento, la persona herida está sufriendo, está a punto de colapsar. Los dos médicos que lo acompañan en esa parte trasera de la ambulancia se están desesperando, intentan una y otra vez distintas maniobras para mantener estable al paciente hasta llegar al hospital, pero todo parece estar complicándose, es probable que no resista...

8:15 a. m., más de una hora de la llegada del primer equipo de rescate y los investigadores ya están en el lugar, ellos son Francisco y Gerardo, especialistas en accidentes de tránsito de Ciudad Franco a unos 60 km de aquí. En estos casos ellos son los indicados, cuando ocurre un accidente de estas características en donde aparentemente hay un solo vehículo involucrado hay mucho por ver, o sea, ¿dónde estuvo la falla?, ¿fue error humano?

Comienzan las mediciones del terreno, distancias y búsquedas de lo inusual. Francisco, el más experimentado, solo con su libreta en mano comienza con su recorrido, le basta con observar con esa tranquilidad que lo caracteriza. Mientras tanto, Gerardo toma notas de las distancias, frenado, derrape, etc.

Algo no está bien, el lugar no es propicio para estos accidentes. Han encontrado huellas de un segundo vehículo, quizás un testigo, quizás un segundo protagonista del accidente.

Luego de más de dos horas de arduo trabajo Francisco se acerca a Gerardo y murmura:

—Definitivamente, esto no fue un accidente...

—He tomado nota de todas las variantes posibles y solo te digo que llegaremos al final de esto —afirmó Gerardo.

Francisco se acerca al oficial a cargo del lugar y da aviso para que retiren todo, su trabajo allí ya había acabado.

Ya cerca del mediodía, y con un arduo trabajo hecho en el lugar del accidente, Francisco y Gerardo se dirigen a Ciudad Franco. Cuando de repente suena un celular y se pone en altavoz en el auto. Es del hospital:

—¡Detective Francisco! —dice una voz.

—Sí, lo escuchamos —contesta.

—Soy Santiago, el médico que recibió al accidentado de esta mañana.

—Dígame, Santiago, ¿ha ocurrido algo? —pregunta Francisco.

—Lamento informarle que el paciente ha fallecido, no ha resistido; entró en coma poco antes de ingresar al nosocomio y no lo superó. Fueron tantas las heridas...

El silencio se adueña del momento.

Gerardo murmura:

—¿Cómo tantas heridas? Si a pesar de lo trágico del accidente, eran superficiales, solo la pierna tenía comprometida.

Francisco contesta:

—Está bien, Santiago, muchas gracias, manténganos al tanto de la autopsia por favor.

La llamada se corta.

—Debemos estar atentos a todo, acá hay algo que no cuadra y no estaré tranquilo hasta averiguarlo —afirmó Gerardo—. Seguramente mañana a primera hora tendremos los resultados de la autopsia.

—De todos modos, Gerardo, no somos médicos ni forenses, nosotros determinamos el cómo y por qué ocurre el accidente, podremos investigar la muerte, pero dependemos del forense en muchos aspectos...

Mañana del 2 de diciembre, día siguiente al accidente.

6:30 a. m. suena despertador, Francisco lo apaga y lentamente se sienta en la cama; no pudo dormir mucho, la noche lo tuvo en vela como nunca, este accidente tiene algo que aún no puede ver.

Ya en pijamas, se pone sus pantuflas y con mucho cuidado abre la puerta del cuarto, su mujer Marta sigue dormida y no quiere despertarla. Luego de encender su computadora para ver las noticias se dirige al baño para darse una ducha y comenzar el día con un simple desayuno.

No es solo por las noticias que lo primero que hace es encender la laptop, sino también porque así tiene a mano sus reseñas del trágico accidente de ayer.

Ya desayunado y con su sobretodo favorito en hombros solo se despide de su esposa, agarra el maletín y se dirige al auto.

Una vez en viaje llama a su colega Gerardo:

—Buenos días, Gerardo, ¡espero ya estés en camino a la oficina!

—Buenos días —contesta Gerardo—. Sí, estoy en camino. ¿Cómo empezamos hoy? —consulta entusiasmado.

—Llama al médico forense, ya debe estar la autopsia —le contesta Francisco.

—Ok, dalo por hecho, nos vemos en la oficina.

Minutos más tarde...

Francisco ya en su oficina se encuentra revisando los datos que pudieron obtener del accidente.

—¡Esto es muy poco! —piensa en voz alta con un tono más bien enojado.

Cuando de repente se abre la puerta de manera brusca...

—¡Hey, Gerardo! ¿Qué pasó? —pregunta Francisco.

—Algo anda mal —contesta—. Acabo de estar con el forense y me dice que algo salió mal, la primera autopsia es muy irregular, van a pedir hacer otra.

—Y ahora, ¿qué haremos? —pregunta Francisco.

—Tendremos que trabajar con lo que tenemos —contesta Gerardo.

—¿Y qué tenemos? —exclamó Francisco.

—Los datos del difunto, ¡no imaginas en qué estamos embrollados!

Esa misma tarde con todo sobre la mesa...

—Comencemos —dice Francisco—, ¿tenemos el nombre? —pregunta.

—Sí, pero aquí viene lo mejor —exclama Gerardo—: el difunto es Luis Antonio Carrillo.

—Mmm, ¿por qué me suena? —duda Francisco.

—Te suena porque es el director general de Logística Lemos, una empresa multinacional con una de sus sedes aquí en Ciudad Franco.

—Ahora entiendo, persona importante.

—Luis de 52 años tiene cuatro hijos, dos de ellos, Ian (11años) y Valquiria (14 años), con su actual pareja. Ella se llama Valentina Quiroz de 38 años, sin ocupación más de la de ama de casa, con Valentina no están casados ya que su primera esposa, con quien tiene otros dos hijos ya mayores, no le da el divorcio.

—Ok, ok —exclama Francisco—, vamos de a poco, ¡cerremos un poco el círculo a su familia actual, por favor!

—Debemos empezar por Valentina.

—Sabemos que Luis es medianamente un empresario exitoso. Pero, ¿ella? ¿Quién es? ¿De dónde viene?

—Francisco, lo poco hasta el momento que se sabe de ella es que viene de una familia de pueblo, tiene dos hermanas y un hermano, su papá tiene un taller casi desde siempre y viven de eso. Viven muy bien; no son de clase alta, pero viven bien. Con sus hermanas se lleva bien, con una de ellas poco mejor, la más humilde digamos.

—Un momento, por favor, por ahora debemos indagar su hogar de puertas para adentro, o sea ¿cómo se llevaba la pareja? ¿Había malos tratos? ¿Engaños?

—Para ello deberíamos citar a declarar a Valentina y ver qué tiene para decirnos.