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Pocas situaciones resultan tan íntimas y desgarradoras como el duelo ante la pérdida de un ser querido. Cada persona se sumerge en las profundidades del dolor y la memoria como sabe y puede: Yvonne Albertoni lo hizo con versos, mariposas que dejó volar en estas páginas, un espacio donde las palabras se han hecho refugio y alivio para su alma. En estos Versos del alma, la voz profundamente humana de la autora nos habla desde la tristeza abrumadora, pero también desde la celebración de lavida que, pertinaz, se abre paso frente a toda inclemencia. La resiliencia y el amor son sus compañeros de viaje: amor por los que se fueron, por los que permanecen, por aquellos que han llegado a dar una felicidad nueva. Porque sabe que todo siempre florece, y que no hay circunstancia ni rincón en el mundo que no pueda transformarse con la poesía.
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Seitenzahl: 28
Veröffentlichungsjahr: 2024
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Versos del alma
Versos del alma
Yvone Albertoni
Albertoni, Yvone
Versos del alma / Yvone Albertoni. - 1a ed - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Tercero en Discordia, 2024.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-631-6602-48-0
1. Poesía. I. Título.
CDD U861
© Tercero en discordia
Directora editorial: Ana Laura Gallardo
Coordinadora editorial: Ana Verónica Salas
Corrección: María Fernanda Rey
Maquetación: Ana Verónica Salas
Diseño de tapa: Ludmila Riveiro
www.editorialted.com
@editorialted
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ISBN 978-631-6602-48-0
Queda hecho el depósito que marca la Ley 11.723.
Mis versos son mariposas que nacen en mi mente,
pasan a mi alma cuando los escribo,
y salen libres a la luz cuando los lees…
Para todas las madres que han sufrido, como yo, la pérdida de una hija o hijo en plena juventud, deseando que sirva de pequeño consuelo leer mis sencillos versos y que sientan que no están solas en su dolor.
A mí me ayudó escribirlos y mirar más profundamente nuestra naturaleza hermosa...
También a mi querida nuera, que me impulsó a hacerlo y me ayudó, junto con mi hijo y mis lindos nietos.
Como una flor, abrí mi corazón a ti, Señor...
Como una flor, tú lo regaste con tu luz y amor.
Como una flor, con mucho tiempo vivido,
me siento deshojada.
Pero creo que un día, ¡como una flor fragante y eterna
resurgirá mi alma en tu morada!
Dios omnipotente, que me colocaste
en este mundo doliente...
Con buenos padres nací, sencilla me crie,
amada y protegida.
Entre enseñanzas y juegos,
pasó el amanecer de mi vida.
Casarme con fuertes lazos de amor soñé,
mas fueron de espinas los nudos que a mi cuerpo até.
Pero en las espinas nacieron dos flores: una hija y un hijo, que fueron mis soles...
Y pasando el tiempo, ¡desaté ataduras!,
¡liberé mi cuerpo!
Y en esos dos hijos encontré mi aliento
y fueron las alas del místico vuelo.
Volé la esperanza de mejores días
y siempre con ellos navegué la vida.
De mi barca fueron remos vigorosos
que le dieron fuerza a mi andar
ansioso...
Navegó mi cuerpo en el mar del tiempo,
y fueron mis hijos orgullo, alegría:
la esperanza mía.
En el sol ardiente que abraza el verano
encontré un oasis de verde frescura,
rincón soberano...
Fondo de eucaliptus y frondosa acacia
lucen en el frente; erguida en lo alto,
la querida casa,
cual nido que cobija a quienes la habitan
buscando el remanso que ella les brinda.
¡Abierta casita!
Aquí se liberan tiempos de relojes,
los tiempos marcados...
¡El cuerpo y el alma quedan liberados!
Se disfruta intenso la naturaleza
entre los perfumes del mar y eucaliptus,
aire oxigenado, límpida pureza...
Tirada en el pasto sombreado de fronda,
verde filigrana en el fondo del cielo,
observo volar entre tronco y ramas a los benteveos.
En el aire siento notas musicales,
se mecen las copas al ritmo del viento,
y bailan las hojas
murmullo y cantares.
No existe rutina, todo es aventura, la visita al mar,
alguna merienda o un rato de siesta.
En el parrillero hay fuego encendido...
