Viajes en noches sin dormir - Guillermo Gómez - E-Book

Viajes en noches sin dormir E-Book

Guillermo Gómez

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Beschreibung

¿Cerraste alguna vez, tus ojos para ver mejor? Deslizarnos por las calles de los tiempos, intentar burlar sus fronteras. Invitar a las historias, que ellas nos cuenten sus andares. Y los secretos que la noche trae en sus bolsillos. ¿Serán sueños? ¿Y si nos vamos a soñar por ahí?

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Seitenzahl: 39

Veröffentlichungsjahr: 2020

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Producción editorial: Tinta Libre Ediciones

Córdoba, Argentina

Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo

Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones. Mariana Alessi.

Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Gómez, Guillermo Alejandro

Viajes en noches sin dormir : microrrelatos / Guillermo Alejandro Gómez. - 1a ed . - Córdoba : Tinta Libre, 2020.

86 p. ; 22 x 15 cm.

ISBN 978-987-708-579-2

1. Narrativa Argentina. 2. Microrrelatos. I. Título.

CDD A863

Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,

total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.

Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución

por internet o por cualquier otra red.

La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidad

de/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

© 2020. Guillermo Gomez

© 2020. Tinta Libre Ediciones

Agradecimientos

En esta aventura narrativa que tiene ese gusto especial por ser la primera, quiero contarles que sentí un entusiasmo enorme en el alma y en el cuerpo mientras cada gotita de tinta se transformaba en relato. Historias contadas con el corazón en la mano.

Creo en los abrazos. Siento en estos gestos una hermosura inmensa del género humano. Por eso, quiero abrazar a estas personas que me han dado un aliento y una confianza increíbles.

A Cintia y a toda la familia Škarek, a mis hermanos, a mis amigos y compañeros de ruta: Pablito, Facu, Adri y Gasty. A Vale, a Mai. A Roberto, Seba, Mica y Mer Elaskar. A Aylu, Eve y Yani.

A Romi.

Gracias infinitas.

Guille Gómez

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Viajes

Canchas de asfaltos

¡Pasala!, ¡pegale!, ¡uh!

Todo pasa en un segundo y, varias veces, como la cabeza está un poco lejos de los pies, la orden se pierde en el camino.

A la calle San Juan, que está en el barrio de Quilmes, la vestimos de cancha. El césped verde es el asfalto gris, atravesado por líneas negruzcas de brea. Tiene sus reglas: no vale hacer paredes con los cordones ni tampoco existe el “orsai”.

Los botines mordidos por el asfalto, las medias bajas, casi deshilachadas, y cada cual con la camiseta de sus amores. Reina la fortuna del pan y queso. Quien pisa primero elige al que todos quieren en su equipo. No hay canilleras para aplacar las patadas ni guantes para evitar que los pelotazos le revienten las manos a los que custodian los tres palos imaginarios.

Y qué lindo cuando llueve y la vereda se transforma en un lodazal que nos invita a revolcarnosy embarrarnos de arriba abajo.

Todos jugamos por jugar, pero ojo, a nadie le gusta el amargor de la derrota.

Así corremos en las tardes después de la escuela, detrás de una pelota, relatando el gol que soñamos hacer o cerramos los ojos e imaginamos que salimos por la manga al campo de juego y los papelitos que se arrojan desde las tribunas nos hacen cosquillas en la cara.

La amistad

—Y entonces, ¿qué es la amistad?

—Yo siento que es ese abrazo que todo sana.

Caminando

Cuando estoy en esos días en que no me nace nada bueno o, sencillamente, no me encuentro en mí ni en ningún lugar, me voy a caminar. Camino con música en mis oídos, las canciones pasan, me meto en ellas. Las desarmo, las pongo a contraluz. Me hago cargo de frases y de broncas.

Caminar sin un destino porque siento que el destino es caminar.

¿Qué hacemos creciendo?

Antes. Antes del antes, ¿cómo éramos?

Por estos peldaños del tiempo vamos trepando. Deshilachando días y noches, guardamos sus jirones y piedritas en los bolsillos de la memoria, que resiste las lastimaduras del ir, del ir incesante.

Fuimos dejando a un lado los juguetes y la imaginación un poco desarticulada.

Nos escapábamos de la cama, sigilosamente, casi sin respirar, para que la vieja no se entere de nuestra huida...

Pasábamos la noche pescando estrellas. Esas luciérnagas azules y brillantes que navegan en ese océano de aire que algunos llaman cielo.

¿Qué hacemos creciendo? ¿Será una trampa que nos espera?

La pesadilla

Yo atrapaba un globo, pero el globo me atrapaba a mí. Me iba volando en él. El mundo se hacía chiquito, como una naranja cuando no está madura y no es más que una pelotita verde. Mis pies flameaban y el corazón se me asomaba por la garganta. Es que le tengo pánico a las alturas. Y yo estaba bien alto y no encontré a la luna para agarrarme de ella.

Me desperté agitado, con la frente mojada por un frío sudor, y las yemas de los dedos eran pasas de uvas. Aquella vez zafé de hacerme pipí en la cama.

Le agradecí a Rufo por cuidarme.

Rufo