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El autor de Vivencias Gauchas nos presenta sus relatos de una forma poética y clara, adentrándonos en la naturaleza y el campo, en un viaje formidable.
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Seitenzahl: 59
Veröffentlichungsjahr: 2022
Producción editorial: Tinta Libre Ediciones
Córdoba, Argentina
Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo
Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Rodríguez, Ramón José
Vivencias gauchas / Ramón José Rodríguez. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2021.
124 p. ; 21 x 14 cm.
ISBN 978-987-708-950-9
1. Literatura Gauchesca. 2. Poesía Gauchesca. I. Título.
CDD A861
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Impreso en Argentina - Printed in Argentina
© 2021. Rodríguez, Ramón José
© 2021. Tinta Libre Ediciones
Dedicado con esmero al pueblo que me vio nacer,General José de San Martín - Chaco.
Introducción
Vengo dende el monte remonta güelo, y me han de distinguir por el eco de mi sapucay.
Soy mentao e’la tierra del misterio y las leyendas de allá aité1, y en mi peregrinar por este pago voy sembrando al paso las vivencias que a babucha2 atesora mi alma.
Biografía
Ramón José Rodríguez nació en el candoroso pago de El Zapallar, ahora llamado General José de San Martín, en la provincia del Chaco, un 22 de marzo de 1979.
Es un escritor, pensador y defensor alarife de nuestro hábito campero, criao en las entrañas mesmas del campo. Desde gurí, su inspiración se inclinó por las costumbres gauchas. Con el pasar del tiempo, sus experiencias de vida han ido puliendo su modo de expresar el amor por la naturaleza, el hombre de campo y sus destrezas.
Hoy publica cuentos, poesías y narraciones. Es socio activo de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) y participa actualmente en talleres literarios.
En diciembre de 2016 accedió a la publicación de su primer libro, titulao Los cuentos de un gaucho.
En octubre del 2018 publicó su segundo libro de cuentos, Ramoncito el cerdito, cuento infantil ilustrado.
En el 2018 participó también como actor de reparto en la película independiente Expediente 212, archivo fantasma, producida por Anubis Producciones y con dirección de Rocío Coronel y Sebastián Ubiedo.
En noviembre del 2019 publicó su revista Historia de un músico.
Participa actualmente en eventos culturales y peñas, presentando su repertorio gaucho.
Índice
Introducción Pág. 7
Biografía Pág. 9
Cuentos a macho campero Pág. 13
Jagua hü Pág. 15
Ainda máis Pág. 19
El cuatrero Pág. 23
Los candidatos Pág. 25
El dijunto Pág. 27
Sentires Pág. 31
El gaucho pueta Pág. 33
El ocaso de un jinete Pág. 35
La doma Pág. 37
Aparcero Pág. 39
Delicias de un paisano Pág. 41
En el litoral Pág. 43
Agradecimiento Pág. 45
El campo Pág. 46
Ausencia Pág. 47
Río guaycurú Pág. 48
China Pág. 49
Calandria Pág. 50
Danzarina Pág. 51
Consejo pa’ un hijo Pág. 52
Desazón Pág. 55
El espía Pág. 56
Cosechero Pág. 57
Al hombre de campo Pág. 58
El infiel Pág. 59
Recuerdos Pág. 60
Ahora que ya no estás Pág. 61
Rogelio Pág. 62
Éxtasis Pág. 63
Como malandra Pág. 64
Todo en mí Pág. 65
Mi prienda Pág. 66
Haciendo mi camino Pág. 68
Promesa de amor Pág. 69
Realidad de un sueño Pág. 70
Poema a un hijo Pág. 71
Mi caballo Pág. 73
Mi defensa Pág. 74
Al tranco de tuito un poco Pág. 75
CUENTOS A MACHO CAMPERO
JAGUA HÜ
Aura que al tranco aprieto el estribo,levantando polvareda en los caminos desembucho esta historia que me aconteció a lo largo de la vida.Cuando el lucero se reflejaba en el cielo divinoacompañao por los clarinetes de los gallos, rechoncho de mi catre me volaba;manotiaba mi chiripá, encendía el candil,atizaba el jogón y bajo el alero de mi rancho,apenas pintaba la madrugada,ya se veía humear el cupii3, espantando a la mosquitada.Me corcobiaba en un tronco saludando al amanecer, priendido de mi mate calabaza, y al primer olfateo de mi amargo, mi perro me entregaba en un lengüetazosu saludo bien campero.En este rinconcito delicioso de la patriahabía plantao mi rancho,curtido por la esperanza de ganarme con honradez el pan de cada día.Silbando al compás de los grillos me ajustaba las espuelas;con lazo, rebenque al hombro y mi perro de aparceroíbamos a amansar pingos .Éramos güenos piones domadores, pero en cuanto un bagual se escapaba mi perro le anderiezaba la jeta pa’l corral.Cuando a troche cruzábamos el canal Pilagá,él guiaba a la manada hasta la rivera del atajo;era baquiano este animal.Juntos arriábamos la hacienda, cumpliendo con el jornal, y ansí entretenidos pasábamos los días. Cuando el atardecer acunaba la luz del sol,ruinidos junto al jogón saboriábamos nuestra cena.Y ya con el buche bien llenonos echábamos a dormir, pa empezar bien fresquitos al día siguiente las tareas que dejábamos sin terminar.¡Qué maravilla! Montaba mi fletesiempre alegre, dispuesto y bien acompañao.Pero una mañana fatídica, el destino cambió los rumbos .Defendiendo mi pellejo te hiciste pedazos, sotreta.Con el pecho hecho astillas recuerdo tus infalibles gambetas y cómo esquivaste tantos plomos,¡pero maldita la suerte!, que la última bala del malevo que entre la manada se escondía te atravesó las tripas, apagándote tu luz.Achuchao rompí la calma del quebrachal:“¡Añamemby!”, al tiempoque pelaba mi facón;y con tanta agilidá solté el estribo,y contra las paletas del indio mi faca le ensarté.No titubeé y en la segunda embestidaal desgraciao le degollé.Echao en ese callejón polvoriento,ya nada podía hacer;gemidos, corcoveos lentos y un lengüetazo de despedida me diste en las manos.Te abracé juerte contra mi pecho y sentí tu último suspiro, negro.Con lágrimas atravesándome la barba, acomodé tu esqueleto sobre mi calcha y en ancas de mi pingo rumbeé descuajeringao pa’l rancho .Aquello, aquello no era un trabajo, era un día a puro alboroto.Y llevaba el pecho fruncido como si el peso de un quebracho me estuviera matando; ¡qué barbaridá!Acongojao lié un poco de tabaco y a la par que masticaba mi angustia cavé tu tumba al lao del rancho. Te sepulté como vos te merecías, jagua hü,y hoy te sigo rindiendo homenaje a lo largo’e doce años.
AINDA MÁIS
(Basado en un hecho real)
A babucha traigo esta noticia de los quintos apuraos y les dentro a chusmear afilando la uña, pa’ quien quiera abarajar al estribo el comentario.
Resulta que en una bolada de verano, mientras aporriaba el calor, una china muy modesta se amañaba chocha con las tareas de su ranchito allá en su sitio de Ciervo Petiso, a unas cinco leguas del pago El Zapallar.
¡Canejo! La hembra era madre de cinco gurisitos, y como lista de poncho realizaba su labor mientras los gurises correteaban alegres por el patio queriendo cazar cogollos.
