Yo no estudié para esto! - Darío David Stella - E-Book

Yo no estudié para esto! E-Book

Darío David Stella

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Beschreibung

Este pequeño libro es un copilado de cuentos e historias de ficción que divierten de manera descarnada y grosera sobre escenas educativas relacionadas con ideas, preconceptos, representaciones, ideales, fantasías, fantasmas, miedos y emociones en torno a la educación de personas con discapacidad y sus familias. Si sos docente o si lo tuyo está vinculado a la educación, preguntas como «¿Qué hago con este pibe en el aula?» te suenan familiares. Aquí vamos a hablar de ello. No tendremos reparos ni escrúpulos. Porque más acá o más allá de los discursos que tantas veces escuchamos, en las prácticas docentes está la duda, la soledad, la angustia, pero también está nuestra posición y nuestras ideas previas que se tensionan con la pasión rebelde que tenemos de cambiar el mundo un aula a la vez.

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Seitenzahl: 53

Veröffentlichungsjahr: 2023

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Producción editorial: Tinta Libre Ediciones

Córdoba, Argentina

Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo

Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Stella, Darío David

Yo no estudié para esto / Darío David Stella. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2023.

58 p. ; 21 x 15 cm.

ISBN 978-987-824-263-7

1. Antología. 2. Cuentos. 3. Reflexiones. I. Título.

CDD A863

Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.

Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet o por cualquier otra red.

La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidadde/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

© 2023. Stella, Darío David

© 2023. Tinta Libre Ediciones

¡Yo no estudié para esto!

Darío David Stella

Presentación

Este pequeño libro es un copilado de cuentos e historias de ficción que divierten de manera descarnada y grosera sobre escenas educativas relacionadas con ideas, preconceptos, representaciones, ideales, fantasías, fantasmas, miedos y emociones en torno a la educación de personas con discapacidad y sus familias.

La historia de estas historias está relacionada con mi experiencia en el ámbito de la educación sobre el acompañamiento de trayectorias educativas mediante procesos de inclusión con participación y sin participación de la modalidad educación especial.

Dichos relatos y expresiones superan en algunos casos la fantasía y en otros nos recuerdan momentos de charla vividos, llevándonos a mirarnos desde donde estamos parados como educadores a la hora de ofrecer una propuesta educativa contenedora y significativa a una persona con discapacidad.

Estoy convencido de que este es el camino, el de revisar nuestras representaciones a la luz de una mirada inclusiva.

Este debe ser nuestro posicionamiento como docentes: el de pensar en la diversidad humana como una realidad tantos años silenciada y ocultada en pos de una normalidad exclusiva.

Nadie debe sentirse afuera de estos relatos, aunque nuestra conciencia nos dicte que siempre actuamos con las mejores intenciones. La discriminación de personas con discapacidad es lamentablemente una realidad diaria, muchas veces solapada en discursos que ponen al estudiante en el lugar de objeto. La educación inclusiva es un derecho humano y todos podemos ser una barrera en el desarrollo de la vida de alguien.

Así que la invitación está hecha… aunque no hayas estudiado para esto… aunque sientas que un alumno entró como paracaidista… aunque hoy ocupes un rol político… Los cambios solo se gestan cuando podemos tensionar nuestros supuestos sobre un tema y generar una apertura al pensamiento crítico.

Es todo tuyo, es tu experiencia, son tus alumnos… Son el presente, es tu biografía escolar, son los de adentro y los de afuera, sos vos y tus sueños, es vivir con la pasión que te llevó a tomar decisiones y qué hoy tengas que programar que ofrecer mañana… ¿Vas a romper esquemas?, ¿vas a enfrentar discursos? Es tu elección siempre.

Yo no estudié para esto

—A ver, ¿quién en su sano juicio pondría a un niño que no lee en el secundario? Es que está todo bien con las ideas de inclusión; es más, yo mismo hice un curso virtual en la pandemia sobre el TEA1 en la Universidad Nuestra Señora del Espíritu y un curso sobre niños especiales que dieron del ministerio hace unos años… Pero ¡paremos un poco de tanta inclusión forzada!, paremos un poco de tanto PPI2, paremos un poco de tanta escuela abierta… Somos docentes y nos debe importar el aprendizaje.

»Qué hago cuando estoy en el segundo primera tratando de embellecer la clase con el Mio Cid y este niño cada vez que digo: “Ahora el Cantar de mio Cid” me repite “cantar”… Inmediatamente si le digo “el cannn-tarrrr dellll mio-Cid”, y me dice “cantar”… No me EN-TIEN-DE… Este chico no me en-tien-de… Y más allá de sus problemitas, yo no estoy para explicarle la belleza del Mio Cid, sino para que las prácticas del lenguaje sean una norma ética que acompañe su saber académico… Como a cualquiera… ¿Es que nadie entiende que tengo a otros 20 que atender? Bueno, a esos dos del fondo tampoco les interesan mucho mis clases, pero son un caso perdido, y a la de pelito rubio, la “influencer”, menos que menos… Camila y Gustavo se la pasan haciendo ojitos, y los cinco de adelante siempre están con sueño, pero a los demás sí les importa. Y en última instancia, son normales, aunque no aprendan ahora, más adelante lo van a hacer. En cambio, este chico ni siquiera me mira, ¿qué soy para él?, ¿cuánto le interesarán las prácticas del lenguaje si no está alfabetizado y no habla?

»Cuando yo era chico, el que no aprendía repetía y, si no podía…, a trabajar. Aparte, las familias de antes sí sabían educar y en todo caso, si tenía alguna falla, no lo mandaban a la escuela o, si no, iban a donde les corresponde, a la escuela especial. ¿Ves?, ahí estaría bien este chico, en la escuela especial, que tanto tiene que retrasar a otros en esta noble escuela secundaria, donde todos salen hechos y derechos… Bueno, no todos, pero casi todos; igualmente, aunque no aprendan ahora, ya lo van a hacer más adelante porque… a ellos sí les da. Y sabés lo que pasa, ¿no? Los padres son unos negadores que en lo único que piensan es que su hijo encaje cueste lo que cueste en esta escuela. ¿No piensan que su hijo es diferente? ¿El médico no les dice nada? ¿Por qué mejor no invierten su tiempo en aumentar las terapias y se dejan con tanta inclusión?

Y no es que en el aula no se hicieran esfuerzos, eh, incluso tiene una MAI3, pero como todo, adiviná… sí… va tres días… ¡Tres días! El pibe no me habla, no me escucha el Mio Cid y no tiene una maestra para él… Por lo menos, si van a hacer esta inclusión, ponele una maestra todo el día y, en todo caso, si no tenés maestra, hacele un favor al pibe, haceme un favor a mí, y dejalo en la casa los días que no va su maestra…

—Profe, lo corto un momento. Primero, no se enoje y, segundo, hablemos de inclusión… la inclusión piensa a los pibes con discapacidad adentro de las escuelas…

—Facilísimo, ¿no? A mí me pagan tres horas cátedra y me tengo que hacer cargo de cualquiera…

—Y… sí. De cualquiera, de todos. “Cualquiera es lo común”, dijo Skliar…