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Patricia Adrianzén de Vergara

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Beschreibung

Este libro resume la experiencia de cuatro mujeres de la Biblia que tuvieron un corazón agradecido. Ellas experimentaron de distinta manera la gracia y el poder de Dios en sus vidas y correspondieron con inmensa gratitud.

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Veröffentlichungsjahr: 2024

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AGRADECIDAS

© Patricia Adrianzén de Vergara.

© Ediciones Verbo Vivo E.I.R.L

Primera Edición Digital

Perú - Diciembre 2023

Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú № 2023-01064

ISBN: 978-9972-849-52-7

Cuidado de Edición: Patricia Adrianzén de Vergara

Diseño de carátula: Erika Arenas Adrianzén

Diagramación: Eduardo Arenas Silvera

Las referencias bíblicas han sido tomadas de La Santa Biblia Versión Reina-Valera y la Biblia 1960,Santa Biblia Reina Valera Revisada y la Biblia Nueva Traducción Viviente.

Derechos reservados: Prohibida la reproducción parcial o total de esta obra sin autorización de la Editorial.

Ediciones Verbo Vivo E.I.R.L

Correo electrónico: [email protected]

Web: www.edicionesverbovivo.com

Dirección: Avda. Brasil 1864. Pueblo Libre. Lima-Perú

Teléfono: 997564865

https://cutt.ly/PBKvMYi

Dedicatoria

A mis hijas Nataly y Stephanie

Quienes desbordan cada día mi corazón de gratitud

Y porque ellas sigan floreciendo y consagrando

Un corazón agradecido a Dios.

Índice

Dedicatoria

Introducción

Capítulo I - María la madre de Jesús: agradecida por la gracia

Parte I: La historia de María

Parte II: Características de una mujer de fe

1. María en nuestros tiempos

2. María en nosotras

Capítulo II - Elizabet la madre de Juan el Bautista: agradecida por el poder de Dios

Parte I: La historia de Elizabet

Parte II: Características de una mujer de fe

1. Elizabet en nuestros tiempos

2. Elizabet en nosotras

Capítulo III: Ana, la profetiza: agradecida por el cumplimiento de la promesa

Parte I: La historia de Ana

Parte II: Características de una mujer de fe

1. Ana en nuestros tiempos

2. Ana en nosotras

Capítulo IV - Lidia: agradecida por la salvación

Parte I: La historia de Lidia

Parte II: Características de una mujer de fe

1. Lidia en nuestros tiempos

2. Lidia en nosotras

Epílogo

Referencias bibliográficas

Acerca de la autora

Introducción

Alguna vez escuché que la gratitud es «el lenguaje del corazón». Y ciertamente es así pues al responder con una actitud agradecida, somos motivadas a expresar ya sea con palabras o acciones, hermosos y nobles sentimientos. La gratitud siempre será una cualidad que embellece al ser humano.

La gratitud se define como esa capacidad de responder con una actitud o sentimiento de estima y reconocimiento que una persona tiene hacia quien le ha hecho un favor o prestado un servicio, por el cual desea corresponderle.

Está comprobado que ser agradecidos nos beneficia física, mental y emocionalmente. ¡Produce alegría!

Expertos en salud mental opinan que la gratitud está íntimamente relacionada con la felicidad. Se dice que quienes son agradecidos experimentan sentimientos más positivos, disfrutan de los buenos momentos, tienen mejor salud, enfrentan mejor las dificultades y forjan buenas amistades.

Además, la gratitud, nos lleva a apreciar y reconocer que los demás desempeñan un papel en nuestro bienestar emocional. Y a expresar un sentimiento de aprecio y agradecimiento por las bendiciones o los beneficios que hemos recibido. Al cultivar una actitud de agradecimiento, seremos más felices y aprenderemos a hablar con ese lenguaje del corazón. Ya que la gratitud auténtica no sólo nos transforma a nosotras mismas sino tiene un efecto en las personas que nos rodean, quienes han actuado por nosotras de algún modo.

¿Eres una mujer agradecida? ¿Has sentido el efecto de la gratitud en tu propia vida y en los de tu entorno? ¿Hablas ya ese lenguaje del corazón que muchas veces prescinde de palabras? ¿Qué puedes decir de la expresión de tu gratitud a Dios?

Al abrir las páginas de la Biblia encontramos abundante enseñanza acerca de la gratitud animándonos a cultivar esta cualidad.

Tal vez el versículo más conocido acerca de la gratitud es aquel que dice:

«Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús». (1 Tesalonicenses 5:18) (NTV)

Ser agradecidas nos ayuda a tener presente el favor y la gracia de Dios quien nos bendice abundantemente. Considero que es una disciplina espiritual disponer nuestro corazón a darle gracias a Dios constantemente. ¿No se colma tu corazón de gratitud cuando miras a tu esposo o a tus hijos? ¿Agradeces por tu trabajo o negocio que es tu sustento de cada día? ¿Le das las gracias a Dios cuando regresas a casa sana y salva y tomas conciencia que tienes un techo que te alberga a ti y a tu familia? ¿Agradeces porque aún puedes abrazar a tus padres? ¿Lo alabas en tu corazón cuando ese nieto corre hacia ti?

Las bendiciones de Dios son tan evidentes y cotidianas que a veces no las reconocemos y olvidamos dar las gracias. Pero el texto nos invita a experimentar otra dimensión de la gratitud. El escritor bíblico nos dice: «Dar gracias en toda circunstancia».

¡Qué difícil! ¿Verdad? ¿Cómo dar gracias cuando las cosas se complican? Pero si bien es cierto a veces resulta difícil dar gracias «en toda circunstancia» o «en todo tiempo» sobre todo cuando nos toca enfrentar experiencias dolorosas, el cultivar una actitud de gratitud aún en esos momentos solo puede ser posible a través de un acto de fe, ya que depositamos en Dios nuestra confianza para que Él actúe de acuerdo con Su voluntad. Confiando en su soberanía y poder y sobre todo en su amor inagotable. Como nos confirma su Palabra cuando nos dice: «Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia». (Jeremías 31:3) (RV)

Confieso que en varias ocasiones de mi vida me ha resultado muy difícil aplicar esta palabra. Recuerdo especialmente cuando mi hijo mayor fue diagnosticado con cáncer. Nos tocaba transitar como familia un terreno movedizo y desconocido. Mi hijo tenía solo 26 años. De la noche a la mañana nos encontramos haciendo los trámites para una operación de emergencia. Jamás olvidaré sus ojos inquiriendo en los míos. ¿Buscaba acaso en ellos mi fe? ¿Una fe de la que pudiera también asirse? ¡Y esa frase martillando mi conciencia! «Da gracias en todo» «Da gracias, da gracias». Entonces me envolvió el bálsamo de su paz y le di gracias por el amor inagotable que Dios le tenía a mi hijo. Confié en ese amor. Me así de la esperanza. Caminé sobre la firmeza de sus promesas y empecé a reconocer todo lo que Él había provisto para enfrentar esta circunstancia.

¡Ahora le agradezco cada día por su vida!

La expresión de la gratitud fue una práctica del pueblo de Dios desde el inicio de la humanidad. Los patriarcas erigieron altares a Dios y ofrecieron sacrificios también para expresar su agradecimiento. Y más adelante el ritual del pueblo judío incluía cánticos de reconocimiento a Dios por sus bondades y hazañas. Muchos de los Salmos son acciones de gracias. Cánticos de verdadera gratitud surgidos del corazón y de una comunión profunda con Dios. ¿Recuerdas al rey David? Él siempre instaba al pueblo de Israel a expresar su gratitud a Dios con palabras como éstas:

Den gracias al SEÑOR y proclamen su grandeza;que todo el mundo sepa lo que él ha hecho.

Canten a él; sí, cántenle alabanzas.

Cuéntenle a todo el mundo acerca de sus obras maravillosas.

Regocíjense por su santo nombre;alégrense ustedes, los que adoran al SEÑOR.

(Salmos 105:1-3) (NTV)

Parece que el corazón de David tenía una fiesta continua de gratitud a Dios. A pesar de que él también vivió experiencias muy duras, jamás dejó de ser agradecido. ¿Te gustaría conocer el contexto en las que pronunció y escribió estas palabras? La historia se encuentra en el libro de 1 Crónicas capítulo 16.

El arca de Dios había estado mucho tiempo en territorio enemigo. El arca simbolizaba la presencia de Dios y era muy importante para los israelitas. Cuando por fin el arca de Dios fue instalada en Jerusalén fue un gran día para Israel. David se preocupó de que Dios recibiera la gloria que se merecía, todo el reconocimiento por medio de sacrificios, holocaustos, ofrendas de paz; reconocimiento de sus favores.

Y encargó a los levitas que hicieran constar por escrito la historia de este acontecimiento, mediante un cántico. Él mismo compuso un salmo de acción de gracias que se encuentra registrado en 1 Crónicas 16:7-36: «Comienza diciendo “Alabad a Jehová” y concluye diciendo “Bendito sea Jehová Dios de Israel de eternidad a eternidad”». Estas mismas expresiones se repiten en algunos de sus Salmos. (Salmos 105:1-15; 96:1-13; 106: 47-48)

David reconocía que Dios merecía toda la gloria por las grandes victorias que les había dado e instruyó a los líderes espirituales del pueblo para guiarles en su adoración y en la expresión de su gratitud:

«Y puso delante del arca de Jehová ministros de los levitas, para que recordasen y confesasen, y loasen a Jehová Dios de Israel: Asaf el primero; el segundo después de él, Zacarías; Jeiel, Semiramot, Jehiel, Matatías, Eliab, benaía, Obed-Edon y Jeiel, con sus instrumentos de salterios y arpas; pero Asaf sonaba los címbalos». (1 Crónicas 16:4-5) (RVR)

¡Imagina este escenario! ¡Instrumentos musicales de la época resonaban y guiaban la adoración del pueblo! ¡Los líderes espirituales expresaban grandes loas y alabanzas! ¡Había gozo y alegría!

Dice 1 Crónicas 15:28: «De esta manera llevaba todo Israel el arca del pacto de Jehová, con júbilo y sonido de bocinas y trompetas y címbalos, y al son de salterios y arpas». (RV)

La historia registra además que David danzaba con todo su corazón delante del arca de Dios. La gratitud se desbordó en todo su ser. ¿Alguna vez te has sentido tan bendecida por Dios que has deseado expresarle tu gratitud a este nivel? ¡No te detengas, canta, alaba, danza!

Al componer este cántico y dar instrucciones a los levitas David tenía tres propósitos claros para con su pueblo:

* Para que recordasen: nos insta que no debemos olvidar…