Bajo el cielo mítico de Madrid -  - E-Book

Bajo el cielo mítico de Madrid E-Book

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Beschreibung

El presente texto ofrece un recorrido "mitológico" por la ciudad de Madrid desde diferentes aspectos. Aplaudimos como espectadores la escena dramática del teatro áureo a través de la pluma de Calderón de la Barca y Lope de Vega; recorremos fuentes, edificios y canales llenos del fluir acuoso en tiempos pretéritos y actuales hasta adivinar profecías lapidarias de hace centurias y comprobarlas en lugares emblemáticos de la capital. El ojo de la cámara nos ayuda a pasear por esos rincones y recovecos tan auténticos y genuinos que el cine inmortalizó.

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Seitenzahl: 128

Veröffentlichungsjahr: 2019

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ISBN: 978-84-8468-405-3

Depósito Legal: M-19350-2019

Fotocomposición: Rico Adrados, S.L.

Abad Maluenda, 13-15 bajo • 09005 Burgos

Conversión ebook: Dolphin Tecnologías

Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra está protegido por las leyes, que establecen penas de prisión y multas, además de las correspondientes indemnizaciones por daños y perjuicios, para quienes reprodujeran total o parcialmente el texto de este libro por cualquier procedimiento electrónico o mecánico, incluso fotocopia, grabación magnética, óptica o informática, o cualquier sistema de almacenamiento de información o sistema de recuperación, sin permiso escrito de los propietarios del copyright.

DEDICATORIA:

A Madrid,ese pedacito de cielo en nuestras vidas.

ÍNDICE

PREÁMBULO    SUSANNE CADERA

Introducción. El relato de esta jornada    PILAR ÚCAR

Capítulo I. ESCULTURAS DEL AGUA    ANA GALLINAL

Capítulo II. LA COMEDIA MITOLÓGICA CON LOS AUSTRIAS    CELIA RUIZ

Capítulo III. RINCONES PROYECTADOS    MIKEL NAVARRO

Capítulo IV. MITO Y TIEMPO: MADRID PROFÉTICA    JOSÉ MANUEL LOSADA

CONCLUSIONES    JOSÉ LUIS AJA

PREÁMBULO

“BAJO EL CIELO MÍTICO DE MADRID”

El presente libro Bajo el cielo mítico de Madrid. Un paisaje escultórico, teatral y cinematográfico surge a raíz de la jornada con el mismo título celebrada en marzo de 2019 por la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Pontificia Comillas. También es fruto del proyecto de investigación Acis & Galatea, un proyecto de mitocrítica, financiado por la Comunidad de Madrid y el Fondo Social Europeo. Acis & Galatea tiene su origen en el año 2016 bajo la dirección de José Manuel Losada, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid. El objetivo principal del proyecto consiste en demostrar la íntima relación entre la mitología y la configuración cultural de Madrid (ciudad y comunidad), pero también de España y de Europa en la época contemporánea (siglos XX y XXI). Y además, como objetivo particular, se propone determinar el impacto social que representan hoy en día los mitos, cómo es su presencia en la sociedad actual y en qué ámbitos aparecen. Se trata de un proyecto interdisciplinar bajo el denominador común de la mitocrítica. De forma muy general se puede decir que la mitocrítica aspira a desvelar, ya sea en un escritor o en la obra de una época o en un medio determinado, los mitos directivos y sus transformaciones significativas a lo largo del tiempo. En el proyecto Acis & Galatea manejamos además el término de mitocrítica cultural, creado por José Manuel Losada, con el fin de dar cobertura a nuestro método de análisis que pretende entender los mitos desde la actualidad para una mayor comprensión de nuestra cultura.

Durante los tres años de duración del proyecto, se han estudiado la aparición de mitos en el arte, en la literatura, en la arquitectura, en la moda, en juegos audiovisuales y en el cine. Dicho proyecto está configurado por 10 grupos de investigación beneficiarios de 5 universidades madrileñas y el CSIC, además de 4 grupos de investigación asociados.

La Universidad Pontificia Comillas colabora con el grupo de investigación INTRA (Interculturalidad y Traducción) del departamento de Traducción, Interpretación y Comunicación Multilingüe de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales. En este grupo hemos abarcado la implicación de los mitos desde la traducción, desde la filología, desde la expresión cultural y desde la iconografía. Siguiendo en la misma línea presentamos este libro en el que se analiza la presencia de los mitos en las esculturas, en la comedia y en el cine haciendo especial honor a la ciudad de Madrid.

Quiero agradecer a los participantes de la jornada que nos animaron a publicar las ponencias en formato de libro.

SUSANNE M. CADERA

Decana de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales

INTRODUCCIÓN

EL RELATO DE ESTA JORNADA

Querido lector:

Me gustaría agradecerte la lectura de estas páginas y espero que disfrutes con el relato de su contenido…

Hace unos meses, en un congreso celebrado el pasado octubre en la Universidad Complutense de Madrid, bajo el título de Mito y creación audiovisual, estábamos hablando José Manuel Losada (presidente de dicha convocatoria) y yo (ponente de la misma) momentos antes de dar inicio a la jornada del miércoles 24.

Comentábamos el largo camino desde hacía dos años, en 2016, del proyecto de mitocrítica cultural del programa Acis y Galatea: cuántos encuentros, reuniones, seminarios, publicaciones…experiencias nuevas e innovadoras, colaboradores nacionales y extranjeros; cuánto trabajo y cuánto esfuerzo: en definitiva, ¡qué satisfacción! y al final, ¡cuántos amigos! a través de la mitología clásica y actual con el hilo conductor de Madrid y Europa.

De pie, antes de pasar al salón de actos, ambos éramos conscientes de que “esto se acaba”, recuerdo que dije yo: “y ahora, ¿qué?” le pregunté.

Él, muy jovial y optimista como siempre, me animó a organizar un nuevo evento, ya casi en las postrimerías de finiquitar nuestro proyecto de investigación en pocos meses, y yo recogí inmediatamente el guante.

Tras el congreso, otro éxito más, me puse a darle vueltas a la idea propuesta.

Un nuevo encuentro que pudiera cerrar, aunque no del todo, conviene en esta vida dejar la puerta medio abierta –por si acaso–, todo la andadura investigativa y que pronto concluiría.

Mito, cultura, Madrid, mito, Madrid, cultura… palabras que resonaban una y otra vez en mi cabeza.

Hablé con nuestra decana de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de Comillas, Susanne Cadera, coordinadora del grupo de investigación INTRA y a las dos nos pareció una magnífica idea organizar “algo”.

Ese algo tan indefinido tomó forma en una Jornada, una mañana del viernes 8 de marzo del presente 2019: Bajo el cielo mítico de Madrid. Un paisaje escultórico, teatral y cinematográfico.

Con tal nomenclatura podíamos abarcar el deseo inicial: Mito, Madrid y cultura desde lo más clásico hasta lo más actual.

Y nos pusimos a ello.

El deseo consistía en llegar a un público interesado en los aspectos que se habían elegido; un público con ganas de seguir descubriendo detalles sobre Madrid desde el punto de vista de la mitocrítica cultural.

Y buscamos nombres de personalidades relevantes que pudieran dar satisfacción a esa inquietud.

De todos es conocido el famoso dicho: “De Madrid, al cielo” pero a esta afirmación le sigue otra no menos cierta, yo diría, que más atinada: “De Madrid, el cielo” y así se recogió por parte de algunos de los conferenciantes que nos deleitaron con su sabiduría.

El cielo de Madrid, tantas veces pintado a lo largo de la historia, iba a acoger desde un prisma poliédrico para esta ocasión, escultura, teatro y cine.

Un caleidoscopio polícromo con las intervenciones de importantes expertos en la materia, conocedores de los entresijos madrileños.

Echamos a andar bajo el paisaje celeste que nos acompañaría a conocer y reconocer rincones de las proyecciones fílmicas, beber agua de fuentes y canales y charlar con Lope de Vega de escena en escena.

A la profesora Ana Gallinal se le aplaudió la idea tan bien vertebrada de conferenciar sobre escultura acuosa, figuras y edificios del agua…y se nos hizo la boca agua cuando terminó, deseando más y más.

Madrid sin teatro, difícilmente se concibe: cuna de tantos y tantos estrenos dramáticos…no podía faltar una sección dedicada al Siglo de Oro de la mano de la profesora Celia Ruiz que nos llevó a los patios de vecindad de los que tú, querido lector vas a ser entusiasta espectador.

El séptimo arte estuvo representado por la hábil puesta en escena de un periodista y crítico de cine como es Mikel Navarro. En fotogramas de un nuevo rodaje visitamos esos recovecos madrileños que solo la cámara experta es capaz de detectar: ¡Pasen y vean!

Y para darse la mano el pasado histórico y el presente ya casi proyectado en un futuro nada lejano, las profecías y el enigma se hicieron imagen en la voz del profesor José Manuel Losada.

No se podía pedir más…o sí, ¿quién sabe? Pero será en otra ocasión.

Con estas líneas hemos querido agradecer a los conferenciantes su disposición y disponibilidad, su actitud y su talento, su capacidad, su experiencia, humor y en definitiva, su buen hacer.

No quiero terminar sin dar las gracias al público asistente: un auditorio de lujo que vivió con ilusión aquel viernes de marzo, tan significativo, con un cielo de Madrid, precioso.

Sin esa audiencia, nuestra Jornada no habría sido nuestra.

Y a todas las personas (que desde la sombra, pero llenas de luz y capacidad de trabajo) hicieron posible el disfrute de una mañana plena de cine, escultura, profecía y teatro.

Muchas gracias.

PILAR ÚCAR

(Coordinadora)

CAPÍTULO I

ESCULTURAS DEL AGUA

ANA GALLINAL

Universidad Complutense de Madrid

La ciudad de Madrid está vinculada a lo acuoso desde sus orígenes. El primer escudo conocido de la urbe representa una piedra de pedernal semisumergida en el agua, con dos eslabones entrelazados que frotan el sílex y provocan las chispas. Además, el lema del emblema hace referencia a la construcción de la ciudad sobre aguas subterráneas. Sabemos que la urbe ha contado siempre con muchos manantiales y arroyos canalizados por los llamados “qanats” (“viajes del agua”).

Estas construcciones acuíferas árabes de los siglos VIII a XI se ampliaban en una red de distribución de forma proporcional al aumento demográfico. Las conducciones, de aproximadamente 1,80 m. de altura, eran túneles revestidos de piedra y ladrillo que depositaban el agua en unos tanques como suministro a una o más fuentes públicas.

No en vano, los “viajes del agua” sugieren la etimología de la ciudad: de “Macra”, “Magerit” y “Madrid”. Existen dos hipótesis sobre el significado de “Mayrit”. Por un lado, podría tener origen en el término árabe “Mayra” (“madre”, “matriz”) y el sufijo “it” (“lugar”); o bien en la raíz híbrida de la palabra árabe “Maǧra”, (“cauce”, “curso de agua”), y el sufijo romance “it” (“abundancia”), lo que conforma así la concepción de “lugar abundante en aguas”. Otra teoría se remonta a un asentamiento temporal visigodo denominado “Matrice” (“madre de aguas”), en referencia a la situación en torno a una gran fuente de la que emanaba un arroyo que fluía hacía el río Manzanares.

El río Manzanares, dado a conocer por Quevedo como “aprendiz de río”, demuestra la dificultad hídrica de Madrid. A pesar de su escaso caudal, históricamente han existido esfuerzos por hacer del Manzanares un río navegable. Será Felipe II uno de los primeros interesados en este proyecto. España tenía posesiones en ultramar y ello precisaba que la capital del imperio tuviera un puerto marítimo. Pero la iniciativa precisaba una cuantiosa financiación procedente de unas arcas castigadas con la derrota de la famosa Armada Invencible.

Posteriormente, Carlos III ordenaría construir el Canal del Manzanares, ampliado después por Fernando VII con el objetivo de alcanzar el océano Atlántico a través del río Tajo en un recorrido navegable de 800 kilómetros. Desde el establecimiento de la capitalidad en Madrid en el siglo XVI hasta el segundo tercio del siglo XIX, los márgenes del río han tenido un uso local como lavaderos de ropa a su paso por la ciudad. Y, actualmente, tan solo un tramo del Manzanares, concretamente el del Puente de Segovia, permite la navegación de barcas pequeñas como parte del proyecto “Madrid Río”.

Hemos visto que el escaso caudal del río ha hecho fracasar el sueño de convertirlo en navegable. Sin embargo, una leyenda un tanto inverosímil habla de la furia de sus aguas. La calle Mira el Río Alta, junto a la llamada “Fuentecilla”, debe su nombre a una riada que se produjo en 1439 cuando llovió ininterrumpidamente durante casi 3 meses. Entonces, los vecinos contemplaban desde ese lugar la crecida del Manzanares al tiempo que gritaban: “Mira el río”. De ahí el nombre de estas calles del barrio de Arganzuela.

Lo acuoso

Hemos señalado la importancia del agua para Madrid desde su construcción como alcazaba en el año 865 por orden del emir Muhammed I en la aldea de “Mayrit”, dada la abundancia de acuíferos y la privilegiada posición defensiva del enclave. Posteriormente, se cree que se convirtió en capital porque tenía agua, a diferencia de Toledo que debía derivarla del Tajo. Sobre los lechos de los arroyos subterráneos se van erigiendo las fuentes donde los madrileños recogían el agua necesaria para subsistir, bien por ellos mismos, bien utilizando los servicios de los aguadores, quienes transportan el agua hasta las casas alejadas de los caños públicos.

Las fuentes fueron diseñadas por los más famosos arquitectos del momento, casi siempre en estilo barroco. Los nuevos y emblemáticos proyectos erigidos con el reinado de Carlos III definen, junto a los palacios y jardines, el diseño de la ciudad a partir de ejes urbanos marcados por el signo del agua. La mayoría de las fuentes construidas en el siglo XVII y XVIII tenían un doble uso: ornamental y práctico.

Ya en el reinado de Isabel II se proyecta la construcción del Canal que lleva su nombre para traer el agua del río Lozoya a Madrid, en 1851. Hoy, el Canal de Isabel II suministra el agua, no solo a la capital sino a toda la Comunidad de Madrid, lo que supone la unificación del abastecimiento a la urbe. En definitiva, la arquitectura del agua (canales), su consumo (fuentes) y paisajismo (obra pública) nos revela la relación vital y ontológica del ser humano con lo acuoso, como observaremos más adelante.

Repartidas por Madrid existen cerca de 500 fuentes, casi 400 de ellas de titularidad municipal. El caso de la “Fuente del Nacimiento del Agua” o “de las Conchas” (1969), constituye una alegoría de la importancia del agua para los ciudadanos. En relación a su ubicación, esta fuente adquiere una posición estratégica en el eje Gran Vía-Princesa, en la Plaza de España, en el lugar llamado “El prado de Leganitos”, en tiempos árabes emplazamiento de huertos regados por el arroyo Leganitos. Junto al estanque elíptico de la mencionada fuente aparecen arrodilladas en los extremos dos náyades, deidades menores habitantes de las montañas, los ríos y arroyos. Esta obra de estilo románticoclasicista tiene claras referencias simbólicas y míticas. Las ninfas encarnan la fuerza vivificadora de las aguas de las que son portadoras con sendos cántaros vertidos hacia el pilón inferior. Así mismo, el proyecto monumental de Plaza España nos lleva al concepto de manantial.

Técnicamente, un manantial, naciente o vertiente es una fuente natural deque brota de la tierra por lade lao De esta forma, cuando el agua aflora, puede formar uno incluso o Así, la definición de manantial es útil como alusión a todo origen de algo continuo en el tiempo, permanente o circunstancial. Este aspecto tiene claras resonancias psíquicas en torno a la cualidad de lo húmedo.

En términos históricos de abastecimiento hídrico, el oficio de aguador fue durante más de cuatro siglos uno de los más importantes de Madrid. La presencia del aguador era habitual en las principales fuentes, incluidas las monumentales como la de Cibeles o la de la Puerta del Sol. Esta labor era esencial en aquellos tiempos en los que había que garantizar el suministro y la salubridad del agua para el consumo diario en los hogares. El aguador era el encargado de recoger el “oro líquido” para la venta.

El precio dependía de la fuente de procedencia, y no todas tenían el mismo sabor y la misma calidad, lo que marcaba el valor del preciado elemento. Según figura en las “Ordenanzas municipales de la Villa de Madrid” (1892), existía la siguiente clasificación: “Fuentes vecinales”, sólo para los vecinos; “Fuentes de vecindad”, con al menos un caño exclusivo para los vecinos y el resto reservado a los aguadores; “Fuentes de aguadores”; “Fuentes volantes”, cuyo uso podía variar según las necesidades, y “Fuentes ornamentales”.

Esta pluralidad funcional nos acerca al complejo imaginario del agua desde un enfoque no solo práctico, como analizamos a cntinuación.

La sed