"«Esto está muy mal, piensa mientras explora su propio cuerpo con sus dedos. Muy mal, pero increíble. Por un momento se olvida de que cientos de ojos la observan. Lo único que importa en el mundo es el sonido de su respiración jadeante y la sensación de sus dedos que se deslizan hacia su ropa interior». Elisa necesita dinero con desesperación. Por eso decide hacer algo que, bajo otras circunstancias, no hubiera hecho jamás; algo que está muy mal. Cierra las persianas, enciende su laptop y deja caer sus ropas al piso, prenda a prenda. Se desnuda por completo y aunque sabe que lo que está haciendo está mal, nunca se sintió tan bien. Camgirl es una serie de tres relatos sobre una joven sin experiencia que se explora a sí misma y a su sexualidad."
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Seitenzahl: 33
Veröffentlichungsjahr: 2019
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Lisa Vild
LUST
Camgirl
Original title:
Camgirl
Translator: LUST Copyright © 2018, 2019 Lisa Vild and LUST, an imprint of SAGA Egmont, Copenhagen All rights reserved ISBN: 9788726273342
1. E-book edition, 2019 Format: EPUB 2.0
All rights reserved. No part of this publication may be reproduced, stored in a retrievial system, or transmitted, in any form or by any means without the prior written permission of the publisher, nor, be otherwise circulated in any form of binding or cover other than in which it is published and without a similar condition being imposed on the subsequent purchaser.
Los amigos y familia de Elisa la describirían como una mujer inteligente, responsable y madura. Ella quiere creerles y nunca le da a nadie motivos para cuestionar esa etiqueta, sólo a ella misma. El asunto es que, una persona responsable y madura hubiera sido capaz de planificar a futuro para resolver su tema laboral y conseguir un trabajo de verano. Una persona inteligente nunca hubiera terminado en la situación actual de Elisa: estudiante desempleada, al final del semestre, con muy poco dinero en el banco y con el verano aproximándose con la velocidad de una ola del mar. Necesita dinero y lo necesita ya.
—¿Vienes a almorzar? ¡Tenemos que celebrar! —La sonrisa de Josephine es tan amplia que sus dientes sobresalen a sus labios pulposos. Es el último día del semestre de primavera y la universidad pronto quedará vacía. Los estudiantes corren hacia el calor del verano, felices de ser libres finalmente. Elisa ocupa su tiempo recogiendo bolígrafos y papeles dispersos sobre su escritorio. Por un lado, sólo quiere salir a almorzar con Josephine y el resto del grupo. O a un café. O al pub. Quiere ir con ellos y olvidarse de la ansiedad que crece dentro de ella. Por otro lado, su ansiedad es justamente lo que la detiene. Tiene muchos motivos para estar nerviosa. No puede pagar ninguna de esas cosas; ni siquiera puede pagar su renta.
—No, lo siento, no puedo hoy tampoco —responde.
—Ya no haces nada —protesta Josephine y pone cara de amargada. Aunque los ojos de Josephine sonríen, algo dentro de Elisa duele cuando escucha la queja de su amiga. No, ya no puede socializar, no si significa gastar dinero. ¿Cómo le dices a tus amigos una cosa como esa evitando el bochorno?
—Lo siento, tengo... —comienza Elisa, pero nota que Josephine ya no le presta atención, sino al resto de sus amigos— ... una cosa. Los ve irse del salón y antes de que se pueda dar cuenta, es la única que queda. Por unos segundos, el tiempo parece detenido. Puede sentir el sonido de la risa y voces desvaneciéndose y de pronto se siente más sola que nunca. Rápidamente recoge el resto de los papeles y los mete dentro de su mochila verde militar.
— ¡Espera! —Elisa corre por la puerta hacia las escaleras de mármol oscuro. Sus zapatos de tacón bajo hacen eco mientras corre escaleras abajo. Al llegar al pie de la escalera, Josephine, Anna, Joel y Maria giran sorprendidos. Todos sonríen cuando notan que Elisa corre hacia ellos—. Voy, el lavado de ropa puede esperar.
Más tarde esa noche, cuando llega a su pequeño departamento, se sienta y llora. Ola tras ola de ansiedad brutal la golpea mientras piensa en el dinero que gastó, dinero que no tiene. Su teléfono vibra en el bolsillo y espera que se silencie antes de mirar la pantalla. Tiene otra llamada perdida de su madre. La tercera del día. Sus ojos se llenan de lágrimas nuevamente. Mañana tendrá que llamarla y explicarle que no ha conseguido un trabajo, que su cuenta de ahorros está vacía y que no puede quedarse en el departamento porque no lo puede pagar. Tendrá que mudarse de vuelta a lo de sus padres. Será el mayor fracaso de su familia.
El sentimiento de desasosiego es reemplazado por el de rabia y se lanza sobre la cama y abre su portátil. Escribe con rabia cómo hacer dinero fácil
