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Carta a los Romanos E-Book

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Considerada la reina de las cartas paulinas, "Romanos es la más grande y la más influyente de todas las cartas del apóstol Pablo, la primer gran obra de la teología cristiana" (Merril Frederick Unger). 1. El mensaje de Romanos Si tú le preguntases a Pablo que visión él tenía del evangelio de Cristo, él respondería: "lee la carta que escribí a los Romanos y vas a encontrar la respuesta más completa que puedo darte en un solo documento". En los primeros ocho capítulos, él describe la esencia del evangelio: condenación (1 - 3); justifcación (4 - 5); santifcación (6 - 8). 2. La influencia de Romanos Teólogos de renombre y líderes evangélicos fueron convertidos a Cristo al leer Romanos (Agustín, Lutero), y otros fueron grandemente influenciados por esa carta ( John Wesley, Karl Barth, John Stot). Es uno de los libros del Nuevo Testamento más citados en clases de teología y estudiados en cursos teológicos. Excelentes comentarios de Romanos fueron escritos por autores consagrados: Juan Calvino, Karl Barth, Martyn-Lloyd Jones, F.F. Bruce, William Hendriksen, John Stot, John MacArthur y otros. 3. La actualidad de Romanos La carta fue escrita para hoy. Ella tiene mensaje para el ateo, para el religioso, para Israel, para la iglesia, en fn, para todo ser humano. Romanos nos enseña sobre el evangelio, la ira, la gracia, el plan y la voluntad de Dios. Es una carta que nos muestra el camino para la verdadera paz con Dios, con nosotros y con el prójimo. Al estudiar Romanos, vas a descubrir la bendición y el poder de esa carta. Acepte los desafíos que ella propone, con la fnalidad de vivir la nueva vida en Cristo y conocer la gracia que el propio Señor nos da para que andemos en novedad de vida (Ro. 6:4).

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Seitenzahl: 164

Veröffentlichungsjahr: 2017

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«Cuando se obtiene un conocimiento de esa epístola, se abre una puertapara todos los tesoros más escondidos de las Escrituras.» (Juan Calvino)

Considerada la reina de las cartas paulinas, «Romanos es la más grande y la más influyente de todas las cartas del apóstol Pablo, la primer gran obra de la teología cristiana» (Merril Frederick Unger).

1. El mensaje de Romanos

Si tú le preguntases a Pablo que visión él tenía del evangelio de Cristo, él respondería: «lee la carta que escribí a los Romanos y vas a encontrar la respuesta más completa que puedo darte en un solo documento». En los primeros ocho capítulos, él describe la esencia del evangelio: condenación (1 - 3); justificación (4 - 5); santificación (6 - 8).

2. La influencia de Romanos

Teólogos de renombre y líderes evangélicos fueron convertidos a Cristo al leer Romanos (Agustín, Lutero), y otros fueron grandemente influenciados por esa carta (John Wesley, Karl Barth, John Stott). Es uno de los libros del Nuevo Testamento más citados en clases de teología y estudiados en cursos teológicos. Excelentes comentarios de Romanos fueron escritos por autores consagrados: Juan Calvino, Karl Barth, Martyn-Lloyd Jones, F.F. Bruce, William Hendriksen, John Stott, John MacArthur y otros.

3. La actualidad de Romanos

La carta fue escrita para hoy. Ella tiene mensaje para el ateo, para el religioso, para Israel, para la iglesia, en fin, para todo ser humano. Romanos nos enseña sobre el evangelio, la ira, la gracia, el plan y la voluntad de Dios. Es una carta que nos muestra el camino para la verdadera paz con Dios, con nosotros y con el prójimo.

Al estudiar Romanos, vas a descubrir la bendición y el poder de esa carta. Acepte los desafíos que ella propone, con la finalidad de vivir la nueva vida en Cristo y conocer la gracia que el propio Señor nos da para que andemos en novedad de vida (Ro. 6:4).

Editorial Cristiana Evangélica

Índice

  1¡Llegamos a Roma!

  2Pablo y el evangelio

  3La ira de Dios contra la humanidad

  4El justo juicio de Dios

  5El camino de la justificación

  6Justificados en Cristo

  7El pecado, el bautismo y la gracia

  8El cristiano y la ley

  9El Espíritu de Dios en los hijos de Dios

10Cinco preguntas que todo cristiano necesita responder

11El pasado de Israel con Dios

12El presente y el futuro de Israel

13Cuestiones prácticas de la vida cristiana

14El cristiano y la ciudadanía

15Pablo y la libertad cristiana

16El ministerio de Pablo

17Saludos, amonestaciones y doxología

1

¡Llegamos a Roma!

Lee la Biblia diariamente

lun

Ro. 1:1-17

mar

Ro. 1:18-32

mié

Ro. 2:1-29

jue

Ro. 3:1-31

vie

Ro. 4:1-21

sáb

Ro. 5:1-25

dom

Ro. 15:1-33

Texto básico

Romanos 1:16-17

Texto devocional

Romanos 1:8-15

Versículo clave

«Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.»

(Romanos 1:17).

Objetivo de la lección

Al estudiar esta lección, comprenderás el propósito y las circunstancias que envolvieron la escrita de la carta a los Romanos, su influencia, los temas principales y la importancia que la carta tiene para la iglesia de hoy.

Introducción

Fundada en 753 a.C., Roma era la capital y la sede del imperio romano. En la época del apóstol Pablo, era la ciudad más grande del mundo. La mayoría de los historiadores afirma que, en el siglo 1º a.C., Roma tendría poco más de un millón de habitantes. Hasta hoy la ciudad más populosa de Italia.

El imperio romano fue uno de los más grandes de la historia. No es sin motivo que Pablo escribió en Romanos 1:8 «Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo». Todo lo que sucedía en Roma, el mundo lo sabía. Siendo Dios estratégico, la iglesia en Roma y la carta a los Romanos se revisten de fundamental importancia en los eternos propósitos del Señor.

I. La iglesia en Roma

1. Roma en el Nuevo Testamento

La ciudad es mencionada ocho veces: cinco en el libro de Hechos (Hch. 18:2; 19:21; 23:11; 28:14,16), dos en la carta a los Romanos (Ro. 17:7,15) y una vez en 2 Timoteo 1:17. Otros lugares mencionados en el Nuevo Testamento que están en Italia son: Regio (Hch. 28:13); Puteoli (Hch. 28:13), hoy se llama bahía de Nápoles; Plaza de Apio (Hch. 28:15); Tres Tabernas (Hch. 28:15).

2. Romanos en Pentecostés

(Hch. 2)

El libro de Hechos nos informa que había romanos entre los que presenciaron el derramamiento del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Hch. 2:10). Es posible que algunos de esos hayan sido convertidos a Cristo y, al volver a Roma, dieron inicio a un grupo de creyentes. F. F. Bruce resaltó que esos romanos «son el único grupo europeo a recibir expresa mención entre los peregrinos». John MacArthur nos informa que «a partir del siglo 2 a.C., Roma pasó a contar con un significativo número de judíos» (Bíblia de Estudo MacArthur, p.1437, traducción libre.).

3. ¿Quién fundó la iglesia?

El emperador Claudio (41-54 d.C.) ordenó la expulsión en masa de los judíos de Roma, alrededor de 49 d.C. Esa expulsión es mencionada en el libro de Hechos 18:2, donde está escrito que Pablo, al llegar a Corinto, «halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos saliesen de Roma.» Es probable que aquí tengamos el relato del primer contacto de Pablo con algún creyente que venía de Roma.

Nadie sabe a ciencia cierta cómo y cuándo la iglesia en Roma empezó. Pablo fue a la ciudad de Roma como prisionero (Hch. 28:16), tres años después de haber escrito esa carta. Por lo tanto, él no fue fundador de esa iglesia. Recomendó a la hermana Febe (Ro. 16:1), de la iglesia de Cencrea, puerto de Corinto, donde había una iglesia (Hch. 18:18). Posiblemente ella llevó la carta a los romanos.

4. Los miembros de la iglesia

La iglesia en Roma era formada por creyentes gentiles y judíos. La palabra «gentiles» aparece 23 veces en Carta a los Romanos, y las palabras «judío» y «judíos» aparecen juntas 13 veces. Esos números han llevado algunos comentaristas a afirmar que los miembros de la iglesia de Roma, en su mayoría, eran gentiles (Ro. 1:5-6,13; 11:13).

Romanos para hoy

El imperio que dominaba el mundo en la época de Jesús es mencionado varias veces en el Nuevo Testamento, y el Señor Jesucristo no podría dejar de plantar una iglesia en esa importantísima e histórica ciudad. Dios es quien tiene las mejores estrategias. Por eso, pídele dirección a Dios en cada proyecto.

II. La fecha y las circunstancias de la carta

1. La fecha de la carta

Pablo dictó la «Carta a los Romanos» a su amigo y secretario Tercio (Ro. 16:22), alrededor de 57 a.C., cuando vivía en Corinto. «Eso se deduce de la mención a Febe, miembro de la iglesia en Cencrea (Ro. 16:1-2); a Gayo, como siendo el anfitrión (1 Co. 1:14); y a Erasto (Hch. 19:22; 2 Tim. 4:20). Probablemente fue escrita durante los tres meses que pasó en Grecia, descritos en Hechos 20:2-3» (Biblia de Estudo de Genebra, p.1316, traducción libre.). Es probable que Gayo haya colocado como disponible a Tercio, amanuense (la palabra que viene del latín y significa, literalmente, «aquel que escribe textos a mano», «escribiente», «copista»), para el apóstol.

2. Las circunstancias de la carta

Pablo se dejó gastar durante los diez años que van de 47 a 57 d.C. en viajes misioneros, en lugares como Galacia, Macedonia, Acaya y Asia. Predicó el evangelio, fundó e instruyó iglesias en Iconio, Filipo, Tesalónica, Corinto, Éfeso y otras ciudades. Entonces en Romanos 15:23-24, el concluyó: «Pero ahora, no teniendo más campo en estas regiones, y deseando desde hace muchos años ir a vosotros, cuando vaya a España, iré a vosotros… ».

Lee Romanos 15:14-29. En resumen, tenemos el siguiente proyecto misionero de Pablo.

a. Él tenía la seguridad de que su misión en los territorios que estaban en las márgenes del mar Egeo había sido concluida (Ro. 15:23).

b. El plan principal del apóstol era ir a España (Ro. 15:24), y, a camino, haría una visita a Roma.

c. Pero antes de ir a Roma, tenía que pasar por Jerusalén con la finalidad de llevar ofrendas que las iglesias de Macedonia y Acaya habían levantado para ayudar «a los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén» (Ro. 15:26).

El propio apóstol sintetiza el recorrido del viaje: «Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto [la ofrenda] a Jerusalén, pasaré entre vosotros [Roma] rumbo a España» (Ro. 15:28). Jerusalén, Roma y España eran el plan de ese viaje misionero de Pablo. ¿Será que ese plan se concretizó? Después de los dos años mencionados en Hechos 28:30, él fue dejado en libertad, de acuerdo a lo que estaba cierto que sucedería (Flp. 1:25; Flm. 22). Estamos en el año 61 d.C. Después de esa liberación, Pablo resumió sus viajes y desarrolló dos años más de ministerio en Asia Menor y en Grecia (62 - 64 d.C.), cuando escribió 1 Timoteo y Tito. En 65 d.C., Pablo fue hecho prisionero de nuevo en Roma, donde escribió su última carta (2 Tim. 1:16-17), fue juzgado, condenado y ejecutado. El propio Pablo sabía que su fin había llegado: «Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano» (2 Tim. 4:6).

Stott comenta lo siguiente: «si él alcanzó y evangelizó España, probablemente nunca lo sabremos. La evidencia más confiable que tenemos es la declaración hecha por Clemente de Roma (en 96-97 d.C.): ‘al mundo entero él le enseñó la justicia, y hasta los límites de occidente testificó delante de los gobernadores’ (1 Clemente 5:7)». Stott continua, «puede ser, que, como muchos suponen, que Pablo haya sido hecho libre de su confinamiento en Roma (que es donde lo dejan los Hechos de los Apóstoles 28:30-32) y volviendo a sus viajes misioneros, inclusive una visita a España, antes de nuevamente ser capturado, hecho prisionero y finalmente decapitado durante la persecución de Nerón» (A Mensagem de Romanos, p.1316, traducción libre.).

Romanos para hoy

La visión misionera de Pablo y su cuidado para con las iglesias son ejemplos para todos. ¿Cómo está tu visión misionera? ¿Cuántas personas han sido influenciadas por medio de tu visión?

III. La influencia de Romanos

La mayoría de los comentarios de Romanos reserva algunas páginas para testificar la influencia que esa carta tuvo en la vida de siervos de Dios de renombre a lo largo de los siglos. Vamos a destacar algunos, a partir del libro de F.F. Bruce (Romanos Introdução e comentário, série Cultura Bíblica, Ed. Vida Nova), y concluimos con el testimonio del propio Stott.

1. Martin Lutero (1483 – 1546)

Monje agustiniano y profesor de teología sagrada en la universidad alemana de Wittenberg, Lutero expuso Romanos a sus alumnos. Él describió: «estaba ansioso por comprender la epístola de Pablo a los Romanos, y nada me impedía el camino, sino la expresión: la justicia de Dios, porque entendía como refiriéndose a aquella justicia por la cual Dios es justo cuando castiga a los injustos. Noche y día yo reflexionaba hasta que capté la verdad de que la justicia de Dios que se revela en el evangelio (Ro. 1:16-17) es aquella justicia por la cual, mediante la gracia y la pura misericordia, Él nos justifica por la fe. De ahí en adelante, me sentí renacer y atravesar los portales abiertos del paraíso. Toda la Escritura ganó un nuevo significado y, al paso que antes la justicia de Dios me llenaba de odio, ahora se me volvía indeciblemente bella y me llenaba de más amor. Este pasaje vino a ser para mí una puerta para el cielo». Las iglesias evangélicas del mundo entero reciben, hasta el día de hoy, los beneficios de la conversión de Lutero, cuando él estaba estudiando la Carta a los Romanos. (F. F. Bruce Romanos, introdução e comentário, série Cultura Bíblica, Edições Vida Nova, p.50, traducción libre.).

2. John Wesley (1703 – 1791)

En la noche de 24 de mayo de 1738, John Wesley visitó de «malagana una sociedad anglicana reunida en la calle Aldergate, donde alguien estaba leyendo el prefacio de Lutero, de la epístola a los Romanos. Alrededor de las 9 de la mañana», escribió en su diario, «mientras él estaba describiendo el cambio que Dios opera en el corazón por la fe en Cristo, sentí mi corazón calentarse de manera extraña. Sentí que confiaba en Cristo, solamente en Cristo, para mi salvación. Me fue dada la seguridad de que se había llevado mis pecados, sí los míos. Y me salvó de la ley del pecado y de la muerte.» Ese momento crítico dela vida de John Wesley fue el acontecimiento que, más que los otros, dio inicio al avivamiento evangélico del siglo 18 (F. F. Bruce, Romanos, introdução e comentário, série Cultura Bíblica, p.52, Edições Vida Nova, traducción libre.).

3. John Stott (1921 – 2011)

El propio Stott resume lo que el estudio de Romanos produjo en la vida de él. «Confieso que desde que me volví un cristiano – y eso ya hace 56 años (1994) – cultivo como que una relación de ‘amor y odio’ – con la epístola a los Romanos, en virtud de sus desafíos personales con relación a la alegría y al sufrimiento. Eso empezó enseguida de mi conversión, con el capítulo 6 y mi deseo profundo de probar esa tal ‘muerte para el pecado’ que el texto parecía prometer. Durante muchos años, yo jugué con la fantasía de que el cristiano tiene que ser tan insensible al pecado cuanto un cadáver a cualquier estimulo externo. Mi liberación definitiva a de esa quimera fue sellada cuando en 1995, fui invitado a presentar una serie de exposiciones bíblicas basadas en Romanos 5 a 8…» (A Mensagem de Romanos, p.9, traducción libre).

Romanos para hoy

Estudiando la carta a los Romanos, tú mismo vas a descubrir la bendición y el poder que ella tiene, siendo desafiado a vivir la nueva vida en Cristo y fortalecido para hacerlo. Después del estudio de cada lección aprovecha para registrar tanto lo que aprendiste como los desafíos de Dios para ti.

IV. Estructura general de la carta

Romanos para hoy

La visión panorámica de la carta nos ayuda a comprender los detalles del texto bíblico. Lee Romanos en una semana y deja que Dios te hable. Si estás familiarizado con el contenido, podrás participar efectivamente de las clases y aprovechar mejor las lecciones en los próximos meses.

Conclusión

Romanos contiene el más rico bosquejo del entendimiento que Pablo tenía del mensaje cristiano. Al estudiar esta preciosa carta, «dejemos que Pablo hable por sí mismo, al contrario de intentar hacerlo decir aquello que las antiguas tradiciones o las nuevas concepciones pretenden que él diga» (A mensagem de Romanos, p.26, traducción libre).

2

Pablo y el evangelio

Lee la Biblia diariamente

lun

Is. 53:1-7

mar

Is. 55:1-7

mié

Jn. 1:11-12

jue

Hch. 1:8

vie

Ro. 10:8-15

sáb

1 Co. 1:17-25

dom

Ap. 22:16-20

Texto básico

Romanos 1:1-17

Texto devocional

1 Corintios 15:1-11

Versículo clave

«Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree»

(Romanos 1:16).

Objetivo de la lección

Al estudiar esta lección, tendrás condiciones de comprender que todos los que creen en Cristo pertenecen a Dios y son llamados a anunciar el evangelio a los perdidos.

Introducción

Pablo empieza la Carta a los cristianos de Roma con un toque bien personal. Los pronombres posesivos relacionados a la primera persona del singular (yo, mí, mío) suceden más de veinte veces en los versículos de abertura. Se hace evidente su profundo deseo de establecer una relación personal con sus lectores.

Intérpretes respetables dicen que la introducción de esa carta es más larga y solemne que todas las demás del apóstol Pablo. El texto que será estudiado en esta lección rompe los patrones establecidos por él en las demás cartas. El estilo es solemne, casi litúrgico. Ya el inicio de la carta está lleno de teología. El apóstol prácticamente incluye una confesión de fe y termina estableciendo, en forma de tesis, el gran tema de la epístola: «el evangelio como revelación de la justicia redentora de Dios».

El evangelio es, por lo tanto, un desvendar, una revelación de la justicia de Dios, porque explica como, por el sacrificio y resurrección de Cristo, Dios posibilitó el acceso del pecador a Él, que permanece justo y santo. Vamos a examinar la parte introductoria de Romanos dividiéndola en tres partes.

I. El evangelio de Pablo

(Ro. 1:1-6)

1. El remitente

(Ro. 1:1)

Como remitente, Pablo se identifica atribuyendo a si tres predicados que describen su función.

a.Siervo – Pablo se consideraba siervo de Cristo, término que tenía alegría en usar. Él se hizo, por amor y voluntariamente, prisionero de Cristo, unido al servicio de Jesús.

b.Apóstol – Pablo demostró que fue llamado para ser apóstol. Con eso, quiso decir que fue elegido por el Señor, Jesucristo y enviado con autoridad, como representante del evangelio en el mundo.

c.Separado – Pablo tenía conciencia de su posición. Él fue separado para anunciar las buenas nuevas del evangelio de Dios.

2. El evangelio de Dios

(Ro. 1:2-4)

El apóstol deja claro que el evangelio no es fruto de su imaginación, sino misterio que fue revelado en las Escrituras Sagradas. Tres características son destacadas:

a. Es el evangelio prometido en el Antiguo Testamento (Ro. 1:2);

b. Es el evangelio de la encarnación del Hijo de Dios (Ro. 1:3);

c. Es el evangelio de la resurrección (Ro. 1:4).

De esa forma, la persona de Cristo constituye el misterio y el punto central del evangelio de Dios.

3. El apostolado de Pablo

(Ro. 1:5-6)

El apostolado quiere decir sobre hombres que fueron llamados y enseñados personalmente, para continuar el ministerio terrestre de Cristo, proclamando el evangelio con la autoridad otorgada por el Señor. Pablo destaca tres aspectos de su apostolado:

a.origen – es el Señor Jesucristo;

b.objetivo – despertar la obediencia por la fe;

c.alcance – todos los gentiles entre los cuales se incluyen los cristianos de Roma.

Romanos para hoy

Pablo, afirmó, con alegría, su posición en Cristo – siervo y apóstol. ¿Cuál es tu sentimiento con relación a la salvación? ¿El hecho de ser separado para Cristo refleja alegría intensa en tu corazón?

II. Pablo y los romanos

(Ro. 1:7-13)

1. Los destinatarios

(Ro. 1:7)

Pablo saluda a todos los cristianos de Roma con gracia y paz. «Gracia» dice sobre el favor no merecido de Dios que nos fue concedido a los hombres. «Paz» trata de la reconciliación de Dios con los hombres (cf. Ro. 5:1). Enseguida, Pablo destaca tres cualidades atribuidas a los cristianos de Roma, describiendo de esta manera la condición de ellos como convertidos en Cristo Jesús:

a. llamados para ser de Jesucristo;

b. amados de Dios;

c. llamados para ser santos.

Pablo demuestra que los cristianos son objetos del amor de Dios y están en condición diferente de aquellos que no aceptaron el mensaje del evangelio. Quien no cree en Jesucristo es hijo de la ira, pues sobre tal persona pesa la condenación de Dios (Jn. 3:18). Los cristianos son santos y separados como propiedad exclusiva de Dios por haber sido alcanzados por el Señor por medio del evangelio.

2. La acción de gracias y el anuncio de la visita

(Ro. 1:8-13)

a.La acción de gracias (Ro. 1:8)