Ciencia y fe - Obispo Rodovalho - E-Book

Ciencia y fe E-Book

Obispo Rodovalho

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Beschreibung

Bispo Rodovalho imparte conferencias magistrales sobre ciencia y fe, trazando un paralelo entre estos dos temas. Y muestra cómo se entrelazan, interactúan y terminan formando parte el uno del otro. Presenta ambas visiones y, principalmente, las dos experiencias, porque, además de obispo, también es físico. De una manera ligera pero profunda, el autor ayuda al lector a sumergirse en el mundo científico y místico de la Física Cuántica al mismo tiempo. Ciencia y fe: el reencuentro de la física cuántica muestra que el pensamiento trascendental es intrínseco a la vida del hombre. Y que, para tener una comprensión amplia de la ciencia, es necesario unirse con la espiritualidad, lo intangible y lo que define a Dios.

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Seitenzahl: 326

Veröffentlichungsjahr: 2020

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Ciencia Y Fe

Copyright © 2014 by Sara Brasil Edições e Produções

 

Publicado sob licença de Sara Brasil Edições

 

Directora

Ana Lia Clerot

 

Coordinación Editorial

Fernanda Araújo

 

Traducción

José Maria Medeiros Vieira Lima Júnior

 

Portada

Gilvando Maciel

 

ISBN: 978-85-64536-88-3

 

 

 

 

 

 

 

 

Produzido por Sara Brasil Edições e Produções

www.sarabrasil.com.br

 

QMSW 4 Lote 7/8 – Setor Sudoeste

CEP: 70680-400 – Brasília – DF

Telefone: (61) 3535-9000 / 3035-9044 / 3035-9049

Sumário

Prefacio I

Prefacio II

Prefacio III

Introducción – Física cuántica y Dios

Agradecimientos

Parte I

Capítulo I – La evolución de la ciencia

Capítulo II – La arrogancia y la prepotencia de la Iglesia

Algunas declaraciones bíblicas en el ámbito científico

La Iglesia en el siglo pasado

Capítulo III – La espiritualidad y la física cuántica

La evolución de la física cuántica

El gato de Schrödinger

Aportes de la física cuántica a la visión del mundo espiritual

Los postulados de la física cuántica

El bosón de Higgs

I. Los principios de la física cuántica

1. Principio de incertidumbre

2. Propiedad de la dualidad “onda-partícula”

3. Propiedad de elección inducida

4. Propiedad del entrelazamiento o propiedad cuántica de la no localización de elementos distantes

La conciencia y la realidad

5. Propiedad de superposición

6. Principio de la elección retardada o doble rendija.

La interpretación de Copenhague

Interpretación de Muchos Mundos

La realidad

La ciencia y la trascendencia

Parte II

Capítulo IV – Las visiones de mundo De los científicos

1. Francis Collins

2. Stephen Hawking

3. Michio Kaku

4. Danah Zohar

5. Amit Goswami

Experimento del Potencial Transferido

El experimento de Poponin

6. Gregg Braden

7. Masaru Emoto

8. Herb Gruning

9. David Bohm

10. Paul Davies

La realidad

Punto de Singularidad

El lenguaje de las matemáticas

11. Lawrence Krauss

El contrapunto

12. Antônio Delson de Jesús

13. Frank J. Tipler

Milagros

El milagro del nacimiento virginal de Jesús

El proceso científico de los milagros

La Resurrección de Cristo

La Encarnación

Capítulo V – ¿Y el creacionismo?

Tipos de creacionismo

Preguntas sin respuesta

Las lagunas

El problema de los orígenes

La cuestión de la morfología

La cuestión de los fósiles

El tema de la datación

La ley de la entropía

Gerald L. Schroeder

Nephilins

Capítulo VI – Conclusiones

Primera conclusión – La ciencia ha llegado a la trascendencia O la espiritualidad

Viaje en el tiempo

Segunda conclusión – ¿La propuesta sobre la existencia de la nada Es factible?

La teoría de Bouncing, otra opción para el Big Bang

Tercera conclusión – No se puede enrijecer la interpretación bíblica sin dañar a su inspiración e infalibilidad

Cuarta conclusión – La biblia, aunque contiene la ciencia, no es un libro científico

Quinta conclusión – El discurso ético y sociológico debe ser científicamente aceptable y no religioso

Sexta conclusión – La extravagancia de estilo de vida de los líderes religiosos es el mayor opositor que la visión religiosa puede tener

Séptima conclusión – La búsqueda del sentido de la existencia y el confort del alma es más grande que todas las respuestas y beneficios materiales

Octava conclusión – Si no hay espiritualidad y trascendencia, el mal no existirá

Novena conclusión – Parece que hay una vía de conocimiento que no pasa por la razón, sino que nos llega a través del proceso de la revelación o el misticismo

Décima conclusión – Las diferentes religiones y visiones espiritualizadas apuntan a una existencia trascendental

Bibliografía

PREFACIO I

El primer compromiso de los seres vivos es la preservación de la especie. Es como el agua. Por más que crean barreras, el agua encuentra una salida y sigue su camino. El ser humano no es la excepción. En definitiva, no sólo está comprometido con la preservación, sino también con la evolución de su especie. Y este proceso depende inevitablemente de la educación, el elo de la corriente que une el conocimiento de generación en generación. Esta corriente sólo será fuerte, si la evolución (la mejora) de las propuestas para la comprensión del engrenaje del Universo siga su curso natural. Benditos aquellos que colocan ese deber a la especie humana por encima de sus vanidades, aunque corren el riesgo de haber sacudido su prestigio personal conquistado a duras penas. Bienaventurados aquellos valientes guerreros que entienden su pequeñez frente la naturaleza, ya que es en sí el mayor de los milagros.

Ninguna de las propuestas de la física (clásica, cuántica, relativística) dio la última palabra, “una sola ecuación del Universo.” Sin embargo, en todas las propuestas, hay una “chispa” o parte de la verdad absoluta. Y estos pequeños fragmentos se pueden utilizar para explicar lo que se cree haber ocurrido como resultado de la fe. Por lo tanto, hay el inicio de la solución de la controversia: “Desprecien la fe, porque ésta no se basa en ningún argumento racional”; “Desprecien la espiritualidad, pues no se puede detectar”; “Desprecien la ciencia porque no puede explicar un fenómeno experimentado”. Tomemos el caso de los muros de Jericó: no fueran las trompetas, pero el fenómeno de la resonancia de las ondas (en particular la onda sonora) que derribó las murallas.

Creo que es un error pensar que un fenómeno no puede ocurrir fuera de las leyes de la naturaleza, como una excepción momentánea. La naturaleza es en sí el mayor de los milagros – sus regras son seguidas inevitablemente, sin excepción -, de tan perfecta es. Lo que pasa es que no conocemos todas las leyes. Por otra parte, no hace sentido pensar que si no se detecta algo, eso no existe. Recuerdemos que lo que creemos es la verdad absoluta que muestra ser limitada a condiciones específicas. Podemos citar varias: la física clásica limitada a los observadores inerciales (observadores no acelerados), a bajas velocidades, a grandes dimensiones; la física cuántica limitada operativamente a dimensiones pequenas y a un electrón y a un protón; y la relatividad, restricta y general; para nombrar sólo los pilares fundamentales de la física. En mi opinión, tenemos que abandonar la arrogancia – Yo soy el único y privilegiado vocero y tengo un mandato de Dios o no creo en Dios, porque yo soy un ser superior a todos, omnisciente, omnipotente, omnipresente, es decir, yo soy el propio Dios. No es creyendo en Dios, en la fe y en la espirituadad que nos volveremos en Newton, Kepler, Galileo y Einstein. No es descreyendo en Dios que vamos a ser como Karl Marx (preocupado con las tragedias y el derecho a la igualdad de los seres humanos debido a la acumulación de riquezas por unos pocos) o Oscar Niemeyer, quien creía que “la vida es un soplo” y que no se debe desperdiciarla con pequeñas actitudes, y los que no acreditan, tubieran la humildad para construir el templo más hermoso de la adoración a Dios. “Raros son los caminos que nos conducen al Señor.”

Pido disculpas si la manía del profesor me llevó a tratar de hacer lo más claro lo que podemos resumir con las menciones:

“Hay más misterio entre el cielo y la tierra que lo que sueña nuestra vana filosofía. “Hamlet por William Shakespeare.

“Yo sostengo que el sentimiento religioso cósmico es el más fuerte y la incitación más noble de la investigación científica. “Albert Einstein.

“Los milagros no ocurren en contradicción con la naturaleza, pero sólo en contradicción con lo que sabemos de la naturaleza. “San Agustín

Una obra como esta propuesta por el obispo profesor Robson Rodovalho es digna de toda alabanza, porque, a pesar de todo, lleva a la misión fundamental de instigar la reflexión, pieza indispensable en la búsqueda de la verdad, ya que el dínamo aristotélico de las respuetas son las preguntas.

Agradezco la oportunidad de, al hacer el preámbulo a esta obra, poder transmitir las conclusiones que la vida tuvo la bondad de permitir que yo tocara y, de cierto modo, contribuir a instigar el caminar del encuentro a la Visión Divina del Universo que saciará nuestra hambre y sed de entender, sin ninguna niebla, el milagro llamado naturaleza. Creo que, cuando esto ocurre, la comprensión será sellada, y estará claro que la fe no es más que la guía, será el instinto esencial para cualquier cazador, incluso cuando la caza es el conocimiento y la ciencia, la fuente de las explicaciones que tanto soñabamos.

Que la fuerza, la energía, y, sobre todo, la paz estén con vosotros.

Clodoaldo Rodrigues Maestro de la relatividad, doctor en física del estado sólido (interacción de la radiación electromagnética con nanoestructuras) de la Universidad de Brasilia (UnB)

PREFACIO II

El libro Ciencia y Fe: el reencuentro por la física cuántica es una obra esencialmente nueva en la literatura brasileña, ya que presenta una discusión distinta sobre la comprensión del Universo, a partir de la convergencia entre las verdades científicas basadas en los postulados y los experimentos de la mecánica cuántica y las consecuencias relacionadas con la espiritualidad.

La humanidad está en las puertas de este siglo, con un importante avance científico y tecnológico considerable y, con la esperanza que se puede vivir en un ambiente tranquilo y sin preocupaciones con respecto a las cuestiones del espíritu humano. Sim embargo, la historia ha demostrado que no es cierto. En cuestiones de espiritualidad, hay, todavía, intensos conflictos en el interior del hombre los cuales la ciencia clásica occidental no puede dar una respuesta satisfactoria.

El prestigio de la ciencia, podemos decir, es incontrovertible; sin embargo, existe, todavía, la necesidad de una reflexión más completa y profunda en el ser humano como un ser que gravita en los mundos de la fenomenología no sólo natural, sino también sobrenatural. En este ambiente, surge la fe, al involucrar el ser humano, como lo es la seguridad existencial, no sólo la razón y los sentimientos, pero está probada por el testimonio de la vida. La fe y la espiritualidad, así como las verdades científicas, son elementos clave necesarios para una reflexión más precisa sobre la existencia humana, el Universo y sus propósitos.

En esta obra, el autor, como un visionario, com maestría y con argumentos convincentes, encuentra el camino del “caminar juntos” entre la fe y la ciencia en una propuesta innovadora. A lo largo del texto, se caracteriza la evolución de la ciencia en paralelo con la pérdida de su paradigma mecanicista, tratando de comprender los fenómenos desafiadores regidos por la física moderna.

Se hace una crítica responsable y honesta del papel de la Iglesia a lo largo de la historia, según los pecados cometidos por ella en contra de las enseñanzas de Jesucristo y en contra del desarrollo de la ciencia durante siglos. La espiritualidad es derivada de ciertos postulados y experimentos de la física moderna, en particular de la mecánica cuántica, cuyos resultados apuntan a la desmitificación del materialismo clásico científico.

La obra presenta varias contribuciones de científicos respectados, discutiendo sus experimentos y sus interpretaciones y sus resultados a favor de una visión espiritualista (holística) del Universo. Se discuten muchas interpretaciones intrigantes, conllevando, por ejemplo, a cuestionamientos sobre la virtualidad de la realidad, y sobre la necesidad de un observador inteligente, consciente como una condición de la existencia de la realidad. Surgen también importantes inferencias acerca de la espiritualidad y sobre lo que la define.

Ciencia y Fe: un reencuentro por la física cuántica muestra las interpretaciones de grandes escuelas científicas de las propiedades de la mecánica cuántica y sus consecuencias para la realidad extrasensorial plena que incorpora la espiritualidad y el Universo.

Al final, se concluye que el pensamiento trascendental es una parte intrínseca de la vida y de la naturaleza del hombre y del Universo. Además, para que haya una comprensión más precisa de la realidad del Universo, es necesario incluir la fe y la espiritualidad como componentes esenciales. Por lo tanto, la falta de una teoría capaz de explicar la complejidad del Universo debido a las fronteras de las incertidumbres científicas y las teológicas clásicas.

De igual manera, el autor de esta obra da una contribución genuina al debate sobre la espiritualidad y la fe, desde una interpretación científica sobre el mundo espiritual paralelo, con lo que el hombre puede interactuar y así comprender mejor el propósito de su existencia y del Universo. Como físico y cristiano, Robson Rodovalho encuentra la armonía y la convergencia entre los lenguajes de la fe y la ciencia, con el objetivo de despertar la capacidad de la percepción plena de la existencia del hombre. Para mí es un honor escribir el preámbulo de esta obra, que creo que es el primero de una serie sobre este tema tan importante para lograr cambios significativos en la manera de ver la vida a través de los ojos de la ciencia y la fe. Es posible que usted no sea la misma persona después de leer este libro. Espero que sí.

El Obispo Robson Rodovalho afirma que la verdadera ciencia no puede ir de la mano con la fe genuina y la espiritualidad. Yo también.

Dr. Antonio C. Delson Jesús Universidad Estadual de Feira de Santana – UEFS

PREFACIO III

En nuestra juventud aprendemos que es bueno y alabable, creer en Dios. En la medida que crecemos y pasamos a conocer más sobre la magnitud y belleza del universo, debemos ir más allá del creer en Dios y llegar al punto de conocer que de hecho existe un Dios activo en nuestras vidas.

Existen muchos caminos a través de los cuales podemos conocer a Dios. Un milagro puede suceder en la vida de una persona y producir una explosión de fe. La Biblia testifica con frecuencia, milagros que raramente tiene un efecto duradero en lo que concierne una fe sólida. En el Monte Carmelo, Elías oró y Dios hizo descender el fuego del cielo para consumir sus sacrificios, desafiando así a los sacerdotes paganos de Baal. El pueblo vio ese milagro y gritó “Solamente El Señor es Dios. Solamente el Señor es Dios”. En aquél momento ellos creyeron 100% en Dios y en Su poder. Y así mismo el pueblo se levantó y mató a los profetas de Baal. Y entonces Jezabel, que era la reina maligna de Israel, en aquél tiempo, escucho sobre la muerte de los profetas de Baal y envía un mensaje a Elías: “Mañana a esta misma hora usted también estará muerto”. ¿Por qué mañana? ¿Por qué no ejecutarlo hoy mismo? Jezabel conoce la naturaleza humana. Ella sabe que mañana el milagro de hoy será visto y encarado de forma racional, como un evento de orden natural. No fue Dios. Fue un rayo de verano, que ocurrió en aquél momento por acaso, y las personas volverán a adorar Baal. Elías también conoce la naturaleza humana y entiende que Jezabel tiene razón y huye para salvar su vida.

El mensaje Bíblico aquí nos muestra que la creencia en Dios, es puramente, basada en experiencias emocionales, tiende a fallar una vez confrontada con argumentos escépticos, aunque en el momento aquellas experiencias parezcan milagrosas.

En este libro extraordinario ciencia y fe, el Obispo Rodovalho nos alerta y desafía a que alcancemos otro nivel de conocimiento, de hechos, de forma consciente y racional, que Dios es real y existe.

Más de 900 años atrás, el mayor de todos los teólogos hebreos, Moses Maimonides escribió que no es suficiente creer en Dios. Usted debe saber que existe Dios, y la forma más certera de descubrir Dios (en Hebreo llamamos de Ma´adah Elo´Koot) es estudiar la naturaleza (en Hebreo ma´a´dah teva)

En ese libro Ciencia y fe, Obispo Rodovalho nos da los instrumentos para alcanzar ese nivel de conocimiento de Dios. Esos son los instrumentos de la ciencia que nos hacen descubrir la mano de Dios activa en la naturaleza.

Con un conocimiento científico de casi un milenio, Maiomonides afirmaba que podemos ver a Dios en la naturaleza. Cuanto más hoy en día, con el conocimiento que tenemos.

Los descubrimientos extraordinarios de la ciencia moderna nos llevan a ver claramente el trabajo activo de Dios. Nosotros vemos eso en los estudios científicos sobre el Cosmos. Conforme podemos leer en Salmos 19 “Los cielos proclaman la Gloria de Dios, el firmamento proclaman las obras de Sus manos”

Nosotros vemos eso también en la física cuántica del mundo sub-atómico. El biólogo quantum, George Wald, vencedor del premio nobel, escribió: la mente es la matriz sobre la cual todo el universo se apoya. Y básicamente la misma cosa que Juan escribió. En el comienzo existía el verbo, esto es la lógica, la mente. El fundamento para esa afirmación de Juan fue escrito por Salomón casi 1.000 años antes Proverbios 8:12,22 “Dios me hizo, la sabiduría, como el comienzo de Su camino, la primera de todas Sus obras”

Fe basada en conocimiento no solamente sobrepone los argumentos de los sépticos, pero desafiarlos. El conocimiento que buscamos está en los detalles. Así como escribió el Premio Nobel Werner Heisenberg, el primer cientifico que fue premiado con el Premio nobel por un trabajo en física cuántica: “El primero en beber de la copa de las ciencias naturales forma los ateístas, pero Dios está esperándolos en el final de la copa”, esto es en los detalles.

Gracias Obispo Rodovalho por traer la luz de las maravillas de la naturaleza para tantas personas.

Gerald Schroeder

El tema de la ciencia y de la fe siempre ha sido históricamente un tema de debate y controversia. Sin embargo, Robson Rodovalho trajo una gran solución a este debate con una combinación perfecta, su experiencia como científico y físico y su fe y sus experiencias espirituales. Esta es una lectura obligatoria para todo el mundo.

Pepe Ramnath, PhD

Dove Environmental Labs, Miami, Flórida

Ciencia y Fe: el reencuentro de la Física Cuántica es una obra visionaria de revelación divina del profesor Obispo Robson Rodovalho. A través de la lectura podemos entender con claridad la tenue frontera que existe entre la ciencia, la fe y la espiritualidad. Lo que siempre oímos en varias religiones del mundo es que hay una prueba científica, y hace más de 2000 años, que se explica claramente por la Palabra de nuestro Dios. La física cuántica revela un mundo muy diferente de lo que vemos todos los días, un mundo que no se basa en el sentido común, pero que encuentra paradójicamente profundas resonancias en nuestra espiritualidad.

Pedro Pinto Vasco

Empresario y consultor, investigador y catedrático de Bioquímica y Química de Alimentos de la Universidad de Aveiro (Portugal).

INTRODUCCIÓN

Física cuántica y Dios

Yo quisiera proponerles un ejercicio de imaginación.

Piense en un lugar donde la vida fuera diferente de todo lo que usted conozca. Un lugar como la historia de Alicia en el país de las maravillas. ¿Puede usted imaginar este lugar en lo que una persona podría estar en “dos lugares”, al mismo tiempo? ¿Dónde usted gustaría irse de viaje? Antes de llegar a su destino, usted tiene la posibilidad de elegir otro camino: ¿usted puede salir del mismo origen dónde estaba? En este “lugar” se puede volver a retroceder en el tiempo y para reparar las decisiones equivocadas, por casualidad, que había tomado.

¿No sería fantástico?

¿Usted imagina un lugar donde todas las plantas y los seres vivos están programados por una matriz adulta perfecta, que le permite saber a dónde va y qué potencial se llega?

En nuestro Universo, el crecimiento de los seres vivos se da a través del potencial genético determinado. Sabemos quienes son, por referencia, nuestros progenitores, y por tanto, hasta dónde puedemos llegar proyectándonos sobre ellos. Sin embargo, normalmente, los seres vivos son el resultado de cruces genéticos, aunque el padre es menor, el niño puede alcanzar una estatura más alta de la descendencia materna. En este imaginario, “país de las maravillas”, la realidad es diferente: el campo de la genética se proyecta en el frente, que le permite saber qué tan lejos puede crecer y cuál es el potencial máximo que se puede lograr. Esta característica, por supuesto, facilita el desarrollo e incluso la corrección de posibles imperfecciones que traeríamos.

¿Usted imagina un país sin noticias negativas, sin el veneno de los chismes y los celos? ¿Usted puede incluso imaginar un mundo donde las personas no están expuestas a las malas noticias que conducen a la depresión y la destrucción? Esto se debe a que son conscientes que esta energía negativa perjudica no sólo “los otros”, sino también a sí mismos – y, por último, el Universo entero. Uno debe ser consciente que todas las emociones producen consecuencias tanto para el bien como para el mal. Y esta es la razón por la cual los sonidos, las imágenes y las noticias tienen que ser filtrados. Los experimentos con ADN humano demostraron que, apesar de apartadas de su donante para decenas de kilómetros, las personas reaccionan y cambian al igual que su donante reaccionaría al se exponer a las emociones similares.

Piense también en un mundo sin esta energía negativa, sin esta contaminación emocional. Un lugar donde la naturaleza responde intrínseca y directamente a las palabras, a los actos y a las acciones de los seres vivos. Y donde, por consiguiente, que la naturaleza actúa, reacciona e interactúa con el ser vivo como una extensión de sí mismos.

Usted se estará preguntando que estamos hablando de ficción, o que la idealización de este lugar se refiere al Jardín del Edén perdido. La descubierta más grande que hará en las próximas páginas de este libro es que el “lugar” está muy cerca: se trata del universo imperceptible que nos rodea, silenciosamente.

Un universo que interactúa con nosotros de modo tranquilo y paciente, a la espera que la humanidad se de cuenta de su existencia y de la verdadera dimensión. Este “lugar” no es nada más, ni nada menos, que el mundo invisible a nuestros ojos, el vacío que nos rodea o el mundo de la aparente “nada”. El mundo que nos aloja, lo cual habitamos y donde obtenemos nuestra energía y fuerza.

En las siguientes páginas, usted va a encontrar el desdoblamiento de todos los argumentos que se han mencionados aquí. Y podrá confirmar que todos son ciertos.

Vivimos en un mundo dividido en al menos tres realidades: el mundo de nuestra convivencia, que es la dimensión de la vida y de la existencia humana; el macrocosmos, que es el mundo de las galaxias, de los planetas y de las grandes dimensiones; e incluso del mundo atómico y subatómico, de las pequeñas y de las ínfimas dimensiones, que se suman, contribuyendo a la formación de los demás mundos citados.

La realidad no es sólo lo que vemos, apalpamos, sentimos o la cual convivimos. Es mucho más grande, más compleja y misteriosa la cual podemos imaginar o percibir con claridad o por medio de dispositivos.

En busca de respuestas sobre el origen de la vida y de la fecha de su creación, la física cuántica, recientemente, logró penetrar en este mundo del micro y del macrocosmo, a través de experimentos y equipos. La ciencia trata de saber por qué estamos aquí y hacia dónde vamos, y esta búsqueda ha guiado a la mayoría de los estudios científicos, y, por tanto, sus descubiertas. Esta búsqueda es el punto central, que dio lugar a muchas teorías, que finalmente contribuyen al más alto nivel de calidad de vida en la historia humana.

Amigo lector, usted podrá vislumbrar un mundo que nunca se ha podido imaginar.

Robson Rodovalho

AGRADECIMIENTOS

Agradezco a mi esposa por la paciencia para estar a mi lado durante horas, mientras escribía este libro.

Agradezco a los profesores Delson de Jesús y Paulo Afonso por la colaboración al leer el texto y aportando sus evaluaciones científicas.

A todos los amigos y colaboradores que sumaran esfuerzos para difundir esta visión que la ciencia y la fe pueden ir de la mano.

PARTE I

CAPÍTULO I

La evolución de la ciencia

Al analisar el pasado, vemos que tanto la ciencia como la fe y la espiritualidad han tenido sus grandes momentos en la historia. Ellos han pasado por períodos en los que sus postulados dominaran a la mente de toda una generación, condenando a los que no estaban alineados con sus pensamientos al desprecio, al ostracismo e incluso a la persecución.

La ciencia ha evolucionado de manera sistemática desde el modelo atómico de Leucipo y Demócrito, que ha admitido que los átomos se mueven en el vacío. Esta idea tenía un futuro brillante, porque hoy sabemos por la teoría cuántica de campos, el “vacío” es lo más importante, por se tratar del estado fundamental del campo en el que, una vez excitado, surgen las partículas.

Profesor Mario Schenberg (1914-1994), físico, ex profesor de la USP (Universidad de São Paulo) y autor de Pensando en la física (Ediouro 2001) explica que este precepto no fue muy aceptado entre los filósofos griegos: “El modelo de Leucipo y Demócrito era una idea extremamente contraria al sentimiento griego, que no era favorable al vacío.” Para él, el concepto de vacío estaba más cerca el pensamiento hindú al griego. Para el pensamiento hindú, el vacío correspondería a Dios, porque era en el vacío, donde las cosas se movían. La teoría atómica de Leucipo y Demócrito fue fundamental para el desarrollo de la física del siglo XVII y acaba por influir Isaac Newton.

Newton también fue influenciado por Empédocles, otro filósofo griego importante en su tiempo. Éste formuló ideas inéditas, como la teoría de los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego. Entre ellos, había dos formas de interacción, que él llamó “amor y odio”. Esta idea de la interacción entre el amor y el odio se originó en Egipto y se ha vuelto muy importante en la historia de la ciencia. Según algunos historiadores, Newton adoptó este modelo e interpretó “el amor como una fuerza de atracción” y “el odio como fuerza de repulsión.” En consecuencia, este concepto de amor y odio llevó a Newton a pensar en las fuerzas de la “atracción” y “repulsión”. La fuerza de atracción no sería necesariamente la gravitación; podría haber otras fuerzas de atracción. Sin embargo, Newton se dio cuenta de que no lograría hacer una teoría de los gases, por ejemplo, admitiendo que hay sólo las fuerzas de atractición entre los átomos de los gases; debería también haber la fuerza de repulsión. Hoy sabemos que las fuerzas eléctricas son de naturaleza atractiva y repulsiva.

Newton también se inspiró en la llamada tábula esmeralda, un texto muy antiguo de la filosofía hermética, atribuido a Hermes Trismegisto. Newton, que era un físico, matemático, alquimista, astrónomo, teólogo, y quizá mago -, además de ser miembro de la Rosa Cruz y de los “Illuminati” -, fue influenciado por intuiciones herméticas tanto como la física de hoy lo todavía es.

El modelo de Copérnico era también un modelo de importancia en sus estudios. En él, el modelo heliocéntrico – los planetas que gravitan alrededor del Sol – exigió una revisión de las leyes que rigen la caída de los cuerpos, hecho que llevó a Newton a formular la ley de la gravitación universal, un modelo que ya había sido expuesto por Aristarco de Samos, famoso filósofo griego perteciente a

Escuela de Pitágoras. Los filósofos pitagóricos creían que el Sol debería estar en el centro, ya que era la estrella más importante, y nunca puede estar en una posición periférica, girando alrededor de la Tierra. En su opinión, la Tierra y los otros planetas deberían girar alrededor del Sol.

Platón, desde ese momento, reconoció que uno de los elementos clave podría transformarse en otros. Estos elementos estaban conectados, por él o por la escuela pitagórica, a los poliedros regulares y convexos. La existencia de cinco poliedros regulares y convejos era conocido por Teeteto. Uno de estos poliedros parecía estar en una posición única, el dodecaedro. Éste tiene primas pentagonales, mientras que otros tienen primas triangulares, y el cubo, los prismas cuadrados. Según algunos historiadores, el tetraedro, el cubo y el dodecaedro ya eran conocidos por Teeteto, lo cual descubriría el octaedro y el icosaedro, es decir, dos de los cinco elementos.

Más recientemente, Heisenberg e Ivanenkon apuntaran a través del principio de la incertidumbre de Heisenberg lo que se ha introducido en los diálogos de Platón. Es interesante observar que tanto Heisenberg como Ivanenkon hizieran esta misma observación simultánea e independiente, que había una indeterminación básica en los fundamentos de la naturaleza, tales como Platón había vislumbrado.

La pregunta que se hace: ¿dónde surgió esta idea? El profesor Schenberg cree que Platón debe haber tenido el presentimiento que habría alguna limitación en la posibilidad del conocimiento simultáneo de diferentes aspectos de la realidad física. Por ejemplo: la idea de la teoría cinética de los gases evidentemente proviene de Demócrito. El concepto de los átomos al moverse en el vacío es compatible con el modelo de los gases de Maxwell y de Boltzmann. Aunque la teoría de los científicos ha ido más allá y envolucre el concepto de la distribución de las partículas en términos de probabilidad, este es otro caso interesante que demuestra que no sabemos de dónde viene la ciencia fundamental. Pues Demócrito la sugirió por primera vez.

Para el profesor Schenberg, algunas ideas fundamentales son de origen desconocido de los autores, sino que también no sabe dónde se las tomaron. Un día aparece en la cabeza del autor la idea, pero no puede explicar de dónde viene. Los científicos llaman a este de ansatz, término que en alemán significa “aproximación” – en el sentido de la idea de iluminación que se presenta en el momento de una necesidad. Otros tienen origen conocido: es obvio que provienen de la experiencia.

Schenberg destaca que, en el caso de los diálogos de Platón, hay muchas otras ideas interesantes, una es la introducción del concepto de Chora. Para Platón, Chora era el aspecto mensurable del universo, exactamente el campo de la actividad física. Sin embargo, el filósofo también creía que el universo tenía otros aspectos no mensurables.

Muchos dicen que no todo lo que Platón escribió fue su idea. Habría sido sólo un compilador, uniéndose a muchos conceptos existentes en su tiempo. En particular, parece que Platón usó muchas de las ideas de la escuela de Pitágoras – que, a su vez, no pertenecen de Pitágoras. Era un hombre que salió muy joven de Grecia y regresó aproximadamente con 56 años de edad; se quedó 22 años en Egipto, 12 años en Babilonia y en algún momento en Irán Posiblemente, durante estos viajes, además de conocer las ideas de los egipcios, babilonios y otros pueblos – incluidos los hindúes – Pitágoras ha podido compilarlas y organizarlas, armonizándolas a su teoría.

Según Schenberg, los griegos tenían un gran rechazo del concepto de “vacío” y no entendían el concepto de vacío. Por tanto, la filosofía de Demócrito y su teoría atómica no fueron inmediatamente aceptadas por los grandes pensadores griegos de la época.

Como resultado, los griegos nunca fueron capaces de crear el número cero, porque simboliza nada. Los números que usamos, los números árabes, incluido el cero, fueron traídos de la India por los árabes. Se ha notado que los hindúes tenían una idea muy diferente del mundo de los griegos: entre otras cosas, tenían el concepto de los números como símbolos operacionales, además de ser cosas. En particular, ellos ya sabían la importancia del número cero – que es precisamente la unidad del cuerpo aditivo de los enteros. Cero, al representar el vacío, fue también un elemento clave del dios hindú. Para ellos, el vacío fue identificado como una deidad. Esto demuestra que las ideas fundamentales de la física y de las matemáticas no son puramente racionales. Para el budismo, el cero tiene la misma importancia, ya que, en su doctrina, el vacío es la madre de todas las cosas. Todo es un resultado de este vacío.

Después de miles de años, descubrimos que estos conceptos antigos están en línea con las últimas descubiertas sobre la base de experimentos cuánticos. Por ejemplo, la existencia de los átomos y sus estructuras – incluso sujetas a modificaciones externas – que evolucionara y llegara hoy a los más modernos conceptos de la física cuántica, con la participación de vacío cuántico.

En 1897, JJ Thomson, físico Inglés, descubrió el electrón a través de la experiencia con los tubos que dan lugar a la televisión y la lámpara de neón, también llamados tubos de rayos catódicos. Este experimento fue también el precursor de las válvulas electrónicas que dominaron la tecnología de los radios y los transmisores para llegar a los transistores.

En su experimento, Thomson demostró que los rayos en un tubo catódico, eran desviados por campos eléctricos y magnéticos y, por tanto, estaban formados por partículas cargadas. Al observar la desviación de estos rayos con diferentes combinaciones de campos eléctricos y magnéticos, él fue capaz de demostrar que todas las partículas tienen la misma razón de carga a la masa – e incluso logró medir esta razón. Thomson mostró que las partículas con esta carga específica se pueden obtener usando cualquier material del cátodo, lo que significa que estas partículas, que ahora reciben el nombre de “electrones”, son uno de los componentes fundamentales de toda la materia.

Rutherford se basa en la experiencia de Thomson para desarrollar su propuesta de modelo atómico. Pero le tocó a Bohr concibir un modelo más preciso para el átomo. El modelo de Bohr supone que los electrones de los átomos describen órbitas bien definidas alrededor del núcleo atómico, así como los planetas alrededor del Sol De Broglie sugirió entonces que el electrón, así como la luz, se comportaba como una onda, tanto como la partícula en determinadas circunstancias. Esta naturaleza dual del electrón era incompatible con la idea de las órbitas – y así nació el principio de incertidumbre de Heisenberg, uno de los principales pilares de la mecánica cuántica.

Al pasar de la antigüedad hasta el final del segundo milenio, la física sufrió una tremenda influencia y la reorganización de los pensadores, los físicos y los filósofos. Entre ellos, Isaac Newton.

Para el profesor Schenberg, Newton era una figura muy rara. Él sintetizó muchos aspectos de su tiempo, lo que hoy nos parece contradictorio e incompatible. Por ejemplo, Newton ha combinado las matemáticas de los griegos y las nuevas matemáticas de las funciones con las ideas herméticas y con otras ideas propias – y logró crear la nueva mecánica. Y una de las mayores contribuciones a la mecánica era la idea de la “masa”.

Schenberg explica que esta idea no era conocida antes de Newton. Sólo conocía la idea de peso. Sin embargo, el peso es una fuerza, mientras que la masa no. El propio Descartes no conocía el concepto de masa – que él tenía sólo el concepto de extensión y movimiento, que está representado por el sistema de la unidad de longitud y de tiempo.

El concepto de masa llegó a través de Newton. Para Schenberg, fue a través de esta concepción que él reveló su genialidad extraordinaria.

Newton se dio cuenta que no había un sólo concepto de masa, sino dos. Se dio cuenta que había una masa, la cual llamó a la cantidad de materia, que se mantiene durante el movimiento. Es decir, mientras que el cuerpo estaba en movimiento, había una cierta cantidad de masa, que se mide por la cantidad de la materia. Esta cantidad no se cambia durante el movimiento. Pero hay todavía otra cantidad de masa. Este otro concepto, para Newton, se define como el cociente de dos vectores paralelos – la cantidad de movimiento y la cantidad de velocidad.

Para Schenberg, bajo ciertos aspectos esenciales, se puede decir que Newton fue el precursor de la física cuántica, que resume los aspectos corpusculares, es decir, las partículas en forma definidas y ondulatorias, que se propagan en forma de ondas. Él ha solidificado los conceptos de la física cuántica. Aunque Newton ha sido conocido como el padre de la mecánica clásica, las conicidas Leyes de Newton no funcionan claramente para grandes dimensiones, como las de nuestro Universo visible. Schenberg cree que Newton vio mucho más allá de lo que la mecánica clásica inicialmente podría realizar.

Newton creía en el concepto de campo como un agente intermediario que transmite la fuerza de una parte de la materia a otra. El campo aparecía en la forma primaria como un transmisor de fuerzas. En mecánica, él decía que el espacio era el sensorio de Dios y, por lo tanto, podría ser, por su carácter divino, el agente transmisor de las fuerzas gravitacionales. Y Newton era categórico: no se trataba de un Dios cualquier. Fue Jehová, el Dios de Israel, quien transmite las fuerzas.

Stephen Hawking y Leonard Mlodinow en su libro El gran diseño, afirman que “el Universo es comprensible porque se rige por las leyes científicas, lo que significa que su comportamiento puede ser modelado.” Sin embargo, los autores cuestionan cuales serían esas leyes y esos modelos.

La primera fuerza que se describe en el lenguaje matemático fue la gravedad. La ley de la gravedad de Newton, publicada en 1683, decía que cualquier objeto en el Universo atrae a todos los otros objetos con una fuerza proporcional a su masa. Esta ley causó gran sensación entre los intelectuales de la época, pues se mostró por primera vez que al menos un aspecto puede ser modulado con precisión: la relación entre la fuerza y la masa de los cuerpos y la gravedad. Por otra parte, Newton estableció el dispositivo matemático para hacerlo.

Aunque es muy respetado por su capacidad de síntesis y de percepción de la ciencia, muy temprano por su época, Isaac Newton es criticado por una parte de la escuela científica por su creencia en Dios como un ser personal y una fuerza cósmica, que puede intervenir, de hecho, en las obras del Universo.

Después de las llamadas Leyes de Newton, se creó entonces la física clásica, que tenía por objeto determinar la posición de las partículas y cuerpos en el tiempo. Recuerde que Newton fue el sucesor de las ideas de Descartes – y éste, como filósofo cristiano, creía en las leyes naturales establecidas por Dios.