Comunidad Segura - Daniel Prieto - E-Book

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Daniel Prieto

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Beschreibung

Este material está diseñado como una guía para el devocional personal y la conversación de grupos de discipulado. Comunidad Segura es una invitación a cultivar una relación saludable para la convivencia en la comunidad de fe y para el trabajo en equipo de los ministerios de la iglesia. Mientras más saludables sean las relaciones interpersonales en la iglesia y sus ministerios, más habilitada estará la iglesia para ser protagonista de, y cumplir con la misión de Dios.

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Veröffentlichungsjahr: 2021

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Daniel Prieto

 

 

 

COMUNIDAD

SEGURA

 

 

Cultivando una relación saludable para la convivencia en la

comunidad de fe y para el trabajo en equipo

 

 

 

 

Comunidad Segura

1º edición

© Copyright 2020 por el autor

 

Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, amacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotografía, sin permiso previo por escrito del autor.

 

Para comunicarse con el autor:

[email protected]

 

Cuando no se indica la versión de las citas bíblicas

corresponde a la versión Reina Valera, revisión 1960 (RV60). Las negritas en las citas bíblicas son énfasis añadido del autor.

 

 

Edición:

Luis Manoukian

[email protected]

 

 

Diagramación:

Editorial Somos el Consuelo / Mary Beth Lacey

 

Diseño de tapa:

Editorial Somos el Consuelo / Candela Cristina

 

Impreso en Estados Unidos de América

 

 

 

 

 

 

 

 

DEDICATORIA

 

 

A todos los pastores y obreros

 

de todos los tiempos y de todo el mundo

 

que fielmente sirven y lideran en las iglesias

 

para que sean comunidades saludables

 

y seguras para sus miembros.

 

 

CONTENIDO

 

Prólogo

 

Introducción: No más autopsias

 

Sección 1: SEAMOS COMUNIDAD

 

Capítulo 1

Koinonia

 

Capítulo 2

Comunidad de Dios

 

Capítulo 3

Relación con Dios

 

Capítulo 4

Enfoque de parte de Dios

 

Capítulo 5

Colaboradores de Dios

 

Capítulo 6

Equipo para servir a Dios

 

 

Sección 2: DEMOS SEGURIDAD

 

Capítulo 7

Diplomacia religiosa

 

Capítulo 8

Honestidad relacional

 

Capítulo 9

Monólogo gerencial

 

Capítulo 10

Conversación intencional

 

Capítulo 11

Juicio congregacional

 

Capítulo 12

Evaluación personal

 

Capítulo 13

Crítica destructiva y envidiosa

 

Capítulo 14

Reconocimiento del otro

 

Capítulo 15

Manipulación humana

 

Capítulo 16

Empoderamiento del otro

 

Conclusión

Guía para la lectura y el diálogo en grupo

Guía de lectura y diálogo para 4 meses

 

 

 

PRÓLOGO

 

Hace mucho tiempo que he querido escribir este libro.

 

Año tras año acostumbro a iniciar la Escuela de Formación Pastoral conversando sobre una comunidad segura. Porque no puedo invitar a los participantes de los Intensivos a un proceso de diálogo y autorreflexión, evaluación y diagnóstico personal que los lleve a la toma de decisiones para el cambio si no se sienten en un espacio en el que están seguros. Un lugar donde pueden dialogar con transparencia, donde cada uno se confronta a sí mismo con honestidad porque está convencido de que al abrir su corazón y hacerse vulnerable frente a los demás, encontrará compasión, empatía y por sobre todo una mano amiga que lo ayude a crecer, a cambiar, a fortalecerse y, de ser necesrio, ser restaurado.

 

Pero ahora, me alegra muchísimo poder publicar lo que hemos dialogado con cientos de pastores, líderes y miembros de iglesias locales a través de los Intensivos de Formación Pastoral.

 

Comunidad Segura trata algunos de los paradigmas bíblicos, que entiendo, necesitamos volver a analizar como iglesia si hemos de ser más que expresiones litúrgicas semanales o instituciones que se organizan para buscar el cumplimiento de una visión. Somos la iglesia de Cristo, la cual siendo por naturaleza espiritual, quienes la componen, el cuerpo de Cristo, viven y se reúnen en comunidades. Estas comunidades no son ni más ni menos que espacios donde los creyentes se relacionan entre sí para la convivencia y para el servicio al cuerpo de Cristo. Lo cierto es que muchas de las iglesias locales lo reflejan. Cuando alguien participa de su vida comunitaria puede experimentar entre ellos el carácter de Jesús, el amor de Dios, la presencia y obra del Espíritu Santo.

 

Pero también es cierto que muchas de las iglesias llamadas cristianas son espacios comunes o comunitarios muy insalubres, donde es más fácil perderse que salvarse. Donde es más fácil enfermarse que sanarse, cuando eres parte de ellos.

 

Por esta razón Comunidad Segura es una invitación a la reflexión bíblica, a discernir la voz del Espíritu Santo y a asumir nuestra responsabilidad como hijos de Dios y como iglesia de Jesucristo.

 

En la introducción del libro menciono cómo empecé a desarrollar una mayor conciencia de la necesidad de cultivar una comunidad segura en la iglesia, en las comunidades pastorales y en los equipos de ministerios. El resto del libro está dividido en dos sesiones: en la Sesión 1 trato la importancia de ser comunidad, mientras en la Sesión 2 trato acerca de cómo dar seguridad en la comunidad.

 

Primero, no podemos hablar de comunidad segura si no nos ponemos de acuerdo sobre qué es comunidad para nosotros. Por eso en la primera parte del libro desarrollo los principios de la koinonia, una palabra griega que se usa 27 veces en el Nuevo Testamento, 8 veces como verbo y 19 veces como sustantivo, para describir a la primera iglesia en su relación comunitaria. Koinonia es mucho más que congregarnos para celebrar una reunión. Koinonia es una comunidad de Dios donde se practica la generosidad, una relación con Dios donde se vive la misma consagración, un enfoque de parte de Dios con los mismos propósitos e intereses, con muchos colaboradores de Dios que viven en compañerismo y un equipo para servir a Dios donde todos realizan el mismo esfuerzo.

 

Segundo, no podemos hablar de comunidad segura si no definimos seguridad y cómo podemos dar seguridad a los miembros de la comunidad.

 

Desde la semántica la palabra seguridad tiene sus raíces en la palabra latina securitas, que significa sin preocupaciones, sin problemas, libre de preocupaciones, amenazas o problemas. Esto incluye sentirse a salvo de cualquier daño que otro pueda causar.

 

Así que, definimos comunidad segura como un grupo de personas que pueden convivir y servir juntos al Señor Jesús sintiéndose a salvo de cualquier daño que otro pueda causar, no porque no haya problemas, sino porque hay una intención clara en los miembros del grupo de cultivar una salud bíblica y espiritual en sus relaciones interpersonales.

 

Entonces, entendiendo comunidad desde el principio bíblico de koinonia, reflexiono en la segunda parte de este libro sobre aquellas virtudes comunitarias que dan seguridad a los miembros del grupo. Los principios bíblicos de la honestidad relacional, la conversación intencional, la evaluación personal, el reconocimiento y el empoderamiento del otro. Estos son catalizadores de la salud de la iglesia como comunidad, dando seguridad a sus miembros.

 

Pero también trato sobre aquellos defectos que hacen de nuestras comunidades de fe espacios comunes enfermizos, insalubres y muy inseguros. Por eso, encontrará que expongo actitudes o conductas tales como la diplomacia religiosa, el monólogo gerencial, el juicio congregacional, la crítica destructiva y la manipulación humana. Defectos que se presentan en las iglesias y en los equipos ministeriales creando ambientes muy inseguros para sus miembros.

 

En consecuencia, como lo expresó el apóstol Pablo, tenemos muchos enfermos entre nosotros y otros ya han muerto. Quizás algunos han muerto físicamente, pero muchos mueren en lo emocional, en lo espiritual o ministerialmente por causa de estos defectos en la manera de

convivir y servir.

 

Tercero, no escribo este libro con un espíritu de juicio condenatorio sobre la iglesia y sus líderes. Muy por el contrario, lo escribo con un espíritu profético y de gracia. Buscando ver una iglesia que siendo confrontada por la Palabra y por el Espíritu Santo pueda despertar y reaccionar, si así es necesario, para desarrollar salud en sus espacios comunes. Esa salud que hace de nuestras comunidades un lugar de encuentro entre Dios y el hombre. Donde el hombre se sienta libre de rendirse a Dios sin que nada ni nadie lo estorbe. Pero también espacios comunitarios de fe donde Dios pueda traer redención al espíritu, al alma, al cuerpo de cada persona y de cada familia, sin que nada ni nadie lo estorbe.

 

Cuarto, escribo este libro para que se pueda usar en los procesos de discipulados de las iglesias locales. Este material está diseñado como una guía para el devocional personal y la conversación en grupos de discipulado. Se presenta en capítulos breves que al final tienen preguntas para la reflexión y el diálogo. La expectativa es que se pueda usar para cultivar una comunidad segura combinando la lectura individual con la lectura grupal, la reflexión personal con el diálogo comunitario. Si el grupo decide reunirse una vez a la semana, entonces cada capítulo puede servir como lectura devocional diaria, donde los miembros del grupo pueden responder a las preguntas reflexionando individualmente sobre el tema tratado.

 

Al reunirse, el facilitador del grupo puede comenzar la reunión dando un enfoque general de la lectura de la semana. Pero lo más importante es que durante la reunión semanal todos dialoguen sobre lo leído y sobre las respuestas a las preguntas, con la intención de escuchar a Dios hablándoles como individuos y como grupo. El diálogo del grupo debe desarrollarse contestando dos preguntas fundamentales: ¿Qué me está diciendo el Señor como individuo? Y ¿qué nos está diciendo el Señor como grupo?

 

Por último, Comunidad Segura es una invitación a cultivar una relación saludable para la convivencia en la comunidad de fe y para el trabajo en equipo de los ministerios de la iglesia. Mientras más saludables sean las relaciones interpersonales en la iglesia y en sus ministerios, más habilitada estará la iglesia para ser protagonista de, y cumplir con, la misión de Dios.

 

Seamos una comunidad de Dios a través de la cual Jesucristo se presente en este mundo, en esta sociedad, para alcanzar y bendecir a todas las familias de la tierra con salvación y vida eterna.

 

No puedo cerrar este prefacio sin agradecer por la paciencia que todos han tenido conmigo en las iglesias que el Señor me ha permitido pastorear, a mis mentores que con amor me han corregido, a aquellos colegas de ministerios que más que colegas han sido amigos, y a mi esposa y mis hijas que siempre han creído en mí y en el llamado que Dios me hizo.

 

A todos soy deudor, porque yo soy el primero que, en el camino de la vida con Jesús, y especialmente en el ministerio, he tenido que aprender a ser un miembro y un pastor comprometido con la salud de la iglesia para que sea una comunidad segura.

 

Un agradecimiento muy especial a mi esposa Mónica por ser mi compañera incondicional y por creer en este proyecto y tomar el tiempo para leerlo, criticarlo constructivamente y contribuir con comentarios y recomendaciones muy acertadas y enriquecedoras para el orden y el contenido de todo el libro.

 

Que “la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén”

(2 Corintios 13:14).

 

 

Daniel Prieto

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

No más autopsias

 

 

Como pastor, líder y pastor de pastores, me he encontrado más de una vez, no pocas, con la sensación de que lo único que puedo hacer es una autopsia pastoral, llegando a la realidad del otro cuando ya su vida espiritual, su relación matrimonial o su ministerio ha muerto y lo único que queda por hacer es abrir el “cadáver” y ver por qué murió. Me he encontrado muchas veces con la única posibilidad de indagar y sacar conclusiones de cuáles fueron las causas por las que la vida espiritual, el matrimonio, la familia, el ministerio o la iglesia se habían muerto, sin la posibilidad de revivirlos.

 

Un día llegué a casa y con mucha frustración le dije a Mónica, mi esposa, que Dios no me había llamado a ser un “médico forense” que analiza las causas de la muerte espiritual, familiar y ministerial de miembros de la iglesia o de aquellos que están liderando la iglesia, sino que Dios me había llamado a ser pastor trayendo vida plena a los demás. Dije: “Ya no quiero hacer más autopsias”. No estaba dispuesto a seguir descubriendo tarde, a destiempo, cuando ya no hay mucho que se puede hacer, ante esos fracasos personales, familiares y ministeriales de aquellos que un día con un alto sentido de obediencia a Dios le dijeron sí para seguirle en sus caminos y para servirle en el ministerio.