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Como ha sucedido tendencialmente con los procesos de mercantilización de la vida que, de manera paulatina pero progresiva, se exacerban en la fase neoliberal de la sociedad capitalista tardía, el conocimiento científico se expone a nuevos acercamientos que clausuran las posibilidades para que sus usos afirmen la vida humana. Diferentes dispositivos tanto a nivel discursivo como práctico e ideológico parecen agotar alrededor de la gobernanza o la (nueva) gestión del conocimiento los marcos mercantiles en los cuales la universidad no está exenta de ser valorada desde las (i)lógicas de mercado. Por este motivo, las técnicas que se suponen neutrales, incluso aquellas autoproclamadas simplemente como herramientas pragmáticas, desafortunadamente ampliamente naturalizadas en el quehacer universitario y sus políticas, deben ser parte de una reflexión crítica. Una caracterización de la universidad neoliberal es al mismo tiempo un punto de referencia y un punto de partida afortunados para recrear una dimensión crítica y abrir las ciencias desde la universidad. En este sentido, la apertura y reestructuración del conocimiento científico caminando hacia lo común como praxis de la construcción colectiva posibilitará un nuevo consenso (como propone I. Wallerstein) o un novedoso nuevo espíritu científico (como lo han demandado G. Durand, desde los márgenes críticos europeos, y también E. Dussel, desde las profundidades del pensamiento nuestroamericano) para cuestionar radicalmente las divisiones intelectuales universitarias y reivindicar una síntesis desde lo humano, entendido como una unidad en la diversidad, un metabolismo ecológico que se fundamenta en sus múltiples determinaciones, tanto a nivel epistémico como organizacional. Esperamos que este libro se constituya en un aporte para pensar las reformas que requiere el modelo de investigación científica para el sistema de universidades estatales colombianas, elementos centrales a la hora de defender la universidad y el conocimiento como bienes comunes de la humanidad.
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Seitenzahl: 266
Veröffentlichungsjahr: 2024
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COMÚNiversidad
Críticas al modelo de evaluación científica y ciencia abierta universitario y propuestas para sus reformas
COMÚNiversidad
Críticas al modelo de evaluación científica y ciencia abierta universitario y propuestas para sus reformas
Editores:
Carolina Jiménez Martín
Andrés Lozano Reyes
José Francisco Puello-Socarrás
Instituto de Investigación Sociojurídica
“Gerardo Molina” - Unijus
Bogotá D. C., 2023
COMÚNiversidad
Críticas al modelo de evaluación científica y ciencia abierta universitario y propuestas para sus reformas
© Universidad Nacional de Colombia - Sede Bogotá
© Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales
© Vicedecanatura de Investigación y Extensión
© Instituto de Investigación Sociojurídica “Gerardo Molina” - Unijus
© Carolina Jiménez Martín, Andrés Lozano Reyes y José Francisco Puello-Socarrás (editores).
© Varios autores
Primera edición, 2023
ISBN (impreso): 978-958-505-470-7
ISBN (IBD): 978-958-505-472-1
ISBN (digital): 978-958-505-471-4
Dolly Montoya Castaño
Rectora Universidad Nacional de Colombia
Hernando Torres Corredor
Decano Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales
Alejo Vargas Velásquez
Vicedecano de Investigación y Extensión
Preparación editorial
Instituto de Investigación Sociojurídica
“Gerardo Molina” - Unijus
Pedro Elías Galindo León
Director Unijus
Ana María Jaimes Martínez
Coordinadora editorial
Laura Natalia Díaz Cruz
Asistente coordinación editorial
Milena Méndez Niño
Asistente administrativa en procesos editoriales
Jefferson Cabrera Rodríguez
Gestor académico
Luis Miguel Solórzano
Asesor administrativo y financiero
Juan Sebastian Bazzani Delgado
Finalización de archivos
Jhon Fredy Güechá Hernández
Corrector de estilo
María Victoria Mora Hernández
Diagramador
“El levantamiento”, 1848, Honoré Daumier
[Obra de dominio público]
Imagen de cubierta
Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin la autorización escrita del titular de los derechos patrimoniales.
Conversión ePub: Lápiz Blanco S.A.S.
Hecho en Colombia
Made in Colombia
Catalogación en la publicación Universidad Nacional de Colombia
COMÚNiversidad : críticas al modelo de evaluación científica y ciencia abierta universitario y propuestas para sus reformas / editores, Carolina Jiménez Martín, Andrés Lozano Reyes, José Francisco Puello-Socarrás. -- Primera edición. -- Bogotá : Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales. Vicedecanatura de Investigación y Extensión. Instituto de Investigación Sociojurídica “Gerardo Molina” (Unijus), 2023.
ilustraciones en blanco y negro, diagramas. -- (Serie de Investigaciones Jurídico-políticas)
Incluye referencias bibliográficas al final de cada capítulo e índices temático y onomástico
ISBN 978-958-505-470-7 (impreso). -- ISBN 978-958-505-471-4 (e-book). -- ISBN 978-958-505-472-1 (impresión bajo demanda)
1. Educación superior -- América Latina -- Investigaciones 2. Educación superior -- Colombia -- Investigaciones 3. Ciencia abierta 4. Investigación científica -- Evaluación 5. Investigación -- Metodología 6. Gestión del conocimiento -- Investigación 7. Política de educación superior -- Investigaciones -- Colombia 8. Política científica -- Investigaciones -- Colombia – Estudio de casos I. Jiménez Martín, Andrea Carolina, 1982-, editor II. Lozano Reyes, Andrés, 1995-, editor III. Puello Socarrás, José Francisco, 1977-, editor IV. Serie
CDD-23 378.0072 / 2023
Contenido
Índice de tablas
Índice de figuras
Presentación
El conocimiento: ¿recurso de uso compartido o bien común de la humanidad?
Nuevo orden social capitalista y la economía global del conocimiento
Los nuevos cercamientos del conocimiento
El conocimiento como recurso de uso compartido y los sistemas de educación superior
Los dispositivos hegemónicos para la producción del conocimiento: evaluación científica y ciencia abierta
Referencias
América Latina en la nueva geografía de la economía global del conocimiento
El desarrollo geográfico desigual de los sistemas de investigación e innovación científico-técnica
El impacto de los dispositivos hegemónicos de evaluación y ciencia abierta en el reconocimiento de las comunidades epistémicas del sur global
Las universidades latinoamericanas y las políticas de ciencia abierta: el caso de la Universidad Nacional de Colombia
Algunos problemas derivados de este esquema
Referencias
Gobernanza de la investigación y la producción científica en Colombia: el camino hacia la construcción de una universidad neoliberal
Productividad académica de los y las docentes de las universidades públicas
Indexación y medición de grupos de investigación y revistas científicas en Colombia
La sociedad del conocimiento en Colombia: políticas públicas y arquitectura institucional
Referencias
La universidad latinoamericana ante el conocimiento como bien común de la humanidad
Reencantamiento del mundo: hacia un pensamiento ecologizante
¿Ciencia abierta o abrir las ciencias?: disyuntivas de la economía política del conocimiento
Nuevos sistemas de evaluación científica y ciencia abierta: rutas para una investigación plural y democratizadora
Transformando las geografías del conocimiento: cooperación sur-sur y las nuevas agendas científicas del sur global
Epílogo. Rumbos para transitar de la universidad neoliberal hacia la universidad como común de la humanidad
Referencias
Autores
Índice de tablas
América Latina en la nueva geografía de la economía global del conocimiento
Tabla 1.Ranking KEI por países 2012 (con énfasis en América Latina)
Tabla 2.Ranking GKI por países 2021(con énfasis en América Latina)
Tabla 3. Intensidad tecnológica de las exportaciones latinoamericanas en porcentajes (2008-2013)
Tabla 4. América Latina y el Caribe: variación proyectada del comercio exterior y estructura del comercio de bienes por principales socios comerciales e intensidad tecnológica en 2017 y proyección para 2018 (en porcentajes)
Tabla 5. Solicitudes de patentes en 2010 y 2020 (en número de solicitudes y porcentajes)
Tabla 6. Políticas de ciencia abierta en cinco universidades latinoamericanas
Gobernanza de la investigación y la producción científica en Colombia: el camino hacia la construcción de una universidad neoliberal
Tabla 1. Identificación del promedio de puntos salariales y del número de docentes con mayor nivel de producción académica por grandes áreas del conocimiento en Colombia (2003-2013)
Tabla 2. Producción académica por áreas del conocimiento de docentes del grupo alto y medio alto de las universidades oficiales (2013)
Tabla 3. Categorización de las revistas científicas nacionales
Tabla 4. Número de revistas nacionales indexadas en las convocatorias 2014 y 2016
Tabla 5. Número y categorías de revistas nacionales indexadas en las convocatorias 2016, 2018 y 2021
Tabla 6. Pagos realizados por cada banda al Consorcio Colombia (2020-2022)
Tabla 7. Total y porcentaje de grupos de investigación de ciencias sociales y humanidades clasificados (2009-2016)
Tabla 8. Clasificación de productos de nuevo conocimiento (artículos de investigación y libros de investigación) (2021)
Tabla 9. Caracterización de los grupos de investigación reconocidos por área de conocimiento y clasificación (2021)
Tabla 10. Causas de la baja contribución del CTI al desarrollo socioeconómico del país y estrategias para su solución
La universidad latinoamericana ante el conocimiento como bien común de la humanidad
Tabla 1. Propuestas de acciones estratégicas para la Universidad Nacional de Colombia (UNAL)
Índice de figuras
El conocimiento: ¿recurso de uso compartido o bien común de la humanidad?
Figura 1. Fusiones y adquisiciones de Elsevier (1997-2017)
América Latina en la nueva geografía de la economía global del conocimiento
Figura 1. Gasto en I+D respecto al PIB en países de la Ocde (2020)
Figura 2. Inversión en I+D como porcentaje del PIB (2014 y 2018)
Figura 3. Contribución del empleo y la productividad al crecimiento del PIB en países y regiones seleccionados (en porcentajes) (2000-2019)
Figura 4. Investigadores por millón de habitantes, por región y por país (2014 y 2018)
Figura 5. Distribución general de revistas, documentos y citas en Scopus (2017-2019)
Figura 6. Peso de la producción científica de los 20 principales editores comerciales en DOAJ, modelo oro y diamante de acceso abierto (AA) (2014-2019)
Figura 7. Participación por disciplina de las revistas UNAL en repositorios DOAJ, Redalyc y REDIB
Figura 8. Histórico del presupuesto de inversión para recursos electrónicos en el SINAB (2007-2019)
Figura 9. Evolución de las publicaciones de la Universidad Nacional de Colombia en Web of Science (WoS) por índice (2011-2020)
Figura 10. Revistas de la Universidad Nacional de Colombia en acceso abierto que están en el portal de WoS y Scopus (2021)
Figura 11. Documentos de la Universidad Nacional de Colombia que están en el portal de Scopus y WoS (2011-2021) y 2022
Figura 12. Revistas de la Universidad Nacional de Colombia indexadas en Publindex por área del conocimiento (2022)
Gobernanza de la investigación y la producción científica en Colombia: el camino hacia la construcción de una universidad neoliberal
Figura 1. Definición de puntajes para la productividad académica en Colombia
Figura 2. Evolución de puntos salariales en docentes vinculados en el periodo 2004-2013 de acuerdo con factores
Figura 3. Producción académica por facultades de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales (2002-2016)
Figura 4. Constitución del sistema de indexación en Colombia
Figura 5. Revistas indexadas y no clasificadas (2014 y 2017)
Figura 6. Comparación porcentual en la indexación de revistas entre las convocatorias 2014 y 2017
Figura 7. Porcentaje de revistas indexadas por categoría (2014 y 2017)
Figura 8. Número de revistas inscritas a la convocatoria con aval (2016, 2018 y 2021)
Figura 9. Porcentaje de revistas por categoría de indexación (2016, 2018 y 2021)
Figura 10. Cantidad de artículos publicados en revistas de alto impacto por personas afiliadas a algún tipo de institución colombiana (2009-2019)
Figura 11. Pagos por APC de los artículos publicados en los que participan autores colombianos (en dólares) (2009-2019)
Figura 12. Cantidad de artículos publicados por instituciones colombianas con pago de APC (2009-2019)
Figura 13. Pagos por APC de los artículos publicados por instituciones colombianas (en dólares) (2009-2019)
Figura 14. Cantidad de artículos publicados por instituciones colombianas afiliadas al Consorcio Colombia (2009-2019)
Figura 15. Pagos por APC de los artículos publicados por instituciones colombianas afiliadas al Consorcio Colombia (en dólares) (2009-2019)
Figura 16. Pago por APC por parte de las instituciones afiliadas al Consorcio Colombia por banda (en dólares) (2009-2019)
Figura 17. Producción científica de los grupos de investigación (2021)
Figura 18. Clasificación de los productos de la categoría nuevo conocimiento (2021)
Figura 19. Caracterización de los grupos de investigación reconocidos por categoría (2021)
Figura 20. Categorización de grupos de investigación por área de conocimiento (2021)
Figura 21. Relación entre los retos de la Misión de Sabios (2020)
Figura 22. Objetivos y ejes estratégicos de la Política de Ciencia Abierta en Colombia (2022)
La universidad latinoamericana ante el conocimiento como bien común de la humanidad
Figura 1. Funciones misionales de la universidad: universidad de la ignorancia (UI) y universidad común (UC)
Figura 2. De la universidad de la ignorancia a la universidad común
Presentación
Omnia sunt communia! (¡Todo es común!) fue un lema de las resistencias de los(as) campesinos(as) anabaptistas que, aunque fueron:
[...]barridos de la faz de la tierra por sus enemigos, su historia fue la de un posible truncado, la de una alternativa a su tiempo que quedó encallada en la guerra y la derrota, pero que, sin embargo, en el principio de sus exigencias permanece profundamente actual. (Traficantes de Sueños, s. f.)
Esta es una idea clave que guía los propósitos de esta obra, que se ocupa y se preocupa por distintos aspectos vigentes del quehacer universitario en los tiempos contemporáneos.
Los debates aquí expuestos exigen ser cualificados paulatinamente como propuestas y también pretenden ser contribuciones modestas realizadas a partir de las controversias vigentes sobre la producción y la reproducción del conocimiento y de los saberes científicos. Explorando tanto las estructuras académicas como sus superestructuras sociopolíticas, económicas y culturales, es decir, planos desde los cuales se viene (de/re)construyendo la universidad del y para el siglo XXI, este libro trata de recrear un nuevo horizonte de visibilidad que sensibilice tanto a la sociedad como al Estado y reformule las políticas universitarias y la política del (re)conocimiento.
Aunque será abordado desde diferentes ángulos, posicionar en este tema la perspectiva de los comunes es la forma como exploramos distintos temas y discusiones que precisan ser interpelados al nivel de las acciones y las políticas institucionales, los mecanismos y las modalidades organizacionales vinculadas con las dinámicas intelectuales y académicas de la educación superior, sector en el que los Estados han intervenido en el pasado, regulándolo en el presente en el marco de una economía política del conocimiento, que merece no solo ser descrita, sino repensada para ser transformada.
Las líneas de argumentación que se desarrollan a continuación también esperan estar dispuestas para encarar diferentes problemáticas, apuntando especialmente a relevar las contradicciones potenciales y latentes involucradas con el campo científico, bajo una mirada que consideramos siempre debe mantenerse en perspectiva integral y desde la complejidad del asunto, pues directa o indirectamente tanto los diagnósticos como las propuestas deben desentrañar el estado del pensamiento científico vigente actualmente en general y, sobre todo, de qué manera es posible pensar en una reestructuración y reencuentro de la universidad consigo misma y con las sociedades y las comunidades, en últimas, su razón de ser.
Así, los aportes potenciales para repensar reformas en clave de las políticas de evaluación científica y en ciencia abierta dentro del sistema de las universidades estatales colombianas convocan distintas claves de análisis que podrían ser atendidas a través de los momentos de argumentación de esta obra.
Interrogarse si el conocimiento en particular y los saberes en general pueden ser considerados como simples recursos (aún compartidos) o existen como un complejo de relaciones humanas en común es fundamental para pensar, repensar e, incluso, impensar (es decir, crear un nuevo horizonte de alternativas) la producción y la reproducción inmateriales en las sociedades actuales.
Como ha sucedido tendencialmente con los procesos de mercantilización de la vida que, de manera paulatina, pero progresiva, se exacerban en la fase neoliberal de la sociedad capitalista tardía, el conocimiento se expone a nuevos cercamientos que refuerzan modos de privatización que siguen excluyendo a grandes sectores de la población de sus beneficios.
Estas nuevas modalidades también previenen sobre mecanismos emergentes que hoy limitan las capacidades para generar mejores condiciones de vida, no únicamente en un sentido material, sino también inmaterial.
Diferentes dispositivos neoliberales tanto a nivel discursivo como práctico e ideológico parecen agotar alrededor de la gobernanza o la (nueva) gestión del conocimiento los marcos mercantiles, en los cuales la universidad no está exenta de ser valorada desde las (i)lógicas de mercado. Se clausuran así las posibilidades para que los usos del conocimiento científico afirmen la vida humana, considerada individual y colectivamente, y en todas sus posibles dimensiones, como su razón de existencia.
Por este motivo, las técnicas que se suponen neutrales, incluso aquellas autoproclamadas simplemente como herramientas pragmáticas, que desafortunadamente se encuentran naturalizadas en el quehacer universitario y sus políticas, deben ser parte de una reflexión crítica. Particularmente, es necesario reflexionar sobre las denominadas tecnologías del saber, pues sus implicaciones e impactos, así como sus posibilidades, no derivan de su instrumentalización inmediata, sino que están sujetas a los contextos sociales y a las relaciones específicas de las cuales dependen.
En estas controversias es importante afrontar el debate sobre los sentidos y las prácticas de la evaluación científica y la ciencia abierta, y la disyuntiva que aquí se propone: la apertura científica es imprescindible para un balance desde los diagnósticos y, sobre todo, para las futuras perspectivas.
Partiendo de las premisas críticas también es preciso dar cuenta de una geografía del conocimiento que, si bien resulta imposible sin una referencia global, es necesario reflexionarla en simultáneo a partir de un lugar de enunciación explícito: el sur global.
Las singularidades desde las cuales se construyen las relaciones sociedad-universidad en América Latina y el Caribe es crucial a la hora de advertir sobre los diagnósticos y las salidas superadoras respecto a los dispositivos de saber hegemónicos (epistémicos, teóricos, organizacionales, etc.) y de las problemáticas derivadas de los esquemas de los que dependen los campos académicos autóctonos, tanto ideológica como institucionalmente.
Una caracterización de la universidad neoliberal es al mismo tiempo un punto de referencia y un punto de partida afortunados para recrear una dimensión crítica y abrir las ciencias desde la universidad. En este sentido, la apertura y reestructuración del conocimiento científico caminando hacia lo común como praxis de la construcción colectiva posibilitará un nuevo consenso (como propone I. Wallerstein) o un novedoso nuevo espíritu científico (como lo han demandado G. Durand, desde los márgenes críticos europeos, y también E. Dussel o J. Medina, desde las profundidades del pensamiento nuestroamericano) para cuestionar radicalmente las divisiones intelectuales universitarias y reivindicar una síntesis desde lo humano, entendido como una unidad en la diversidad, un metabolismo ecológico que se fundamenta en sus múltiples determinaciones (naturales y sociales), tanto a nivel epistémico como organizacional.
Se trataría entonces de forjar la esperanza de un sujeto científico unificado y liberalizador, contando con los saberes y los conocimientos y en tanto auténtico pensamiento humano, especialmente de cara a las problemáticas actuales que afectan críticamente la vida social en general y que hoy, desafortunadamente, no cuentan con márgenes de acción ni grados en la espera ante la crisis civilizacional crónica galopante.
Este libro sintetiza los resultados y propuestas desarrollados en el marco del plan de acción del Centro de Pensamiento Universitario Apuesta por el Sur, conformado en 2019 como parte del programa de Escuela Permanente de Pensamiento Universitario de la Universidad Nacional de Colombia. El trabajo se desarrolló en colaboración con el grupo de investigación Organizaciones, Gestión y Políticas públicas (Redes-OGP) de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP). Este ejercicio permitió una reflexión colectiva desde distintos saberes y fortaleció los lazos de solidaridad y reconocimiento entre estas dos universidades públicas.
Esperamos que este libro se constituya en un aporte para pensar las reformas que requiere el modelo de investigación científica en Colombia, puntualmente el referido a la producción de conocimiento, a la evaluación científica y a la ciencia abierta para el sistema de universidades estatales, elementos centrales a la hora de la defensa de la universidad y del conocimiento como bienes comunes de la humanidad.
Carolina Jiménez Martín
Andrés Lozano Reyes
José Francisco Puello-Socarrás
Editores
El conocimiento: ¿recurso de uso compartido o bien común de la humanidad?1
Carolina Jiménez Martín
Andrés Lozano Reyes José
Francisco Puello-Socarrás
La pandemia del covid-19 marcó un momento de exacerbación de condiciones como la precariedad, las desigualdades, los despojos y, en últimas, de la explotación generalizada que ya padecía la humanidad, haciéndolas más visibles. El choque viral transcurrido entre 2020 y 2022 no solo implicó la muerte de millones de hombres y mujeres, sino que también recrudeció las miserias sociales y los padecimientos físicos y socioemocionales de las sociedades locales y global.
Durante este corto, pero doloroso periodo de tiempo la vida en general fue puesta en cuestión. A la par fueron limitados y, en el peor de los casos, suspendidos los soportes fundamentales para el despliegue integral de las capacidades que nos habilitan como seres humanos. Distintos estudios ratifican que América Latina y el Caribe es la región más golpeada a nivel global en términos de precarización de las condiciones de existencia socionatural (Comisión Económica para América Latina y el Caribe [Cepal], 2021)2.
Bajo este escenario, la reflexión sobre las condiciones de producción y reproducción de la vida a escala planetaria y los límites del orden socioecológico existente vuelve a retomarse con gran fuerza. Selectivamente, el desmantelamiento de las condiciones para el bienestar y las seguridades sociales bajo la égida de la globalización neoliberal ha incrementado las vulnerabilidades en este vertiginoso (in)suceso.
Uno de los debates que ha llamado la atención global y ha cobrado un dinamismo particular es el referido al carácter de la vacuna como un bien común o público de la humanidad. La rápida comprensión sobre el coronavirus y la posibilidad de generar una vacuna convocó una importante discusión sobre la democratización de su acceso, su producción y distribución. Las decisiones tomadas al respecto reprodujeron una suerte de nacionalismo sanitario, acompasado por la mercantilización de la vacuna.
Las expectativas de solidaridad ante el choque viral global quedaron rezagadas ante las lógicas del mercado, centradas en el lucro y el acaparamiento. Esta coyuntura clausuró las posibilidades de lograr una superación coordinada, acelerada y gratuita para la mayoría de la población mundial, a la vez que ratificó las distancias de todo tipo existentes actualmente entre zonas y espacios sociogeográficos, profundizando aún más los desequilibrios globales.
La imposibilidad de lograr acuerdos globales que declararan la vacuna como un bien común de la humanidad es otra de las expresiones sobre el carácter y la naturaleza de un orden social que privilegia la ganancia sobre la vida, en el cual la sociedad como un todo resulta despojada de la posibilidad de apropiarse y, sobre todo, de acceder a los productos de conocimiento que son producidos y —como resulta ser, justamente, en el caso de la vacuna contra el covid-19— financiados, además, colectivamente (Roberts, 2020).
Esta aparente paradoja fue resumida por Peter Maybarduk, director del Programa Public Citizen’s Access to Medicines: “Esta es la vacuna del pueblo […]. Los científicos federales ayudaron a inventarla y los contribuyentes están financiando su desarrollo […]. Debería pertenecer a la humanidad” (Allen, 2020).
Atendiendo a esa idea, este capítulo sitúa el debate sobre el conocimiento a partir de la dicotomía mercancía versus bien común de la humanidad, registrando los efectos del paradigma dominante y sus implicaciones sociales.
El texto se organiza, entonces, desde cuatro momentos principales: el primero, “Nuevo orden social capitalista y la economía global del conocimiento”, que se caracteriza grosso modo por el cambio en el paradigma dominante; el segundo, “Los nuevos cercamientos del conocimiento”, que problematiza la conceptualización sobre lo común, entendido como un recurso de uso compartido; el tercero, “El conocimiento como recurso de uso compartido y los sistemas de educación superior”, que se ocupa de los impactos de la mercantilización del conocimiento para las universidades y sus procesos científicos, y su papel en la nueva división internacional del trabajo. Finalmente, en el cuarto, “Los dispositivos hegemónicos para la producción del conocimiento: ciencia abierta y evaluación científica” se analiza el papel central de estos dispositivos en la introducción y masificación de criterios de eficiencia, eficacia y competencia y sus impactos en el quehacer científico.
Nuevo orden social capitalista y la economía global del conocimiento
La segunda mitad del siglo XX marca un quiebre en el sistema de relaciones internacionales y en los ejes ordenadores del capitalismo mundial. Asistimos a la extensión intensificada de las relaciones sociales capitalistas a escala planetaria y, con ello, al primer sistema histórico en provocar una geografía mundial globalizada (dominio del Atlántico, el Mediterráneo y el Pacífico).
Esta fase de la sociedad capitalista contemporánea se acompaña y se respalda, además, en una nueva forma de concebir y organizar el proceso de creación del conocimiento y del manejo de la información y sus infraestructuras. Los cambios sucedidos tienen que ver con:
[…] el incremento espectacular del ritmo de creación, acumulación, distribución y aprovechamiento de la información y del conocimiento, así como al desarrollo de las tecnologías que lo han hecho posible, entre ellas de manera importante las tecnologías de la información y de la comunicación que en buena medida desplazaron a las tecnologías manufactureras. […] las transformaciones en las relaciones sociales, económicas y culturales resultado de las aplicaciones del conocimiento y del efecto de dichas tecnologías. (Olivé, 2007, pp. 40-41)
Las transformaciones operadas han sido nombradas, desde ciertos enfoques, como la sociedad y la economía globales del conocimiento.
Estas categorías hacen referencia a la centralidad del conocimiento en el proceso productivo3 y la importancia que este tendría para transformar y mejorar las condiciones de existencia de la población mundial. Entre los principales promotores de estos enfoques se destacan los organismos supranacionales.
Por ejemplo, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), ha adoptado entre sus políticas la promoción de la sociedad del conocimiento como el “camino para construir un mundo mejor”, de acuerdo con su:
[…] capacidad para identificar, producir, tratar, transformar, difundir y utilizar la información con vistas a crear y aplicar los conocimientos necesarios para el desarrollo humano. Estas sociedades se basan en una visión de la sociedad que propicia la autonomía y engloba las nociones de pluralidad, integración, solidaridad y participación. (Unesco, 2005, p. 29)
Según este organismo, el tipo de sociedades organizadas en forma de red podrían integrar y promover nuevas formas de solidaridad entre los individuos, que se sustentarían en el goce efectivo de los derechos fundamentales, especialmente los relativos a la libertad de opinión y expresión, pero también el derecho a la educación y a la participación de la vida cultural y el progreso científico (Unesco, 2005, p. 18).
En el mismo sentido, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) ha promocionado el fortalecimiento de las economías basadas en el conocimiento (knowledge-based economies). Estas tendrían que ver con la capacidad de los sistemas económicos de desarrollar la producción y la distribución basada en los usos del conocimiento y la información y, en consecuencia, con el crecimiento de las industrias y las inversiones con un alto nivel tecnológico. De esta manera, se le otorga un lugar privilegiado a la codificación del conocimiento y su transmisión de forma “eficiente y eficaz”4 (Ocde, 1996).
Por otro lado, las “economías basadas en el conocimiento” se fundamentan, según el Banco Mundial, en:
[…]el uso de las ideas más que en el de las capacidades físicas, así como en la aplicación de la tecnología más que en la transformación de materias primas o la explotación de mano de obra económica […] el conocimiento es creado, adquirido, transmitido y utilizado más eficazmente por personas individuales, empresas, organizaciones y comunidades para fomentar el desarrollo económico y social. (Banco Mundial, 2003, p. 1)
Este paradigma5 implicaría la articulación entre el Estado, la empresa privada y la sociedad civil para una gestión efectiva del conocimiento6. El impulso dado por estos organismos resume los esfuerzos por parte de diferentes regiones del sur global para incorporarse y adoptar este paradigma. Al respecto, es ilustrativa la agenda de la Organización de los Estados Americanos (OEA), expresada en su Declaración de Santo Domingo: “Gobernabilidad y Desarrollo en la Sociedad del Conocimiento” de 20067, en la cual los países miembros se comprometieron a ampliar la inversión en tecnologías de la información y la comunicación e impulsar la libre circulación del conocimiento.
Como se puede observar, el paradigma de la sociedad y la economía globales del conocimiento supone una visión renovada del desarrollo soportada en la valorización del capital humano y en una nueva relevancia de la transformación productiva y el uso del conocimiento para el crecimiento económico de las sociedades. De ahí, el protagonismo convocado para el desarrollo de las capacidades individuales8 y el lugar de los sistemas educativos en este proceso.
Pese a la retórica globalizadora para volcar el planeta en su conjunto bajo esta lógica organizadora, la geografía del desarrollo desigual capitalista sigue imposibilitando las condiciones materiales e institucionales para que todos los países logren incorporarse en igualdad de condiciones a la nueva geografía de la economía global del conocimiento.
Diversos estudios han referenciado, entre otras, dos tipos de brechas al respecto. Por una parte, la brecha científica, referida a las diferencias entre las capacidades científico-técnicas y los niveles de productividad del trabajo. Por otra parte, la brecha cognitiva, la cual indicaría un reconocimiento dispar entre el valor social del conocimiento producido entre el norte y el sur global (Unesco, 2005, p. 23). Ambas brechas se explicarían por la existencia de sistemas nacionales de investigación e innovación débiles, bajos niveles de inversión en estos renglones, así como en la inexistencia de una infraestructura adecuada para impulsar este tipo de procesos9.
En síntesis y bajo la narrativa hegemónica, la sociedad del conocimiento quedaría reducida al uso extendido de tecnologías, antes que a la “educación de personas y el establecimiento de las condiciones adecuadas para que generen nuevo conocimiento que permita el desarrollo de sus capacidades, así como la solución de sus problemas” (Olivé, 2007, p. 44).
Los nuevos cercamientos del conocimiento
Aunque recientemente lo común (Commons) como una esfera de convivencia y sociabilidad más allá de lo público y lo privado ha estado sujeto a diferentes tipos de controversias, no hay que perder de vista que este debate no es inédito, por más que vuelva a emerger con una fuerza particular en los tiempos contemporáneos.
Desde el origen mismo de la sociedad capitalista, distintas reflexiones señalaron situaciones acerca de la expropiación y el despojo de lo comunal10. Paradigmáticamente, Karl Marx y Friedrich Engels sintetizaron esos procesos en el capítulo XXIV de El Capital: la (llamada) acumulación originaria. “Los debates sobre la Ley acerca del robo de leña”, desarrolladas por Marx durante 1842, resultan ser también otro de los hitos antecedentes para esa comprensión sobre lo comunal, que aún resulta de utilidad y se mantiene vigente.
Pese al innegable carácter histórico sobre lo(s) común/comunes, en las últimas décadas estas controversias han recobrado una relevancia inusitada, justamente en medio la fase neoliberal, tiempo en el cual se han exacerbado tanto las lógicas como las contradicciones del capitalismo imperante actualmente. En este proceso y con la progresiva mercantilización de todas las formas sociales y naturales, los comunes se han intentado reconvertir dentro de las valoraciones hegemónicas (casi exclusivamente) como bienes (económicos) para el intercambio y, por ende, negando de plano su valoración en función de la satisfacción de las necesidades sociales.
Así, las disputas actuales acerca de lo común expresan un abanico bastante comprensivo de concepciones y posiciones, que selectivamente apuntan al cómo, qué, quién y para qué se define lo común en la sociedad dentro de un periodo histórico específico11.
En las reflexiones que se encuentran disponibles actualmente se podrían distinguir al menos dos grandes acercamientos al tópico (Jiménez y Puello-Socarrás, 2022). Por un lado, en las perspectivas más convencionales, lo común ha pretendido vincularse a la hermenéutica de los bienes y servicios colectivos. En estos desarrollos, lo común es eclipsado por los bienes de acceso abierto (BAA) y los bienes de interés general (BIG) o, en todo caso, por los recursos de uso común (RUC), desde una visión sustancialista. Por otro lado, y en contraste, distintas aproximaciones que se enmarcan en el pensamiento crítico han preferido situar este tópico desde interpretaciones relacionales, es decir, entendiendo lo común como un conjunto de relaciones sociales que reproducen situaciones y condiciones vitales necesarias para la convivencia en común-unidad.
El primer grupo de aproximaciones destaca la existencia de un tipo de recursos de uso compartido (Common-Pool Resources) en la vida social, que no pueden ser apropiados exclusivamente (privatizados) ni administrados (públicamente). Así, se trata de un tipo de bienes materiales o inmateriales sobre los cuales nadie podría reclamar un derecho de uso exclusivo12. De ahí que exista un interés por garantizar una “gestión racional, abierta y compartida”, ya que:
[…] los problemas potenciales en el uso, gobernanza y sostenibilidad de los bienes comunes pueden provenir de determinadas características de los comportamientos humanos, que abocan a dilemas sociales como la competencia por el uso, el parasitismo y la sobreexplotación. Amenazas típicas de los bienes comunes del conocimiento son la mercantilización o el cercamiento, la contaminación o la degradación y la no sostenibilidad. (Hess y Ostrom, 2016, p. 29)
Desde esta perspectiva, la gobernanza de lo común supone la generación de marcos institucionales y jurídicos para definir los límites y las reglas de uso y así garantizar: 1) la equidad en su apropiación; 2) la eficiencia en la gestión y el uso óptimo del recurso; y, 3) la sostenibilidad en el largo plazo (Hess y Ostrom, 2016, p. 31).
Esta interpretación de lo común se fundamenta en el pensamiento neoliberal, aunque más precisamente en la idea de la coordinación entre individuos en tanto emprendedores, que se verían obligados a cooperar y actuar con otros individuos, pero con el objetivo de maximizar sus intereses. Aquí, los bienes comunes son despojados (epistemológica y ontológicamente) de la trama comunitaria que les da origen. Si los individuos cooperan, lo harían para extraer beneficios individuales en la explotación de determinados recursos, a través de un sistema de reglas que supuestamente potenciaría las virtudes y matizaría los vicios considerados intrínsecos a la condición humana, tales como la competencia, el egoísmo y la sobreexplotación (Jiménez y Puello-Socarrás, 2022).
Por ejemplo:
Aunque los defensores de los bienes comunes a menudo diferencian la dinámica de los bienes comunes de las dinámicas del mercado, no creo que los bienes comunes y el mercado sean adversarios. Lo que se busca es lograr un equilibrio más equitativo entre ambos. Los mercados y los bienes comunes son sinérgicos. Se compenetran mutuamente y realizan tareas complementarias. Las empresas solo pueden florecer si existen unos bienes comunes que permitan mantener el equilibrio entre propiedad privada y necesidades públicas (piénsese en carreteras, aceras y canales de comunicación). Privatícense los bienes comunes y empezarán a estrangularse el comercio, la competencia y la innovación, así como los medios para abordar las necesidades sociales y cívicas. Defender los bienes comunes es reconocer que las sociedades humanas tienen necesidades e identidades colectivas que el mercado no puede satisfacer por sí mismo. (Bollier, 2016, p. 64)
Esta aprehensión de lo común centrada en los recursos de uso compartido ha legitimado el sentido según el cual los comunes son bienes económicos de interés social.
El conocimiento como producción social, por supuesto, no ha estado ajeno a esta discusión. Para un número importante de comunidades científicas y académicas, el conocimiento debe ser conceptualizado como un bien común inmaterial o, mejor aún, un “recurso de uso compartido que es vulnerable a los dilemas sociales” (Hess y Ostrom, 2016, p. 39):
