Con sentido - Miriam Noemí Feriz - E-Book

Con sentido E-Book

Miriam Noemí Feriz

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Beschreibung

Pensar en el amor a lo que uno hace refiere, según nuestra cultura, a la vocación; a ese llamado, a esa entrega por haber elegido ¡la docencia! Al pensar la docencia como una ocupación altruista, como un apostolado, pueden entenderse algunos de los debates y quiebres que históricamente han tenido que enfrentar los educadores.

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Seitenzahl: 152

Veröffentlichungsjahr: 2021

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Con sentido

La brújula de la Educación

Miriam Noemí Feriz

Gabriela Sabella

Ana Andrea Murga

Feriz, Miriam Noemí

Con sentido : la brújula de la educación / Miriam Noemí Feriz ; Gabriela Sabella ; Ana Andrea Murga . - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Tercero en Discordia, 2021.

Libro digital, EPUB.

Archivo Digital: descarga

ISBN 978-987-8492-15-5

1. Ciencias de la Educación. 2. Estrategias de la Educación. 3. Educación a Distancia. I. Sabella, Gabriela II. Murga, Ana Andrea III. Título

CDD 370

No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito del editor.

ISBN 978-987-8492-15-5

Queda hecho el depósito que marca la Ley 11.723.

Impreso en Argentina.

Agradecimientos

“La gratitud da sentido a nuestro pasado, trae paz para el día de hoy y crea una visión para el mañana”.

Melody Beattie

A nuestras familias, a los amigos del alma, a los docentes que nos formaron, a los equipos con los que trabajamos día a día, a los que nos desafían en nuestras clases de capacitación continua, a los niños y niñas, adolescentes y jóvenes que nos interpelan a mejorar lo que hacemos, y a todos los que lean este libro con la intención de buscar un sentido a la educación, permitiéndonos entrar en sus mundos para generar nuevas miradas y abrir infinitas oportunidades.

Prólogo

“No descubriremos tierras nuevas si no nos atrevemos aperder de vista la orilla durante un tiempo”.

André Gide

Hace un tiempo, tres profesionales de la educación, Miriam Feriz, Gabriela Sabella y Ana Murga, decidieron, dadas sus experiencias áulicas y de gestión, escribir un libro, referido a los cambios en la educación desde la temprana edad.

Les llevó tiempo, consenso, investigación, criterio, pasión, responsabilidad; en fin, todo lo necesario para dejarnos un material para el futuro.

Es así que lograron esta gran hazaña, a pesar de las turbulencias del tiempo en que les tocó participar.

ESCRIBIR UN LIBRO…

¿Cuál es el propósito de este libro?

Expresar en esta obra todas sus habilidades y creatividades, para preparar a las futuras generaciones desde los cimientos de la infancia, y proyectar hacia el mundo la nueva educación de calidad, en la que la niñez sea un combustible para potenciar jóvenes preparados y comprometidos.

Estas incansables profesionales se convierten así en el faro que ilumina un sendero en el difícil trance educativo.

¡Y se hizo realidad! Aunaron sus expectativas y las transformaron, plasmaron en sus hojas las nuevas ideas educativas.

Los invitamos a recorrerlas, pues en ellas leerán que han enarbolado una bandera, la de la Nueva Educación de Calidad.

ENGENDRANDO, CREANDO, CREYENDO…

Olga De Nardi

Amiga de la vida

Presentación

Cuando nos propusimos comenzar con este libro, nos sumergimos en una inmensa emoción. Por un lado, un desafío y, al mismo tiempo, una posibilidad de concretar y visualizar nuestro proyecto soñado, en el cual transmitir nuestras vivencias, ideales y experiencias.

Somos tres soñadoras y profesionales de la educación que nos hicimos camino en la vida por nuestros propios medios. Tomamos la cultura del trabajo heredada de nuestros padres, hijos de inmigrantes, buscadores de futuro y de un espacio social digno y productivo.

Fuimos haciendo un sendero en la educación, trabajando desde muy jovencitas, siempre formándonos y preparándonos para dar lo mejor de nosotras en la tarea que nos tocase desempeñar, y así adquirir experiencia, hoy con más de veinticinco años de carrera; eso sí, siempre con un espíritu innovador.

Si hay algo que nos une cada día más es el amor por lo que hacemos, afortunadas de trabajar en lo que nos gusta, de buscar innovación en nuestras prácticas, de contagiarnos el entusiasmo por la educación en todo momento, en nuestro país y en todo el mundo. Investigamos qué sucede en los diferentes rincones del planeta, disfrutamos de los intercambios con otros colegas de nuestra región, de otras naciones, de los compañeros de ruta de todos los días.

Somos incansables laburantes en diferentes contextos, realidades, transitando la gestión, capacitando docentes, realizando talleres con adultos, padres, profesionales, formando jóvenes, adolescentes, niños, asesorando instituciones educativas, sociales, empresariales, participando de encuentros que contribuyan al bienestar de la sociedad.

Creemos que la vida nos reunió por algo, porque sabemos que las casualidades no existen, tal vez por eso decidimos realizar la escritura de estas páginas, que nos permitirían hacer redes con otros, y es así como consideramos el crecimiento profesional, siempre en el trabajo de los equipos.

Los que pertenecemos al mundo educativo, no importa en el nivel en que nos desempeñemos, al encontrarnos nos inunda el mismo sentir, vemos nuestro accionar en el día a día y sabemos cuál es el camino a recorrer, en el rincón más profundo de nuestro interior aparece la luz de ese sendero.

Decidimos a través de Engendrar, Crear y Creer, presentar creativamente variados capítulos con la idea de abrir un nuevo juego; con la intencionalidad de ser parte de otros mundos. Con la convicción de que, al mirar todo, siempre algo se puede tomar, se puede aprender, se puede imitar, se pueden disparar otras creaciones, siempre que contemos con la habilidad y la creatividad de saberlo incorporar para nuestro contexto.

Visualizamos cómo el mundo entero requiere de un cambio sistémico en la educación de la infancia, que es la que puede garantizar un crecimiento sostenido en el desarrollo de las habilidades a lo largo del tiempo, para que cada vez más jóvenes puedan insertarse en el mundo laboral de hoy, lograr que cada vez más niños y adolescentes logren permanecer en el sistema educativo, atendiendo sus derechos y conformando sociedades con justicia social.

Compartimos capacitaciones, recorrimos juntas diferentes escuelas, pusimos en práctica infinidad de propuestas y, si hay algo de lo que estamos convencidas, es de que hay que poner la mirada en los cimientos para construir una educación con sentido. Esos cimientos son las infancias, desde una pedagogía del respeto, cada profesional con su actitud y accionar único y diferente, en la practicidad y claridad de las acciones, en pos de generar acuerdos con los diferentes actores, en un análisis de los contextos; es la fortaleza y valentía en el hacer, es la resignificación de las tareas y tantas otras cosas que encontrarás leyendo los capítulos de este libro.

Si hay algo que nos identifica a los que estamos involucrados en estas páginas es la coherencia en nuestra acción, la palabra de la experiencia, el haber probado en nuestras prácticas, evaluado y vuelto a poner en marcha un sinfín de alternativas y de recursos para poder avanzar y llevar a cabo con criterio, pasión y responsabilidad.

Expresó Denis Diderot: “Solo las pasiones, las grandes pasiones, pueden elevar el alma hasta las grandes cosas”, y nos identificamos con esta frase, sintiéndonos tres apasionadas que esperan poder generar nuevas alas, nuevos vuelos para cada uno desde el ser y el hacer laboral y social que ocupe el verdadero sentido educativo de sus acciones, de lo que transmiten, de lo que quieren alcanzar, del futuro que sueñan para las generaciones por venir que deberán enfrentar un mundo incierto y muy cambiante.

Creemos ser un faro en este difícil trance educativo, lo planteamos desde el lugar del saber que nos da el recorrer el campo todos los días, de vivenciar con los aprendientes, de interactuar con docentes de todos los niveles y de entrecruzar con profesionales de todas las disciplinas.

Es nuestra misión preparar a las futuras generaciones para el mundo, partiendo de mirarnos a nosotros mismos como profesionales de la educación de la infancia, porque de ahí se parte. La proyección a una educación de calidad de cualquier nación está en lo que hacemos con la niñez, en ellos está el combustible para potenciar jóvenes preparados, comprometidos con el entorno social, con el medio ambiente, con la sustentabilidad del desarrollo laboral, con el crecimiento del espíritu de los valores humanos.

Para construir un sistema educativo con futuro, hay que pensar en una base donde se pueda sostener. La base, los cimientos fuertes, son la infancia y lo que hagamos de la educación de ella, es el primer eslabón de la cadena, es lo que nos permite soñar la proyección de la educación futura. Creemos que ahí está la llave de las potencialidades de todo sistema educativo.

Pretendemos a través de este libro generar nuevas ideas, nuevas asociaciones de conceptos ya conocidos, de creatividad en el camino educativo que necesitamos recrear y transitar a partir de ahora.

Te invitamos a elegir entre tomar tu catalejo, tu timón, tu ancla, para recorrer las páginas de este libro, como un faro que ilumine o una brújula que te guíe para sumarte con nosotras a engendrar, crear y creer como actores de la educación.

Engendrar… Dar origen

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Albert Einstein

Miremos la infancia

La infancia de hoy, el niño de hoy, su realidad, su contexto, los adultos que lo rodean…

“A los ojos de un niño, no hay siete maravillasen el mundo. Hay siete millones”.

Walt Streightiff

Elegimos esta frase porque, cuando nacemos y comenzamos a descubrir el mundo que nos rodea, todo nos parece sorprendente, nuevo, y el asombro es una condición que no debemos apagar.

Por ello, para entender mejor las experiencias y los comportamientos de los niños y responder a sus demandas, necesidades, inquietudes y posibilidades, es preciso indagar acerca de la evolución de las concepciones que la sociedad tiene de la niñez en la actualidad.

Sostiene el Dr. Julio Moreno que los niños desarrollados bajo diferentes conceptos de infancia difieren: los de hoy son diferentes de los de principios del siglo xx, y estos de los de la Edad Media. Aunque nunca lo fue, hasta hace poco, la “infancia” podía ser tomada como una invariante porque sus alteraciones tardaban muchas generaciones en evidenciarse. En la actualidad, en cambio, las prácticas relacionadas con lo infantil están variando a una velocidad sin precedentes: la nuestra sería la primera generación atravesada por más de un concepto de “infancia”, lo cual acarrea importantes consecuencias en las variaciones sociales.

El escenario y las características del universo infantil de hoy son diametralmente diferentes de las de la modernidad. El niño se topa con fuentes de información y accede de múltiples maneras, mientras que décadas atrás ese conocimiento se daba casi en forma exclusiva a través del ámbito escolar. Hoy las fuentes y los soportes de información se amplían y se interrelacionan con las nuevas herramientas informáticas y los soportes audiovisuales de los medios de comunicación masivos.

Esto no significa de ningún modo que el niño pueda prescindir del adulto. Por el contrario, este se vuelve aún más necesario para marcar criterios que, como contrapartida, son de lo que el niño carece ante el torrente de información circundante: certera, errónea, poco clara o contradictoria.

Un conjunto de transformaciones con historia, tanto a nivel social y político como económico y tecnológico, habilitan a discutir qué es ser niño hoy. Por eso es necesario tener en cuenta que “lo que piensa un grupo cultural acerca de los niños determina la manera en que los adultos interactúan con ellos, los ambientes que se les diseñará y las expectativas del comportamiento infantil” (Newman y Newman, 1991: 21). El niño es de acuerdo y en relación con la sociedad en la que se desarrolla.

Históricamente se reconocen diferentes concepciones de infancia, y la aparición de una no implica necesariamente la desaparición de las anteriores. Es más, se puede señalar que, en nuestro medio y en una sociedad pluralista como la nuestra, estos conceptos de niño coexisten aun cuando nos parezcan contradictorios. Muchas veces encontramos concepciones ambivalentes que no solo generan confusión, sino que tienen consecuencias negativas en los niños. Por un lado, se dice que es importante darles lo que necesitan para su desarrollo, marcar los derechos y el asistencialismo; y por otro lado, se espera y hasta exige que muestren comportamientos propios de los adultos, con una idea de igualdad de roles que hace estragos en las familias y que desconoce sus reales posibilidades y capacidades.

Francisco Tonucci, en su libro Con ojos de maestro (1995), critica con vehemencia que la sociedad actual valore al niño por ser proyecto de adulto, que se le reconozca un bajo nivel de desarrollo en espera de un período de florecimiento de sus capacidades cognitivas, y que se considere que está en el período de los pre-: pre-escuela, pensamiento pre-lógico, pre-lenguaje. La sociedad, en toda la región latinoamericana, considera que la educación de niños y la crianza son procesos preparatorios para lo que vendrá, no se valora el presente del niño, porque a fin de cuentas no se valora el ser niño.

Si se trata de la protección de la infancia, si se trata de la infancia y sus derechos, hay que tener en cuenta que la duración variará de acuerdo con la cultura de origen, las condiciones socioeconómicas y la época histórica.

Graciela Frigerio y Gabriela Diker, en el libro Infancia y derechos: las raíces de la sostenibilidad, plantean que proteger el mundo en el que vivimos es proteger la infancia. Es asegurar aquí y ahora el derecho de todos los niños y niñas a habitar en un medio apropiado para su pleno crecimiento. Al mismo tiempo, es preservar para el futuro el mundo que les dejaremos como herencia.

El informe del Estado Mundial de la Infancia 2006, producido por UNICEF, ofrece una información invalorable frente a este panorama: resulta urgente atender a criterios de desarrollo sostenible, es decir, que hagan frente a lo insostenible –a lo insoportable– de las desigualdades y las violencias que ponen en riesgo la posibilidad de un futuro digno para todos y todas en cualquier lugar del planeta y que atentan contra el presente y el futuro de nuestros niños y niñas, poniendo en riesgo, a la vez, a la herencia (el mundo) y a los herederos (las nuevas generaciones).

Hay que hacer visible el mundo infantil. Se trata de un proceso largo y complejo que involucra el reconocimiento de la especificidad de la infancia, su separación del mundo adulto y la configuración de espacios y tiempos sociales, especialmente destinados a la protección y a la orientación del desarrollo de los niños: la escuela y la familia. El “encierro” de la infancia en estas instituciones, que reconocemos hasta el día de hoy como los espacios naturales de educación y crianza, produce un efecto a primera vista paradójico: inscribe al niño en el territorio de lo público, a través de la escuela, y en el ámbito privado, a través de la familia.

En la actualidad, se desarrollan campos de saber especialmente destinados al estudio y al cuidado del desarrollo infantil: la pediatría, la pedagogía, la psicología infantil, que contribuirán a configurar y consolidar la concepción moderna de infancia, y a establecer no solo “cómo los niños son”, sino también (y quizás principalmente) “cómo los niños deben ser” (cómo debe ser su desarrollo físico y psicológico, qué puede aprender un niño en qué períodos de tiempo, entre otros).

Para eso es muy importante conocer el mundo de la infancia.

¿Y cómo son los niños hoy?

Les proponemos hacer una técnica de fotolenguaje. Es un ejercicio metafórico, pero nos permite hacer una construcción más colectiva. Miremos fotos de niños en diferentes lugares y situaciones: representarán una ventana para construir el infante de hoy.

Si bien las características de los niños responden también a la edad cronológica que transitan, hay generalidades a tener en cuenta.

Montessori afirmaba que el niño, en la etapa que va de cero a seis años, cuenta con una mente absorbente, que trabaja sin descanso haciendo suyo el entorno y la cultura de la sociedad en que crece. Y justamente es el juego la manera que tiene de observar y experimentar sensorialmente para construir conceptos de forma más abstracta. Niños curiosos, activos, totalmente adaptativos, sobreestimulados y recargados de objetos materiales.

Por este motivo, los procesos educativos necesitan trabajo sobre todas las áreas de aprendizaje a través del juego, con intencionalidad pedagógica del juego en sí mismo, partiendo de la formación de las capacidades posibles en las combinaciones de inteligencia en niños diferentes de todo el mundo. También los adultos requieren, en los momentos que transitamos, un ejercicio de los derechos de la infancia, como la nutrición adecuada, un hogar que los contenga y una vida ordenada y equilibrada, plena de lo que los niños necesitan y no solo de lo que quieren, con actividades al aire libre, de interacción social y de movimiento saludables, un ejercicio de la autonomía, de la independencia con responsabilidad y del propio cuidado emocional; enseñar a esperar y a retrasar la gratificación, a ejercitar hábitos e involucrarse en tareas cotidianas y formas sociales de sana convivencia; proporcionar oportunidades para el «aburrimiento» y no usar la tecnología como cura, ya que allí es cuando la creatividad despierta. Los niños siguen siendo niños: juegan creativamente, aunque accedan con extraordinaria presteza, precisión e inventiva a las herramientas conectivas, e incorporen —como siempre lo han hecho— las coordenadas del medio que habitan. Pero es necesario también que jueguen con objetos mucho más simples, como siempre lo hicieron.

Nosotras proponemos modificar la premisa de que tenemos que hacer felices a nuestros niños por brindarles herramientas para que ellos sean felices, cumplir y hacer cumplir sus derechos, amarlos, atenderlos y, con el ejemplo de adultos responsables y coherentes, brindarles posibilidades para su desarrollo. Tenemos que lograr que ellos construyan su propia felicidad. Se pueden confundir, tienen errores como nosotros, pueden corregirse, hay que permitirles equivocarse y fracasar. Es parte del proceso de la vida, de crecer. Si los adultos estamos bien en un sentido profundo, los niños serán los beneficiarios de este bienestar y estaremos garantizando una infancia digna para todos.

El sentido se ocultaen la infancia

“La infancia tiene sus propias maneras de ver,pensar y sentir, nada hay más insensato quepretender sustituirlas por las nuestras”.

Jean-Jacques Rousseau

Si miramos los países latinoamericanos y nombramos algunos de ellos, podemos decir que tienen una deuda muy grande con la formación educativa de la infancia.

En Uruguay, según Elizabeth Ivaldi, la universalización del nivel inicial incrementó en un 70% la incorporación de los niños de sala de 3 y se espera superarla. Se acrecienta en su población la concepción política acerca del funcionamiento de la educación inicial por encima de los otros niveles.

En Chile, la educación parvularia está dirigida a niños desde el nacimiento hasta los 6 años, pero solo tiene carácter obligatorio el último curso de cinco a seis años.