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'Cuentos Clásicos del Norte, Segunda Serie' es una antología que explora los vastos horizontes literarios del siglo XIX en Estados Unidos, reuniendo una variedad de estilos narrativos y temas que reflejan las inquietudes de una joven nación en proceso de consolidación cultural. Esta colección destaca por su diversidad, desde relatos góticos que exploran los misterios de la psique humana hasta cuentos costumbristas que capturan las idiosincrasias de una sociedad en evolución. La selección de estos cuentos ofrece una ventana vívida hacia la era, permitiendo a los lectores experimentar, a través de la ficción, las tensiones y esperanzas de un periodo crucial en la historia literaria estadounidense. Los autores reunidos en esta antología, como Washington Irving, Nathaniel Hawthorne y Edward Everett Hale, son pilares del canon literario norteamericano. Sus contribuciones al romanticismo y al realismo literario han sido fundamentales para definir el paisaje cultural de su tiempo. A través de estas voces, el lector podrá ahondar en los matices del pensamiento del siglo XIX, encontrando en cada relato ecos de las corrientes filosóficas y sociopolíticas que moldearon su escritura. Este encuentro con la diversidad abre una reflexión acerca de los vínculos entre literatura y contexto histórico. Recomendamos 'Cuentos Clásicos del Norte, Segunda Serie' a todos aquellos que deseen sumergirse en una obra que no solo entretiene, sino que educa y fomenta un diálogo continuo entre sus diversos autores. La pluralidad de perspectivas y estilos en esta colección enriquece la experiencia literaria, ofreciendo al lector un compendio de lucidez e introspección. Aproveche esta oportunidad única para explorar un período literario significativo y de construir un entendimiento profundo mediante la lente de narradores excepcionales que capturan la esencia de su época. En esta edición enriquecida, hemos creado cuidadosamente un valor añadido para tu experiencia de lectura: - Una Introducción unifica los hilos argumentales, explicando por qué estos autores y textos tan diversos se encuentran en una misma recopilación. - El Contexto Histórico examina las corrientes culturales e intelectuales que moldearon estas obras, aportando una visión sobre las épocas compartidas (o divergentes) que influyeron en cada escritor. - Una Sinopsis combinada (Selección) resume brevemente los argumentos o tramas principales de los textos incluidos, ayudando al lector a entender el alcance total de la antología sin revelar elementos cruciales. - Un Análisis colectivo destaca temas comunes, variaciones estilísticas y cruces significativos en tono y técnica, uniendo a escritores de diferentes orígenes. - Las preguntas de reflexión animan a los lectores a comparar las diferentes voces y perspectivas dentro de la colección, fomentando una comprensión más rica de la conversación general.
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Veröffentlichungsjahr: 2023
Cuentos Clásicos del Norte, Segunda Serie reúne relatos que, desde sus propios títulos, anuncian un territorio de imaginación compartida donde la leyenda, la memoria y la conciencia moral se interrogan entre sí. En Washington Irving, Nathaniel Hawthorne y Edward Everett Hale aparece un Norte que se cuenta a sí mismo mediante historias de lugares encantados, casas con pasado, ritos colectivos, experimentos inquietantes, entierros simbólicos y figuras errantes. El vínculo que las sostiene no es geográfico ni histórico, sino moral y estético: cada obra examina la relación entre comunidad e individuo, entre tradición y cambio, y entre el poder del relato y la fragilidad de la identidad que pretende narrar.
Las piezas de Washington Irving están enmarcadas por una autoría ficticia explícita: Rip Van Winkle se presenta como obra póstuma de Diedrich Knickerbocker, y La leyenda del valle encantado como texto encontrado entre los papeles del difunto Knickerbocker. Ese dispositivo, visible en los propios títulos, subraya un juego con la autoridad del relato y con la transmisión de la memoria local. Se anuncian así espacios donde lo legendario y lo encantado son más que decorado: funcionan como pruebas para la credulidad, la imaginación y el legado de una comunidad que se reconoce en la narración que la funda y la interroga.
En Nathaniel Hawthorne, los títulos revelan una gama moral y simbólica singular. El anciano campeón sugiere el examen del mérito y la perseverancia; El May-Pole de Merry Mount convoca un rito festivo y su tensión con el orden social; El experimento del Doctor Héidegger introduce la prueba como método y como dilema; Leyendas de la casa provincial apunta a la sedimentación de recuerdos en la arquitectura íntima; Feathertop Leyenda moral declara su vocación alegórica; El entierro de Róger Malvin evoca duelo y responsabilidad. Este conjunto dialoga desde registros complementarios donde el pasado pesa, la conciencia vacila y la comunidad impone sus pruebas.
En Edward Everett Hale, El hombre sin patria enfoca con nitidez la dimensión cívica y afectiva de la pertenencia. El título destaca una privación que trasciende lo legal para volverse experiencia existencial: estar sin patria implica una orfandad simbólica que interroga la adhesión, la lealtad y el sentido del hogar. Esta pieza se enlaza con el resto al convertir la identidad colectiva en horizonte de juicio, y con ello ilumina el paso entre la leyenda local, las costumbres de una casa o una fiesta pública, y el espacio más amplio donde se decide la adhesión a un nombre común compartido.
Leídas en conjunto, estas obras entrecruzan motivos que los títulos ya adelantan: leyendas, valles encantados, casas que cuentan historias, estandartes festivos, experimentos que ponen a prueba convicciones, entierros que sellan compromisos y figuras desarraigadas. El diálogo se nutre de contrastes productivos: lo legendario en Irving conversa con la alegoría moral de Hawthorne, mientras el énfasis cívico de Hale reordena la escala de consecuencias. El tono oscila entre lo encantado, lo introspectivo y lo ejemplar, y el género fluctúa del cuento legendario a la parábola moral, con un mismo fin: explorar los límites de la comunidad y del yo que la habita.
La resonancia contemporánea de esta colección radica en su capacidad para pensar la pertenencia, la responsabilidad y la imaginación pública. Allí donde hoy se discute qué sostiene un vínculo colectivo, estas narraciones muestran cómo ritos, casas, leyendas y pruebas personales tejen el tejido común. En el terreno artístico, su iconografía —valles encantados, postes mayales, experimentos de gabinete, funerales y figuras sin patria— sigue fertilizando la creación al ofrecer símbolos dúctiles y reconocibles. En el plano intelectual, invitan a revisar la relación entre evidencia, mito y convicción, y a medir el costo humano de cada elección identitaria.
Reunidas bajo este título, las piezas proponen un mapa del Norte imaginado que combina parajes, ritos y decisiones morales en un mismo horizonte narrativo. De Irving a Hawthorne y Hale, cada obra aporta un ángulo: el encanto y la memoria, la alegoría y la prueba, la pertenencia y su pérdida. El resultado es un ciclo de preguntas sobre qué nos hace comunidad, cómo habitamos nuestras casas y relatos, y qué gesto íntimo sostiene o deshace un nombre colectivo. Su actualidad se percibe en la persistencia con que obliga a pensar, sin estridencias, la trama de la vida compartida.
En las piezas de Wáshington Írving situadas en la antigua Nueva Ámsterdam y sus alrededores, la política aparece filtrada por lo local: jueces de paz, notables rurales y milicias marcan el pulso de comunidades que pasan de colonia a república. Rip Van Winkle, enmarcado como hallazgo de Díedrich Kníckerbocker, contrasta la quietud aldeana con un súbito rediseño de símbolos, lealtades y prácticas electorales tras la independencia. La leyenda del valle encantado muestra tensiones entre reputación, autoridad escolar y jerarquías de terratenientes, mientras supersticiones y procesiones cívicas compiten por legitimar el orden. Ambas narraciones interrogan qué significa obedecer y a quién.
Las ficciones históricas de Náthaniel Háwthorne exploran la construcción del poder en la Nueva Inglaterra puritana. El anciano campeón evoca la resistencia popular ante el mando autoritario mientras El May-Pole de Merry Mount dramatiza el choque entre un comunitarismo festivo y la disciplina teocrática. Las Leyendas de la casa provincial examinan la teatralidad del gobierno colonial, los rituales de lealtad y la fragilidad del dominio real. Incluso en relatos más íntimos, como El experimento del doctor Héidegger o Feathertop, late una crítica a la respetabilidad como instrumento de control. El entierro de Róger Malvin, ligado a guerras fronterizas, pondera deber cívico, culpa y memoria.
Édward Éverett Hale sitúa El hombre sin patria en el fragor de la Guerra de Secesión, cuando se disputaban el sentido de Unión, la obediencia militar y los límites del disentimiento. La figura de un oficial condenado por renegar del país articula una pedagogía de lealtad civil, apuntalada por tribunales navales y la expansión del Estado federal. El relato responde a corrientes pacifistas y a la oposición demócrata de guerra, defendiendo un patriotismo cohesivo ante secesión y espionaje. En diálogo con los cuadros coloniales de Irving y Háwthorne, sugiere que la comunidad política se forja tanto por memoria como por disciplina.
En Wáshington Írving convergen romanticismo pintoresco y folclorismo erudito. El recurso del editor apócrifo Díedrich Kníckerbocker ancla Rip Van Winkle y La leyenda del valle encantado en una falsa documentación que legitima leyendas locales. La prosa describe paisajes del Hudson con sensibilidad pictórica heredera de viajes europeos, pero busca una voz nacional, frente a la tutela británica. Se asimilan motivos germánicos de espectros y ensoñación, suavizados por humor y distancia irónica. La estructura episódica, el ritmo de anécdota y el énfasis en costumbres anticipan el sketch norteamericano, a la vez que elevan la topografía regional a símbolo identitario.
Náthániel Háwthorne desarrolla un romanticismo oscuro, atento a alegoría moral y psicología. La Nueva Inglaterra puritana funciona como archivo simbólico: el May-Pole, el medallón del gobernador o una pluma de Feathertop son emblemas que condensan tentación, hipocresía y destino. La estrategia del romance histórico combina documentos, crónica y fantasía controlada, permitiendo zonas de indeterminación. Su prosa sugiere herencias calvinistas (depravación, elección, caridad) y desconfía del progreso lineal. En El experimento del doctor Héidegger, el laboratorio es teatro de vanidad; en El entierro de Róger Malvin, la herida histórica se interioriza como culpa, articulando una ética de responsabilidad.
Édward Éverett Hale adopta una estética de realismo patriótico, con técnicas de crónica naval y sentimentalismo controlado. El hombre sin patria despliega documentos, reportes y voces testimoniales para producir verosimilitud y urgencia moral en plena guerra. La estructura itinerante, de barco en barco, usa el motivo del viaje como prueba ética, mientras la contención emotiva busca persuadir antes que deslumbrar. Su prosa se beneficia del auge de revistas y circuitos de lectura en casa, donde el cuento actuó como homilía cívica. El didactismo nunca oculta la apuesta formal: un experimento de comunidad imaginada a través del relato.
Las narraciones de Wáshington Írving circularon temprano en manuales escolares y periódicos, fijando arquetipos duraderos. Rip Van Winkle devino metáfora de desajuste temporal y político; La leyenda del valle encantado alimentó una iconografía gótica del Hudson que derivó en festividades, rutas y escenas teatrales y cinematográficas. La crítica ha releído estas piezas como meditaciones sobre inmigración neerlandesa y formación nacional, oscilando entre verlas nostálgicas y verlas paródicas respecto del poder local. Investigaciones recientes examinan género, clase y etnicidad en la construcción del villorrio, y discuten si la superstición popular consolida o fisura la autoridad cívica emergente.
Las obras de Náthaniel Háwthorne han sido canonizadas como parábolas de la conciencia estadounidense, pero su recepción matiza esa etiqueta. El anciano campeón y las Leyendas de la casa provincial se leen hoy como ambivalentes ante revolución y élites, mientras Feathertop anticipa críticas a la respetabilidad y al consumo. El entierro de Róger Malvin ha sido reconocido como estudio de trauma colectivo. Paralelamente, El hombre sin patria de Édward Éverett Hale fue reimpreso en conflictos del siglo XX como catecismo de lealtad; investigaciones contemporáneas subrayan su función propagandística y examinan los dilemas que plantea sobre disenso y castigo.
En dos relatos atribuidos al ficticio cronista Díedrich Kníckerbocker, Írving mezcla tradición oral, humor y observación de costumbres para explorar cómo el mito arraiga en comunidades rurales. Rip Van Winkle presenta a un vecino bonachón que regresa de un extraño paréntesis a un mundo transformado, y La leyenda del valle encantado sigue a un maestro impresionable en un paraje envuelto en supersticiones. El tono combina lo pintoresco con lo inquietante, subrayando la frontera porosa entre fábula e historia local.
Ambientados en la Nueva Inglaterra puritana o su legado, estos cuentos ensayan parábolas sobre pecado, orgullo, ilusión y culpa, usando motivos sobrenaturales y metáforas morales. Desfilan figuras providenciales, fiestas subversivas, experimentos que tientan a la vanidad, artificios que revelan la impostura y promesas incumplidas que persiguen a quienes las hicieron. Predomina un tono severo y meditativo, con ambigüedad ética y un simbolismo que invita a la interpretación.
Conjunto de episodios enlazados por la antigua Casa Provincial de Massachusetts, donde se condensan intrigas, ceremonias y cambios de época. Hawthorne convierte el edificio en testigo de la autoridad colonial y sus sombras, interrogando cómo los símbolos públicos guardan y distorsionan la memoria. El tono es ceremonioso y elegíaco, atento al peso del pasado sobre la conciencia cívica.
Relato en forma de crónica sobre un oficial sentenciado a vivir apartado de noticias de su país, cuya vida se vuelve emblema de desarraigo y lealtad reconsiderada. A través de episodios a bordo y testimonios indirectos, plantea cómo se forma el vínculo emocional con la nación y qué significa perderlo. El tono es didáctico y emotivo, orientado a suscitar reflexión cívica.
El volumen traza un arco desde la leyenda comunitaria (Írving) hasta la alegoría moral e histórica (Hawthorne) y culmina en una fábula patriótica (Hale). Recorren las páginas los temas de memoria y olvido, pertenencia y exclusión, apariencia y verdad, así como el diálogo entre mito popular e historia oficial. En conjunto, ofrece un retrato de la imaginación norteamericana temprana que usa lo fantástico para pensar identidad, poder y responsabilidad.
