Despertar en la cornisa - Javier Roskopf - E-Book

Despertar en la cornisa E-Book

Javier Roskopf

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Beschreibung

Muchas veces nuestra vida se encuentra signada con etapas de pavor, angustia y desazón, seguidas de tiempos de felicidad, bienestar y lucidez. Ningún sentimiento es absoluto y nada es eterno; el camino va surcando entre manantiales de aguas cristalinas y fétidos pantanos. A pesar de esto, el ser humano logra sobrevivir y continúa evolucionando a cada día, sobreponiéndose a las etapas oscuras y disfrutando de lo bueno de la vida. Despertar en la cornisa es un intento de reflejar las constantes contradicciones existentes en el alma del ser humano. Es una colección de composiciones cargadas de reflexiones personales, que buscan definir e ilustrar, de alguna manera, los claroscuros de nuestra intimidad (tarea difícil, por no decir imposible). Si bien estas páginas ofrecen mayormente poesías, el autor también incorpora algún que otro relato, para demostrar que no siempre se debe (ni se puede) separar los géneros literarios de manera tan tajante. Ya sea en lo descriptivo o en lo narrativo, se trata de obras que han sido ordenadas para ser funcionales entre sí e indivisibles en su conjunto. Así, el autor se propone la ambiciosa tarea de describir esos flujos emocionales, que la mayoría de las veces resultan verdaderamente inexplicables.

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Seitenzahl: 61

Veröffentlichungsjahr: 2020

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Producción editorial: Tinta Libre Ediciones

Córdoba, Argentina

Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo

Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones. María Belén Mondati.

Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Roskopf, Javier Matías

Despertar en la cornisa / Javier Matías Roskopf. - 1a ed . - Córdoba : Tinta Libre, 2020.

112 p. ; 22 x 15 cm.

ISBN 978-987-708-623-2

1. Narrativa Argentina. 2. Relatos. 3. Reflexiones. I. Título.

CDD A863

Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,

total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.

Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución

por internet o por cualquier otra red.

La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidad

de/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

© 2020. Roskopf, Javier Matías

© 2020. Tinta Libre Ediciones

A Erik, mi amado hijo,

centro de todo mi universo

y a Amelia, amor incondicional

y salvavidas en mis peores momentos

Prólogo

Creo en la literatura como un medio de vida o, mejor dicho, de supervivencia. En lo personal, siempre fue una válvula que me ha mantenido a salvo de mi propia toxicidad. Según palabras del maestro Sábato “escribo para no morirme de tristeza” y ha sido así desde el inicio de los tiempos en mi memoria.

Redacté mi primera poesía con once años de edad y, a pesar de no conservarla por escrito en ningún apunte, la recuerdo de memoria hasta el día de hoy. Luego vinieron muchas más, así como también algunos relatos e intentos de novelas.

Creo que de la misma manera en que uno busca su identidad como persona —identidad ideológica, identidad sexual o religiosa—, así también esa peregrinación se lleva a cabo en todos los frentes de nuestra existencia y, sin lugar a dudas, uno de los más fundamentales es la capacidad de expresión. Por eso me causan profunda admiración las personas que son muy jóvenes y ya han sabido encauzar su arte, unos en la literatura, otros en la pintura o en la música. Son personas que, a pesar de su corta edad, ya conocen cada centímetro de su alma; a mí me demandó décadas de tropiezos conocer quién soy y toda mi literatura ha sido testigo de esto. Claro está que la mayor parte de mis escritos no ha permanecido, sino que se fueron perdiendo durante los años cayendo en las grietas de sucesivos desengaños y desánimos. Sin embargo, nuestro tiempo es hoy y lo que tenemos aquí ahora es lo que realmente vale; intentaré compartirlo.

Cuando me propuse publicar este libro me pareció insuficiente incluir solamente aquellas obras escritas en verso, ya que la poesía obviamente se encuentra muchas veces en prosa y, en algunas oportunidades, también coexiste perfectamente con la narrativa de algún que otro cuento. Por lo tanto, el desafío estuvo centrado en amalgamar correctamente todos estos ingredientes para que pudiera resultar una obra que, más allá de estar compuesta por múltiples fragmentos, en sí misma fuera indivisible conservando una interrelación subyacente entre todos sus componentes. De esta manera, mi intención ha sido ofrecer una obra cuya lectura es lícito hacerla por partes (ya que cada una de ellas constituye una composición individual en sí misma), pero es mejor aún recorrerla por completo del principio al final, buscando extraer cada uno de los mensajes individuales y también la esencia general que se encuentra implícita a lo largo de todos ellos. Cada lector, si los hubiere, juzgará si este objetivo fue satisfecho o no.

El espejo empañado

Antes de comenzar, quisiera aclarar algunas cosas: no soy tan transparente como algunos creen, aunque tampoco soy tan canalla como otros aseguran.

Antes de iniciar la marcha, me gustaría revisar algunos conceptos; como el camionero que, previo a emprender su viaje, golpea las cubiertas y controla el nivel de agua y aceite en su vehículo. La tierra no es precisamente redonda y no siempre la maldad vuelve (¡cuánto menos las bondades!) ya que, es evidente, no hay suficiente justicia sobre la tierra para que cada cual reciba su merecido.

Me habría encantado conocer todas las verdades de antemano, obtener de manera innata todas las experiencias, de esa forma muchas equivocaciones y sufrimientos me hubiera evitado; pero habría sido como recibir una vida ya vivida, gastada y, por lo tanto, lista para morir. En cambio, todos recibimos una existencia nueva y completamente en blanco, por lo cual estamos destinados al perpetuo aprendizaje.

Revisando antiguos borradores, me pregunto dónde se han escondido mis ideas. No entiendo por qué las prosas que parecen escritas por otra persona hoy, son las mismas que emergieron de los pliegues de mi conciencia ayer... ¡Hay algo dentro de mí que ha ido evolucionando —o involucionando— hasta convertirse en estos restos que habitan mi razón!

El ser humano, en general, sufre una constante mutación, cambiando la piel como una serpiente, transformando sus alas de mariposa en arrugas de oruga... Muchas veces esta metamorfosis produce seres mejores, más preparados para la vida y más comprometidos con su entorno; otras, sin embargo, van desgastando por dentro hasta el espíritu más férreo, erosionando el alma como las olas del mar a un acantilado.

Tal vez esa transformación alcance poco a poco todos los rincones de mi ser, tal vez sea como la pestilencia que invade una habitación cerrada y ya no queda rincón alguno en el cual se pueda escapar de su hedor.

El tiempo no camina en retrocesoy el reflejo que veo en su espejonunca más volverá a existir...

Intento convencerme de no autocondenarme cada vez que esas imágenes se aparecen en mi memoria. «Al fin y al cabo, todo es parte de un proceso», me dije al observar esos borradores, intrigado como un médico forense al diseccionar el órgano infectado que provocó un descalabro fatal. «Al fin y al cabo, pasaron tantas cosas», me repetí como un extraño e innecesario consuelo, mientras me daba cuenta de que observaba esas notas como si estuviera viendo mi propia imagen en un espejo empañado. Examinando aquella sombra pude reconocer ciertas facciones, aunque todo el resto se alejara por completo de mi realidad. «Añorar el pasado es como anhelar el extremo opuesto de un abismo infranqueable», este pensamiento me hizo sentir aún más solitario y, lo que es peor, impotente.

«Veré qué puedo hacer», me dije, reflexionando sobre la fugacidad de los días. Los pasamos dándoles tan poca importancia que terminamos comprando la misma mentira que intentamos vender, la de la inmortalidad; nos acostumbramos tanto al paso gradual del tiempo, que por causa de este avance gradual lo desperdiciamos constantemente al despilfarrar oportunidades, salud y, en general, vida.

«Veré qué puedo hacer», me dije a mí mismo como si con esto pudiera desvanecer la soledad de mi corazón, la misma que ha venido creciendo al ser alimentada con decepciones suministradas por algunos que otrora fueron como hermanos, pero también generadas por mi propia ineficacia.

En definitiva, avanzamos todos en la misma dirección: nacemos, crecemos y morimos un día; la vida nos reúne a todos a la vuelta de la esquina, al rico y al carente, al sabio y al estúpido, al regente y al esclavo... Por cuanto todos fuimos parte en este modelo de “vida inteligente”.

Maniobra subrepticia

Luego de aterrizar en este mundo horripilantemi alma se refugió de inmediatoe hizo de mis ojos su ventanal.Ya no supo andar por sí mismay me arrastró en pos de sus deseos;nunca logró adaptarse al idiomay me indujo a transmitir sus locuras,