El Aprendizaje Experiencial como metodología docente -  - E-Book

El Aprendizaje Experiencial como metodología docente E-Book

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El Aprendizaje ExperiencialAE enfatiza el rol central que tiene la experimentación en el proceso de aprendizaje: la experiencia se vincula con la reflexión, y la comprensión con la acción. El AE se reconoce, por tanto, como un modelo de educación holística e integral, que se dirige a los estudiantes en su totalidad. Comparten su proceso de aprendizaje de manera que, tanto ellos mismos como sus compañeros y los propios profesores, continúan aprendiendo activamente de sus experiencias con el grupo. Esta obra pretende profundizar en el conocimiento y aplicación del AE como herramienta docente que permita mejorar la motivación, el rendimiento académico y el acercamiento al mundo profesional del alumnado universitario, abriendo así nuevas vías de colaboración entre la universidad y el mercado de trabajo. La obra aporta una clara aproximación conceptual al AE, junto con descripción de experiencias: buenas prácticas en el mundo profesional, llevadas a cabo en colaboración directa con empresas o bien, a través de simulación. La obra tiene muy en cuenta los desafíos éticos que las universidades deben fomentar en la creación y la administración de empresas responsables y sostenibles.

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Seitenzahl: 231

Veröffentlichungsjahr: 2019

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Índice

INTRODUCCIÓN. Verónica Baena Graciá

SECCIÓN I

APROXIMACIÓN CONCEPTUAL AL USO DEL APRENDIZAJE EXPERIENCIAL COMO METODOLOGÍA DOCENTE EN EL AULA

1.RECORRIDO Y MARCO DEL APRENDIZAJE EXPERIENCIAL COMO METODOLOGÍA EXITOSA EN EDUCACIÓN SUPERIOR.Marta Abanades Sánchez

Aproximación al aprendizaje experiencial

Conexión entre el aprendizaje experiencial y las competencias

Repercusión de las competencias y la educación emocional en los centros educativos

Aprendizaje experiencial y acercamiento al mundo profesional

Una experiencia real

2.ORIENTACIONES METODOLÓGICAS PARA APLICAR EL APRENDIZAJE EXPERIENCIAL EN EL AULAMiriam Jiménez Bernal y Elisabet Marina Sanz

El aprendizaje experiencial en el nuevo paradigma educativo

Pasos y metodologías para su introducción en el aula

Evaluar el aprendizaje experiencial

Conclusiones

3.RETOS Y DESAFÍOS EN EL APRENDIZAJE EXPERIENCIAL: IMPULSANDO BUENAS PRÁCTICASElisabet Marina Sanz y Miriam Jiménez Bernal

Experiencias en los grados y posgrados de Educación

Relatando una experiencia internacional UEM-UNIFACS

Docentes e innovación metodológica

Retos y desafíos del aprendizaje experiencial

Conclusiones

4.EL APRENDIZAJE EXPERIENCIAL LIGADO A LAS TECNOLOGÍAS EDUCATIVASInés Martín de Santos

Plataformas docentes

Paquetes multi-uso

Software especializado

Hojas de cálculo

Software libre o gratuito

Lenguaje de programación

Bases de datos

Procesadores de textos

Gestores bibliográficos

Obras de consulta o referencia

Repositorios

Publicaciones periódicas

Conclusiones

SECCIÓN II

APRENDIZAJE EXPERIENCIAL PARA EL ACERCAMIENTO AL MUNDO PROFESIONAL

5.APRENDIZAJE EXPERIENCIAL A TRAVÉS DE PROYECTOS EMPRESARIALES CON COLABORACIONES INTERDISCIPLINARIASCarmen Alba Ruiz-Morales, Keneth Gómez, Marina Mattera, María Rodríguez Gómez y Federico Soto González

Objetivos y metodología

Descripción de la experiencia

Discusión, conclusiones e implicaciones

6.LA EXPERIENCIA COMO MÉTODO DE APRENDIZAJE: «OFICINA EN EL AULA».Estela García Gil, Olga González Egido, Susana Guinarte Barecha, Raquel Hernández Prieto y Helena Villanueva Sánchez

Objetivos y metodología

Descripción de la experiencia

Opiniones de los estudiantes y conclusiones

SECCIÓN III

APRENDIZAJE EXPERIENCIAL COMO HERRAMIENTA DOCENTE PARA EL DESARROLLO DE HABILIDADES PROFESIONALES Y COMPETENCIAS SOCIALES

7.CONSTRUYENDO HABILIDADES PROFESIONALES: BUENAS PRÁCTICAS EN LA IMPLANTACIÓN DEL APRENDIZAJE EXPERIENCIAL DESDE LA VIVENCIA DE LOS ESTUDIANTESKevin Mejía Rivera

Objetivos y metodología

Descripción de los proyectos desarrollados

Resultados

Conclusiones

8.PRIMER ENCUENTRO DE EMPRENDIMIENTO Y MANAGEMENT SOCIAL. UNA ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE EXPERIENCIAL PARA FOMENTAR LA INNOVACIÓN SOCIAL ENTRE ESTUDIANTES UNIVERSITARIOSTiziana Priede, Cristina López-Cózar Navarro y Carmen Alba Ruiz-Morales

Fundamentos teóricos

Contextualización de la actividad y objetivos

Descripción de la actividad

Criterios de evaluación

Valoración, resultados y conclusiones

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

SOBRE LOS AUTORES

Introducción

Las exigencias de la sociedad actual promueven la necesidad de adoptar nuevos métodos de enseñanza-aprendizaje. Este marco de acción, que prioriza la formación integral de las personas sobre la adquisición de conocimientos, pone su foco en un alumno que asume responsabilidades y resulta protagonista de su propio aprendizaje. En este sentido, se plantea una enseñanza más centrada en el estudiante, facilitadora de su desarrollo competencial (Grimaldo-Moreno y Arevalillo-Herráez, 2011). Sólo de esta manera es posible lograr que los alumnos estén preparados para los cambios que se producen en el entorno social y profesional cada vez más cambiante (De Juan, González, Parra, Kanther y Sarabia, 2008).

Por tanto, podemos afirmar que tras la aparición del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), se han producido cambios diversos y profundos en el modelo de enseñanza. El principal está relacionado con la apuesta por focalizar la atención en la formación de los estudiantes y, concretamente, en su desarrollo competencial. Es por ello que resulta necesario cambiar la actual dinámica de enseñanza y aprendizaje. En otras palabras, el docente del siglo XXI no debe limitarse a la mera transmisión de conocimiento a su alumnado, como sucedía en el pasado. Por el contrario, ha de contribuir al desarrollo competencial de sus alumnos y asegurarse de que éstos sean capaces de aplicar dichas competencias en el mundo laboral.

En este sentido, hay que destacar que el proceso de aprendizaje de los estudiantes difiere significativamente del de hace unas décadas. En gran parte, esto se debe a que las competencias requeridas por el mercado laboral han cambiado drásticamente, fruto de la complejidad y el dinamismo del entorno. Además, la mayoría de los alumnos del siglo XXI pertenecen a la denominada Generación Y o Millennials. Esta generación de estudiantes se caracteriza por ser la mejor capacitada para trabajar en equipo. De este modo, al haber crecido en un entorno con alto componente informático, cuentan con una elevada capacitación para el uso de las nuevas tecnologías (TIC) y su incorporación al aula resulta cada vez más necesaria.

Debido a lo anterior, hay dar un enfoque más práctico al proceso de aprendizaje, exponiendo a los estudiantes a los problemas diarios del entorno laboral, para mejorar su proceso de adquisición de conocimiento y orientación al mundo profesional. Estas acciones deben combinarse con colaboraciones interdisciplinarias, para lograr la adquisición de habilidades interpersonales y habituar a los estudiantes a trabajar con personas de otras disciplinas, ya que esta será la norma cuando estén totalmente inmersos en el mercado de trabajo.

Existen varias teorías que delimitan cómo ha de llevarse a cabo la planificación de actividades, cursos, etc., incorporados al proceso de aprendizaje. Algunas, como las teorías cognitivas (Cognitive Learning Theories), basan sus postulados en la cognición como factor predominante. Otros enfoques teóricos, tales como las teorías del aprendizaje por comportamiento (Behavioral Learning Theories), niegan la existencia de una influencia directa entre la experiencia y el proceso de aprendizaje de una persona. Por el contrario, la Teoría del Aprendizaje Experiencial (Experiential Learning Theory) enfatiza el rol central que tiene la experimentación en el proceso de aprendizaje.

Uno de los primeros autores en introducir el modelo del aprendizaje experiencial fue John Dewey, quien en su obra Experience and Education, publicada en 1938, señala que toda auténtica educación se efectúa mediante la experiencia. Este autor vincula la experiencia con la reflexión, y la comprensión con la acción; afirmando que no es posible saber y comprender completamente sin hacer. Sin embargo, junto al pragmatismo filosófico de Dewey, el aprendizaje experiencial se basa en la combinación entre la psicología social de Lewin y la genética epistemológica sobre el proceso de desarrollo cognitivo de Piaget (Kolb, Boyatzis y Mainemelis, 2000), los cuales forman una perspectiva única respecto al desarrollo de una persona y su proceso de aprendizaje.

Siguiendo estos postulados, Hoover (1974) define el aprendizaje experiencial como un proceso en el cual el participante es el principal protagonista de su propio aprendizaje, a través de un elevado grado de implicación a nivel cognitivo, actitudinal y afectivo. Sin embargo, Kolb (1984) ha sido uno de los autores que más ha profundizado en el impacto del aprendizaje experiencial en la adquisición de conocimientos. Concretamente, según este autor, aprendizaje se define como «el proceso mediante el cual el conocimiento se crea a través de la transformación de experiencias. El conocimiento resulta de la combinación entre comprender y transformar una experiencia» (Kolb, 1984, p.41).

El aprendizaje experiencial se reconoce, por tanto, como un modelo de educación holística e integral, que se dirige a los estudiantes en su totalidad. Esto es, los alumnos comparten su proceso de aprendizaje de manera que, tanto ellos mismos como sus compañeros y los propios profesores, continúan aprendiendo activamente de sus experiencias con el grupo (Carver, 1996). Como señala Fernández (2006), los métodos de enseñanza que implican la participación directa del estudiante, donde la responsabilidad de aprender recae sobre sí mismo y depende de su participación y de su compromiso, son más formativos, logran un aprendizaje más profundo y duradero, y, además, facilitan la transferencia del conocimiento adquirido a contextos más heterogéneos.

En este contexto, la Teoría del Aprendizaje Experiencial determina que algunos individuos asimilan los conocimientos a través de experiencias concretas y tangibles, confiando en los propios sentidos y realizando una inmersión por completo en una realidad concreta. En cambio, existen otros individuos que adquieren nuevos conocimientos mediante una representación simbólica o conceptualización en abstracto; así, en lugar de utilizar una «sensación» como guía o base para adquirir conocimientos, utilizan la representación simbólica. Asimismo, algunas personas tienden a actuar y evaluar sus resultados a medida que implementan distintos conceptos, mientras que otros esperan a observar las acciones que realizan los primeros y, más tarde, reflexionar sobre las consecuencias.

De este modo, en el proceso de aprendizaje los «observadores» favorecerán la observación con reflexión al momento de enfrentarse con una experiencia, mientras que los «actores» favorecerán la experimentación activa ante la misma situación.

Podemos por tanto afirmar que la Teoría del Aprendizaje Experiencial define dos tipos de experimentación que dan lugar al conocimiento: la experiencia concreta y la conceptualización en abstracto. Existen, además, otros dos modelos que relacionan de qué manera se transforma la experiencia: la observación con reflexión, y la experimentación activa. El gráfico que figura a continuación muestra el modo en se relacionan los tipos de experimentación y las formas de transformar la experiencia para asimilar el conocimiento, construyendo así el proceso de aprendizaje (Kolb, 1984; Kolb, Boyatzis y Mainemelis, 2000).

Las experiencias concretas son la base para la observación con una posterior reflexión de los hechos. Esta reflexión es asimilada por el individuo y separada en distintos conceptos abstractos, los cuales serán útiles para determinar futuras implicaciones en acciones o situaciones similares. De este modo, existe un proceso continuo de experimentación y una percepción (y posterior asimilación) continua de dichas experiencias. Las distintas etapas se evidencian en distinto grado dependiendo de diversos factores, tales como la personalidad del individuo, su educación previa, su especialización, su carrera profesional, su situación personal y su desarrollo competencial, entre otros.

Fuente: Baena et al. (2012).

Bajo este enfoque, el alumno no se limita a la mera recepción pasiva de contenidos teóricos, sino que tiene que adoptar una actitud proactiva y «hacer» por sí mismo. De esta manera, asimila el conocimiento y desarrolla sus competencias.

En resumen, durante el siglo XXI se ha incrementado el número de estudios que evalúan la forma en que el aprendizaje experiencial puede consolidar el proceso de adquisición de conocimientos en alumnos. Esto se logra a través de escenarios reales, donde los estudiantes se enfrentan a la práctica profesional y aportan soluciones adecuadas al reto planteado.

Bajo este enfoque, destaca el creciente interés en el aprendizaje experiencial como metodología docente para potenciar las habilidades sociales y profesionales de los estudiantes (Hawtrey, 2007; Myers y Sadaghiani, 2010; Abanades et al., 2017; Baena, Gonzalez-Cueva y Mejía, 2018). Concretamente, sólo a partir de las experiencias de aprendizaje creativas que ponen al estudiante en contacto con el mundo laboral, es posible desarrollar conocimientos, habilidades y valores (Kolb y Kolb, 2005; OCDE, 2012).

Por todo ello, resulta imprescindible contar con nuevas metodologías docentes que acerquen al estudiante al mundo profesional, abran espacios para la reflexión y, además, desarrollen nuevas actitudes y formas de pensar (Lewis y William, 1994; Moon 2004).

Estructura de la obra

Esta obra pretende profundizar en el conocimiento y aplicación del aprendizaje experiencial como herramienta docente que permita mejorar la motivación, el rendimiento académico y el acercamiento al mundo profesional del alumnado. El objetivo es, por tanto, fortalecer la orientación profesional de los estudiantes y, con ello, abrir nuevas vías de colaboración entre la universidad y el mercado de trabajo. Además, esperamos promover el uso del aprendizaje experiencial* y así contribuir al desarrollo de competencias de los estudiantes y proporcionar herramientas a sus docentes para poder evaluar este desarrollo competencial en su alumnado. Para lograr los objetivos propuestos, esta obra se divide en tres Secciones.

La primera sección presenta una aproximación conceptual a la incorporación del aprendizaje experiencial como metodología docente en el aula. Esta herramienta docente está ganando cada vez más popularidad, hasta llegar a convertirse en una metodología propia y necesaria dentro del aula. Por ello, el primer capítulo, de Marta Abanades realiza un recorrido y marco del Aprendizaje Experiencial desde las escuelas activas y el aprendizaje de John Dewey (1938) hasta el siglo XXI, donde su aplicación se ha extendido a todos los niveles de la educación. Asimismo, tras la implantación del EEES, la educación emocional se puso en auge en los centros educativos como guía de aprendizaje en el desarrollo de las competencias sociales. Este capítulo pretende ahondar en la importancia de trabajar con los alumnos en actividades mediante la metodología del aprendizaje experiencial y el desarrollo de competencias para su incorporación al mundo profesional. El capítulo concluye con el análisis de una buena práctica docente para verificar aquellas actitudes y aptitudes que influyeron en el aprendizaje de manera exitosa.

El segundo capítulo de esta sección, elaborado por Miriam Jiménez y Elisabet Marina, tiene como finalidad aproximar al lector a una serie de orientaciones metodológicas para la implantación del aprendizaje experiencial en el aula. Para lograrlo, se revisan los principios básicos del Aprendizaje Experiencial (AE) y su estrecha relación con el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), el Aprendizaje-Servicio (ApS); así como con el aula invertida o el Aprendizaje Dialógico (AD) para, seguidamente, ofrecer unas pautas básicas para su aplicación en el aula de manera exitosa.

Además, las autoras constatan las fases que debería abordar una experiencia de aprendizaje experiencial y reflexionan sobre la necesidad de partir de los resultados de aprendizaje, para posteriormente relacionarlos con contenidos y competencias asociados a cada área de conocimiento. El objetivo es mostrar el proceso que el docente debe llevar a cabo para implantar en el aula acciones enmarcadas en esta metodología.

El tercer capítulo, elaborado por las mismas autoras, describe algunas buenas prácticas relacionadas con el Aprendizaje Experiencial y metodologías afines, desarrolladas por ellas mismas en diversos cursos de Grado y Postgrado universitario. Este capítulo pretende proporcionar ideas y herramientas a otros docentes para animarlos a incorporar esta metodología en su aula.

Sin embargo, no debemos olvidar que cada vez es más frecuente y necesario el uso de las tecnologías educativas en el aula. Por ello, esta sección concluye con el capítulo elaborado por Inés Martín de Santos, ofrece una visión panorámica del software apropiado para mejorar los resultados del aprendizaje de los estudiantes en el ámbito universitario, prestando especial atención al área de economía y empresa, disciplinas en las que el uso del software pedagógico es más frecuente.

La sección segunda de la obra analiza el uso del aprendizaje experiencial en el aula como metodología docente, encaminada a acercar al estudiante al mundo profesional. Para ello, se presentan varias experiencias (buenas prácticas docentes) llevadas a cabo en colaboración directa con empresas o bien, a través de una simulación.

Concretamente, en el quinto capítulo, los profesores Carmen Alba, Ken Gómez, Marina Mattera, María Rodríguez y Federico Soto describen el proyecto multidisciplinar que llevaron a cabo en colaboración con la empresa española de fabricación de envases Enplast. Este capítulo propone un marco de trabajo conjunto en el que los estudiantes asumen el rol de consultores para una empresa real y cooperan con alumnos de otras asignaturas, para brindar soluciones específicas a un reto planteado por la compañía. El reto planteado por la empresa consistió en el diseño de un envase de plástico reciclado desarrollado en línea con las tendencias de mercado, así como la propuesta de acciones para comunicar la innovación propuesta. Además, este capítulo analiza la coordinación entre los distintos profesores implicados en la actividad, trabajando de una manera secuencial con grupos de trabajo multidisciplinares, con el objetivo de ofrecer una única respuesta integral a la empresa. Los resultados obtenidos muestran la satisfacción significativa por parte de los alumnos en la adquisición de conocimientos, junto con una mayor motivación e impacto en su proceso de aprendizaje. Por parte de la empresa también se superaron todas las expectativas.

El sexto capítulo recoge otro ejemplo de buena práctica docente bajo el uso del aprendizaje experiencial, mediante el proyecto simulado «Oficina en el aula», llevado a cabo por Estela García, Olga González, Susana Guinarte, Raquel Hernández y Helena Villanueva. Con el objetivo de potenciar la formación integral de los estudiantes, se trabajó en el acercamiento del mundo profesional al aula a través de la simulación de una oficina, asesoría y consultoría. El propósito de las autoras era formar a los profesionales que demanda el mercado laboral, es decir, garantizar que sus alumnos posean habilidades comunicativas y desarrollen diferentes competencias tales como el trabajo en equipo, capacidad de análisis y resolución de problemas.

Los resultados demostraron que el aprendizaje experiencial es extrapolable a cualquier titulación de Ciclo Formativo o Grado universitario de distintas ramas profesionales.

La tercera y última sección de la obra analiza el uso del Aprendizaje Experiencial como metodología docente para el desarrollo de las habilidades profesionales y las competencias sociales en el alumnado. Para lograrlo, el séptimo capítulo, elaborado por Kevin Mejía, reflexiona sobre la oportunidad que supone el aprendizaje experiencial para cualquier docente interesado en la formación de competencias profesionales en sus estudiantes. Aplicar la teoría y métodos de una asignatura en un contexto real, permite que los alumnos desarrollen las habilidades necesarias para ser más competitivos en el mundo laboral. Sin embargo, la aplicación de esta metodología implica retos para quienes participan de ella. En este capítulo se analizan los principales desafíos enfrentados durante tres actividades realizadas con tres grupos de estudiantes de la Universidad Tecnológica Centroamericana (UNITEC) y de la Universidad Europea de Madrid (UEM) durante un año. A través del Laureate Professional Assessment (LPA) y de grupos de discusión, los participantes evaluaron el desarrollo de las actividades de aprendizaje experiencial en las que participaron y la manera en la que estas contribuyeron al desarrollo de sus competencias. Los resultados muestran que las actividades llevadas a cabo les permitieron mejorar sus habilidades de «aprendizaje y autodesarrollo» y su competencia para hablar en público. Además, los estudiantes destacaron algunas buenas prácticas implementadas por sus profesores tales como el uso de manuales de instrucciones, rúbricas de evaluación y la integración de TIC para la gestión del trabajo en equipo que realizaron.

Sin embargo, no hay que olvidar que dos de las competencias más demandadas por la sociedad a sus jóvenes graduados son el espíritu emprendedor y la capacidad para administrar proyectos empresariales innovadores. Estas competencias deberían estar unidas, además, a un comportamiento ético. Por ello, las universidades deben fomentar la creación y la administración de empresas responsables y sostenibles que aporten valor a la sociedad en su conjunto.

Partiendo de esta consideración, esta obra concluye con el capítulo elaborado por Tiziana Priede, Cristina López-Cózar y Carmen Alba. El trabajo describe una experiencia docente llevada a cabo con estudiantes de varias titulaciones de Grado que culminó con la organización del I Encuentro de Emprendimiento y Management Social. Tutelados por sus profesores, cada grupo de estudiantes enfocó el reto desde la base de la asignatura que estaba cursando. El enfoque pedagógico de aprendizaje experiencial y, concretamente, la metodología docente del aprendizaje basado en retos o Challenge Based Learning se empleó para el diseño y la ejecución del proyecto. Este capítulo constata, por tanto, como a través del aprendizaje experiencial el docente puede lograr una mayor sensibilización por parte del alumnado con los temas de la actualidad que les rodea y participar en procesos de investigación-acción, trabajando de forma colaborativa y multidisciplinar.

En resumen, la implantación del nuevo sistema universitario exige cambiar la actual dinámica de enseñanza y aprendizaje por otra donde los estudiantes dejen de ser sujetos pasivos para convertirse en protagonistas de su propio aprendizaje. Así estarán preparados para los cambios que se producen en el entorno social y profesional.

Esta obra pretende ayudar al citado cambio de perspectiva y, para ello, aborda el uso del aprendizaje experiencial como metodología docente, presentado especial atención a su aplicación práctica en el aula. Confío en haberlo logrado.

Sin embargo, el alcance de este libro no debe limitarse, únicamente, al ámbito académico. Por ello, espero que cualquier persona, empresa u organización que desee profundizar su conocimiento sobre el aprendizaje experiencial, pueda hacerlo fácilmente a través de este manual. La obra, en definitiva, pretende facilitar a la implantación de esta metodología en cualquier disciplina docente, de forma amena, pero a la vez rigurosa, al mayor número de personas.

Agradecimientos

Aunque esta obra es el resultado de varios años de trabajo, tanto en la docencia como en la investigación, no habría sido posible llevarla a cabo si durante este tiempo no hubiese contado con inestimables ayudas. En primer lugar, deseo expresar mi más sincera gratitud al grupo Laureate International Universities y muy especialmente al Jurado del premio Premio David A. Wilson a la Excelencia en la Enseñanza y el Aprendizaje (David A. Wilson Award for Excelence in Teaching and Learning) por hacerme ganadora de dicho premio. Los fondos de este galardón (US$ 50.000) me permitieron dirigir y financiar el proyecto de investigación* titulado «Experiential Learning and internationality through virtual communities of practices»; siendo esta obra fruto de la investigación llevada a cabo.

Del mismo modo, doy las gracias a todos los compañeros que han colaborado en la elaboración de esta obra. Ellos insistieron en la necesidad de darle un enfoque eminentemente práctico, cuyo contenido resultara útil tanto en el ámbito académico como profesional. A ellos dirijo este agradecimiento colectivo.

Junto a ello, no quiero dejar de agradecer la confianza que la Editorial Narcea ha depositado en mí. Un agradecimiento especial merecen Mónica Gónzález –directora gerente– y Ana de Miguel –responsable de edición– quienes con gran amabilidad y eficacia supervisaron la obra. Hago extensivo mi agradecimiento a todos los colaboradores de los departamentos de la editorial Narcea quienes, con su excelente trabajo de maquetación y revisión, han contribuido a que este manual esté hoy en manos del lector.

Finalmente, mi último agradecimiento es para mi familia, a quien dedico esta obra, por su apoyo incondicional. Ellos colaboraron extraordinariamente en la elaboración de este manual al aportarme su apoyo, cariño y sugerencias para realizarla.

VERÓNICA BAENA GRACIÁ

Madrid, mayo de 2019

SECCIÓN I

APROXIMACIÓN CONCEPTUAL AL USO DEL APRENDIZAJE EXPERIENCIAL COMO METODOLOGÍA DOCENTE EN EL AULA

1

Recorrido y marco del aprendizaje experiencial como metodología exitosa en educación superior

Aproximación al aprendizaje experiencial

El aprendizaje experiencial en los centros educativos parece una metodología innovadora y reciente, pero los primeros estudios se remontan a comienzos del siglo XX cuando la educación empezó a demandar un cambio y aparecieron nuevos filósofos con diferentes métodos de aprendizaje.

John Dewey es considerado como el padre del aprendizaje experiencial. Para Dewey el aprendizaje experiencial es el proceso mediante el cual se adquieren nuevas habilidades, conocimientos, conductas y eventualmente hasta valores, como resultado del estudio de la observación y la experiencia. A continuación, se describen las ideas más relevantes:

• Los alumnos necesitan ser involucrados y poder participar en aquello que están aprendiendo.

• El aprendizaje debe darse tanto dentro como fuera del aula y, además, no solamente transmitido por los profesores, sino que la comunidad y los padres deberían de formar parte de ese aprendizaje.

• El aprendizaje debe ser importante y motivador para los alumnos.

• El aprendizaje debe preparar a los alumnos para el mundo cambiante y en constante evolución.

El modelo de este filósofo distingue varias fases (Figura 1.1): la experiencia concreta, la conceptualización abstracta y aplicación, y la reflexión.

Figura 1.1.Modelo aprendizaje experiencial de Dewey.

Fuente: Elaboración propia.

Otros autores también fueron revolucionarios en los diferentes modelos de aprendizaje como fue el diseño por Kolb (1984), donde se deducen conceptos a partir de la experiencia para crear situaciones nuevas. Este autor vincula la experiencia con la reflexión para la formación de conceptos abstractos. Su modelo consta de cuatro fases: la experiencia, la observación y reflexión, los conceptos abstractos y las generalizaciones. Este ciclo puede iniciarse varias veces no tiene por qué seguir un orden concreto. También es importante señalar el aprendizaje experiencial por Itin (1999) que, siguiendo la línea de Dewey, integra el papel del profesor como un orientador y dinamizador dentro del proceso.

Epstein (1994) alude a dos vías diferentes de procesar los fenómenos que nos rodean: uno racional y otro emocional. Considera de vital importancia en su proceso la de aprovechar todas las potencialidades haciendo participe a nuestro cerebro emocional.

Cuando aludimos a la parte emocional, no podemos dejar de mencionar la corriente de Goleman (1995) que defendió la postura de la existencia de dos mentes: la mente que piensa, la racional, que sería nuestra cabeza, y la mente que siente, la emocional, que sería nuestro corazón. Para Goleman se hace necesario tener un equilibrio entre ambas para obtener respuestas acertadas.

Otro autor que trabajo el modelo de la práctica y aprendizaje fue Raelin (2000). En su modelo se distinguen tres niveles de aprendizaje:

• De primer orden: es la enseñanza tradicional en el aula donde alude que el alumno asume un rol pasivo.

• De segundo orden: donde existe una actividad cognitiva por parte del alumnado, es decir, se pone de manifiesto el aprendizaje experiencial.

• De tercer orden: se hace notoriedad en el aprendizaje reflexivo, como un aprendizaje mucho más profundo.

Otros autores defendían que, para considerarlo un aprendizaje completo, no solamente era necesaria la interacción directa con aquello que se estaba estudiando, sino que se hacía necesario un proceso reflexivo personal, en el que se construyen significados a partir de las experiencias vividas.

Para finalizar, Chisholm y otros (2009) asumen que el aprendizaje puede ser espontaneo y cotidiano, donde además predomina un componente emocional sobre el emocional. Este autor resalta la importancia de potenciar más la reflexión para hacer toma de conciencia de la información.

Aunque han sido muchas las contribuciones y estudios en este campo, Guzmán (2016) señala las siguientes características como esenciales para que el aprendizaje experiencial sea efectivo.

•La confianza: definida como la llave que abre la puerta a la experiencia. El poder compartir sin miedo, sin temor al ridículo o a ser ignorados. El docente cumple el rol del guía o facilitador, desde el inicio su modelo debe de ser abierto, decidido y sensible, para que los integrantes del grupo puedan aprender del otro.

•La comunicación: esta competencia está ligada con la confianza. Permite compartir con el resto sus puntos de vista, aprender de las experiencias de otros y nutre un ambiente donde se puede hablar con libertad acerca de cómo se siente frente a la problemática a resolver. El estilo de comunicarse puede ser tan influenciable como lo que se quiere comunicar. Debe existir una escucha atenta.

•La cooperación: incrementa la habilidad para trabajar en equipo y facilita el sentido de grupo.

•La diversión: generalmente no se asocia a la educación, al menos tradicionalmente. Sin embargo, la diversión no deja de ser una estrategia muy poderosa en programas educativos. Es esencial en la educación experiencial ya que facilita la motivación en las personas, la atención aumenta, su energía es más alta por lo que pueden arrojar resultados exitosos.

Para estos conceptos definidos no es necesario prefijar el ciclo de aprendizaje experiencial que se debe llevar a cabo para el logro de su efectividad.

Conexión entre el aprendizaje experiencial y las competencias

Como hemos visto, en la metodología del aprendizaje experiencial, hay un componente relevante como la emoción, la interacción y la reflexión, para que el aprendizaje sea práctico y positivo.

Desarrollar competencias está vinculado al aprendizaje experiencial y a continuación, vamos a comprender de donde surgió la incorporación de las competencias en el sistema educativo. Con la adaptación al EEES, en los primeros intentos, fueron profesores voluntarios o con poca carga lectiva, los que se involucraron en el primer Foro de Intercambio de Experiencias sobre la Convergencia Europea en las Universidades Españolas, promovido por la Agencia Nacional de Evaluación de Calidad y Acreditación (ANECA). Además de los esfuerzos por impulsar esta reforma universitaria, se involucró en este proceso el proyecto Tuning (González y Wagenaar, 2003). Este programa, financiado por la Unión Europea en el marco del programa Socrates, contó con la participación de todos los países europeos. El proyecto Tuning, señala: