El bienestar de los docentes - Elizabeth Holmes - E-Book

El bienestar de los docentes E-Book

Elizabeth Holmes

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Beschreibung

Pocos serán los docentes que no aspiren a un merecido bienestar en su trabajo y que, a la vez, no conozcan por propia experiencia lo que significa el estrés negativo; si no son las presiones del trabajo en la escuela es la perpetua necesidad de llevarse trabajo a casa. Este libro ofrece soluciones y consejos prácticos, facilitando que los docentes sientan menos estrés negativo en su vida y comprendan todos los aspectos que influyen en las relaciones que existen, entre su forma de desenvolverse en su institución educativa y en el aula, y su bienestar personal y profesional. Basado en estudios de casos de la vida real, destaca los distintos componentes que contribuyen al bienestar físico, emocional, mental/intelectual y espiritual del educador. Escrito con un estilo claro y accesible, con gran cantidad de ejemplos y consejos prácticos, este libro constituye una lectura esencial y altamente motivadora y estimulante para todos los docentes, directores escolares y responsables de la gestión educativa, con independencia de que acaben de ingresar en la profesión educadora o sean profesionales experimentados.

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Seitenzahl: 282

Veröffentlichungsjahr: 2020

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Índice

PRÓLOGO dePatrick Nash

INTRODUCCIÓN

1 Todo sobre el concepto de bienestar

Definición de bienestar: físico, emocional, mental/intelectual y espiritual

El bienestar y sus relaciones con la vida escolar

2 El estrés positivo y el estrés negativo

Definiciones y percepciones del estrés

La respuesta fisiológica al estrés

Efectos del estrés

Cómo reconocer los signos del estrés negativo

Estrés y bienestar

3 Causas evidentes del bienestar y del estrés en la enseñanza

Causas obvias y evidentes de estrés negativo en la profesión docente

El volumen de trabajo

Los trabajos administrativos

¿En casa o en el trabajo?

Visitas de inspección, control y rendición de cuentas

Las relaciones interpersonales

Conducta e indisciplina

El entorno físico de trabajo

Acoso en el lugar de trabajo

Sensación de indefensión y falta de implicación

Estamos en la era de la información

4 Causas ocultas del bienestar y del estrés en la enseñanza

La psique del docente

Vinculación emocional de la enseñanza

La imagen pública del profesorado

Pocas oportunidades para reflexionar

Necesidad de ayuda

Aislamiento y soledad

Perfeccionismo

Padres, compañeros o alumnos agresivos

Un ambiente idóneo

5 Todo sobre la comunicación

Comunicación con los compañeros

Cómo procesamos la información

La comunicación escrita

¿Asertividad, pasividad o agresividad?

Desarrollar competencias asertivas

El lenguaje corporal

Hacer frente al conflicto

Retroinformación o feedback

Las reglas de oro de la comunicación con los compañeros

6 Estrategias para reforzar el bienestar personal dentro de la escuela

La competencia emocional

Acoso en el trabajo

Administración del tiempo

Marcar los propios ritmos

Trabajando con otros adultos en la clase

Cuidar la voz

Conservar el buen humor

Tomarse tiempo libre

7 Bienestar y desarrollo profesional

Qué entendemos por desarrollo profesional docente

Desarrollo personal y desarrollo profesional

Planificación estratégica de la formación

Satisfacción personal con la carrera profesional

8 Bienestar en la vida cotidiana y bienestar espiritual

Bienestar y nutrición

Cuidar la salud personal

Tiempo para el ocio personal

Alimentar la sensación de bienestar espiritual

Escribir por razones de salud

La depresión

Orientación psicológica y counselling

Respeto hacia uno mismo y autoestima

El control del dinero

9 Guía rápida para lograr el bienestar personal y profesional

REFLEXIÓN FINAL

Prólogo

El estrés que sufren los docentes es un problema importante. Lesiona vidas, corta carreras profesionales y afecta a la enseñanza en todos sus niveles.

Numerosos estudios han demostrado lo que, para muchos padres y para casi todos los profesores, es un problema obvio. Sin embargo, hasta finales de la década de 1990, los empresarios, el gobierno y los responsables de la política no empezaron a reconocerlo.

Como respuesta a ello, la Teacher Support NetWork estableció la Teacher Support Line (antes Teacherline) en 1999. Desde entonces, hemos recibido decenas de miles de llamadas de docentes. Año tras año, aumenta el número de quienes se ponen en contacto con nosotros, y estamos influyendo en lo que realmente importa, ayudando a los profesores a sentir que se les apoya, que se confía en ellos, que se los escucha y se los valora, de manera que puedan disfrutar en su trabajo y sepan desenvolverse bien en sus tareas.

El consejo confidencial está permitiendo a los enseñantes abordar y resolver problemas como la ansiedad y la depresión, los conflictos, la carga de trabajo, la conducta de los alumnos y la insatisfacción en el trabajo. Nuestra experiencia demuestra que los docentes quieren resolver estos problemas que crean estrés y están muy abiertos a hallar sus propias soluciones.

Sin embargo, la salud y el bienestar de los docentes en nuestras instituciones educativas no es solo una responsabilidad de cada persona interesada. Los centros educativos, los directores, las administraciones educativas locales y el gobierno pueden y deben hacer mucho al respecto. Un buen ejemplo de otro paso positivo que se está dando es el Well-Being Programme. Puesto en marcha por Worklife Support (una iniciativa social establecida originalmente por la Teacher Support NetWork), el Well-Being Programme es una iniciativa nacional que anima a los centros escolares a convertirse en ambientes de trabajo y de aprendizaje saludables y que funcionen bien. Ya está causando un impacto significativo en docenas de administraciones educativas locales de todo el país.

Resulta estimulante ver que este libro contribuye a tomar conciencia de los problemas de salud y bienestar que afectan a los docentes y da consejos prácticos acerca de cómo puedan abordarse esos problemas. Estamos encantados de que Elizabeth Holmes lo haya escrito y no nos cabe duda de que servirá de inspiración y guía a sus lectoras y lectores.

PATRICK NASH

Presidente de Teacher Support Network

Introducción

Pocos serán los docentes que no tengan una idea clara de lo que significa el estrés negativo, lo conocen por su propia experiencia. Si no son las presiones del trabajo en la escuela, es la perpetua necesidad de llevarse el trabajo a casa lo que provoca esa sensación de falta de control y de poca satisfacción general en el trabajo.

En los últimos años, se han detectado unos niveles alarmantes de estrés entre los docentes. Por eso, dentro de la profesión, se está prestando cada vez más atención a la idea de apoyarles antes de que el estrés se adueñe de ellos, y les exija una acción inmediata.

Para adelantarse a las situaciones de riesgo se proponen en este libro algunas ideas que subyacen al bienestar de los docentes. Si podemos dividir el concepto de bienestar en diferentes áreas: salud física, espiritual, emocional e intelectual/mental, será posible responsabilizar al estrés negativo de las dificultades en todas y cada una de las dimensiones de nuestra vida.

Tomar conciencia del estrés de los docentes y a la vez promover su bienestar, es algo muy importante. Existe una clara relación entre una población docente equilibrada, trabajando dentro de unos parámetros saludables de presión, y el éxito y los logros de los alumnos a los que éstos imparten clase. Sin embargo, debemos evitar hacer excesivo hincapié en esta relación. La preocupación por el bienestar de los docentes es un objetivo con entidad suficiente, sin necesidad de utilizar la mejora del rendimiento de los alumnos como excusa para señalar su importancia.

En los últimos años, han tenido lugar incluso procesos judiciales de relieve relacionados con el estrés de los docentes. Se han dictado sentencias condenatorias importantes contra algunos profesores que cayeron bajo las presiones a las que se vieron sometidos. En cada uno de estos casos, la falta de apoyo continuado de quienes debieran haber estado supervisando sus tareas contribuyó en gran medida a que la situación empeorara.

Quizá sea éste uno de los aspectos más enigmáticos de la profesión docente. Podemos estar dedicados al bienestar de nuestros alumnos, a veces incluso por encima de lo que nos exige el deber, pero, cuando llega la hora de apoyarnos mutuamente, el cuadro no siempre es tan halagüeño. No debemos hacer demasiado hincapié en los fallos de los sistemas que tenemos en la actualidad para impedir el agotamiento de maestros y profesores, aunque esto no significa que dejemos de reaccionar a los acontecimientos a los que nos enfrentamos en nuestro trabajo. Debemos asumir la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene sobre su propio bienestar. Muchos profesores tendrán que llevar a cabo cambios profundos en su práctica docente, eliminando determinados sacrificios personales y una dedicación excesiva en su trabajo cotidiano.

La tensión intrínseca entre los enfoques individual e institucional del bienestar del docente estará presente siempre en la profesión. Pero, ¿quién debe aceptar la plena responsabilidad? Este libro no pretende dar respuesta a esta pregunta, ni diseñar una normativa de control del estrés que pueda igualarse con otras normativas escolares. Tampoco es un objetivo concreto y limitado que cada uno pueda proponerse conseguir. El libro trata de atraer al lector para que realice una inversión en lo que, en último término, podría reducir el estrés negativo y promover una sensación sostenible de bienestar. Sin duda, se trata de una inversión que ofrece numerosos beneficios.

Quizá sea ahora buen momento para mencionar los libros de autoayuda. Con independencia de que se los ame o se los odie, se han convertido en los últimos años en un poderoso género en el mundo editorial. Si a usted, lector, le molesta su estilo y contenido, este libro se diferencia de ellos, al menos, en un aspecto importante: el de la aplicación. El libro versa específicamente sobre la profesión docente. Espero que las ideas puedan aplicarse (o modificarse para aplicarlas) a las situaciones que usted pueda encontrarse en su trabajo. Espero también que podamos captar en qué medida el estrés nos ayuda a sobrevivir gracias a la energía, la activación y el impulso que nos da para adaptarnos a los estímulos externos. No obstante, hay que destacar que todas las pistas, consejos e ideas que propone el libro no son más que eso.

No existe una receta para una vida sin estrés. Si algo le parece bien, pruébelo. Si no, déjelo durante un tiempo y vuelva a ello, quizá, en otro momento. No todas las cosas le sirven a todo el mundo.

Cuando visito escuelas y hablo con los maestros y directores escolares, resulta obvio que las percepciones del estrés negativo varían tremendamente en la profesión. Unas personas parecen satisfechas de sí mismas por los avances que están haciendo en este terreno para afrontar este inconveniente, mientras que otras parecen innecesariamente autocríticas. Unas se burlan de las ideas de reducción del estrés, mientras que los colegas de escuelas vecinas no piensan en absoluto aceptar todo el conjunto de tratamientos y técnicas que existen en la actualidad. Naturalmente, al crear un repertorio personal de herramientas para combatir el estrés, habrá un elemento de ensayo y error: lo que puede servir en un momento determinado debería parecer adecuado para otro momento similar. No obstante, lo que hay que recordar es que siempre habrá algo que le sirva. Es posible que le lleve algún tiempo entender sus propias reacciones y respuestas a los acontecimientos y presiones, pero hay posibilidades reales de que los problemas relacionados con el estrés tengan solución.

Yo considero que el estrés negativo, en la vida y en el trabajo, es una de las mayores amenazas para el desarrollo del potencial humano y para liberar la creatividad. Esta liberación es la que puede promover auténticas mejoras en nuestra calidad de vida, y está unida a los conceptos de “bienestar” y “calidad de vida”. Ambos conceptos no pueden separarse. Por eso, el estrés en la profesión docente es una de las paradojas de la vida, mayor incluso de lo que hayamos podido apreciar.

Le deseo lo mejor en su búsqueda del equilibrio entre el trabajo y la vida. Aunque este libro pueda ayudarle a controlar el estrés negativo que pueda experimentar a corto plazo, mi mayor deseo es que el cumplimiento de este objetivo sea solo el primer paso de su andadura hacia una relación holística y a largo plazo con un equilibrio en su trabajo que llegue a enriquecer su vida.

¿Qué encontrará en este libro?

•“Ideas”. Para facilitar la información, se incluyen listas con muchas ideas. Se han redactado de manera que le permitan buscar sus propias soluciones para los problemas relacionados con el estrés. No deben considerarse exhaustivas. Son un instrumento que se puede utilizar para ahorrar tiempo, seleccionar la información que necesite y seguir adelante.

•“Acciones”. Estas acciones tratan de ofrecer la oportunidad de aprovechar sus propios recursos para resolver problemas. También se han escrito para permitirle experimentar técnicas para combatir el estrés o emplearlas cuando el estrés pueda invadir su vida. Utilícelas cuando le parezca conveniente, pero no es necesario utilizar todas.

•“Ejemplos”. Todos los ejemplos son experiencias reales, aunque se hayan excluido intencionadamente los nombres de las personas que los han experimentado. Están para ilustrar determinados puntos del texto, y algunos abordan situaciones poco frecuentes.

Lea este libro despacio y con detenimiento u hojeándolo y deteniéndose en lo que le interese. ¡Como mejor le venga!

Todos los consejos que se dan en este libro en relación con la salud del lector son meramente informativos y para orientación; no se pretende de ninguna manera reemplazar el consejo de un profesional cualificado cuando sea necesario o cuando se considere oportuno. En concreto, los síntomas de estrés requieren un control extremadamente minucioso y, aunque el tratamiento puede ayudar tremendamente, siempre es prudente que, llegado el caso, su médico recoja esos síntomas en su historia clínica.

Capítulo 1

Todo sobre el conceptode bienestar

El concepto de bienestar se define como la situación de estar cómodo, saludable o feliz.

Como docente, usted emplea sus energías educando a sus alumnos, ocupándose de ellos, atendiéndolos, cuidándolos y estimulándolos. Hasta cierto punto, usted sabe que esto merece la pena, aunque el trabajo le parezca abrumador y a veces tendría que prestar más atención a su propio equilibrio personal. De hecho, es probable que esto tenga mucho que ver con la principal razón por la que usted decidió ser profesor. A menudo, los docentes sienten -saben- que dedicando esta energía, este tiempo y esta atención a los alumnos se acercan más a la realización su potencial. No obstante, el resultado final es que el trabajo y todo lo que conlleva, pueden satisfacer, y a la vez, agotar.

Si el trabajo le agota, ¿se debe a que se siente incapaz ante la tarea? Si no puede mantener el ritmo de la vida de la clase, ¿debe dejarlo sin más? ¿Es eso? ¡De ninguna manera! No vivimos en una sociedad en la que prevalezca la mentalidad de la “supervivencia del más adaptado”. Sabemos que los “resultados” dependen de gran cantidad de factores y que quienes no tienen una sensación de bienestar en su vida son menos capaces de contribuir a la realización de su propio potencial. Ignorar esto es arriesgarse a una pérdida inmensa. Pérdida para nosotros mismos, para aquellos a quienes enseñamos, para nuestras comunidades y, en último término, para el mundo.

Llevando todo esto a su nivel más básico, no sería raro reconocer que el bienestar de los docentes en nuestras escuelas está íntimamente relacionado con el rendimiento de los alumnos. Aunque creamos que esto solo es verdad en parte, una práctica saludable, que favorezca el bienestar, ha de estar profundamente anclada en la cultura de la escuela.

Pero, ¿Dónde está exactamente la clave del éxito?

Pretendemos que lo que sigue sirva de breve introducción a la idea de bienestar y sus diversos componentes. Tanto implícita como explícitamente, a lo largo del libro nos centraremos en cada elemento, según convenga.

DEFINICIÓN DE BIENESTAR

“El recuerdo de nosotros mismos y el de nuestra fuerza puede conducir a la revolución, pero hace falta algo más que recordar unos pocos datos. Re-memorar supone volver juntos atrás, recuperar la identidad y la integridad, reclamar la totalidad de nuestras vidas”. (Parker J. Palmer: The Courage to Teach, 1998: 20).

“Bienestar” es una expresión vaga, difícil de definir, aunque reclama un lugar cada vez mayor en nuestra psique. Es posible que no captemos del todo lo que supone, pero sabemos que lo deseamos, queremos “estar bien”. Ahora, en algunos supermercados, hay incluso una calle de “bienestar”1 y una conocida floristería vende un “buqué de bienestar”; así, pues, si hasta el comercio lo tiene en cuenta, efectivamente se trata de un tema importante.

El bienestar requiere armonía entre mente y cuerpo. Implica una sensación de equilibrio y tranquilidad con respecto a las múltiples dimensiones de la vida. Cuando tenemos sensación de bienestar, no estamos infraestimulados ni aburridos, ni estamos padeciendo, sometidos a la carga de un estrés y una presión excesivos. Tenemos la sensación de que controlamos nuestro trabajo e incluso nuestro destino en la vida.

Históricamente, algunas orientaciones de la medicina moderna han rechazado la conexión de mente y cuerpo. Sin embargo, los estudios están demostrando el grado de la influencia que la mente puede tener sobre los trastornos físicos y emocionales. Si queremos pensar en nuestro bienestar personal, tenemos que reconocer que no es simplemente lo opuesto al estrés, igual que la salud no es lo opuesto a la enfermedad. El concepto encierra mucho más que eso.

ACCIÓN ¿Cuál es su reacción inmediata a lo que ha leído hasta ahora sobre la idea de “bienestar”? ¿Tiene algunas sensaciones instintivas sobre el grado de bienestar que experimenta actualmente en su vida?

EJEMPLO El fracaso

Durante muchos años, trabajé con la ilusión de que, como me encontraba bien, había estado muy pocos días de baja y siempre podían confiar en mí para cubrir las clases de otras personas; yo era más fuerte que mis colegas.

No podía entender por qué había tantos docentes que parecían flaquear en cada trimestre. Por entonces, yo llevaba una vida relativamente poco complicada. Solo cuando murió mi madre, comenzó a derrumbarse la sensación que yo tenía de “poder con todo” y que había perfeccionado con los años, y empecé a ver unos problemas abrumadores en todos y cada uno de los aspectos de la vida. Tenía que haberme marcado un ritmo diferente a lo largo de mi carrera profesional. No tenía que haberme considerado como un profesor super-eficiente, sino ante todo como una persona normal.

Sí, todavía soy profesor, a pesar de que solo puede decirse de mí que soy un fracaso; pero, si me preguntan qué es el bienestar, puedo responder con verdadero conocimiento y experiencia de algo que siento como peligrosamente malogrado.

No son necesariamente los más fuertes física y emocionalmente, los que nunca necesitan parar. No son necesariamente estas personas las que experimentan el bienestar.

(Profesor de educación secundaria con veinte años de experiencia)

El alcance del término bienestar es amplio y profundo, y puede variar mucho dependiendo de la perspectiva desde la que se examine la cuestión.

Podemos hablar de las siguientes subcategorías:

• Bienestar físico.

• Bienestar emocional.

• Bienestar mental e intelectual.

• Bienestar espiritual.

A lo largo de todo el libro se examinan implícitamente las necesidades de cada categoría y se dan consejos acerca de la consecución de cada una en el contexto de la vida escolar.

No obstante, aunque los elementos intrínsecos del bienestar pueden extraerse del concepto, conviene adoptar un enfoque holístico del mismo.

El bienestar físico

El bienestar físico abarca todos los aspectos de nuestro ser físico. El aspecto que tenemos, nuestra capacidad de resistir la enfermedad, el ejercicio que hacemos, el alimento que comemos, etc. Todo ello contribuye a nuestro bienestar físico. Es mucho más que la mera ausencia de enfermedad o malestar. En muchos sentidos, el bienestar físico constituye el máximo desafío al que nos enfrentamos.

La vida moderna no solo es tan agitada que raramente podemos encontrar tiempo para ocuparnos de nuestro cuerpo físico y las necesidades que podamos tener, sino que también estamos sometidos a los ataques de toxinas y contaminantes en la comida, en el agua, y hasta en el aire que respiramos.

Sin embargo, es importante que no nos sintamos incapaces de conseguir nuestro bienestar físico. Uno de los factores más significativos de nuestra salud física es mantener una relación equilibrada entre mente y cuerpo. Podemos categorizar distintos aspectos del bienestar, pero no podemos perder de vista las profundas interrelaciones entre ellos.

EJEMPLO Necesidad de ejercicio

En una reciente visita al médico, me preguntó si hacía ejercicio. Me eché a reír. Soy maestra en el último curso de educación infantil, por lo que es más bien difícil que mi trabajo sea sedentario. Pero el hecho es que he ganado peso desde que estoy en este trabajo. Yo estaba allí, sentada delante del médico de atención primaria, sabiendo que iba a decirme que me inscribiera en un gimnasio o empezara a correr en mis raros momentos de descanso. En realidad, él utilizó la expresión “bienestar físico” y me dijo que, si mejoraba mi forma física, podría realizar con más eficacia mi trabajo. Tuve que tragarme mi orgullo y aceptarlo, pero resulta muy difícil tener que oírlo.

(Maestra de infantil-primaria con diez años de experiencia)

ACCIÓN ¿Cuál es su reacción cuando piensa en la expresión “bienestar físico”? ¿Cree que tiene que ser una prioridad en su vida? ¿Cómo definiría su actitud general con respecto a su bienestar físico?

El bienestar emocional

Todos tenemos una vida emocional. De hecho, nuestra forma de interactuar con el mundo depende, en gran medida, de nuestra respuesta emocional a los acontecimientos con los que nos encontramos a diario. En la mayoría de las ocasiones, los adultos son conscientes de sus emociones, pero no siempre las controlan por completo. Son fundamentales para las decisiones que tomamos y nuestra forma de responder al mundo. Incluso, habitualmente, tenemos que afrontar las secuelas de las respuestas emocionales de los demás, sobre todo cuando están implicados los alumnos.

Aunque unas relaciones sólidas contribuyen mucho al bienestar emocional de todos los miembros de la comunidad escolar, también hay que apreciar la fuerza de las emociones para dirigir la vida de la persona. La capacidad de reconocer, comprender y expresar adecuadamente las emociones es una valiosa clave del bienestar emocional.

La inteligencia emocional (alfabetización emocional)

En la actualidad, sería imposible mencionar una expresión como “bienestar emocional” sin examinar, al menos de forma somera, la obra de ciertos pensadores claves en el ámbito de la inteligencia emocional.

La expresión “inteligencia emocional” fue acuñada por Daniel Goleman en 1995, en su libro Inteligencia emocional. Siguiendo los trabajos del psicólogo Peter Salovey, Goleman señala ciertas competencias, como reconocer y manejar las propias emociones, estar motivado, ser productivo y eficiente, tener la capacidad de reconocer empáticamente las emociones de otros y ser capaz de mantener unas relaciones, como algunos de los componentes esenciales de la inteligencia emocional. Remontándonos una década, es posible apreciar cómo se reflejan estas capacidades en la obra de otro autor de gran influencia en este campo, el psicólogo Howard Gardner, quien, provisionalmente, identificó siete inteligencias: lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, corporal-cenestésica, interpersonal e intrapersonal.

Actualmente, los docentes han recibido formación específica en estas áreas, y algunos las suelen controlar muy bien, sea a través de la educación formal o gracias a una afinidad natural con los conceptos que implican. Poca duda cabe, no obstante, de que, cuando tomamos en serio el desarrollar estas inteligencias, se obtienen unos beneficios impensados tanto para uno mismo como para los alumnos en clase.

Los investigadores nos advierten de que:

• La comprensión de las emociones está directamente relacionada con la motivación y con el rendimiento cognitivo.

• Ocuparse de las emociones ayuda a desarrollar unas relaciones mejores y una sensación de bienestar psicológico y mental.

• Las personas emocionalmente desarrolladas están mejor equipadas para vivir con las diferencias.

• La educación de las emociones ayuda a hacer más eficaz el trabajo.

• Nuestra opinión moral y nuestros sistemas de valores están profundamente configurados por nuestras actitudes y sentimientos.

• Nuestro sentido del significado y de la finalidad de las cosas se deriva tanto del sentimiento como del entendimiento.

Quienes no saben a la perfección quiénes son emocionalmente, qué afecta su bienestar emocional y cómo hacer para reequilibrar su vida emocional no están de ninguna manera preparados para ayudar a otros a hacer lo mismo.

ACCIÓN Pintemos la escena. Es una tarde tormentosa y ventosa, la última de la semana. Usted está cubriendo la clase de un compañero de la que le han avisado a última hora, sin tener materiales ni plan de clase. Los alumnos no están lo que se dice entusiasmados por su presencia y usted tiene que imponer mucho más control y disciplina de lo que le gustaría.

Por fin, consigue tranquilizarlos; dispone de unos materiales prestados, ha “negociado” con ellos para que se sienten, hay un poco de calma en el aula y puede Introducir la lección y señalar lo que hay que hacer. No pasan ni cinco minutos en este período de relativa calma y usted y los alumnos oyen gritos en el pasillo. Por el ruido, es un altercado entre un profesor y un alumno. Un minuto después, más o menos, la puerta se abre de golpe; Joe se encamina dando tumbos a su sitio, tira la mochila sobre el pupitre y, en plan de provocación deliberada, se deja caer en una silla.

¿Qué pasa después? ¿Visualiza un escenario mejor o peor? ¿Cuáles serían unos escenarios mejores y peores? ¿En qué situación se Imagina que estaría su bienestar emocional?

Cómo se desarrollen los minutos siguientes depende en gran medida de lo que se ha dado en llamar “inteligencia emocional” del profesor, del estudiante y, hasta cierto punto, de la escuela.

EJEMPLO Emocionalmente reservado

¡Oh, Dios, cómo me agobia oír expresiones como: “emoción”, “emocional',' “iniciación emocional” o cualquiera otra relacionado con estas! Me muero de vergüenza cuando me preguntas cosas así. ¡Soy un hombre! ¡Se supone que no me siento cómodo utilizando expresiones como esas! Sé que es un estereotipo y que hay muchos hombres que se sienten mucho más cómodos que yo, pero, bueno, ¿podemos dejarlo? Soy profesor, no psicólogo. ¿Les he defraudado?

(Profesor de secundaria con cinco años de experiencia)

Bienestar mental e intelectual

Quizá sea aún más difícil definir el bienestar mental e intelectual que el bienestar emocional, pero, a los efectos de este libro, lo interpretaremos en relación con el desarrollo profesional y personal del docente. No hace referencia a las definiciones tradicionales de salud mental, sino a los factores que deben estar presentes para que el educador goce de una sensación de bienestar intelectual en su trabajo.

El bienestar mental e intelectual de los profesores está íntimamente relacionado con el bienestar emocional. Es posible que haya factores emocionales que bloqueen su actitud con respecto a la estimulación que reciba en el trabajo y en el aprendizaje profesional que quizá tenga ocasión de realizar. Si su centro no es particularmente eficaz a la hora de promover el bienestar mental e intelectual de su profesorado, sea implícitamente, por su forma de operar como institución, o explícitamente, por el interés que muestre por su actualización profesional, puede resentirse su propio bienestar mental e intelectual.

ACCIÓN Mientras lee este capítulo, ¿puede comenzar a descubrir en usted mismo la quiebra de diversos elementos de la idea de “bienestar” ¿Ha pensado alguna vez en su bienestar mental e intelectual como un aspecto específico de su bienestar general? ¿Qué precauciones toma en la actualidad para garantizar el mantenimiento de su bienestar mental e intelectual?

EJEMPLO Formación permanente

Echando la vista atrás, veo que, en la práctica, tenía motivos suficientes para pararme a pensar. Mis clases eran aburridas; yo era el primero en admitirlo, y no tenía interés por renovarlas para que los chicos estuvieran mejor dispuestos para aprender lo que les enseñaba. En mi defensa, tengo que decir que no tuve oportunidad de aprender de otros profesores, de observar a otros trabajando, de asistir a cursos (nunca tuve dinero para ello) ni de hablar con alguien acerca de cómo me desenvolvía en mi trabajo. Era como estar en un vacío solitario y siempre estaré agradecido a mi actual director, que me aguantó cuando yo sé que no estaba precisamente en mi fase más dinámica. Ahora, he ido a cursos, he observado a otros, y me siento totalmente reinspirado en mi trabajo. Si había olvidado lo que estaba haciendo en la profesión, ahora, desde luego, lo he recordado.

No estoy seguro de poder definir con precisión lo que entiendo por “bienestar mental e intelectual',' pero sé perfectamente cómo se siente uno sin él. Esos sentimientos de abatimiento te invaden sigilosamente y hay que hacer algo para espabilarse. Es increíblemente difícil de hacer, pero es esencial para mantener la cordura en el trabajo.

(Profesor de secundaria con quince años de experiencia)

Bienestar espiritual

En lo más profundo de las orientaciones que un docente tiene sobre el currículo que debe desarrollar está el objetivo de que las escuelas promuevan el desarrollo espiritual, moral, social y cultural de los alumnos. El bienestar espiritual de los alumnos es una prioridad y los docentes son los encargados de procurar que los alumnos estén suficientemente preparados para la vida en lo que se refiere a su bienestar espiritual, pero, ¿realmente en qué consiste esto?

Lo más importante que debemos recordar al pensar en la idea del bienestar espiritual es que el término “espíritu” no tiene porqué estar relacionado con la religión, ni siquiera con un ámbito que trascienda el aquí y ahora. No hay prerrequisitos para el bienestar espiritual, no hay necesidad de pertenecer a una tradición específica ni a tal o cual confesión religiosa. Por supuesto, suele ser un aspecto fundamental para las principales religiones del mundo, pero la independencia de cualquier “confesión” no impide al educador desarrollar el buen juicio de promover y sostener el bienestar espiritual.

Ya hemos señalado antes, aunque conviene reiterarlo aquí, que el bienestar espiritual no depende de la creencia religiosa.

Casi seguro que tiene su propia idea de lo que para usted significa el bienestar espiritual y esto es mucho más importante y le ayudará mucho más que cualesquiera de las ideas que se presenten aquí. Si, a pesar de todo, no tiene una definición que le sirva, estas ideas pueden ayudarle.

Los autores del pasado describieron el bienestar espiritual y el deseo humano de buscarlo como la prueba de nuestra necesidad de experimentar lo que trasciende el mundo material. También se ha relacionado con el deseo de convertirse de alguna manera en una persona más completa, como si la capacidad de reconocer y alimentar el bienestar espiritual le ayudara a engendrar una libertad creativa en la vida y la disposición a superar sus propios límites.

Al bienestar espiritual le acompaña la capacidad de ser constructivamente autoconsciente y autocrítico cuando se persigue una sensación de un bien mayor.

La espiritualidad se ha presentado también como una trama que abarca toda la vida, que brinda finalidad y sentido, valor y paz, como si se extendiera más allá de lo cotidiano, más allá de lo que podemos ver y podemos tocar.

En último término, la espiritualidad puede servir como una perenne fuente de inspiración que nos ayuda a vivir y trabajar con integridad, compasión, conexión, entusiasmo, sentido y visión, por nombrar solo algunos aspectos.

EJEMPLO Elevar el espíritu

Cuando conseguí que un grupo de mis peores alumnos de 15 años comprendiera un concepto matemático, tuve un auténtico subidón de bienestar espiritual. Disfruté con ello. Cuando quieren saber más, a pesar de las dificultades que atraviesan en su vida, sé que lo que estoy haciendo tiene sentido.

Cuando el chaval conocido por sus faltas de asistencia llega, aunque sea tarde y en plan loco, saca de la clase algo en limpio y se va del aula diciendo: “Eso está guay, señor',' mi espíritu se eleva.

Aunque solo tuviera esa sensación unas pocas veces por trimestre, es suficiente para mantenerse.

(Profesor de secundaria con diez años de experiencia)

EJEMPLO Bienestar espiritual

No me avergüenza admitir que siento una conexión espiritual con todo lo que hago en la escuela. De hecho, invade toda mi vida. No creo que otras personas sepan eso de mí y es probable que esta sea la primera vez que pongo mis pensamientos en palabras. Creo que mi bienestar espiritual consiste en ser capaz de hallar un sentido a lo que hago. No es nada escandalosamente egoísta, sino el conocimiento de que lo que estoy haciendo forma parte de algo superior a mi. Creo que se relaciona sobre todo con mi sentido de la finalidad y de los valores por los que he optado para vivir.

Para mí, tiene que haber una conexión con mi vida espiritual. Es como puedo dar sentido a lo que me ocurre y me da una forma filosófica de buscarle el significado a la vida. Esto me ha resultado Increíblemente útil en el aula. Nunca he dudado de que quería ser maestra, de que soy maestra, pero, cuando las cosas se ponen difíciles, sé que sintonizo con mi parte espiritual y saco fuerzas de mis creencias. Dicho de otra manera: hay muchos métodos que utilizo para asegurarme de no perder nunca de vista mi bienestar espiritual.

Si perdiera de vista esto, sé que no sería capaz de hacer el trabajo. Para mí, no puede ser un concepto lejano. Necesito que esté siempre presente en mi vida y recordar siempre que no hay momentos ordinarios.

(Maestra de primaria con tres años de experiencia)

ACCIÓN ¿Significa algo para usted la idea del bienestar espiritual o no significa nada? ¿Puede descubrir en su vida cuándo le inspira el sentido de lo espiritual? ¿Esa inspiración le influye en su trabajo? ¿Puede pensar en momentos en que haya experimentado lo que podríamos llamar bienestar espiritual, aunque no sea una expresión que utilice habitualmente?

Piense en expresiones como: “espíritu de equipo',' “grandeza de espíritu',' “espíritu de aventura',' “espíritu creativo',' etc. ¿Ha experimentado en alguna ocasión algunos de ellos?

¿Tiene idea de lo que aumenta su bienestar espiritual, tanto en el trabajo como en casa?

¿Puede identificar lo que, a veces, amenaza su bienestar espiritual, tanto en el trabajo como en casa?

EL BIENESTAR Y SUS RELACIONES CON LA VIDA ESCOLAR

En un congreso organizado por la Teacher Support NetWork en Inglaterra, se estudió el concepto del bienestar del docente y la permanencia del profesorado en los centros. He aquí algunos datos que se pusieron de manifiesto en el congreso:

• De cada 100 docentes matriculados en los institutos de formación del profesorado, 40 causan baja en su curso, 15 pasan a otra rama de la educación y 10 abandonan la profesión a los tres años de ejercicio. Por tanto, en promedio, solo permanece en la enseñanza con dedicación profesional completa alrededor de un tercio.

• Según datos recientes del gobierno del Reino Unido, en promedio, la baja médica de un docente dura unos 10 días por curso.

• Los cambios de centro del profesorado cuestan a las escuelas del Reino Unido 40.000 libras esterlinas anuales.

• El 49% de las solicitudes de baja definitiva por enfermedad del personal docente menciona razones psiquiátricas.

Es interesante señalar que, en el congreso, también se puso en evidencia el hecho de que no hay una respuesta única y general a la situación actual de permanencia del profesorado en los centros educativos y a la del bienestar de los docentes. En cambio, idealmente, hacen falta respuestas tanto individuales como organizativas al problema, porque cada vía por separado no es suficiente para mejorar de manera efectiva el bienestar del profesorado. Los enfoques organizativos del bienestar del profesorado han demostrado también su efectividad.

Mediante la investigación, sabemos que los docentes permanecen en sus puestos de trabajo por la dirección de los centros, su espíritu y la moral general del profesorado. Cuando se elogia, apoya y consulta a los docentes, su bienestar es mayor. Una investigación de la UK Audit Commission también reveló que los factores que desencadenan el abandono de los docentes de su carrera profesional, en lo que atañe a su bienestar, son las presiones y no la atracción que ejerzan otras actividades. Se ha indicado que, con el fin de retener a los docentes, se tenga en cuenta toda su experiencia de trabajo, adoptando un enfoque holístico del bienestar y todo lo que ello suponga.