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Beschreibung

Este libro constituye una contribución al campo del desarrollo humano, expresada en cinco secciones: Fundamentos Teóricos; Pérdidas y Duelo; Educación; Organizaciones; Comunidad, Democracia y Vida Pública, y Espiritualidad. Su intención es ampliar en los lectores los conocimientos sobre el tema y contribuir con su promoción.

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Veröffentlichungsjahr: 2023

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El Desarrollo Humano en Nuestro Tiempo:

Fundamentos y Experiencias en los Diversos Ámbitos de la Existencia

Gabriela Delgado Sandoval y Alberto S. Segrera, editores

Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano

Tabla de Materias

Introducción: Un Proceso Consensado de Concepción, Edición y Producción

Alberto S. Segrera y Gabriela Delgado Sandoval

Presentaciones de Autores

Sección 1. Fundamentos Teóricos

Niveles de Consciencia y Alternativas de Intervención Terapéutica

Anatolio Freidberg A.

Tejedores de Sombreros: Un Acercamiento al Personalismo de Paul-Louis Landsberg

Miguel Jarquín

Comunidad de Aprendizaje Transformativo: Aproximación Fenomenológica-Hermenéutica

Ricardo Harry Serrano Escobar

Para una Metodología de Investigación en Desarrollo Humano

Medardo Plasencia Castellanos

Sección 2. Pérdidas y Duelo

El Desarrollo Humano de las Personas y sus Experiencias de Pérdida: Una Visión desde una Perspectiva Existencial Humanista

Herminia Mendoza Mendoza

Unos Momentos en el Ojo del Huracán: Un Escrito Fenomenológico en Tiempos de Pandemia

Eusebio Miguel Montiel Ortiz; Comentarios: Ricardo Harry Serrano Escobar

Sección 3. Educación

Una Aportación para la Formación de Personas Facilitadoras de Desarrollo Humano

Gabriela Delgado Sandoval

El Desafío de una Educación desde la Inclusión y sus Alternativas

Luis Velasco Lafarga

Los Círculos de Aprendizaje Interpersonal: Una Alternativa Viable y de Alto Impacto en la Implementación de la Educación Socio-Emocional

Rosario Chávez R. y Sergio Michel B.

Rol Docente en la Virtualidad desde una Perspectiva Humanista

Hatsuko Yalí Nakamura Matus

Del Saber al Saber-Ser

Ana María González Garza

Sección 4. Organizaciones

Las Bondades de Ubicar a la Persona al Centro de la Organización: Realidades y Perspectivas

Pablo E. Moch L.

Diálogo Disciplinar y Ejes Transversales del Desarrollo Humano en las Organizaciones

César Lozano Vázquez

Sección 5. Comunidad, Democracia y Vida Pública

El Reto de Elegir desde el Desarrollo Humano en Tiempos de Incertidumbre

Raúl Ricardo Zúñiga Silva

Ciudadanía Plena

Loreto García Muriel

Mujeres que se Reconstruyen: Experiencia de Intervención Educativa en una Comunidad Rural tras el Terremoto de 2017

María del Pilar Ramírez Varela

Comunidad ES: Algunas Reflexiones Integradoras

Lourdes Quintanilla Rodríguez

Desarrollo Humano para el México Emergente

José Fernando Gómez del Campo Estrada

Sección 6. Espiritualidad

Desarrollo Humano y Espiritualidad Hoy en Día

Marilenca Bailey Jáuregui

Vuelen, Vuelen, Mariposas: Mujeres Vivenciando su Espiritualidad desde el Desarrollo Humano Trascendental

María del Rocío Guadalupe Villanueva Medina

Introducción: Un Proceso Consensado de Concepción, Edición y Producción

Alberto S. Segrera y Gabriela Delgado Sandoval

El proceso consensado de concepción, edición y producción de este libro que hoy llega a tus manos: El Desarrollo Humano en Nuestro Tiempo: Fundamentos y Experiencias en los Diversos Ámbitos de la Existencia, corresponde a los principios humanistas que orientan el trabajo del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano (INIDH).

En el proceso de concepción, edición y producción del libro, los editores se inspiraron en los principios centrados en las personas expuestos en Segrera (2003a, 2003b, 2003c), adecuándolos a la edición de libros.

Concepción y aprobación del proyecto

La idea del proyecto surgió del seminario de investigación que, desde hace algunos años, llevan a cabo los miembros del INIDH con una periodicidad mensual.

Se propuso y se aceptó que el libro constituyera una contribución del INIDH a la reflexión y acción en el campo del desarrollo humano en México, con el título tentativo inicial de: El Desarrollo Humano en los Inicios del Siglo XXI: Nuevas Propuestas.

Solicitud de aportaciones

A continuación, solicitamos a los miembros del INIDH que estuvieran interesados en contribuir con sus escritos que indicaran el tema de sus aportaciones; se recibieron 20 trabajos.

Con dicha información, procedimos a establecer una organización de los capítulos por secciones, aprobadas por consenso, que responde a los cinco grandes campos planteados en los estatutos del INIDH y que se refleja en la tabla de materias: Fundamentos Teóricos; Pérdidas y Duelo; Educación; Organizaciones; Comunidad, Democracia y Vida Pública; y Espiritualidad.

Solicitamos a los autores que enviaran el texto de sus trabajos y establecimos fechas tentativas para la entrega de los mismos, las que, en algunos casos, tuvieron ampliaciones solicitadas por los autores.

Proceso de dictamen

Recibidos los trabajos, los sometimos a un proceso de dictamen por pares; establecimos como criterios formales para orientar los dictámenes:

La intención de contar con un dictamen de los textos fue asegurar un control de calidad que garantizara que nuestro libro incluyera trabajos relevantes en el campo del desarrollo humano y que, al mismo tiempo, respetáramos el estilo personal de los autores.

Elaboramos un formato de dictamen basado en Segrera (2002), con aportaciones de Gabriela Delgado, para agilizar el proceso, que incluía los siguientes elementos: título, texto, redacción y referencias. Para cada uno de ellos, pedíamos que asignaran una de las siguientes evaluaciones sobre el tratamiento: Adecuado, Insatisfactorio, Ausente o No requerido, así como su fundamentación en el espacio proporcionado para observaciones.

A partir de los elementos anteriores, pedimos un dictamen global fundamentado, con tres opciones:

Para llevar a cabo el proceso de dictamen de los escritos se formaron nueve equipos de dictaminadores, constituidos por miembros voluntarios del INIDH, cuidando que no conocieran la identidad de los autores que dictaminaran.

La aprobación de los escritos pidió los dictámenes aprobatorios de ambos dictaminadores. En caso de que no se lograra la unanimidad, se sometió el escrito a un tercer dictaminador.

La Coordinadora de la Comisión de Publicaciones del INIDH, Gabriela Delgado Sandoval, asumió la comunicación de la correspondencia con los dictaminadores, que incluyó el envío a los mismos de los escritos, la recepción de los dictámenes, el envío a los autores de la aprobación o, en su caso, las observaciones y solicitudes de modificaciones de fondo y formales de los mismos.

Presentaciones de los autores

Solicitamos a los autores la elaboración de una presentación, personal y profesional, siguiendo los siguientes criterios establecidos por la Comisión de Publicaciones, que se afinaron durante el proceso, aprovechando la experiencia adquirida para cumplir con los requisitos de publicaciones científicas:

1. Criterios formales

- Respeto del estilo personal de cada autor.

- Formato común flexible.

- Corrección en los nombres completos de los programas de estudios y de las organizaciones (universidades, asociaciones, otras).

- Supresión de acrónimos en su primera aparición (los lectores no necesariamente los conocen).

- Estudios: orden (Licenciatura, Especialización, Maestría, Doctorado) y datos (institución).

2. Límite máximo de caracteres (incluyendo espacios)

- Como consecuencia de la experiencia adquirida en la revisión de las primeras presentaciones, consideramos adecuado ampliar el número máximo inicial de 500 a 600 caracteres.

3. Inclusión de los siguientes datos, adicionalmente al límite de caracteres establecido:

- Membrecía y cargos en el INIDH, para reafirmar su aporte colectivo.

- Contacto: Facebook.

Los datos incluidos en las presentaciones, según las preferencias personales de los autores, incluyeron:

- Estudios: Licenciaturas, Maestrías, Especializaciones, Doctorados, Otros.

- Cargos en organizaciones y trabajos por cuenta propia.

- Logros académico-profesionales.

- Membrecías en asociaciones y organizaciones.

- Datos personales (familia, intereses, pasatiempos).

La coordinación del proceso de elaboración de presentaciones estuvo a cargo de Alberto S. Segrera.

Revisión de los textos

Como preparación a la tarea de revisión de los textos, contamos con la gentil cooperación de Hatsuko Nakamura, miembro del INIDH, quien ofreció a los autores de los trabajos un seminario sobre los requisitos básicos de redacción y publicación de la American Psychological Association (APA).

Completado el proceso de dictamen, procedimos a una segunda revisión de los textos para eliminar detalles de diferencias innecesarias en los mismos, incluyendo una aplicación flexible de los elementos relevantes de los requisitos básicos de la séptima edición del Publication Manual of the American Psychological Association (APA, 2020), en lo referente a redacción, citas en el texto y referencias, que incluyó:

- Homogeneización de títulos de los trabajos y secciones de los mismos.

- Homologación del nombre de los autores de capítulos de este libro en el texto, las citas y las referencias, adoptando la forma escogida por los mismos en sus presentaciones.

- Supresión del uso de mayúsculas para conceptos relevantes, sustituyéndolas por itálicas en la primera referencia y minúsculas en las demás.

- Completar los datos faltantes de las citas y referencias y adecuación de las mismas a las normas de la APA.

- Emplear (sin traducirlos) los títulos de los trabajos en su idioma de publicación salvo casos excepcionales.

- Adoptar “&” como símbolo para “y” y “and” entre los nombres de autores.

- Adoptar “In” como forma común para “In” y “En” para capítulos de libros.

Para respetar en todo lo posible el estilo personal de redacción de cada autor y, secundariamente, evitar el alto costo de contratar a un corrector de estilo, los miembros del INIDH tomaron la decisión de que la responsabilidad de la corrección de los escritos en todo lo restante correspondiera a cada autor.

Aprobación del título definitivo

A partir de las propuestas de los miembros del INIDH, procedimos a escoger y aprobar, por consenso, un título para nuestro libro que, a la vez, expresara su contenido académico y que resultara atrayente para nuestros lectores.

Se propusieron y aprobaron los siguientes aspectos para la elección del título:

Elementos de contenido

- Reunir dos aspectos: expresar el contenido académico y resultar atrayente mercadotécnicamente para nuestros lectores.

- Inicialmente, el orden sugerido fue título académico y subtítulo mercadotécnico; por consenso de la reunión mensual de miembros del INIDH se optó por que se hicieran propuestas de los elementos académico y mercadotécnico por separado.

Criterios de aprobación

- Todos los miembros podrán emitir propuestas y elegir la opción que prefieran.

- La opción elegida deberá contar con la mayoría absoluta de las preferencias de miembros recibidas por la Comisión de Publicaciones.

- En caso de no lograrse una mayoría absoluta en la primera ronda, se procederá a una segunda ronda entre las opciones que queden en primero y segundo lugar en la primera.

Procedimiento

- Septiembre 03 (viernes): Aprobación de criterios y procedimiento en la reunión mensual.

- Septiembre 06 (lunes): Envío de solicitud de propuestas por la Comisión de Publicaciones a todos los miembros.

- Septiembre 15 (miércoles): Fecha límite de recepción de propuestas por la Comisión de Publicaciones.

- Septiembre 17 (viernes): Envío de la primera ronda de la lista de propuestas (sin el nombre de quienes las proponen) por la Comisión de Publicaciones a todos los miembros.

- Septiembre 24 (viernes): Fecha límite de recepción de preferencias de opciones de los miembros por la Comisión de Publicaciones.

- Septiembre 27 (lunes): Comunicación del título elegido a todos los miembros por la Comisión de Publicaciones o, en su caso, segunda ronda de envío de las dos opciones con mayor preferencia (sin el nombre de quienes las proponen) a todos los miembros.

- Octubre 01 (viernes): Fecha límite de recepción, en su caso, de respuestas de los miembros a la segunda ronda de preferencias de opciones por la Comisión de Publicaciones.

- Octubre 04 (lunes): Comunicación, en su caso, del título elegido a todos los miembros por la Comisión de Publicaciones.

Como resultado de la segunda ronda obtuvimos el siguiente elemento académico:

Desarrollo Humano Ante los Retos de Nuestro Tiempo

quedando por aprobar un segundo elemento que complementara el aprobado, lo cual fue objeto de una tercera ronda.

Algunos de los miembros que respondieron a la segunda ronda nos sugirieron que había aspectos repetidos en varias opciones y que veían conveniente simplificar las opciones suprimiendo dichos aspectos, sugerencia que tomamos en cuenta para la tercera ronda.

Atendiendo lo anterior, pedimos a los miembros del INIDH manifestar su preferencia entre las dos opciones que reunieron más preferencias en la segunda ronda (sea como elemento académico o mercadotécnico), sin alcanzar la mayoría requerida para su aprobación.

- Octubre 08 (viernes): Fecha límite para recibir las preferencias sobre las opciones de título.

En la Tabla 3 señalamos el resultado de preferencias recibidas:

El título aprobado por mayoría absoluta de los miembros del INIDH fue:

Desarrollo Humano ante los Retos de Nuestro Tiempo: Fundamentos y Experiencias en los Diversos Ámbitos de la Existencia

Tal como se acordó, en la reunión mensual del viernes 5 de noviembre, la Comisión de Publicaciones, a sugerencia de Hatsuko Nakamura, sometió dicho título a dos asesorías que evaluaran que éste expresara adecuadamente su contenido y fuera atrayente para un público de profesionistas y académicos del desarrollo humano.

Como resultado de dichas asesorías, presentamos nuestras nuevas propuestas a los miembros del INIDH para una cuarta ronda:

Título: Opciones

Presentamos a los miembros del INIDH dos opciones, mantener el título o cambiarlo, señalando la justificación de ambas.

Gabriela Delgado, Hatsuko Nakamura y Alberto S. Segrera hicimos lapropuesta unánime de adoptar el título enriquecido: El Desarrollo Humano en Nuestro Tiempo, integrando el elemento faltante en el subtítulo (único o doble, según opciones expuestas posteriormente).

Subtítulo: Opciones

Presentamos dos opciones de subtítulo, que contenían los mismos elementos y solo se diferenciaban en su carácter único o doble e indicamos la justificación de ambas.

- La propuesta A consistía en un subtítulo único integrado.

- La propuesta B consistía en un subtítulo doble dividido (aparecería separado en la portada).

- La columna Internet de la tabla indicaba el número de resultados de búsqueda por palabras-clave, que podría hacer una diferencia en relación a su atractivo.

Pedimos a los miembros del INIDH que manifestaran su preferencia, marcando en cada caso con una X la opción A o B.

- Noviembre 25 (jueves): Fecha límite para recibir las preferencias sobre las opciones de subtítulo.

En la Tabla 6 señalamos el resultado de preferencias recibidas:

En consecuencia, el título y el subtítulo finalmente elegidos fueron:

El Desarrollo Humano en Nuestro Tiempo: Fundamentos y Experiencias en los Diversos Ámbitos de la Existencia

Elección de la editorial

Exploramos la conveniencia de emplear cinco casas editoriales, tomando como base los siguientes criterios:

- Servicios ofrecidos.

- Calidad de materiales.

- Agilidad de producción.

- Gestión de la obtención del código normalizado internacional para libros, conocido por su nombre en inglés, International Standard Book Number (ISBN).

- Capacidad de distribución y venta.

A la luz de los criterios anteriormente mencionados, optamos finalmente por Quintanilla Ediciones, empresa editorial mexicana radicada en Saltillo, Coahuila, por ofrecernos las mejores condiciones de producción y distribución.

Producción del libro

Durante todo el proceso de producción del libro, los editores mantuvieron un contacto frecuente con la editorial para llegar a acuerdos sobre los detalles de presentación del mismo, que respetaran los criterios acordados por consenso por los miembros del INIDH.

Opción de publicación como e-book

Con el deseo de que este libro llegue a los lectores en el plazo más corto posible, y tomando en cuenta los limitados recursos financieros disponibles por el INIDH a finales del año 2022, se tomó la decisión de publicar una versión en e-book, conservando la intención de publicar en el futuro una versión impresa, en la medida en que se reúnan las condiciones para ello.

Deseo y exhorto

Los editores, en nombre de los miembros del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano y, en especial, de los autores de los trabajos incluidos en este libro, manifestamos nuestro deseo de que su lectura contribuya a ampliar tus conocimientos sobre el desarrollo humano y te exhortamos a comprometerte con su promoción, en beneficio de México.

Referencias

American Psychological Association (APA). (2020). Publication manual of the American Psychological Association (7th ed.). APA

Segrera, A. S. (2002). Formato para dictámenes de Psicología Iberoamericana (documento inédito).

Segrera, A. S. (2003a). El difícil arte de editar.Psicología Iberoamericana, 11(1), 2-3.

Segrera, A. S. (2003b). La utilidad de normas de estilo en psicología.Psicología Iberoamericana, 11(2), 74-76.

Segrera, A. S. (2003c). El arbitraje editorial: Un proceso de enseñanza-aprendizaje.Psicología Iberoamericana, 11(3), 146-151.

Presentaciones de Autores

Marilenca Bailey Jáuregui

Licenciada en Psicología por la Universidad Iberoamericana. Maestra en Psicoterapia Humanista Gestalt por el Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt y en Psicoterapia Humanista Corporal por el Instituto Humanista de Psicoterapia Corporal INTEGRA. Directora Fundadora del Instituto Humanista de Psicoterapia Corporal INTEGRA. Posgrados en Enfoque Somático por el Center for Somatic Studies, en Bioenergía y Sanación por la School of Bio-energy and Spiritual Healing y en DEEP Enriched Training in Attachment Therapy por el DEEP Center for Counseling and Psychotherapy Training. Miembro del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

Rosario Chávez R.

Licenciada en Psicología por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente. Maestra en Investigación Educativa por la Universidad de Guanajuato. Doctora en Counseling Psychology por la Newport University. Autora y coautora de 18 libros, capítulos y artículos. Coautora del Modelo de Terapia de Reconstrucción Experiencial y del Proyecto de Promoción de Espacios Protegidos de Diálogo en la Familia. Asesora de Desarrollo Humano en la Secretaría de Educación de Guanajuato. Coordinadora Académica del Centro Interamericano de Psicoterapia de Reconstrucción Experiencial MEXico. Miembro Fundador del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

Gabriela Delgado Sandoval

Licenciada en Psicología por la Facultad de Estudios Superiores Iztacala (FESI)-Universidad Nacional Autónoma de México. Maestra en Desarrollo Humano por la Universidad Iberoamericana. Doctorante en Desarrollo del Potencial Humano por el Instituto Desafío. Docente en la carrera de Psicología de la FESI hace 39 años. Coordinadora académica de los diplomados para formar Psicoterapeutas desde el ECP y Psicoterapeutas de Juego en Extensión Universitaria de la FESI. Miembro fundador del Grupo Compartir. Ha publicado diversos artículos y capítulos. Facilitadora de procesos individuales y grupales. Vocal de Publicaciones, Expresidente y miembro del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

Anatolio Freidberg A.

Ingeniero Mecánico por el Instituto Politécnico Nacional. Maestro y Doctor en Orientación y Desarrollo Humano por la Universidad Iberoamericana. Especialidad en Terapia Familiar por la Universidad Iberoamericana. Fundador y Expresidente de la Asociación Mexicana de Terapia Familiar. Miembro Fundador del Consejo Mexicano de Terapia Familiar. Miembro Fundador de la Asociación Mexicana de Desarrollo Humano de México. Miembro Fundador de la Asociación Mexicana de Terapia Médico Familiar. Miembro Fundador de Desarrollo de la Comunidad, A. C. Terapeuta y supervisor didáctico. Extesorero y Miembro Fundador del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

Loreto García Muriel

Licenciada en Pedagogía y Ciencias de la Educación por el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior. Vicepresidenta del Centro Mexicano para la Filantropía y consejera de otras seis organizaciones civiles. Impulsora del desarrollo humano en los ámbitos de la educación, la logoterapia, el desarrollo comunitario, la función pública, la educación financiera, la cultura organizacional y la ciudadanía responsable. Mujer inquieta y comprometida con el desarrollo del país, en búsqueda de sinergias que permitan la cocreación de un México más equitativo, democrático y productivo. Miembro del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

José Fernando Gómez del Campo Estrada

Licenciado en Psicología, Especialista en Psicoterapia Autodirectiva y Doctor en Psicología por la Universidad Iberoamericana (UIA). Académico Emérito de la UIA. Premio Nacional al Desempeño Profesional del Consejo Nacional para la Enseñanza e Investigación en Psicología. Mis 58 años de experiencia en docencia y capacitación es lo que más valoro de mi vida profesional, pues me han permitido estar actualizado y me han dado la posibilidad de servir y responder a las necesidades de personas, grupos y comunidades que me han enriquecido profundamente. Excomisario, Expresidente y Miembro Fundador del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

Ana María González Garza

Maestra y Doctora en Desarrollo Humano por la Universidad Iberoamericana. Me considero una persona en constante búsqueda, profundamente interesada en el estudio e investigación del paradigma holístico aplicado al proceso evolutivo de la conciencia en su tránsito hacia la autorrealización y la trascendencia. Profesionalmente me dedico a la docencia y la asesoría educativa dirigida hacia educar para la vida, en y para la libertad, en y para el amor y hacia la trascendencia. Tengo la fortuna de ser madre, abuela y bisabuela. Considero que la vida ha sido mi mejor escuela. Miembro Fundador del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

Miguel Jarquín

Doctor en Psicoterapia Gestalt Relacional por el Centro de Estudios e Investigación Gestálticos. Autor y coautor de libros y artículos. Docente en universidades e instituciones de educación superior. Asesor de proyectos comunitarios, educativos y clínicos. Miembro del Círculo Latinoamericano de Fenomenología y de la Asociación Latinoamericana de Psicoterapia Existencial. Fundador y Director del Centro de Estrategias para el Desarrollo y de Ediciones Yoltéotl. Creador del Enfoque Centrado en el Nosotros. Su investigación se basa en las filosofías de inspiración existencial personalista. Miembro de la Comisión de Vigilancia y miembro del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

César Lozano Vázquez

Licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Chapultepec. Maestro en Desarrollo Humano por la Universidad Iberoamericana. Doctorante en Desarrollo Humano por la Universidad Motolinía del Pedregal. Autor de Del miedo a la confianza, Grupo SM-PPC Editorial. Experiencia de 25 años como conferencista internacional, asesor y docente. Instructor avalado por la Secretaria del Trabajo y Previsión Social y certificado ante la Red Conocer de la Secretaría de Educación Pública. Coach certificado por Thinking Collaborative. Fundador de humanizart.mx, https://www.facebook.com/HumanizarTmx. Extesorero y miembro del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

Herminia Mendoza Mendoza

Soy una persona en permanente cambio; amo a mi familia, amigos, vocación, y mundo en el que me ha tocado vivir. Me gusta nutrirme de las relaciones y experiencias que llenan y armonizan mi ser. Valoro a mis grandes maestros de vida, hijos, alumnos, consultantes y pérdidas; de momentos de duda y oscuridad sin los cuales desconocería el goce de vivir y habría perdido el sentido de mi paso por este mundo. Licenciada en Psicología y Maestra en Modificación de la Conducta por la Universidad Nacional Autónoma de México. Doctorante en Desarrollo Humano por la Universidad Motolinía del Pedregal. Miembro del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

Sergio MichelB.

Licenciado en Psicología y Maestro en Desarrollo Humano por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente. Doctor en Psicología por la North Texas State University. Autor y coautor de 18 libros, capítulos y artículos. Coautor del Modelo de Terapia de Reconstrucción Experiencial y del Proyecto de Promoción de Espacios Protegidos de Diálogo en la Familia. Asesor de Desarrollo Humano en la Secretaría de Educación de Guanajuato. Director del Centro Interamericano de Psicoterapia de Reconstrucción Experiencial MEXico. Miembro Fundador del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto:[email protected]

Pablo E. Moch L.

Licenciado en Psicología por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente. Maestro y Doctor en Psicología por la Universidad Iberoamericana. Colaborador a nivel de vicepresidencia y dirección en áreas de personal y competitividad en empresas de primer nivel. Expositor, consultor y consejero en más de 90 organizaciones del sector público y privado en temas de psicología laboral y de desarrollo humano. Docente universitario e investigador. Empresario, consultor independiente y coach ejecutivo. Casado, amante de la música y de la buena vida, caminador incansable. Tesorero y miembro del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

Eusebio Miguel Montiel Ortiz

Nacido el 14 de agosto de 1960 en Ciudad de México. Licenciado en Psicología por la Facultad de Estudios Superiores Iztacala-Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Pasante de Maestro en Desarrollo Humano por la Universidad Iberoamericana. Formación como psicoterapeuta centrado en la persona, psicoterapeuta Gestalt y psicoterapeuta de reconstrucción experiencial. Instructor de profesores en la Dirección General de Incorporación y Revalidación de la UNAM. Actividad profesional en empresas, la docencia y la práctica psicoterapéutica. Valoro profundamente mi familia nuclear y extensa. Miembro de la Comisión de Vigilancia, Exsecretario y miembro del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

Hatsuko Yalí NakamuraMatus

De familia japonesa por padre y mexicana por madre, es esposa y madre, pedagoga y coach. Licenciada en Pedagogía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Maestra y Doctora en Desarrollo Humano por la Universidad Motolinía del Pedregal. Radica en Ciudad de México y trabaja en la UNAM. El ser humano y la educación a distancia son su pasión profesional y lo muestra en su canal de YouTube Educar para Ser y en televisión con la serie Quehacer Virtual, alcanzando así uno de sus sueños, promover el lado amable de la educación a distancia con sus protagonistas: docentes y estudiantes. Miembro del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

Medardo Plasencia Castellanos

Licenciado y Doctor en Filosofía por la Universidad Iberoamericana. Doctor Honoris Causa en Educación por la Organización de las Américas para la Excelencia Educativa. Director de la Escuela de Desarrollo Humano de la Universidad Motolinía del Pedregal. Docente de filosofía, educación y desarrollo humano en instituciones de enseñanza media y superior desde 1967. Presentaciones diversas en congresos nacionales e internacionales. Autor o coautor de un libro y numerosos capítulos y artículos. Una vida dedicada a la familia, a la justicia social y a una humanidad con más dignidad de las personas. Presidente y miembro del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

Lourdes Quintanilla Rodríguez

Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Coahuila. Maestra en Dinámica de Grupos por la Université Paris X Nanterre y en Desarrollo del Potencial Humano por el Instituto Desafío. Especialidad en Sexualidad y Erotismo. Abuela de Erin y Naia Sofía. Dedicada al desarrollo humano como un estilo de vida por más de cinco décadas. Exsecretaria de Salud y Desarrollo Comunitario del Gobierno de Coahuila. Directora Federal de Salud Reproductiva y Equidad de Género. Consultora Internacional en Salud Pública, Salud de la Mujer y Formación de Capital Humano. Miembro Fundador del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

María del Pilar Ramírez Varela

Licenciada en Psicología por la Universidad Centroamericana. Maestra en Desarrollo Humano por la Universidad Iberoamericana Puebla. Doctorante en Investigación e Intervención Educativa por la Universidad Pedagógica Nacional. Estudios en eneagrama, logoterapia y en terapias alternativas como reiki, flores de Bach y aromaterapia. Docente universitaria y psicoterapeuta particular. Coordinadora de la organización social Terapeutas por Morelos desde 2017. Experiencia profesional de 30 años en el campo de lo organizacional, lo clínico, lo educativo y lo comunitario. Secretaria y miembro del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

Alberto S. Segrera

Mexicano, nacido en Cuba. Licenciado en Psicología por la Université Catholique de Louvain. Especialista en Psicoterapia Autodirectiva, Maestro en Educación y Académico Emérito por la Universidad Iberoamericana. Consultor y conferencista internacional. Creador de los Foros Internacionales del ECP. Creador del International Forum for the Persons-Centered Approaches. Coeditor de Consultorías y psicoterapias centradas en la persona y experienciales. Autor de diversos capítulos y artículos. Vivo con mi esposa en Ciudad de México, disfrutando de mis hijos y malcriando a mis nietos. Miembro de la Comisión de Vigilancia y miembro del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto:[email protected]

Ricardo Harry Serrano Escobar

Licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Maestro en Orientación y Desarrollo Humano y Doctorante en Investigación Psicológica por la Universidad Iberoamericana. Maestrante en Psicoterapia General por la Asociación Psicoanalítica Mexicana. Director de Desarrollo de la Comunidad, A. C. Psicoterapeuta centrado en la persona, psicoanálisis y análisis existencial, vinculo filosofía, desarrollo humano y práctica. Disfruto encuentros significativos, ver películas, el mar, escribir y leer, intercalado con consultas en Internet, que me llevan a contenidos insospechados. Miembro de la Comisión de Vigilancia, Coordinador del Seminario de Investigación y miembro del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

Luis Velasco Lafarga

Licenciado en Psicología y Maestro en Desarrollo Humano por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente. Doctor en Psicoterapia Humanista por el Instituto Humanista de Sinaloa. Certificado en Terapia de Reconstrucción Experiencial por el Centro Interamericano de Psicoterapia de Reconstrucción Experiencial MEXico. Terapeuta familiar, de pareja y Gestalt. Profesor, investigador y coach educativo. Consultor en Síntesis. Autor de Un mundo posible. Coautor de Desarrollo Humano: 50 años de Agua Viva y de Seis enfoques psicoterapéuticos. Fundador y Director del Instituto DESAFÍO. Exsecretario y Miembro Fundador del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

María del Rocío Guadalupe Villanueva Medina

Licenciada y Maestra en Psicología Clínica por la Universidad de las Américas, A. C. Doctorante en Desarrollo Humano por la Universidad Motolinía del Pedregal (UMP). Especialista en Psicoterapia Sistémica Integrativa avalada por el Mental Research Institute. Psicoterapeuta psicodinámica, terapeuta de arte, danzoterapeuta, tanatóloga y terapeuta alternativa. También cuenta con estudios en danza y teatro. Docente en la Universidad ORT México y en la UMP. Miembro de la Red de Mujeres Unidas por la Educación. Apasionada de su trabajo y artista de corazón, tiene profundas raíces espirituales. Miembro del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

Raúl Ricardo Zúñiga Silva

Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública y Maestro en Desarrollo Humano por la Universidad Iberoamericana (UIA). Psicoterapeuta transpersonal. Coordinador Nacional de la Red Global de Acciones en Ciudadanía Participativa, que promueve proyectos de paz, educación, derechos humanos, desarrollo humano y democracia. Integrante del Consejo Técnico de la Maestría en Desarrollo Humano de la UIA. Exdirector de Educación y Formación para la Paz y los Derechos Humanos de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. Docente en diversas universidades. Miembro del Instituto Nacional de Investigación en Desarrollo Humano. Contacto: [email protected]

Sección 1.Fundamentos Teóricos

Niveles de Consciencia y Alternativas de Intervención Terapéutica

Anatolio Freidberg A.

A menos que creas. No entenderás.

Agustín, (s.f.), Isaías 7:9

La pregunta central no es si habrá cambio, sino si el cambio humano será hacia el crecimiento, el deterioro, o si habrá una aparente falta de cambio en que la persona crece o se deteriora muy lentamente en comparación con el mundo circundante. La pregunta es central para la teoría y la práctica de la terapia. ¿Cómo los individuos y sus sociedades, incluidos los psicoterapeutas, influyen y apoyan el cambio?, en la dirección de la curación, y en el crecimiento y la plenitud; y cómo interfieren con la curación, crecimiento e integridad, ¿o incluso precipitan el deterioro? (Yontef, 2019).

Curiosamente, hablamos del amor como una cosa, en lugar de discernir las dos variedades muy diferentes que subyacen a una sola palabra: ser amado y amar. Primero aprendemos del amor en un contexto completamente no recíproco. El padre ama, pero no espera que el favor sea devuelto de manera significativa. Por eso, en la edad adulta, cuando decimos por primera vez que anhelamos el amor, lo que queremos decir predominantemente es que queremos ser amados como una vez fuimos amados por un padre. Esto es, naturalmente, un desastre para nuestras relaciones. Para que cualquier relación funcione, debemos movernos firmemente de la posición del niño a la de los padres (De Botton, 2020). Soy bueno con el amor, soy bueno con el odio, es en el medio donde me quedo paralizado (Leonard Cohen, s.f.).

En este ensayo, hacemos un recorrido reflexivo a través de las investigaciones de ciertos pensadores que han señalado los efectos de divisiones tanto internas del ser humano, como en los niveles de relación que tenemos con el mundo y con los demás. La falta de reconocimiento o aceptación de estas divisiones y su integración, es uno de los elementos generadores de disfunciones y patologías individuales y relacionales más comunes.

Una de las características del postmodernismo es reconocer que cualquier observación de un fenómeno humano tiene efecto tanto en el observador como en el fenómeno observado (Rosenthal, 1964). De este reconocimiento se derivan las terapias humanistas y, en general, las investigaciones donde se muestra que las terapias exitosas están vinculadas significativamente al tipo de relación que se establece entre el terapeuta y el consultante (Freidberg, 1988), así como a los efectos de las interacciones basadas en la pragmática de la comunicación.

La teoría de grupos (Watzlawick et al., 1974) nos da un marco para pensar sobre el tipo de cambio que puede ocurrir dentro de un sistema que en sí mismo permanece invariable; la teoría de los tipos lógicos (Whitehead & Russell, 1910), por otra parte, no se ocupa de lo que sucede dentro de una clase, es decir, entre sus miembros, pero nos da un marco para considerar la relación entre el miembro y la clase y la metamorfosis peculiar, que es la naturaleza de los cambios desde un nivel lógico al siguiente más alto. Si aceptamos esta distinción básica entre las dos teorías, se deduce que hay dos tipos diferentes de cambio: uno que ocurre dentro de un sistema dado, que permanece sin cambios, y otro cuya ocurrencia cambia el sistema mismo.

Para explicar esta distinción en términos más conductuales tenemos el siguiente ejemplo: Una persona que tiene una pesadilla puede hacer muchas cosas en su sueño: correr, esconderse, pelear, gritar, saltar desde un acantilado, etc., pero ningún cambio de cualquiera de estos comportamientos a otro lo haría alguna vez terminar la pesadilla. En adelante, nos referiremos a este tipo de cambio como cambio de primer orden. La única forma de salir de un sueño implica un cambio de soñar a despertar. La vigilia, obviamente, ya no es parte del sueño, sino un cambio a un estado completamente diferente. A partir de ahora, este tipo de cambio se denominará cambio de segundo orden (Watzlawick et al., 1974).

Esto se manifiesta también en el ciclo de vida familiar (Carter & McGoldrick, 1980), en el que el proceso de cambio de etapas no es un proceso continuo sino uno discontinuo, mediante el cual se requiere cierta cantidad de energía para pasar de una etapa a otra. Dentro de las etapas pueden darse cambios de primer orden, en los que se mantiene la estructura básica estable, mientras que para la transición de una etapa a otra es necesario un cambio en el que se modifique no solo la estructura, sino las reglas de la misma, llamándose cambio de segundo orden.

Cuando las familias no pueden lograr dichas transiciones por un ajuste a las nuevas circunstancias, es posible que se requiera una crisis para permitir el cambio. Estas crisis pueden tomar cualquier forma, desde pleitos entre las parejas o intergeneracionales, hasta la aparición de síntomas en cualesquiera de los miembros. La energía que se genera tiene dos tendencias opuestas, una hacía el cambio y la otra hacia el mantenimiento del “statu-quo” o hacia la homeostasis del sistema. Los desajustes pueden emerger de inmediato o mucho tiempo después.

Un ejemplo es el de la pareja sin hijos que tiene un mecanismo insatisfactorio de solución de conflictos; éste consiste en que después de un pleito, sin haber resuelto su conflicto, pasan a un período de silencio y transcurrido un tiempo “olvidan” lo sucedido regresando a su patrón habitual de interacción. Al nacer su hijo, este patrón no ha cambiado, aunque la estructura de la familia sí. El cambio de la estructura requiere un cambio de segundo orden para la inclusión del nuevo miembro a la familia. Ahora alguno de los dos empieza, durante los períodos de silencio, a establecer una relación que involucra o triangula al hijo en el conflicto hasta que se presenta algún síntoma. El síntoma requiere la modificación de la interacción del sistema para hacerlo más funcional en esta nueva etapa tríadica, que en su forma anterior podría funcionar con mayor o menor problemática.

Al no tener mecanismos satisfactorios de comunicación y resolución de conflictos, intentan una y otra vez recurrir a su antiguo patrón de conducta sin resultados y solo logran que la sintomatología o insatisfacción se mantenga o vaya en aumento. Se mantiene un equilibrio sobre la base de esta insatisfacción hasta que la energía derivada de la crisis se incremente para lograr un nuevo arreglo más satisfactorio que puede incluir desde el rompimiento, alcohol, la búsqueda de relaciones extra matrimoniales, búsqueda de consejo, ayuda terapéutica, etc. (2005, p. 43).

El cambio de segundo orden parece ser ilógico o paradójico cuando se considera desde su marco presente con sus reglas actuales. Si se cambian las reglas, cambia la forma en que vemos el problema y, por tanto, cambia nuestra percepción. En el proceso se hacen posibles nuevas alternativas de comportamiento.

Ocurren errores al intentar un cambio de primer orden en una situación que solo se puede cambiar a través del siguiente nivel lógico superior (p. ej., errores de sentido común ilustrados en los casos de depresión, insomnio y celos al tratar de cambiarlos “voluntariamente”) o, por el contrario, al intentar un cambio de segundo orden cuando un cambio de primer orden sería apropiado (por ejemplo, cuando las personas demandan cambios de “actitud” y no se contentan con los cambios de comportamiento), la acción se toma en el nivel equivocado (Watzlawick et al., 1965, p. 235).

La salud desde esta óptica se define como el éxito del individuo o de la familia en el funcionamiento para lograr sus propios objetivos. Dichos objetivos y estructura están determinados por el individuo o por la familia y no por el terapeuta. El diagnóstico y el etiquetado no deberían encontrarse en el dominio de segundo orden (Becvar & Becvar, 1988).

Otra forma de describir estos aspectos, es con el uso de los términos “estética vs. pragmática” (Freidberg, 2001). La estética en la terapia, como intervención de segundo orden, es el aspecto que toma en consideración la forma de la interacción o relación entre los participantes; lo hace de un modo global o integral, tomando en cuenta la recursividad sistémica. Keeney (1982) la considera como la esencia de la epistemología eco sistémica. Es la parte artística de la terapia, en la que el terapeuta en forma consciente se permite la apertura al sistema de recursividad y en la cual el planteamiento terapéutico va hacia un desarrollo del sistema en forma global, más que hacia lograr un cambio específico en él.

El cambio de enfoque hacia uno estético, resalta nuestra sensibilidad hacia la búsqueda de diferencias, y proporciona un marco contextual hacia la acción práctica, enfatizando la posibilidad de encontrar una multiplicidad de patrones y manteniendo, al mismo tiempo, una postura de curiosidad o capacidad de asombro indispensable como característica de una actitud terapéutica (Checcin, 1982). Por otra parte, la pragmática como intervención de primer orden, es la parte de la terapia que se avoca a lograr cambios específicos o directos en el sistema, y está más enfocada hacia la creación y uso de técnicas de intervención para lograr metas concretas.

Si bien el cambio de primer orden siempre parece estar basado en el sentido común (por ejemplo, la receta “más de lo mismo o deja de hacer”), el cambio de segundo orden generalmente parece extraño, inesperado y poco común; hay un elemento paradójico y desconcertante en el proceso de cambio. Las técnicas que se dirigen a este tipo de cambio tratan con los efectos y no con sus presuntas causas; la pregunta crucial es ¿qué? y no ¿por qué?

El uso de técnicas de cambio de segundo orden saca la situación de la trampa generadora de paradojas creada por la autorreflexión de la solución intentada y la coloca en un marco diferente. Recordando que el cambio de segundo orden siempre tiene la naturaleza de una discontinuidad o un salto lógico, podemos esperar que las manifestaciones prácticas del cambio de segundo orden parezcan tan ilógicas y paradójicas como la decisión del comandante del castillo de Hochosterwitz1 al tirar su última comida para sobrevivir.

Desde una postura epistemológica de primer orden, el terapeuta percibe la realidad como algo que se puede descubrir a través de un proceso de observación sin ser influenciado por este proceso. De tal forma, el terapeuta puede descubrir y tratar problemas desde una posición externa para iniciar el cambio. La cibernética de segundo orden ve al observador como parte de lo observado. La realidad es autorreferencial sin referencia a un entorno exterior.

Los terapeutas de segundo orden reconocen que trabajan con las percepciones y construcciones tanto de sus clientes como de ellos mismos. La realidad es algo que nunca podrá ser entendido completamente por otro individuo en una verdad absoluta. Las observaciones del terapeuta influyen en lo que ve y reconoce que existen muchas percepciones alternativas, pero igualmente válidas, del mismo fenómeno. El proceso de la terapia está influenciado por las realidades de todos los involucrados, ya que tiene lugar en un contexto social amplio. La realidad puede explicarse e interpretarse en la terapia de primer orden desde una posición remota aislada, mientras que en un enfoque de segundo orden se es consciente de que no es posible comprender la realidad de otro sin ser parte de ella durante el proceso (Becvar & Becvar, 2020).

Esta situación que nos confronta con los niveles de contacto, de interacción con nosotros mismos y con el exterior, específicamente puede ser analizada desde ámbitos completamente diferentes: en aspectos como la voluntad y las emociones, opuestas como posibilidades de cambio.

Rank propone que, en el desarrollo del individuo, la voluntad surge en relación con los impulsos instintivos (Goldman, 2009, p. 97). La configuración de la voluntad depende de cómo los padres manejen la educación de los impulsos del niño. En un primer momento, responde a las restricciones paternales mediante una contrafuerza: la Anlage de la voluntad o, en palabras de Rank, la voluntad negativa. Gradualmente, el niño empieza a ejercer un control personal sobre sus impulsos y decide, por ejemplo, controlar sus impulsos agresivos sobre la base del amor a sus padres. Así, la función de la voluntad se halla al principio inextricablemente unida al impulso: ya sea controlándolo o resistiéndose ante los esfuerzos que debe desplegar para conseguirlo.

Las emociones son diferentes de los impulsos: a los segundos procuramos descargarlos, mientras que a las emociones intentamos prolongarlas y canalizarlas. De este modo, Rank postuló que la vida emocional es una imagen en el espejo de la vida impulsiva, en tanto que la voluntad es una entidad separada, con iguales poderes que el sistema impulsivo.

Para Rogers (1963), cuando en el desarrollo infantil se da el efecto de valoración condicionada, es decir, cuando el niño opta por satisfacer los deseos de ser amado y éstos van en contra de sus necesidades organísmicas, se presenta una división interna que eventualmente se convierte en auto referente, y se da lo que llama El desarrollo de la incongruencia entre el self y la experiencia y la valoración condicionada (Rogers, 1951, p. 498). El uso del término self para Rogers está restringido a la conciencia del ser o del funcionamiento del mismo.

Debido a la necesidad de auto-estima, el individuo percibe sus experiencias selectivamente con base en la valoración condicionada. Las experiencias que no son conforme a su valoración condicionada son percibidas selectivamente y distorsionadas para hacerlas concordar a la valoración condicionada, y son parcial o totalmente negadas en la conciencia. A partir de esta representación selectiva se manifiestan los estados de incongruencia entre la experiencia y el self, y el individuo presenta la posibilidad de desajuste psicológico o vulnerabilidad. El individuo ya no opera como una totalidad integrada, sino que la función parcial es característica. Ciertas experiencias tienden a amenazar su self y ciertas reacciones defensivas son necesarias. La conducta empieza a ser regulada a veces por el self y, en otras, por los aspectos de la experiencia organísmica no incluidos en la estructura del self. La personalidad está, por consiguiente, dividida por las tensiones resultantes de esa falta de unidad.

En los enfoques humanistas, este concepto está íntimamente ligado a la conciencia, o en términos de Rogers (1973) al campo fenomenológico de la experiencia, la cual acepta como propias a (se hace responsable de) aquellas que son simbolizadas dentro de su estructura del self. El deseo y la voluntad se unifican en dicho proceso, cuando el self y la experiencia del mismo se hacen congruentes. En la persona funcional, la conciencia de las necesidades hace que éstas puedan ser adecuadamente percibidas e integradas en la experiencia y, por lo tanto, los recursos organísmicos movilizados para su satisfacción.Esta división May (1969) la expresa señalando una diferencia fundamental entre el deseo y la voluntad, el deseo siendo anterior a la voluntad y requiriendo de ésta para lograr la acción en el futuro. La neurosis en esta conceptualización puede quedar definida como el deseo sin la voluntad, o sea, sin el que desea.

Farber (2000), a su vez, desarrolla este concepto de la siguiente manera:

Durante varios años he estado absorbido por el tema de la voluntad, intentando desarrollar tanto una psicología como una psicopatología de la voluntad. Aunque la palabra se ha utilizado como sinónimo de decisión, elección, intención, pasión, espíritu, determinación, control o volición, mi uso del término es lo suficientemente general como para incluir todas estas cualidades.

Yalom (1984) reúne una serie de conceptos que define como voluntad, y su acción como voluntariedad. Éstos son: el agente mental que transforma la conciencia y el conocimiento en acción; el puente entre el deseo y el acto. Es el estado mental que precede a la acción; el asiento de la volición, el “agente responsable” que llevamos dentro. Es el acto de asumir responsabilidad, opuesto a la conciencia de la responsabilidad. Es la parte de la estructura psíquica que tiene la capacidad de efectuar y poner en práctica las elecciones. Es una fuerza, en fin, compuesta de poder y de deseo, el “gatillo del esfuerzo” y la “fuente de donde brota la acción”.

En otras palabras, continúa Farber, a través de la voluntad puedo levantar mi mano arbitrariamente en este instante o preparar este ensayo durante un período de tiempo. La voluntad, entonces, es el motor de acciones triviales e importantes. Pero ahora debo distinguir entre lo que yo llamo los dos reinos de la voluntad.

Para entender las características de estos dos reinos, sugiero que se imagine alguna actividad deportiva que le interese: el tenis, por ejemplo. Cuando nuestro juego es más fluido y sin esfuerzo, no podemos decir realmente que estamos planeando nuestros tiros y estrategias; si estamos pensando en el juego, no somos conscientes de pensar. Aunque la voluntad está involucrada en nuestros disparos y maniobras, no podemos pensar sobre la voluntad. Somos, por así decirlo, de una pieza, mente y cuerpo a la perfección y sin consciencia, unidos en una totalidad. La voluntad está tan casada con nuestras facultades, nuestras percepciones, nuestras posibilidades motoras, al punto que puede decirse que es inconsciente en este primer reino.

Es solo después del hecho que, retrospectivamente, podemos inferir el lugar de la voluntad, el pensamiento, el juego de pies y otros componentes. Ahora supongamos que debido a nuestro oponente o a nosotros mismos, nuestro juego va mal, requiriéndonos evaluar nuestra falla. “Es el golpe de derecha quien tiene la culpa”, decimos. “Demasiado lento y demasiado revés”. La voluntad, claramente, se ha vuelto consciente. A este estado de cosas ordinario, en el que se puede experimentar conscientemente, lo llamo el segundo reino de la voluntad.

Permítanme contrastar ambos reinos de la voluntad un poco más. El primer reino se mueve en una dirección en lugar de hacia un objetivo particular. Nuestro juego de tenis no tiene ningún objetivo en particular, como un tiro o punto preciso, simplemente persigue su propia dirección, que es jugar, ganar y luego ir a casa. La dirección, por lo tanto, es un camino cuyo fin no puede ser conocido, camino abierto a la posibilidad, incluida la posibilidad de fracaso. Si bien este reino debe, hasta cierto punto, permanecer impenetrable a inspección, su experiencia predominante es de libertad. La libertad de pensar, hablar y actuar con franqueza y responsablemente, sin percibir los peligros que conlleva dicha libertad. No es necesario que se produzca una relación humana dentro de este primer reino. Sin embargo, la relación es siempre una potencialidad dialógica.

En el segundo reino, la voluntad nos mueve hacia un objetivo particular, sea el movimiento consciente o potencialmente consciente. Esto podría decirse que es una voluntad utilitaria, en que hacemos esto para conseguir eso. Tomamos la raqueta para que nuestra cara sea más perpendicular, cuando llega el servicio, nos apresuramos y golpeamos más enérgicamente, todo esto dispuesto para lograr un mayor tiro de derecha efectivo. Aquí la experiencia no es la de la libertad, como en el primer reino, sino de voluntad consciente, exitosa o no. No hace falta decir que en nuestra total absorción con este golpe de derecha estamos menos disponibles para relacionarnos.

Señalaría que no he comparado la calidad de tenis en estos dos reinos de voluntad. Obviamente hay juegos de tenis que claman desesperadamente por la voluntad del segundo reino, invocado por un maestro competente. Y hay otras personas que sufren de desesperada autoconciencia en cada movimiento.

Todos nosotros vivimos nuestras vidas en ambos reinos, confiando en que los logros del segundo reino corregirán las indulgencias del primero, y que la libertad del primero proporcionará dirección y alcance para la actividad del segundo.

Hay, debo decir, muchos objetivos factibles y relevantes para la voluntad utilitaria consciente. Gran parte de nuestra educación ha sido lograda bajo su dominio. Nuestra existencia cotidiana simplemente no podría lograrse sin esta voluntad. Nuestra floreciente tecnología, que puede destruirnos a todos, le debe todo a este reino de la voluntad.

Sin embargo, es necesario considerar algunos ejemplos de las limitaciones y posibles confusiones en el manejo de estos dos reinos: puedo conocer, pero no obtener sabiduría; ir a la cama, pero no dormir; comer, pero no tener hambre; mansedumbre, pero no humildad; escrupulosidad, pero no virtud; autoafirmación o bravuconería, pero no valentía; lujuria, pero no amor, compasión, pero no simpatía; felicitaciones, pero no admiración; religiosidad, pero no fe; lectura, pero no comprensión, meditación pero no iluminación.

Destacaría que la consecuencia de querer voluntariamente lo que no se puede querer, es que caigamos en la angustia. Y dado que la ansiedad también se opone a tal lucha, nuestro destino es aún más ansiedad. Dentro de este callejón sin salida, el significado, la razón, la imaginación, la discriminación fallan; es entonces que la voluntad se ve privada de sus facultades de temple y apoyo.

Su discapacidad es la terquedad, y significa el estado de estar “gobernado por la voluntariedad, sin ceder a la razón”. Pero, como sea que se llame, la ansiedad es ese rango de angustia que acompaña a querer lo que no puede ser querido. En otras palabras, la ansiedad se puede ubicar en el distanciamiento que divide la voluntad y el objeto imposible de la voluntad (Farber, 2000, p. 103).

Farber (2000, p. 102) proporciona, en este sentido, un conocimiento extraordinariamente importante al terapeuta. Sin embargo, son muchos los psicoterapeutas que cometen el error de intentar utilizar la voluntad del segundo reino (consciente) como sustituto de la voluntad del primero.

Estos niveles de comportamiento generan la mayoría de las dificultades tanto a nivel individual como relacional y son la esencia de muchas patologías, llegando a extremos como el doble vínculo descrito por Bateson (1998). Han sido explorados desde los orígenes del tratamiento psicológico de Freud (1933) hasta los estudios del comportamiento en la economía por Kahneman (2000)2, y han intrigado a los investigadores a buscar caminos de integración como resolución a la problemática. Cabe mencionar que Freud resumió la función del psicoanálisis con el aforismo de “hacer consciente lo inconsciente”, lo cual implica la existencia de niveles de consciencia que pueden entrar en conflicto entre sí.

En forma experimental, Damasio (1994) nos muestra que, aunque frecuentemente pensamos que nuestras estrategias de toma de decisiones son racionales, estas decisiones, en realidad, están fuertemente influidas por las emociones, mismas que con frecuencia son las más influyentes en ellas. Las estrategias de la razón humana, nos dice, probablemente no se desarrollaron, ni en la evolución ni en un solo individuo, sin la fuerza rectora de los mecanismos de regulación biológica, de los que la emoción y el sentimiento son expresiones notables. Además, incluso después de que las estrategias de razonamiento se establezcan en los años formativos, su despliegue efectivo probablemente dependa, en gran medida, de una capacidad continua para experimentar sentimientos.

Para su manejo terapéutico, reconociendo la existencia de múltiples factores en el encuadre de cada uno de ellos, nos referimos especialmente a la importancia del manejo de niveles de conflicto, que algunos modelos de terapia hacen en forma directa, mientras que otros en forma implícita.

Tanto la terapia familiar de segundo orden como la teoría rogeriana (Becvar & Becvar, 2020) surgieron como reacción a enfoques considerados menos respetuosos y humanos de lo deseable. Ambos intentan crear una relación más igualitaria entre cliente y terapeuta. Si bien el lenguaje de la terapia familiar de segundo orden y la teoría rogeriana son similares, el proceso de terapia de cada uno adopta formas muy diferentes. Por ejemplo, consistentes con las ideas que defienden, Anderson y Goolishian (1992), no han articulado un modelo específico o conjunto de técnicas para la terapia que visualizan. Cada encuentro con cada cliente es un contexto único y la conversación que sigue no podría o no debe ser replicada.

A nivel familiar, las dos escuelas que más se identifican con este tipo de terapéutica son la de Milán y la de Ackerman. En la escuela de Milán (Palazzoli et al., 1978) la prescripción de cambio es directa después de identificar los patrones que mantienen las conductas sintomáticas en los miembros. Esta prescripción puede ir acompañada de indicación de rituales y/o “paradójicas”. Es importante notar que dicha prescripción está basada en todo un contexto y relación terapéutica que incluye la circularidad en la entrevista, con el fin de proporcionar información de cambio al sistema, y que la sola prescripción paradójica sin estos elementos puede tener poco o nulo efecto.

En el caso del Instituto Ackerman, en éste se presenta en forma semejante, en cuanto a que la o las entrevistas previas proporcionan información no solo a los terapeutas sino a la propia familia, preparándola para la intervención que se presenta como alternativa: “vemos que están listos para (cambio), pero pensamos que aún pueden necesitar mantener su situación (no cambio)” (Hoffman, 1985). Tomando en cuenta una visión más completa de las fuerzas que operan dentro del sistema, las familias desarrollan su potencial de cambio.

En el modelo de terapia narrativa propuesto por Omer y Alon (1997) encontramos el término de “polaridad terapéutica” descrito de la siguiente manera: El desdoblamiento dual de los lados positivos y negativos del problema en una historia terapéutica unificada es lo que llamamos polaridad terapéutica. Un tema recurrente en el debate terapéutico moderno es si el tratamiento debe enfocarse en lo negativo o lo positivo, en problemas o soluciones, en el dolor o en el desarrollo. Las narrativas terapéuticas que caracterizan los métodos terapéuticos más prominentes podrían ser fácilmente ubicadas en su relación a estos polos.

Por lo tanto, hacia el lado brillante del polo, podemos localizar a la terapia del comportamiento y los métodos orientados a la solución (Shazer, 2012): en el lado obscuro, al psicoanálisis y las variedades más austeras o absolutistas de la terapia existencial. Schafer (1976) caracterizaba un lado como el predominantemente “cómico” y el otro como el “trágico”. La narrativa terapéutica más enriquecedora es la que abraza tanto lo positivo como lo negativo. En este enfoque encontramos una gran coincidencia con el de Ackerman, con respecto a informar ambas polaridades para promover el cambio.

Podemos definir, en forma simplificada, que el conflicto interpersonal surge cuando la voluntad, el deseo y las emociones, o el inconsciente y la conciencia, no están alineadas a una sola meta o de hecho se oponen entre sí. Shostrom presenta un modelo de manejo terapéutico por medio de una serie de polaridades, en el que cuando se extrema o polariza cualquiera de ellas, produce un estado de insatisfacción e inestabilidad. Perls, siempre atento a esta división interna, frecuentemente en forma simplificada manejaba la polaridad de lo que llamaba el “perro de arriba”, top dog en inglés (super-yo o deber), en contra del “perro de abajo”, bottom dog en inglés (ego o no puedo).

En un encuentro, debemos estar atentos a las polaridades y los niveles de relación, pues todo, toda energía, se diferencia en opuestos. Hay muchas parejas de opuestos: derecha e izquierda, opresor y oprimido, sádico y masoquista, etc. Tratamos de integrar los sucesos opuestos y ver cómo se ajustan uno al otro, hasta hallar el centro. Solo podemos estar alertas y gozar de perspectiva si poseemos un centro. Cuando lo perdemos, perdemos el equilibrio (Fagan & Shephard, 1974).

Como nos señalan Delgado y Gómez del Campo (2018), el hombre es una Gestalt compuesta por polaridades que son complementarias y por un proceso de regulación organísmica y una homeostasis, la cual es dinámica y fluye continuamente. Dicho holismo y dicha homeostasis son tendencias que son innatas a la persona y que le permiten realizarse a sí misma tal y como es.

La terapia Gestalt busca la integración del individuo y no la explicación de su problemática. Ve al individuo como una totalidad y maneja los conceptos duales como mente-cuerpo, como polaridades que en el individuo sano forman una unidad, y ve a la responsabilidad por el ser lo que uno es, como una de las metas de la misma.

Es importante detectar la existencia de los polos opuestos en la persona, ya que para la integración es necesario poder llegar a la identificación con cada uno ellos, ya sea para obtener una nueva posición o aceptar la existente. La pasividad, por ejemplo, es considerada como una forma de actividad, con tanto peso como la llamada “actividad”. El bottom dog que se opone a los mandatos del top dog generalmente tiene más peso que éste.

Es interesante notar en el estudio de Brammer y Shostrom (1970, p. 82) la aplicación de estos principios. Los autores encuentran que en todo rasgo de la personalidad siempre existe dentro de la misma persona el opuesto, y que la personalidad anormal es la que exagera un aspecto negando el contrario. Así, por ejemplo, en el aspecto de respeto y auto valoración que formarían parte de una personalidad integrada, la exageración de una de estas cualidades con exclusión de la otra, daría lugar a las personalidades calculadoras o dependientes, respectivamente.

La única forma posible de cambio, nos dice Perls (1969), es la plena aceptación de nosotros en nuestra situación actual, lo cual implica la conciencia plena, conciencia a nivel de experiencia, por medio de la identificación con nuestras polaridades. Esto es lo que nos puede llevar a dicho estado de aceptación y es el elemento terapéutico por naturaleza. La conciencia nos lleva a la actualización, al permitir que los procesos organísmicos tengan lugar sin demasiado peso del aspecto puramente intelectual. Esto mismo es transmitido por la forma e intensidad de su presencia en el manejo terapéutico de Carl Rogers (1957).

Mientras más polarizada es la experiencia, y por lo tanto la comunicación, mayor será la incongruencia de la misma. Shostrom (1976) y Satir (1976) nos muestran diferentes tipologías basadas en la polarización de ciertas características en las que la persona, al no aceptar o reconocer en sí misma algunas de ellas, provoca esta división interna que la mantiene en conflicto.

Shostrom (1968, p. 140) llama a estos extremos “manipuladores”, y utilizando su propio esquema podemos visualizar fácilmente tanto las características extremas, Figura 1 (círculo exterior), como las que él llama actualizantes (circulo interno), en las cuales la expresión fluye y puede pasar de una a otra, siendo ésta una forma de experimentar y expresar más favorable para el desarrollo que la polarización. La hipótesis de Shostrom es que la expresión exagerada de cualquier patrón dentro del rango manipulatorio es un indicador de la represión del patrón opuesto; así, por ejemplo, una persona excesivamente dependiente (pegajosa) en realidad encubre una necesidad más profunda de controlar a los demás.

Harding (1965), citando a Jung, llama a estos aspectos de la personalidad su “sombra” y constituyen todas las partes de la personalidad no aceptadas por la persona y proyectadas en los demás.

Figura 1. Polaridades Terapéuticas

El manejo de opuestos, entonces, es uno de los elementos importantes en la toma de conciencia, siendo lo importante para el orientador o terapeuta la capacidad para detectar estas polaridades en los individuos de la pareja. Esto se facilita al observar la interacción más que el diálogo individual, aunque también es posible notarlo en él. Sin embargo, al funcionar en un contexto habitual, las personas dentro de un sistema tienden a tomar extremos polares más notables que en situaciones de terapia individual. Pareciera que la interacción familiar resalta ciertas características no asimiladas de la personalidad que son útiles detectar pues, aunque disminuya la tensión modificando la interacción, una personalidad con sus opuestos no integrados satisfactoriamente tenderá a caer en situaciones de conflicto en la interacción cotidiana, ya que esta misma hace resaltar sus tendencias negativas, que en realidad son elementos no integrados o asimilados de su personalidad.

Las formas de integración son diversas y lo que tienen en común es la aceptación de la polaridad no manifiesta, ya sea por el manejo empático de la polaridad terapéutica (Rank, Rogers y Alon), la exageración de la polaridad manifiesta (Perls, Shostrom) o el uso de la paradoja (Frankl y otros).

Las técnicas de la comunicación e integración de las polaridades, así como las de análisis de la relación, son solo eso, técnicas que tienen validez mientras se utilizan en el contexto terapéutico antes descrito. Fuera de este contexto, éstas podrían ser consideradas manipulativas y con poca utilidad práctica.

Asimismo, las paradojas terapéuticas para manejo de situaciones polares tienen muchas formas de uso, como indicamos anteriormente, a veces en forma explícita y otras por el manejo conductual, como es la aceptación incondicional por parte del terapeuta en un contexto de cambio. A continuación mostramos algunas de las formas más específicas de manejo de estos conceptos.