El Figón de Iturbe - Daniel Boixeda de Miquel - E-Book

El Figón de Iturbe E-Book

Daniel Boixeda de Miquel

0,0

Beschreibung

La víspera de que la ciudad de Lima fuera tomada por el General San Martín, una nave de bandera inglesa abandona el puerto de El Callao contratada por el virrey del Perú. En sus bodegas transporta sin que lo sepan sus tripulantes, los tesoros de la catedral y el dinero de los bancos de la ciudad de Lima con destino a Méjico. La nave no llego nunca a destino Iker Garmendia es un joven chef de cocina que trabaja en un restaurante de prestigio, donde sus propuestas se ven frustradas por un jefe de formación clásica. Al heredar un caserío en mal estado en la villa de Guetaria ve la posibilidad de montar su propio restaurante. Durante las obras de reforma, descubre un manuscrito escrito por el piloto vasco de aquel barco inglés. Con la colaboración de Amaia, su novia y dos amigos, va descubriendo los enigmas que ocultan el manuscrito y el caserío. Aprovechando un concurso internacional de gastronomía, se dirige a Costa Rica para intentar localizar el tesoro de la ciudad de Lima, debiendo enfrentarse a numerosos obstáculos y pagar un alto precio.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern

Seitenzahl: 579

Veröffentlichungsjahr: 2017

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Contenido

Nuevo artículo 1

Nuevo artículo

Nuevo artículo 2

Nuevo artículo 3

Nuevo artículo 4

Nuevo artículo 5

Nuevo artículo 6

Nuevo artículo 7

Nuevo artículo 8

Nuevo artículo 9

Nuevo artículo 10

Nuevo artículo 11

Nuevo artículo 12

Nuevo artículo 13

Nuevo artículo 14

Nuevo artículo 15

Nuevo artículo 16

Nuevo artículo 17

Nuevo artículo 18

Nuevo artículo 19

Nuevo artículo 20

Nuevo artículo 21

Nuevo artículo 22

Nuevo artículo 23

Nuevo artículo 24

Nuevo artículo 25

Nuevo artículo 26

Nuevo artículo 27

Nuevo artículo 28

Nuevo artículo 29

Nuevo artículo 30

Nuevo artículo 31

Nuevo artículo 32

Nuevo artículo 33

Nuevo artículo 34

Nuevo artículo 35

Nuevo artículo 36

Nuevo artículo 37

Nuevo artículo 38

Nuevo artículo 39

Nuevo artículo 40

Nuevo artículo 41

Nuevo artículo 42

Nuevo artículo 43

Nuevo artículo 44

Nuevo artículo 45

Nuevo artículo 46

Nuevo artículo 47

Nuevo artículo 48

Nuevo artículo 49

Nuevo artículo 50

Nuevo artículo 51

Nuevo artículo 52

Nuevo artículo 53

Nuevo artículo 54

Nuevo artículo 55

Nuevo artículo 56

Nuevo artículo 57

Nuevo artículo 58

Nuevo artículo 59

Nuevo artículo 60

© Derechos de edición reservados.Letrame [email protected]ón: Novela© Daniel Boixeda de MiquelEdición: Letrame Editorial.Maquetación y Diseño de portada: Letrame Editorial.Fotografía de cubierta: © Unsplash.com - Andrew NeelISBN: 978-84-16916-26-9Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.Letrame Editorial no tiene por qué estar de acuerdo con las opiniones del autor o con el texto de la publicación, recordando siempre que la obra que tiene en sus manos puede ser una novela de ficción o un ensayo en el que el autor haga valoraciones personales y subjetivas.«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).»

A mi hermana Maríta, compañera en este duromundo de la narrativa literaria y que fue la que me animó a dar el paso.A todos aquellos que han creído en mi

La salud, la amistad, la sabiduría y la familia son los verdaderos grandes tesoros de la vida.
I.- Pamplona.Septiembre 2005Al salir a la calle, Iker Garmendia advierte que siente frio. Vestido tan solo con unos pantalones tejanos y una camiseta de manga corta, lamenta no haber cogido una chaqueta que le abrigue un poco más. A finales de Septiembre, en Pamplona ya suele notarse la bajada de las temperaturas estivales, sobre todo al atardecer. Duda un momento en volver o no a casa para abrigarse más, pero mira el reloj y desiste de hacerlo: tiene prisa. Llega tarde al trabajo, por lo que se dirige con paso firme y rápido hacia el restaurante, pensando en cómo va a plantearle a su jefe algunos cambios que ha estado ideando para la presentación de los platos. “El Bodegón”,uno de los mejores restaurantes de la capital navarra, está situado en el paseo Sarasáte, muy cerca de la plaza del Castillo en pleno centro de la ciudad. Su decoración es tradicional, más bien clásica, con sus paredes forradas de maderas nobles y decoradas con cuadros de escenas marinas, cinegéticas o bodegones, lo que le da al ambiente un aspecto acogedor y de calidad, sin resultar demasiado sobrecargado. Construido donde antes había existido una bodega, de ahí su nombre, está especializado en la cocina tradicional vasco-navarra.Iker entra en el establecimiento con paso decidido y se dirige directamente a la cocina. Al acceder a esta, observa que su jefe Juan Angulo esta ya frente a los fogones. Siempre es el primero en llegar. A sus 58 años, el chef Angulo, destaca por su gran personalidad, a pesar de su escasa estatura y de su pronunciado abdomen, fruto del poco ejercicio y su afición a la buena mesa. Una amplia calva, rodeada por escaso pelo algo ondulado en el que abundaban las canas, realza su cara matizada por unas pobladas cejas, unas incipientes bolsas oculares y un gran bigote. Hombre justo y trabajador, con un carácter afable concordante con su obesidad, formado a si mismo observando y aprendiendo de las mujeres de su familia, todas ellas grandes cocineras y con muchos años de trabajo y esfuerzo en el campo de la restauración, lo que posiblemente explique su resistencia a los cambios en la forma de trabajar. Su frase típica es “la buena cocina es la que hacían nuestras abuelas”.Iker lo saluda al verlo:─ Buenas tardes Don Juan ─ a sus jefes siempre los trata de usted. ─¡Otra vez llegas tarde! Anda apresúrate a cambiarte. Ah! y no me hables de usted. ¿Cuántas veces te lo he de decir? !Qué manía con llamarme de usted! ¡Que ya no estás en uno de esos restaurantes chic de París! ─contesta Angulo sin soltar la sartén que tiene al fuego ─te recuerdo, que esta noche tenemos ciento diez comensales y está todo aún por hacer.─¡Cómo no voy a acordarme! Lo recuerdo perfectamente. Son esa gente de la universidad que viene todos los años al Simposio sobre Oncología que organiza el Dr. Bustillo de la Clínica Universitaria de Navarra. ¿No es así? ─ comenta Iker mientras se dirige hacia el vestuario y abre su taquilla.─Así es. El doctor es un buen cliente y hay que tenerlo contento ─contesta Juan sin dejar de sostener la sartén en la mano, haciendo unos rápidos movimientos con la muñeca para que los ingredientes que están cociéndose se mezclen bien entre sí. Iker ya cambiado y vestido con su uniforme, se acerca a los fogones que la amplia cocina de “El Bodegón”tiene en su centro. Allí es donde le gusta estar: frente a la isla, con sus seis fogones a su disposición. Le fascina el reflejo metalizado que la luz del extractor de la cocina provoca en la zona de trabajo de la cocina. A su alcance está la ristra de utensilios necesarios (cucharones, espumaderas, coladores), todos ellos también metalizados. Mira a la pared del fondo, donde se ubican dos grandes hornos, se acerca y enciende uno de ellos, graduando la intensidad de la llama. Comprueba que los dos microondas están limpios y preparados. Luego se acerca a los armarios donde se sitúan los cacharros de cocina (ollas, cacerolas, sartenes, etc.). y coge un cazo. Satisfecho con la inspección, piensa que ya es hora de ponerse a trabajar A continuación fija su mirada en Ángela, que está acabando de limpiar una olla en uno de los dos fregaderos que hay en la zona de lavado. Al otro lado de la cocina, está Inés centrada a su vez en raspar y limpiar el pescado, en el lugar donde habitualmente se suelen cortan las verduras. Piensa “Bien, todo está controlado y en su sitio”Una vez ha confirmado que todo está en orden y a su gusto, ya está listo para preguntar: ─ Don Juan, ¿cuál es el menú que tiene pensado para esta noche?─Iniciaremos con unos entrantes para todos los comensales. Seguiremos con una menestra de verduras y de segundo una carne o un pescado a elegir por los comensales. He pensado en entrecots a la plancha con guarnición o una merluza a la vasca y finalmente leche frita de postre ─contesta el jefe de cocina mientras comprueba que hay suficientes entrecots en la nevera para todos los comensales.─ Las entradas, ¿cómo siempre? ─ pregunta conociendo ya de antemano la respuesta.─ Si, chistorra, gambas a la plancha, jamón serrano, espárragos y croquetas. ─Si le parece bien, podríamos variar algo los platos iniciales. Hacer alguna nueva combinación, para mejorar su presentación. Muchos de los comensales son extranjeros y ya han estado en nuestro restaurante otros años, así se llevarían un buen recuerdo de nuestra ciudad y de nuestro establecimiento ─comenta Iker mientras se ata el delantal a la cintura y se coloca el gorro de cocina.─Ya sabes que no me gustan los experimentos y menos cuando tenemos el restaurante al completo. El Dr. Bustillo es un buen cliente y no podemos arriesgarnos a quedar mal con él. Los entrantes que te he dicho son clásicos en nuestro restaurante y gustan a todo el mundo ─responde con un cierto

aire condescendiente, de profesor dirigiéndose a sus alumnos.Esta postura conservadora de Don Juan, es lo único que Iker recrimina a Juan Angulo. Siempre que le sugiere algún tipo de innovación, este se resiste. Reconoce que Juan Angulo es un buen profesional, amable, responsable y con experiencia, pero demasiado “clásico”. Esta actitud va en contra de todo lo que ha aprendido durante su formación en Francia, que en la cocina tan importante es el sabor como la presentación de los platos. ─ ¿Cómo le parece que nos dividamos el trabajo? ─ propone metiendo los pulgares en el cinturón del delantal con aire de resignación.─Tú encárgate de los segundos platos. Que José se haga cargo de los entrantes y las ensaladas ─contesta Juan esbozando una sonrisa conciliadora.José Suarez, el segundo cocinero, es de origen andaluz. Poseedor de un carácter extrovertido, siempre está alegre y cuenta continuamente chistes. De unos 40 años, posee una figura delgada y una cabellera negra abundante, algo ensortijada. Contrasta su silueta agitanada con la figura entrada en carnes de Juan Angulo, por lo que la pareja recuerda a Don Quijote y Sancho Panza, apodo con el que son conocidos por el resto de los trabajadores del establecimiento.─Vamos chiquiyo. Quédate tú al Iván como pinche, yo me quedo con la Ángela y con la Inés. Ya sabes, a uno le gusta estar bien rodeao ─dice José guiñando el ojo a Iker y sonriendo a las dos mujeres.Resignado, Iker encarga a Iván que pele las patatas que constituirán el acompañamiento de las carnes. Este es un chico de 18 años con nariz aguileña y pelo castaño, de complexión fuerte y apariencia de estar permanentemente cansado, fruto de las escasas horas de sueño y de la agitación hormonal. Por su parte, él empieza a cortar los entrecots, enfrascado en sus pensamientos “¿De qué me ha servido todo lo que ha aprendido? Mis dos años en la escuela de cocina de Alain Ducasse en Paris. Mi paso por la Escuela Superior de Hostelería de Bilbao. Sin contar con aquel otro año trabajando en el “Hotel Du Parc” de Paris. !Tantos años de trabajo y estudio! ¿Y todo para qué?”. Descarga su furia en la pieza de carne, cortado con fuerza un entrecot. “Cuando trabajé en el Akelarre, me enseñaron la importancia que tenía la presentación y la innovación en la cocina. ¿Pero de que me ha servido tanto esfuerzo y aprendizaje?. Para que ahora haga entrecots a la plancha y no me dejen innovar nada. Si no fuera por el buen ambiente laboral existente en “El Bodegón”, no hubiera podido aguantar el clasicismo de mi jefe. Si, hace tiempo que me tenía que haber ido a otro restaurante. ¿Pero es esto lo que tengo que hacer? ¿No será mejor que por ahora aguante? Si, ya me llegará mi oportunidad ” Un ruido de platos al caer le despierta de su ensoñación. Se fija en Iván que tiene un montón de peladuras de patata sobre la mesa, por lo que piensa: “Que desastre es este chaval. Mira que me esfuerzo una y otra vez en corregirle, en enseñarle lo importante que es que todo el material este limpio y ordenado. ¡Pues no hay forma de que aprenda! Procuro ser amable con él, pero la verdad es que a veces me dan ganas de dejarlo por imposible. Pero entonces me acuerdo de cuando yo empezaba y la necesidades que tenia de ayuda y comprensión”.─Iván, ¿Cuándo vas a ordenar tu lugar de trabajo? Ya te he comentado otras veces la importancia que tiene la limpieza y el orden en la cocina ─la cara del chaval se enrojece, mientras recoge las mondas de patata y las echa a la basura. Los comensales no empiezan a llegar hasta pasadas dos horas. En la larga mesa de la cocina situada junto a la entrada, ya se alinean las bandejas con los distintos entrantes, con excepción de las croquetas que se freirán en el último momento. José ya ha finalizado la menestra que tiene preparada en una gran cacerola. Por su parte Iker está acabando la salsa de la merluza, salsa que tantas veces ha visto realizar a su abuela Garbiñe, su primera maestra y posiblemente la responsable de su afición por la cocina, mientras repasa mentalmente la receta, como su estuviera oyendo a su abuela. “Después de sofreír el ajo y la cebolla, añade la harina y el perejil picado, a los que se agrega agua fría. Deja hervir un rato la mezcla con unos guisantes y unas puntas de espárragos”. Solo falta añadir la merluza y algunas almejas, lo que se hará cuando ya se haya servido la menestra.En el salón comedor hay un gran bullicio, se pueden oír conversaciones en todos los idiomas. El Dr. Bustillo está sentado entre dos médicos americanos, con un francés y un alemán enfrente suyo, a los que explica la costumbre navarra de las carreras delante de los toros por la calle de La Estafeta durante los Sanfermines en el mes de Julio y como es la fiesta de los toros. Los camareros siguiendo las instrucciones del jefe de sala empiezan a repartir las entradas en las distintas mesas.─!Animo!, esto ya casi está. ¡A llegado el momento de la verdad! solo faltan tres minutos para terminar la salsa. Empezad a colocar la carne en la plancha. ¡Muy bien! ¡Esto marcha! ¡Así me gusta, con coordinación! ─ apunta Angulo estimulando a su equipo.─ José, cuando hayas terminado, ayúdame a colocar los entrecots en la plancha ─ solicita Iker. Por fin llega la hora del postre, leche frita que se ha preparado el día anterior y ahora solo se tiene que freír tras rebozarla. Al terminar los comensales de consumir el postre, el Dr. Bustillo les dirige unas palabras para cerrar el evento. En la cocina la tensión empieza a relajarse, en tanto se procede a recoger y limpiar todo el material utilizado.Antes de que la mayoría de los comensales abandone el restaurante, se toman una copa, un orujo o un pacharán invitados por la casa, mientras los camareros que les han atendido recogen los platos de las mesas para llevarlos a la larga mesa situada junto a la puerta de la cocina. El Dr. Bustillo aprovecha el momento para ir a la cocina y dirigirse a todos los cocineros. ─ Solo puedo felicitarles por su trabajo. Todos los invitados están encantados con la cena. !Así se hace! !Han hecho ustedes un buen trabajo!─Agradezco sus palabras al Dr. Bustillo. Yo también quiero felicitarles, en mi nombre y en el de todos los comensales. Como su jefe, estoy orgulloso de todos ustedes !Ha sido un gran trabajo en equipo! ─ confirma Juan Angulo juntando sus manos para aplaudir.Son cerca de las dos, cuando Iker agotado por el esfuerzo realizado, abandona “El Bodegón” para dirigirse a su apartamento cansado y a pesar del éxito de la cena frustrado, por no haber logrado introducir ninguna innovación.

II.- Pamplona.Octubre 2005Un mes más tarde, Iker Garmendia está sentado en una de las mesas del Café Iruña, junto a uno de los grandes ventanales acristalados tan característicos de este establecimiento. Le gusta este rincón que le permite observar a los clientes sentados alrededor de las mesas de mármol, mientras espera la llegada de su novia Amaia. Le agradan estas mesas antiguas tan características, que identifican a este bar de la céntrica plaza del Castillo. La mayoría de los clientes, son mujeres mayores que vienen a pasar la tarde con sus amigas, en amable conversación frente a unas tazas de té ó un café con leche. También abundan los turistas extranjeros, visitantes circunstanciales de la ciudad que acuden al local atraídos por la tradición, para admirar su artesonado o a consumir un chocolate con churros, consumición emblemática de la casa. Hay también algunos peregrinos del Camino de Santiago, que cansados de su viaje aprovechan sus horas de descanso para admirar uno de los locales más típicos de la ciudad.Mientras Iker observa a los parroquianos, se da cuenta de que también él es observado. En una de las esquinas del bar, un grupo de chicas jóvenes, probablemente estudiantes de la Universidad de Navarra se han fijado en él. Esta circunstancia le divierte, por lo que se gira un poco sobre la silla con disimulo para verlas mejor, sin que ellas lo noten. Esta dudando en si atreverse a decirles algo, cuando ve entrar en el establecimiento a Amaia. Se fija en ella con orgullo. Se recrea en sus formas proporcionadas, que le vuelven loco. Le encanta la caída de su pelo castaño sobre los hombros y esos ojos verde oscuros, la sencillez con la que viste y esa seguridad con la que camina.─ ¡Hola!, ¿me he retrasado mucho? ─ saluda Amaia inclinando la cabeza para darle un beso al mismo tiempo que esboza una amplia sonrisa.─ No, solo hace unos minutos que he llegado ─ responde Iker levantándose para acercarle una silla y corresponderle con otro beso.Ella se sienta, se ajusta su falda azul y extrae el móvil del bolso y los deja sobre la superficie de mármol de la mesa, al mismo tiempo que le pregunta: ─ ¿Cómo te ha ido el día?─ Ha sido un día tranquilo, como suele ser habitual entre semana. Además ¡Estamos a fin de mes! Y eso se nota. ¿Y a ti..., como te ha ido?─Hoy hemos tenido un poco de movimiento en la Jefatura de policía. Ha estado un jefazo del Ministerio del Interior, que quería unos datos relacionados con un sospechoso de pertenecer a ETA. En fin todo el mundo nervioso y ajetreado, hasta que se ha ido. Abre el bolso y coge un paquete de cigarrillos del que extrae uno. Iker saca su mechero del bolsillo de su pantalón, lo enciende y alarga su brazo para acercar la llama al cigarrillo. Un camarero con una servilleta blanca en su brazo izquierdo, se acerca a la mesa y les pregunta:─ ¿Qué van a tomar los señores? ─Una coca-cola muy fría para la señorita y un chocolate con churros para mí─contesta Iker sin dirigirle la mirada ─Hoy he vuelto a tener un pequeño roce con mi jefe, cuando he intentado modificar la presentación de uno de los platos, el civet de pato. Yo pretendía deshuesarlo para ponerlo en un molde. ! Nada sofisticado por cierto! Pero Juan Angulo ha vuelto a poner sus “peros”. ─¡ No puedes continuar así! Tienes que solucionar este asunto. La frustración continua que te provoca tu jefe, te va minando y a la larga lo pagaras de una u otra forma ─ afirma Amaia exhalando el humo del cigarrillo por la boca.─¡Siempre es igual! No importa la modificación que yo sugiera, él siempre se opone, argumentando que toda la vida se ha hecho de la otra forma. ¡Menudo argumento! ¡Como si la vida no cambiara! ¡Como si todo fuera inmutable!─ Creo que lo mejor sería que buscaras trabajo en otro sitio ─ cruza la pierna mostrando la bota de caña alta que calza. ─Ya lo hemos comentado otras veces. No es tan fácil como crees cambiar de trabajo. Mi abuela me dice lo mismo que tú, seguro que vosotras dos os entenderíais muy bien. Teniendo en cuenta que “El Bodegón”es el principal restaurante de Pamplona y que tiene un gran prestigio, en caso de cambiar de trabajo tendría que irme de esta ciudad.─ Y ¿qué tiene de malo dejar Pamplona? ─ comenta Amaia, mientras juega con el humo que exhala por su boca.─ ¡Que me obligaría a alejarme de ti! y a esto no estoy dispuesto. ¡No! Ahora que te he encontrado, quiero conservarte. ¡Tú eres mi prioridad!El camarero interrumpe la conversación portando en una bandeja el chocolate y la coca-cola solicitados, acompañados por un plato de patatas fritas que coloca sobre la mesa junto a los churros. Espera un momento con mirada interrogante y al no recibir respuesta se retira. ─ ¿Te acuerdas de que día es hoy? ─ comenta Amaia mientras apaga el cigarrillo aplastándolo en el cenicero. ─¡Cómo no me voy a acordar! Hoy hace un mes que te conocí. Desde aquel 15 de septiembre, soy la persona más feliz del mundo y aunque el tiempo transcurrido me parece solo un instante, a su vez siento como si hubiera transcurrido un año ─mete la mano en el bolsillo del pantalón y extrae un pequeño paquete envuelto en papel seda, mostrándoselo a Amaia.

Ella alarga la mano para cogerlo y lo desenvuelve con cuidado. Al abrir la cajita aparecen unos pendientes con dos pequeñas perlas engastadas.─¡Son preciosos! Muchas gracias Iker, pero no tenias que haberme regalado nada ─Se los coloca en las orejas, retirándose la melena hacia atrás para mostrarlos e inclinando la cabeza le da un beso de agradecimiento. ─La verdad, es que yo también te he traído un detalle ─comenta con una sonrisa de complicidad mientras abre el bolso y extrae un paquete un poco mas grande que el anterior. Iker rompe el envoltorio con decisión y aparece un libro. Lee su título, “Yantares” de Azorín. Un poco sorprendido pregunta: ─¿Tiene segundas intenciones que me regales un libro de un autor clásico? ─esboza una sonrisa mientras formula la pregunta y coge un churro que moja en el chocolate y se lo lleva a la boca.─ No tiene ningún significado oculto. Al verlo he pensado que te gustaría. Es una recolección de platos típicos de las distintas regiones españolas.─¡Te quiero!. No sé lo que haría si no te hubiera conocido. Mi suerte empezó a cambiar con aquel pequeño robo en el restaurante que me obligó a presentar la denuncia en la Comisaria.─Mejor dirás que la suerte es que yo estuviera presente cuando empezaste a discutir con el Comisario García ─contesta Amaia riendo ─si no llego a intervenir todavía estarías discutiendo con él. ─ El Comisario García es demasiado facha para mí ─ alarga el brazo hacia la mesa para coger otro churro.─Estoy de acuerdo, pero también es un buen profesional. Es cierto que es un poco irascible y pendenciero, pero es fiel y trabajador ─comenta dando un sorbo a su coca-cola.─No. Si hasta me empieza a caer simpático este tipo. De no ser por él, tú y yo no nos habríamos conocido ─mira el reloj y exclama ─¡Son ya las siete!, tengo que volver al restaurante, cariño estoy muy bien contigo, pero el deber es el deber ─luego, limpiándose los restos de chocolate de los labios grita al camarero»¡Por favor! ¿Nos trae la cuenta?Tras abonar la consumición, ayuda a retirar la silla de Amaia, que recoge su bolso, alisa los pliegues del jersey azul, se levanta de la mesa y juntos abandonan el local internándose en la plaza del Castillo cogidos del brazo.

III.-  Pamplona.13 Octubre 2006Ha transcurrido más de un año desde que Iker y Amaia se conocieron y su relación se ha ido consolidando con el paso del tiempo. A las 6:30 h. el teléfono suena por primera vez rompiendo el silencio nocturno del pequeño piso que comparten desde hace 3 meses. El perturbador sonido se repite en otras tres ocasiones más antes de que Iker alargue el brazo para coger el aparato y conteste con voz somnolienta─ ¿Si …? Dígame…─ ¿Iker…? ¡Soy tu madre! ─ ¿Te encuentras bien? Te noto rara ¿Te pasa algo? Habla, mamá ─ pregunta Iker con angustia sentándose sobre la cama. ─ Yo estoy bien. Te llamo… Porque … la abuela acaba de morir ─ la voz al otro lado del aparato suena angustiada y muy triste. ─¿Cómo?... ¡Pero si hace tan solo dos días hablé con ella y me dijo que se encontraba bien! Bueno …, ya sé que estaba enferma y con sus achaques. ─ Ha sido de repente, hace apenas una hora. El médico no ha podido llegar a tiempo ─ comenta la madre entre sollozos.─ Pero… ¿Cómo ha podido ocurrir tan rápido?─No lo sé. Todo ha sido de forma tan súbita y tan rara. Y eso que parecía que estaba bien. Ayer las dos nos acostamos tarde. Estuvimos viendo un programa de TV que a ella le gustaba. De madrugada me ha despertado un fuerte ruido en su habitación. Me acerque para ver lo que pasaba y me he encontrado la lámpara de su mesilla de noche en el suelo y a la abuela ahogándose... He intentado calmarla y ayudarla a incorporarse, mientras llamaba al médico. Pero al poco tiempo ha dejado de respirar... Sus últimos palabras han sido ¡Os quiero! ¡Tengo miedo! ─luego su madre añade ─¡Ven pronto hijo!, ¡Te necesito! ¡Yo hice lo que pude!─ Mama, me visto y salgo hacia Bilbao lo antes posible. ─ Gracias por tu apoyo. Pero, ¡por favor conduce con cuidado! !Sobre todo se prudente! No quiero tener más desgracias.Tras colgar el teléfono, Iker se gira hacia el otro lado de la cama, contempla a Amaia que recién despertada le mira con ojos somnolientos y le pregunta:─ ¿Quién era? ─ ¡Era mi madre! ─ ¿Le ha pasado algo?─Me acaba de comunicar que la abuela ha muerto ─y con lagrimas en los ojos, se abraza a Amaia, que le consuela acariciándole la melena trasmitiéndole su ternura ─ Tengo que ir a Bilbao. Mi madre me necesita.─ ¡Y tú me necesitas a mí!. ¡Te acompaño!─ Pero. ¿Y tú trabajo?─Mi jefe lo entenderá: es un hombre comprensivo. Ya lo arreglaremos ─y levantándose de la cama, se dirige hacia el cuarto de baño para ducharse.Mientras Amaia se ducha, Iker llama a su jefe Angulo y le explica lo sucedido. Este le escucha, le expresa sus condolencias y después de darle ánimos, le autoriza a ausentarse del trabajo durante tres días. Cuando Amaia sale del baño, le comenta:─¡Este Don Juan Angulo, en el fondo es un buen hombre! A pesar de nuestras diferencias, no me ha puesto ningún inconveniente para que me ausente unos días del trabajo.─¡Cómo te va a poner inconvenientes, en una situación como esta! Anda, ve a arreglarte mientras yo preparo algo para desayunar ─responde Amaia dirigiéndose hacia la cocina. Tras ducharse y afeitarse, Iker peina su corta melena negra y se viste con un atuendo deportivo, que sin proponérselo realza su fuerte complexión. Luego se acerca a la cocina, que huele a tostadas recién hechas y a café. Juntos saborean en silencio el frugal desayuno. El calor de la infusión, tiene la virtud de eliminar los últimos rescoldos de sueño. Luego vuelven a la habitación para hacer la maleta con la ropa imprescindible para el viaje. ─ No te olvides de incluir en la maleta un traje oscuro; lo necesitaras para el entierro ─ comenta Amaia.

Iker permanece en silencio. Envuelto en sus recuerdos, contempla como Amaia acaba de hacer la maleta y de arreglarse. A pesar de su dolor, tiene que reconocer lo guapa que está. Cuando esta termina de preparar el equipaje, cierra las maletas y juntos abandonan el piso tras desconectar las luces y cerrar la puerta. Llaman al ascensor, para dirigirse cargados con el escaso equipaje hacia el garaje.

IV.- El viaje- 13 de Octubre 2006Al llegar al aparcamiento, en el sótano del edificio, dejan los bultos en el maletero del coche de Amaia, un Renault Megane azul de 4 puertas. Libre del equipaje, esta se sitúa en el asiento del conductor y tomando los mandos del coche, afirma con resolución:─ Será mejor que conduzca yo. Tú estás demasiado afectado por la noticia. ─ Tienes razón. Conduce tú ─ contesta resignado Iler, ocupando el asiento del copiloto.Al salir del garaje, Amaia dirige el coche a través del escaso tráfico pamplonés: los habitantes de la ciudad aun no han acabado de incorporarse a la vida rutinaria. El día es plomizo y lluvioso, como si el cielo quisiera sumarse al duelo por la muerte de Garbiñe Buruaga, la abuela de Iker. Finalmente el coche enfoca la autopista con dirección a San Sebastián. Durante todo este tiempo ambos han permanecido en silencio, sumidos en sus pensamientos. La primera en romper el mutismo es Amaia ─ ¿En qué estas pensando?─Pensaba en la abuela. En lo importante que ha sido en mi vida y sobretodo en la vida de mi madre. ¿Te he contado alguna vez, que cuando mi padre tuvo el infarto de miocardio que le costó la vida, mi abuela nada más enterarse de la muerte de su yerno, no lo dudo un solo instante, abandonó su piso y se instaló con nosotros, para consolarnos y ayudar a mi madre? Luego se vino a vivir con nosotros definitivamente, para aportar su pensión y así mejorar el nivel económico familiar. Sin esta ayuda, a mi madre le hubiera sido imposible sacarnos adelante con solo su sueldo de funcionaria.─ ¿La querías mucho, no es así? ─ le pregunta girando la cabeza y esbozando una sonrisa en su boca. ─ ¡Si, la quería mucho! ¡Era una gran mujer! Ha sido una de las tres grandes mujeres de mi vida, junto a mi madre y ahora tú.Iker vuelve a callar durante unos minutos, ausente en sus pensamientos. Recuerda que su madre le había explicado cómo su abuela tuvo que hacerse a sí misma, al quedarse huérfana muy pequeña, hasta que se casó con un profesor de instituto. Pronto se quedo viuda con dos hijas, al morir su marido en un accidente de tráfico. No es de extrañar, por lo tanto que la abuela fuera tan fuerte. Toda su vida tuvo que luchar para sacar adelante a sus hijos. Amaia al darse cuenta del silencio en el que se ha sumido de nuevo Iker, intenta continuar el dialogo para distraerlo, por ello añade:─ ¡La apreciabas mucho!. ¿verdad?─Si, la he querido mucho. Pero no es hasta ahora que sé que ya no la volveré a ver, que he entendido realmente lo importante que su figura ha sido para mí y lo mucho que me ha ayudado a lo largo de mi vida. Lamento mucho no habértela podido presentar. Sé que a ella le hubiera gustado conocerte.─ También a mi me hubiera gustado conocerla. Por lo que dices, debía ser una gran mujer.─Si, a pesar de la dureza de su vida, siempre fue una persona alegre, cariñosa, simpática y nada egoísta. Sabía escuchar y apoyar a los demás cuando lo necesitaban.Abre la ventanilla del coche y siente el frio y el olor del campo. Junto a la carretera dos perros están peleándose. La imagen le hace recordar las muchas veces que su abuela le defendió frente a su madre, cuando de pequeño había hecho alguna trastada.Al llegar a la población de Zarautz, deciden hacer un alto en el camino para repostar combustible en una gasolinera y estirar un poco las piernas. Al bajar del coche sienten la brisa marina que llena sus pulmones. A pesar de que el ambiente es húmedo y frio, les produce una sensación relajante. Iker se da cuenta de que Amaia tiene un escalofrío. La atrae hacia sí, pasándole el brazo por encima de los hombros, intentando protegerla del mal tiempo dándole un poco de calor, adoptando inconscientemente la misma postura que su abuela, cuando quería protegerle del frio cuando era niño. Juntos se dirigen así abrazados, al interior de la gasolinera.Transcurridos veinte minutos, reanudan su viaje, esta vez es Iker quien toma los mandos del coche. Conduce en silencio. La visión de un rebaño, hace que Iker recuerde a su abuela tricotando la lana por las noches mientras miraba la TV. “Cuantas de sus bufandas y jerséis fueron fruto de este trabajo nocturno”. Nuevamente es Amaia la que interrumpe el silencio ─¿Te has fijado en lo bonito que está el campo en el otoño? Me gusta contemplar el campo. Siempre que lo veo así de verde, me viene a la memoria la canción de Serrat, cuando refiriéndose al paisaje de Euskadi dice aquella frase tan crítica en su época “tots els colors del vert, Gora, Gora, diuen no…”.Y es verdad, en el País Vasco llaman la atención los múltiples tonos que puede llegar a tener el color verde. Parece imposible que puedan existir tantos tonos para este color.─ No sabía que te gustaba la música de Serrat.

─ No solo la de Serrat. Me gustan muchos de los cantautores contestatarios. ─ Es sorprendente en una policía ─ dice girando la cabeza para mirarla mejor, desviando los ojos de la carretera.─¡No sé porque! Los policías somos personas normales. Además, yo soy una policía un poco diferente al concepto que todo el mundo tiene de la policía. Yo me dedico a la investigación policial. No voy corriendo por las calles detrás de los malhechores. Y… ! no apartes la vista de la carretera! No vayamos a tener un disgusto. ─ Cuando das órdenes sí que se nota que eres policía.Siguiendo con esta conversación intrascendente, que les permite relajarse algo de la tensión que ambos tienen, transcurre el tiempo hasta que llegan a su destino en Bilbao. No sin dificultad, encuentran aparcamiento cerca del domicilio de la madre de Iker en la calle Iparraguirre. Sacan las maletas del automóvil y se dirigen cargados con ellas al piso familiar.

V.- Bilbao.13 de Octubre 2006Al llegar al portal de la casa familiar, Iker dirige intencionadamente su mirada hacia el ventanal del salón, esperando ver la silueta de su madre. Está seguro de que estará apoyada en el alfeizar de la ventana contemplando el movimiento de los viandantes, esperando impaciente su llegada. Al distinguirla, exclama dirigiéndose a Amaia:─ ¡Mírala allí arriba en la ventana! Estaba seguro de que mi madre estaría esperándonos. Arriba en el piso, Nerea se ha asomado a la ventana del salón como una autómata. Se apoya en su alfeizar para contemplar el movimiento de la calle Iparraguirre, como tantas veces lo ha hecho a lo largo de su vida. El número de viandantes es todavía escaso por la lluvia que ha estado cayendo hasta hace muy poco. El sonido del timbre de la puerta la saca de sus reflexiones.─ ¡Ya abro yo! ─ comenta María. ─No se moleste, ya voy yo. Tiene que ser mi hijo ─Al abrir la puerta se encuentra con la imagen de una chica de unos 23 años de pelo castaño, que sonriendo se presenta a sí misma, al mismo tiempo que extiende la mano.─Usted debe ser Nerea. La madre de Iker. Permítame que me presente. Mi nombre es Amaia Ezpeleta, soy la novia de su hijo. Lamento conocerla en estas dolorosas circunstancias ─ afirma dándole un beso y un abrazo, después de haberle estrechado la mano.─Lo mismo digo. Iker me ha hablado mucho de ti ─las lagrimas le afloran en sus ojos irritados, ya cansados de llorar la pérdida del ser querido. No viendo a Iker por ninguna parte pregunta ─ ¿Pero ..., no viene mi hijo contigo?Saliendo del ascensor cargado con las maletas, Iker intenta llamar la atención de su madre diciendo: ─ ¡Ama! ¡Estoy aquí! ─ ¡ Deja los bultos y ven aquí a darle un fuerte abrazo a tu madre!Al sentirse elevada del suelo por los fuertes brazos de su hijo, añade fingiendo que protesta.─¡Cuidado! ¡Me haces daño! ─luego añade después de que sus pies hayan tomado de nuevo contacto con el suelo ─No sabes las ganas y la necesidad que tenía de verte. Deja las maletas en la entrada, luego ya las colocaremos. Vayamos al salón. Tenemos que hablar. Allí estaremos más cómodos y podrás presentarme más tranquilamente a tu novia.Al entrar en el salón, Iker ve a su izquierda la mesa de madera oscura para seis personas alrededor de la cual ha compartido tantas comidas familiares, iluminada por tres pantallas de luz que cuelgan del techo alumbrando la zona. Con añoranza se pregunta ¿Cuánto hace que no como aquí?.Levanta la mirada y ve el aparador también de madera en el que la abuela solía guardar sus agujas de tricotar y los ovillos de lana. Todo ello le hace sentir la sensación de hogar. Luego se dirige hacia los sofás de color blanco marfileño. Se sienta junto a su madre en uno de ellos, mientras que Amaia lo hace en el sillón orejero, dejando su bolso sobre la mesa de centro también de madera oscura. María que está sentada en el otro sofá, que se ha levantado al verlos entrar en el salón y apaga el televisor. Nerea la presenta─Amaia, esta es María Iracheta. Además de una vecina fiel, es una buena amiga de la familia, que hoy me ha hecho mucha compañía ─luego dirigiéndose a María comenta─ Amaia es la novia de Iker, de la que ya le he hablado en alguna ocasión.─Encantada de conocerte. Pero será mejor que os deje solos. En estas circunstancias, la intimidad es muy importante y seguro que tendréis muchas cosas de las que hablar ─comenta María haciendo el ademan de volver a levantarse. A sus 78 años, aún conserva una gran energía vital , a pesar de su delgadez y corta talla.─Por favor, María, quédese con nosotros. Usted es de la familia. Me conoce desde que era un niño y ahora mi madre nos necesita a todos ─afirma Iker obligando a María a volver a sentarse.─Siempre recordare como una imagen de mi infancia, a usted y la abuela sentadas en este salón por las tardes haciendo labores de tricot y conversando. Siempre me admiró la energía vital de ambas.─ Está bien, pero si molesto me lo dices y me voy.─ Tiene usted una casa muy acogedora ─ dice Amaia contemplando la disposición del mobiliario.Durante unos minutos Nerea se interesa por Amaia y le pregunta por su familia, sus aficiones, a lo que se dedica, y un largo etc., con el fin de conocer mejor a su futura nuera. Deseando poder quedarse a solas con su hijo le ofrece acompañarla, para indicarle donde está su habitación. María que conoce a Nerea, se da cuenta que ésta necesita la intimidad con su hijo por lo que aprovecha la ocasión para despedirse.

─Yo ya les dejo. Tengo que preparar la comida a mi hijo. Por la tarde iré al tanatorio un rato. Ahora, Nerea ya está acompañada. Y le repito que lo he sentido mucho. Garbiñe no solo era una gran amiga, sino que era también una gran mujer ─y dirigiéndose hacia la puerta de entrada abandona la casa.Nerea, tras despedir a su amiga, vuelve al salón donde la espera Iker. Una vez solos, se dirige a su hijo con ojos llorosos, cogiéndole fuertemente de las manos.─No sabes lo que he sufrido. Desde que me ha despertado el ruido producido por la lamparilla de la mesita de noche al caer al suelo, todo ha sido horrible ¡Cuánto he echado en falta tu compañía! Es verdad que tu hermana Itziar y su marido estuvieron conmigo un rato dándome su apoyo. Pero luego, se ofrecieron para encargarse de los trámites burocráticos con la funeraria, por lo que tuvieron que dejarme otra vez sola. ¡Ha sido muy duro!─ Ama, ya no has de preocuparte. ¡Ahora ya estamos contigo Amaia y yo!─Déjame que te lo continúe explicando. Me ayuda a aliviar el sufrimiento ─contesta Nerea sin dejar de estrechar las manos de su hijo entre las suyas .─ Si te sirve de consuelo, continúa. Pero no quiero que te agobies.─Lo peor de todo fue el momento de la salida de la amonadel piso que habíamos compartido durante tantos años. Fue una escena que me impresionó profundamente, como te hubiera ocurrido a ti si hubieras estado aquí conmigo. Ver el cuerpo de mi madre envuelto en las sábanas que lo ocultaban, colocado verticalmente sobre un trasportín con ruedas para facilitar la entrada en el ascensor, empujado y sostenido por los dos empleados de la funeraria, fue superior a mis fuerzas y aunque quise mantenerme serena y firme, no pude evitar tener que sentarme para no sufrir un mareo. Menos mal que estaba junto a mí María, que me ayudo a sostenerse en pie. María como has podido ver había acudido al enterarse de la muerte de Garbiñe.Hace una pausa antes de continuar» Al verla salir así, me vino a la memoria el recuerdo de los muchos esfuerzos que mi madre y yo tuvimos que realizar desde que aquel infarto se llevó a tu padre de forma repentina . Mi madre siempre estuvo a mi lado. ¡Desde el primer momento! No dudó un instante en abandonar la independencia y comodidad de su casa, para venir a vivir con nosotros y aportar su pensión. !Y ahora ya no está junto a mí! ─Vamos mama. !No te martirices más! Te repito que ya no estás sola. Tú eres una mujer fuerte y con nuestra ayuda sabrás afrontar la perdida de la abuela.─Por favor. Déjame que te continúe explicando, me ayuda mucho contártelo ─solicita Nerea con ojos suplicantes a su hijo, al comprobar que este asiente, después de una breve pausa prosigue su relato ─. antes de abandonar el piso, con una despedida protocolaria los empleados de la funeraria me informaron que la capilla del velatorio no iba a estar dispuesta en el tanatorio hasta las 16 h. Por lo que me tuve que resignar a quedarme sola, no podía hacer otra cosa que esperar a dicha hora y a que llegaseis vosotros. Así que me resigne a esta larga y solitaria espera, pues María también tuvo que ausentarse para atender a su familia. Las siguientes horas han sido de una soledad terrible. Durante este tiempo he tenido la sensación de vivir en un mundo irreal, en el que el paso de las horas parecía estancarse y mis sentidos funcionaban a un ritmo muy lento. No podía apartar de mi memoria las escenas vividas, que me pasaban una y otra vez por mi cerebro, repitiéndose y mezclándose con otras escenas y recuerdos de la vida compartida con la abuela. ¡Y ahora ya no está junto a nosotros.! Menos mal que María volvió unas horas después y me ayudó a alejar de mi estos pensamientos al entablar conversación conmigo.Iker se acerca más a su madre y con delicadeza atrae su cabeza hacia su hombro, acariciándola con su mano derecha. La muestra de cariño se ve interrumpida por el sonido del teléfono que se repite varias veces, antes de que Nerea se decida a cogerlo. ─ Diga....? ─¡Mamá, soy Itziar! He tenido que cambiar los planes. No voy a poder venir hasta dentro de una hora. Mi amiga no puede hacerse cargo de los niños hasta que salga de la oficina. ¿Ha llegado ya Iker?─ Si, ya está aquí, desde hace un rato. Ha venido con su novia.─ Tengo ganas de conocerla. Dile a mi hermano que os haga algo de comer mientras yo llego. ─ No tengo ningunas ganas de comer ─ protesta Nerea─Pero has de hacerlo, las próximas horas van a ser muy duras. Si no tengo tiempo de llegar, nos vemos luego en el tanatorio. No me esperéis para comer. Y animo Mama, la abuela no hubiera querido que te entristecieras por ella. ¡Un abrazo muy fuerte!. ¡Ah!, se me olvidaba, Rubén ya ha arreglado todos los tramites del entierro, así que no tienes que preocuparte por esto. Luego cuando te vea, te lo explico todo.Nerea cuelga el teléfono, y mirando a su hijo le dice:─ Era tu hermana Itziar, que no puede venir hasta que haya dejado a los niños con una amiga, por lo que seguramente irá directamente al tanatorio.Amaia, ha vuelto al salón y sentándose junto a Nerea se inclina hacia delante para cogerle las manos, antes de preguntarle mirándola a los ojos:

─ ¿Cuantos nietos tiene usted? ─Tengo tres. Aitor, de 10 años, Gorka, de 8 años e Itziar, de 5 años. Son mi consuelo y mi madre se los quería mucho. ¡Pero no me llames de usted!─ Mama, mientras hablas con Amaia, yo voy a preparar algo de comer para los tres ─ comenta Iker levantándose del sillón.─ Yo, no tengo hambre ─ afirma Nerea.─ Tienes que comer algo. La tarde será larga ─ se dirige a continuación hacia la cocina. Cuando Iker vuelve de la cocina al salón, encuentra a su madre sola abstraída en sus pensamientos, con la mirada dirigida al sofá donde habitualmente estaba sentada su madre tricotando un jersey, ahora vacio. Viéndole entrar Nerea comenta: ─ ¿Te acuerdas? Siempre le gusto trabajar la lana. ¿Seguirá tricotando allí donde esté ahora? ¡Qué difícil se nos hará ver este sofá vacio!Iker no le responde. Sabe que la pregunta no tiene respuesta, pero le hubiera gustado que tuviera una contestación. La consumición del almuerzo preparado por Iker se realiza en silencio. Nerea, a pesar de la insistencia de su hijo, casi no prueba bocado. Más tarde se dirige a su dormitorio para arreglarse un poco antes de ir al tanatorio, mientras el tiempo transcurre lentamente. A las 15:30 h., los tres salen del domicilio familiar para dirigirse al tanatorio, que está ubicado a unas manzanas de la casa.

VI.- Bilbao.14 de Octubre 2006Al día siguiente, a las 17 horas, toda la familia esta congregada en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Reyes. El templo está lleno de gente. Por la mañana se ha publicado en El Correo de Bilbao la esquela anunciando el funeral por Garbiñe Buruaga fallecida el día 13 de Octubre de 2006. Iker se ha situado en el primer banco junto a su madre. Al otro lado de esta se sienta su hermana Itziar, ambos acompañados por sus respectivas parejas, Amaia y Rubén. Gira la cabeza y comprueba que también están presentes otros familiares más lejanos, algunos casi desconocidos, todos ellos descendientes de los hermanos de Nerea, así como gran cantidad de amigos. Sonríe al pensar “ Está claro que Garbiñe era una persona muy querida en el barrio”. Situado sobre una camilla con ruedas frente a la familia, está el ataúd que contiene los restos mortales de Garbiñe rodeado por cuatro grandes círios. Todas las miradas se dirigen hacia él, algunas procedentes de ojos enrojecidos por las lágrimas. Cuando el oficiante vestido de los ornamentos sale de la sacristía, una grabación de música sacra, elegida por Itziar para la ocasión, empieza a sonar. Cuando esta se silencia, el celebrante comienza la ceremonia bendiciendo el féretro con agua bendita, con un hisopo que le ofrece un monaguillo vestido con un alba blanca. A continuación eleva una oración por el eterno descanso del alma de la finada. Las lágrimas descienden lentamente por las mejillas de Nerea e Iker al escuchar las palabras del sacerdote.Luego el capellán inicia la celebración de la misa, que es seguida con atención por la mayoría de los presentes. Sin embargo Iker está como ausente, enfrascado en sus pensamientos. “ Cuando era niño, ella me iba a buscar todos los días al colegio. ¡Nunca tuve que esperarla! Y eso que con los años me fue molestando su presencia cuando estaba delante de los compañeros del Instituto “Miguel de Unamuno. ¿Le dolería a mi abuela esta actitud? Si fue así nunca me lo demostró. Perdóname abuela”.Durante el ofertorio, el sonido del Ave Maríade Hendel que tanto había gustado en vida a su amona, le devuelve a la realidad durante unos minutos, para volverse enseguida a sumir en los recuerdos de la infancia, “ ¿Te acuerdas abuelacuando cogí la escarlatina?. Como mi madre no podía ausentarse del trabajo, fuiste tú la que paso horas y horas a mi lado, intentando evitar que me rascara la piel.“ ¿Ahora, dónde estás abuela?. Me hubiera gustado tanto haberme podido despedir de ti. Ya nunca más podre acercarme a plantearte mis dudas, ni a oír tus consejos” Distraídamente fija su mirada en Nerea, que está sentada a su lado, va vestida con un sencillo traje chaqueta de color negro y una blusa blanca. Con aspecto afligido, parece estar también encerrada en sus pensamientos, sin unirse al culto funerario. “Solo puede estar pensando en la abuela, cuyos restos están delante suyo. Seguro que la atormenta el hecho de saber que no la volverá a ver”.Dirige su mirada al féretro y le viene a la memoria la alegría con que la abuela le acogió cuando le comunicó que había superado la selectividad ó como le apoyo cuando dijo que quería ingresar en la Escuela Superior de Hostelería de Bilbao, enfrentándose al resto de la familia que le empujaba en otra dirección, argumentado que la cocina era una profesión menor. También le apoyo cuando expuso su intención de ingresar en la Escuela de Alta Cocina de París dirigida por Alain Ducasse. ¡Siempre supo estar a mi lado!Un movimiento a su lado le hace dirigir la mirada hacia su hermana Itziar. La conoce bien, por lo que está seguro de que su principal preocupación es su madre. Probablemente se estará planteando ¿Qué pasara cuando todo haya pasado y se encuentre sola en el piso? ¿Se amoldará a vivir sola? ¿Se hundirá anímicamente?Sabe que su hermana hará todo lo posible por ayudarla y hacerle compañía. No obstante como madre, pensará que su primera obligación son sus hijos, por lo que sabe que no podrá estar con ella todo lo que ésta la va a necesitar. Conociendo a su hermana es esta impotencia lo que más le debe estar atormentando.Nota el brazo de Amaia, que le estrecha el suyo contra su cuerpo. Se fija en su aspecto fatigado, fruto del tiempo que han pasado juntos en el tanatorio recibiendo las condolencias de los muchos amigos y deudos de la abuela. Sus miradas se cruzan, aunque no se dicen nada, ella esboza una sonrisa cariñosa que intenta trasmitirle su duda ¿Sabrá ella ayudarle a superar este trance?Poco a poco se ha ido dando cuenta de la importancia que aquella mujer, para ella desconocida, había tenido en la vida de su novio.Todos estos pensamientos son interrumpidos por las palabras del sacerdote, que finalizada la misa, cogiendo el micrófono quiere dirigir unas palabras en recuerdo de la fallecida. ─Despedimos hoy a Garbiñe. Muchos de vosotros la recordaréis como una colaboradora habitual de la parroquia. Esta circunstancia me ha permitido tener la oportunidad de conocerla bien. Su conducta ha sido un ejemplo para muchas personas. Siempre supo ayudar a su prójimo. Siempre supo estar al lado del que la necesitaba dándole su apoyo, su cariño y su calor humano. Garbiñe fue siempre una buena cristiana. Dios la acoja en su seno. Os pido una oración por su alma.Al oír estas palabras, Iker dirige su mirada hacia su madre. Se da cuenta que no puede aguantar más y que sollozando debe sentarse en el banco para coger aliento. Intenta, junto a su hermana consolarla sin conseguirlo. Solo la mirada tierna y de preocupación de su nieta que al verla llorar se ha acercado y con sus palabras espontáneas le dice:─Abuela, te quiero ─solo estas palabras inocentes logran calmarla. Con una sonrisa Nerea coge a la niña en sus brazos y le da un fuerte abrazo y un beso en la frente, mientras la niña le acaricia el pelo. Luego, dirigiéndose a Iker le comenta:─Quisiera poder creer en un reencuentro con ella en la otra vida, pero las dudas sobre esta posibilidad me abruman. En momentos como este, desearía ser una creyente sin fisuras como lo fue mi madre. Pero me cuesta asumir algunos aspectos de la religión; estoy llena de dudas.

Iker le da un abrazo y un beso en la frente en señal de comprensión.─ Te entiendo perfectamente mama. A mí me pasa algo parecido. Al finalizar la ceremonia, mientras los empleados de la funeraria retiran el féretro, la familia sale de la iglesia. Aún les queda el duro trámite de recibir en el pórtico del templo, el pésame de la multitud de familiares y amigos que han acudido a dar su último adiós a Garbiñe. Como autómatas Nerea, Itziar e Iker estrechan las manos de todos ellos. A unos los conocen bien y con ellos cruzan algunas palabras. Otros les son desconocidos y el intercambio verbal es puramente protocolario. Una vez finalizado este ritual, Rubén e Itziar acompañan a Nerea a su coche, mientras que el resto de la familia sube al Renault de Amaia, para dirigirse al cementerio y asistir al entierro, que por expreso deseo de la abuela se realiza con la única asistencia de los familiares .

VII.- Bilbao.16 de Octubre 2006Dos días después del entierro de Garbiñe, Iker ha quedado con la familia para comer en casa de su madre y así acompañarla durante unas horas. Al entrar en el salón familiar, la ve rodeada de sus nietos. Aitor, que juega concentrada su atención en su Nintendo y Gorka, que en un rincón del salón dibuja un paisaje. Solo la pequeña Itziar está sentada junto a ella. Se fija en que su madre sigue guardando el luto. Si bien la ve algo más animada. Nerea juega con su nieta con una pequeña muñeca a la que ella pone voz, mientras la sostiene con una mano. No obstante puede percibir su malestar en la forma con la que acaricia su sencillo collar de perlas, que constituye el único adorno alrededor de su cuello. ─¿Qué tal familia? ¿Cómo está la niña más bonita del mundo? ─dice dirigiéndose hacia su sobrina Itziar cogiéndola en brazos para darle un beso. Luego añade dejando la niña en el sillón, que quiere volver con su muñeca ─Perdonad que nos hayamos retrasado, pero hemos estado con Patxi y Miguel. Querían conocer mejor a Amaia. ¿Y tú ama, cómo te encuentras hoy?─Mejor. Poco a poco me voy haciendo a la idea de la ausencia de la abuela. Es duro, pues cada detalle de la casa me la recuerda. Menos mal que os tengo a todos vosotros conmigo.Dirigiéndose a su cuñado pregunta:─ ¿No está mi hermana?─ No, ha salido un momento a comprar pan, pero enseguida vuelve. Iker se fija en su cuñado, que está leyendo El Correo Vascosentado en uno de los sillones. Desde hace unos días lo nota algo diferente. Lo encuentra más envejecido, tal vez porque ha perdido bastante pelo, lo que le ha causado una calvicie más pronunciada a nivel de la coronilla. Su hermana tiene razón al decirle que debe cuidarse más, está demasiado obeso. El traje gris oscuro que viste no contribuye a rejuvenecer su imagen. Definitivamente parece que tenga más años de los 43 que tiene. Aprovechando que levanta los ojos del periódico se decide a preguntarle─ ¿Rubén, te pasa algo? ─ No. No. Estoy bien. Es solo el cansancio de estos últimos días.Poco después entra su hermana en el salón cargada con el pan, tras saludar a todos pregunta:─ ¿Cuándo tenéis que volveros a Pamplona?. ─Bueno, como sabes el permiso por fallecimiento de un familiar solo es de tres días hábiles.─luego dirigiéndose a su madre añade ─Mama. Me cuesta decirte esto, y más habiendo oído tus últimas palabras. Intentaba posponer el anuncio, pero ya que Itziar lo ha preguntado, tengo que decirte que el domingo nosotros dos, nos tendremos que volver a Pamplona ─mientras dice esto ha cogido las manos de su madre y la mira directamente a los ojos con cariño.─ ¿Tan pronto tenéis que volver a Pamplona? ─ pregunta Nerea con cara de angustia.─Es duro, pero es así. ¡Ya me gustaría poderme quedar más tiempo! No obstante en cuanto pueda, volveré algún fin de semana. Ya he hablado con Itziar y estará pendiente de ti para cualquier cosa que necesites.Rubén al oír la conversación, deja la lectura y comenta: ─Ya que te has de ir. Tal vez sería conveniente ir poniendo en orden los papeles de Garbiñe. Dentro de unos días habrá que solicitar la apertura oficial del testamento y para entonces sería bueno saber lo que tenía la abuela en los bancos y si tenía algún seguro─No estoy todavía de humor para papeleos. Ya tendremos tiempo más adelante. Prefiero evitar todo aquello que me traiga recuerdos y aprovechar el tiempo en que podemos estar juntos ─ responde Nerea levantando la vista.─ Bueno, yo solo lo decía, porque como Iker ha de volver a Pamplona, podríamos hacerlo juntos esta tarde. ¡Bueno, si a ti te parece bien!─Estoy de acuerdo contigo en que hay que revisar los papeles, pero hoy, yo tampoco estoy de humor para papeleos. Si quieres encárgate tú, al fin y al cabo tú eres el gestor.─Muy bien, ya me encargo yo. Como no tengo nada que hacer esta tarde, después de comer me pondré a revisar papeles, mientras vosotros veis la televisión y así os podre informar a todos de la situación económica de la abuela, antes de que vosotros os vayáis a Pamplona...Rubén resignado, continúa leyendo el periódico. Iker se da cuenta que Itziar se ha sentado al lado de su marido y aunque no le dice nada, su mirada asombrada le interroga por su actitud. Conoce a su hermana muy bien y sabe que ésta no está conforme con las prisas de su marido por enterarse del contenido de los papeles de la Amona. Luego se fija en Rubén, aunque solo es cinco años mayor que ella, su calvicie y los kilos de más le hacen parecer mucho mayor que su hermana.

─ Entonces perfecto. ¿Quién me ayuda a preparar algo para comer? ─ dice Iker dando una palmada al levantarse del sillón.─ Yo te ayudo ─ dice su hermana Itziar.─ Y yo también ─ afirma la pequeña Itziar.Nerea aprovecha la ocasión para saber más de su futura nuera, por lo que da unas palmadas en el trasero de su nieta enviándola a la cocina para que vaya a ayudar a su mama. Una vez esta se aleja hacia la cocina, le indica a Amaia que se acerque y se siente en el sillón a su lado.─ Tengo entendido que eres de Pamplona, ¿No es así?... ─ pregunta para iniciar la conversación.─No exactamente. Aunque toda la vida he vivido con mi familia en Pamplona, mi hermano mayor Juan, y yo nacimos en Lecumberri, un pueblo