El informativo de televisión - Carles Marín - E-Book

El informativo de televisión E-Book

Carles Marín

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Beschreibung

Este libro es un manual donde se ofrece una visión pragmática de esta profesión audiovisual a partir del primer e imprescindible eslabón de la cadena de trabajo de un telediario: el redactor. La finalidad es conocer desde abajo las jerarquías y funciones profesionales, el consejo de redacción y la confección de la escaleta, las áreas de especialización informativa, el reparto de los temas y las rutinas de trabajo. Se dan las claves imprescindibles para producir, escribir, locutar y montar los formatos estándares de noticias audiovisuales, con el propósito de que el futuro profesional de tv pueda resolver con éxito cualquier tarea periodística que se le asigne en una redacción de informativos.

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Seitenzahl: 146

Veröffentlichungsjahr: 2017

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Carles Marín

EL INFORMATIVO

DE TELEVISIÓN

Producción, guion y edición

audiovisuales

EL INFORMATIVO

DE TELEVISIÓN

Producción, guion y edición

audiovisuales

Carles Marín

© Carles Marín

© Del prólogo: Pedro Piqueras

Corrección: Rosa Rodríguez Herranz

Cubierta: Juan Pablo Venditti

Primera edición:mayo de 2017, Barcelona

Derechos reservados para todas las ediciones en castellano

© Editorial Gedisa,s.a.

Avenida del Tibidabo, 12 (3º)

08022 Barcelona, España

Tel. (+34) 93 253 09 04

Correo electrónico:[email protected]

http://www.gedisa.com

Preimpresión: Moelmo,s.c.p.

Girona 53, principal

Tel. 93 507 55 58

08009 Barcelona

www.moelmo.com

eISBN:978-84-16919-05-5

Queda prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio de impresión, enforma idéntica, extractada o modificada, en castellano o en cualquier otro idioma.

A mi ahijado y sobrino, Xavier Marín Serra,

porque los niños grandes

se convierten en grandes personas.

Índice

Prólogode Pedro Piqueras

1. Introducción. El informativo de televisión como espejo del ciudadano

1.1. La confección del informativo: producción, guion y edición audiovisuales

2. La noticia, género audiovisual por excelencia. Tipología de informativos

2.1. Géneros informativos audiovisuales

2.2. Informativos diarios y no diarios

2.3. Informativos de carácter público y privado, nacional y autonómico

3. Estructura del informativo de televisión diario

3.1. Jerarquía de trabajo. ¿Quién hace qué en el informativo de televisión?

A.Dirección de informativos

B.El director de la edición de un informativo diario

B.1. Editores y coeditores

B.2. Realizador y responsable de producción

C.Jefes de área

D.Áreas de trabajo

D.1. Redacción

D.1.1. El redactor

D.1.2. Las delegaciones

D.1.3. Las corresponsalías

D.1.4. Documentación

D.1.5. Los presentadores

D.2. Producción

D.3. Realización

3.2. El consejo de redacción. La escaleta

3.3. Las áreas del noticiario. Reparto de temas

3.4. Formatos de noticias en el informativo

3.4.1. Formatos tipo

3.4.2. Combinación de formatos

3.4.3. Efectos de realización y posproducción

3.5. Controles de los estándares de calidad en la redacción y edición de las noticias previamente a la emisión

3.6.La realización y la emisión del directo del informativo

4. El informativo de televisión en la práctica

4.1. Cómo se produce, escribe y monta una noticia

4.1.1. La pieza

4.1.2. Las colas

4.1.3. El directo

5. Glosario

6. Bibliografía

Agradecimientos

Prólogo

Pedro Piqueras

Director deInformativos Telecinco

Conozco a Carles Marín desde hace ya algunos años, aprecio su trabajo, y hoy me siento honrado de acompañarle con este prólogo para su libro destinado a los estudiantes de periodismo; particularmente, para aquellos que muestran una especial inclinación por el medio audiovisual. Estamos ante un volumen acerca de los informativos de televisión que es prolijo en detalles y en el que no es fácil echar de menos ninguna cuestión de cuantas intervienen en el desarrollo de un programa de noticias. Esto tiene mucho que ver con el carácter del riguroso profesor Marín, un enamorado delmundo audiovisual dedicado a enseñar periodismo televisivo y empeñado en despertar la ilusión entre sus alumnos, como he podido comprobar personalmente en calidad de docente ocasional dentro de su departamento.

Durante casi 30 años como editor y presentador de informativos, me ha tocado vivir de lleno la evolución de un modo de hacer. Tres decenios en los que he sido testigo y a veces actor del paso de aquellos telediarios basados en una sucesión de noticias conunas cuantas grabaciones en vídeo y largas lecturas del presentador en pantalla, a un momento en que la imagen se ha constituido —incluso por sí misma— en un elemento fundamental; hasta el punto de que, en ocasiones, una determinada secuencia determina su emisión por encima de su verdadero valor como noticia. Los noticiarios de televisión se han hecho más «televisivos» que nunca y han encontrado nuevas vías para hacerse más atractivos dentro de cadenas —públicas o privadas— cuya base es el entretenimiento.

Ha habido muchas transformaciones... Hace tres decenios, los informativos estaban basados en secciones clásicas como política, economía e internacional. Casi siempre, al final del espacio, un cierre cultural y los deportes. Ocasionalmente aparecía algún reportaje en profundidad y pocos, muy pocos, informes sobre problemas, cambios o preocupaciones de la sociedad que tanto interesan hoy en día. Los sucesos y el área de sociedad eran inexistentes; para eso estaba El Caso en prensa escrita o el programa Gente en tve. Un ambiente en el que, como pueden imaginar, la crítica interna y la externa habrían avergonzado a cualquier editor que hubiera tenido la ocurrencia de introducir en la escaleta un desfile de moda, por ejemplo.

Eran los años 90 cuando Antonio Asensio y Pepe Oneto meencargaron, en Antena 3, que pusiera en marcha un programasemanal, al que finalmente llamamosEspejo Público. Fue un programa —entonces de reportajes— concebido como una revista de televisión y en el que muchos aprendimos que la información es algo más que aquello que los periodistas queríamos o debíamos contar... De pronto advertimos que, lejos de vetustos propósitos y obligaciones como informadores, nos debíamos también al interés del espectador y aquel espacio se llenó de reportajes acerca dela actualidad informativa nacional e internacional, de terrorismo... —que entonces eta pegaba y fuerte—, pero también nos sumergimos en problemas como el de las sectas o las drogas, o hacíamos nuestros particulares viajes a centros de peregrinación o al desconocido mundo rural y a veces vacío de España. Queríamos escapar del aburrimiento; debíamos aceptar aquella máxima de Jesús Hermida en el sentido de que lo anodino, lo tedioso no tenía cabida en un medio como la televisión. Sí, debíamos escapar del sopor haciendo incluso concesiones al mundo de la salud, la moda o la cirugía estética... incluso con un cierto toque de ironía y hasta humor en algunos asuntos. Sin saberlo, llegamos a aceptar las reglas del llamado «infoentretenimiento» que más tarde llegó a contagiar, en mayor o menor medida, a los informativos, con el consiguiente escándalo de aquellos que consideraban los noticiarios de televisión como un simple sucedáneo del periódico o la radio en imágenes. ¡Anatema! Llegaron a gritar.

Hubo otras experiencias que influyeron, desde mi punto de vista, en un cambio de paradigma con respecto a la información televisiva. Por ejemplo, determinadas alteraciones formales; hemos pasado de los antiguos informativos basados en la tradicional pirámideinvertida, a los actuales construidos sobre la base de varios segmentos en los que importa, y mucho, cómo atraer y mantener la atención del espectador durante todo el tiempo de emisión. Había que sorprender al televidente, evitar su fuga hacia otras cadenas. Aparecieron los cebos, las ráfagas, las noticias breves...Podríamos decir que los informativos de televisión tenían que dejar de ser un bloque compacto de noticias y acercarse —salvando las distancias en forma y contenido— al mundo de los actos de las obras teatrales o a las composiciones musicales, las sinfonías con su allegro, su scherzo o su molto vivace. Se trataba de contar una historia, una reflexión sobre la actualidad, con noticias relacionadas entre sí y cambios de estructura y ritmo que consiguieran el favor del televidente.

Estamos en un momento en que ni siquiera los grandes intelectuales desprecian este medio de comunicación, aunque sea como escenario para la expresión, para la creatividad en informativos y en programas de entretenimiento. Un medio que reinó en toda la segunda mitad del siglo xx y que seguirá reinando, al menos en los primeros decenios del sigloxxi. Hasta George Steiner, unode los grandes sabios de nuestro tiempo, se refiere a ello recordando la capacidad creadora de Shakespeare al decir: «Para mí es un actor sublime, un escritor de guiones a quien le habría fascinado la televisión (...) maneja cinco versiones de una misma escena...». Sí, porque la televisión es creatividad, sorpresa, lucha, en fin, contra el tedio. Incluso en los informativos.

Son tiempos de cambios —a veces rompedores, a veces paulatinos— que nos han servido para conformar los informativos de hoy en día. Las cadenas de televisión, fundamentalmente las privadas, pero también las públicas, son conscientes de que un noticiario de televisión es también un programa de televisión. Hablamos de espacios capaces de informar y a la vez capaces de crear sensaciones, de no aburrir a los televidentes.

Pero los cambios no quedan en los nuevos modelos de edición de los espacios informativos. Estamos ante un proceso de innovación permanente que ahora viene empujado por la incorporación de lo que se ha dado en llamar «el periodismo ciudadano». La apariciónde las redes sociales —particularmente Twitter— y la proliferación de cámaras incorporadas a los teléfonos móviles han contribuido a la multiplicación de las fuentes de imágenes y noticias en una proporción inimaginable sólo 10 años antes. De esa forma, la proliferación de periodistas y cámaras espontáneos obliga a una nueva concepción de los informativos. Es imposible no tenerlos en cuenta en una televisión moderna que quiera acercarse al ciudadano, al televidente... pero también debemos estar pendientes, vigilantes para que los contenidos de nuestros informativos sigan siendo veraces, rigurosos.

Todas estas nuevas formas de hacer sólo explicarían una parte del sentido de los nuevos informativos de televisión. Como tal medio de comunicación de masas, la televisión se dirige a un público heterogéneo... con diferente formación cultural, con diferencia también de intereses que deben ser atendidos. La televisión tiene una función informativa; los noticiarios televisivos comparten escenario con programas destinados al entretenimiento y hacen bien en aprovechar los recursos escenográficos que el medio ofrece para atender los intereses y preferencias de los espectadores. Otra cuestión, en pleno siglo xxi, no tendría sentido.

1. Introducción. El informativo de televisión como espejo del ciudadano

La televisión nació como medio para el entretenimiento, no como medio de comunicación para la información. Para ese menester ya existía la radio —que ofrecía además inmediatez— y por supuesto la prensa, que proporcionaba al lector la posibilidad de releer las noticias en cualquier momento y en cualquier lugar desde que adquiría su ejemplar diario.

Pero la televisión evolucionó, se perfeccionó y consiguió adelantar a la radio, y mucho más a la prensa por diversas razones. El medio catódico se ofrecía como algo gratuito o casi, más allá de los cánones anuales en algunos países o de los precios mensuales, como es el caso de latvde pago, mucho más asequible que losperiódicos. La televisión bebió rápidamente de la tecnología y propició una evolución en sus contenidos que encandilaba a sus seguidores, es decir, a los telespectadores. Precisamente la tecnología y también internet han ayudado a que la televisión siga siendo —porque ya lo fue pocos años después de su aparición— un referente de credibilidad y de audiencia, en cuanto a medio de comunicación social que sirve para que el ciudadano se informe diariamente. Aquella conocida y manida frase de antaño «lo han dicho por la tele» fue durante mucho tiempo sinónimo de verdad, de autenticidad, simplemente porque había salido en un telediario. Tal y como dice el profesor Cebrián Herreros, «la televisión construye una realidad informativa a partir de los hechos ocurridos en la sociedad. No inventa la realidad como en la ficción, sino que la interpreta con sus condicionantes, intereses y objetivos. Es algo que ocurre también en nuestra vida cotidiana. Cada uno de nosotros contamos lo que vemos según como somos» (Cebrián Herreros, 2004: 15).

La información televisiva se genera, por lo tanto, a partir del enfoque de las noticias, un enfoque llevado a cabo por el profesional de forma veraz, contrastado por fuentes solventes y ajustado a los códigos deontológicos regulados por la profesión periodística en general, y por la audiovisual en particular. Aun así, «el periodista no tiene siempre libertad absoluta para elaborar la información, porque las cadenas [de televisión] están sujetas a diversas presiones de las que no pueden desprenderse fácilmente. Los diferentes sectores conocen bien el valor y la trascendencia de lainformación y la capacidad de las televisiones para influir en la opinión de los ciudadanos, cambiar sus actitudes y modificar sus conductas y actuaciones» (Soengas, 2008: 105). Hay directivos de cadenas de tv, sobre todo de índole privada, que piensan que los informativos son un programa más de televisión, que en vez de hacer reír, llorar o simplemente entretener al telespectador, como ocurre con otros espacios, le informa. En muchos de estos informativos se pretende dar las claves de las noticias al telespectador para que éste se haga una idea de cómo es la realidad de lo que ocurre en su país y en el mundo, y a partir de ahí que sea él mismo el que reflexione y cambie o no la opinión que tenía formada previamente de lo que era esa realidad.

Los informativos representan, por lo tanto, el reflejo de la sociedad, de lo que le afecta en su entorno más cercano o más lejano, aunque sean culturas, identidades y formas de ser diferentes. El noticiario es el punto de referencia que toda televisión, principalmente generalista, desea tener en su parrilla de programación. Y decimos de referencia no sólo para los directivos de televisión, sino también para el mismo telespectador, ya que un informativo suele decir mucho de la idiosincrasia de su público y también de la de su propio canal detvque, al fin y al cabo, existe porque tienemillones de telespectadores que lo sintonizan todos los días delaño. Así pues, hay una retroalimentación entre canal y audiencia, aunque ésta pueda mantenerse fiel, fluctúe o desaparezca irremediablemente. El telespectador, a la postre, se siente libre y se guía por lo que más le llama la atención, sea un programa informativo, de entretenimiento, de ficción, de telerrealidad, etcétera.

Pero el punto negativo de cualquier televisión está en la propia evolución del medio, sobre todo en lo que a infoentretenimiento se refiere. El periodismo informativo, el que ofrece la veracidad de los hechos a través de imágenes y de sonidos reales, ha perdido parte de su esencia, convirtiéndose a menudo en periodismo de opinión y quizás de espectáculo. En programas donde la información es el eje central —y que no se confeccionan como noticiarios tradicionales—, la noticia pasa a convertirse en el blanco de contertulios que, más que hablar y opinar sobre los temas de máxima actualidad, gritan, se exaltan y muestran posicionamientos enfrentados que encandilan a un telespectador con deseos de entretenerse en el sofá de su casa.

Ante esta vorágine del infoentretenimiento posiblemente más frívolo, en el que faltan más explicaciones para que el telespectador razone después, convendría volver al periodismo verdadero, al periodismo de la carrera de prestigio frente al postureo que predomina hoy en día. A veces la imagen del periodista prima sobre el contenido y, por ello, es necesario regresar al periodismo de vocación, al periodismo de trinchera, al periodismo informativo de verdad... Frente al periodismo de impacto y de opinión, periodismo de información.

1.1. La confección del informativo: producción, guion y edición audiovisuales

Más allá de ideologías y líneas editoriales, los informativos de televisión diarios en España gozan, en general, de una buena factura, tanto desde el punto de vista de los contenidos como desde la técnica empleada. La jerarquización en el trabajo y la experiencia acumulada de periodistas, reporteros, realizadores, técnicosde sonido, presentadores, documentalistas, infografistas, etcétera, han hecho que los noticiarios respondan no sólo a la inmediatez de cualquier noticia y a las expectativas de la audiencia por conocer la verdad de lo sucedido, sino a la calidad y credibilidad de aquello que cuentan y, por ende, de la forma en cómo lo cuentan.

Este libro,El Informativo de Televisión, es un manual para estudiantes de comunicación, para profesionales de la televisión y para todos aquellos lectores interesados en cómo se hace un informativo desde dentro y partiendo de cero. La novedad que presenta esta publicación con respecto a otras de este tipo es una visión pragmática de esta profesión, a partir del primer e imprescindible eslabón de la cadena de trabajo que conlleva la elaboración diaria de un telediario: el redactor. Al llegar a la redacción de cualquier informativo televisivo, este profesional tiene que lidiar para hacerse un hueco entre sus compañeros, aprender la realidad de un trabajo duro y, al mismo tiempo, apasionante, y lograr entender las estructuras periodísticas, técnicas y humanas de una profesión a menudo plagada de egos y envidias.

Partimos del redactor para que se conozca desde abajo la jerarquía de trabajo, las funciones de cada profesional en una redacción de un informativo genérico de ámbito nacional, el consejo de redacción y la reunión de escaleta, las áreas de especialización informativa, el reparto de los temas y las rutinas de trabajo. Profundizaremos en los formatos que son necesarios para poder llevar a cabo un noticiario, así como el control del trabajo por parte de sus responsables y los controles previos a la emisión, tanto de edición como de todo lo relacionado con la realización. El argot utilizado, tanto técnico como periodístico, también será objeto de descripción y análisis. La finalidad de todo ello es que el lector se sienta como si estuviera ubicado en el puesto de trabajo de un redactor a punto de realizar su cometido diario. Así pues, conoceremos y desarrollaremos la labor del redactor:

• Antes de llegar a la redacción.

• A la llegada a su puesto de trabajo.

• Al conocer su cometido de la jornada.

• Llevando a cabo su labor.

• A la vuelta, después de cubrir la noticia.

Otra novedad que incorpora este libro es saber cómo se lleva a la práctica la cobertura informativa que se le ha asignado al profesional. Para ello, se analizarán la escritura, el guion y el montaje de la noticia a través de diversos formatos, y se darán las claves para lograr superar con éxito cualquier encargo por muy enrevesado que éste sea. Mediante códigos qr y enlaces a vídeos de las noticias emitidas en las cadenas de televisión de ámbitonacional: Mediaset España y Radio Televisión Española (rtve) pod