El manual del éxito interior - Marc Romera - E-Book

El manual del éxito interior E-Book

Marc Romera

0,0

Beschreibung

Tras su primera publicación "La felicidad en tus manos" de la que se han vendido más de diez mil ejemplares por todo el mundo, Marc intenta sorprendernos una vez más en este libro, con nuevas historias que nos ayuden a reflexionar. Nuevos ejemplos reales que nos sirvan de inspiración y nos puedan motivar. También pondrá a nuestra disposición cierta información y los recursos necesarios para incrementar nuestro potencial personal, entender las emociones y aprender a gestionarlas hacia nuestros propósitos. Aclarará el concepto de coaching y su uso. Y finalmente intentará desafiar al lector para que luche en el camino tras sus sueños y entienda la importancia de la actitud a la hora de lograr el éxito interior y la felicidad. Marc, no solo dispondrá al lector de una información valiosa para nuestro crecimiento sino que además, buscará contrastarla con su propia experiencia y filosofía de vida, añadiendo reflexiones personales y entreteniendo al lector con nuevas anécdotas. Cree en ti, es en definitiva el concepto que intenta trasmitir este libro que tiene la finalidad de impulsar al lector en la búsqueda de su auténtico propósito de vida.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern
Kindle™-E-Readern
(für ausgewählte Pakete)

Seitenzahl: 330

Veröffentlichungsjahr: 2022

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



© Marc Romera Alvarez

© Letras de Autor

Teléfono: 91 151 16 [email protected]

Maquetación editorial: Y. Vargas

Ilustraciones:©YudiVargas

Primera edición: septiembre 2017

ISBN: 978-84-16760-67-1

DepósitoLegal:

La reproducción total o parcial de este libro no autorizada vulnera derechos reservados. Cualquier utilización debe ser preferentemente concertada.

IMPRESO EN ESPAÑA • UNIÓN EUROPEA

«Nuestro mayor miedo No es que No eNcajemos… Nuestro mayor miedo es que teNemos uNa fuerza desmesurada, es Nuestra luz y No Nuestra oscuridad lo que más Nos asusta, emPequeñecerse No ayuda al muNdo, No hay Nada iNteliGeNte eN eNcoGerse Para que otros No se sieNtaN iNseGuros a tu alrededor, todos deBeríamos Brillar como haceN los Niños, No es cosa de uNos Pocos, si No de todos, y al dejar Brillar Nuestra ProPia luz, iNcoNscieNtemeNte, damos Permiso a otros Para hacer lo mismo, al liBerarNos de Nuestro ProPio miedo, Nuestra PreseNcia liBera automáticameNte a otros… Señor…, quiero darle las Gracias…, me ha salvado la vida».

Película Coach Carter [Entrenador Carter]

«Disfrutar de la vida coNsiste, eNtre otras cosas, eN Poder ver la GraNdeza de los Pequeños momeNtos y quitarle imPortaNcia a los GraNdes ProBlemas».

Marc Romera

«A veces, simPlemeNte hay que dejarse llevar, hay que Permitirse seNtir. A veces, es mejor No hacer demasiados PlaNes y dejar que la vida sea la que Nos sorPreNda».

Marc Romera

Índice

Agradecimientos

Prólogo

Introducción

1. Investigando en la consciencia y buscando las auténticas respuestas

2. Autoconocimiento, efecto Pigmalión y fortaleza mental

3. ¿Qué es eso de la inteligencia emocional?

4. Los nueve relatos que te harán despertar

5. Historias reales que marcan la diferencia

MICHAEL JORDAN

ALBERT EINSTEIN

STEPHEN KING

LESLIE BROWN

OPRAH WINFREY

MUHAMMAD ALI

6. La mente humana: nuestros pensamientos, patrones y programación

7. Nuestros mayores enemigos: el miedo y las limitaciones

8. Actitud

9. La autorrealización personal, la empatía, la escucha activa y la comunicación asertiva

10. Cuestión de liderazgo

11. Los valores que cambian el mundo

12. Si vas a soñar, sueña en grande

13. Un mundo en constante cambio

14. Las reglas de la sociedad

15. La magia que se esconde tras las palabras

16. El poder de la motivación y de creer en uno mismo

17. La felicidad y el éxito

18. 21 consejos que transformarán tu vida

19. Escribe tu gran final

AGRADECIMIENTOS

Antes de empezar este libro, quisiera poder agradecerle a toda esa gente que me ha impulsado, apoyado o aportado algo para que de algún modo, en este momento de mi vida les tenga un especial cariño.

Si bien es cierto que quisiera poner el nombre de todos y cada uno de ellos, al final he ententido que acabaría por aburrir al lector ajeno de mi círculo de amistades, familiares y compañeros y no acabaría antes de 5 o 6 páginas, porque de algún modo todos me han apoyado personalmente y es algo que me encantaría hacer, pero de algún modo, ellos saben lo especiales que son en mi vida, así que sin mas, me dedicaré a dar las gracias de un modo escueto y preciso a los que son el auténtico pilar imprescindible en mi vida y hacer de este modo que la lectura sea más fácil y amena.

A mis padres, por haberme aportado un sinfín de valores y haberme apoyado incondicionalmente a lo largo de toda mi vida. Si hay alguien a quien se lo deba todo, es a ellos.

A mi pareja e incondicional compañera de viaje, Telma. Por ser una mujer y persona de la que siempre enriquecerme y que en definitiva hace que cada día de mi vida, sea un placer vivirlo en su compañía.

A todos mis amigos y familiares por abrazarme con su apoyo y comprensión. Por estar a mi lado en todo este proceso de edición y también durante toda mi existencia.

A Nacho guerreros por haberme dedicado parte de su tiempo en escribir el prólogo de este libro y contribuir a la difusión de mi gran mensaje, lleno de ilusión y buenas intenciones.

A Victor kuppers, por ser una persona fantástica y haberme motivado a continuar en la búsqueda de mi gran propósito de vida.

Y de forma general, a ti lector, que me has dado la oportunidad de leer mi libro y dejarte abrazar por mis particulares conceptos y filosofía de vida, asi como todos aquellos que me siguen de forma incondicional tras las redes sociales y me regalan su tiempo.

A todos, gracias.

PRÓLOGOPróloGo de Nacho Guerreros “Koke”

Me gusta esta hora de la tarde en el que regresas a casa, te pones tu ropa cómoda, meriendas y te dedicas a lo que más te gusta: no hacer nada. Es una aproximación fiel a la felicidad completa, al paraíso. Sentado en mi rincón favorito del salón ordenador en mano, contemplo a mi lado a “Bilbo”, mi perro y él debe tener la misma sensación que yo puesto que dormita recogido en ovillo con respiración pausada y gozando de la ya casi penumbra que nos regala el atardecer. No quiero encender la luz todavía, me gusta aprovechar y exprimir los últimos rayos de sol del ya moribundo invierno.

Supongo que el lector de mis líneas estará de acuerdo conmigo en todo o en casi todo lo expuesto en el párrafo anterior y además si no lo estuviera, quizá sienta cierta envidia de la sana y se preguntará a sí mismo los requisitos necesarios para llegar a esa felicidad tan plena.

En realidad sólo es un premio, sí, un premio. Esa sensación no existiría si llegases a casa a la misma hora o a otra cualquiera sin haber hecho algo provechoso ya sea en tu trabajo, en un voluntariado, practicando deporte o pintando. Es decir, desarrollándote. Sin ese desarrollo personal nos es imposible experimentar ese grado de satisfacción que día a día nos regala éste viaje que es la vida.

La motivación es según el diccionario: “cosa que anima a una persona a actuar o realizar algo”. Sabemos que en ciertas edades, sobre todo en la adolescencia, la motivación no está presente en casi ningún aspecto de la vida, nos cuesta encontrar nuestro hueco, estamos perdidos buscando una identidad que desde esa perspectiva nos parece inalcanzable. Recuerdo mis trece, mis catorce, mis quince años encerrado en mi habitación, sin hacer nada, tumbado y soñando despierto con el éxito que algún día llamaría a mi puerta. Poco podía imaginar entonces que el éxito no se encuentra por casualidad ni te lo regalan ni lo puedes comprar como un billete de lotería: “La fama cuesta, y es aquí dónde vais a empezar a pagar, con sudor” eso decía a sus alumnos aquella inolvidable profesora de la menos inolvidable serie de televisión “Fama”, y no puede ser más clara y más contundente. Frase mítica llena de verdad.

Para algunos lo cómodo es esperar sin hacer nada, quejándose por cualquier cosa, poniendo excusas a la mínima con tal de no salir de su zona de confort. Estas personas tóxicas no atienden a razones y ellas mismas creen que su fracaso es por culpa del otro, piensan que los demás le han robado ese éxito que él tanto soñaba, y nada más lejos de la realidad. El éxito sea en el ámbito que sea hay que ganárselo, lucharlo, pelearlo y demostrarlo. Siempre he intentado huir de éste tipo de personas, aunque a veces tu radar no funciona bien y algunas acaban colándose en tu vida. Afortunadamente la edad te da un sexto sentido y al poco tiempo ya les has abierto de nuevo la puerta para que te abandonen amablemente.

Concretamente el año pasado viví una de las peores experiencias de mi vida. Se me ocurrió montar un negocio, siempre he sido muy emprendedor y culo inquieto y a veces impetuoso, y ese ímpetu me llevó a cometer uno de los mayores errores de mi existencia. Adquirí un local en traspaso, era un bar, muy cerca de mi casa. En este lugar trabajaba un joven que en principio me daba buena espina y me convenció para que me asociara con él. Cosas de la vida supe desde el primer momento que me había equivocado. Aún así seguí para adelante y llegó la hora de contratar al personal, recordé que un conocido me había pedido ayuda en varias ocasiones porque tenía dificultades económicas y le dí trabajo. Aceptó.Vino y lo hizo muy bien pero al día siguiente ya no apareció. Estaba enfermo. “Qué casualidad y que mala pata” pensé yo, nos arreglamos como pudimos y a los dos días la que no apareció fue la chica. La llamamos varias veces por teléfono y jamás obtuvimos repuesta. Era domingo y el local estaba a tope, intenté ponerme en contacto con gente que había colgado sus currículums en una web y que buscaba trabajo en hostelería y nadie y repito nadie vino a trabajar. Fue un desastre. Maldije todo lo que pude maldecir y finalmente una chica que estaba allí de cliente nos echó una mano con tal destreza y simpatía que me hizo reconciliarme de nuevo con el mundo.

La motivación por hacerlo bien de esa chica que nos ayudó inextremis fue digna de admirar. Quizá yo no lo hubiera hecho, pero ella no lo dudó, no preguntó ni por el salario. Se puso manos a la obra y cuando finalizó formalizamos todo de una manera cordial y amable. Ese tipo de personas son las que alcanzan el éxito. Sólo el trabajo te hace llegar a lo más alto. No dudo ni niego que una lotería no ayuda ¡ojo! Ayuda y mucho, pero cómo no sabemos si seremos afortunados en el juego, mejor conseguir objetivos con el trabajo bien hecho.

Mi bar duró poco y a los tres meses traspasé mi parte, me deshice de un plumazo de un socio problemático y de un bar venido a menos. Y seguí hacia adelante, me concentré en mi trabajo y seguí cumpliendo objetivos y también por qué no decirlo soñando despierto.

Os invito a que os desarrolléis, a que os sintáis plenos, a que abandonéis la pereza y empecéis poco a poco vuestra casa por los cimientos, y cuando esos cimientos se consoliden construid ladrillo a ladrillo sin prisa pero sin pausa, para que vuestra casa luzca bonita y estilosa.Y si os caéis en el camino levantaros y comenzad de nuevo. Sólo así, vuestro premio os resultará valioso y merecido y disfrutaréis como yo lo estoy haciendo ahora con la oscuridad ya instalada en mi salón, de éste premio que es el descanso. Un descanso merecido y bien ganado.

Saludos a todos

INTRODUCCIÓN

Continúa. Esa es la palabra que tantas veces he podido escuchar de la mano de una gran mayoría de personas que me ha animado mucho desde el lanzamiento de mi primer libro: La felicidad en tus manos.

Desde el principio, siempre dejé claro que nunca fue lo económico lo que me llevó a escribir mi primer relato, y tampoco lo es ahora. Lo que me motivó fue el hecho de ayudar a miles de personas a reflexionar sobre las cosas que de verdad son importantes en esta vida. Cosas que, aunque todos conozcamos, solemos pasar por alto muy a menudo y que de vez en cuando está muy bien que nos recuerden.

Como sucede con los grandes actores, no son solo los grandes libros los que son capaces de captar tu atención durante el tiempo que dure la lectura, sino aquellos en los que, mucho más allá del contenido o de la historia que se narra, se llega a percibir la ilusión y la pasión con la que el autor escribió esas líneas. Tal vez ese sea el hecho más significativo y el que vuelve especiales a los libros. El que separa un buen libro de un libro absolutamente maravilloso. Antes de empezar a escribir este segundo gran proyecto, os quiero decir que hay mucha pasión y amor detrás de estas líneas. Lo único que falta es que vosotros la podáis sentir tal y como lo hago yo.

También debo decir que tener el placer de haber conocido a gente a la que poco o mucho haya podido ayudar aquella primera obra, ha significado para mí algo increíble que no se puede describir ni comparar con nada. Poder sentir el agradecimiento de las personas, y que me regalen algo tan importante como una sonrisa sincera desde su corazón, significa mucho para mí. Al fin y al cabo no hay trabajo mejor remunerado que el mío, pues el trabajar a tiempo completo ayudando a que las personas sean felices, y que te paguen con una sonrisa, es un gran motivo para sentirme muy afortunado y feliz.

Todavía hoy doy las gracias por haber tenido la oportunidad de vivir la experiencia que siente el autor de cualquier libro durante todo el proceso de edición, publicación y distribución de su gran proyecto.Y en mi caso en particular no solo en una, sino en varias ediciones.

Un trabajo que requiere la colaboración y sinergia de muchas partes y que, aunque suponga todo un reto por tiempo y dedicación, es algo maravilloso.

Quiero agradecérselo también, como no podría ser de otro modo, a esas personas que tuvieron un poquito de su tiempo para dedicárselo a mi libro y conocer así una parte de mi historia personal y de mi particular filosofía de vida. También a todas las que acudieron a mi presentación.Y de algún modo, a todas las que me han ofrecido su sincero reconocimiento y apoyo incondicional a lo largo del mismo. Si estoy escribiendo ahora estas líneas, es por que siento la obligación moral de aportarles un poquito más de mí y un poquito más de mi experiencia por este maravilloso viaje llamado existencia.

En esta ocasión, quiero adelantarme y quiero haceros saber a todos y cada uno de vosotros, amigos lectores, que os hago partícipes de cada página de este libro, que os pertenece por derecho.

Gracias una vez más por haberme servido de inspiración y por hacer que cada día me sienta un privilegiado por poder compartir nuevamente reflexiones que hagan que, como yo, vosotros también os sintáis un poquito más especiales.

Por otro lado, todo el mundo sabe que mejorar la primera parte de cualquier historia se convierte en una tarea difícil, dado que el lector espera volver a sorprenderse de nuevo y eleva las expectativas de lo que espera encontrar en esa segunda parte, o, en este caso, en este segundo libro.

De hecho, vale la pena aclarar que no es una segunda parte. Este libro representa un nuevo proyecto y un nuevo concepto, que pese a compartir el fin de poder ayudar como mi anterior publicación, esta se diferencia al poner al alcance del lector ciertas herramientas, reflexiones, los recursos y la información necesaria para el autoconocimiento, la gestión emocional y la conquista en la persecución de nuestros propósitos.

Antes de continuar, también creo oportuno aclarar que esto no es el típico libro de coaching con técnicas de PNL o crecimiento personal. De hecho, ni soy un autor experimentado ni pretendo serlo. Como digo, lo que expongo a continuación ya está inventado y de hecho hay miles de libros que hablan acerca de muchos de los conceptos que quiero transmitir y que os aconsejo leer si queréis adentraros más en cada una de las herramientas que trato. Voy a intentar aclarar muchas de las dudas que todo ello ocasiona, con el fin de aportar mi particular visión acerca de ciertos temas y sobre todo para facilitar el acceso a toda la información a cualquier persona que, independientemente de la edad que tenga, con la lectura de este libro pueda captar la esencia y el concepto de todo aquello que aquí se expone.

De entrada, no quiero prometer nada con esta segunda publicación. No quiero centrarme en crear demasiadas expectativas, pues el único propósito de este libro no es otro que volver a impulsar a cualquier persona a la que pueda servirle de ayuda y aportar mi conocimiento y mi propia experiencia. Al final, para poder cambiar la vida de cualquier persona, el ingrediente esencial en la fórmula mágica es la responsabilidad personal que cada uno adquiera con su vida. Vale la pena mencionar que conocimiento no es igual a sabiduría. La sabiduría (en mi opinión) es saber aplicar todo ese conocimiento en nuestra vida.

Lo único que puedo asegurar a ciencia cierta es que voy a esforzarme por volver a dar lo mejor de mí una vez más, y a intentar utilizar todos los medios que tengo a mi alcance para que el libro se pueda leer de un modo más sencillo, directo y fácil.

Este texto tratará de aportar un poco de información, para que podáis entender cómo funciona el cerebro humano, los pensamientos, las emociones, los sentimientos y nuestros particulares filtros a la hora de captar información e interpretarla para crear una reacción y podáis empezar a gestionar mejor vuestras emociones, vuestros impulsos y vuestra manera de actuar.

También hablaré de lo importante que es autoconocerse de verdad, desde nuestros valores y nuestro verdadero «SER», para comprender la manera en la que nos relacionamos e interactuamos con los demás, pues todo aquello que nos sucede, de forma directa o indirecta, es un reflejo de aquello que pensamos, y si sabemos entender la importancia de todo ese mecanismo complejo que pasa por la programación de creencias, palabras, etc., que nos han impuesto desde el momento de nuestro nacimiento, podremos llegar a cambiarlo y por tanto a vivir de un modo completamente diferente.

Puede que alguien piense que por mucho que uno entienda el funcionamiento de nuestra mente y la sinergia de esta con la realidad, la situaciones que nos vienen dadas no se pueden cambiar.Y estará en lo cierto, pero lo que en este libro pretendo revelar no es algo que cambie esa realidad, sino el resultado.Y ese resultado sí depende directamente de nosotros. Ese es el auténtico privilegio del ser humano: decidir cómo reaccionar ante una determinada situación, pues como ya podréis ver más adelante, no son los hechos los que nos limitan, sino nuestra interpretación interna de los hechos.Y si cambiamos nuestra manera de ver las cosas y nuestro «mapa» interior, cambiará nuestro mundo.

También he querido guardar sorpresas que estoy seguro de que os emocionarán, como las nuevas historias que contienen una importante información tras sus líneas (muchas de ellas verídicas) y sirven para reflexionar.

Finalmente, os quiero transmitir un mensaje lleno de pasión, de ilusión y de optimismo, porque vosotros ya contáis con una energía interior que os puede hacer brillar con intensidad, que os convierte en personas únicas y especiales. Vosotros ya contáis con la magia; lo único que quiero yo es conseguir que la veáis al acabar de leer este libro. Porque si hay algo claro en esta vida es que hemos venido al mundo para ser felices, no para ser perfectos.

Espero, de todo corazón, que os ayude y os guste.

1 Investigando en la consciencia y buscando las auténticas respuestas

Quisiera inaugurar las primeras páginas de este libro insistiendo en la importancia que tiene en nuestra vida hacerse preguntas de consciencia poderosas para poder conocernos mejor y obtener verdaderas respuestas.

La gran mayoría de personas del mundo se levantan por la mañana y viven su día a día de forma automatizada. Viven como si fueran robots programados para trabajar ocho horas, dormir otras ocho horas y malgastar las últimas ocho horas de su vida quejándose o dedicándose a cosas que no aportan absolutamente nada.

En la vida hay momentos trascendentales que nos hacen reflexionar de un modo u otro, y es la propia vida la encargada de darnos lecciones para poder aprender de los errores, mejorar y crecer como personas. Solo depende de nosotros saber interpretar las cosas de la manera correcta para sacar partido de las diferentes situaciones; recapacitar para no volver a cometer los mismos errores, ya que no nos conducen a ninguna parte y tampoco nos benefician.

Y no todo es blanco o negro, a veces también hay matices, y se puede apreciar la otra cara de la moneda, si uno permanece despierto, consciente y usa su capacidad para replantearse las cosas o cuestionarse si lo que está viviendo es realmente de la manera en que lo ve al principio, o si hay algo más allá.

Del mismo modo, si no es de una forma directa, la vida, a menudo, hace que nos cuestionemos a lo largo de nuestra existencia la importancia de ciertas cosas, mediante preguntas que todos nos hacemos en algún u otro momento. Preguntas de consciencia que brotan en nuestra mente aun sin saber exactamente de dónde, o cómo, y que tratan de hacernos reflexionar y hacernos descubrir cierta información crucial para obtener nuestras respuestas.

Pero ¿acaso esas preguntas solo suceden ante una determinada situación? ¿Acaso solo suceden unas veces y otras no?

La respuesta es «No». Muchas de las preguntas que intentamos resolver hacia fuera tienen su auténtica verdad hacia dentro, lo que pasa es que estamos tan poco acostumbrados a acallar ese ruido mental y ese conjunto de voces que gritan sin cesar las veinticuatro horas del día –lo que tenemos que hacer, creer, pensar, sentir o actuar– que nunca les prestamos la debida atención a las respuestas que nacen de la profundidad de nuestro auténtico SER, del corazón.

Yo tengo una sugerencia por la que podríamos empezar a profundizar en el tema: «Si tuvieras la oportunidad de volver a nacer, ¿volverías a vivir la misma vida?».

Está claro que la respuesta que primero nos viene a la mente es la del «No», porque nadie nace aprendido, y muchas de las situaciones que nos suceden a lo largo de la vida, son las que nos enseñan a mejorar, a aprender y a crecer como personas. Pero quiero ahondar en lo más profundo de esta pregunta.

Voy a intentar reformularla para que podáis llegar al fondo de la cuestión, y al aspecto trascendental más importante que esconde.

Si volvieras a nacer…

-¿Te dedicarías profesionalmente a desempeñar el mismo trabajo?

-¿Volverías a enamorarte de la misma persona?

-¿Volverías a actuar de la misma forma ante todas las oportunidades que tuviste?

-¿Volverías a caminar sobre los mismos pasos?

-¿Cuánto te limitaría entonces el miedo?

-¿Vivirías con el mismo entusiasmo?

-¿Qué parte de ti pilotaría tu vida: la voluntad y la consciencia o el subconsciente y el miedo?

Exactamente, ahí quería llegar. Es triste ver como un número –muy a mi pesar– grandísimo de personas seguirían respondiendo «No». Y es triste porque ese «No» representa que muy pocos ni han sabido entender el significado de la vida, ni han sabido lograr ser felices al cien por cien.

Solo aquellas personas que han vivido con plenitud, que han luchado por sus sueños, los que han defendido sus valores, que han aprendido de sus errores, que han creído en sí mismos y que han evitado ponerse impedimentos o excusas, logran responder «Sí» a esa pregunta trascendental.Y no os voy a engañar, yo no soy diferente de esa gran mayoría; hubiera cambiado muchas cosas de mi pasado en el momento en el que me hice esa misma pregunta, que, gracias a Dios, me hice muy pronto.

Pero hay una enorme diferencia entre vuestro pasado y la manera de actuar después de haceros esa pregunta, y es la capacidad de reacción.

Hay una remota clase de personas que despiertan un día y se dan cuenta de que la vida es extremadamente corta y fugaz, y que son demasiados los momentos que desperdiciamos en cosas sin importancia. (Tal vez una reflexión que uno puede hacerse en contrapartida a lo que acabo de decir es que la vida no es corta ni breve, sino que somos nosotros los que tardamos demasiado en empezar a vivirla).Y (volviendo al tema) caen en la cuenta de que no pueden ignorar más una verdad universal indiscutible: que el tiempo es lo único que no corre a nuestro favor y no vamos a recuperar nunca más. Y entonces, o nos aseguramos de aprovechar e invertir bien cada uno de esos mil cuatrocientos cuarenta minutos, o cuando seamos conscientes de lo que hemos perdido, ya será demasiado tarde. En ese momento es cuando esa minoría de personas conscientes deciden no dejar pasar ni un solo segundo más de sus vidas permitiendo que las costumbres llenen su tiempo y su rutina, para finalmente tomar el control y cambiar, de manera voluntaria y plenamente consciente, su comportamiento, sus acciones y su futuro.

Dejadme que os recuerde que de nada sirve permanecer preso de los errores del pasado, pues no se pueden cambiar, porque han sido cometidos como parte del proceso natural de aprendizaje y de evolución de cualquier ser humano. Lo tenemos en nuestros genes. Pero sí se puede decidir desde la propia voluntad no cometer esos errores en el futuro. Podéis decidir no arrastrar más ese lastre.

Por ejemplo, cuando lloramos la pérdida de un ser querido, una gran mayoría de personas se arrepiente de las cosas que no dijeron mientras compartían su vida con ellos. Pero siguen sin darse cuenta de que no pueden cambiar esa realidad. Lo que pueden hacer es aprender mucho de ella a la hora de actuar con los que todavía siguen a su lado.

Todos podemos abrazar cada día a las personas que queremos. Todos podemos dedicar un minuto de nuestro tiempo a perder esa vergüenza social infundada que padecemos y telefonear a la gente importante en nuestra vida. Da igual quién seas, en el lugar que te encuentres, o con quién estés, una llamada cuesta muy poco, pero hace muy feliz al que esta al otro lado. El problema es que nos pasamos la vida intentando crear una imagen. Según lo establecido, si queremos vender una buena imagen profesional hemos de ser serios y vestir con traje; si queremos vender una imagen deportiva, hemos de ir bien conjuntados con bambas y ropa; si queremos trabajar en un banco hemos de ir con camisa y pantalón de vestir o traje y dejando un rastro de perfume de varios metros.Y el problema es que por priorizar esa imagen a veces incluso parece que nos cueste admitir o decir «te quiero», en otro contexto o circunstancia, por vergüenza. Nos olvidamos de los más básico y sencillo y tratamos de demostrar, de impresionar, de crear esa imagen.

Uno puede preguntarse:

-¿Queda mal que te llame tu madre, tal vez tu pareja, y decir

-«te quiero», mientras estás con los amigos compartiendo una tarde de risas?

-¿Queda mal tal vez decir «te quiero»en el gimnasio, en pilates o corriendo?

-¿Queda mal hacerlo delante de algunos socios inversores, o clientes o en el despacho?

A veces uno debe de dejarse de tantos prejuicios y empezar a vivir con sus propios valores, y alejarse de todos esos cánones, reglas o juicios que dicen lo que se debe hacer y lo que no; lo que está bien o lo que está mal, porque parece que esas mismas leyes que rigen el modo de actuar, vestir y comportarse, no preparan a nadie para la muerte de un familiar. O para enfrentarse a una enfermedad.

Y entonces, ¿dónde queda todo eso cuando por desgracia nos toca asumir algo que de verdad es importante?

Lo que trato de decir (y para nada juzgar) es que a veces nos complicamos demasiado cuando la vida es muy sencilla. Y quiero recordar que siempre, siempre, siempre, en el amor, igual que sucede con la gratitud, es mejor ser pesado por exceso que arrepentirse por defecto.

Y ahora, cambiando a otro de los temas que considero importantes, una de las cosas que he podido analizar con detenimiento desde que escribí mi primer libro, escuchando y estudiando a grandes oradores, conferenciantes, filósofos, psicólogos especializados El manual del éxito interior en vertientes sociales de nuestra época, y leyendo incontables libros sobre el comportamiento humano y las emociones, es que el altruismo es una de las cosas que aportan mayor felicidad a una persona. Ayudar a otros, en lo que sea y en la medida de lo posible, aunque solo se trate de un pequeño gesto, también significa ayudarnos a nosotros en nuestro bienestar personal y nuestra felicidad interior.

Tenemos que pararnos a pensar que lo que no es normal es lo que se ve en las grandes ciudades de España y de todo el mundo: gente en las calles durmiendo mientras llueve, gente arrodillada pidiendo incluso algo tan básico como comida. El hecho de que todos actúen como si tuvieran una venda en los ojos, como si no existiera aquella realidad de la que no nos habla ningún reportaje de «Viajeros por el mundo», resulta muy complicado para el que todavía empatiza con la situación de los demás. Esa es la otra realidad, la que viven muchas personas en el mundo en estos momentos. Mientras muchos españoles se quejan porque tienen un jefe en el trabajo que parece que nunca esté de buen humor, existe otra parte que no solo no tienen empleo, sino que no tienen ni el cariño de un familiar, ni el calor de un hogar donde dormir. Mientras mucha gente no es consciente de las cantidades de comida que tiran y desaprovechan, en algún lugar, en ese mismo instante, hay personas buscando en contenedores de basura con tal de comer algo para poder sobrevivir.Y podemos tener nuestra vida y nuestros problemas, grandes o pequeños, pero no podemos ignorar esa verdad y hacer caso omiso.

Porque a todos, en un momento u otro, nos gusta que nos ayuden y que nos quieran. Y no nos gustaría encontrarnos en esa tesitura y ser víctimas de ese mismo trato por los demás. Hoy nos va todo bien pero mañana quién sabe.

Si nos preocupamos por los demás (por pequeña que sea nuestra contribución), no solo ofreciendo algo de caridad, sino yendo mucho más allá y ayudando a la persona que tenemos al lado con todo aquello que esté a nuestro alcance. Si nos mostramos altruistas, nos sentiremos cada vez mejor. No me cansaré de repetirlo: No existe nadie que trabaje en una ONG que sea infeliz. No existe nadie que al ayudar a una anciana a cruzar un paso de peatones no se sienta un poquito más feliz. Porque no somos robots. Somos personas. Y poder servir para ayudar en las pequeñas cosas nos reconforta, como si de un premio emocional se tratara.

Por favor, intentad realizar este ejercicio y convertirlo en un hábito para poder comprobar en primera persona cuál es el resultado. Mejorará vuestra autoestima, podréis ver que en la gran mayoría de ocasiones vuestra ayuda será apreciada y reconocida, y hará que os sintáis verdaderamente felices. Pero antes de empezar, tenéis que ser conscientes de que desarrollar un nuevo hábito requiere poner toda vuestra energía en ello para poder sustituirlo por el que le precede.

Por otro lado, no creo que existan personas buenas o malas, sino personas con un comportamiento que viene condicionado por determinados factores e influencias, como su historial familiar, su país de origen, su cultura, su religión y un sinfín de factores más, que afectan directa o indirectamente a su comportamiento y manera de proceder.

Pero esas personas también merecen la oportunidad de ser mejores. No se trata de ser «buenas personas» con quien se porta «bien» con nosotros, porque pensar que algo es bueno o malo depende de la manera en la que gestionamos las emociones que nos producen esos comportamientos y por la manera y el criterio que tenemos para juzgarlo. ¿Quién puede decir a ciencia cierta lo que es bueno o malo? Nos basamos en lo que nos han inculcado desde nuestro nacimiento nuestros padres, profesores y la sociedad, pero ¿existe algún libro milagrosamente escrito en el que se encuentren todos los procedimientos correctos para actuar y que diferencie lo que es bueno de lo que es malo? Si es así, por favor, contactarme urgentemente por mensaje privado en mis redes sociales, o enviando un correo electrónico [email protected]. Todo depende de criterios, de juicios, de nuestra percepción y en definitiva de nuestros valores, o incluso de muchos que ni siquiera son nuestros, pero que, como decía, nos han inculcado. Solo seremos felices cuando tratemos de ayudar, hagamos el esfuerzo de entender a todo el mundo y dejemos los prejuicios a un lado. Son precisamente los prejuicios hacia las personas, por su apariencia, por su edad, por su religión o su raza, los que nos impiden evolucionar en el camino de nuestro crecimiento personal.

Cuando entendamos que los demás muy a menudo no nos dan ni nos quitan nada y que son un reflejo de lo que tenemos y de lo que nos falta, avanzaremos un gran paso antes de juzgar. Porque a veces deberíamos recuperar y recordar nuestra humanidad y ver que todos hemos nacido del mismo modo y a su vez todos somos personas diferentes. Y ser diferentes es precisamente lo que nos convierte a cada uno de nosotros en personas especiales. Y si no cambiamos nuestra manera de actuar nosotros primero, delante de otras personas, entonces tampoco podremos darles a los demás la oportunidad de que sean mejores personas.

A continuación para hacer mas amena la lectura, me ha parecido divertido ilustraros con una pequeña fábula que resume muy bien cómo solemos utilizar los prejuicios en situaciones habituales con cualquier persona, incluso con los niños, como en este caso particular.

La historia del joven David y la camarera de la heladería «La Italiana»

Una calurosa mañana de verano, un joven llamado David, entró en un conocido establecimiento de helados, famoso por su gran variedad de sabores y por un gusto exquisito. El joven se sentó en la única mesa que vio disponible, y la camarera se acercó y le pregunto: «¿Quieres alguna cosa?», a lo que el niño respondió: «¿Cúanto cuesta un helado de chocolate con almendras?». La camarera apresurada por la gran cantidad de gente que entraba en la heladería, se apresuro: «3 euros y 50 céntimos». El niño sacó su mano del bolsillo con un número de monedas y lo examinó. Acto seguido prosiguió con otra pregunta: «¿Y cuánto cuesta un helado solo de chocolate con una bola?». La reacción de la camarera cada vez era más tensa, y esta le respondió de inmediato: «1 euro y 75 céntimos». Finalmente la camarera indignada y apresurándose a atender a los demás clientes, añadió: «Bueno, ¿vas a pedir algo o no?», a lo que David respondió: «Sí, por favor, póngame entonces solo una bola de helado de 1 euro». Finalmente el joven se aventuró a comer su helado rápidamente para no molestar más a la camarera y se marchó del establecimiento dejando un montón de monedas sobre la mesa. Al ir a recoger la mesa, la camarera se percató de que había dos montoncitos de monedas perfectamente colocados al lado del envase del helado; a un lado había 1 euro en 5 monedas de 20 céntimos y al otro lado 75 céntimos de propina para la camarera. Su propina.

Puede que muchas personas al leer este relato se acuerden de alguna situación similar en la que se vieron protagonistas. Espero que os pueda servir de reflexión para olvidar los prejuicios a la hora de juzgar a otras personas y así conocer lo mucho que nos pueden ofrecer.

Quiero hacer hincapié en que el tiempo (como he dicho anteriormente) es fugaz, se desvanece rápidamente como la arena en el interior de un reloj. Por eso deberíamos darle el valor que se merece y empezar a disfrutar de las pequeñas cosas que nos ofrece la vida. Porque son esos pequeños momentos los que hacen grande la vida. Quiero recordar una de las incontables frases célebres que he leído a lo largo de mi vida, y que decía que «la única manera de sobrevivir ala eternidad es ser capaz de apreciar cada uno deesos momentos».

Desde este preciso momento, podéis cambiar las cosas sin importar el punto en el que os encontréis de vuestra vida. Afrontar cada día con actitud y entusiasmo depende encarecidamente de nuestra voluntad y de tomar una decisión consciente.

Nunca es tarde para luchar por lo que siempre soñasteis y nunca es tarde para convertirnos en las personas que siempre quisisteis ser. Las excusas están hechas para las personas que deseen utilizarlas, no para aquellas que estén dispuestas a pasar a la acción, porque ahí se esconde el secreto que diferencia a los ganadores de los que fracasan en sus vidas. Quien quiere hacer algo encontrará los medios, mientras que quien no quiere encontrará excusas.

Dejadme que os recuerde que vivimos envueltos en un mundo en el que se desarrolla una filosofía pesimista, rodeados de gente que trata constantemente de buscar culpables, de buscar justificaciones, excusas. De esos que buscan señalar con el dedo a los demás. Pero permitidme que os recuerde que no existe nadie que sea feliz siendo pesimista. No existe nadie que haya conseguido cumplir con todos sus propósitos siendo pesimista. Las personas que ganan a la vida luchan de forma incondicional y están comprometidas consigo mismas, y a pesar de las circunstancias y de lo duras que se presenten las adversidades se atreven a seguir soñando, a seguir caminando hacia delante, a seguir empujándose a sí mismos, sintiéndose los únicos responsables de su futuro y de su destino. Solo cuando sintáis que lo habéis dado todo, que habéis puesto toda vuestra energía y vuestra voluntad en ello, el universo os dará los medios para ayudaros. Os enseñará el camino.

No desistáis. Sabed que cuando envejezcáis solo os preocuparán aquellas cosas que no os atrevisteis a intentar. Solo os arrepentiréis de aquellos sueños que dejasteis durante el camino.

Puede que haya mucha gente escéptica que crea que nada de esto es real, que esto es demagogia. Pero permitidme que os diga que las cosas funcionan cuando uno cree, cuando explota todo el poder de su imaginación y pone toda su voluntad y su esfuerzo en ello. No se puede juzgar sin antes haberlo intentado.Y si alguien no lo quiere intentar al menos que no juzgue.

Lo que está claro es que basta repasar la lista de gente exitosa para comprobar que de verdad lo que estoy diciendo es real. Es un hecho tangible.

No culpéis a otras personas de vuestros fracasos. Dejad de llevar gente a la «hoguera» por errores que habéis cometido vosotros. Errores que os pertenecen. Empezad a responsabilizaros de vuestra actitud y cambiad hasta donde estéis dispuestos a llegar. Porque para aprender algo nuevo, uno debe de desaprender algo viejo.Y para ganar nuevos patrones impulsores, uno debe deshacerse de los viejos patrones limitantes.

El arrepentimiento o las justificaciones no os darán aquello que no conseguisteis. Por eso es mejor vivir el ahora, dejar atrás los errores del pasado y mirar con entusiasmo hacia el futuro. La vida es una calle de sentido único.



A continuación, voy a intentar entreteneros con otro pequeño relato, pero esta vez se trata de un relato sencillo que esconde una gran verdad sobre la motivación y la actitud a la hora de afrontar las dificultades, sin importar las circunstancias. Nos habla de la importancia de no rendirse.

A veces uno puede encontrarse en una situación para la que cree que no hay solución. Uno puede creer que no hay luz al final del túnel. Pero por paradójico que resulte, cuando más oscuro se encuentra todo, más claras podemos ver las cosas.

La parábola del caballo valiente

Un campesino que enfrentaba muchas dificultades poseía un caballo que le ayudaba con las tareas de campo y de su pequeña vivienda, evitando de este modo padecer fuertes dolores de espalda debidos al gran esfuerzo físico. El caballo siempre estaba dispuesto a ayudar a aquel campesino.

Un día de verano, el campesino decidió darse un descanso de las labores del campo y echarse a dormir bajo la sombra de un árbol. Al poco tiempo despertó alarmado por los gritos de un vecino del pueblo, que advertía al campesino de que su caballo había caído en un viejo pozo abandonado. Era muy profundo y resultaría extremadamente difícil sacarlo de allí.

El campesino fue rápidamente al lugar del accidente y evaluó la situación, dándose cuenta de que el animal no se había lastimado. Pero, por la dificultad y el coste del rescate, concluyó que jamás podría sacarlo de allí. Rompió a llorar y llorar hasta que se dio cuenta de que la única manera de que aquel animal no sufriera más era enterrándolo con arena hasta cubrirlo por completo para darle una muerte digna después de todos los años de ayuda. Pidió ayuda al vecino y así se hizo.

A medida que la tierra le caía encima, el animal se sacudía haciendo así que la arena se acumulara poco a poco en el fondo del pozo, permitiendo de un modo inesperado ascender hacia la salida. Los hombres se dieron cuenta de que el caballo no se dejaba enterrar sino que, al contrario, estaba subiendo, hasta que finalmente consiguió salir del socavón.