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El libro Enseñanza superior en tiempos de pandemia presenta las experiencias de acción y cambio en los procesos de formación en la educación superior y de posgrado durante la pandemia producto del contagio por el coronavirus SARS-CoV-2. La obra registra el testimonio del compromiso de la comunidad académica y estudiantil, que no detuvo su labor de enseñanza e investigación en los tiempos más aciagos de la crisis sanitaria. Los trece capítulos y el seminario académico titulado "Transformación de los procesos de educación superior y de posgrado Innovación en tiempos de pandemia" dan cuenta de los efectos provocados por la COVID-19 en el modelo de Educación Superior en México, el cual se vio obligado a transformarse desde lo más profundo de las comunidades originarias hasta las masificadas universidades en México. Los autores presentan, analizan y ofrecen su opinión acerca de los retos enfrentados para transformar la estructura y organización educativa y de investigación con el fin de reaccionar ante la contingencia sanitaria y las políticas de confinamiento social en donde se improvisaron, fortalecieron e innovaron procesos de educación y comunicación basados en el uso de Internet para continuar las clases, cursos y seminarios.
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Seitenzahl: 449
Veröffentlichungsjahr: 2023
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Enseñanza superior en tiempos de pandemia / coordinación: Ramón Abraham Mena Farrera, Sergio Iván Navarro Martínez, Dora Elia Ramos Muñoz, Antonio Saldívar Moreno.- San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México : Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales : El Colegio de la Frontera Sur, 2023.
1 recurso digital: EPUB; tablas; cuadros; gráficos; mapas; 6 MB
Incluye bibliografía
e-ISBN: 978-607-8767-69-4 (Colección Humanidades digitales y género)e-ISBN: 978-607-8767-70-0 (Volumen)
1. Educación superior, 2. Educación de posgrado, 3. Innovación tecnológica, 4. Aprendizaje en línea, 5. Infecciones por coronavirus, 6. Pandemia, 7. Mujeres estudiantes, 8. Educación intercultural, 9. México, I. Mena Farrera, Ramón Abraham (coordinador), II. Navarro Martínez, Sergio Iván (coordinador), III. Ramos Muñoz, Dora Elia (coordinadora), IV. Saldívar Moreno, Antonio (coordinador).
Primera edición digital, mayo de 2023
Primera edición, noviembre de 2022
Esta publicación fue sometida a un estricto proceso de arbitraje por pares, con base en los lineamientos establecidos por el Comité Editorial de El Colegio de la Frontera Sur.
D. R. © El Colegio de la Frontera Sur
Carretera Panamericana y Periférico Sur s/n, C. P. 29290
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México
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Diseño de portada: CLACSO. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales
Se autoriza la reproducción del contenido de esta obra para cuestiones de divulgación o didácticas, siempre y cuando no tengan fines de lucro y se cite la fuente (favor de dar aviso: [email protected]). Para cualquier otro propósito se requiere el permiso de los editores. La responsabilidad por las opiniones expresadas en los libros, artículos, estudios y otras colaboraciones incumbe exclusivamente a los autores firmantes, y su publicación no necesariamente refleja los puntos de vista de la Secretaría Ejecutiva de CLACSO y ECOSUR.
La publicación de esta obra contó con el apoyo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO)
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Equipo EditorialLucas Sablich - Coordinador EditorialSolange Victory y Marcela Alemandi - Gestión Editorial
El Colegio de la Frontera SurAntonio Saldívar Moreno - Director General InterinoEverardo Barba Macías - Coordinador General AcadémicoAlma Beatriz Grajeda Jiménez - Coordinadora General de Vinculación e InnovaciónLaura López Argoytia - Coordinadora de Fomento Editorial y Difusión de la Ciencia
Los libros de CLACSO puedem descargarse libremente en formato digital o adquirirse en versión impresa desde cuaqluier lugar del mundo ingresando a libreria.clacso.org
Producción digital: Sofía Carballo Espinosa, Tipobyte estudio editorial
Corrección de estilo: Beatriz Álvarez
Hecho en México / Made in Mexico
Presentación
PrólogoAmaranta Cornejo Hernández
Innovación tecnológica en tiempos de pandemiaRamón Abraham Mena Farrera, Dora Elia Ramos Muñoz
Investigación en tiempos de pandemia. Herramientas de etnografía digital como opción en estudiantes del posgrado en Pedagogía de la UNAMLuis Gabriel Arango Pinto
Experiencia de docentes en prácticas de enseñanza virtuales ante la contingencia por COVID-19María del Rocío Carranza Alcántar, Claudia Islas Torres, Mercedes Gómez González
La formación para la e-investigación educativa en tiempos de COVID-19: ¿Investigar en un clic?Evangelina Cervantes Holguín , Pavel Roel Gutiérrez Sandoval
Experiencia de un proceso de innovación: de una educación presencial a una virtual como respuesta al futuro de la educación tras la pandemiaRosario Lucero Cavazos Salazar, Jaime Arturo Castillo Elizondo
Nuevos ambientes de enseñanza- aprendizaje en línea durante la pandemia por COVID-19 en la Facultad de Ingeniería en Sistemas de Producción Agropecuaria de la Universidad VeracruzanaKarla Yasmín Ruiz Santos, Marina Martínez Martínez, María Gisela Velázquez Silvestre
La gamificación como elemento de impulso al aprendizaje en líneaLaura Regil Vargas, José Antonio Agis Rosas
Desafíos y tensiones de la educación superior y de posgrado a partir de la pandemiaSergio Iván Navarro Martínez, Antonio Saldívar Moreno
Narrar desde y con los virus: el potencial de la pedagogía narrativa especulativa para recrear mundos y horizontes posiblesDenisse Roca-Servat
Educación intercultural en tiempos de pandemia. Experiencias inmediatas para atenuar la deserción escolar desde un enfoque interseccional de interculturalidad-género-etnicidadMiguel Figueroa Saavedra, Lilia Irlanda Villegas Salas, Laura Selene Mateos Cortés, Gunther Dietz
Los límites de la educación superior ante el SARS-CoV-2: las diferencias en el acceso a la tecnología, el proceso de enseñanza digital y el resultado del trabajo comunitario en la Universidad Autónoma de la Ciudad de MéxicoFanny Escobar Melo, Rosa Ynés Alacio-García
El primer trimestre a distancia en la UAM: retos y reconocimientosAnna María Fernández Poncela
Etnografía de los afectos entre madres estudiantes ngiguas de la UIEP en San Marcos Tlacoyalco en tiempos de COVIDGuillermo López Varela, Felipe Javier Galán López, Margarita López Ramos
Sobre las autoras y autores
La pandemia producto del contagio de Coronavirus SARS-CoV-2 modificó radicalmente los procesos de formación en la educación superior y de posgrado. Enfrentó a la comunidad escolar con el reto de transformar la estructura y organización educativa de sus actividades educativas y de investigación con el fin de reaccionar ante la contingencia sanitaria y las políticas de confinamiento social. Se improvisaron, fortalecieron e innovaron procesos de educación y comunicación basadas en el uso del internet para continuar las clases, cursos y seminarios. Este libro tiene como objeto reflexionar cómo las instituciones de educación superior reaccionaron desde el inicio de la pandemia y que durante todo el 2020 adaptaron su estructura educativa y docente hacia ambientes tecnológicos y digitales. De igual forma, propone sistematizar experiencias y procesos de innovación pedagógica ante la contingencia sanitaria, con la finalidad de repensar críticamente los procesos de enseñanza-aprendizaje que se generan en la educación superior y de posgrado en México.
Los 13 capítulos que componen la obra (diez de carácter científico y tres de divulgación de la ciencia) y el seminario académico son el producto de una profunda reflexión acerca del reto que en el confinamiento, enfermedad y muerte que experimentó la comunidad académica y sus familias a causa de los efectos de la COVID-19, en donde el modelo de Educación Superior en México se obligó a transformarse desde lo más profundo de las comunidades originarias hasta las masificadas universidades en México. Todas y todos fuimos protagonistas del proceso de innovación y transformación de la educación presencial a una educación en donde el uso de las tecnologías de comunicación transformo para siempre las dinámica social y cultural de la educación en México.
Agradecemos al Departamento de Sociedad y Cultura de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) el apoyo económico para complementar esta obra y al Consejo Latinoamericano en Ciencias Sociales (CLACSO) su acompañamiento para la difusión de este trascendente producto de reflexión comunitaria y académica.
Nuestro más profundo reconocimiento a toda la comunidad académica que en tiempos de pandemia, no detuvo su labor de enseñanza e investigando en tiempos aciagos en donde optamos por darnos la oportunidad de observamos introspectivamente en el ámbito de la educación superior en México.
Coordinadores
Ramón Abraham Mena Farrera
Sergio Iván Navarro Martínez
Dora Elia Ramos Muñoz
Antonio Saldívar Moreno
El seminario académico representó para quienes coordinamos el libro una inédita experiencia desde el espacio virtual desde donde se abrió un espacio para la reflexión entre la ciudadanía, el estudiantado y la academia junto con algunos de las y los autores que presentaron su propuesta de capítulo de esta obra colectiva.
Abrimos el espectro de Internet y el confinamiento a nuevas discusiones, que profundizaron el debate en momentos sumamente caóticos en las Instituciones de Educación Superior en México y el mundo. Así fue como Estela, Amaranta y Gunther nos llevaron hacia la reflexión de los temas de mayor interés público de la transformación de los procesos de educación e innovación en tiempos de pandemia. Actualmente el seminario tiene más de 8 mil reproducciones, desde 22 países, y es un material público y gratuito desde los canales institucionales de comunicación de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR)
Sesión 1
Estela Quintar
YouTube:
https://youtu.be/JKwzTdubgr4
Facebook:
https://fb.watch/6pHtc2SWSQ/
Sesión 2
Amaranta Cornejo Hernández
YouTube:
https://youtu.be/Oi9pNUAOuXQ
Facebook:
https://youtu.be/Oi9pNUAOuXQ
Sesión 3
Gunther Dietz
YouTube:
https://youtu.be/-EvZYWNY0F4
Facebook:
https://fb.watch/6pHpF5mXGu/
Amaranta Cornejo Hernández
Es verano de 2022. México, y gran parte del planeta, encara la quinta ola de la COVID-19 en un escenario donde socialmente nutrimos diversas estrategias para reconfigurar formas de vivir, convivir y producir en medio de la pandemia desencadenada por el virus SARS-CoV-2, que deriva en la COVID-19. Es en este contexto que el libro Enseñanza superior en tiempos de pandemia entra en la fase editorial, una vez que lxs autorxs han trabajado en las versiones finales de sus escritos. De esta forma, el libro emerge como un esfuerzo colectivo por documentar los procesos y apuestas que han sostenido diversas estrategias que nos han permitido continuar con el proyecto educativo que es la universidad, en sus niveles de licenciatura y posgrado en medio de la crisis múltiple que ha supuesto la pandemia. Desde una mirada multidimensional, los capítulos que integran al libro abordan —desde lo institucional, pedagógico y educativo— el compromiso por mantener abierta y vigente la formación universitaria durante las primeras olas de la pandemia en México, enfocándose en el estudiantado y sus retos sociales, afectivos y económicos; otras veces en los desarrollos sociotécnicos para dar continuidad a los planes educativos y de vida de docentes y estudiantes; sin dejar de mirar también a los distintos actores institucionales. Por ello, a lo largo de sus páginas, nos encontramos con un abanico de análisis situados, realizados, ya sea individual o colectivamente, con gran rigor académico por cada autorx.
Abraham Mena Farrera, Dora Elia Ramos Muñoz, Sergio Navarro Martínez, y Antonio Saldívar Moreno sostuvieron el trabajo de coordinación a lo largo de todo un año; primero del seminario “Transformación de los procesos de educación superior y de posgrado. Innovación en tiempos de pandemia”, y luego del presente libro. En el seminario tuvimos tres sesiones en las cuales Estela Quintar, Gunther Dietz y yo aportamos unas primeras reflexiones que entablaban diálogo con dos o tres de los futuros capítulos que integrarían el libro. Este primer espacio permitió, no solo conversar con lxs autorxs y coordinadorxs en torno a tópicos relacionados con las transformaciones que estamos viviendo, sino que se abría a través de las redes digitales de ECOSUR al diálogo con quienes desde sus propias geografías escucharan/vieran ese evento académico. De esta forma, el seminario se apropió de las potencialidades de la internet, para ser consecuente con el reto de innovar en momentos de cambios continuos. Así hoy, a un año de distancia, y con cinco olas de COVID-19 surcadas, podemos reconocer, como transformaciones en las maneras de concebir la educación superior, la relación con las tecnologías digitales, y una mirada crítica a las prácticas pedagógicas. El seminario, así, nos habilitó para encontrarnos y reconocernos en una profunda reflexión que no termina con la responsabilidad de quienes habitamos las universidades de nutrir los caminos de vida que cada estudiante sueña hacer posibles.
Terminado el seminario, vino el trabajo de coordinación del libro. Revisión de borradores, dictaminaciones, negociaciones con autoridades para la publicación, y nuevas (re)escrituras. Cada autorx habrá regresado más de una vez a su texto para tener listas las versiones que hoy tenemos aquí. Luego llegó el momento editorial, con sus ritmos y tareas. Así, nos encontramos con un libro que nos remite a esos primeros semestres/cuatrimestres cuando todavía estábamos acoplándonos a los entornos digitales, mientras en nuestros hogares intentábamos recrear una vida afectada en distintos niveles e intensidades. Es por ello que, si nos dejamos interpelar, Enseñanza superior en tiempos de pandemia nos introduce a los debates y nutre la memoria tan necesaria para la planeación de políticas educativas, así como para nuestras prácticas docentes y formas de relacionarnos en la universidad.
Desde el primer capítulo, titulado “Innovación tecnológica en tiempos de pandemia”, Abraham Mena Farrera y Dora Elia Ramos Muñoz plantean una crítica y reflexión, que resuena a lo largo del libro, en torno a cómo “saber utilizar las tecnologías no es sinónimo de saber enseñar con ellas y tampoco implica un aumento de capacidades para aprender’” (Ferrada-Bustamante et al., 2021, p. 151) (13). Esto posiciona a quien lee el texto frente a una disputa entre una tecnologización de la educación, y una apropiación profunda de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) que permite entender las limitaciones de las herramientas digitales, sus riesgos como reproductoras de marginalizaciones sociales, así como de su potencia creativa en los procesos de investigación. Además de aportar experiencias situadas que permiten una profunda reflexión sobre la polisemia de la palabra innovación. Ante ello, el capítulo en su conjunto hace que surjan preguntas relacionadas con tipo de formación que implica un uso de certificación empresarial, así como con el tipo de vinculaciones que se producen a través de una educación y de prácticas pedagógicas digitalizadas. Así, desde un inicio el libro nos invita a una profunda reflexión en torno a las desigualdades, para así prefigurar efectos que aporten información en el rediseño curricular y de prácticas pedagógicas que contrarresten estas desigualdades. En diversos capítulos quedan documentadas varias de estas buenas prácticas nutridas durante la pandemia, analizando al mismo tiempo la infraestructura material y social de cada institución y programa universitario.
En el mismo sentido, Enseñanza superior en tiempos de pandemia aporta elementos situados para comprender las diversas concepciones sobre lo que es innovar. Para lograrlo, los trece capítulos que integran el libro presentan aprendizajes encarnados que dialogan con autorxs quienes en los últimos años produjeron textos sobre la pandemia, nutriendo la documentación y análisis en torno a cómo se ha ido sorteando esta crisis desde las universidades en México. En el sentido de las prácticas innovadoras situadas, el capítulo “Nuevos ambientes de enseñanza-aprendizaje en línea durante la pandemia por COVID-19 en la Facultad de Ingeniería en Sistemas de Producción Agropecuaria de la Universidad Veracruzana”, de Karla Yasmín Ruiz Santos, Marina Martínez Martínez y María Gisela Velázquez Silvestre, analiza el desarrollo en la Universidad Veracruzana (UV) de una plataforma propia, con una dinámica que tiende al uso de medios privativos. Por un lado, presenta una reconstrucción histórica de la modalidad en línea en la UV, lo cual permite entender la experiencia acumulada en los entornos digitales y, por el otro, despliega una reflexión sobre la buena práctica derivada de la experiencia. A su vez, la noción de innovación rebasa l tecnológico al situarnos frente a retos epistemológicos en el capítulo de Denisse Roca-Servat, “Narrar desde y con los virus: el potencial de la pedagogía narrativa especulativa para recrear mundos y horizontes posibles”, el cual complejiza la noción de crisis educativa al señalar la interdependencia de lo humano con lo no humano, y cómo ésta es afectada por la globalización del capitalismo. Esta mirada hace énfasis en las claves de desigualdad tecnológica en un contínuum de lo individual a lo institucional, lo cual, una vez más, aporta complejidad en tanto no escinde las interconexiones entre dimensiones y escalas de la vida social. Este capítulo nos introduce a las apuestas innovadoras en la pedagogía, las cuales desplazan la narrativa tecnocentrada tan visible a lo largo de la pandemia. Es así que conocemos cómo la narrativa especulativa permite fermentar lo que sucede y prefigurar formas creativas para asumir la crisis desde una postura no paralizante, sino creativa.
Es así que a lo largo de todos los capítulos encontramos una multiplicidad de miradas que recrean posturas en torno a la tecnología: desde el tecnooptimismo hasta una postura crítica en torno a la suficiencia de las herramientas y dispositivos digitales como facilitadores de la producción de conocimiento. Diversos capítulos abordan la crisis desde la velocidad de la mudanza, reconociendo, por un lado, que no hubo adaptaciones pedagógicas ni curriculares en los primeros meses; y por el otro, que a lo largo del primer semestre de pandemia la velocidad fue el síntoma de cómo se esperaba que fuese el cambio y adaptación a los nuevos entornos digitales, habilitando la resignificación de lo que se entiende por tecnología. Otros capítulos justo analizan el despliegue del compromiso institucional en torno a los esfuerzos pedagógicos y tecnológicos para ir más allá de una educación en línea que reproduzca la educación bancaria. De esta forma, el libro aporta una reflexión multicoral en torno a la función social de las universidades. Algunos capítulos se comprometen con esta búsqueda al perseguir horizontes de posibilidad ya existentes para re-producir el vínculo entre la academia y la sociedad.
En el libro encontramos documentados y analizados esfuerzos por re-conocer los aprendizajes de forma reflexiva en cada una de las experiencias abordadas, como los que retoman las experiencias de la UV, la UAM y la UACM. De la misma forma, considerando que México es un país de profundas desigualdades, los análisis de los capítulos “Desafíos y tensiones de la educación superior y de posgrado a partir de la pandemia”, de Sergio Iván Navarro Martínez y Antonio Saldívar Moreno, y “Educación intercultural en tiempos de pandemia. Experiencias inmediatas para atenuar la deserción escolar desde un enfoque interseccional de interculturalidad-género-etnicidad”, de Miguel Figueroa Saavedra, Lilia Irlanda Villegas Salas, Laura Selene Mateos Cortés y Gunther Dietz, contrastan las repercusiones en el estudiantado urbano y no urbano, y problematizan así las repercusiones pedagógicas y sociales del acceso y uso de internet en lo urbano y lo rural, en una perspectiva nacional y continental.
Enseñanza superior en tiempos de pandemia presenta la diversidad de experiencias vividas en diferentes unidades educativas, y en distintos niveles en México. Los capítulos “Investigación en tiempos de pandemia. Herramientas de etnografía digital como opción en estudiantes del posgrado en Pedagogía de la UNAM”, de Luis Gabriel Arango Pinto, “La formación para la e-investigación educativa en tiempos de COVID-19: ¿Investigar en un clic?” de Evangelina Cervantes Holguín y Pavel Roel Gutiérrez Sandoval, “Los límites de la educación superior ante el SARS-CoV-2: las diferencias en el acceso a la tecnología, el proceso de enseñanza digital y el resultado del trabajo comunitario en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México”, de Fanny Escobar Melo y Rosa Ynés Alacio-García, “El primer trimestre a distancia en la UAM: retos y reconocimientos”, de Anna María Fernández Poncela, y el ya mencionado de Denisse Roca-Servat, aportan de forma particular una riqueza en la presentación de testimonios directos de estudiantes de licenciatura y posgrado, quienes desplegaron sus capacidades de adaptación como investigadorxs en formación. De esta forma, podemos (re)conocer la pertinencia social y la ética del investigar como actividad de transformación, ya que la investigación busca ser el puente entre la universidad y las comunidades interconectadas con ella, ya sea por el estudiantado, o por la ubicación de los planteles, tal como lo (de)muestra el capítulo escrito por Fanny Escobar Melo y Rosa Ynés Alacio-García en torno al afán de la UACM.
A lo largo de diversos capítulos se reconstruye una visión crítica de los efectos de la pandemia. Así, hay una mirada en el largo plazo que no se cierra a lo vivido durante la pandemia, sino que supone la continuación de esta a través de lo que quizá sean secuelas, o tal vez algo más permanente. El capítulo escrito por Evangelina Cervantes Holguín y Pavel Roel Gutiérrez Sandoval en torno a la e-investigación educativa en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), el de “Experiencia de un proceso de innovación: de una educación presencial a una virtual como respuesta al futuro de la educación tras la pandemia”, de Rosario Lucero Cavazos Salazar y Jaime Arturo Castillo Elizondo, así como el de Ruiz Santos, Martínez Martínez y Velázquez Silvestre sobre la UV, toman como punto de partida el reconocimiento de las problemáticas en medio de las cuales se hizo la mudanza a entornos digitales, acercándose así a lo que nos invita a hacer Donna Haraway (2019) cuando dice seguir con el problema: reconocer cómo estamos insertxs en la producción y reproducción del mismo y, por ende, poder prefigurar y actuar soluciones parciales. Varios de los capítulos presentan estas respuestas, aportando argumentos para lo que Haraway llama conocimientos parciales. Siguiendo esta misma pauta, el capítulo de Figueroa Saavedra, Villegas Salas, Mateos Cortés y Dietz nos recuerda la vitalidad de reconocer la potencia de producir conocimiento de forma situada y parcial, nutriendo así el cuestionamiento de la monocultura académica que aspira a una narrativa universalizante, como sería la de un estudiante “ideal”. En este mismo sentido, es valioso que, a lo largo de tres capítulos, el libro aporta información y análisis situados que nos permiten entender cómo el género, en tanto categoría analítica, ayuda a re-conocer cómo en el transcurso de la pandemia las condiciones estructurales y sedimentaciones culturales han intensificado la marginación de los seres feminizados. Así, los capítulos “El primer trimestre a distancia en la UAM: retos y reconocimientos”, de Anna María Fernández Poncela y “Etnografía de los afectos entre madres estudiantes ngiguas de la UIEP en San Marcos Tlacoyalco en tiempos de COVID”, de Guillermo López Varela, Felipe Javiera Galán López y Margarita López Ramos, aportan análisis valiosos que permiten conocer las formas en las que mujeres de dos universidades, urbana una y rural la otra, hicieron frente a esas prácticas sociales. Esto, más allá de la documentación académica, permite prefigurar acciones que acaso resquebrajen los mandatos de género, y permitan revertir, no solo la brecha digital, sino la brecha de género en la educación superior.
Por último, en el libro nos encontramos con una reiteración de la importancia de mirar los efectos de la pandemia en la educación de forma integral, es decir, sin escindir lo pedagógico-educativo de lo emocional y afectivo, de las condiciones materiales; así, no se pretende reproducir una separación entre el profesorado y el estudiantado, sino que ambos se ven como entramados que se afectan mutuamente. Diversos capítulos presentan esta interrelación, y algunos otros aportan análisis para recrearlo a lo largo de la lectura del libro. Por ejemplo, los capítulos “Experiencia de docentes en prácticas de enseñanza virtuales ante la contingencia por COVID-19”, de María del Roció Carranza Alcántar, Claudia Islas Torres, y “La gamificación como elemento de impulso al aprendizaje en línea”, de Laura Regil Vargas y José Antoni Agis Rosas, permiten entender las formas a través de las cuales lxs docentes y estudiantes enfrentaron el reto de lo que Salvador Alcántar llama “la mente de mono”, la cual es una crítica a las nociones de hiperconectividad que cobraron fuerza en el primer año de la pandemia. Esta mente de mono hace referencia a pasar de una página de internet a otra, de una aplicación a otra, es decir, surfear entre interfaces. En la cotidianidad, eso se replicó en el ambiente digitalizado de la educación, así como en el entorno que hacía posible y sostenía esa interacción: el hogar. Estudiantes y docentes emergen carentes de lo que Virginia Wolf denominaba el “cuarto propio”, el cual es el espacio donde cada unx de nosotxs puede producir reflexiones y conocimiento. Vemos cómo, una vez más, las personas más vulnerables son quienes menos contaron con este cuarto propio: mujeres, mujeres indígenas, estudiantes jóvenes, y estudiantes que tenían un trabajo precario.
Para concluir mi invitación a leer Enseñanza superior en tiempos de pandemia, me permito, una vez más, proponer a quien lea este libro interpelar por las diversas miradas que colegas de distintas universidades han dado forma en ese tránsito que Amador Fernández-Savater reconoce como la producción de la experiencia a partir de la vivencia. Hemos vivido y sobrevivido a una pandemia que nos obligó a estrechar lo más posible nuestra relación con las tecnologías digitales. Ante ello queda el reto de re-conocer que estas pueden ser tan fértiles socialmente, o tan productoras de desigualdad, como queramos. Es un reto que nos invita también a actuar en colectivo pues, como está documentado en todos los capítulos del libro, podemos innovar si, y solo si, hacemos comunidades dentro de una institución como lo es la universidad.
Puebla, Puebla, julio de 2022.
Ramón Abraham Mena Farrera, Dora Elia Ramos Muñoz
El capítulo tiene como objetivo presentar las múltiples discusiones que, durante la pandemia, las academias dieron en torno a la interrogante: ¿Cómo desarrollamos procesos de transformación e innovación tecnológica durante la pandemia de COVID-19 en las instituciones de educación superior (IES) en México?
Las respuestas recogen la reflexión, experiencia y análisis que se formularon ante el reto global de la educación en, y desde, el confinamiento social en donde se desarrollaron tareas urgentes tales como: conocer el aprovechamiento de las tecnologías educativas en espacios no presenciales; el diseño de alternativas para la educación en ambientes digitales; la modificación de la pedagogía universitaria con el uso de internet; los problemas e inequidades en el acceso a la educación superior y de posgrado en intersección con el género y la etnia; las transformaciones del aula presencial en aula virtual universitaria en un contexto de no asistencia a las aulas; enfrentar los desafíos y oportunidades para la formación de jóvenes en contextos de desigualdad social; conocer las oportunidades de educación articulada a los procesos sociales y comunitarios; y, por último, tener claras las perspectivas de transformación del hecho educativo en la educación superior y de posgrado hacia el futuro.
Los temas anteriores dieron origen a esta obra completa escrita desde las dinámicas e interacciones en espacios digitalizados que las IES reestructuraron para atender la totalidad de los procesos de administración, pedagogía y seguimiento escolar desde marzo de 2020 hasta marzo de 2022. En particular, este capítulo abre el debate con algunos informes e investigaciones publicados en 2021, que documentan las complejas tareas que desplegaron las IES y las universidades mexicanas, en su introspección sobre la actividad docente y de investigación a la par de ofrecer otros debates y estudios relacionados con salvaguardar la vida ante la crisis humana y de salud. Para muchas universidades la pandemia les cayó “como anillo al dedo” ya que fortalecieron sus históricos y consolidados procesos de educación a distancia y en línea; pero a otras les metió en un “laberinto de problemas” en donde las precarias estructuras para la educación a distancia, un inexistente diseño tecnopedagógico y desmantelados sistemas computacionales, hicieron que las prácticas docentes se enfrentaran a retos simultáneos que les imposibilitaron ofrecer soluciones claras e inmediatas a los apremiantes problemas de la educación en espacios digitales desde el confinamiento social.
Situémonos en el momento en que la comunidad académica reconoció los aciertos y apoyos institucionales traducidos en intervenciones oportunas en el campo de la educación, pero también en el instante en el que se identificaron los problemas que aparecían en tiempo real ante la impronta de continuar las clases e investigaciones desde casa. La incertidumbre digital fue el sello del trabajo académico ante los tiempos difíciles que planteaba la pandemia en el trabajo cotidiano en espacios digitalizados, por lo que pocos podrían negar que las IES se enfrentaron al reto epistemológico de situarse directamente en el ágora virtual, sin más presencia, rostros y participación que los de una pantalla con cuadrículas y nombres que se convertiría, por largas jornadas, en un salón de clases adaptado en las redes de internet. Un salón lleno de conexiones y vacío de interacciones, en donde el docente tenía que enfrentar el contraste del estallido de contenidos académicos de carácter global al que el alumnado tuvo libre acceso desde espacios como los blogs, webinarios, artículos, libros, tesis en formatos electrónicos, entrevistas y congresos que se empezaron a desarrollar como respuesta a la incertidumbre docente y los efectos del confinamiento educativo durante las semanas, luego meses y por último años de pandemia.
Inés Dussel especuló, en pleno confinamiento, sobre si las academias deberíamos invitar(nos) a reflexionar y reconocer lo que se hizo con las dificultades y aprender que:
la pandemia de COVID-19 obligó a cerrar los edificios escolares y hubo que ensayar otras formas educativas. Si en muchos países del Norte esto supuso un traslado casi inmediato a las plataformas digitales, en América Latina ese tránsito fue minoritario, y se abrieron alternativas que abarcaron desde una eventual desescolarización de ciertos grupos hasta el uso intensivo de redes sociales. (Drussel, 2021, p. 130)
Ante la recurrente pregunta que docentes y alumnos nos hacían acerca de cuáles serían las consecuencias y resultados de una educación y un aprendizaje intermediados por lo digital y qué resultados se esperaba tener en un confinamiento obligatorio en donde compartíamos las clases marginados, alfabetizados y migrantes digitales, las respuestas construidas desde la honestidad siempre fueron que no lo podremos saber en lo inmediato, que todo se sostiene en una terrible incertidumbre, y que empezaremos a conocer las consecuencias hasta que las generaciones de estudiantes salgan de esta pausa y nos digan sus experiencias, reflexiones y aprendizajes. Por tanto, explicar las transformaciones que experimentamos quienes intervenimos en los procesos de educación a lo largo y ancho de los años en pandemia debe de ser, en sí mismo, un potente ejercicio autorreflexivo que nos aproxime a explicar las distintas transformaciones que dejarán una profunda huella en las generaciones de estudiantes que nunca pisaron las aulas, que no conocieron presencialmente a sus colegas de clase, que se relacionaron en una cuadrícula de video en reuniones sin rostros ni voces, y cuyas interacciones con sus docentes se limitaron a un intercambio de correos, mensajes y entrega de tareas. La experiencia de conexión digital en las pantallas transformó para siempre las relaciones intersubjetivas del proceso de educación, ahora intermediadas por lo digital. Sin embargo, todavía no dimensionamos lo que se enfrentará en el regreso a la educación presencial en donde las relaciones docente y alumnado afrontarán las consecuencias de un velado o frontal estrés a causa de la incertidumbre en los ámbitos de lo laboral, académico y pedagógico de quienes regresen a las aulas. La exposición a interminables horas de trabajo frente a la computadora contrastará con la nueva realidad al retomar las rutinarias dinámicas de clase basadas en exposiciones y entrega de reportes, cuando en lo virtual se aprendió a trabajar autónomamente con un cúmulo de recursos visuales y multimedia que difícilmente se podrán recrear en el aula tradicional. En el retorno a lo presencial ya se están experimentando una difícil adaptación, retrasos en el aprovechamiento, temas curriculares no asimilados, y múltiples patrones de comportamiento social e individual, los cuales nos indican que lo peor de la pandemia, por lo menos en el ámbito de la educación, aún está por venir.
El cierre de la edición de este libro coincide con el retorno a unas aulas en donde las ausencias por muerte, retiro o expulsión del sistema laboral o educativo hacen que retornemos incompletos a los espacios académicos. A lo anterior se suman los desfases en los procesos de aprendizaje, aunados a los problemas sociales, económicos y psicológicos postpandémicos que mediarán en el proceso de enseñanza, aprendizaje, investigación y docencia en todas las IES. Por eso consideramos que nunca será tarde para convocar, presentar y discutir las reflexiones construidas por distintos colectivos que han experimentado, documentado y analizado los momentos clave de inflexión en las trayectorias institucionales de diversas IES que han atravesado la pandemia en México. Los 13 capítulos de esta obra combinan el carácter científico, de divulgación y testimonial y recogen una polifonía de experiencias únicas que nos refieren, sitúan y explican el momento en que los equipos docentes, directivos, administrativos y alumnado transitaron por discretas innovaciones en la educación que nos llevaron, en tiempos récord, a digitalizar nuestros procesos y espacios justo en el preciso momento en que las diversas crisis por las que todas y todos atravesamos, —incluidas las educativas, las labores de investigación y vinculación— nos permitieron escribir y analizar el fenómeno de la innovación académica en tiempos de pandemia de la manera más honesta e íntima que nos fue posible.
Una virtud de esta obra es haber convocado, respondido a la invitación, y reflexionado junto a quienes dictaminaron la obra en un tiempo muy complicado para la academia y en medio de una incertidumbre laboral y docente, donde investigar y documentar la experiencia de innovación no fue sencilla, pero donde hoy nos ofrece diversas respuestas para esa generación de personas que se preguntará en un futuro cómo es que resolvimos las encrucijadas de la educación en espacios digitales con las limitadas o inexistentes infraestructuras tecnológicas en los meses más aciagos de la pandemia.
Continuar, en pausa y distanciamiento, los procesos de docencia e investigación fue el gran reto que enfrentaron las academias en el mundo. En el momento en el que se ordena el confinamiento y distanciamiento social, se obliga a poner en práctica un alto total de la actividad laboral y educativa para salvaguardar a millones de personas que, al no asistir a la escuela, se protegerían de contraer el virus. Sin embargo, deberían reiniciar sus formaciones en espacios digitales en pocas semanas, o meses, con un rediseño y adaptación para ser implementadas en distintas estrategias migrando contenidos, dinámicas, sistemas de evaluación y seguimiento educativo. Todo lo anterior se tuvo que realizar con limitadas habilidades para diagnosticar, presentar, discutir y actuar los planes de estudio y guías instruccionales en espacios digitalizados. Además, las y los académicos tuvieron que desacostumbrarse de manera pronta a la rutina de años, o décadas, de dar sus clases, ejercer la docencia y hacer investigación presencial. Salir de la tradición de realizar las actividades personándose en los lugares e iniciar procesos de educación emergente forzó el replanteamiento hacia otros procesos de aprendizaje, cambiando radicalmente las dinámicas docentes. En el momento del confinamiento y distanciamiento social, sin duda alguna, se tomaron las mejores decisiones para modificar el diseño tecnopedagógico y ayudar a la reconfiguración de los posgrados y su integración a los ambientes digitales, como espacios destinados a dar un nuevo rostro a la educación presente y futura en México.
Presentar lo que significa para la comunidad academia innovar y transformar, es ahondar en los retos conceptuales y tareas prácticas que debieron de traducirse en rápidas decisiones en los momentos de mayor crisis en la vida de las instituciones tras la súbita interrupción de las rutinas, el espacio y los tiempos privados, en donde la educación presencial y el uso forzoso de recursos tecnológicos se sumaron, de manera obligatoria, para llegar al día a día de docentes y alumnos. Aquí algunas de las situaciones que experimentaron:
[…] una falta de acceso a recursos tecnológicos (brecha digital), el desconocimiento de los entornos digitales, la falta de apoyo en las tareas de aprendizaje, la disminución o inexistencia de sesiones terapéuticas y la dificultad de la conciliación familiar, laboral y educativa han sido algunos de la comunidad educativa durante el periodo de confinamiento. (Armas y Rodríguez, 2022, p. 17)
Si bien la producción de contenido académico se multiplicó exponencialmente en “muchos contextos sumirá a las generaciones de estudiantes a una irremediable pérdida educativa tras el cierre de las escuelas o su marginación del sistema educativo” (Fore y Malpass, 2021, p. 23). Puntualizamos entonces que el sistema de educación quedó corto ante la magnitud de la crisis educativa agudizada por la pandemia.
Recientemente abundan los trabajos que analizan los impactos en la educación en el contexto de la pandemia; Armas y Rodríguez (2022), Ávalos (2021), De Castro et al. (2021), Drussel (2021), Echeverría (2001), Ferrada-Bustamante et al. (2021), Lloy (2020), Manso (2021) y Morales et al. (2021) hablan de los impactos positivos que las tecnologías de información y comunicación ofrecen cotidianamente a la sociedad; no ponen en duda la transición digital presente en los aspectos sociales, económicos, políticos, culturales y educativo que repercute en los estilos de vida de quien se dedica a la docencia y educación; sin embargo, tampoco se niega la evidente brecha social y económica en la que coexiste la sociedad mexicana, y que está presente entre los docentes y estudiantes que se comunican todos los días a través de diversas plataformas y redes para no quedar al margen de su participación en los procesos de educación virtual, enseñanza y aprendizaje digitalizados. Por otro lado, se cree que la educación virtual es, en sí misma, un acto de innovación y que solo el replantear la forma en que el intercambio de contenidos y evaluaciones son presentados en cualquier tipo de archivos de texto o multimedia e incluye las clases con altos promedios de horas de conexión, por medio de Google Meet, Zoom o Teams- el proceso se educación culmina en el registro de conocimientos y saberes en plataformas que gestionan los cursos. Si bien todo lo anterior se da cotidianamente, también se conoce que es una práctica en contextos de desigualdad digital de distintos segmentos socioeconómicos, grupos etarios, personas educadas y analfabetas digitales. Por tanto, nada será más erróneo que considerar que la práctica digital trae en sí misma una transformación de la educación como parte de un sistemático trabajo que culmina en un proceso de innovación educativa en tiempos de pandemia. Las y los docentes consideran que fue, como un problema sustantivo del confinamiento y la no presencialidad la “realimentación más lenta entre estudiantes y profesores, en comparación a la que se produce en la presencialidad” (de Castro, Castro, Cruz, 2021, p. 2).
Pero entonces, si la educación a distancia permitió desarrollar un ilimitado potencial “en términos de desempeño académico, motivacional, retención, entre otros, y también permitió impulsar nuevas investigaciones que permitan hacer recomendaciones para mejorar la práctica” (Virgili, 2021, p. 123), ¿por qué antes de la pandemia del 2020 este tipo de educación tardó tanto en arraigarse e impulsar procesos flexibles, portátiles y asíncronos y revitalizar a una nueva generación de académicos, venciendo así las resistencia al cambio y el miedo al desconocimiento del diseño tecnopedagógico? Aquí es donde debemos considerar las diversas respuestas a las preguntas: ¿hacia dónde vamos en materia de innovación en la educación?, ¿cómo lo lograremos utilizando tecnologías? y ¿cómo sabemos que hemos logrado transformar los procesos educativos? Las respuestas pueden estar en las nuevas dinámicas que tendremos y mantendremos tras el confinamiento, pero también en los desafíos que los y las docentes documentan en esta obra sobre su tarea de trasladar las clases de la presencialidad física a lo virtual, en donde la adaptación a las condiciones en el uso de las TIC fue crucial para no detener el aprendizaje del estudiantado. Sin embargo, saber utilizar las tecnologías “no es sinónimo de saber enseñar con ellas y tampoco implica un aumento de capacidades para aprender” (Ferrada-Bustamante et al., 2021, p. 151).
La experiencia educativa en espacios digitales entre los años 2020 y 2022 será recordada por un cúmulo de desigualdades, entre las que destacan aquellas que ya estaban presentes antes de la pandemia en razón de género, clase social, acceso a espacios y herramientas tecnológicas, privilegios e inequidades, las cuales se intersectan en múltiples opresiones y exclusiones.
Ante la desigualdad en el acceso a redes, plataformas y dinámicas educativas digitales las IES en México retomaron una virtuosa destreza en desuso: la práctica propia de la academia de revisarse a sí misma con el propósito de diagnosticar los malestares que la comunidad docente y el alumnado estaban experimentando ante la educación desde casa y mediados por la calidad en la conexión a internet en la época de pandemia. La academia reaccionó reactivamente ante las necesidades digitales que las comunidades escolares reclamaban; después de marzo de 2020 se trabajó para cambiar, innovar, transformar y adaptarse a situaciones emergentes y responder a la prioridad de atender con prontitud la necesidad de impartir educación superior y de posgrado en ambientes digitales. Hablamos de procesos que llevan anquilosados por lo menos las cuatro décadas, tiempo en el que se han intentado poner en marcha propuestas educativas sobre las redes de internet, que un amplio sector de las IES no logró integrar como sistemas de automatización digital, menos aún desarrollar habilidades docentes y prácticas pedagógicas en los espacios digitales, pero tampoco se logró una oferta curricular de espacios digitales para el desarrollo docente. Lo anterior contrasta con la hiperespecialización en la que viven algunos sectores de las juventudes, acostumbrados a un uso intensivo de internet; esto ha llevado a las compañías a crear metaespacios en donde el individuo pueda ser, educarse, laborar y consumir en espacios totalmente virtuales. Sin embargo, la realidad es que las IES experimentaron una ausencia de estructuras digitales que soportaran las expectativas de reacción y, por tanto, poco se pudo documentar acerca del trabajo de consolidación en materia de innovaciones digitales en un momento clave de la crisis sanitaria.
Se reconoce que ante el paro forzoso de actividades presenciales las IES implementaron múltiples procesos de innovación de los ámbitos educativos, pedagógicos, tecnológicos y sociales bajo rutas inciertas, que no siempre se tradujeron en transformaciones virtuosas, y donde, por el contrario, se siguen observando las mismas dinámicas en las que las tecnologías digitales solo son una herramienta. Sin embargo, quedó pendiente dar el paso y pensar a las tecnologías como un “factor de innovación educativa que engloba aspectos tales como: académico, técnico, administrativo, económico, cultural y político, en donde se organice el trabajo en formatos múltiples para la creación de software y almacenamiento de la información en forma de voz, vídeo y datos y redes integradas e interactivas” (Delgado, Arrieta, y Riveros, 2009, p. 63). Así que las tecnologías encierran más que eficiencia productiva o comunicación instantánea.
Pero un reto mayor es el enfrentar los desafíos de la experticia docente a partir de ser crítico en el uso de las tecnologías. Esto es, visualizar el riesgo de que la herramienta sea el único filtro de contacto y sea la única que promueva y sostenga el contacto con el estudiantado. Por eso se debe evitar que la educación en espacios digitales “gire solo en torno al uso de la tecnología emergente en la práctica educativa durante la pandemia” (Calle y Mediavilla, 2021, p.36) ya que se corre el riesgo de no soportar los embates que el sector de la tecnología educativa global, la cual impone su modelo de comunicación/educación como la única opción dominante donde el sujeto se someta a un autoaprendizaje en línea, el cual ha crecido en 2021 “un 15.4% al año, con compañías como Google y Microsoft consideradas como el mercado de mayor expansión en sociedades como la India, China y Corea del Sur” (Giraud, y Rodríguez, 2021, p. 34).
Así, las innovaciones en materia de la novedad tecnológica aplicada a los procesos educativos en tiempos de postpandemia nos deberán llevar a develar los nuevos significados teóricos que se nos presenten al trabajar en comunidades de aprendizaje en la educación virtual, en entornos virtuales al interior de los procesos de globalización en los que nos encontramos, y a cuestionarnos cómo las estructuras internas de las IES están generando condiciones de posibilidad para reconocer las carencias y desapegos significativos en los modelos educativos convencionales que operaban antes de la pandemia. Por tanto, los nuevos modelos pedagógico- tecnológicos que están por venir se están uniformando para “mantener y elevar la calidad del proceso docente-educativo y donde el aprendizaje presencial estará siendo desplazado por métodos educativos más flexibles, en los que no es necesario que el contacto físico profesor-alumno sea indispensable” (Morales et al., 2021, p. 305). En ellos, se pone en primer lugar el ámbito interactivo, en donde es más común acceder en cualquier hora o lugar, y en donde el dominio de los modelos de educación y certificación del conocimiento en realidad sean certificación empresarial. En efecto, podríamos estar por presenciar un cambio de paradigma en donde quien es alumno interactúe preferentemente y de forma masiva en ambientes digitales y por su “interacción a distancia entre usuarios a través de una red de computadoras tengan un nivel de independencia, asimilen el contenido, sigan instrucciones, perseveren en la actividad asignada y respondan preguntas, y puedan avanzar a su propio ritmo” (Vera, Ramírez, y Cevallos, 2021, p. 119). En un ámbito en el que la inteligencia artificial y los algoritmos desplacen en varios aspectos al docente.
Los democratizantes salones de clases se mudaron a las redes sociales y espacios privados en donde los profesores, las profesoras “ponen en contacto a un grupo de personas mediante sesiones interactivas para que puedan ver y escuchar las intervenciones de los docentes” (Vera, Merchán, y Mora, 2021, p. 4). Entonces, los docentes y alumnos son los nuevos migrantes digitales, que experimentan y construyen su propia “práctica pedagógica, construyendo nuevos niveles de competencia eficaz dentro del campo educativo virtual” (Ávalos, 2021, p. 14). De salones a redes sociales espacios así irrumpió la experiencia educativa presencial en la migrante comunidad escolar, pero no todos fueron afectados de la misma forma.
Entre la docencia atrapada en las pantallas y la interrupción de prácticas digitales en la totalidad de la experiencia educativa, se exacerbaron distintas inequidades y opresiones relacionadas con los cuidados y la educación desde el confinamiento. De manera inesperada la pandemia se posicionó en el centro de las discusiones y trajo el riesgo de perder la salud y la vida. Ambos temas dominaron los debates sociales, durante años, postergando otros temas vitales como la educación, las actividades comerciales y productivas y las violencias, particularmente las de género. En ese contexto las academias evidenciaron una injusta organización social en el acceso a la educación, la información, la conectividad, y las capacidades y condiciones para continuar con las actividades desde casa. Y es que decir “estudiemos desde casa” se convirtió en una ironía, ya que en México fue común ver conexiones desde rancherías, cibercafés, cerros, y todos aquellos posibles puntos de acceso a internet diseminados por todo el sureste de México.
Mientras las comunidades docentes y el alumnado trataban de trabajar y educarse, en el caso de América Latina y el Caribe ese proceso se tuvo que compartir con los espacios y los tiempos de cuidados ante la enfermedad, en donde “las mujeres fueron quienes, de forma remunerada o no remunerada, realizaron la mayor cantidad de tareas de cuidados” (PNUD, 2020, p. 71). Esta y otras desigualdades se sumaron a las ya experimentadas en la educación en México, en donde se vivieron y profundizaron todos los infortunios vinculados con la brecha digital, el teletrabajo, la telesalud, y la propia desconexión de los hábitos productivos, educativos y sociales, en donde las poblaciones fueron obligadas a migrar a espacios masivos de difusión y tecnologías digitales sin la seguridad de tener acceso, sin una conectividad continua, sin suficientes equipos para la conexión y sin acceso a un software adecuado para la conexión o interacción sociotécnica. Así, en los ámbitos de la vida doméstica las mujeres experimentaron mayores retrocesos en la calidad de la comunicación y un incremento en las tasas de deserción escolar. Diversos informes recomendaron rápidamente distintas estrategias tales como:
Generar estrategias de retorno seguro a las escuelas, en donde se garantice la salud de la comunidad escolar y la regularización en el aprendizaje de las y los estudiantes. Fortalecer el sistema educativo para que las brechas de acceso a una educación de calidad se reduzcan. Focalizar esfuerzos para que las y los estudiantes de las poblaciones más rezagadas no reduzcan sus posibilidades de desarrollo integral. (PNUD, 2020, p. 72)
Si la época prepandémica se caracterizó por la brecha tecnológica, el presente pandémico en confinamiento, y el futuro incierto serán complicados para que todas las personas compartan procesos de innovación tecnológica en la educación, eso ante los históricos retos de desconexión laboral y académica, a la que se sumaron amplios sectores de la población de profesores y estudiantes con limitados o nulos recursos, equipos y habilidades para la educación en ambientes digitales. Por tanto, “las recomendaciones en educación resaltan la necesidad de cerrar la brecha tecnológica y digital, lo cual implica sumar esfuerzos desde muchos sectores, incluyendo el privado, para que las y los niños tengan el mismo acceso a estas herramientas” (PNUD, 2020, p. 74), en donde los Estados garanticen procesos educativos que otorguen a la comunidad:
Un nuevo espacio social (digital) considerado como un nuevo espacio educativo en el tercer entorno, cuya estructura es muy distinta a la de los entornos naturales y urbanos en donde tradicionalmente se ha desarrollado la vida social, y en concreto la educación. Dicha transformación es lo suficientemente importante como para que pueda ser comparada con las grandes revoluciones técnicas habidas a lo largo de la historia (escritura, imprenta, etc., que también transformaron profundamente la educación). Además, incide sobremanera en todo lo que se refiere al conocimiento humano. (Echeverría, 2001, p. 6)
Puntualicemos que la brecha digital no es solamente la falta de acceso a las tecnologías digitales por parte de los estudiantes, sino que dicha brecha se amplió, refiriéndose también a la desconexión de las instituciones “mediadoras” entre las tecnologías y los estudiantes, es decir, las familias, los docentes y las escuelas como instituciones con limitadas capacidades de adaptar y personalizar la experiencia de educación a distancia para cada estudiante. El Estado mexicano se quedó impávido ante la desconexión de multitudes. Esta brecha se acentuó y caracterizó con la llegada de la pandemia, donde las diferencias de capital cultural en las familias se cruzaron con la brecha profesional e institucional entre escuelas, docentes con la capacidad e iniciativa “para hacer frente a esta crisis y aquellos sin la formación ni los recursos profesionales suficientes para garantizar la comunicación y la continuidad del aprendizaje con sus estudiantes” (Manso, 2021, p. 650).
Los reportes académicos e informes sobre el trabajo de innovación tecnológica y pedagógica en la pandemia tienen otra lectura a partir de las reflexiones que en los momentos de mayor incertidumbre en esta crisis global se ofrecieron en el seminario “Transformación de los procesos de educación superior y de posgrado: innovación en tiempos de Pandemia | TIC Y EDUCACIÓN”, convocado por El Colegio de la Frontera Sur y el Departamento de Sociedad y Cultura, el cual fue moderado por los cuatro coordinadores de este libro. El seminario se llevó a cabo en los meses de mayo a junio de 2021 y las tres sesiones fueron espacios en lo digital desde donde se debatió la importa que las instituciones de educación superior y de posgrado tuvieron para reaccionar y adaptar su estructura educativa y docente hacia ambientes tecnológicos y digitales en plena pandemia. En efecto, fue posible que en plena crisis se pudiera convocar y reflexionar, desde distintas experiencias y procesos de innovación tecnológica y pedagógica, ante la contingencia sanitaria. Los aprendizajes permitieron repensar críticamente los procesos de enseñanza-aprendizaje como el principal tema desde donde las tres personas invitadas tuvieron la oportunidad de profundizar en un debate llevado a cabo entre la ciudadanía y academia, considerando el tema de la transformación de los procesos de educación e innovación en tiempos de pandemia como un tema de interés público. El seminario llegó a más de 10 mil reproducciones, realizadas desde 14 países, y sigue disponible con acceso libre en los canales institucionales de comunicación de El Colegio de la Frontera Sur, en México.
A continuación, se presentan las ideas que tuvieron mayor retroalimentación entre los ciudadanos conectados y desde los cuales nuestras/os colegas tejieron ideas más finas.
La primera sesión del seminario1 estuvo a cargo de la Dra. Estela Quintar, con la moderación del Dr. Sergio Navarro, quienes debatieron acerca de las nuevas coordenadas epistémicas que debemos desarrollar quienes participamos en los posgrados en México, en donde las opciones de formación en este grado de estudios nos debe llevar a un compromiso para decodificar al sujeto histórico en el que hemos sido formados y empeñar nuestra tarea en enseñar y no en comprender las subjetividades políticas y cotidianas de las poblaciones. Nuestra orientación académica debe servir para reflexionar sobre cómo hemos sostenido la apuesta en la teoría y lógica “cientifizada” y no en los sujetos que viven en un contexto de emergencia, ya sea en el salón o detrás de la pantalla, expuestos simultáneamente a las múltiples realidades de nuestras sociedades. La pandemia ha revelado el desfase que se experimenta en la ciencia y la educación desde mediados del siglo XX, al que la doctora Quintar denomina “el desfase neoliberal”, y que no solo observa en lo que es el medio de producción sino de subjetivación de los otros, incluidos “los otros” de la educación analógica y digital.
Estela destacó que la logística en la pandemia nos presentó una “silicolonización” de la economía y la educación que ha dejado al margen a profesores, estudiantes y familias. Lo anterior expresa la vivencia del drama generacional de que no todos sabemos usar la tecnología y en donde: llegamos a la pandemia desprovistos de capacidades digitales; los Estados no pueden hacer más; y presenciamos el cambio del estatus del sujeto que intenta cumplir y no aprender. Somos sujetos atados a los criterios de calidad y es la forma en la que se concreta la episteme institucional que se articula en un pensar digital que es resuelta por la inteligencia artificial que ordena Google, y/o cualquier otra plataforma. Por tanto, Estela nos revela nuestra pertenencia a una poca de esa verdad performativa digital en donde somos lo que aparentamos en las clases digitales, unos perfiles, e interfaces digitales en un Google Maps. Vivimos tiempos en donde la experiencia de la verdad está oculta y la paradoja es si las clases son idénticas fuera y dentro de la red, en donde un profesor atiente a una media de 60 estudiantes virtuales, sin subjetividades, historización, comprensión, ni gobernabilidad.
La segunda sesión del seminario2 estuvo a cargo de la Dra. Amaranta Cornejo con la moderación del Dr. Abraham Mena, quienes conversaron sobre los acotados y reducidos tiempos de reflexión que se generaron en la pandemia, los cuales limitan el tiempo para la comprensión de los complejos asuntos académicos. Nos situaba en el hecho de que el tiempo en la pandemia se relativizó para algunos sectores de la población, sobre todo cuando los tiempos digitales marcan otros ritmos en la crisis sanitaria, donde la población se muda forzosamente de actividades en el hogar a ambientes de educación y laborales virtuales en un abrir y cerrar de ventanas y espacios digitales de reunión y docencia, y que son afectadas por condiciones diferenciales de género, clase, etnia y edad, entre otras interseccionalidades. Así, en la época de pandemia todas estas particularidades se experimentaron en jornadas laborales extenuantes, en conexiones a todas horas, en donde se fortalecía la narrativa de la hiperconectividad y en donde la pandemia seguía acentuando las crisis emocionales y familiares. El trabajo educativo no fue la excepción y presentó distintos retos, que incluyeron el de la solidaridad, el de hacer comunidad, y el de atendernos entre todas y todos. Por tanto, la educación en zonas marginadas nos enseña a crear redes de solidaridad en los procesos de enseñanza-aprendizaje, en donde la conectividad no es lo mismo que hacer vínculos y la interacción digital no garantiza que se vayan a crear comunidades educativas.
Amaranta invitaba a que como sociedad reconozcamos la pandemia como un proceso que puso a la población en una condición de vulnerabilidad en temas de salud y educativos, en donde se ponga en el centro a la persona, y en donde temas como la contención a estudiantes sea una tarea urgente al final de la pandemia y al inicio del regreso a clases. También pone en el centro del debate a las mujeres, quienes en la pandemia destinaron mucho tiempo al cuidado de las familias ya que, además de estudiantes, han sido las profesoras a las que se carga más el trabajo y han sufrido la masificación del trabajo, exacerbada por una dinámica digital que provoca una explotación laboral, familiar, de cuidados, en donde las dinámicas de evaluación han degastado física y emocionalmente a las profesionistas. La expositora nos llama a reconocer que “la precariedad laboral en los ámbitos académicos es algo que urge atender de forma colectiva, pues la sobrecarga de trabajo que genera la diversificación se arropa con una narrativa de prestigio: quien más trabaja, más produce, más gana… Sin embargo, también más se desgasta” (Cornejo, 2021).3
La tercera y última sesión4
