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¿Quién no ha soñado alguna vez con escribir la gran novela que siempre ha llevado dentro? ¿Con tener el talento, la creatividad y las herramientas necesarias para realizar un bonito proyecto como éste? Pues si no todos, muchos de nosotros…
En este libro te enseñaremos a desarrollar la magia que ya hierve dentro de ti y a darle forma. Te ayudaremos en todo momento a crear, con inteligencia, una historia ¡en tan solo 30 días! Si sigues los pasos que aquí se exponen, te maravillará el darte cuenta de que eres completamente capaz de escribir una gran obra en un mes de trabajo. Aprenderás a dar rienda suelta a tu imaginación, a utilizar el lenguaje de una manera adecuada y a conseguir que tus personajes y situaciones cobren vida, y emocionen, diviertan o entusiasmen al tipo de lector para el cual estarás escribiendo. ¡No lo dudes, esta guía te convertirá en el gran escritor que siempre quisiste ser!
"Un guía para escribir la historia que llevas dentro de ti y jamás te atreviste a contar"
EL AUTOR:
Berta Carmona. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación, ámbito en el que ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria laboral. Se considera una apasionada de los libros, le gusta leerlos, escribirlos, pero también crearlos y ayudar a los demás a ver realizado su sueño de publicar, lo cual hace en la actualidad desde el proyecto“mundopalabras” (www.mundopalabras.es), aventura profesional que comparte con su socio José Manuel Aparicio. En el año 2012 publicó dos cuentos infantiles con la editorial Didop y un libro de relatos, Como tú y como yo, que recibió una excelente acogida por parte de los lectores. Algunos de sus relatos han sido publicados en diversas antologías.
TESTIMONIOS:
“Una receta, que día a día, nos descubrirá los talentos que todos llevamos dentro. Un libro que creará muchos libros.”
EUGENIO R. MANRIQUE
“Un método sencillo, directo, muy fácil de poner en práctica. Escrito con sabiduría, sentido del humor y elegancia. Sin duda, te ayudará a escribir la novela que deseas.”
MARGARITA CIENAGUAS
SOBRE LA COLECCIÓN
TEMAS DE HOY
Temas de Hoy es una colección de libros en los que encontrarás una muy variada selección de temáticas, que por su interés actual, aportan una visión particular del mundo en que vivimos. Es una colección abierta y espontánea que pretende reflejar los diferentes gustos y tendencias de la sociedad de hoy en día. De esta manera se irán publicando en esta sección libros de carácter religioso, político, psicológico, de jardinería, esoterismo, cocina, deportes, terapias alternativas… o cualquier otro apartado que pueda arrojar un poco de luz, aprendizaje, diversión a los más exigentes lectores del siglo XXI...
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Seitenzahl: 186
Veröffentlichungsjahr: 2016
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A Alejandro, la razón más poderosapara mejorar y progresar cada día
Amigo, amiga, si este libro está ahora mismo entre tus manos es porque, de alguna manera, tienes el deseo, la intención o simplemente la inquietud de escribir una novela. Con el método que te propongo, no solo vas a conseguirlo, sino que además puedes hacerlo en un plazo muy limitado de tiempo, ¡tan solo un mes!
Para ayudarte he pensado para ti un método intenso, no exento de dificultades, que solo va a funcionar si tú realmente quieres (en el sentido etimológico de esta palabra que pronto descubrirás) escribir esa novela. Verás que cada apartado (uno por cada día de este mes que pasaremos juntos) está dividido en una parte teórica y una propuesta de ejercicios prácticos. Si quieres que esto funcione debes hacerlos todos y dedicarles, como veremos más adelante, al menos tres horas de trabajo diarias con atención plena y máxima concentración. Algunos días puede resultarte duro, por ello necesitas compromiso, disciplina, concentración… y trabajo, mucho trabajo, pero las recompensas llegarán pronto y tu sueño podrá cumplirse.
Descubriremos que la escritura de una obra es un proceso creativo complejo que no consiste solo en volcar tu idea en palabras y darle una forma; sino que comprende también la revisión, la corrección, la comunicación, la divulgación… Todos y cada uno de estos aspectos están recogidos en este libro que, como verás, está estructurado en tres partes.
¿Preparado/a para sumergirte en un proceso creativo realmente apasionante? Pasa la página y ¡comienza a cumplir tu sueño!; tú y yo juntos vamos a hacerlo posible.
Berta Carmona
Empieza tu aventura…
Como ya apuntaba en el prólogo, quiero dejarte claro desde este primer apartado, con la franqueza que va a caracterizar todos los pasos de este método, que si realmente quieres escribir tu novela en treinta días, ¡vas a conseguirlo!, aunque ello no estará exento de dificultades.
El primer paso al que voy a invitarte es a reflexionar sobre tu idea. ¿Tienes claro sobre qué versará tu libro? ¿Se trata de un tema que lleva años persiguiéndote y apenas puedes apartar de tu cabeza? ¿Tiene fuerza? ¿Confías realmente en tu idea? ¿Estás enamorado de ella hasta el punto de que vencerás cualquier dificultad que se ponga en tu camino para conseguir materializarla?
Si todas (o casi todas) las respuestas a las preguntas anteriores son afirmativas, ¡te doy la bienvenida al método! Cumples el primer requisito para que tu sueño se haga realidad en un plazo que te parecerá increíble. Sin embargo, si has respondido «no» a todo o a la mayoría, te aconsejo que cierres el libro, te concedas un plazo prudencial de tiempo y pienses en una idea que tenga la fortaleza suficiente como para sostenerse en el tiempo. Una vez la tengas clara y estés dispuesto/a a luchar por ella, ¡volveremos a encontrarnos entre estas páginas!
Ahora bien, supongo que si continúas leyendo es porque tienes tu idea bien asida. Entonces te pregunto: ¿desde cuándo sientes el deseo de escribir? ¿Por qué no lo has conseguido hasta ahora? ¿Qué piensas que puede estar limitándote?
Hoy, en este primer día de trabajo, me gustaría que reflexionaras sobre si verdaderamente tú quieres escribir esta novela.
La palabra querer tiene su origen etimológico en el término latino quarere, que significa ‘buscar’, ‘tratar de obtener’. Covarrubias escribió: «Dixexe porque lo que queremos lo vamos a buscar». Por tanto, querer realmente significa ‘desear, tener la determinación de hacer algo, intentar, empeñarse…’.
Si llevas años diciendo que quieres escribir una novela y no has rellenado ni una línea en esa página en blanco a la que quizás temes, lo más seguro es que realmente no quieras hacerlo en el sentido estricto de la palabra.
Escribir con rigurosidad no es una labor nada fácil; requiere mucho de ti, grandes dosis de energía y esfuerzos. Este método va a exigirte mucho trabajo y disciplina, por lo que necesitas establecer un fuerte nivel de compromiso con tu tarea y, sobre todo, contigo mismo/a. Tienes que ser muy consciente de que al menos deberás dedicar tres horas diarias a la lectura y puesta en práctica de cada capítulo. El buen escritor se forja escribiendo mucho, leyendo mucho y borrando mucho, es decir, detrás de una buena obra, además de talento y cualidades más o menos innatas, ha de haber un considerable y riguroso trabajo. Como se dice popularmente, ¡la fama cuesta!, y de ello estoy convencida, pero la parte positiva es que solo cultivando esta cultura del esfuerzo estarás más cerca de cumplir tus sueños. Por ello, antes de seguir leyendo, necesito que medites sobre si realmente quieres escribir una novela y si verdaderamente deseas conseguirlo, con todo lo que eso conlleva.
Comprometerse con algo es siempre difícil y mantener nuestras promesas en el tiempo suele costarnos trabajo; sin embargo, el cumplimiento de nuestra palabra afecta determinantemente a nuestra autoestima. Cuando entramos en círculos viciosos de proponernos actividades que nunca llegamos a terminar, nuestro autoconcepto se resiente, nos sentimos incapaces de conseguir nada y nuestras fuerzas flaquean. Por el contrario, siempre que logramos a tiempo una meta o un objetivo que nos hemos fijado, nos estamos enviando señales de que somos capaces de todo, de que ¡verdaderamente podemos! Mi objetivo es que, siguiendo este método, te sea posible superar los principales obstáculos que te has encontrado hasta el momento, de manera que interiorices los mensajes más positivos que influyan en tu motivación y te ayuden a conseguir materializar lo que tanto tiempo has estado deseando. Por esta razón, te propongo a continuación un modelo de contrato que te ayudará a ser fiel a tu palabra.
Yo,...................., me comprometo a seguir el método de escritura de novelas en treinta días, con toda la disciplina, el compromiso y capacidad de trabajo que sean requeridos. Quiero dejar constancia de que realmente deseo escribir mi novela............................., que creo en mi idea por encima de todo, y que en ningún momento voy a dejarme vencer por la pereza ni por la contaminación con aquellos pensamientos negativos que traten de minar mi voluntad.
Por tanto, a través de este contrato, me comprometo a confiar en el método y a tener el día 30 finalizado mi manuscrito.
Fecha
Firma
Ahora cuento con tu compromiso y este será el factor más determinante durante todo tu proceso. Solo nos queda hacer un repaso por otros condicionantes que, a pesar de tu firme voluntad, pueden estar suponiendo barreras infranqueables.
¿Existe algún temor interior que te esté limitando? Profundicemos sobre esto. Muchas de nuestras metas se quedan por el camino porque tenemos miedo a equivocarnos, a defraudar las expectativas de los demás, a no dar la talla… Sin embargo, la única forma de no equivocarnos nunca es quedarnos parados y esto en sí mismo ya es un error como planteamiento de vida.
Un consejo que a muchas personas les resulta enormemente útil es pensar qué es lo peor que podría ocurrir si pasara lo que temes. Haz una lista con todas estas circunstancias desafortunadas, luego solo tienes que reflexionar… Por ejemplo, ¿recibir críticas malas? Nunca vas a estar a salvo de esto, hagas lo que hagas públicamente en tu vida. Si tu idea es suficientemente fuerte, esto no ha de importarte porque lo que tú verdaderamente persigues es darla a conocer al mundo. Lo único que debe preocuparte es hacer un trabajo muy bueno, el mejor que seas capaz, escribir y revisar con rigurosidad aplicando todas las técnicas que aprenderás con este método, y una vez conseguido, tienes que sentirte preparado para recibir cualquier tipo de opinión. Sea lo que sea lo que temes, escríbelo en tu lista y trata de afrontarlo. ¡El éxito pertenece a quien se atreve a perseguirlo! Nunca olvides que los errores son los mejores profesores en nuestro proceso de crecimiento, así como nos ayudan a convertirnos en destacados profesionales y personas.
Quizás, otra circunstancia que puede estar limitándote es la baja autoestima. Cuando no creemos en nosotros mismos y en nuestras posibilidades, cuando desconfiamos de nuestra capacidad para alcanzar el éxito, cuando nuestra cabeza está constantemente llena de pensamientos negativos que nos autoboicotean… estamos, sin darnos cuenta, trabajando en nuestro propio fracaso.
Desde estas páginas quiero animarte a confiar en ti, para lo cual puede que te venga bien seguir los siguientes consejos:
Haz otro listado en el que relaciones tus principales fortalezas, aquellos momentos en los que has triunfado en la vida, lo que mejor se te da…
No te exijas demasiado, procura que tus metas sean realistas y posibles, de modo que no te frustres constantemente con objetivos imposibles de alcanzar.
No te compares con nadie, sigue tu camino. Aunque muchas veces puede resultarnos favorable inspirarnos en personas que han conseguido lo que nosotros deseamos, esto no debe hacerse jamás desde el victimismo y el lamento. Todos tenemos nuestras etapas y procesos, por lo que debes confiar en que tus resultados, si los trabajas, vendrán en el momento oportuno.
Acéptate con tus virtudes y con tus defectos.
Ahora sí. Tienes una buena idea en la que crees, te has comprometido a trabajar duro, con disciplina y a seguir el método, confías en ti y estás dispuesto/a a continuar adelante por encima de cualquier dificultad que se presente en tu camino. ¡Enhorabuena! Cuentas con todo lo necesario para sumergirte en el día 2 de tu método.
Tareas de hoy:
Reflexiona sobre tu idea escribiendo al menos 500 palabras. Puedes guiarte por las siguientes preguntas: ¿Tienes claro sobre qué versará tu libro? ¿Se trata de un tema que lleva años persiguiéndote y apenas puedes apartar de tu cabeza? ¿Tiene fuerza? ¿Confías realmente en tu idea? ¿Estás enamorado de ella hasta el punto de que vencerás cualquier dificultad que se ponga en tu camino para conseguir materializarla?Escribe 500 palabras meditando sobre si realmente tú quieres escribir esta novela. Haz un listado de las mayores dificultades que tendrás que atravesar y piensa en tu capacidad para superarlas.Rellena y firma tu contrato.Haz una lista de aquello que más temes y piensa qué es lo peor que podría ocurrir si pasara lo que menos deseas.Haz otro listado en el que relaciones tus principales fortalezas, aquellos momentos en los que has triunfado en la vida, lo que mejor se te da…Ayer fue un día de reflexión profunda e importante. Si leíste y pusiste en práctica (tal y como te aconsejé en el prólogo) toda la información de tu primer capítulo, hoy estarás aún más seguro/a de la idea que va a protagonizar esta novela; sentirás un grado de compromiso fuerte, pues has firmado tu contrato; tendrás la autoestima más alta, y confiarás en que, si realmente quieres, si trabajas duro y con disciplina, ¡tu sueño de escribir una novela se cumplirá en tan solo un mes!
Sin embargo, también sabrás que tenemos muchísimo trabajo por delante en un tiempo bastante limitado, por lo cual no nos queda más remedio que establecer un sistema de organización de tareas y gestión del tiempo que nos ayude a canalizar nuestro esfuerzo, establecer una rutina y mantener la disciplina que te llevará al éxito. Para todo esto vas a necesitar proactividad, es decir, tener motivación para la acción, tomar la iniciativa, moverte, hacer…, ¡todo lo contrario a la pasividad!
Ya sabes que un seguimiento correcto de este método va a requerir una dedicación diaria de al menos tres horas. Quizás esto ahora mismo te parezca imposible: está tu trabajo a jornada completa, tus tareas en el hogar, los niños, tus responsabilidades con la familia, etc. Sin embargo, no te olvides de que querer es poder y, si tú quieres llevar este proyecto adelante, vas a sacar el tiempo de donde pueda parecerte inimaginable.
Empecemos por algunas sugerencias que te ayudarán a convertirte en una persona más productiva y proactiva:
1) Comienza numerando todas las tareas que realizas a diario. ¿Cuáles son realmente importantes y cuáles secundarias? ¿Todo lo que haces te está llevando al cumplimiento de tus sueños o, por el contrario, te está alejando de lo que de verdad deseas obtener en tu vida? Presta especial atención a aquello que te impida escribir: tareas de la casa, compras, visitas familiares… ¿Realmente todo eso es imprescindible o hay algo que puedes hacer más tarde, mañana o durante el fin de semana? ¿Te es posible pedir ayuda a alguien? Identifica las tareas claves (este mes, la escritura ha de ser una de ellas), haz un listado y planifica tus días concediéndoles a estas actividades el lugar más importante en el que puedas aumentar tu concentración y dar lo mejor de ti. Asimismo, trata de localizar todo lo que no es necesario en tu vida y ¡tíralo al cubo de la basura! Tener un día lleno de tareas absurdas no hace más que disminuir tu energía, aumentar tu frustración y alejarte de cumplir tus deseos.
En este punto es muy importante que tengas en cuenta la ley de Pareto, que sostiene que solo el 20 % de las tareas que realizas produce el 80 % de los resultados que obtienes. ¿Sorprendente, verdad? Pues esta información te servirá para identificar y eliminar el 80 % de actividades improductivas y poder concentrarte al máximo en el 20 % clave.
2) Aprende a exprimir tu día. Una vez identificadas tus tareas, te será más fácil analizar tus hábitos y descubrir cómo puedes modificarlos para ganarle horas a tu jornada. Por ejemplo, ¿has probado a despertarte dos horas antes?, quizás, aunque al principio sientas más cansancio, un breve receso después de comer (durmiendo veinte minutos, paseando, haciendo algo de ejercicio…) puede ayudarte a recuperar energías para pasar el resto de la tarde. Otra opción es tratar de concentrar esas tareas rutinarias que roban tu energía: acostumbrarte a cocinar solo un día a la semana y convertir el congelador en tu mejor aliado; comprar quincenalmente; hacer pedidos por Internet, etcétera. ¡Te sorprenderá descubrir que realmente se le pueden ganar horas al día! También deberás moderar las salidas y los ratos de ocio, no se trata de que erradiques todo aquello que te distrae y entretiene ni de que rompas tus relaciones y costumbres sociales, sino simplemente de que reflexiones sobre cuáles son tus prioridades y actúes de manera coherente para lograr tus deseos. Cada vez que digas ¡no tengo tiempo!, párate a pensar qué hábitos son los que generan en ti ese pensamiento, medita y prueba a cambiar algo.
3) Convierte tus horas de escritura en un tiempo sagrado, necesitas concentración y dedicación absoluta. El mínimo de tres horas que dediques a la lectura y puesta en práctica del método deberán ser exclusivamente para ello. Aprende a decir NO si alguien intenta que hagas una tarea durante esa franja horaria, a no coger el teléfono siempre que suena, a no responder los mensajes… Cierra la puerta de tu despacho o, si tienes que trabajar en una zona concurrida de tu casa, aíslate con cascos mientras escuchas una buena música… Procura evitar cualquier estímulo que te desconcentre y explícales a los demás por qué es tan importante para ti esa dedicación y cuáles son tus motivos, hazte valer y comprender, consigue que tu tiempo sea respetado ¡depende solo de ti!
4) ¡Elimina distracciones! Actualmente vivimos permanentemente conectados a Internet y parece que tengamos siempre disponibilidad absoluta para ser contactados (por WhatsApp, por correo electrónico, por teléfono, por redes sociales…). Sin embargo, si sumáramos todos los minutos de interrupciones que recibimos al día a través de estos medios, comprobaríamos que estamos perdiendo horas (sí, ¡horas!) de concentración útil que todos necesitamos para llevar a cabo las tareas que más requieren de nosotros. Estudia cuánto tiempo pierdes con esto y organízate para destinar franjas horarias concretas a comprobar el correo, tus perfiles sociales, etc.; ¡de nuevo descubrirás cuánto puedes ganarle a una jornada! Asimismo, analiza el tiempo que dedicas a ver la televisión y pregúntate por qué. A veces nos convencemos de que estamos demasiado agotados para hacer otra tarea, mientras que si lo intentáramos, nuestras energías se activarían (para descansar a veces basta con un cambio de actividad).
5) Crea un ambiente agradable de trabajo donde la creatividad fluya mejor. Solo tú conoces tus preferencias y costumbres, elige el espacio más adecuado para ti, crea un ritual, toma tu bebida preferida, pon esa música que te hace sentir bien, enciende una barrita de incienso, vete a un parque, trasládate a una biblioteca o a una cafetería… Todos los pasos que des en este sentido harán que relaciones tu disciplina de trabajo con una rutina agradable para ti.
6) Lleva contigo siempre una libreta de papel o, si lo prefieres, cualquier herramienta tecnológica (la utilidad «notas» de tu teléfono móvil, Evernote…). El objetivo es poder registrar todas las ideas que acudan a tu cabeza mientras realizas tareas rutinarias (tender la ropa, recoger a los niños a la salida del colegio, esperar en una sala médica…), en definitiva, que no pierdas ni un atisbo de tu energía creativa.
7) La regla de los dos minutos. Existe un principio del famoso método de organización del tiempo Getting this done (de David Allen), popularmente conocido como GTD, que consiste en que si tienes una tarea que puedas hacer en menos de dos minutos, no deberías molestarte en apuntarla en tu agenda o cuaderno de notas, sino ¡directamente hacerla! Otros autores la denominan la regla de la máxima eficiencia, ya que si realizas esa tarea sobre la marcha te ahorrarás muchos pasos de registro, procesamientos, etc. A mí me funciona, sobre todo para el correo electrónico, si advierto que tengo que comunicar o responder algo que me llevará poco tiempo, lo hago en el momento. Esta práctica supone un importante alivio, puesto que contribuye a reducir el largo listado de tareas pendientes, pero hay que tener cuidado; si vas a tardar más de dos minutos, tu concentración puede resentirse y acabar perdiendo toda la eficiencia.
8) La técnica Pomodoro. Esta técnica puede serte especialmente útil para una tarea como la nuestra, la de escribir, que tanta concentración sabemos que requiere. Consiste en organizar las horas de trabajo en periodos de esfuerzo y dedicación exclusivos e intensos (de entre 25 y 40 minutos) y otros breves de descanso (de entre 5 y 10), siguiendo los principios de la teoría de la curva de concentración. Por cada cuatro periodos de trabajo tendremos que realizar una pausa algo más larga, de quince o veinticinco minutos. Si quieres ponerla en práctica, te bastará con un temporizador de cocina (de hecho, de ahí procede el nombre de la técnica), aunque también existen multitud de aplicaciones en Internet e incluso en el móvil.
Tareas de hoy:
Reflexiona, por escrito, sobre las tareas que realizas a diario. Responde a las preguntas que te hago al principio de este capítulo. No te dejes ninguna, es imprescindible que identifiques y priorices qué es lo más importante, lo que te acerca a tus sueños, y que elimines aquello que lejos de aportarte está suponiendo barreras infranqueables.Medita por escrito sobre tus hábitos y anota al menos tres nuevos con los que te comprometas para sacarle el máximo partido a tus días.Anota en tu cuaderno o agenda cuál va a ser el momento del día que vas a dedicar a la escritura, plasma por escrito también si pondrás en práctica algún ritual que te ayude o cuáles son las tareas a las que vas a decir NO.Escribe en tu agenda o cuaderno de trabajo qué franjas horarias vas a dedicar a ciertas actividades y qué tareas vas a concentrar a partir de ahora. No te limites a pensarlo, escríbelo, de manera que te sea más fácil tenerlo presente y te comprometas mejor a ponerlo en práctica.¡Por fin ha llegado el día de comenzar a trabajar en tu novela! Ya sabes el esfuerzo que te va a suponer, pero tu grado de compromiso es alto y has organizado tu tiempo de manera que al menos tres horas, durante este mes, sean sagradas para ti y tu proceso de escritura.
Hoy quiero que dejes definida cuál va a ser la estructura de tu obra, la cual será el esqueleto o esquema básico que te permitirá materializar tu idea y le dará un sentido narrativo al texto.
Puedes intentar saltarte este paso y pensar que es mejor dejar esto para más adelante, que prefieres dedicarte ahora solo a escribir, pero te aviso de que entonces el método no te funcionará. Comenzar a crear a partir de un esquema claro que guíe tu trabajo será una clave fundamental para lograr construir tu novela en este plazo tan limitado que nos hemos propuesto, ya que te ayudará a trazar un hilo narrativo que hilvanará toda la historia. Es una forma de trabajar con orden, de ubicarte en todo momento, que te ahorrará tiempo e impedirá que sufras más de un desconcierto y, lo que es peor, que lleves a confusión a tu lector. Cuanto mejor sea la estructura de tu obra, más fácil le será al lector comprender los mensajes que deseas transmitir y más sencillo te será asegurarte una narración equilibrada, así como conseguir fluidez y coherencia.
Para definir esta estructura de la que hablamos te será muy útil decidir dos aspectos fundamentales:
¿Cómo será el
comienzo, el nudo y el desenlace
?
¿Quién va a ser el
narrador
?, ¿en qué
persona
va a estar escrita la novela?
Con objeto de resolver la primera cuestión puedes empezar haciéndote una pregunta: ¿los hechos que vas a narrar tendrán un orden lineal o no necesariamente? Te explico: la estructura clásica de una novela consta de introducción (presentación de la historia y los personajes), nudo (exposición y desarrollo de los hechos hasta llegar al punto álgido o clímax) y desenlace (conclusión y resolución de lo narrado). No obstante, esto no tienes por qué seguirlo a rajatabla, existen otras estructuras posibles:
Estructura circular
: la historia finaliza en el mismo punto en que se inició. Un ejemplo es comenzar narrando cómo una novia llora amargamente en el altar al no acudir su novio a la boda y en los siguientes capítulos contar todo lo que ocurrió anteriormente para que llegara a producirse esa situación. Por tanto, el final es el mismo que el principio: la novia sufriendo su doloroso destino en la iglesia.
Estructura convergente
