Escuela y democracia - Dermeval Saviani - E-Book

Escuela y democracia E-Book

Dermeval Saviani

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Beschreibung

En septiembre de este año de 2018 este libro completa 35 años de circulación ininterrumpida, momento en el cual, al alcanzar la edición número 43, entra en una nueva fase. Efectivamente, a partir de esta edición el libro pasa a ser editado en formato más grande, absorbiendo todo el contenido de la edición especial, lanzada en 2008, conmemorativa de los 25 años de la publicación de su primera edición, en septiembre de 1983. Y, en ese mismo formato y con el mismo contenido, esta obra pasa, en esta nueva fase, a ser publicada también en las lenguas española e inglesa.

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Seitenzahl: 267

Veröffentlichungsjahr: 2018

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Copyright © 2018 by Editora Autores Associados Ltda.

Todos los derechos de esta edición reservados a la Editora Autores Associados Ltda.

Dados Internacionais de Catalogação na Publicação (CIP)

(Câmara Brasileira do Livro, SP, Brasil)

Saviani, Dermeval

Escuela y democracia [livro eletrônico] / Dermeval Saviani; [traducción (portugués al español) Carmen Ordeix; preparación de texto, revisión, traducción Jenifer Ianof]. Campinas, SP: Autores Associados, 2018.

2 Mb; e-PUB

Título original: Escola e democracia

Bibliografia.

ISBN 978-85-7496-415-7

1. Democracia 2. Educação - Filosofia 3. Política e educação I. Título.

18-18362 CDD-379

Índice para catálogo sistemático:

1. Política e educação 379

 

EDITORA AUTORES ASSOCIADOS LTDA.

Una editorial educativa al servicio de la cultura brasileña

Av. Albino J. B. de Oliveira, 901 | Barão Geraldo | CEP 13084-008 | Campinas-SP | Brasil

Teléfono: +55 (19) 3789-9000

E-mail: [email protected]

www.autoresassociados.com.br

Consejo Editorial

“Prof. Casemiro dos Reis Filho”

Bernardete A. Gatti

Carlos Roberto Jamil Cury

Dermeval Saviani

Gilberta S. de M. Jannuzzi

Maria Aparecida Motta

Walter E. Garcia

Director ejecutivo

Flávio Baldy dos Reis

Coordinación editorial

Érica Bombardi

Traducción (portugués al español)

Carmen Ordeix

Revisión técnica

Luis Enrique Aguilar

Preparación de texto, revisión, traducción

Jenifer Ianof

Diagramación de libro

Percurso Visual

Portada

Dafne, a Sibila Délfica, Michelangelo, afresco na Capela Sistina (c. 1510)

Para Benjamin,esperando que los hijos de su generaciónpuedan estudiar en una escuelaverdaderamente democrática.

Índice

Prefacio a la edición en lengua inglesaMichael Young

Prefacio a la edición en españolJoni Ocaño

Prefacio a la 43a edición brasileña

Prefacio a la edición uruguayaEma Julia Massera Garayalde

Presentación

Capítulo uno

Las teorías de la educación y el problema de la marginalidad

Capítulo dos

Escuela y democracia I: la “teoría de la curvatura de la vara”

Capítulo tres

Escuela y democracia II: superando la “teoría de la curvatura de la vara”

Capítulo cuatro

Once tesis sobre educación y política

Apéndice

Setenta años del “Manifiesto” y veinte años de Escuela y democracia: balance de una polémica

Anexo

Carta de Zaia Brandão

Referencias

Sobre el autor

Prefacio a la edición en lengua inglesa

Me encontré por primera vez con las ideas de Dermeval Saviani hace casi 30 años, pero solo últimamente, con esta traducción, logré entender su importancia tanto más allá como adentro de Brasil. Hace mucho tiempo que admiro los escritos sobre política y educación del revolucionario socialista italiano, Antonio Gramsci. Me generó una gran impresión la forma en que el profesor Saviani se inspiró en sus ideas y su relevancia en el contexto brasileño. Los contextos de lectura de este libro para hablantes de inglés serán muy diferentes. Sin embargo, todos podrán identificarse con las desigualdades de la sociedad brasileña que Saviani ha luchado para superar en su larga carrera.

Saviani escribe como un filósofo y yo soy sociólogo, pero compartimos una comprensión de la importancia de las escuelas y su inigualable capacidad para darles acceso a “conocimientos poderosos” a todos los estudiantes. En la sección del libro en que analiza un estudio empírico de una escuela primaria brasileña, Saviani señala dos puntos importantes que no aparecen en los textos de escritores anglófonos sobre educación. Uno es que dibuja explícitamente a Gramsci en lo que respecta a la importancia de los contenidos de conocimiento en todas las materias del currículo. Tan solo en las escuelas los estudiantes logran acceder a este conocimiento; los estudiantes construyen su conocimiento en el mundo moderno, no solo con sus experiencias como educadores progresistas como asume Dewey, sino con el conocimiento mismo. El segundo punto de Saviani es mostrar muy claramente en términos prácticos concretos lo que Gramsci quiso decir al postular que la educación es inevitablemente política. Como queda demostrado, Gramsci no quiso decir “político” en el sentido de los dogmas de uno u otro partido político o solo en las decisiones tomadas por un gobierno, sino en la actividad cotidiana de los docentes en sus relaciones con sus estudiantes.

Para mí, el punto más importante del libro de Saviani es cómo describe su teoría pedagógica crítica y la ubica en el contexto del Brasil contemporáneo y su realidad. Él respalda, con su forma particular, la afirmación de Harold Entwhistle, educacionista inglés, de que Gramsci combinó una política revolucionaria con un respeto conservador por el conocimiento.

Finalmente, los lectores de habla inglesa de todo el mundo tienen la oportunidad de conocer y participar del trabajo de este destacado intelectual brasileño, además de ver cómo sus ideas cuentan con una sólida base en el pensamiento de Gramsci.

Aunque muchas de las obras de Gramsci están traducidas al inglés, pocas de ellas muestran cómo sus ideas pedagógicas se expresan en la vida cotidiana de los maestros de la manera en que Saviani lo hace.

No me pareció fácil leer este libro, ya que nunca es fácil relacionar ideas importantes; el autor hace que sus lectores trabajen duro. Sin embargo, insistí y lo recomendé a todos los hablantes de inglés involucrados en educación y más allá. Es particularmente importante en este momento difícil para Brasil recordar que Antonio Gramsci, a quien Saviani le debe tanto, es famoso en el mundo de habla inglesa por los llamados Cuadernos de la cárcel y su famosa frase, “Pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad”. El espíritu de estas palabras sigue vivo en el libro de Saviani.

Octubre de 2018

Michael Young

Profesor de Sociología del Currículo en el Instituto de Educación UCL.

Su libro más reciente es Curriculum and the specialisation of Knowledge con Johan Muller (University of CapeTown), cuyo objeto de investigación se centra en la cuestión del conocimiento en la educación y en cómo lograr que el “conocimiento poderoso” sea accesible a todos los estudiantes.

Prefacio a la edición en español

Es muy fácil imaginar más de un motivo para celebrar una edición en español de Escola e democracia. Personalmente mi experiencia con esta consolidada obra –hoy uno de los “clásicos” de la pedagogía latinoamericana– tiene ya muchos años y ha sido muy fecunda en todos los aspectos de mi ejercicio profesional. Es lectura obligada en los cursos de grado y posgrado en educación que vengo desarrollando tanto en el ámbito público como privado.

Hace más de treinta años atrás en Uruguay se vivía la retomada democrática después de un oscuro período de dictadura militar. En esa particular coyuntura de apertura el Dr. Dermeval Saviani presentó en Montevideo las ideas que venía desarrollando en la obra. En aquel entonces tuvo una muy buena recepción entre docentes y estudiantes de magisterio y de profesorado, especialmente “Las teorías de la educación y el problema de la marginalidad en América latina” –el texto que compone el primer capítulo del libro– por el análisis que ofrece de un amplio abanico de teorías de la educación, incluidas algunas que habían sido proscritas de los planes y programas de formación docente por el régimen anterior.

Desde principios del siglo pasado la educación pública uruguaya había alcanzado un grado de desarrollo que le permitía gozar de cierta autonomía relativa. Cada subsistema de enseñanza en el país constituía un “Ente Autónomo” con estructuras de gobierno independientes entre sí y donde el Poder Ejecutivo tenía un grado de incidencia muy relativo; era la forma institucional particular que había asumido el liberalismo en Uruguay. La dictadura implantada a partir de 1973 interrumpió ese proceso estableciendo criterios centralistas que favorecieron el desarrollo de la tecnología administrativa y, con ello, el perfeccionamiento del control burocrático sobre la población escolar.

Ahora bien, este proceso de centralización aparentemente de naturaleza administrativo, encubría la intención de establecer nuevos fundamentos de la educación; era también un proceso de naturaleza ideológico articulado alrededor de las concepciones políticamente conservadoras que desmantelaron todas las experiencias progresistas que se venían desarrollando desde las primeras décadas del siglo XX en el país y promovieron la instalación de una pedagogía de inspiración tecnicista como forma dominante.

El regreso a la democracia en 1985 generó en el magisterio y el profesorado nacional la ilusión de retomar las experiencias y ensayos progresistas. Al amparo de un espíritu de prudente apertura ideológica, se instalaba en la educación cierto pragmatismo neo-escolanovista en el marco del “constructivismo” piagetiano de amplia difusión entre docentes. Fue por esa época que una reproducción muy limitada de Escuela y Democracia comenzó a circular en Montevideo y vino a traer aires nuevos a la formación docente y al debate educativo nacional. De esta manera las ideas de Saviani se fueron abriendo camino tempranamente fuera del Brasil en países hispanohablantes donde comenzaba a crecer la demanda por la obra.

Diez años después se vivía, como en muchos países de la región, un proceso de reforma educativa de ímpetu “economicista”, enmarcado en políticas neoliberales en las que se alentó el ascenso de técnicos y “analistas simbólicos” a los principales puestos de decisión generando controversias en el magisterio nacional y una férrea oposición. Quehacer Educativo y la Revista de la Educación del Pueblo (ambas publicaciones de gran distribución entre maestros y estudiantes del magisterio y profesorado nacional) reprodujeron, en sendas separatas, partes de la obra. Esto permitió difundirla aún más en el país y avivar el debate sobre la educación.

Desde entonces el interés por el libro ha aumentado y muchas generaciones de profesores y maestros se han introducido al análisis de las teorías de la educación desde una perspectiva crítica a partir de la lectura de ese estimulante texto cuyo valor, especialmente para la formación docente, es inmenso. Pero las reproducciones que circulaban en Uruguay no eran completas; recién en el 2010 se pudo contar con la obra completa traducida al español en versión impresa gracias a una edición limitada publicada por la editora brasileña Autores Associados. De esta manera el libro se ha consolidado como un verdadero “clásico”, una lectura insoslayable para la formación docente de la región.

Esta nueva edición en español de Escuela y Democracia viene a buen tiempo. Aparece precisamente cuando urge incitar a la imaginación y al debate pedagógico en procura de sólidos argumentos que permitan articular una lúcida resistencia a los embates conservadores sobre la educación pública que muchos países enfrentan.

La coyuntura actual en América Latina se constituye en un momento de oscuras perspectivas para la democracia y presenta nuevos y múltiples desafíos a la educación. Las nuevas fuerzas ultraconservadoras, que no parecen tener identidad de clases ni dudar en hipotecar al Estado Democrático de Derecho, han iniciado una poderosa embestida contra los avances políticos y sociales en la región.

La arremetida ultraconservadora se hace sentir con toda su virulencia contra los gobiernos progresistas de los países del cono sur y uno de sus blancos predilectos es precisamente la educación pública cuyas perspectivas desde entonces son inciertas. La lucha contra la corrupción o la inseguridad –que a menudo encubre el “olvido” de la lucha a favor de una democracia real y contra la injusticia social– ha servido de pretexto para esta furiosa ofensiva que tiene como una de las consecuencias la embestida contra la educación pública.

El ataque a la educación pública, democrática y para todos se da a la par de un proceso en el que la pedagogía dominante de cuño empresarial parece prescindir precisamente de aquello que la obra reivindica: la formación teórica rigurosa y la necesidad de asegurar el acceso de todos los estudiantes a los contenidos de la ciencia y la cultura universal; también se da paralelamente a procesos de internacionalización de la educación superior, de evaluaciones internacionales estandarizadas y de una enfática tendencia a la “perspectiva de las competencias” que se impone al amparo de seductores argumentos didáctico-pedagógicos que parecen apostar todo su arsenal persuasivo en la forma y no en el contenido, despojándole a las camadas populares de la posibilidad de acceso a la cultura y al conocimiento sistematizado, los instrumentos más idóneos para la transformación de las prácticas sociales.

Se trata de un proceso anti intelectual asociado a la fase actual del capitalismo de consumo en la que la clase dominante, al no poder imponerse racionalmente como lo había hecho en el pasado, comienza a recurrir a mecanismos coercitivos y persuasivos, mediante el uso masivo de los medios de comunicación, la despolitización técnica de la educación escolar y su concomitante “mercantilización” vaciándola de los contenidos de la cultura universal.

Es necesario, por lo tanto, resistir a dichos embates e insistir en la renovada lucha a favor del acceso a una educación de calidad para todos, asegurando a las nuevas generaciones una sólida formación que posibilite el pleno ejercicio de una ciudadanía cuya lucha no se agote en la defensa de la democracia formal –hoy en franca crisis–, sino que abarque también el desarrollo de un lúcido compromiso con la transformación hacia una democracia real.

Es en ese contexto que vemos auspiciosa esta edición de Escuela y Democracia; una obra que puede considerarse como el punto de partida de la pedagogía Histórico-Crítica, una teoría pedagógica contra hegemónica o emancipatoria de la estirpe de propuestas como la de Giroux, McLaren o Freire; todas ellas superadoras tanto de las concepciones positivista-pragmático-liberales (en sus distintas versiones: tradicional, escolanovista y tecnicista) como de las concepciones estructuralista-reproductivistas (Althusser, Bourdieu y Passeron, Baudelot y Establet, Bowles y Gintis etc.).

En el primer capítulo Saviani ofrece un riguroso análisis de las teorías de la educación atado al de los problemas sociales y políticos a partir de su relación con el problema de la marginalidad. Desde esa perspectiva nos muestra como, una a una, las teorías analizadas se revelan insuficientes o fracasan ante este problema. Las pedagogías “No-críticas”, al no obtener éxito jamás en la solución definitiva de los problemas sociales, ofrecen una escuela cuyo poder es ilusorio; las teorías “Crítico-reproductivistas”, al sostener que precisamente el éxito de la escuela es la producción del fracaso escolar, parecen generar impotencia. En el fondo, la transformación social no está en los horizontes de preocupaciones centrales de ambos grupos de teorías: en las primeras, por su apoliticidad endémica, agotan sus argumentaciones en cuestiones técnico-didáctico restringidas exclusivamente al ámbito del aula, dejando de lado los determinantes sociales y negando las contradicciones; en las segundas, por su excesivo pesimismo ahistórico y la reificación de las estructuras que aprisionan las contradicciones, están impedidas de ofrecer una pedagogía y, por lo tanto, de teorizar sobre las posibilidades de transformación social desde la educación.

Al final de ese capítulo queda planteado el problema: “¿es posible una teoría de la educación que capte críticamente a la escuela como un instrumento capaz de contribuir a la superación de la marginalidad?” (2010, p. 40). Su respuesta inmediata es afirmativa (aunque apenas esboze esa alternativa aquí y el desarrollo posterior de tal teoría va madurar en la publicación de la obra homónima a su propuesta: Pedagogía Histórico-Crítica). También ofrece un “post-scriptum” en el que analiza críticamente las tendencias dominantes de la llamada “educación compensatoria”.

A mi juicio el análisis comparativo entre Escuela Tradicional y Escuela Nueva es uno de los puntos altos de la obra en su aporte a una compresión más profunda de las implicaciones de esas pedagogías (de gran aceptación en nuestros países) con los intereses históricos de las clases dominantes. En efecto, en el capítulo dos “Escuela y Democracia I. La ‘Teoría de la curvatura de la vara’”, desarrolla su exposición mediante tres tesis políticas: una de carácter filosófico-histórica, otra de carácter pedagógico-metodológica y una tercera tesis conclusiva, específicamente política, derivada lógicamente de las dos anteriores tomadas como premisas. En esta genial argumentación en la que logra torcer las valoraciones dominantes sobre Escuela Tradicional vs Escuela Nueva –que resultan distintas expresiones de los intereses históricos de la burguesía– concluye en la necesidad de avanzar hacia una educación en la que se valore los contenidos que apunten hacia una pedagogía verdaderamente revolucionaria.

En el capítulo tres “Escuela y Democracia II. Superando la Teoría de la curvatura de la vara” Saviani se dispone a desarrollar la síntesis que supere dialécticamente la antítesis planteada en el capítulo anterior ofreciendo una teoría pedagógica que se ubique más allá de las concepciones esencialistas de la Escuela Tradicional y de las concepciones de filosofía de la existencia propias de la Escuela Nueva. Tal síntesis ya es el esbozo de una pedagogía revolucionaria.

Considera que tanto la Escuela Tradicional (pedagogía de la esencia) como la Escuela Nueva (pedagogía de la existencia) son ingenuas e idealistas al invertir la relación entre educación y estructura social. Sin embargo su análisis riguroso y comprometido lo lleva a reconocer que “la importancia de la trasmisión de conocimientos, de contenidos culturales, marca distintiva de la pedagogía de la esencia, no pierde su carácter revolucionario” (ídem, p. 70); pero dicho carácter está asociado a la historicidad de tales contenidos, por lo que hay que transformar los “contenidos formales, fijos y abstractos en contenidos reales, dinámicos y concretos” (ídem, íbidem).

Pero no se queda aquí: avanza en aspectos metodológicos mostrando cómo, paso a paso, los métodos pedagógicos revolucionarios deberán superar por incorporación las contribuciones realizadas tanto por el método de la pedagogía tradicional como por los métodos de la pedagogía escolanovista. En definitiva “estimularán la actividad y la iniciativa de los alumnos sin desechar, sin embargo, la iniciativa del maestro; favorecerán el diálogo de los alumnos entre sí y con el maestro pero sin dejar de valorizar el diálogo con la cultura acumulada a través de la historia; tendrán en cuenta los intereses de los alumnos, los ritmos de aprendizaje y el desarrollo psicológico, pero sin perder de vista la sistematización lógica de los conocimientos, su ordenación y graduación, para contribuir al proceso de trasmisión y asimilación de los contenidos cognitivos” (p. 75).

Basado en el “método de la economía política” de Marx propone analíticamente los pasos del método pedagógico de lo que llamó provisoriamente “pedagogía revolucionaria” (en otros trabajos posteriores denominará “pedagogía Histórico-crítica”). El punto de partida y el punto de llegada de dicho método es la práctica social; la mediación pedagógica entre ambos puntos lo constituyen la problematización (en la que se detectan las cuestiones que necesitan ser resueltas en el plano de la práctica social y los conocimientos necesarios para ello), la instrumentalización (apropiación de “los instrumentos teóricos y prácticos necesarios para el planteamiento de los problemas detectados en la práctica social” y la catarsis que es definida en la concepción gramsciana como “elaboración superior de la estructura en superestructura en la conciencia de los hombres” (ídem, p. 77).

Se trata de un proceso que, bien mirado, parte de una desigualdad real (la misma que funda el acto pedagógico en sí) que la mediación pedagógica busca superar. En este caso el sentido de la pedagogía no sería el de poner o el de alimentar la distancia entre el maestro y el alumno de modo que la explicación pueda sobrevivir, según lo plantea Rancière en El maestro ignorante, sino todo lo contrario: el de acortar o eliminar en el seno de la sociedad lo que separa al profesor y al alumno en el seno del aula. Por eso la educación “no transforma de modo directo e inmediato y sí de modo indirecto y mediato” (p. 78).

También integra este capítulo un análisis de las relaciones en el aula y deja planteado, al final a modo de conclusión, la necesidad de seguir discutiendo la contribución del profesor cuya importancia en la instrumentalización para la transformación de las prácticas sociales le confieren un papel pedagógico y político preponderante. En la búsqueda de superar las contradicciones entre las relaciones autoritarias atribuidas a la pedagogía tradicional, y las democráticas pretendidamente promovidas por la pedagogía escolanovista, Saviani considera que “si es razonable suponer que no se enseña democracia a través de prácticas pedagógicas antidemocráticas, no por eso debe inferirse que la democratización de las relaciones internas de la escuela es condición suficiente de democratización de la sociedad” (p. 81).

La concepción de las relaciones entre educación y política que Saviani explicita en el capítulo 4 titulado “Once tesis sobre educación y política”, son diametralmente opuestas a las que están siendo promovidas actualmente por el neoconservadurismo dominante. A despecho de estas concepciones “apolíticas” de la derecha recalcitrante, el pedagogo sostiene con meridiana claridad que la educación y la política son fenómenos inseparables, aunque efectivamente distintos entre sí (corolario de la primera tesis, p. 91). A partir de aquí se puede afirmar que la educación es siempre un acto político, por lo tanto, actuar como si esto no fuera así –o más explícitamente convertirla en mera trasmisora de un saber-hacer técnico despolitizándola– es la forma más eficiente de colocarla al servicio de los intereses dominantes.

En esta etapa difícil, de marcado retroceso político en muchos países de la región, se retoman sin tapujos la agenda neoliberal. Esta obra resulta imprescindible en la necesidad de articular una resistencia despierta y coherente de combate a toda medida restrictiva de los derechos sociales como el derecho a una educación de calidad, pública y gratuita, accesible a toda la población. Esa ha sido y sigue siendo la lucha de muchísimos educadores latinoamericanos quienes pueden contar ahora con una obra inspiradora, de la estirpe de los mejores ensayos teóricos profundos de fuerte base filosófica, bastante alejada de los criterios técnicos que dominan las preocupaciones actuales.

Rivera, Uruguay, 2 de enero de 2018

Joni OcañoFormado en Ciencias de la Educación por la Universidad Católica del Uruguay (UCU) y maestro por la Administración Nacional de Educación Pública ANEP de Uruguay. Maestría en Educación por la Universidad ORT Montevideo, doctorando por UNINI (México). Es docente titular en cursos de grado y posgrado en el Centro Regional de Profesores (CERP) del Norte y en la Facultad de Educación de la UDE (Montevideo).

Prefacio a la 43ª edición brasileña

En septiembre de este año de 2018 este libro completa 35 años de circulación ininterrumpida, momento en el cual, al alcanzar la edición número 43, entra en una nueva fase. Efectivamente, a partir de esta edición el libro pasa a ser editado en formato más grande, absorbiendo todo el contenido de la edición especial, lanzada en 2008, conmemorativa de los 25 años de la publicación de su primera edición, en septiembre de 1983. Y, en ese mismo formato y con el mismo contenido, esta obra pasa, en esta nueva fase, a ser publicada también en las lenguas española e inglesa.

Ese cambio operado por la Editora Autores Asociados se realiza en una fase política dramática vivida por el país en la cual el Estado democrático de derecho, instituido en los términos de la Constitución de 1988, fue duramente golpeado resultando en drásticas consecuencias para la relación entre escuela y democracia, tema central de este libro.

El proceso de democratización de la enseñanza en Brasil sufre con el golpe jurídico-mediático-parlamentar de diversas maneras. Sufre con la enmienda constitucional, apodada de “enmienda del fin del mundo”, que congeló los gastos públicos por veinte años, restringiendo eventuales aumentos apenas a la inflación del año anterior. Con eso, las metas del Plan Nacional de Educación (PNE), aprobado el 25 de junio de 2014, resultaron inviabilizadas, de modo especial la meta 20, que previa elevar los recursos invertidos en educación, en 2019, al 7% legando, en 2024, al 10% del producto interno bruto (PIB) de todo el país. Pero la educación viene sufriendo, también, con las medidas regresivas y autoritarias tomadas por el gobierno ilegítimo y antipopular que usurpó el poder federal. Es ese el caso de la reforma de la enseñanza media, bajada por medida provisoria sin siquiera dar conocimiento previo a las secretarías de educación y a los consejos estaduales de educación que, por la Ley de Directrices y Bases de la Educación Nacional (LDB), son los responsables por la oferta pública de ese nivel de enseñanza.

El carácter autoritario queda claro, también, en las medidas relativas a la realización de la próxima Conferencia Nacional de Educación (CONAE), con la intervención del Ministerio de la Educación (MEC) en el Fórum Nacional de Educación, a la rebeldía de que dispone la ley n. 13.005, del 25 de junio de 2014, que aprobó el PNE 2014-2024. Con esa intervención arbitraria, el gobierno cambió la composición del fórum sin consulta a las entidades que, según normas legales, en él tiene asiento y retiró la coordinación del proceso de preparación y realización de la CONAE, función que le fuera atribuida por la misma ley, asignándola en la Secretaría Ejecutiva del MEC. Tal autoritarismo se hace presente, incluso, en el Movimiento “Escuela sin Partido”, que surgió en el ámbito de la sociedad civil, se constituyó como una organización no gubernamental (ONG) y ahora se presenta en la forma de proyectos de ley en la Cámara de los Diputados, en el Senado Federal y en varias asambleas estaduales y cámaras municipales del país pretendiendo imponerse, también, en el ámbito de la sociedad política por medio del poder estatal. En esa condición, tal proyecto es merecidamente llamado por sus críticos de “ley de la mordaza”, pues explicita una serie de restricciones al ejercicio docente negando el principio de la autonomía didáctica consagrado en las normas de funcionamiento de la enseñanza.

Ahora, el hilo conductor que atraviesa de punta a punta el presente libro es exactamente la relación entre escuela y política, lo que transcurre de la indisociabilidad entre política y educación. Así, este libro, de modo especial su capítulo cuatro, “Once tesis sobre educación y política”, opera como un antídoto a la propuesta autodenominada de “escuela sin partido”. Como afirmo en el referido capítulo cuarto, “por ser una relación que se traba fundamentalmente entre antagónicos, la política supone la división de la sociedad en partes inconciliables. Por eso la práctica política no puede no ser partidaria. En contrapartida, la educación, siendo una relación que se traba fundamentalmente entre no antagónicos, supone la unión y tiende a ubicarse en la perspectiva de la universalidad. Por eso no puede ser partidaria”. Y añadiendo, en seguida: “la práctica política se apoya en la verdad del poder; la práctica educativa, en el poder de la verdad”.

Ante eso, el lector puede preguntar: pero entonces cuál es la diferencia entre la posición asumida en el libro Escuela y democracia y aquella defendida por la ONG “Escuela sin Partido” sobre la relación entre escuela y política? Ocurre que, aunque esa ONG proclame pretender sustraer la escuela de la influencia partidaria, lo que de hecho ella pretende es despolitizar las escuelas. Diferentemente de esa posición, este libro afirma, al mismo tiempo, la no identidad entre educación y política y su inseparabilidad. En consecuencia, en la sociedad de clases, por lo tanto, en nuestra sociedad, la educación es siempre un acto político, dada la subordinación real de la educación a la política. De esa forma, actuar como si la educación fuese exenta de influencia política es una forma eficiente de colocarla a servicio de los intereses dominantes. Y es ese el sentido del programa “Escuela sin Partido”, que busca, explícitamente, restar la escuela de que sus adeptos entienden como “ideologías de izquierda”, de la influencia de los partidos de izquierda, colocándola bajo la influencia de la ideología y de los partidos de la derecha, por lo tanto, a servicio de los intereses dominantes. Al proclamar la neutralidad de la educación en relación a la política, el objetivo a alcanzar es el de estimular el idealismo de los profesores haciéndolos creer en la autonomía de la educación en relación a la política, lo que los hará alcanzar el resultado inverso al que están buscando: en lugar de, como creen, estar preparando sus alumnos para actuar de forma autónoma y crítica en la sociedad, estarán formando para ajustarlos mejor a la orden existente y aceptar las condiciones de dominación a las cuales están sometidos. He aquí porque la propuesta de la “escuela sin partido” se origina de partidos ubicados a la derecha del espectro político con destaque para el Partido Social Cristiano (PSC) y Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), secundados por el Demócratas (DEM), Partido Progresista (PP), Partido de la República (PR), Partido Republicano Brasileño (PRB) y los sectores más conservadores del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que, en una convención extraordinaria celebrada el 19 de diciembre de 2017, decidió retirar de su denominación la palabra “partido”, volviendo a identificarse por la sigla MDB. Como se ve, la “escuela sin partido” es, de hecho, escuela de partido. Es la escuela de los partidos de la derecha, los partidos conservadores y reaccionarios que buscan mantener el estado de cosas actual con todas las injusticias y desigualdades que caracterizan la forma de sociedad dominante en el mundo de hoy.

Cumple, pues, resistir y luchar contra el proyecto “Escuela sin Partido”. Esa lucha debe ser trabada mostrando que esa propuesta no pasa de una aberración, pues hiere el buen sentido, va en sentido opuesto del lugar atribuido a la escuela en la sociedad moderna y niega los principios y normas que componen el aparato jurídico vigente en Brasil, siendo manifiestamente anticonstitucional.

Hiere el buen sentido, pues retira de los profesores el papel que les es inherente de formar las nuevas generaciones para insertarse activamente en la sociedad, lo que implica trabajar con los alumnos los conocimientos disponibles, teniendo como criterio y finalidad la búsqueda de la verdad sin cualesquier tipos de restricción.

Va en sentido contrario de la sociedad moderna que, en el siglo XVIII, forjó el concepto de escuela pública estatal y buscó implantar, en el siglo XIX, los sistemas nacionales de enseñanza como instrumentos de democratización con la función de convertir súbditos en ciudadanos. Es esa la condición para la existencia de las sociedades democráticas, incluso bajo la forma capitalista y burguesa que proclama la democracia como el régimen basado en la soberanía popular. Y el pueblo, para transformarse de súbdito en ciudadano, esto es, para ser capaz de gobernar o de elegir y controlar quien gobierna, debe ser educado. Para ese fin es que fue instituida la escuela pública universal, obligatoria, gratuita y laica.

En consonancia con ese significado histórico de la escuela, la Constitución vigente en Brasil define como finalidad de la educación el “pleno desarrollo de la persona, su preparo para el ejercicio de la ciudadanía y su cualificación para el trabajo”. Ahora, el preparo para el ejercicio de la ciudadanía tiene un significado precipuamente político.

Al respecto de las “Once tesis sobre educación y política”, aclaré, en el prefacio a la 20ª edición de este libro (SAVIANI, 2008, p. xxxvii-xli), que busqué, en ese texto, situar el debate pedagógico mucho más allá de los estrechos límites generalmente marcados por la repetición de slogans vacíos de contenido. Con efecto, sin perder de vista la realidad concreta de la sociedad de clases, se proyectó la reflexión para el horizonte de posibilidades, esto es, para el momento del pasaje del reino de la necesidad al reino de la libertad, el momento de la constitución de la sociedad sin clases, momento catártico por excelencia, en que toda la sociedad humana se reencuentra consigo misma. A algunos lectores les parece haber escapado tal intento, tal vez debido al carácter lapidar de las tesis formuladas y de la economía de las explicaciones presentadas. La cuestión del “desaparecimiento del Estado” permite ilustrar ese punto. En el texto afirmo: “Se sabe que no se trata de destruir el Estado; él sencillamente desaparecerá por no ser más necesario”. Obviamente, el contexto ahí es el del pasaje del reino de la necesidad al reino de la libertad, por lo tanto, el pasaje del socialismo al comunismo, que significa el advenimiento de la sociedad sin clases. Consecuentemente, el Estado que fuera utilizado por el proletariado como instrumento de transición para la sociedad sin clases, al ser esta consolidada, pierde la razón de ser y desaparece.

Qué decir entonces de la interpretación que considera la colocación supra como indicadora de que el Estado burgués no es destruido, pero consiente en su desaparecimiento? Antes de cualquier otra consideración, cabe registrar que tal interpretación no corresponde a lo que fue registrado en el texto. Con efecto, allá está escrito: “Se sabe que no se trata de destruir el Estado”; y, no, “Se sabe que no se trata de destruir el Estado burgués