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Esta publicación presenta comentarios de las 35 principales obras expuestas en Foro Valparaíso. El lector encontrará una detallada descripción de las piezas, información sobre sus autores, lecturas sobre sus variados significados y su contexto; así como un análisis visual e iconográfico que le permitirán comprender, situar y disfrutar de ellas.
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Seitenzahl: 137
Veröffentlichungsjahr: 2023
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Primera edición, 2023
Espejos del tiempo. Obras maestras de la Colección Pictórica del Banco Nacional de México en Foro Valparaíso
Autores: Rebeca Julieta Barquera Guzmán Dafne Diana Cruz Porchini Jaime Genaro Francisco Javier Cuadriello Aguilar Gustavo Antonio Curiel Méndez María José Esparza Liberal Claudia Garay Molina Alberto Nulman Magidín Itzel Alejandra Rodríguez Mortellaro Mireida Velázquez Torres Angélica Velázquez Guadarrama Sandra Zetina Ocaña
Coordinación: Angélica Velázquez Guadarrama
Fotografía: Arturo González de Alba
Coordinación editorial: Víctor Ángel Flores González
Corrección de estilo y diseño: Publicaciones Malaletra Internacional S. de R.L. de C.V.
ISBN: 978-607-9398-33-0
D.R. © Banco Nacional de México, S.A. integrante del Grupo Financiero Banamex. Isabel La Católica Núm. 44, Col. Centro, Alcaldía Cuauhtémoc, C.P. 06000, Ciudad de México. Queda prohibido copiar, editar, reproducir, distribuir, publicar, transmitir en cualquier modo o medio cualquier parte del contenido sin la autorización expresa del titular.
Rebeca Barquera Guzmán °RBG
Dafne Cruz Porchini °DCP
Jaime Cuadriello Aguilar °JCA
Gustavo Curiel Méndez °GCM
María José Esparza Liberal °MJEL
Claudia Garay Molina °CGM
Alberto Nulman Magidín °ANM
Itzel Rodríguez Mortellaro °IRM
Mireida Velázquez Torres °MVT
Angélica Velázquez Guadarrama °AVG
Sandra Zetina Ocaña °SZO
Presentación por Alberto Gómez Alcalá
Prólogo por Angélica Velázquez Guadarrama
Introducción por Víctor Ángel Flores González
Patio y Oratorio
El encuentro de Cortés y Moctezuma °JCA
Santiago el Menor. La Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos; La Sagrada Familia; San Pedro. Creo en Dios Padre; y San Simón. Remisión de los pecados; °GCM
Pasillo
Valle de México °MJEL
Fuentes Brotantes °ANM
La Pintura religiosa virreinal
Virgen del Carmen °JCA
El retrato del siglo XVIII, representación política y social
Matheo Vicente de Musitu y Zalvide y su esposa Da. Ma. Gertrudis de Salazar y Duárte °AVG
Pinturas “de la tierra”
Casta: de Mulato y China sale Cambujo y Casta: de Negra y Español sale Mulato °JCA
El retrato del siglo XIX: identidad y representación social
Retrato de Anacleto Polidura y sus hijos °AVG
Retrato de Josefina Eguía y Gil de Polidura °AVG
Retrato de cuerpo entero del tamaño natural del niño D. Gabriel Gamio °AVG
Hermanos Agea °AVG
Margarita Ruelas Suárez en traje propio para salir °AVG
Los pintores viajeros
Sala de espectáculos del Teatro Nacional °AVG
Eugenio Landesio y sus discípulos
Hacienda de Colón °AVG
Vista del jardín del señor Escandón en Tacubaya °AVG
José María Velasco
Valle de México °ANM
La naturaleza muerta, un género para los sentidos
Los frutos de la tierra °IRM
Naturaleza muerta con objetos de cocina °AVG
El alhajero °CGM
Alegorías femeninas
La bañista °AVG
Mujer con manto blanco °CGM
Dama con cántaro °AVG
Surrealismo
Entre la Filosofía y la Ciencia °SZO
Día de San Juan °CGM
La Escuela Mexicana de Pintura
Vendedora de alcatraces °IRM
Mujer con metate °IRM
Los teules. Sacrificio humano °DCP
Popocatépetl desde Tlamacas °RGB
Abstracción y nueva figuración
El llanto de las soledades °MVT
Consideraciones finales por María del Refugio Cárdenas Ruelas
Bibliografía
ALBERTO GÓMEZ ALCALÁ
En 2019, el Banco Nacional de México decidió abrir las puertas de su casa, el Palacio de los Condes de San Mateo de Valparaíso, para establecer un espacio de interacción social y un museo de empresa dedicado al emprendimiento, la innovación y la cultura: Foro Valparaíso.
De manera permanente y gratuita, Foro Valparaíso promueve y fortalece las capacidades de creación de comunidad en México, en particular entre los grupos más vulnerables, presenta un recuento de la historia del Banco, y muestra los tesoros de la cultura mexicana que custodia.
Con la firme convicción de que la cultura es una herramienta extraordinaria para contribuir a la reconstrucción del tejido social y lograr una mayor resiliencia económica, Foro Valparaíso continúa con una larga tradición institucional de conservar, estudiar y difundir su acervo artístico: la colección pictórica del Banco Nacional de México, la colección privada institucional de tema mexicano más importante que existe, integrada por obras tanto de autores nacionales como extranjeros. Un conjunto de pinturas que complementa el acervo de los más importantes museos públicos de nuestro país y nos permite hacer una reflexión sobre la historia de México.
En esta entrega, el lector encontrará una detallada descripción de 35 obras de autoras y autores de la talla de Leonora Carrington, Pelegrín Clavé, Pedro Coronel, Juan Correa, Daniel Thomas Egerton, María Izquierdo, Frida Kahlo, Eulalia Lucio, Juan O’Gorman, Édouard Pingret, Diego Rivera, Remedios Varo o José María Velasco.
La coordinación de este trabajo fue realizada por Angélica Velázquez Guadarrama, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, con apoyo de María del Refugio Cárdenas, curadora y responsable de Patrimonio Artístico del Banco Nacional de México. Los textos, escritos por académicos especialistas en los campos de la docencia y la investigación de las artes, muestran una aproximación a la historia de la pintura en México, a través de las obras seleccionadas.
Esperamos que el lector disfrute esta publicación, la cual continúa con la serie de títulos publicados por Foro Valparaíso enfocados en la divulgación y la generación de conocimiento. Todo ello en sintonía con la convicción de que las empresas, además de velar por sus legítimos intereses, deben ver por el beneficio de la sociedad a la que sirven y asumir una actitud comprometida para lograr un desarrollo más justo y equitativo. Un compromiso que el Banco Nacional de México ha asumido a lo largo de su historia y que es fuente de orgullo institucional.
ANGÉLICA VELÁZQUEZ GUADARRAMA
En el marco de las conmemoraciones de su 135 aniversario, el Banco Nacional de México abrió al público las puertas de su casa matriz: el Palacio de los Condes de San Mateo de Valparaíso. Este edificio de estilo barroco, construido entre 1769 y 1772 por el insigne arquitecto Francisco Guerrero y Torres, se transformó en un lugar de diálogo abierto con las comunidades de México: Foro Valparaíso: Emprendimiento, Innovación, Cultura.
La magnificencia del edificio fue uno de los motores que impulsó al Banco a coleccionar desde muy temprano esculturas, grabados, muebles, pinturas y otros objetos suntuarios para equipar y distinguir los espacios de sus oficinas centrales. De esa manera, el Banco logró reunir una de las colecciones artísticas privadas institucionales más notables de México, en la que destaca la colección de pintura.
La prestigiosa nómina de los artistas que la integran y las temáticas nacionales que presenta son las principales características de esta colección, que la convierten en una de las más importantes de nuestro país. Junto con los acervos que poseen los museos públicos, la colección de arte del Banco Nacional de México es un medio inigualable para recrear el panorama de la pintura mexicana desde el siglo XVII hasta el siglo XX.
Si bien la colección cuenta con algunas obras de autoría y temática extranjera, la mayor parte de las piezas son de artistas mexicanos o bien son de temas nacionales. Desde hace décadas, la política de adquisiciones del Banco se ha distinguido por su vocación “mexicanista” como una forma de contribuir al engrandecimiento del patrimonio cultural del país. Se ha interesado, particularmente, en enriquecer su colección con pinturas de autores nacionales y extranjeros que representan en su producción la historia, el paisaje, los personajes, los tipos sociales, las escenas costumbristas, los objetos y los movimientos artísticos que han contribuido a conformar el pluralismo de la identidad nacional. A esta peculiaridad debe sumarse el esfuerzo institucional por repatriar desde Alemania, España, Estados Unidos y Francia un gran número de piezas que han sido adquiridas y restauradas para su resguardo y conservación.
Seleccionadas por su eminente valor artístico o histórico, en Foro Valparaíso se exhiben un total de 117 obras en las salas de la planta noble, los patios y los pasillos de la antigua casa señorial. Se distribuyen en catorce núcleos temáticos: los retratos de la familia de los marqueses de Jaral de Berrio y condes de San Mateo de Valparaíso; la pintura religiosa novohispana; el retrato en el siglo XVIII; tipos, costumbres y paisajes; el retrato del siglo XIX; los pintores viajeros; Eugenio Landesio y sus discípulos; José María Velasco; la pintura costumbrista del siglo XIX; la naturaleza muerta; alegorías femeninas; la Escuela Mexicana de Pintura; el surrealismo, así como, abstracción y nueva figuración. A excepción de las salas trece y catorce, el resto siguen un orden cronológico que inicia con la pintura novohispana y termina con las obras de los oaxaqueños Rodolfo Morales y Francisco Toledo.
Esta publicación presenta comentarios de las 35 principales obras expuestas en Foro Valparaíso. El lector encontrará una detallada descripción de las piezas, información sobre sus autores, lecturas sobre sus variados significados y su contexto; así como un análisis visual e iconográfico que le permitirán comprender, situar y disfrutar de ellas. También podrá reencontrarse con el pasado a través de las obras novohispanas que, como dijo José Bernardo Couto, constituyeron la primera escuela mexicana de pintura; entender la configuración del nacionalismo decimonónico con la consolidación de la Academia de San Carlos y la producción de los “artistas viajeros”; y, finalmente, apreciar la transformación de las artes abrevando en la variada producción de los siglos XIX y XX.
Es motivo de orgullo compartir con el público este libro sobre las obras expuestas en Foro Valparaíso, reiterando por más de trece décadas el compromiso que ha tenido el Banco Nacional de México como impulsor en la generación de conocimiento a través de esta importante colección de pintura que ofrece, sin duda, uno de los más ricos panoramas del desarrollo de la pintura mexicana.
VÍCTOR ÁNGEL FLORES GONZÁLEZ
Una nación se integra por diferentes características que se construyen a lo largo del tiempo: idioma, religión, forma de gobierno, costumbres, entre otros, son elementos identitarios que ayudan a forjar este concepto.
El caso mexicano no es la excepción, por lo que sería pertinente preguntarnos ¿cuándo nació México?, ¿desde cuándo somos mexicanos? o, tal vez, ¿qué es ser mexicano? Algunas respuestas estarían relacionadas con eventos políticos como el inicio de la Guerra de Independencia, su consumación o el reconocimiento de las principales potencias del momento como un país soberano. Otras aludirían a los procesos culturales como el mestizaje o episodios de grandes transformaciones como la Revolución Mexicana. Todas ellas forman parte de la construcción de nuestra nación.
Sin embargo, nos podemos preguntar cuáles serían los medios para comprender cada uno de esos elementos que han forjado una identidad nacional. Documentos, periódicos, fotografías, entre otros, son algunas de las fuentes que nos permiten conocer ese pasado que no volverá, pero que incide en nuestro presente.
Y aunque es menos común, también las obras de arte nos ayudan a viajar al pasado y percibir la manera en que la sociedad de cada época se relacionaba: costumbres, moda, gastronomía, creencias y un sinfín de características que a lo largo del tiempo contribuyen a construir el concepto de nación.
En este libro electrónico, el lector podrá realizar un recorrido por nuestro pasado, a través de textos realizados por especialistas, sobre 35 de las obras que se exponen en Foro Valparaíso, y forman parte de la colección pictórica del Banco Nacional de México: la colección institucional más importante de nuestro país sobre temas mexicanos, producida por autores nacionales y extranjeros.
La Conquista representó un punto de partida para la construcción de una identidad nacional. Para la sociedad novohispana, el encuentro de las culturas prehispánicas con la española fue el inicio de una nueva civilización. Esto queda plasmado en el biombo de Juan Correa, El encuentro de Cortés y Moctezuma; un acontecimiento esencial en la construcción de la futura nación mexicana. De esta manera se consolidó una sociedad multicultural, resultado de un mestizaje amplio y complejo, que incluyó raíces de todos los continentes.
Una de las características de esta sociedad novohispana fue su profunda religiosidad, la importancia que tuvo la fe por encima de la razón, característica de la humanidad que daría un vuelco con las ideas de la modernidad y de la Ilustración, movimientos que llegaron a los territorios americanos a finales del siglo XVIII.
Durante el Virreinato, la religión fue un elemento de identidad. Muestra de ello son las obras conocidas como “enconchados” o la pintura religiosa, donde se retratan pasajes bíblicos o personajes relacionados a la fe. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XVIII, las ideas ilustradas empezaron a permear en el imaginario colectivo. La necesidad de clasificar a la sociedad representada en la pintura de castas o los elementos que expresan sentimientos “románticos” más cercanos a los actuales son muestras de la transición a una sociedad moderna, en la que la razón empezó a ocupar un lugar primordial, particularmente en las élites ilustradas.
La construcción de una identidad nacional mexicana tomó un giro rotundo tras la Guerra de Independencia. Durante el Virreinato, los extranjeros tuvieron acceso limitado a territorios españoles en América. Sin embargo, ya como nación independiente, México recibió a una gran cantidad de personas provenientes de otras latitudes. En particular, los pintores extranjeros fueron parte esencial del proceso de construcción de una identidad nacional. Sus trazos contribuyeron a mostrar los procesos económicos, recursos naturales y las formas de convivencia de la sociedad mexicana.
Sin duda, el siglo XIX mexicano fue convulso y lleno de retos para forjar al naciente país. La nobleza dejó de existir y fue sustituida en la elite por la burguesía mexicana, integrada principalmente por los criollos, quienes buscaron conservar los privilegios que habían heredado del antiguo régimen. Por su parte, los mestizos demandaron crecientemente posiciones dentro de la élite política y cultural. Estos grupos defendían su rango al sentirse los “verdaderos” herederos de las civilizaciones prehispánicas, génesis de la nación mexicana.
La pintura de retrato expuesta en Foro Valparaíso nos muestra la convivencia entre algunos de los estratos sociales que conformaron el nuevo país. Los retratos de la familia Polidura —criollos deseosos de mostrar sus posesiones—, del pintor francés Édouard Pingret; el retrato de los hermanos Agea —mestizos que estudiaron en Roma becados por el Gobierno mexicano—, del pintor mestizo Juan Cordero; o el retrato del niño Gabriel Gamio, —familia empresaria criolla— obra del pintor español Pelegrín Clavé son ejemplo de cómo, a través de la obra pictórica, estos grupos sociales buscaron posicionarse, conservar o aumentar su presencia en un Estado-Nación en plena construcción.
Por su parte, la pintura de paisaje, retratado principalmente por artistas extranjeros que huían de la inestabilidad política y económica europea o que servían de espías de sus respectivos gobiernos, mostró al mundo, y en particular a los propios mexicanos, las maravillas naturales que poseía el país. Este género pictórico ayudó a fortalecer la identidad nacional.
El italiano Eugenio Landesio, quien llegó al país por invitación de Pelegrín Clave, director de pintura en la Academia de San Carlos, impartió cátedras de paisaje y perspectiva, dejando un gran legado en nuestro país. Uno de sus alumnos, José María Velasco, “institucionalizó” el paisaje, en particular el del centro y valle de México, como un elemento identitario de la nación que, a finales del siglo XIX, logró una estabilidad política, económica y, de alguna manera, social. El lector podrá encontrar aquí textos que profundizan en las obras de estos artistas y que forman parte de la colección pictórica del Banco Nacional de México.
Pero la construcción de una identidad nacional es un proceso continuo e incesante. Como se describe en las salas de Foro Valparaíso, posterior al movimiento revolucionario de 1910 se experimentó una renovación artística que permitió el desarrollo de las vanguardias gracias a la innovación de los programas académicos y la “desacralización” de los modelos clásicos. Así, artistas como María Izquierdo, Frida Kahlo, Diego Rivera, José Clemente Orozco, Gerardo Murillo o David Alfaro Siqueiros, desde sus diferenciados estilos y posturas políticas, contribuyeron a crear imágenes de “lo mexicano”, asimilando las raíces indígenas y populares como insustituibles e identificadoras de lo mexicano.
Por último, en la segunda mitad del siglo XX, el arte mexicano experimentó un rompimiento con la tradición, como ocurrió con diversos grupos de pintores, entre ellos, los de la llamada “Generación de la Ruptura” o la corriente del “neo-mexicanismo”. Todos ellos buscaron un nuevo tipo de expresión artística que incorporase las tendencias internacionales y la experimentación formal. Estos elementos han contribuido también a la edificación de la identidad visual de lo nacional.
El libro Espejos del tiempo. Obras maestras de la Colección Pictórica del Banco Nacional de México en Foro Valparaíso
