Extraterrestres - Wade Roush - E-Book

Extraterrestres E-Book

Wade Roush

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Beschreibung

¿Estamos solos en el universo? Si no, ¿dónde están todos? Una interesante exploración de uno de los problemas sin resolver más importantes de la ciencia. Todo lo que sabemos sobre cómo se forman los planetas y cómo surge la vida sugiere que la civilización humana en la Tierra no debería ser única. Deberíamos ver abundante evidencia de actividad extraterrestre, pero no la vemos. ¿Dónde está todo el mundo? En este volumen de la serie Conocimientos esenciales de MIT Press, el escritor de ciencia y tecnología Wade Roush examina uno de los grandes problemas sin resolver de la ciencia: ¿hay vida, inteligente o no, en otros planetas? Esta paradoja (seguro que están por ahí, pero ¿dónde?), formulada por primera vez por el famoso físico Enrico Fermi, ha alimentado décadas de debate, especulación y, últimamente, algo de ciencia real. Roush presenta el problema en su contexto histórico y moderno y resume el pensamiento más reciente entre los astrónomos y astrobiólogos. También describe la larga historia de la especulación sobre extraterrestres (hemos estado debatiendo la idea durante miles de años); el surgimiento de SETI (búsqueda de inteligencia extraterrestre) como disciplina científica en la década de 1960 y el uso de técnicas ópticas y de radio por parte de los científicos para buscar señales; los desarrollos en astrobiología (el estudio de cómo podría surgir la vida en entornos no similares a la Tierra); y la investigación de exoplanetas (el descubrimiento de planetas fuera de nuestro sistema solar). Finalmente, analiza las posibles soluciones a la paradoja de Fermi y sugiere una forma de reenfocar el trabajo de SETI que podría aumentar las posibilidades de resolver dicha paradoja y así encontrar extraterrestres.

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Seitenzahl: 242

Veröffentlichungsjahr: 2024

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EXTRATERRESTRES

EDICIONES UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE

Vicerrectoría de Comunicaciones y Extensión Cultural

Av. Libertador Bernardo O’Higgins 390, Santiago, Chile

[email protected]

www.ediciones.uc.cl

EXTRATERRESTRES.

MIT Press / Conocimientos esenciales

WADE ROUSH

© 2020 Massachusetts Institute of Technology

Inscripción N° 2023-A-6840

Derechos reservados

Agosto 2023

ISBN 978-956-14-3114-0

ISBN Digital 978-956-14-3115-7

Traducción: English UC Language Center

Ilustración de portada: Joaquín Rosas Sotomayor

Diseño y diagramación: versión productora gráfica SpA

CIP - Pontificia Universidad Católica de Chile

Roush, Wade, autor.

Extraterrestres / Wade Roush. Serie de conocimientos esenciales de MIT Press.

Incluye bibliografía.

1. Extraterrestres.

I. t.

II. Extraterrestrials. Español.

2020 123.5 + DDC23 RDA

La reproducción total o parcial de esta obra está prohibida por ley. Gracias por comprar una edición autorizada de este libro y respetar el derecho de autor.

Diagramación digital: ebooks [email protected]

CONTENIDOS

Prólogo de la serie

Prefacio

Introducción

Capítulo 1:Primeras aproximaciones

Capítulo 2:Cómo hacer de SETI una ciencia

Capítulo 3:Extremófilos y exoplanetas

Capítulo 4:Respondiendo a Fermi

Capítulo 5:

PRÓLOGO DE LA SERIE

La serie Conocimientos esenciales de MIT Press ofrece libros accesibles, concisos y atractivos sobre temas de interés actual. Escritos por destacados pensadores, los libros de esta colección entregan una visión general de expertos sobre los más variados temas que van desde lo cultural e histórico a lo científico y técnico.

En la era actual de información instantánea, accedemos fácilmente a opiniones, racionalizaciones y descripciones superficiales, mientras que el conocimiento fundamental que brinda una comprensión del mundo basada en principios es mucho más difícil de encontrar. Los libros de esta serie satisfacen esta necesidad. Al sintetizar conceptos especializados para un público no experto y abordar temas críticos a través de sus fundamentos, cada uno de estos volúmenes compactos ofrece a los lectores un punto de acceso a ideas complejas.

BRUCE TIDOR

Profesor de Ingeniería Biológica e Informática

Instituto de Tecnología de Massachusetts

PREFACIO

Nuestra historia es una que no tiene fin, es la aparición de la humanidad como especie dominante pero confinada a su planeta, y la de su posible transformación en una especie espacial y multiplanetaria.

Sabemos que nuestra historia comienza cuando dejamos las copas de los árboles, nos expandimos por los continentes y desarrollamos el lenguaje, la agricultura, la escritura y, finalmente, la ciencia.

También sabemos en qué punto de la historia nos encontramos. En este siglo estaremos dedicados a afrontar los múltiples desafíos existenciales que nos hemos planteado. No obstante, si somos capaces de dominar las fuerzas de la política global y la tecnología a escala industrial, si podemos asumir nuestra responsabilidad en la gestión del clima y los ecosistemas de la tierra, y si logramos sistematizar nuestra exploración de los demás planetas —ciertamente grandes “si”– entonces habrá poco que nos impida expandirnos al resto de la galaxia.

Si bien desconocemos qué dirección tomará la historia después de esto, solo hay dos opciones: que permanezcamos solos en nuestras exploraciones o que descubramos que no estamos solos.

Es posible que seamos los primeros seres inteligentes de la galaxia que se plantean abandonar su planeta. Si ese es el caso, aprenderemos que el resto de la Vía Láctea es el hogar de microbios y nada más. A donde sea que viajemos, encontraremos espacios solitarios y deshabitados a la espera de que los colonicemos nosotros o nuestras máquinas de inteligencia artificial.

Tal vez nos encontremos con otras civilizaciones en nuestro camino, como ocurrió en el pasado. Podría haber toda una liga de planetas bulliciosos que se extienden por toda la galaxia y que esperan darnos la bienvenida, o tal vez unas cuantas civilizaciones dispersas, pero no por ello menos sociables.

Si establecemos contacto con otras culturas, es probable que sean mucho más antiguas que la nuestra y que el interactuar con ellas signifique transformaciones que hoy nos parezcan difíciles de imaginar. El astrónomo Paul Davies, que preside el grupo de trabajo de postdetección del Instituto SETI, cree que un eventual contacto con alienígenas tendría “una repercusión mayor en la humanidad que los descubrimientos de Copérnico, Darwin y Einstein juntos”¹.

Pero el suspenso podría durar mucho tiempo. Mañana, o dentro de cien o mil años, podríamos darnos cuenta de que no somos los primeros exploradores galácticos. Si la galaxia parece vacía, tendremos que vivir con nuestra soledad para siempre, sin saber nunca si somos los primeros (o los últimos) o si hay otros que están demasiado lejos para poder encontrarlos.

Para mí lo interesante es saber que hemos crecido lo suficiente como especie para plantearnos la pregunta: “¿Estamos solos?”, pero no lo suficiente para poder responderla.

Por el momento, sería razonable suponer que estamos solos. No hay pruebas físicas que demuestren que los extraterrestres han visitado nuestro sistema solar². Llevamos 60 años escuchando señales de radio extraterrestre y no hemos oído nada. Quizás los extraterrestres se están escondiendo, están demasiado lejos o se comunican de formas que aún no conocemos, pero en este momento la conclusión más prudente es que simplemente no existen.

Pero esto es solo una suposición. No sabemos cómo surge la vida ni cuántos mundos serían aptos para ella. No tenemos idea con qué frecuencia los organismos simples evolucionan al punto de tener la capacidad de sentir y fabricar herramientas. Desconocemos la forma en que otras culturas podrían intentar comunicarse con nosotros. Hasta ahora, nos hemos limitado a buscar en radiofrecuencias y frecuencias ópticas, pero el uso de estos métodos específicos también es conjetura. Nuestra búsqueda puede estar condenada a fracasar, aunque tal vez estamos recién empezando.

La existencia de los extraterrestres no es solo uno de los enigmas más persistentes de la ciencia; es la mayor incógnita de nuestra propia historia como especie. Es un maravilloso y tentador misterio sin resolver.

De eso trata este libro: de la pregunta en sí, de por qué sigue sin respuesta y de cómo los científicos intentan responderla.

Esta pregunta atormenta mi mente desde que tengo uso de razón. Nací a finales de la década de 1960 y era fanático de películas de cultura pop como 2001: Odisea del espacio (1968), de Stanley Kubrick, Encuentros cercanos del tercer tipo (1977) y E.T.: el extraterrestre (1982), de Steven Spielberg. Hace tiempo que forma parte del espíritu de la época la idea de que los extraterrestres podrían ser reales y de que estaríamos destinados a conocerlos.

Como veremos en el capítulo 1, el concepto se remonta a los griegos y entró con fuerza en la tradición popular en el siglo XIX y principios del XX con la ayuda de científicos como el astrónomo Percival Lowell, obsesionado con Marte, y escritores de ciencia ficción como H. G. Wells.

Para mí, fue el trabajo de Carl Sagan, renombrado astrónomo, divulgador científico y personalidad de la televisión, el que puso de manifiesto la idea. Sagan fue parte de un pequeño grupo de investigadores que desde principios de los años 60 trabajaban para convertir la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI, por su acrónimo en inglés) en una disciplina científica respetable. En 1973, publicó el libro La conexión cósmica³ donde escribe extensamente sobre la vida extraterrestre. Además, encabezó el desarrollo del Disco de Oro de las Voyager. Codificado con audio y fotos, el disco salió al espacio profundo en 1977, a bordo de las sondas Voyager 1 y Voyager 2, como una especie de mensaje aspiracional en una botella. Aunque quizás lo más importante es que Sagan inspiró a toda una generación de fanáticos de la ciencia con su serie de televisión Cosmos: Un viaje personal (1980).

El penúltimo episodio de la serie, titulado “Enciclopedia galáctica”, trataba sobre la búsqueda de inteligencia extraterrestre. En dicho capítulo, Sagan explicaba que la cuestión de la vida extraterrestre era algo que los científicos, y no solo los autores de ciencia ficción, podían estudiar. Cuando llegué a la universidad de Harvard en el otoño de 1985, no solo compartía su optimismo por los extraterrestres, quería convertirme en Sagan. De hecho, elegí la carrera de astronomía y acepté un trabajo a medio tiempo en el mismo lugar donde él había trabajado: el Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica.

Imaginen mi emoción cuando Sagan visitó el campus de mi universidad para participar en un simposio en el que bautizarían el Ensayo Extraterrestre Megacanal, un proyecto SETI de radiofrecuencia encabezado por el físico de Harvard Paul Horowitz. Como era de esperarse, asistí al simposio y cuando terminó me acerqué a Sagan para compartir mi entusiasmo de fanático. No podría haber sido más amable y simpático.

Coincidentemente, en ese momento estaba a prueba como escritor para la sección de noticias del Harvard Independent, periódico que se publicaba semanalmente en el campus, y el simposio me proporcionó material suficiente para proponer una historia. A la semana siguiente, el periódico publicó mi artículo sobre el proyecto de Horowitz, que había sido posible gracias a una donación de 100.000 dólares de nada menos que Steven Spielberg (quien en el simposio había dicho: “Pensé que ya era hora de que me involucrara en un poco de realidad científica”⁴). Ese fue el primer artículo que publiqué y marca el inicio de mi pasión por escribir sobre ciencia y tecnología, algo que mantengo hasta el día de hoy.

Mi interés por el periodismo y la historia de la ciencia acabó superando en cuestión de años mi interés por la astronomía. Al final terminé doctorándome en historia y estudio social de la ciencia y la tecnología en el MIT, y he pasado mi vida adulta trabajando como periodista de tecnología para medios impresos, de Internet y de comunicación.

No obstante, hace tiempo siento que mi carrera se la debo, en cierta medida, a Spielberg, Horowitz, Sagan y al SETI. Lo curioso es que después de ese primer artículo para el Independent, nunca volví a escribir sobre el tema, hasta que el MIT Press me invitó a colaborar en este libro.

Para mí, este proyecto no es solo una oportunidad de cerrar un ciclo importante, sino que también de profundizar, treinta años después de aquel simposio en Harvard, en el pensamiento histórico y actual en torno a la búsqueda de vida extraterrestre y civilizaciones alienígenas.

Antes de compartir lo que he aprendido, me gustaría dar las gracias a Susan Buckley, mi editora del MIT Press en este proyecto y en uno anterior, la antología de ciencia-ficción Twelve Tomorrows (2018). Ella fue quien solicitó la propuesta para el libro y ha sido una consejera creativa y paciente.

En el otoño de 2018, mientras realizaba la investigación para este libro, también tuve el honor de codirigir un seminario sobre SETI para el Grupo de Estudios Experimentales del MIT. Mi amiga Paola Rebusco, mi coinstructora y astrofísica del MIT, hizo del curso una grata experiencia y me inspiró con sus creativas ideas de enseñanza. No solo eso, también se tomó el tiempo de revisar el manuscrito de este libro. No puedo dejar de mencionar a los alumnos de primer año del MIT que participaron en el seminario—Annalisa Broski, Juliana Drozd, Raquel García, Sarah Lincoln, Joshua Rodríguez, Elena Romashkova y Talia Spitz—quienes me plantearon preguntas complejas que también me ayudaron a afinar todas las ideas aquí expuestas. Estoy profundamente agradecido de Paola y todos los estudiantes. También agradezco a nuestros oradores invitados, especialmente a Paul Horowitz, quien se acordaba de mi artículo y que generosamente dedicó dos horas de su vida a debatir con nuestros estudiantes las perspectivas modernas de la búsqueda de inteligencia extraterrestre.

Además, me gustaría dar las gracias al director del Grupo de Estudios Experimentales, Leigh Royden, y al director asociado, Graham Ramsay, por haber aceptado la idea del seminario. Leigh también consiguió que me asignaran como investigador afiliado en el Departamento de Ciencias de la Tierra, la Atmósfera y el Planeta del MIT, lo que supuso ganar acceso a la biblioteca, algo clave.

Gracias también a Mark Pelofsky por leer el manuscrito y a mis amigos y colegas del colectivo de audio Hub & Spoke por su apoyo y ánimo.

En octubre de 2018, con Paola llevamos a nuestros estudiantes del seminario del MIT al Instituto Radcliffe de Harvard para asistir por el día a “The Undiscovered” [“Lo que no se ha descubierto”], seminario organizado por mi amiga Alyssa Goodman, astrónoma de Harvard. El acto concluyó con una charla de la astrónoma Jill Tarter, cofundadora jubilada del Instituto SETI de California. La Dra. Tarter es una célebre pionera de SETI y es quien inspiró al personaje de Ellie Arroway en la novela de Carl Sagan Contacto (1985)⁵, papel interpretado por Jodie Foster en la adaptación cinematográfica de 1997, un año después de la muerte del autor. La charla de Tarter nos mantuvo absortos y, al igual que en mi experiencia en octubre de 1985, al finalizar el seminario, tuve la oportunidad de conversar con ella y contarle sobre este libro. No podría haber sido más amable y simpática.

Por lo mismo, este volumen está dedicado a Jill Tarter, Paul Horowitz, Carl Sagan y a todos los científicos amables, solitarios y visionarios que nos han enseñado cómo buscar extraterrestres y por qué esta búsqueda nos conecta con el cosmos.

CAMBRIDGE, MASSACHUSETTSVerano 2019