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Excelente selección de las fábulas esópicas. En esta adaptación del gran clásico griego se recogen cien fábulas en las que se tratan diferentes asuntos: la astucia, el amor, la avaricia, la amistad, la humildad, la desgracia... Dioses, asnos, perros, leones, hormigas, lobos, moscas, pescadores y muchos más conforman el elenco de personajes protagonistas de estas simbólicas historias.
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Seitenzahl: 79
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Índice
Introducción
Fábulas
I.Esopo en el astillero
II.Bóreas y Helios
III.La vieja y el médico
IV.El lobo y el perro dormido
V.El viejo león y la zorra
VI.El asno cojo y el lobo
VII.El asno, la zorra y el león
VIII.El león viejo, el lobo y la zorra
IX.Las dos alforjas
X.El ratón de campo y el ratón de ciudad
XI.El hombre y las hormigas
XII.Zeus y la tortuga
XIII.Los pescadores que pescaron piedras
XIV.Las moscas y la miel
XV.La comadreja y la lima
XVI.La paloma sedienta
XVII.El águila y el escarabajo
XVIII.El anciano y sus hijos enemistados
XIX.El estómago y los pies
XX.El león y el ratón agradecido
XXI.El caballo y el asno
XXII.El mosquito y el león
XXIII.La zorra y el erizo
XXIV.El niño que se bañaba
XXV.Las liebres y las ranas
XXVI.El cerdo y las ovejas
XXVII.El lobo y el corderillo en el templo
XXVIII.El águila y la flecha
XXIX.El león enamorado
XXX.La mona y sus hijos
XXXI.El perro y la liebre
XXXII.El pastor mentiroso
XXXIII.Los dos muchachos y el carnicero
XXXIV.El embustero
XXXV.La bruja
XXXVI.Hermes y Tiresias
XXXVII.El lobo y la vieja
XXXVIII.El avaro
XXXIX.El perro que llevaba un trozo de carne
XL.La gallina de los huevos de oro
XLI.El león y la liebre
XLII.Hermes y el leñador
XLIII.El león y el jabalí
XLIV.El campesino y el águila
XLV.La hormiga y la paloma
XLVI.Los caminantes y la osa
XLVII.El alción
XLVIII.Los viajeros y el hacha
XLIX.El hombre que quería comprar un asno
L.El cuervo enfermo
LI.El ciervo y el león
LII.El caballo, el buey, el perro y el hombre
LIII.El niño y el león pintado
LIV.El hombre que prometía imposibles
LV.La comadreja y Afrodita
LVI.El hombre y el león que viajaban juntos
LVII.El asno, el gallo y el león
LVIII.El cazador cobarde y el leñador
LIX.Zeus y los hombres
LX.El mono y la red
LXI.La zorra y el chivo en el pozo
LXII.El pescador y el pececillo
LXIII.El lobo y la grulla
LXIV.El campesino y la serpiente helada
LXV.El asesino
LXVI.El lobo y el labrador
LXVII.El hombre que rompió una estatua
LXVIII.Las ranas que elegían rey
LXIX.Los dos enemigos
LXX.Heracles y el boyero
LXXI.El náufrago
LXXII.La liebre y la tortuga
LXXIII.El campesino y sus hijos
LXXIV.La ternera y el buey
LXXV.La zorra y la máscara de teatro
LXXVI.La zorra y las uvas
LXXVII.El jabalí, el caballo y el cazador
LXXVIII.Helios y las ranas
LXXIX.La tortuga y el águila
LXXX.El médico ignorante
LXXXI.Zeus y los robles
LXXXII.Diógenes y el calvo
LXXXIII.La hormiga y el escarabajo pelotero
LXXXIV.El perro, el gallo y la zorra
LXXXV.El arquero y el león
LXXXVI.El ruiseñor y el murciélago
LXXXVII.Zeus y la serpiente pisoteada
LXXXVIII.El león, la zorra y el ciervo
LXXXIX.La zorra y el leopardo
XC.Hermes y el escultor
XCI.El cuervo y la zorra
XCII.Los ratones y las comadrejas
XCIII.El grajo y el pavo real
XCIV.Los dos gallos y el águila
XCV.El abeto y la zarza
XCVI.La cabra y el asno
XCVII.El águila, el grajo y el pastor
XCVIII.El milano que quiso relinchar
XCIX.Zeus, Prometeo, Atenea y Momo
C.La zorra y el mono rey
Apéndice
Créditos
La fábula es un viejo género literario con una larga historia a sus espaldas. Generaciones de escolares han escuchado y leído estas breves historias de animales con moraleja. Todos sabemos lo que pasó en la carrera entre la liebre y la tortuga, o en qué acabaron las burlas de la cigarra a la laboriosa hormiga, y de igual manera conocemos la historia del ratón de campo y el ratón de ciudad, o la de las moscas y la miel. Las hemos oído en clase o en casa, de boca de nuestros maestros o de nuestros padres antes de ir a dormir. Y como un apellido inseparable de ellas siempre oímos llamarlas de Esopo, como si no hubiera otras fábulas que las suyas, o fuera él su inventor.
Esopo
El personaje de Esopo ha quedado de tal manera envuelto en leyenda que es difícil separar en su biografía lo que pertenece a su vida real y lo que es producto de la ficción. Parece que vivió en el siglo VI antes de Cristo y que era natural de Frigia, en Asia Menor, o de Tracia, al norte de Grecia. Fue esclavo, pero consiguió que su amo lo liberase, y tuvo una vida llena de peripecias. Sobre esos pocos datos se fue forjando desde muy pronto una biografía popular y anónima que conoció sucesivas versiones hasta el final de la Edad Media. Según estas, sirvió como esclavo para el filósofo Janto, con quien desarrolló la agudeza que después le haría famoso. Una vez libre, actuó como consejero de reyes en Asia Menor y en Babilonia. Su reputación se extendió por toda Grecia, Oriente Próximo y Egipto. Finalmente, enviado por el rey Creso de Lidia, llegó a la ciudad griega de Delfos, donde murió víctima de una conspiración. La ciudad vivía de los tributos que el resto de las ciudades griegas entregaban al famoso templo de Apolo. Esopo, al llegar a la ciudad, se escandalizó de la corrupción que lo inundaba todo y acusó a los delfios de aprovecharse del resto de los griegos. Entonces fue expulsado de la ciudad y acusado de robo por medio de una confabulación. Habían puesto entre sus cosas una copa de oro que pertenecía al templo, fue denunciado por ello, condenado a muerte y ejecutado días más tarde despeñado desde una roca, según cuenta la tradición.
Las fábulas que se atribuyen al personaje vienen a ser ejemplos de su buen instinto, de su agudeza y de una sabiduría de hombre corriente muy cercano al pueblo. Se trata, pues, de un género esencialmente popular, alimentado en la experiencia de la vida cotidiana y el saber que da su conocimiento. Así, Esopo vendría a ser la personificación de esas virtudes de hombre sencillo que reacciona ante el poderoso, el vanidoso o el estúpido. En sus fábulas se reúne un catálogo de los vicios humanos para aviso de quien quiera escuchar.
Las fábulas
La mayoría de las fábulas responde a un modelo común. Se inician con un breve planteamiento que presenta el conflicto entre dos o tres personajes, comúnmente animales, aunque también aparecen dioses, plantas y hombres. El conflicto se desarrolla muy brevemente y se resuelve de manera que presenta alguna enseñanza. Una vez terminada la fábula, esta enseñanza o moraleja suele recogerse de manera explícita mediante un texto breve que la resume a modo de conclusión.
Los personajes protagonistas tienen un valor simbólico, y el suceso que se narra se plantea como una anécdota sucedida en un tiempo y un lugar indeterminados. Los temas, por otra parte, son muy variados y tocan la vanidad, la avaricia, el amor, el poder, el miedo, la muerte, la debilidad, la justicia, el deseo, la estupidez y una larga lista de vicios y de virtudes que retratan la esencia del ser humano.
Podemos ver cómo se cumple este esquema en la conocida fábula de la tortuga y la liebre, por ejemplo. La liebre presume ante la tortuga de su rapidez y la tortuga le replica pidiéndole que demuestre aquello de lo que presume. Este es el planteamiento que pone en marcha el conflicto. Se celebra una carrera, pero la liebre, confiada, se echa a dormir y ve como al final es vencida por la tortuga. La moraleja propone la siguiente enseñanza:
La fábula demuestra que muchos hombres tienen una naturaleza extraordinaria, pero se echan a perder por su pereza, y, sin embargo, otros con su sobriedad, su empeño y sus ganas logran vencer a los que son de naturaleza indolente.
Las colecciones
Aunque no lo fuera de nacimiento, podemos decir que con la figura de Esopo la fábula se hizo plenamente griega. Desde muy pronto, sus pequeñas historias despertaron el interés de los escritores. Ya en el siglo III antes de Cristo, el griego Demetrio de Falero recogió las fábulas atribuidas a Esopo en una colección. Después hubo muchas más. Se versificaron muy pronto, pero más tarde se volvieron a poner en prosa. Se tradujeron al latín y seguramente también a un buen número de lenguas del Mediterráneo oriental. Del latín pasaron a las lenguas romances y a la mayoría de las lenguas del resto de Europa. Nombres como Fedro, Babrio, Sintipas o La Fontaine son los eslabones de esa tradición.
Se han reunido más de quinientas fábulas que pueden llamarse de Esopo o, quizá con más exactitud, esópicas, aunque, ya desde la propia Antigüedad, este nombre no indicaba expresamente que fueran obra suya, sino más bien que eran del tipo que se conocía por su nombre. En la literatura española contamos con conocidos seguidores de esta tradición fabulística que hicieron su propia colección. Es el caso de los poetas Tomás de Iriarte, o Félix María de Samaniego, quien versiona de esta manera el comienzo de La cigarra y la hormiga:
Cantando la cigarra
pasó el verano entero
sin hacer provisiones
allá para el invierno;
los fríos la obligaron
a guardar el silencio
y a acogerse al abrigo
de su estrecho aposento.
Nuestra edición
Para esta edición hemos seleccionado cien de entre las fábulas más conocidas atribuidas a Esopo. A modo de presentación, empezamos con Esopo en el astillero,
