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Geología amigable es una obra de divulgación científica escrita por Julio Emilio Stampone, que reúne artículos originalmente publicados en su blog entre los años 2019 y 2024. A través de un enfoque claro, accesible y didáctico, el autor busca acercar los fundamentos y curiosidades de la geología al lector general, sin necesidad de que tenga formación académica previa en el tema. Aunque el contenido conserva el rigor científico, está escrito en un lenguaje ameno y entendible, lo que convierte a este libro en una excelente puerta de entrada al conocimiento geológico. El libro aborda desde una perspectiva histórica y conceptual la evolución del pensamiento geológico, repasando figuras clave como Nicolás Steno, James Hutton, Charles Lyell, Leonardo da Vinci y Alfred Wegener, entre muchos otros. Stampone narra cómo los antiguos intentaban explicar los fenómenos naturales a través de mitos y religiones, hasta llegar al desarrollo del método científico y las teorías modernas, como la tectónica de placas o la deriva continental. Además, el autor se detiene en explicar procesos geodinámicos internos y externos, como la formación de montañas, volcanes, terremotos, erosión y sedimentación, haciendo hincapié en cómo estos procesos actúan conjuntamente en la construcción del relieve terrestre. También reflexiona sobre la percepción que distintas civilizaciones han tenido respecto a la forma de la Tierra, desde concepciones planas y míticas hasta el entendimiento científico actual. Geología amigable no solo informa, sino que invita a la reflexión sobre el vínculo entre el ser humano y el planeta, fomentando una mirada crítica, respetuosa y curiosa hacia la naturaleza. Es, en definitiva, un homenaje al conocimiento geológico y a quienes dedicaron su vida a entender los misterios de la Tierra.
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Seitenzahl: 284
Veröffentlichungsjahr: 2025
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Geología amigable
Julio Emilio Stampone
EDITORIAL SERVICOP®
Producción gráfica: Servicop
Diseño de interiores: Servicop
Diseño de cubierta: Alejo Tolosa
Dibujo artístico de La Tierra.
Amarillo: núcleo interno
Naranja: núcleo externo
Rojo: zona de transición
Azul: manto
Verde: litósfera continental
© 2025, Julio Emilio Stampone
E-mail: [email protected]
Web: www.contatuhistoria.com.ar
Hecho el depósito que establece la Ley 11.723
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización del autor.
Digitalización: Proyecto 451
Stampone, Julio Emilio
Geología amigable / Julio Emilio Stampone. - 1a ed. - La Plata : Arte editorial Servicop, 2025.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-803-963-3
1. Geología. I. Título.
CDD 551
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PRESENTACIÓN
Geología amigable es un libro en el cual recopilé una serie de doce artículos que publiqué en el blog del mismo nombre entre los años 2019 a 2024, los mismos fueron reela-borados sin modificar sustancialmente el contenido original.
Esta es una obra de difusión escrita con rigor científico que tiene por finalidad llegar al lector particularmente inte-resado en las ciencias de la Tierra y su relación con el hom-bre. No se requiere ser experto para comprender los artícu-los, quizás algunos sean más técnicos, pero en estos casos he realizado una previa introducción explicativa para facilitar al lector la comprensión del tema. Siempre tratando de usar un lenguaje sencillo y accesible que no dificulte la lectura y el entendimiento del contenido.
Si bien los artículos están ordenados numéricamente, no guardan estrictamente una relación secuencial, por lo que no es necesario leerlos en el orden establecido. Pero es conveniente hacerlo, dado que en algunos casos se explican aspectos técnicos que son mencionados posteriormente. No obstante, queda a criterio del lector elegir indistintamente los temas que le resulten más atractivos.
Julio Emilio Stampone
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1. Artífices destacados de la historia de la geología
Lo que la ciencia siembra, la gente lo cosechará.
Dimitri Mendeléyev
Introducción
Muchos fueron los investigadores que a través de los tiempos contri-buyeron al saber de la geología intentando, desde los albores del conoci-miento, desentrañar los misteriosos fenómenos naturales, considerados por algunos como sobrenaturales y explicados desde la óptica religiosa, mientras que otros lo hicieron desde el cientificismo.
Hoy, después de haber observado e investigado durante siglos el comportamiento de la naturaleza, podemos afirmar que los fenómenos geológicos son manifestaciones naturales recurrentes que se producen como consecuencia de la liberación de la energía interna contenida en el interior de nuestro planeta.
Esta energía origina, por un lado, un proceso geodinámico inter-no que, entre otros fenómenos, da lugar a la formación de montañas, continentes, rocas ígneas y metamórficas, apertura y cierre de océanos, vulcanismo y sismos, y movimientos de las placas litosféricas. Y, por otro lado, es responsable de lageodinámica externa, expresada fundamental-mente por los aspectos climáticos y la consecuente formación del relieve continental y las rocas sedimentarias.
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Ambos proce-sos son concurren-tes, sin el uno no puede manifestar-se el otro; así, por ejemplo, cuando se origina una mon-taña, la misma in-mediatamente es modelada por los agentes de la diná-mica externa; entre ellos, la meteorización, la acción del agua, del hielo y del viento. En consecuencia, la montaña se va desgastando y se esculpe su característico relieve. Para compensar esta erosión es que actúan los fenómenos de la dinámica interna, que hacen que la misma continúe ele-vándose. Después de algunas decenas de millones de años, este proceso llega a su fin y se revierte: la montaña deja de crecer y comienza a reducir-se convirtiéndose en una superficie de escasa altura, dejando aflorar sus profundas raíces de antiguas rocas ígneas y metamórficas. Llegado este momento es cuando alcanza su estabilidad dinámica.
Debido a estos procesos es que en el planeta encontramos altas y jóvenes cadenas montañosas de pocas decenas de millones de años, como los Andes, los Alpes y el Himalaya, y otras más bajas y más antiguas de cientos de millones de años, como la precordillera de La Rioja, San Juan y Mendoza en Argentina, los montes Urales en Rusia y las montañas de Gran Bretaña. También podemos observar en la superficie terrestre áreas erosionadas muy antiguas que dejaron de ser montañas para convertirse en semiplanicies estables tectónicamente hablando, a las que llamamos cratones, cuyas edades muy a menudo superan los 1000 millones de años (m. a.). Entre otros, podemos mencionar al brasileño (entre 1000 y 2000
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m. a.), al escandinavo o báltico (entre 1800 y 1900 m. a.) y al canadiense (entre 2500 y 4280 m. a.).
Explicar acertadamente el origen de los fenómenos geológicos men-cionados precedentemente y de tantos otros pudo lograrse gracias a la curiosidad y al interés del ser humano por conocer el funcionamiento del sistema natural, y ello se lo debemos a muchas personas que fueron artífices de la historia de la geología. A varios de ellos se les otorgó me-recidamente el título de “padres de la geología”, entre quienes podemos mencionar a Nicolás Steno, Charles Lyell, James Hutton y Alfred Wege-ner. Estos nombres son una muestra cabal de la multipaternidad de la geología, los que, entre muchos más, forjaron la historia de esta ciencia. Elegí estos nombres junto a otros para recordarlos en el presente artículo.
Finalmente, creo oportuno mencionar a Grove Karl Gilbert (1843-1918), quien escribió: “Lo mismo que en el dominio de la materia, nada es creado de la nada y en el de la vida no existe la generación espontánea; así, en el dominio de la mente, no hay ideas cuya existencia no se deba a ideas antecedentes”.
Los artífices
Gayo Plinio Segundo (en latín, Gaius Plinius Secundus) (23 d. C. al 79 d. C.)
También conocido como Plinio el Viejo, nació en la actual ciudad italiana de Como y durante sus 56 años de vida desarrolló actividades muy diversas, siendo funcionario, militar, naturalista y escritor.
De su muy profusa producción escrita, solo se conservan copias medievales de su Historia natural(en latín, Naturalis historia), obra en-
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ciclopédica que en su forma actual consta de 37 libros. La misma abarca temas muy diversos, que incluyen, entre otros, astronomía, geografía, an-tropología, zoología, botánica y medicina. El libro XXXIII trata la mineralogía y la metalurgia del oro y la plata; el XXXIV, la mineralogía y meta-lurgia del bronce, estatuaria; el XXXV, mineralo-gía, usos de la tierra, pigmentos, discusión sobre el arte de la pintura y el uso del sulfuro; el XXXVI, mineralogía, lapidario, escultura, arquitectura, obeliscos, pirámides, laberintos cretenses, arcilla, arena, piedra, vidrio y uso del fuego; y, finalmente, el XXXVII, cuyo con-tenido trata la mineralogía, cristal de roca, ámbar, gemas, diamantes y piedras semipreciosas, etc.
La enciclopedia fue modelo de consulta hasta mediados del si-glo XVII,cuando sus contenidos fueron sustituidos por investigaciones basadas en el método científicoy en el empirismomoderno. Existen re-ferencias que indican que la obra fue consultada por reconocidos explo-radores, como Marco Polo, Cristóbal Colón, Fernando de Magallanes y Hernán Cortés.
La edición original se realizó en latín en la antigua Roma, en el año 74, probablemente fue un manuscrito en papiro. Mientras que la primera traducción completa al español fue llevada a cabo por Jerónimo de la Huerta y publicada en 1624.
La trágica muerte de Plinio el Viejoocurrió en el año 79 durante la famosa erupción del Vesubio, que destruyó y sepultó las ciudades de Pompeya y Herculano. De acuerdo al detallado relato de su sobrino Pli-nio el Joven, el último día de vida de su tío, siendo la una de la tarde, fue advertido por su hermana sobre una gran nube de forma extraña que apareció en el horizonte. Cuando Plinio se disponía a embarcarse para es-
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tudiar de cerca el fenómeno, advirtió que en el fondo del golfo había per-sonas en situación de peligro, enton-ces decidió socorrerlas dirigiéndose hacia ellas. Desde la cubierta de la nave no cesaba de hacer observacio-nes sobre el importante y pavoroso fenómeno volcánico, dictando notas a su escribiente. La intensa lluvia de cenizas y casquijos de lava imposibi-litó su arribo a Pompeya y Hercula-no, por lo que desembarcó en Stabia. Allí pernoctó y la mañana siguiente la pequeña ciudad amaneció cubierta de ceniza. La gente, en pánico, inten-taba ponerse a salvo en el mar. Plinio, al llegar a la playa, fue afectado mor-talmente por los vapores sulfurosos que contaminaban el aire.
En vulcanología, al tipo de erup-ción similar a la descripta por Plinio el Joven y que fuera provocada por el volcán Vesubio en el año 79 se la de-nomina “erupción pliniana”, y se ca-racteriza por tener un alto grado de explosividad y manifestaciones muy violentas en las que se expulsan gran-des cantidades de gases y material pi-roclástico. La columna eruptiva pue-de superar holgadamente los 30 km de altura.
Tapa de una edición de 1669.
Erupción volcánica del monte Vesubio, tipo pliniano, en un grabado de 1822, según la descripción realizada por Plinio el Joven.
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pensamientos fueron muy avanzados en esta materia, tanto que en su libro Elcanon Mas’udi,del año 1037, postula la existencia de una gran masa de tierra entre Asia y Europa, lo que, hoy sabemos, es América.
Shen Kuo (1031-1095)
Nació en la actual Hangzhou(República Popular China). Este polímata chino fue un reconocido científico durante la dinastía Song, la cual gobernó china entre los años 960 a 1279 y de la que fue un pres-tigioso funcionario. Shen Kuo es re-cordado sobre todo por ser el autor del tratado Meng Xi Bi Tan(traduci-do como Conjunto de relatos oEnsa-yo del tesoro de los sueños). El libro cubre una amplia gama de disciplinas, tales como matemáticas, astrono-mía, física, geología, química, cartografía y medicina, entre otras.
A este científico se le atribuye la primera referencia a un dispositi-vo magnético usado como indicador de direcciones, el mismo está des-cripto en su libro Conjunto de relatos, de 1086, donde detalla cómo los geomantes magnetizaban una aguja frotando su punta con magnetita, la que suspendían en el aire pegada a una fibra de sedacon un poco de ceraen el centro de la aguja. Él señaló que una aguja preparada de este modo algunas veces apuntaba hacia el nortey otras hacia el sur. Este es el registro conocido hasta ahora más antiguo de la historia humana sobre el descubrimiento de la declinación magnética, un concepto que en Eu-ropa se conoció 400 años después y que tuvo un impacto significativo en
Shen Kuo.
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la navegación favoreciendo la exploración y el comercio.
Cabe destacar que las primeras brújulas consistían, simplemente, en una aguja imantada pegada a una briz-na de paja que flotaba en una vasija con agua, y se usaban para orientaciones terrestres. El primer escrito que hace alu-sión al uso de una aguja mag-netizada en navegación es el libro Charlas de la mesa de Pingzhou,escrito por Zhu Yu y fechado en el año 1117.
Shen Kuo, en su libro, él también desarrolla aspectos geomorfológi-cos relacionados con depósitos de barro, y llamó su atención la presencia de fósiles marinos a elevadas alturas en las montañas, como también la existencia de fósiles petrificados de bambú en una región donde no se de-sarrolla esa planta. Además propuso una teoría de formación de la Tierra basada en procesos naturales, como la erosión y la sedimentación, y en la presencia de fósiles marinos en zonas continentales.
Su interés por la astronomía lo llevó a descubrir el concepto de norte verdadero, enunciando además que el Sol y la Luna eran esféricos y no planos, como muchos pensaban en ese entonces, conclusión a la que arri-bó observando los eclipses solar y lunar.
Brújula china del siglo XVIII, Museo Naval de Madrid. Tomado de Espejo de navegantes.
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Leonardo da Vinci (Leonardo di ser Piero da Vinci) (1452-1519)
Reconocido como un arquetipo y símbolo del Renacimiento, este genio universal de facetas múltiples nacido en Florencia, Italia, fue pintor, escultor, arquitecto, ingeniero, anatomista, escritor, paleontólogo, botáni-co, inventor, músico, filósofo, poeta y urbanista.
Qué no fue este gran hombre, poseedor de habilidades difíciles de encontrar en un solo ser humano. Desarrolló ideas adelantadas para su tiempo, como el helicóptero, el submarino, el carro de combate y el auto-móvil; pocos proyectos llegaron a construirse, la tecnología de la época los hacía irrealizables. Su visión global del planeta lo llevó a acuñar la siguiente sabia expresión: “Nunca se encontrará invento más bello, más sencillo o más económico que los de la naturaleza, pues en sus inventos nada falta y nada es superfluo”.
El mayor reconocimiento social hacia Leonardo está basado en la pintura; sus dos obras más conocidas y admiradas mundialmente son La Gioconday La última cena. Pocos son quienes no han tenido la oportu-nidad de ver una representación de estas obras, al igual que de su dibujo El hombre de Vitrubio.
La genialidad y curio-sidad por el saber llevó a Leonardo a incursionar en la paleobiología y la geología. Eso lo condujo a cuestionar-se “por qué en las montañas alpinas a más de 2000 metros sobre el nivel del mar se en-contraban restos de animales
Fósil dibujado por Leonardo (Código Leicester).
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marinos” (fósiles). En ese momento resultaba difícil entender cómo era posible que hubieran alcanzado tal altura.
Según él, la existencia de valvas marinas en las montañas demos-traba que los picos alpinos habían sido el suelo de los océanos y que, por lo tanto, la Tierra era mucho más antigua y estaba mucho más anárqui-camente formada por cataclismos violentos y sismos que por la delicada acción divina, según la Iglesia consideraba.
Durante la Edad Media (476-1492/1453) eran muy pocos los que aceptaban la naturaleza orgánica de los fósiles; la mayoría de los eruditos de la época pensaban que se originaban por una “fuerza plástica” o “vir-tud formativa” que existía en el interior de la tierra y que estaba siempre tratando de crear criaturas y plantas, siendo los “fósiles” sus creaciones fallidas a los que les otorgaba propiedades mágicas o diabólicas.
Da Vinci era de los pocos que entendía un origen natural para estos representantes del pasado, considerados por muchos restos del diluvio universal. Él observó que algunos fósiles de moluscos bivalvos mante-nían juntas sus valvas de la misma manera que lo hacían en vida, es decir, unidas por un tejido elástico que se descompone rápidamente al morir el individuo. A partir de esa observación, concluyó que los moluscos no podían haber sido transportados a esas alturas por el diluvio, pues sus mitades se habrían separado, sino que habían quedado sepultados en el mismo lugar donde vivían, es decir, en posición de vida, y que luego emergerían como montaña.
Leonardo anticipó conceptos que la paleobiología solo ha estable-cido rigurosamente en el siglo XX, describiendo además los procesos de formación de las rocas sedimentarias.
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La influencia de Leonardo en los autores del Renacimiento fue prác-ticamente nula, ya que sus escritos permanecieron inéditos hasta el si-glo XIX.
Georgius Agricola (en alemán, Georg Bauer) (1494-1555)
Nació en Glauchau, lugar que en esa época pertenecía al Sacro Im-perio Romano Germánico, agrupación política que en la Edad Media ocupaba Europa occidental y central, también conocido como el Primer Reich o Imperio Antiguo. Hoy, Sajonia, Alemania.
Además de médico, profesión que ejerció en el distrito minero de los Erzgebirge o montes Metálicos, zona cordillerana que se extiende entre Alemania y República Checa, fue alquimista y químico, siendo un pro-fundo analista y observador de la explotación minera, los depósitos mi-nerales y la metalurgia, y, por sobre todo, un cuidadoso anotador de sus observaciones, las que quedaron plasmadas en su tratado de doce tomos De re Metallica(en español, Sobre los metales), publicado en latín en 1556. Esta obra fue traducida al inglés en 1912 por quien más tarde fuera pre-sidente de los Estados Unidos, Herbert Hoover, de profesión ingeniero minero, cuya esposa fuera la geóloga Lou Henry Hoover.
A Georgius Agricola se lo considera “fundador de la mineralogía moderna”.
Desde el punto de vista de la medicina social, describió las enferme-dades contraídas y padecidas por los trabajadores mineros. En su famoso tratado, Agricola escribió:“algunasafectana las articulaciones, otras ata-can a los pulmones, algunas a los ojos, y, finalmente, algunas son fatales para los hombres. […] En las minas donde el agua es abundante y muy fría, daña con frecuencia las extremidades, pues el frío es perjudicial para
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los nervios. Por otro lado, algunas minas son tan secas que están totalmente desprovistas de agua, y la sequedad hace mayor daño aún en los trabajado-res, pues el polvo que es desprendido en la excavación penetra en la tráquea y en los pulmones, y produce dificultades en la respiración […]. Si el polvo tiene propiedades corrosivas, carcome los pulmones y consume el cuerpo” (Povea Moreno, 2015).
En cuanto a los aspectos mineros, él describe con gran detalle el origen de los depósitos minerales y lo concerniente a todas las labores mineras, como métodos de explotación, clasificación y metalurgia. In-cluso, uno de sus dibujos —de los tantos que realizó y que ilustran con gran precisión su tratado— incluye el trabajo femenino (abajo, imagen del centro).
Entre otros muchos aspectos, clasificó las sustancias haciendo una distinción entre minerales y rocas; a los primeros los denominó homogé-neosy a las rocas, heterogéneos.
Seguidamente, se muestran algunas xilografías tomadas de la pri-mera traducción al inglés de De re Metallica del año 1950.
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Nicolás Steno o Niels Steensen (en latín, Nicolai Stenonis) (1638-1686)
Nacido en Copenhague, Dinamarca, fue un destacado médico y anatomista; es considerado, por sus estudios del medio natural, el padre de la geología estratigráfica.
Después de convertirse al catolicismo (él era luterano), murió en la pobreza como obispo misionero. En 1988, el Papa Juan Pablo II lo beati-ficó; gran científico y santo a la vez.
Dos obras de este científico danés son consideradas fundamentales en la historia de la ciencia: Discurso sobre la anatomía del cerebro yDe solido intra solidum naturaliter contento dissertationis prodromus, conoci-do como Prodromuso De solido. En la primera obra, entre otros aspectos, plantea la necesidad de una nueva metodología para el estudio de la ana-tomía del cerebro. Mientras que en De solido, publicada en 1669, cuando tan solo contaba con 31 años, considerada la obra que dio inicio a la geo-logía como ciencia, entre otros temas, demuestra el origen biológico de los fósiles, proponiendo la existencia de un océano universal primigenio para explicar la presencia de fósiles a grandes alturas y la disposición en capas de las rocas sedimentarias, enunciando los principios fundamenta-les de la geología estratigráfica:
A. Principio de superposición: en un grupo de capas sedimenta-rias (estratos) dispuestas una encima de la otra, la capa in-ferior se depositó primero y la superior se depositó en último
Rocas sedimentarias. estratificadas
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lugar; siempre que no se haya alterado con posterioridad la secuen-cia original de deposición.
B. Principio de la horizontalidad: los sedimentos contenidos en el agua se depositan en capas horizontales y paralelas o casi paralelas a la superficie sobre la cual se han depositado. Cualquier deformación observada en el afloramiento, como fracturación, plegamiento, in-clinación, etc., es consecuencia de acontecimientos posteriores.
C. Principio de la continuidad lateral: siempre que se observen bordes desnudos en las capas, hay que, o bien buscar la continuación de estas capas, o hallar otra sustancia sólida que ha retenido el material de los estratos y les ha impedido dispersarse. Es decir, un estrato tiene la misma edad a lo largo de toda su extensión; es lo que hoy día cono-cemos como correlación estratigráfica.
Él utilizó sus propios principios al interpretar y graficar la formación y evo-lución de un valle en la zona de Toscana. Varios siglos después, los geólogos italia-nos comprobaron que la es-tructura de varios valles de la Toscana coinciden con las etapas descriptas por Steno.
No debo dejar de mencionar que en sus observaciones interpretó co-rrectamente el proceso de crecimiento de cristales, formulando la prime-ra ley de la cristalografía, la “ley de la constancia de los ángulos diedros”, usando en sus estudios minerales de cuarzo y hematita. Posteriormente, en 1783, el francés Jean-Batiste Louis Romé de L’lsle confirmó esta ley para to-
Reconstrucción de la geología de valle en Toscana, en Bressan, 2011.
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dos los cristales, mientras que, por la misma época, el abate René Just Haüy también trabajó en la geometría de los cristales.
James Hutton (1726-1797)
Nació en Edimburgo, Escocia. Inicialmente, des-de muy joven fue estudian-te de humanidades, pero cambió a medicina mi-grando luego a París y Ho-landa, donde completó sus estudios. No tan interesado por esta última profesión, se dedicó comercialmente a la química, incursionan-do también en la agricultura durante trece años al heredar dos haciendas y dos granjas. En ese tiempo se acrecentó su interés por el origen de los suelos y los procesos geológicos.
De regreso en su ciudad natal, incrementó su formación intelectual asistiendo a reuniones de sociedades científicas. Para los ingleses, por su comprensión y aporte al conocimiento de los procesos geológicos, Hut-ton merece el título de “fundador de la geología moderna”.
Hay quienes opinan que antes de él la geología no existía y que esta ciencia fue creada entre 1775 y 1825; otros dicen que el inicio fue con Ste-no. No obstante, fue Abraham Gottlob Werner quien, en 1776, acuñó el término “geognosia” para definir lo que hoy llamamos geología, mientras que la palabra “geología” fue empleada por primera vez por Jean-André
James Hutton.
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Deluc en 1778 y aún perdura. La expresión “geognosia” no desaparece de la literatura científica hasta principios del siglo XX.
Varias son las obras de Hutton, pero la destacable para el tema que nos concierne es el tratado Teoría de la Tierra, una investigación de las leyes observables en la composición, disolución y restauración de la tierra en el mundo, una recopilación de varios escritos publicada en 1788. Aquí plantea la doctrina del “uniformismo” —cuya paternidad, según expresa McIntyre (1970), no le pertenece—, donde se establece que “los fenóme-nos geológicos que operan actualmente en la Tierra lo han hecho a lo largo de toda su historia de la misma manera y con similar intensidad que en el presente”. Sin embargo, cabe destacar que fue Sir Archibald Geikie y no Hutton quien plasmó este principio en el conocido aforismo “El pre-sente es la clave al pasado”.
En un escrito contenido en el tratado de 1788, y leído previamente en una reunión de la Sociedad Real de Edimburgoel 4 de julio de 1785,denominado“Lo concerniente al sistema de la Tierra, su duración y es-tabilidad”, él expresa: “el origen marino y de distintas épocas de las rocas que componen la tierra emergida, y que además en su mayor parte están formadas por restos de rocas más antiguas, aportaron un nuevo punto de vista frente a teorías catastrofistas y que no contemplaban una evolución lenta de la Tierra”.
La idea del “uniformismo”, que establecía que los cambios en el pla-neta fueron graduales y de larga duración (tiempo profundo), confrontó con la preexistente del “catastrofismo”, que sostenía que la Tierra se había formado por eventos violentos de origen divino y de corta duración.
Además, Hutton pensaba que en el interior terrestre el calor era in-tenso y capaz de fundir los materiales que originaron ciertas rocas (hoy ígneas). Este concepto fue denominado “plutonismo”, y se oponía al crite-rio contemporáneo denominado “neptunismo”, propuesto por Abraham
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Gottlob Werner, quien sostenía que las rocas y minerales se formaron por precipitación de las aguas de un gran océano primigenio que cubrió todo el planeta. De allí que se lo conozca como “neptunismo”, ya que hace referencia a Neptuno, dios romano de los océanos.
Charles Lyell (1797-1875)
Nació en Kinnordy, actual Angus, Es-cocia, el mismo año del fallecimiento de James Hutton. Se formó en la Universidad de Oxford. Inicialmente incursionó en el derecho, pero un tiempo después se dedi-có a las ciencias naturales, especialmente a la geología y a la paleontología. Fue nom-brado sir en 1848 y barón en 1864.
Lyell, considerado uno de los fun-dadores de la geología moderna, fue uno de los representantes más destacados del “uniformismo” y el “gradualismo” geológi-co. Este último concepto establece que los cambios en la naturaleza ocu-rren, o deben ocurrir, lentamente, en forma de pasos graduales.
El basó sus estudios en los trabajos de James Hutton, considerado el creador de la doctrina del uniformismo. Lyell, con sus investigaciones sobre la sucesión estratigráfica y paleontológica y su teoría del equilibrio dinámico, contribuyó al afianzamiento indiscutible del uniformismo, echando por tierra definitivamente el concepto de neptunismo.
Las investigaciones de Lyell se plasmaron en su obra Principios de geología, publicada en varios volúmenes entre los años 1830 y 1833.
Sir Charles Lyell.
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La obra influyó en el trabajo de su amigo Charles Darwin, quien formuló la teoría de la evolución.
Charles Lyell introdujo también las primeras dataciones estratigráficas relati-vas basándose en las asociaciones faunísti-cas, y dividió al período terciario en eoce-no, mioceno y plioceno.
Entre muchos aspectos contenidos en la obra, es de destacar su definición de geología, como “la ciencia que investiga los cambios sucesivos que se han operado en los reinos orgánicos e inorgánicos en la natura-leza, averigua las causas de estos cambios y la influencia que han ejercido al modificar la superficie y estructura exter-na de nuestro planeta”.
Lyell enunció la teoría del “equilibrio dinámico”, donde la historia de la Tierra se rige por un ciclo constante de creación y destrucción. Expli-ca que los fenómenos acuosos, como la erosión y la sedimentación, los fenómenos ígneos, como las erupciones volcánicas, y los terremotos se producen periódicamente, compensándose unos con los otros. Este con-cepto habla de un planeta dinámico, tal cual hoy lo consideramos.
Alfred Lothar Wegener (1880-1930)
Considerado también padre de la geología moderna, fue astrónomo, meteorólogo, geofísico, geólogo y explorador alemán, nacido en Berlín y fallecido en los hielos de Groenlandia.
Tapa de Principles of Geology, Vol. 3, primera edición.
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Sus ideas de la de-riva continental, aunque contemporáneas a las de Frederick Taylor, fueron desarrolladas en forma in-dependiente. El mismo We-gener cita a este autor en su publicación de 1922, La génesis de los continentes y océanos (traducción al espa-ñol de 1924), y reconoce que no se enteró de los trabajos de este “hastaantes de trazar las grandes líneas de la teoría de las transla-ciones”.
Luego de su primer expedición a Groenlandia, realizada entre los años 1906 y 1908, parece ser que, inspirado en los movimientos de des-prendimiento y deriva de los témpanos, comenzó a elaborar la hipótesis de las translaciones de los continentes, que él así relata: “La primera idea de las translaciones continentales me ocurrió en 1910, al notar en un mapa-mundi la perfecta coincidencia de las costas atlánticas, pero de momento no le presté atención por juzgar inverosímiles dichas translaciones. En otoño de 1911 me enteré por un boletín, que vino a mis manos casualmente, de los resultados paleontológicos, ignorados por mí hasta entonces, que prueban la primitiva comunicación terrestre del Brasil y el África. Esto me indujo a hacer un examen previo de todos los datos geológicos y paleontológicos que interesaban a la cuestión de las translaciones continentales, y quedé profun-damente convencido de la exactitud de la teoría”.
Wegener expuso por primera vez sus ideas el 6 de enero de 1912 en una conferencia celebrada en la Sociedad de Geología de Frankfurt con el título de “La formación a base geofísica de los grandes accidentes de la
Imagen de Wegener y su deriva. continental.
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corteza terrestre (continentes y océanos)”. Cuatro días después, el 10 del mismo mes, da otra conferencia en la Sociedad para el Progreso de las Ciencias Naturales, de Marburgo, acerca de “Las translaciones horizon-tales de los continentes”. Y el mismo año, publica dos breves comunica-ciones con igual título: “La génesis de los continentes”.
La primera versión de su teoría extendida y desarrollada la publica en 1915 en su libroLa génesis de los continentes y océanos.Posteriormen-te, en los años 1920, 1922 y 1929, se publican sucesivas ediciones revisa-das. La edición de 1922 fue traducida al inglés, francés, ruso y español, y publicada en estos idiomas en 1924; el título de la versión española fue traducido como La génesis de los continentes y océanos. En esta edición, el autor menciona a Juan Keidel (1877-1954), en ese momento, geólogo de la Dirección Nacional de Minas y Geología de Argentina, y a Anselmo Windhausen (1882-1932), por su publicación Una ojeada a la estratigra-fía y tectónica de la Patagonia meridional(1921).
Si bien la teoría de la movilidad de los continentes había sido esbo-zada con anterioridad, en el momento histórico que Wegener hizo públi-ca la suya, primaba el concepto de una Tierra rígida. Reconocidos cientí-ficos de la época sostenía que los continentes y los océanos nunca habían cambiado de lugar y que la configuración general de la Tierra se había mantenido esencialmente estable. Entre ellos, Edward Forbes, desde la óptica biológica, consideraba imposible explicar la migración de anima-les y plantas de un continente a otro, hoy separados por aguas oceánicas, sin que mediara un paso seco entre ellos; esto implicaba la existencia de puentes continentales, hoy desaparecidos.
Esta disparidad de ideas entre fijistas y movilistas desató una larga controversia que se extendió desde mediados del siglo XIX hasta la déca-da del sesenta en el siglo XX, que es cuando aparece la teoría de la tectó-nica de placas. Los fijistas, que aceptaban la movilidad cortical, solamente la concebían en sentido vertical.
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Wegener, basado en evidencias geofísicas, geológicas, paleontoló-gicas, paleoclimáticas y geodésicas, estableció un considerable número de datos coincidentes en distintas partes del planeta que lo llevaron a proponer que todos los continentes que
