Imitación de Cristo (Edición resumida) - Tomás de Kempis - E-Book

Imitación de Cristo (Edición resumida) E-Book

Tomás De Kempis

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Beschreibung

La Imitación de Cristo, manual devocional del siglo XV, se organiza en cuatro libros que conducen de la conversión interior a la comunión eucarística. Centrada en la humildad, el desapego y el examen de conciencia, alterna admoniciones con diálogos entre Maestro y discípulo. Su estilo sentencioso usa paralelismos, antítesis y paráfrasis bíblicas; la prosa, austera y clara, busca mover la voluntad. Nace en la Devotio Moderna, corriente que privilegia la piedad interior sobre el formalismo. Tomás de Kempis (c. 1380–1471), canónigo regular nacido en Kempen y formado en Deventer con los Hermanos de la Vida Común, vivió en el monasterio de Monte Santa Inés, cerca de Zwolle. Copista infatigable y director de almas, unió estudio, liturgia y trabajo, perfilando una espiritualidad sobria. El trato cotidiano con la Biblia y los Padres, así como la comunidad de Windesheim, alentaron un texto práctico y compasivo, atento a la fragilidad humana y a la obediencia amorosa. Recomiendo este clásico a lectores que buscan una guía de meditación breve pero exigente. Sus capítulos invitan a una lectura lenta, orante y examinada. Incluso hoy, su llamado a la interioridad y a la Eucaristía orienta con discreta firmeza la vida espiritual. Quickie Classics resume obras atemporales con precisión, preserva la voz del autor y mantiene la prosa clara, ágil y legible: destilada, nunca diluida. Extras de la Edición enriquecida: Introducción · Sinopsis · Contexto histórico · Biografía del autor · Análisis breve · 4 preguntas de reflexión · Notas editoriales.

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Veröffentlichungsjahr: 2026

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Tomás de Kempis

Imitación de Cristo (Edición resumida)

Edición enriquecida. Reflexiones devocionales para la vida monástica medieval y la perfección espiritual: humildad, paciencia y unión divina cotidiana
Introducción, estudios, comentarios y resumen de Natalia Sánchez
Editado y publicado por Quickie Classics, 2026
EAN 8596547891772
Quickie Classics resume obras atemporales con precisión, preserva la voz del autor y mantiene la prosa clara, ágil y legible: destilada, nunca diluida. Extras de la Edición enriquecida: Introducción · Sinopsis · Contexto histórico · Biografía del autor · Análisis breve · 4 preguntas de reflexión · Notas editoriales.

Índice

Introducción
Sinopsis
Contexto Histórico
Biografía del Autor
Imitación de Cristo
Análisis
Reflexión
Notas

Introducción

Índice

Entre la fama del mundo y la verdad del alma, Imitación de Cristo propone elegir lo que permanece. Esta obra clásica de espiritualidad cristiana abre un espacio de examen sereno en el que la voz del discípulo busca asemejarse, en actos y afectos, a la figura de Jesús. Su impulso no es polémico ni teórico: es un camino práctico de interioridad que invita a ordenar los deseos, corregir la soberbia y descubrir una libertad más honda que la del aplauso. Quien se acerca encuentra una guía breve pero incisiva, hecha para ser releída, donde el progreso no se mide por novedades, sino por fidelidad, silencio y caridad.

Compuesta en latín en el siglo XV y atribuida a Tomás de Kempis, la obra se inscribe en la corriente de la devotio moderna, surgida en el norte de Europa y orientada a una piedad sobria, práctica y comunitaria. Nacida en ambiente monástico y escolar, circuló primero en manuscritos antes de recibir tempranas ediciones impresas, y desde entonces se difundió ampliamente. Su género es el tratado devocional o ascético, sin argumento narrativo ni escenario ficcional: un conjunto de exhortaciones y meditaciones pensado para la vida diaria del creyente. Ese origen explica su tono directo y su atención a lo concreto del trabajo interior.

La premisa es sencilla y exigente: aprender a pensar, sentir y obrar como Cristo, empezando por lo pequeño. El texto avanza en capítulos breves que combinan consejos, advertencias y súplicas, y alternan, en ocasiones, la voz del discípulo con la de quien enseña. El estilo es desnudo, repetitivo en el buen sentido, apto para la memorización y la pausa; evita la especulación abstracta para atenerse a hábitos, disposiciones y pruebas cotidianas. La experiencia de lectura se asemeja a una dirección espiritual paciente: no impone, persuade; no entretiene, purifica la atención; no acumula información, entrena el discernimiento y el deseo.

Entre sus temas centrales destacan la humildad frente a la vanagloria, el recogimiento interior frente a la dispersión, la obediencia fecunda frente al voluntarismo, y la caridad como medida de todo progreso. Plantea el desapego de lo superfluo, la paciencia en la adversidad, la vigilancia de los pensamientos y la reforma de los afectos. La imitación de Cristo no es copia exterior, sino conformidad del corazón que transforma la conducta. Aparece, además, una honda valoración de la oración, la lectura espiritual y la vida sacramental como fuentes de fortaleza. En conjunto, perfila una ética de realismo cristiano que abraza la cruz sin fatalismo.

Que un libro así perdure no se explica por nostalgia, sino por su lucidez ante problemas permanentes: el ruido que oculta el sentido, el deseo sin medida, la comparación constante, la prisa que impide amar. Para lectores de hoy, su llamada a la interioridad resulta un antídoto frente a la distracción digital y la autoexplotación emocional. Su propuesta de humildad y servicio cuestiona modelos de éxito basados en imagen y rendimiento, y su énfasis en la perseverancia ofrece hondura ética en tiempos de volatilidad. Al mismo tiempo, su tono sobrio evita la evasión y ayuda a integrar trabajo, vínculos y contemplación.

La estructura tradicional en cuatro libros favorece una lectura gradual: comienza por disposiciones básicas de la vida interior, avanza hacia la purificación del deseo, profundiza en la consolación que nace de la escucha, y culmina en la atención amorosa al misterio celebrado por la Iglesia. Sin necesidad de conocimientos técnicos, el lector puede entrar por cualquier capítulo, repasar, detenerse y volver. La obra propone ejercicios sencillos —examinar intenciones, aceptar correcciones, moderar la lengua, practicar obras de misericordia— que, sostenidos en el tiempo, modelan el carácter. Es, más que un sistema, una escuela de hábitos orientados a la semejanza con Cristo.

Quien busque un clásico que ilumine sin deslumbrar hallará aquí una voz discreta y firme, nacida para acompañar procesos largos. Imitación de Cristo no promete soluciones instantáneas: enseña a preferir lo verdadero a lo vistoso, a perseverar cuando cesa la emoción, a medir el avance por la humildad y la caridad. Por eso su vigencia atraviesa épocas y temperamentos. Como introducción, conviene acercarse con paciencia, sin prisa por terminar, dejando que cada página se vuelva oración y criterio. En esa práctica, el libro cumple su promesa más sencilla y exigente: aprender a vivir desde dentro, siguiendo a quien se ama.

Sinopsis

Índice

Imitación de Cristo, atribuida a Tomás de Kempis y compuesta en latín a inicios del siglo XV, surge en el contexto de la Devotio Moderna, movimiento que promovía una piedad interior y práctica. No es un relato, sino un manual de vida espiritual organizado en cuatro libros que avanzan desde las disposiciones básicas hasta la comunión sacramental. Su estilo alterna sentencias breves, exhortaciones, oraciones y, en su tercera parte, diálogos. El propósito central es conformar la mente y el corazón con Cristo mediante la humildad, el desapego y la caridad, proponiendo un itinerario de purificación interior y disciplina cotidiana orientado a una relación más profunda con Dios.

El primer libro presenta advertencias útiles para comenzar la vida espiritual, subrayando el desprendimiento respecto del mundo y de la vanidad. Recomienda preferir el conocimiento de uno mismo y la lectura provechosa de la Escritura a la mera curiosidad intelectual, así como cultivar silencio interior, modestia y sencillez de costumbres. El progreso se mide en el dominio de los afectos y en la rectificación de la intención, no en honores ni logros externos. Se insiste en la humildad como fundamento, en la vigilancia sobre los pensamientos y en la sobriedad de palabras y obras, de modo que la persona interior gobierne sobre los impulsos cambiantes.

En esta etapa inicial también se aborda el realismo de las tentaciones y del desaliento, proponiendo la paciencia, la constancia y la oración breve como remedios. La obediencia a las autoridades legítimas, la aceptación de correcciones y la preferencia por los oficios humildes ordenan el amor propio y previenen el orgullo. Se aconseja prudencia en las amistades y moderación en el trato social para proteger la atención del corazón. El conflicto de fondo es entre la búsqueda de consuelos externos y el deseo de Dios: el primer libro guía a elegir lo duradero, preparando el terreno para un modo de vivir más recogido y deliberado.

El segundo libro desplaza el énfasis hacia la vida interior, entendida como recogimiento estable y paz del corazón. Propone ordenar deseos e intenciones para que todo se haga por amor a Dios, sin apoyarse en la estima ajena. Aconseja evitar la curiosidad y la dispersión, discernir qué mueve cada acción y cultivar la pureza de intención. El amor a Jesús se presenta como centro que ilumina el resto de afectos, y la memoria agradecida de sus obras nutre la perseverancia. La gracia es reconocida como principio de todo bien, de modo que el esfuerzo personal se somete, sin pasividad, a su iniciativa.

Un tema recurrente en esta segunda parte es la oscilación entre consolaciones y sequedad espiritual. Se enseña a agradecer las primeras sin apegarse a ellas y a soportar las segundas con humildad, como ocasión para purificar la intención. La caridad fraterna ordena la convivencia y previene juicios temerarios, mientras el perdón desactiva resentimientos. La llamada a seguir el camino de la cruz aparece como síntesis: asumir con paciencia las contrariedades cotidianas y ofrecerlas en unión con Cristo. Así se conforma el ánimo para avanzar de lo sensible a lo espiritual, aprendiendo a no medir el progreso por sentimientos, sino por obediencia y constancia.

El tercer libro, el más extenso, adopta la forma de coloquios entre el discípulo y Cristo, dando voz a la instrucción interior que orienta y corrige. El tono se vuelve más directo y personal: se invita a renunciar a la propia voluntad, a confiar en la providencia y a recibir pruebas como medicina. La palabra de Cristo clarifica tentaciones sutiles, como la búsqueda de alabanzas o la autosuficiencia espiritual, y conduce a una humildad más honda. La escucha orante de la verdad interior, en consonancia con la Escritura, va modelando la conciencia para discernir, elegir con libertad y descansar en una obediencia amorosa.

Progresivamente, los coloquios detallan la dinámica entre naturaleza y gracia, mostrando cómo una se inclina a lo propio y la otra eleva hacia Dios. Se exhorta a soportar injurias sin amargura, a preferir el último lugar y a desconfiar de juicios precipitados sobre sí y los demás. La oración se configura como diálogo continuo: petición humilde de luz, ofrenda de la voluntad y acción de gracias en la prosperidad y en la adversidad. Esta pedagogía interior no promete inmunidad al sufrimiento; propone, más bien, transformarlo en ocasión de amor y conocimiento de la verdad, fortaleciéndose la libertad para elegir el bien.

El cuarto libro se centra en el Sacramento del Altar y desarrolla una catequesis práctica sobre la Eucaristía. Insiste en la preparación del alma mediante la fe, la contrición y el deseo de enmienda, y advierte contra la rutina o la curiosidad, para recibir con reverencia. Alterna súplicas del fiel con respuestas que alientan a confiar en la presencia de Cristo y a reconocer la propia indignidad sin caer en escrúpulos. Describe los frutos esperados de la comunión bien recibida, como fortaleza y unión con el Señor, y ofrece oraciones que ordenan el ánimo antes y después de acercarse al sacramento.

En conjunto, Imitación de Cristo propone un itinerario sostenido de interiorización, donde la humildad, la obediencia y la caridad reforman la vida desde dentro. Su progresión, de las disposiciones básicas a la escucha de la voz interior y a la participación eucarística, perfila una pedagogía coherente que evita triunfalismos y se centra en la fidelidad cotidiana. La obra ha influido en la espiritualidad cristiana occidental y sigue siendo leída como guía para ordenar los afectos y discernir en medio de la complejidad moderna. Su vigencia radica en invitar a imitar a Cristo no tanto en lo extraordinario, sino en la transformación paciente de lo ordinario.

Contexto Histórico

Índice

Imitación de Cristo surgió en la Europa bajomedieval, en los Países Bajos septentrionales, dentro de las estructuras eclesiásticas del obispado de Utrecht. Su autor, Tomás de Kempis (c. 1380–1471), nacido en Kempen cerca de Colonia, se formó en Deventer y vivió la mayor parte de su vida como canónigo regular en el monasterio del Monte de Santa Inés, próximo a Zwolle. Escribió en latín y participó en una cultura monástica centrada en la oración, el estudio y la copia de libros. El marco institucional fue el de la Iglesia latina, con redes de casas religiosas reformadas y escuelas urbanas en rápida expansión.

El horizonte espiritual inmediato fue la Devotio Moderna, renovación iniciada en el último tercio del siglo XIV por Geert Groote y continuada por Florens Radewijns. De ella nacieron dos expresiones influyentes: los Hermanos de la Vida Común, dedicados a la vida comunitaria sin votos y a la educación, y la Congregación de Windesheim, federación de canónigos regulares agustinos. Tomás se integró en este ambiente y compartió su disciplina: lectura metódica de la Escritura, meditación afectiva, humildad, obediencia y trabajo intelectual mediante el copiado de manuscritos. Este marco buscó una piedad interior sobria, orientada a la reforma de costumbres más que a la controversia doctrinal.

El periodo estuvo marcado por una profunda crisis eclesiástica. El Cisma de Occidente (1378–1417) fracturó la obediencia papal y debilitó la autoridad de las instituciones centrales de la Iglesia. El Concilio de Constanza (1414–1418) restauró la unidad, pero dejó patente la necesidad de reforma moral y administrativa. En este clima, la Devotio Moderna prosperó ofreciendo un camino de conversión cotidiana, sin enfrentarse a las jerarquías. La ejecución de Jan Hus en 1415 y los debates conciliaristas reflejaron tensiones teológicas y disciplinares que alentaron la búsqueda de una vida cristiana más íntegra. La obra de Kempis nace bajo este impulso de renovación interior.

El trasfondo intelectual fue el de la espiritualidad tardo-medieval, que privilegió la meditación afectiva sobre la Pasión de Cristo, la oración silenciosa y la lectura espiritual. Autores como Bernardo de Claraval, Buenaventura y Jan van Ruusbroec influyeron en la piedad del norte europeo, transmitida por compilaciones, florilegios y manuales de meditación. Las escuelas de los Hermanos de la Vida Común formaron clérigos y laicos alfabetizados, capaces de leer latín y vernáculos, lo que ensanchó el público de textos devocionales. En este ambiente, manuales breves, ordenados en capítulos, servían para la lectura diaria y la corrección de costumbres personales.

El monasterio del Monte de Santa Inés pertenecía a la congregación reformada de Windesheim y practicaba una observancia estricta: Oficio divino, silencio, trabajos manuales y copia de códices. Tomás de Kempis fue copista experto, maestro de novicios y predicador ocasional. Compuso tratados breves para edificación comunitaria en las primeras décadas del siglo XV, que circularon en manuscritos antes de ser reunidos. La economía del libro, su tono exhortativo y su lenguaje directo responden a un uso cotidiano en el claustro y en escuelas afiliadas. La autoridad del texto provino menos del autor individual que del ideal común de vida reformada.

Antes de la imprenta, redes de copistas vinculadas a la Devotio Moderna difundieron ampliamente manuales espirituales entre casas religiosas y laicos devotos. Con la tipografía establecida en ciudades alemanas y neerlandesas a fines del siglo XV, la obra se imprimió repetidas veces y se tradujo pronto a lenguas vernáculas. Su formato breve y portátil la convirtió en lectura de cabecera de clérigos, religiosas, estudiantes y mercaderes. Los talleres de Deventer, Colonia y otras plazas del Rin y del IJssel participaron en su circulación. Hacia 1500 ya gozaba de una recepción europea, con adaptaciones y glosas para contextos pastorales diversos.

En el plano social y político, los Países Bajos vivieron una consolidación territorial bajo los duques de Borgoña y un notable dinamismo urbano. Ciudades prósperas, alfabetización creciente y redes comerciales intensas favorecieron nuevas prácticas religiosas: cofradías, escuelas de gramática y lecturas privadas. La memoria reciente de pestes y conflictos bélicos reforzó el llamado a la penitencia y a la preparación para la muerte. En este contexto ciudadano y mercantil, un ideal de sobriedad, disciplina y examen de conciencia ofrecía orientación práctica. La obra dialoga con ese público urbano devoto que buscaba reglas claras para ordenar la vida sin abandonar sus oficios.

Imitación de Cristo encarna una respuesta reformadora típicamente bajomedieval: recentra la vida cristiana en la interioridad, la humildad y la imitación práctica de Jesús, sin programas institucionales rupturistas. Su desconfianza ante el lujo, la curiosidad vana y las ambiciones eclesiásticas refleja críticas corrientes en su tiempo, articuladas dentro de la obediencia a la Iglesia. Frente a disputas escolásticas y querellas jurisdiccionales, privilegia la experiencia espiritual guiada por la Escritura y la tradición monástica. Así, representa y a la vez corrige a su época: ofrece un método de conversión diaria pensado para clérigos y laicos en medio de crisis y cambios.

Biografía del Autor

Índice

Tomás de Kempis (c. 1380–1471) fue un canónigo regular y escritor espiritual del norte de Europa, asociado a la Devotio Moderna. Su nombre de nacimiento, Thomas Hemerken, alude a su origen en Kempen, cerca de Colonia, en el Sacro Imperio. Vivió en un período de crisis eclesiástica y búsqueda de renovación interior, inmediatamente anterior a la Reforma. Es conocido sobre todo por La imitación de Cristo, uno de los textos devocionales más difundidos de la tradición cristiana. Su obra destaca por el llamado a la humildad, la meditación de la Escritura y la vida interior, rasgos que marcaron la espiritualidad de los Países Bajos tardomedievales.

Se formó en Deventer, en la escuela dirigida por los Hermanos de la Vida Común, vinculados a la Devotio Moderna. Allí recibió una educación humanística básica y una disciplina espiritual centrada en la lectura de la Biblia, la copia de manuscritos y la práctica de la caridad. Entre sus influencias directas estuvieron las enseñanzas de Geert Groote, iniciador del movimiento, y la labor organizadora de Florens Radewijns. La insistencia de ese ambiente en la piedad práctica, la corrección moral y la interiorización de la fe configuró su estilo sobrio, didáctico y meditativo, que evitó la especulación teológica para dirigirse a la conciencia del lector.

Alrededor de 1406 ingresó en el monasterio del Monte de Santa Inés, cerca de Zwolle, casa de canónigos regulares agustinos perteneciente a la Congregación de Windesheim. Allí pasó la mayor parte de su vida, dedicado a la oración, al trabajo de copista y a la formación de novicios. Fue ordenado sacerdote a inicios de la década de 1410 y desempeñó cargos de responsabilidad comunitaria en distintos períodos. Se le atribuye la copia de numerosos códices, incluida una Biblia completa en varios volúmenes. Ese ejercicio paciente de lectura, escritura y corrección alimentó un estilo atento a las fuentes bíblicas y a la experiencia cotidiana del claustro.

Tradicionalmente se le reconoce la autoría de La imitación de Cristo, compuesta en latín y organizada en cuatro libros. El texto propone una pedagogía del seguimiento de Jesús basada en la humildad, el desapego y la meditación, con un tono directo y exhortativo. Aunque en la historia hubo debates sobre su autor, la atribución a Tomás de Kempis cuenta con amplio respaldo manuscrito y académico, coherente con el lenguaje y el entorno de la Devotio Moderna. Su brevedad sentenciosa, las alusiones bíblicas y la atención a la vida sacramental convirtieron la obra en guía de lectura para religiosos y laicos durante siglos.

Más allá de ese libro, dejó escritos de carácter histórico y edificante. Redactó la Vida de Gerardo Magno y la Vida de Florencio Radewijns, biografías de figuras clave de la Devotio Moderna, concebidas para preservar su memoria y proponer modelos de virtud. Compuso además la Crónica del Monte de Santa Inés, relato de la fundación y desarrollo de su monasterio, valioso para comprender la vida regular en la región. Se conservan, igualmente, sermones y tratados breves destinados a la formación comunitaria, transmitidos en manuscritos del entorno monástico, donde se reconoce su estilo sobrio y su insistencia en la reforma interior.

La imitación de Cristo circuló ya en el siglo XV tanto en copias manuscritas como en las primeras ediciones impresas, y pronto fue traducida a varias lenguas vernáculas. Su recepción traspasó fronteras y confesiones: fue leída en ámbitos católicos y, más tarde, también en contextos protestantes, donde se valoró su énfasis en la conversión personal. La obra atravesó épocas de cambios doctrinales y políticos porque propone una espiritualidad centrada en la vida interior y en la práctica de virtudes comunes. Con el tiempo, se convirtió en un manual de piedad doméstica y en texto de referencia para directores espirituales y comunidades.

Tomás de Kempis pasó sus últimos años en el mismo monasterio donde había profesado, dedicado a la oración, a la lectura y a la copia de textos. Murió en 1471 en el Monte de Santa Inés. Su legado perdura en la sencillez y firmeza de una prosa que invita a ordenar los afectos y a contemplar el ejemplo de Cristo como medida de la vida. La permanencia editorial de sus escritos, la vigencia de sus consejos en retiros y ejercicios, y el interés histórico por la Devotio Moderna sostienen su influencia, que sigue ofreciendo un puente entre la mística medieval y la piedad moderna.

Imitación de Cristo (Edición resumida)

Tabla de Contenidos Principal
LIBRO PRIMERO
CAPÍTULO I
CAPÍTULO II
CAPÍTULO III
CAPÍTULO IV
CAPÍTULO V
CAPÍTULO VI
CAPÍTULO VII
CAPÍTULO VIII
CAPÍTULO IX
CAPÍTULO X
CAPÍTULO XI
CAPÍTULO XII
CAPÍTULO XIII
CAPÍTULO XIV
CAPÍTULO XV
CAPÍTULO XVI
CAPÍTULO XVII
CAPÍTULO XVIII
CAPÍTULO XIX
CAPÍTULO XX
CAPÍTULO XXI
CAPÍTULO XXII
CAPÍTULO XXIII
CAPÍTULO XXIV
CAPÍTULO XXV
LIBRO SEGUNDO
CAPÍTULO I
CAPÍTULO II
CAPÍTULO III
CAPÍTULO IV
CAPÍTULO V
CAPÍTULO VI
CAPÍTULO VII
CAPÍTULO VIII
CAPÍTULO IX
CAPÍTULO X
CAPÍTULO XI
CAPÍTULO XII
LIBRO TERCERO
CAPÍTULO I
CAPÍTULO II
CAPÍTULO III
CAPÍTULO IV
CAPÍTULO V
CAPÍTULO VI
CAPÍTULO VII
CAPÍTULO VIII
CAPÍTULO IX
CAPÍTULO X
CAPÍTULO XI
CAPÍTULO XII
CAPÍTULO XIII
CAPÍTULO XIV
CAPÍTULO XV
CAPÍTULO XVI
CAPÍTULO XVII
CAPÍTULO XVIII
CAPÍTULO XIX
CAPÍTULO XX
CAPÍTULO XXI
CAPÍTULO XXII
CAPÍTULO XXIII
CAPÍTULO XXIV
CAPÍTULO XXV
CAPÍTULO XXVI
CAPÍTULO XXVII
CAPÍTULO XXVIII
CAPÍTULO XXIX
CAPÍTULO XXX
CAPÍTULO XXXI
CAPÍTULO XXXII
CAPÍTULO XXXIII
CAPÍTULO XXXIV
CAPÍTULO XXXV
CAPÍTULO XXXVI
CAPÍTULO XXXVII
CAPÍTULO XXXVIII
CAPÍTULO XXXIX
CAPÍTULO XL
CAPÍTULO XLI
CAPÍTULO XLII
CAPÍTULO XLIII
CAPÍTULO XLIV
CAPÍTULO XLV
CAPÍTULO XLVI
CAPÍTULO XLVII
CAPÍTULO XLVIII
CAPÍTULO XLIX
CAPÍTULO L
CAPÍTULO LI
CAPÍTULO LII
CAPÍTULO LIII
CAPÍTULO LIV
CAPÍTULO LV
CAPÍTULO LVI
CAPÍTULO LVII
CAPÍTULO LVIII
CAPÍTULO LIX
LIBRO CUARTO
CAPÍTULO I
CAPÍTULO II
CAPÍTULO III
CAPÍTULO IV
CAPÍTULO V
CAPÍTULO VI