Informar no es comunicar - Dominique Wolton - E-Book

Informar no es comunicar E-Book

Dominique Wolton

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Beschreibung

Con la mundialización de la información, el menor acontecimiento es hecho visible y, aparentemente, más comprensible. Sin embargo, no hay un vínculo directo entre el aumento del número de informaciones y la comprensión del mundo. Este es el nuevo dato de partida del siglo que empieza, el siglo XXI: la información no crea comunicación. Se hace patente la ruptura entre información y comunicación, la dificultad de pasar de una a otra. Se sabía que las culturas son diferentes, pero se creía que la misma información podía ser más o menos aceptada por todos. Lo que se constata es todo lo contrario: se abre un abismo. Esta verdad empírica ya había sido descubierta, alguna vez dolorosamente, en relación a los estados-nación. Y la reencontramos más nítidamente en la escala introducida por la mundialización. Lo que de este modo se está hundiendo es un determinado modelo universalista - en realidad occidental - de la información y de su vínculo con la comunicación. Este libro constituye, por lo tanto, un contrapunto necesario que contrasta con el entusiasmo irreflexivo generado por las nuevas tecnologías. Wolton, de un modo sencillo y directo, trata de combatir una nueva versión de la ideología cientifista y tecnológica cuyos daños colaterales están muy lejos de las promesas de democratización y emancipación que entona un coro acrítico formado por políticos, técnicos, empresarios e intelectuales. Todo ello en favor de la modalidad actual del capitalismo.

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Seitenzahl: 130

Veröffentlichungsjahr: 2010

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Título del original francés:Informer n’est pas communiquer

© CNRS ÉDITIONS, 2009Traducción: Enric Berenguer

Diseño de cubierta: Kaffa

Primera edición: abril de 2010

Formato de edición digital, 2013

Derechos reservados para todas las ediciones en castellano

© Editorial Gedisa, S.A.Avda. Tibidabo, 12, 3°08022 Barcelona (España)Tel. 93 253 09 04 Correo electrónico:[email protected]://www.gedisa.com

eISBN: 978-84-9784-529-8

Depósito legal: B. 20098-2013

Queda prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio de impresión, en forma idéntica, extractada o modificada, en castellano o en cualquier otro idioma.a D, El, Ed

Introducción Comunicar es negociar y cohabitar

«Informar no es comunicar.» Para la mayor parte de nosotros, esto significa que si la información es seria, la comunicación no lo es. sí a la información, no a la comunicación,que está siempre bajo sospecha de ser seducción y manipulación. Este es el estereotipo común. Lo que yo deseodemostrar es lo contrario. La comunicación es más compleja que la información, por tres razones.

En primer lugar, si bien no hay comunicación sin información, la comunicación siempre es más difícil, porqueplantea la cuestión de la relación y, por lo tanto, la cuestióndel otro. con incertidumbre en el resultado, pues el emisorrara vez está en línea con el receptor. Y a la inversa.

Luego, porque existe una contradicción entre la legitimidad de la información y el descrédito de la comunicación, cuando nunca los hombres, desde hace medio siglo,habían invertido tanto tiempo en tratar de comunicarse,ni habían gastado tanto dinero en adquirir técnicas cadavez más sofisticadas para tratar de conseguirlo. ¿Por quédesvalorizar y criticar esta actividad mientras que se leconsagran tanto tiempo, energía y dinero? Desvalorizar lacomunicación, que cada uno busca de manera tan desesperada en su vida privada, profesional, política y social, esdesvalorizarse uno mismo.

Por último, ¿por qué identificar el bien con la información y el mal con la comunicación, si a lo largo de dossiglos ambas han sido indisociables en el combate por laemancipación individual y colectiva? No existe ninguna información sin un proyecto de comunicación. Hay una especie de esquizofrenia en esta voluntad de demonizar launa para ensalzar la otra. En cuanto a las técnicas, desdela telefonía hasta la radio, desde la televisión hasta la informática, han desempañado siempre un papel esencial en laemancipación individual y colectiva, además de ser omnipresentes en nuestras vidas.

Por este motivo mi trabajo, desde hace años, apunta ano disociar la «buena» información de la «mala» comunicación y a pensarlas de manera conjunta. Y ello destacando la paradoja actual: la omnipresencia de las técnicas, enun mundo abierto, saturado de informaciones, no bastapara atenuar las aporías de la comunicación.

En este libroprocuro derribar el estereotipo dominantey mostrar por qué el verdadero desafío concierne más a lacomunicación que a la información. No sólo ya no bastacon informar para comunicar, pues la omnipresencia delas informaciones hace la comunicación todavía más difícil, sino que, además, la revolución de la informaciónconduce a la incertidumbre de la comunicación. El resultado es imprevisible. el problema ya no es sólo la información, sino, ante todo, las condiciones que deben satisfacerse para que millones de individuos se comuniquen, omás bien para que lleguen a convivir en un mundo en elque todos lo ven todo y lo saben todo, y donde las innumerables diferencias lingüísticas, filosóficas, políticas, culturales y religiosas hacen todavía más difícil la comunicación y la tolerancia. en una palabra, la información es elmensaje, mientras que la comunicación es la relación,mucho más compleja.

Apostamos tanto por compartir lo que se tiene en común comopor aprender a gestionar las diferencias que nos separaran.Y elloen el plano individual tanto como en el colectivo. Porúltimo, en la comunicación, lo más simple queda del ladode los mensajes y las técnicas, mientras que lo más complicado está del lado de los hombres y las sociedades.

E1sigloXIXfue el de la revolución de la información,con la conquista de las libertades. elXX,el de la victoriade la información y de las técnicas, con la emergencia dela comunicación, abierta a todos. El sigloXXIes el de la convivencia, en el sentido de las condiciones de una coexistencia posible entre puntos de vista distintos, en un mundomuy pequeño en el que los individuos lo saben todo y delque es imposible escapar.

Estamos lejos del discurso clásico en favor de la información y hostil a la comunicación. Ya no es posible jerarquizarlas. Ambas deben ser pensadas de manera conjunta, con una complejidad suplementaria en cuanto a lacomunicación, que se enfrenta a la triple problemática dela relación, la alteridad y el receptor. Por otra parte, lamera victoria de la información en los dos últimos siglosobliga a redefinir el estatus de la comunicación. Con lavictoria de la información sólo se había recorrido la mitaddel camino.

¿Cuál es el propósito de este libro?Reflexionar sobre lacomunicación en la hora del triunfo de la información ylas técnicas que la acompañan.

Por otra parte, la crisis del capitalismo, desde el otoñode 2008, acelerará una reflexión crítica sobre la dimensiónpolítica de las relaciones entre información, técnica y comunicación. Por primera vez en la historia del mundo, lospueblos han seguido en directo la crisis y sus consecuencias. No cabe la menor duda de que, tras una fase de pasmo, esa abundante información suscitará una crítica sustancial dirigida a los economistas, periodistas, políticos,universitarios y tecnócratas, que no han sabido o queridover venir la catástrofe. se pedirán cuentas, se pedirán autocríticas.

Esta crisis es igualmente la crisis de una información financiera nunca controlada e indisociable de Internet, queplantea una vez más la cuestión política de laregulacióndeesta herramienta, si de verdad la queremos convertir enun instrumento de libertad.

Aparte de la especulación, las causas de la crisis son lavelocidad en la circulación de las informaciones, la ausencia de control, la desregulación y el olvido del interésgeneral.Esel primer acontecimiento político mundial queobliga a reflexionar sobre los desafíos políticos de la información y de la comunicación. De un modo similar a comola crisis de la economía—hace unos cuarenta años—aceleró una toma de conciencia política que hoy día ya formaparte de la experiencia común, en lo referente a las grandes cuestiones pendientes del medio ambiente.

El desafío consiste en perpetuar, en un mundo saturadode información, de comunicación y de técnica, el valor deemancipación que éstas tuvieron desde el sigloXVI.impedir que la información y la comunicación, que ayer eranfactores de acercamiento, se conviertan en aceleradores deincomprensión y de odio. Precisamente porque todas lasdiferencias y alteridades son visibles. Este es todo el sentido de las investigaciones que realizo desde hace treinta años:refundar los valores de emancipación de la información yde la comunicación en un contexto en el que han llegadoa ser omnipresentes y tremendamente polisémicas.

1 Una teoría de la comunicación

La revolución del sigloXXIno es la de la información,sino la de la comunicación. No la del mensaje sino la dela relación. No la de la producción y la distribución de lainformación mediante técnicas sofisticadas, sino la de suscondiciones de aceptación o de rechazo por parte de esosmillones de receptores, todos diferentes y que raramenteestán en línea con los emisores. Los receptores, destinatarios de la información, complican la comunicación. La información tropieza con el rostro del otro. Se soñaba conla aldea global, pero se redescubre la torre de Babel.

Una teoría de la comunicación

La diversidad de los receptores vuelve caduca la teoría dominante. Hay más informaciones que se difunden más deprisa, formas son más igualitarias, pero no aumentan lacomunicación ni la intercomprensión. Los receptores, osea los individuos y los pueblos, se resisten a aceptar las informaciones que los estorban y quieren poder dar sus visiones respectivas del mundo. La incomunicación se convierte en el horizonte de la comunicación, lo cual obliga arealizar constantes negociaciones para que la convivenciasea posible.

¿Cuál es la paradoja? Que la victoria de la informaciónrevela esta dificultad creciente de la comunicación. Durante siglos las dos palabras no han alcanzado a ser sinónimas, pero han ido juntas en la batalla por la libertad deexpresión, la emancipación política y los derechos delhombre. Hoy día es más bien la información la que seimpone y acentúa la idea de una comunicación «automática». Mañana será la problemática de la comunicación, osea, las condiciones de aceptabilidad y de negociación, porparte de los receptores, de las informaciones recibidas desde todas partes, la que llegará a constituir el desafío esencial.La información ahora abunda, mientras que la comunicaciónescasea.Producir información, intercambiarla o acceder aella no basta ya para comunicarse.

Antaño, con técnicas limitadas, los mensajes intercambiados concernían a públicos más homogéneos. Hoy día,los mensajes son innumerables, las técnicas casi perfectas, ylos receptores cada vez más numerosos, heterogéneos yreticentes. Ello no se debe sólo a las lenguas, sino tambiéna las representaciones, culturas, visiones del mundo quechocan entre ellas. La aceleración de la producción y latransmisión de un número creciente de informaciones yano basta para crear más comunicación. Incluso amplificanlos malentendidos y contenciosos. Es la primera vez en lahistoria en que se produce un desacoplamiento como éste.

Esto es lo que hace que la información y la comunicación se conviertan en una cuestión clave para la paz y laguerra en el sigloXXI.¿Cómo podemos llegar a convivircuando «no nos entendemos», cuando las diferencias setornan visibles mediante técnicas cada vez más sofisticadas? O bien se consigue organizar la convivencia sobre labase de que existen puntos de vista distintos, con la dobleexigencia de respetara la vezla diversidad de las identidadesyun marco común de comunicación, o bien los guetos y los comunitarismos se encerrarán en identidades máso menos belicosas. Y no es difícil suponer de qué modo laescala de la mundialización acentúa este riesgo. Si cada vezhay más incomunicación, se debe a que cada vez hay másinformaciones. Este resultado habría sido impensable hacesólo treinta años.

La información

¿Qué hay que entender, respectivamente, por información, mensaje, comunicación y relación? Hay tres grandescategorías de informaciones dadas —oral, imagen y texto—que pueden integrarse en cualquier soporte. Lainformación-noticia,vinculada a la prensa.La información-servicio,enplena expansión mundial, en especial con internet.La información-conocimiento,vinculada al auge de los bancos ybases de datos. Por último,la información-relacional,queatraviesa todas las categorías y que remite a la cuestión,crucial en el hombre, de la comunicación.

La comunicación

Nos comunicamos por innumerables razones, aunque podemos distinguir tres de ellas, a menudo mezcladas y jerarquizadas de diferentes maneras según las circunstancias,que siempre nos empujan a querer entrar en contacto conalguien. en primer lugar, elcompartir.Todo el mundo trata de comunicar para compartir, intercambiar. Asunto humano, afectivo, fundamental e infranqueable. Vivir escomunicarse y tratar de intercambiar con los demás, lomás a menudo y lo más auténticamente posible. Luegovienela seducción,inherente a todas las relaciones humanasy sociales. Por último, laconvicción,ligada a todas las lógicas de argumentación empleadas para explicar y para responder a las objeciones. La comunicación ideal es, porsupuesto, la que está vinculada al compartir, a los sentimientos y al amor. en todo caso, tal es la situación en quela comunicación atraviesa el presente, se reencuentra conel pasado, que hace que todo sea posible en el futuro. Momentos de gracia... La comunicación, en este libro, se centra en los usos de la voz, del texto, de las imágenes, exceptuando—a falta de espacio—la comunicación física noverbal. sin embargo, todos sabemos que un gesto, una mirada o una sonrisa dicen mucho más que las palabras. Y nodigamos los silencios, que a veces afirman lo contrario quelas palabras y los gestos. en este aspecto permanecemosdentro de la definición clásica en la que la información remite a la unidad y al mensaje. La comunicación, por el contrario, remite a la idea de relación, de compartir y de negociar. Ayer, el horizonte normativo consistía en conseguirestablecer la comunicación; hoy día se trata más bien degestionar la incomunicación, mediante la negociación, paraconstruir una convivencia.

El receptor

Es la tercera ruptura. No sólo ya no basta con informarpara comunicar, debido a que cada vez hay más mensajes yla comunicación exige una selección, sino también porqueel papel de los receptores crece en importancia. Los receptores negocian, filtran, jerarquizan, y rechazan o aceptanlos innumerables mensajes que reciben, quenosotrosrecibimos cotidianamente. el receptor, que nunca fue pasivo, escada vez más activo para resistir el flujo de informaciónque se le dirige. Por otra parte habría que hablar más biendelreceptor-actorpara destacar la dimensión dinámica requerida por esta función. Revalorizar la condición del receptor-actor es también revalorizar la problemática misma dela comunicación, tal como han hecho autores contemporáneos, demasiado escasos por otra parte, como Jürgen Habermas, Umberto Eco, Michel Serres, Edgar Morin, Régis Debray y algunos otros. nada más simplista que los innumerables discursos más o menos hostiles a la comunicaciónque desvalorizan la condición del receptor, siempre bajo lasospecha de ser un poco estúpido y fácilmente manipulable. De todos modos, siempre es el otro el que es influenciable, nunca uno mismo.

La comunicación es el resultado de un juego complejoentre tres elementos. el receptor no siempre tiene razón,ni mucho menos, pues de lo contrario su dictadura seimpondría, pero obliga a pasar de la idea de transmisión ala de negociación. Antaño comunicar era transmitir, porque las relaciones humanas eran lo más a menudo jerárquicas. Ahora es, la mayor parte del tiempo, negociar, porquelos individuos y los grupos se encuentran más en situaciónde igualdad.El concepto de negociación pertenece, por otra parte,a la cultura democrática.No hay negociación en una sociedadautoritaria o totalitaria. Si se observa bien la realidad, hoydía todos nos pasamos el tiempo negociando: en la pareja,la familia, la escuela, la empresa, la sociedad, Europa, elmundo... Cuantas menos cosas se impongan, muchas másse negociarán. Y cuanto más informados estén los individuos, más criticarán y negociarán.

Puedo resumir aquí las cinco etapas del esquema explicativo de la teoría de la comunicación que defiendo y que concierne tanto a la comunicación humana como a la comunicación mediatizada por los técnicos.

Primero. La comunicación es inherente a la condición humana. No hay vida personal y colectiva sin voluntad de hablar, comunicar, intercambiar a escala individual y colectiva. Vivir es comunicar. Segundo. Los seres humanos desean comunicar por tres razones: compartir, convencer y seducir. Y muy a menudo por las tres al mismo tiempo. Aunque esto no siempre se reivindique. Tercero. La comunicación tropieza con la incomunicación. El receptor no está en línea o no está de acuerdo. Cuarto. Se abre una fase de negociación en la que los protagonistas, de manera más o menos libre o igualitaria, negocian para encontrar un punto de acuerdo. Quinto. El resultado, cuando es positivo, se llama convivencia, con sus fortalezas y sus debilidades. La negociación y la convivencia como procedimiento para evitar la incomunicación y sus consecuencias, a menudo belicosas.

* * *

Esta teoría de la comunicación, aparentemente modesta, descansa en la hipótesis de que ningún individuo ni sociedad pueden escapar a la comunicación. Con cinco consecuencias: