Joan y los pájaros (epub) - Mónica Rodríguez Suárez - E-Book

Joan y los pájaros (epub) E-Book

Mónica Rodríguez Suárez

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Beschreibung

Joan pasa el invierno entre las clases de la Academia Marqués, las lecciones de dibujo del señor Civil, y las exigencias de su padre, don Miquel, que tiene un taller de relojería cerca de la Plaça Reial de Barcelona. Don Miquel quiere que su hijo sea ingeniero, pero el niño tiene demasiados pájaros en su cabeza. Aquel verano, de visita a su abuela Josefa en Mallorca, Joan descubrirá que hay otros caminos posibles.

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Seitenzahl: 53

Veröffentlichungsjahr: 2023

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Sinopsis i biografía

Joan pasa el invierno entre las clases de la Academia Marqués, las lecciones de dibujo del señor Civil y las exigencias de su padre, don Miquel, que tiene un taller de relojería cerca de la Plaça Reial de Barcelona. Don Miquel quiere que su hijo sea ingeniero, pero el niño tiene demasiados pájaros en su cabeza. Aquel verano, de visita a su abuela Josefa en Mallorca, Joan descubrirá que hay otros caminos posibles.

Mónica Rodríguez nació en Oviedo en 1969. Es licenciada en Ciencias Físicas. Durante quince años trabajó en un centro de investigación. Desde 2009 se dedica por entero a la literatura infantil y juvenil. Tiene publicados más de sesenta libros y ha recibido numerosos premios y reconocimientos. En 2018 se le otorgó el premio Cervantes Chico de literatura infantil y juvenil a su trayectoria, que también ha sido reconocida con el premio Maria Elvira Muñiz 2021 de la Feria del libro de Gijón. En 2022 ganó el premio Edebé de literatura infantil y el premio Kiriko concedido por las librerías independientes de literatura infantil en la categoría de novela juvenil. En Nandibú tiene publicados La flor de bambú (2017), Naszka (2018) y Las cosas de Federico (2020).

Federico Delicado nació en Badajoz en 1956. Es licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. Trabaja desde 1977 como ilustrador de libros infantiles y juveniles, y, de un modo más esporádico, como dibujante de prensa (El País y El Correo de Andalucía). Es también autor del texto de algunos de los libros que ilustra, por los que ha recibido premios y reconocimientos: Segundo Premio Ciudad de Alicante 2005, Premio Internacional Compostela para álbumes ilustrados (2014), seleccionado en The White Ravens (2015), Lista de Honor de IBBY 2016 y Premio II Muestra del Libro Infantil y Juvenil de Madrid.

Portada

Créditos

Proyecto financiado por la Dirección General del Libro y Fomento de la Lectura, Ministerio de Cultura y Deporte

Financiado por la Unión Europea-Next Generation EU

espai

es una colección de libros digitales de Editorial Milenio

© del texto: Mónica Rodríguez, 2022

© de las ilustraciones: Federico Delicado Gallego, 2022

© de la edición impresa: Milenio Publicaciones, S L, 2022

© de la edición digital: Milenio Publicaciones, S L, 2023

C/ Sant Salvador, 8 - 25005 Lleida

[email protected]

www.edmilenio.com

Primera edición impresa: septiembre de 2022

Primera edición digital: marzo de 2023

DL: L 363-2023

ISBN: 978-84-19884-23-7

Conversión digital: Arts Gràfiques Bobalà, S L

www.bobala.cat

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, <www.cedro.org>) si necesita fotocopiar, escanear o hacer copias digitales de algún fragmento de esta obra.

Dedicatoria

A Jaume

Parte 1. Barcelona

Parte 1

Barcelona

1. El colegio

Cada mañana Joan arrastraba los pies por las estrechas callejuelas de su barrio en dirección al colegio. A veces se detenía y veía pasar la sombra de un pájaro o un papel de periódico llevado por el viento. Si había llovido, contemplaba los trozos de cielo en los charcos, como si estuviera al borde de un abismo. Entonces saltaba dentro y un segundo antes de que sus zapatos rompiesen el charco, sentía que iba a caer al interior de un pozo luminoso y que ya nada iba a detenerle.

En el Carrer de la Ciutat Joan levantaba la cabeza y aminoraba el paso. Le gustaba ver el cielo, recortado por los tejados y los aleros, lo mismo que un río repleto de bandadas de nubes. Si veía una gaviota era señal de buena suerte.

A veces chocaba con algún transeúnte o escuchaba las carreras de otros niños. Él cerraba los ojos; en sus párpados aún permanecía esa hilera de cielo y sus pájaros.

El aire traía olor a puerto.

A pesar de lo cerca que se encontraba la Academia Marqués de su casa, Joan siempre llegaba tarde. La escuela era diminuta y estaba situada en el primer piso. Él corría a sentarse en su pupitre y con su cara pálida y sus ojos asombrados miraba el mapa geográfico o la pizarra que el profesor Marqués señalaba. El profesor Marqués tenía una larga barba partida en dos y una palmeta con la que solía dar correazos en las manos a los niños.

Siempre acababa regañándolo. Aquel día no fue una excepción.

—¡Joan, usted no solo llega tarde sino que se pasa la mañana ensimismado! A ver, sitúeme en el mapa la cordillera Penibética.

El niño, más pálido que de costumbre, miró con terror aquel mapa ocre, lleno de recovecos y afluentes. El color adquiría una tonalidad más fuerte en algunos lugares mientras que en otros se cuarteaba y se esparcía. Lo que más le gustaba a Joan de aquel mapa era el azul del mar que rodeaba la península ibérica y la isla de Mallorca donde vivía su abuela Josefa. Un azul verdoso que imitaba el leve batir de una marea. Cuánto le habría gustado a Joan subirse a un barco y recorrer aquel mar azulado para visitar a su abuela, ahora más sola que nunca después de la muerte del abuelo Josep. Nunca se había subido a un barco. Se lo imaginó con una vela grande y triangular que sonaba contra el viento. Varios delfines saltaban cerca de su proa, dejando sobre el mar una estela blanca y espumosa. Las gaviotas embarullaban el cielo y, a lo lejos, se veía el perfil terroso de la isla y a su abuela, en lo alto, pequeña y afable, saludándole.

—¡Joan, quiere hacer el favor de contestar a mi pregunta! —gritó el profesor aporreando la mesa con la palmeta.

El niño salió de su ensoñación, sobresaltado, y reconoció con angustia la clase y al profesor Marqués, que le miraba impaciente. Levantó el brazo, sacó un dedo enfermizo y largo, y con él señaló cualquier lugar del mapa. El maestro aprovechó para golpear aquel dedo con su palmeta.

Las risas de los niños se sumaron al escozor del golpe.

—¡Suspenso! —gritó el profesor Marqués, rojo de ira. Arrancó un papel en el que había garabateado una nota sobre su mal rendimiento en el colegio y se la dio al chico—. ¡Para tu padre!

Joan tragó saliva. Su padre se iba a enfadar mucho. Se lo imaginó mirándole desde la severidad de sus ojos negros, bajo las espesas cejas, rizándose aún más el poblado y ensortijado bigote.