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Imagino a Franz Kafka perdido en el insomnio entre sombras chinescas, en interrogatorios sin término, por pasadizos de niebla, de sopor y de angustia y sin voz, sin poder y sin ganas. ¡Tan frio! ¡Tan brutal en su obligada vigilia! ¡Tan incólume! Blanca luna y plateada explanada. Un abrigo bien grueso y esa larga osamenta extraviada en la noche plateada. Tan manso, tan débil. El equivoco monstruo. Allá atrás, un castillo. Imagino a Franz Kafka, las alas abiertas, volando por los techos obscuros de la catacumba; el fulgor de una antorcha se estremece a su paso y después se adormece, anodina y cansada Pero el pájaro cruza, otro techo, otro, otro, va surcando por los pasadizos ¡tan silente! Y allá al fondo otra antorcha despierta, reluce. se estremece, y allá al fondo otra antorcha: imagino a Franz Kafka tropezando en la niebla, por pasajes vacios; Siempre extraños, y huyendo..
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Seitenzahl: 449
Veröffentlichungsjahr: 2024
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Kafka
Jorge Alberto Naranjo Mesa
Nicolás Naranjo Boza
presentación, compilación y notas
Naranjo Mesa, Jorge Alberto, 1949-2019
Kafka / Jorge Alberto Naranjo Mesa ; presentación, compilación y notas Nicolás Naranjo
Boza – Medellín : Editorial EAFIT, 2024
337 p. ; 15 cm. -- (Biblioteca Jorge Alberto Naranjo Mesa).
ISBN: 978-958-720-956-3
ISBN: 978-958-720-958-7 (versión PDF)
ISBN: 978-958-720-957-0 (versión EPUB)
1. Kafka, Franz, 1883-1924. 2. Kafka, Franz, 1883-1924 – Crítica e interpretación. I. Naranjo Boza, Nicolás, comp. II. Tít. III. Serie
833.912 cd 23 ed.
K118
Universidad EAFIT - Centro Cultural Biblioteca Luis Echavarría Villegas
Kafka
Biblioteca Jorge Alberto Naranjo M.
Primera edición: diciembre de 2024
© Herederos Jorge Alberto Naranjo Mesa
© Editorial EAFIT
Carrera 49 No. 7 sur – 50. Medellín, Antioquia
http://www.eafit.edu.co/editorial
Correo electrónico: [email protected]
ISBN: 978-958-720-956-3
ISBN: 978-958-720-958-7 (versión PDF)
ISBN: 978-958-720-957-0 (versión EPUB)
Compilación de textos: Nicolás Naranjo Boza
Diseño y diagramación: Margarita Rosa Ochoa Gavira
Imagen de carátula: Kafka, Franz. [Schwarzes Notizbuch] - Zeichnungen, [ca. 1923], סימול
ARC. 4* 2000 05 037, Max Brod Archive. Biblioteca Nacional de Israel
Universidad EAFIT | Vigilada Mineducación. Reconocimiento como Universidad: Decreto Número 759, del 6 de mayo de 1971, de la Presidencia de la República de Colombia. Reconocimiento personería jurídica: Número 75, del 28 de junio de 1960, expedida por la Gobernación de Antioquia. Acreditada institucionalmente por el Ministerio de Educación Nacional hasta el 2026, mediante Resolución 2158 emitida el 13 de febrero de 2018
Prohibida la reproducción total o parcial, por cualquier medio o con cualquier propósito, sin la autorización escrita de la editorial
Editado en Medellín, Colombia
Diseño ePub:
Hipertexto – Netizen https://hipertexto.com.co/
Presentación
Fuentes de los textos compilados
Conferencias sobre Kafka
Franz Kafka para Jorge Alberto Naranjo Mesa
Aportes de estas composiciones escriturales
Referencias
Sobre Kafka
(Variaciones sobre un tema de Marthe Robert)
Introducción
II
III
Notas al final
Kafka
Introducción ¿Por qué Kafka?
I - La vida
II - La obra
III – La lucidez coronada
Notas al final
Nuevo Kafka, el de la risa
Kafka es el visionario de la desesperanza
Entrevista a Jorge Alberto Naranjo sobre Kafka
Aforismos de Franz Kafka
Apéndice
Fragmentos de entrevistas clave para conocer más del significado de Kafka para Jorge Alberto Naranjo Mesa
Notas del editor
Presentación
Sobre Kafka (Variaciones sobre un tema de Marthe Robert)
Kafka
Nuevo Kafka, el de la risa
Kafka es el visionario de la desesperanza
Aforismos de Franz Kafka
Fragmentos de entrevistas
El autor de estos trabajos sobre Kafka fue notable como creador literario y ensayista. Su obra poética es original y se le reconoció también como matemático, físico, ingeniero, sociólogo, historiador y filósofo. Versado en la lectura desde niño (hemos indicado su vasto y cuidadoso conocimiento en presentaciones a otros tomos de la Biblioteca Jorge Alberto Naranjo Mesa), llevó a cabo su primer gran esfuerzo literario a la edad de once años con la novela –en forma de cómic– William Hastings (Naranjo Mesa, 2019, p. 288). Desde entonces inició el camino conducente a sus novelas publicadas en vida: Los caminos del corazón y La estrella de cinco picos (y otras no publicadas). En el presente libro no solo hay un crítico especial, sino quien se las ve con el arte de novelar y por ello capta mejor el quehacer de uno de los escritores literarios más genuinos y relevantes de quien haya noticia.
La obra de Franz Kafka le mereció su primer trabajo de análisis literario publicado. Al ser el primero de sus escritos de esta índole no debe tratársele meramente de “interesante”, como una curiosidad, sino como un esfuerzo digno de atención, es fruto de un recorrido considerable y no es un intento de principiante. El disfrute y la búsqueda de acercarse a la obra kafkiana fueron tan intensos que le acompañaron el resto de sus días, rebasó la influencia en su obra literaria, pasó a formar su carácter, le ayudó en sus trabajos históricos, sociológicos, filosóficos e inclusive afectó su quehacer científico.
Incluimos en esta publicación, en su forma más acabada, escritos dados a conocer (parcialmente en algunos casos) en revistas y periódicos. En una propuesta de un libro de su autoría llamado El Homo-Natura el capítulo cuarto se llamaba “Kafka, ese pájaro imposible”. E incluía dos apartados incluídos en este libro y cinco capítulos inéditos de diversas conferencias: Kafka y Praga, Agrimensura kafkiana, Testamento de Kafka (los tres hacían parte de el seminario ofrecido en el MAMM), Los aforismos (del mismo seminario y del ciclo ofrecido en la Universidad Nacional) y La novela más alegre (del ciclo en el Instituto Goethe y en la Biblioteca Público Piloto).
En el material reunido es palpable la presencia de las ideas de pensadores y escritores franceses quienes se ocuparon de la obra kafkiana: los más citados son Maurice Blanchot, Georges Bataille y Marthe Robert. Las ideas de Gilles Deleuze (o de él con Félix Guattari) o de Pierre Klossowski se detectan entre líneas (a veces de forma expresa) a lo largo del libro. En el texto de la revista Cosmos se percibe la lectura de Diferencia y repetición de Deleuze y se cita Kafka, por una literatura menor, de Deleuze y Guattari (libro traducido del francés por Naranjo Mesa junto con Juan Felipe Jaramillo y José Guillermo Molina, el cual fue publicado por la editorial Oveja negra). Para la época de redacción de los textos, ya el autor conocía obras de estos últimos (los términos “inmanencia”, “extraterritorialidad”, “nómada”, “línea de fuga” remiten a ellas). Así mismo, se citan creaciones de Artaud. El lector juicioso encontrará las relaciones tras estudio detenido dados los vastos conocimientos del autor de este libro.
Leía muchas de las obras de los anteriores estudiosos de Francia en su lengua original. Es clara también la presencia de ideas de Baruch de Spinoza y de Friedrich Nietzsche, no limitadas por sesgos académicos para escoger solo un aspecto de las mismas, restándoles potencia. Es evidente el paso por obras de grandes estudiosos y editores de la obra de Kafka: Max Brod, Klaus Wagenbach, Gustav Janouch, Georg Lukács, Felix Weltsch y Emmanuel Frynta. Otros escritores cuyas obras han marcado a la humanidad también están presentes, como Johann Wolfgang Goethe, Malcolm Lowry, Thomas Mann y Samuel Beckett. Por ello hemos sido cuidadosos indicando las fuentes exactas empleadas en los lugares específicos donde se alude a ellas. En contadas ocasiones no pudimos dar con la fuente directa de una cita como esta: “Bataille compara la inaccesibilidad de la cumbre con la inaccesibilidad del castillo en la novela de Kafka, exactamente en este sentido”, (sospechamos que provenga de La experiencia interior, de Bataille, pero no hemos podido encontrar dicho libro) ni pudimos dar con el origen de la cita de Derrida. Algunas de las citas del propio Kafka no pudimos referenciarlas, como “Las palabras son el preludio, el anuncio de las fogatas futuras”, o “… en llegando a cierto grado, el exceso no cabe en la noción común”, a pesar de recorrer la obra kafkiana. Nos valemos para nuestro cometido del sistema de notas al final (y no del de notas al pie) respetando un consejo del autor mismo: no llenar los trabajos con notas al pie, consideraba esta suerte de aclaraciones como “talanqueras” para la lectura fluida, como impedimento para captar la musicalidad de la escritura sin la cual lo escrito no vale mayor cosa, pues no puede desplegar el sentido. La erudición de Jorge Alberto Naranjo Mesa era apenas un soporte de una creación poderosa. El interesado en rastreos de las fuentes, sólo después de, como si dijéramos, ingresar a las suaves aguas de estos trabajos y dejarse llevar en sus ondas de sentido, de despliegue, de purificaciones, de sensibilidad e inteligencia, acudirá a consultar al final de cada escrito las notas del autor mismo o, después de concluidos todos los textos, a las notas del editor, donde fuimos tan exhaustivos con esos “orígenes” como nos fue posible. Y en notas del editor complementamos notas de las publicaciones iniciales de estos textos escritos.
Al final, en un apéndice, presentamos los aforismos de Kafka (tan contundentes como expresión de la religión kafkiana, de su pensamiento, de su oficio) porque Jorge Alberto Naranjo Mesa colaboró en una publicación de estos, hecha en dos hojas sueltas de papel reciclado, en la Facultad de Ciencias y Humanidades de la Universidad de Antioquia: las hojas con los ciento diez aforismos kafkianos las repartió a muchos de sus conocidos o a estudiantes en los setenta y en los ochenta. Esa versión la llevó consigo durante décadas (quien hace esta presentación aún recuerda cómo la tenía en la mochila de cuero en la cual cargaba sus libros y cuadernos de trabajo y la empleaba inclusive en el presente siglo). Se sabía muchos de ellos de memoria, citándolos como otros traen a colación fragmentos de escrituras sagradas de diversos credos y están a lo ancho y largo del libro. Como el conjunto de aforismos no es extenso lo publicamos en su integridad mientras que un apéndice con la obra kafkiana entera –igualmente significativa para el autor del libro– no sería viable por razones evidentes. En la misma Facultad de Ciencias y Humanidades, Departamento de Sociales de la Universidad de Antioquia, salieron otros dos textos, en hojas sueltas y en papel reciclado, relacionados con el tema en cuya publicación tuvo que ver este amante de la obra kafkiana: uno se llamaba Lectura Nro. 319 Ante la ley de Franz Kafka, y el otro se llamaba Un Edipo inmenso, traducido de Kafka, pour une littérature mineure de Gilles Deleuze y Félix Guattari, 1975.
Invitamos al disfrute de ser llevados por los caminos del acercamiento de Jorge Alberto Naranjo Mesa a las obras de Kafka. Son trabajos para ir paso a paso, comprendiéndolos. El escrito más complejo, Kafka, concluye con “La lucidez coronada”, un cierre al cual no se llega “de sopetón”, se lo merece tras dejar operar en uno las disposiciones sonoras cargadas de sentido en tres movimientos diferenciados.
Narra el autor de este libro en una entrevista: “El primer trabajo que escribí para publicar fue sobre Kafka, defendiendo su indiferencia, con la que él defendía su vocación de escritor. Kafka fue como un buen padre para mí. Él me mostró que el mundo burocrático no podía ser la excusa para perder el anhelo de creación” (Vergara, s. f., p. 15 en Naranjo Mesa, 2019, p. 229).
Acerca de “Sobre Kafka (variaciones sobre un tema de Marthe Robert)”, dice: “Yo me casé a los veintiún años, y ese mismo año sacamos una revista, la revista Cosmos: las dos muchachas de la librería Cosmos eran muy llaves de Hernando Arango, profesor de la de Antioquia, y publicamos una revista con Raúl Henao, con Juan Manuel Roca. Es increíble como eso suena treinta años después, pero armamos una revistica que se llamaba Cosmos y ahí publiqué un trabajo sobre Kafka, primera parte y segunda parte” (Naranjo Mesa, 2019, pp. 244-245). En una carta a Gildardo Lotero, decano de Filosofía y letras de la Universidad Pontificia Bolivariana, de mayo 28 de 1984, informa que esas dos partes se llamaban “La indiferencia de Kafka” y “La Otra Noche de Kafka” (la primera de ellas reproducida en el periódico de Manizales La Patria).
La revista de la cual hablaba era publicada por la Librería Cosmos, ubicada en el pasaje Junín-Maracaibo, local 109, en Medellín. En el número 2 se informa sobre sus encargados: “Gerente: Gloria Flórez - Director: Hernando Arango V. - Comité de Redacción: Raúl Henao F. – Juan Manuel Roca”.
“Sobre Kafka (variaciones sobre un tema de Marthe Robert)” fue publicado en el número 2, páginas 5 a 11 y “Sobre Kafka (ii)” fue publicado en el número 3, en la sección literaria, páginas 1 a 9. La revista misma permite ubicarla en el año 1974 (tres años después de lo que se cuenta en la entrevista). Es importante señalar que el texto quedó en “continuará”. Consultando con Raúl Henao, con Juan Manuel Roca y con Gloria Flórez (a Hernando Arango no pudimos preguntarle pues ya falleció) sabemos que no se publicó una tercera parte. Tampoco conocemos el manuscrito del trabajo con una posible conclusión (¿se encontrará entre los papeles de Hernando Arango?). Raúl Henao y Juan Manuel Roca nos contaron que no se hizo lectura pública del texto en la tertulia de la librería. Dejaron claro que el acceso al escrito (el cual fue muy apreciado por ellos) fue por mediación de Hernando Arango.
El libro de Marthe Robert sobre el cual hace lo que llama “variaciones” (concepto significativo como parte de su genuina idea de “música escritural”) es Kafka, libro publicado en la colección Letras Mayúsculas, dirigida por David Viñas, versión castellana de Carlos A. Fayard, Buenos Aires, editorial Paidós, 1969. Aunque existe otro libro de la misma autora llamado Kafka o de la soledad (traducción de Jorge Ferreiro Santana, dentro de la colección Popular del Fondo de Cultura Económica de México, en 1983), este fue publicado casi una década después. También hacía parte de la biblioteca personal de Jorge Alberto Naranjo Mesa el libro en francés de Franz Kafka: Tentation a village et autres récits extraits du Journal, con prefacio de Marthe Robert, publicado en la colección Les Cahiers Rouges, de Éditions Bernard Grasset, de París, en 1953, y en la bibliografía presenta un libro de la misma estudiosa sobre Kafka y Freud, el cual desconocemos. Adicionalmente, el libro de Marthe Robert publicado en español en 1969 incluye extractos del libro de Janouch que son los que cita Jorge Alberto Naranjo Mesa textualmente en su propio trabajo (a pesar de que en las notas se cita la edición del libro de Gustav Janouch: Conversaciones con Kafka [Notas y recuerdos] (de la serie Pensamiento No. 27 de la editorial Fontanella, Barcelona, 1969), pero la traducción es distinta, y tiene sentido pensar que citaba de la fuente sobre la que estaba trabajando, sobre todo si la fuente y la cita coinciden completamente).
Luis Alfonso Palau, a quien está dedicada la segunda parte de “Sobre Kafka”, es licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad Pontificia Bolivariana, diplomado (DEA) en el Instituto de Historia de las Ciencias y de las Técnicas en París, doctor (DS) en Historia y Filosofía de las Ciencias de la Universidad de París. Fue profesor de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín. Ha hecho aportes también como traductor. Colaboró en publicaciones donde también lo hacía el estudioso de Kafka cuyos trabajos recogemos en este libro: Escritos, de la Universidad Pontificia Bolivariana y Revista de Extensión Cultural, de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín.
El trabajo más extenso de este libro apareció en la revista Investigaciones psicológicas No. 1 de 1976, del departamento de Sicología de la Universidad de Antioquia. Y fue leído por primera vez en el ciclo de conferencias “Vida y obra de Kafka” de febrero del mismo año (y al cual se hace referencia más adelante). Lamentablemente, ni la colección de la Biblioteca Carlos Gaviria Díaz de la Universidad de Antioquia ni la colección de la biblioteca de la Facultad de Sicología de dicha universidad poseen esta revista.1 Pudimos conocer unas fotocopias del artículo publicado conservadas por el autor, y los docentes de sicología jubilados Julián Aguilar y Alberto Ferrer Botero nos proporcionaron copia escaneada del texto publicado. En dicho medio de divulgación el trabajo no aparece en su integridad. Gracias a Patricia Tobón, esposa de Luis Fernando López, compañero de trabajo de Jorge Alberto Naranjo Mesa en la Facultad de Física de la Universidad Nacional, conocimos una fotocopia del manuscrito completo, empastada, con la reproducción del trabajo, proveniente de cuadernos donde se lo plasmó por vez primera, pues el autor le obsequió a ella esa copia (esa era otra manera de divulgar los trabajos del autor en los setenta). Otro compañero de trabajo, el matemático y físico Miguel Monsalve, narra que a mediados de los setenta –cuando ambos eran profesores del Departamento de Física de la Universidad Nacional– Jorge Alberto Naranjo Mesa se estaba formando a sí mismo como escritor. Precisó que durante los largos paros y ceses de actividades de la Universidad Nacional, el autor del presente libro iba a la casa de Miguel desde las ocho de la mañana hasta las diez de la noche y escribía sin parar. Respecto al trabajo con la vida y obra de Kafka, comentó: “Fue largo y muy intenso”. El trabajo llamado “Kafka” es el más completo de los suyos. En esta compilación es la primera vez que aparece completo. Como informó Naranjo Mesa a Gildardo Lotero, dos partes se llamaban originalmente “Vida de Kafka” y “Política de Kafka” y la primera se reprodujo en el periódico El Pueblo de Cali (en un suplemento, según otra fuente).
Hemos corregido errores de la transcripción de los trabajos para las revistas Cosmos e Investigaciones psicológicas aunque conservamos modos de expresarse propios de la época o del escritor. Por ejemplo usa “desconstrucción”, con “s”. Y de la publicación en la revista Cosmos encontramos dos ejemplares con correcciones del autor hechas en tinta y a mano, las cuales incorporamos en nuestra publicación. Corregimos al autor la palabra “explicitez” por “explicitud” y, aunque detectamos estas repeticiones de una misma palabra cacofónicas: “… a nuevas dimensiones de sentido. En ese sentido…” y “… en silencio, con un silencioso resfriado…” y el autor mismo nos pidió modificar dichas repeticiones si las hallábamos, no nos atrevimos a “meter la mano” pues sentimos que, de hacerlo, alterábamos su musicalidad escritural y corríamos el riesgo de ponerle a decir lo que no dijo.
“Un nuevo Kafka, el de la risa” fue publicado en El mundo semanal del 16 de agosto de 1982, páginas 8 y 9, (uno de los diarios donde más publicó Jorge Alberto Naranjo Mesa). Se trata de una presentación de Kafka hecha por quien lleva ya diez años de estudio de autor. Comentaba este último que era preciso saber diez veces más que aquellos a quienes enseñara algo y este texto, a pesar de su brevedad y de caber en un artículo de prensa, muestra cómo había “rumiado” y comprendido el mundo kafkiano. Las fuentes de esta pequeña biografía de Kafka se encuentran ya en los trabajos más extensos incluidos en este mismo libro.
En cuanto a la entrevista realizada por Juan Carlos Mazo, cuando le consultamos si nos daba permiso para publicarla, ya ni la recordaba dada la cantidad de artículos hechos por él para El Colombiano. La reconoció y muy amablemente nos permitió incluirla en este libro. En la publicación inicial en el periódico se suprimió una parte, se la publicó posteriormente con la correspondiente indicación de la omisión. En este libro la presentamos ordenada y completa.
Su conocimiento sobre Kafka lo divulgó mediante ciclos en diversos ámbitos de Medellín. Las recuerdan quienes son ahora personalidades de la vida cultural de la ciudad, como el filósofo y poeta Carlos Vásquez Tamayo, la novelista María Cristina Restrepo, el filósofo Eufrasio Guzmán Mesa, la periodista y escritora Ana María Cano, el ingeniero y escritor José Fernando Jiménez, el novelista y promotor cultural Juan Diego Mejía, el ingeniero y músico Carlos Alberto Palacio, el poeta y cineasta Víctor Gaviria, el ingeniero Óscar Jaime Restrepo, el matemático y físico Miguel Monsalve, el filósofo y escritor Jorge Mario Mejía Toro, el ingeniero e historiador Gabriel Naranjo Pizano, la feminista, escritora y editora de la obra de Marta Cecilia Vélez, Flora Uribe Pacheco, el escritor Darío Ruíz Gómez, la escritora, editora y gestora cultural Claudia Ivonne Giraldo, el físico y pintor Luis Fernando Franco y muchos otros. Mónica Villa Arias, segunda esposa de Jorge Alberto Naranjo Mesa, mecanografió muchos de sus trabajos (no solo los de Kafka). Ella, durante décadas, guardó buena parte de la colección de libros del autor checo o sobre él y su obra que tuvo el estudioso de Kafka (él se los iba pidiendo a medida que los necesitaba hasta que ella le devolvió todos los que tenía juntos, unos años antes de su fallecimiento en 2019) , y como testigo de sus estudios da cuenta de cuán cercanas e importantes fueron las creaciones del autor de La metamorfosis para él.
Presentamos un testimonio del poeta, estudioso de la filosofía, ensayista y profesor universitario (ya jubilado) del Instituto de Filosofía de la Universidad de Antioquia, Carlos Vásquez Tamayo acerca de lo que fue asistir a las conferencias mencionadas e influencias de estas en su trabajo intelectual:
Las conferencias que le escuché a Jorge Alberto Naranjo a comienzos de los años setenta me resultan inolvidables. Yo acababa de terminar mi bachillerato. Estaba en un estado febril de búsqueda espiritual. El azar me llevó al viejo auditorio de la Biblioteca Piloto. El impacto que ejerció sobre mí el profesor Naranjo fue magnético. Era un ciclo de conferencias. Él las leía tomadas de cuadernos grandes de universidad. Mi hábito con los cuadernos venía del colegio. Yo usaba pequeñas libretas. Esa idea de leer de cuadernos grandes argollados daba a sentir una imagen de universidad. La forma que él tenía de entonar lo que llevaba escrito era inquietante. Tenía solemnidad, era profunda y viva. Leía como se habla, más que un leer era un declamar, entonar, por momentos casi cantar. Había en él una experiencia musical, una especie de repetida cadencia. Su pensamiento era claro, su interpretación osada y aguda. Yo lo oía desde mis lecturas tempranas de Kafka. El azar, de nuevo, me había regalado a Kafka en mi amistad con un compañero de clase. Lo leíamos juntos por puro deleite. Nos ocupamos de sus diarios, en una bella edición en dos volúmenes. Él leía uno de los volúmenes y yo el otro. Luego los compartíamos, maravillados con esas entradas de diario, esos días y sobre todo noches en que el inmenso espíritu del escritor checo exponía su espíritu y su desgarramiento. De las charlas del profesor Naranjo me fascinó ese elemento: que a un escritor se lo debía leer también en sus cartas y en sus diarios. Yo he terminado por pensar que esa convicción debió enriquecerla el profesor Naranjo con Elias Canetti. Por los años sesenta había aparecido el estudio (pequeña obra maestra) El otro proceso de Kafka, en el que Canetti despliega su arte de escritor, el rigor de su mirada, la singularidad de su enfoque. Por supuesto, la lectura de Jorge Alberto Naranjo tenía otras fuentes de inspiración, sobre todo de raigambre blanchotiano. No sé, a estas alturas, si Canetti sabía de esa otra lectura y de muchas otras. Lo que sí sé es que Canetti se exigió no utilizar ninguna mediación en su acercamiento a Kafka. Las razones de esa ascesis son esenciales para entender el talante de la mirada de Canetti y los efectos que tuvo en su encuentro con Kafka. No tuve ocasión de hablar con Jorge Alberto Naranjo acerca de esa diferencia de enfoques, el de Blanchot y el de Canetti. Nunca le pregunté si había leído el magistral ensayo de Canetti. Ahora que el gran profesor está ausente no tengo manera de llenar ese vacío. Por lo demás, él no pudo leer, como lo hice yo, el volumen que reúne los apuntes que Canetti dedicó a Kafka en el período de su vida en que se dedicó a comprenderlo. Yo lo pude hacer, hace poco tiempo, y todavía vivo bajo el efecto de ese deslumbramiento. ¿Hubiera conversado de eso con el egregio profesor Naranjo? No lo sé. El azar, otra vez, nos había distanciado, nos vimos otras veces, pero no para hablar de eso. ¿De qué hablé yo con Jorge Alberto Naranjo las veces que lo vi años después? Esa es otra historia que tal vez no venga al caso, o que a lo mejor contiene el secreto de nuestra amistad, marcada, de mi parte, por la admiración y el respeto. Las conferencias suyas fueron un deleite, intervinieron en mi educación sentimental de manera provechosa. Jorge Alberto Naranjo no me recomendó leer a Canetti, la historia de mi Canetti es otra historia. Ahora que circula mi libro de homenaje a Canetti, El enemigo de la muerte, me da tristeza por no haberle podido regalar un ejemplar. ¿Qué hice yo para que Naranjo no se muriera? Esta pregunta contiene el desafío de la obra de Canetti. Algo me consuela saber que hay una foto del profesor Naranjo en la que se ve llevando en su mano Masa y poder.
El análisis del trabajo de Canetti sobre Kafka hecho por Carlos Vásquez Tamayo en su libro El enemigo de la muerte es de utilidad para aclarar los textos que conforman este libro pues, efectivamente, Canetti fue una de las fuentes empleadas para hacer los trabajos (esperamos este dato contribuya al gozo de Carlos Vásquez). En la cita que hacemos del libro mencionado la letra “C” está en lugar de Canetti y la letra “K” en lugar de Kafka:
Un hombre adulto en todas las edades de su vida, uno que nunca es un niño, alguien que nunca juega. Kafka es uno de sus escritores, como casi ningún otro. Él llegó a C por K, fue este quien se lo donó. Los hilos de la lectura son misteriosos. Su ensayo sobre K, una pequeña obra maestra. El otro proceso de Franz Kafka. Un ensayo en el que él lo recorre desde dentro, valiéndose de sus diarios y sus cartas. La forma como lee a K es una lección de inteligencia, verdad, gracia: es una lectura inmensa, tanto que él piensa que ese ensayo hace parte de la obra de K. Tuvieron que pasar muchos años para que C volviera. Esa es otra historia. Ahora lee El proceso.
A él le impresiona en K la ausencia de cualquier vanidad (1947, pp. 142-143). Ni siquiera se cree escritor. Intenta escribir, sufre, la escritura es para él inquietud. Para poder vivir escribe y no puede hacerlo. Escribir es un drama. No podría no hacerlo y no puede hacerlo. De ello se desprende una incomparable autenticidad. Nada de fingimiento ni soberbia. Nada que se parezca a sostenerse en algo. Palabra por palabra, K es tierra movediza. Lo que escribe hace sentir que no hay en qué apoyarse. Todo es movimiento a tientas. K da vueltas, pequeños pasos, se devuelve, tantea de nuevo. Cavila, pone el pie en el vacío y apenas avanza. La vida titubea. La desnudez es extrema y K la asume en un estado creciente de desprotección. Uno escribe o no. Entre escribir y no hacerlo las noches pasan. K es un lugar ausencia. Nada ilumina, una penumbra a la que alumbran los destellos. De ello se desprende una sincera modestia. Escribir no da orgullo. Nada resulta, es imposible tener éxito. K es todo lo contrario de alguien que triunfa. Él dice que K “nos vuelve modestos”. Y agrega: “Mientras leemos a Kafka nos volvemos buenos”. Una bondad sin orgullo, sin afirmación y sin réditos.
¿A qué se debe esa castidad? K evita presumir que sabe algo que le corresponde enseñar. Esa superioridad es lo más común en los escritores y en K falta. Se muestra desprotegido, desvalido, frágil, carente de intención y certeza. Es el ser más desamparado que hay. No se permite fingir que tiene algo que los demás no tienen. Su rasgo es la humildad. Él dice que K rompe la cadena de las órdenes. No actúa como un padre ni como un sabio ni como un maestro. En relación con el poder, se prohíbe todo, vigila su eventual intrusión. Escribir es suspenderlo, hacerle inagotables “reparos”. K se introduce en los intersticios y lo fisura, lo hostiga, le “hace ademanes”. Por eso resulta tan esencial. Se sustrae al poder, anula su fuerza, su brutalidad. Enfrenta sus contenidos, no solo su fuerza. Objeta cada cosa, demanda, pregunta. Kafka “es el único escritor que no ha sido contaminado por el poder”. El padre es recriminado, interrogado, lo interpela, lo acecha, le exige respuestas. La Carta al padre debiera ser una lectura obligatoria en las escuelas. En un mundo en que las autoridades se cuestionan, queda una madeja de relaciones sin mando, una red de órdenes medianas y pequeñas. Una proliferación de poderes que K se dedica a denunciar. Quedan reparos acerca de la vida, su contenido, su sentido. K no cree que un escritor sea el sucedáneo de Dios. El escritor no puede nada ni se propone nada. La escritura es el movimiento infinito del que nada puede. K “piensa sin mandar, pero también sin jugar”.
Surge de ello la vida como problema. Todo es discutible. De allí se desprende una absoluta falta de arrogancia. La vida propia no encaja con nada. No hay nada apropiado que se coordine con ninguna cosa. Ese carácter lleva a K a respetar la vida como algo profundamente serio. Si no juega tampoco se burla. Aunque hace reír, él no se ríe ni es irónico o cínico. De esa actitud se desprende un sentimiento de infinita responsabilidad. Todo es grave, urgente, imperioso. Cada cosa debe ser tratada con enorme interés. Respeto por la vida y aceptación de su carácter problemático son dos aspectos inseparables. “La conjunción de estas dos actitudes mentales es algo único, y cuando lo hemos vivido una vez, ya no podemos prescindir de ella” (1968, pp. 341-342).
K busca convertirse en algo pequeño. Ansía desaparecer. Busca y alcanza volverse diminuto, se mueve en busca de algo mínimo. Intenta llegar donde nadie lo vea. Solo en esa inmensa pequeñez empieza lo que importa: desplazarse, explorar, mutarse, multiplicarse. El elemento de ese viaje es el movimiento animal. Suelen leerse sus relatos animales como alegorías de algo humano, cuando en realidad se trata de transformaciones. La escritura como viaje fuera de lo humano, desaparición y experimento. Esos relatos son incitaciones a eludir lo grande, lo complejo, lo molecular. K quiere todo pequeño, desplazarse en lo infinitesimal. La inmensidad de su vida se abre allí, en ese movimiento se vuelve inalcanzable. De esos desplazamientos se deriva una loca alegría. K no concibe la vida como un laberinto. Cada cual debe construir, construirse. Viajar, o si se quiere, metamorfosearse. Lo pequeño es el reino de la invención, el espacio para explorar. Lo insignificante arrastra consigo las significaciones. Las grandes verdades, los objetivos, las metas. K empuja la seriedad al terreno de lo irrisorio y allí cava, se desplaza, se deslinda. Cada relato animal traza una topografía de lugares imposibles, de posibilidades inesperadas. Se trata de territorios que no terminan nunca, zonas subterráneas, excavaciones. La alegría que brota de esos tanteos desafía lo establecido y derrumba el mundo. Hay que empezar por recuperar nuestra pequeñez para llegar a entender la aventura de empequeñecerse. Llevar las palabras a la irrisión y hacerlas saltar (1966, p. 784).
El primer paso es dejar de cuidar el yo. K desconfía de su soberanía. Evita lo confesional. La construcción de sí mismo exige abjurar. La palabra yo es riesgosa. A pesar de escribir diarios y cartas, K no habla casi de sí mismo. Si da esa impresión, la actitud es más bien suspensiva. Hay que desprenderse de uno mismo. Uno es algo irrisorio. No vale la pena fijarse en uno. Para K “el soliloquio es insípido, vacío, estéril, aburrido, verboso, desabrido, incoloro e inodoro” (1967, p. 804). Es mejor buscar a alguien. Volverse, escribiendo, otra cosa. Si dice yo es porque inventa a alguien. La invención de sí mismo como otro justifica escribir diarios y cartas. Para ir del yo al tú, desconocerse escribiendo. K quiere “desaparecer, pudrirse, evaporarse”. El movimiento en los pronombres es para C una pasión. Señala la potencia de la escritura de apuntes. Dice “él” cuando habla de sí mismo, o tú o uno. Algunas veces dice nosotros. “Reserva el yo para casos excepcionales”. Su persona es “él”, pronombre de la exterioridad; yo es el otro, yo es él; uno se trata como él, ni siquiera dice tú por miedo a un exceso de cercanía. “Él” es el pronombre del alejamiento, la distancia, la desposesión. Él no se deja reducir ni coger. Conviene hablar de él cuando se trata de uno mismo, un sí mismo desunido y sin unidad. C dice que “él” es el pronombre de la castidad de K (1967, p. 804).
De ello surge una escritura discreta. Es un tono en sordina, con una voz frágil. Es un eco seguro e inseguro, dubitativo y certero. Un acento sin amenazas. Ese timbre responde a una vocación de renuncia. K entrega todo, no quiere nada para sí. En susurros, casi mudo, como la voz afásica de Josefina la cantora. Con esa voz, carente de afectación y casi seca, K “renuncia al más allá y lo que queda es el sonido de la renuncia” (1968, p. 813).
En un apunte de 1968 (p. 815), C mide las diferencias entre él y K. Intuye lo raro que es K. Él come y K parece que no lo hiciera; es preciso y agudo como nadie lo es; evita cualquier hipérbole, nunca exagera; no puede ni aspira a ser feliz; es incapaz de comunicarse, el aislamiento es el signo distintivo de K, de allí saca su escritura; su ascetismo consiste en quedarse callado; no habla, no comparte opiniones, no dice nada de aquello que lo que todos conversan; nada le ahorra nada, el mal que le corroe llega hasta el fondo del cuerpo; se odia a sí mismo sin resentimiento, imputa todo pero no se venga de nada.
Él se duele de no haber retenido a K, lamenta su muerte prematura (1982, p. 939). No pudo vivir su posteridad. K presintió un futuro que estaba en la puerta y que no iba a vivir. Ese futuro fue el tiempo peor y cabe agradecer que no le haya tocado, como les tocó a sus familiares, gaseados en los lager (Vásquez Tamayo, 2021, pp. 80-83).
Presentamos, en orden cronológico, algunas de las conferencias registradas, aunque hubo muchas otras de carácter no institucional en paliques y tertulias privadas o sabemos que el tema se trató detenidamente en sus diálogos con estudiantes. Un recorte de prensa fechado el 4 de febrero de 1976, sin más datos, anuncia:
Vida y obra de Kafka. Un ciclo de conferencias sobre la vida y la obra del poeta y escritor Franz Kafka, nacido en 1883 y muerto en 1924. Viene cumpliéndose en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Antioquia. Las exposiciones están a cargo de Jorge Alberto Naranjo. El programa es organizado por la sección de Sicología de la facultad. La primera conferencia se dictó el miércoles de la semana pasada y versó sobre la vida del escritor. La segunda será hoy miércoles, a las seis de la tarde, en el auditorio del bloque tercero de la Ciudad Universitaria, número 111. Hoy, Jorge Alberto Naranjo hablará sobre la obra del personaje y se referirá, por ejemplo, a El castillo, La metamorfosis y Ante la ley. El miércoles de la semana siguiente la conferencia será alrededor del tema “La coronación de la lucidez”, y constituirá un estudio de las implicaciones políticas de los trabajos de Kafka, que fueron influidos por Pascal y Kierkegaard y donde él abordó el tema de la soledad humana. Franz Kafka escribió también El proceso, América, Un médico rural, Un ayunador, etc.
Claramente, el escrito Kafka fue la base para este evento.
En el periódico El Colombiano, los días 19 y 20 de mayo de 1976 se anuncia: “Vida y obra de Franz Kafka” por Jorge Alberto Naranjo en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional, a las 10 a. m. Entrada libre”. El día 18 de mayo de 1976 se indica que en el marco de la semana de las bibliotecas y como parte de los actos culturales en la Universidad Nacional, continúa el ciclo de conferencias acerca de “Franz Kafka y su vida”. El día 19 de mayo de 1976 se invita a la segunda conferencia y el 20 de mayo del mismo año se informa que continúa el ciclo en el aula 27 de la Facultad de Arquitectura.
En un folleto se informa: “Museo de Arte Moderno, Asociación de Profesores Universidad Nacional y Divulgación Cultural de la Universidad Nacional, invitan al ciclo de conferencias ‘Kafka: ese pájaro imposible’”3, cuyo expositor es Jorge Alberto Naranjo y el cual se llevaría a cabo en los días: martes 6, viernes 8, lunes 11, miércoles 13 y viernes 15 de octubre de 1982 en el auditorio del Museo de Arte Moderno.
Se lo presentaba como profesor del Departamento de Física de la Universidad Nacional, seccional de Medellín, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Pontificia Bolivariana y autor de diversas publicaciones en la Revista de Extensión Cultural de la Universidad Nacional, de la Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Pontificia Bolivariana y de la Revista de la Universidad de Medellín.
El programa consistía en
Martes 5, 6:30 p. m. La vida: en torno a Praga.
Viernes 8, 6:30 p. m. La vida: los aforismos.
Lunes 11, 6:30 p. m. La obra: unos relatos.
Miércoles 13, 6:30 p. m. La obra: El proceso.
Viernes 15, 6:30 p. m. La obra: El castillo.
Para dicho evento la inscripción se hacía en el Museo de Arte Moderno o en la Asociación de Profesores Universidad Nacional y los precios para los asistentes eran: para estudiantes con carné: cien pesos; socios de APUN y del MAMM, quinientos pesos; y público en general, setecientos pesos.
El día 5 de octubre de 1982, en la sección Conferencias del periódico El Mundo se anuncia el anterior ciclo de conferencias, y en la sección Conferencias del periódico El Colombiano, el día 8 de octubre de 1982 se anunció la primera sesión del ciclo. El boletín informativo apun de la Universidad Nacional, No. 10, de noviembre de 1982, informó: “Terminó con todo éxito el ciclo de conferencias sobre Kafka dictado por el profesor Jorge Alberto Naranjo. La Junta Directiva de apun le premió con un bono de libros y le felicitó ‘calurosamente por la calidad de su trabajo cultural’”.
En marzo 14 de 1983 se anuncia: “Vida de Kafka. Dos conferencias complementarias a la exposición que, sobre la vida y obra de Franz Kafka en la Sala del Mundo de la Biblioteca Pública Piloto, dictará Jorge Alberto Naranjo en el auditorio de la misma entidad”. El tema era “Kafka y América” y el evento estaba organizado por el Instituto Goethe, la Universidad Nacional y la Biblioteca Pública Piloto para acompañar la Exposición Wagenbach.
Se informa que “el conferencista es profesor de Física en la Universidad Nacional y de Filosofía de la Ciencia en la Pontificia Bolivariana. Además, ha realizado y publicado varios estudios sobre el tema a desarrollar en estas sesiones, programadas conjuntamente por el Instituto Cultural Colombo Alemán y la Biblioteca Pública Piloto”. En el documento para Gildardo Lotero dice que las dos conferencias eran sobre “Kafka y Ámerica” El ciclo donde más específico se fue en la presentación de los contenidos y en la bibliografía empleada lo ofreció Jorge Alberto Naranjo Mesa en la Casa de estudios Galileo Galilei, centro del conocimiento creado por él mismo en el garaje del edificio “Ana María”, ubicado en el barrio Laureles (calle 80A No. 33AA-30) donde vivía en un apartamento con su segunda esposa, Mónica Villa Arias, y los dos hijos (Daniel Felipe y Laura Isabel) de dicho matrimonio. Se anunció como Ciclo de literatura Kafka. Expositor Jorge Alberto Naranjo M., para ser llevado a cabo los jueves 4, 11, 18 y 25 de febrero de 1982, a las 6 p. m. La matrícula era de mil pesos por persona.
El programa consistía en:
1ª Conferencia. La vida, los diarios.
2ª Conferencia. La obra, los cuentos.
3ª Conferencia. La obra, El proceso.
4ª Conferencia. La obra, El castillo.
La bibliografía consistía en: La literatura y el mal y La experiencia interior, de Georges Bataille; El libro que vendrá, El espacio literario y La risa de los dioses, de Maurice Blanchot4; Kafka, de Max Brod; El otro proceso de Kafka, de Elias Canetti, Kafka por una literatura menor, de Gilles Deleuze y Félix Guattari; Kafka y Praga, de Emanuel Frynta; Conversaciones con Kafka, de Gustav Janouch; Significación actual del realismo crítico, de Georg Lukács; El artista y la sociedad, de Thomas Mann; Kafka, de Jorge Alberto Naranjo Mesa; Los espacios arquitectónicos de Kafka, de Navarro; Kafka, y Kafka y Freud, de Marthe Robert; Kafka, de Klaus Wagenbach; Diarios, Carta al padre, Correspondencia con Felisa, Aforismos, La metamorfosis, La condena, La muralla china, El proceso, El castillo, de Franzk Kafka.
En la entrevista televisada llamada “Siguiendo la huella Jorge Alberto Naranjo Mesa”, una entrevista del ciclo “Una ciudad para leer”5, narra que también dictó un curso universitario sobre Kafka; y en una carta a Gildardo Lotero de mayo 28 de 1984 rememora haber dictado en la Universidad Pontificia Bolivariana, en 1975, un seminario de treinta horas sobre Kafka, así como haber dado una conferencia sobre el mismo tema, en 1978, en Economía de la Universidad del Valle. Reinaldo Spitaletta le entrevistó sobre Kafka en la Emisora Cultural de la Universidad Pontificia Bolivariana. Naranjo Mesa dirigió la tesis “La burocracia en El castillo”, de H. Bolívar y M. Lopera en un trabajo de promoción de la Universidad Nacional.
Sabemos que en una propuesta de un libro de su autoría llamado El Homo-Natura el capítulo cuarto se llamaba “Kafka, ese pájaro imposible”. E incluía dos apartados incluídos en este libro y cinco capítulos inéditos de diversas conferencias: Kafka y Praga, Agrimensura kafkiana, Testamento de Kafka (los tres hacían parte de el seminario ofrecido en el MAMM), Los aforismos (del mismo seminario y del ciclo ofrecido en la Universidad Nacional) y La novela más alegre (del ciclo en el Instituto Goethe y en la Biblioteca Público Piloto). No los conocemos.
La presencia de Kafka en su quehacer fue de más de cincuenta años. Daremos muestras palpables de la cercanía con la obra de Kafka con algunos apartes donde se incluyen alusiones a la obra del escritor nacido en Praga. Hablando de su propia vida dice: “Llegué a la Universidad Nacional buscando la profesión que, como dice Kafka, autenticara mejor mi indiferencia. No me importaba realmente en qué me graduaría. Me presenté a Derecho, a Administración y Finanzas, a Minas” y con ello alude a estas palabras de Kafka, las cuales citó –como se dice coloquialmente– “toda la vida”: “Frente a lo esencial, todo me resultará tan indiferente como las materias estudiadas en el liceo; se trata pues de elegir la profesión que, sin herir en exceso mi amor propio, dará mayor autoridad a mi indiferencia” (citado en Robert, 1969, p. 23).
En el texto sobre “Escribir en Medellín” (Naranjo Mesa, 1992, pp. 15-18) emplea la noción de “asamblea popular” predicada por Kafka para hablar de la incubación de un cambio espiritual por medio del arte que acontece en la ciudad. En “La lectura abierta” (Naranjo Mesa, 1995) están presentes ideas de Kafka para indicar cómo debemos leer. El artículo “La patria que se construye” (Naranjo Mesa, 1995, p. 128) habla de cómo Kafka le ayudó a entender que “la literatura es asunto del pueblo”, y empieza dicho escrito con la siguiente frase de Kafka (la cual citaba de memoria décadas más adelante): “Yo, que siempre he sido dependiente, poseo también infinitas ansias de libertad. Prefiero ponerme anteojeras y seguir mi camino hasta el fin, a permitir que la manada de mis paisanos ande por ahí, distrayéndome la mirada”.6
Esta misma cita la usa en una entrevista en el periódico Trabajo y Rectitud de la Facultad de Minas para sustentar que no se debe hacer una diferenciación entre estudiar ciencias o humanidades.7 Y en la misma entrevista habla de cómo Kafka puede ser de mucha ayuda para los jóvenes estudiantes: “Por ejemplo Kafka es un consuelo para mucho ‘pelao’ porque él vivió una juventud muy dura, muy desgarradora e insegura. Un escritor así les muestra que uno no está solo en el mundo y que los dolores no aparecieron con uno en la tierra.” (Naranjo Mesa, 2019, p. 227). En “Escuela y sociedad” (Naranjo Mesa,1999, pp. 42-47) cita uno de los aforismos de Kafka en apoyo de sus ideas. O en uno de sus escritos de corte más filosófico, “El uso del tiempo” (Naranjo Mesa, 1986, pp. 70-75) emplea los artistas del hambre y del trapecio de Kafka para quienes “la clave de su arte radica en que no podrían querer otra cosa que lo que les acontece” para sustentar cómo debemos hacer un buen uso de nuestro tiempo.8 En el aparatado 4 del mismo trabajo vuelve a citar a Kafka:
La vida misteriosa, cargada de enigmas; el esplendor de la vida, están, como dice Kafka: “Constantemente al acecho de todos, en toda su plenitud, pero velados, en la profundidad, invisibles, muy lejos. Pero allí están, en nada hostiles, en nada desgarrados ni sordos”. Los hombres no sufren tanto por carecer de los instrumentos esenciales de la humanización cuanto por no saber usar los de que disponen, aquí, y ahora.9
En la entrevista “A propósito de la poética (entrevista con el profesor Jorge Alberto Naranjo Mesa)” hecha por Marta Cecilia Benítez Trujillo y Óscar Ignacio Giraldo Roldán10 indica cómo Kafka ayuda al joven escritor (incluyendo su caso) a desarrollar su arte, o cita lo siguiente: “Kafka lo decía: ‘El problema es 99% artesanado y uno por ciento arte” (Naranjo Mesa, 2019, p. 248).
En la entrevista “La pasión de pensar (El arte es una estrategia del conocimiento distinta a la ciencia…) realizada por Óscar Jairo González, publicada solo en parte con el título “El arte es una estrategia del conocimiento distinta a la ciencia…” en el periódico El Mundo, el día 12 de marzo de 2019,11 afirma que Kafka “fue un papá en cierto momento de mi relación con el padre, una relación dura, de fin de adolescencia. Kafka fue el que me ayudó a tramitar eso” (Naranjo Mesa, 2019, p. 343-344).
Inclusive el legado de Kafka le ayudó a comprender la etología y la ecología:
Ese era un tema griego, de los presocráticos y la manera como Kafka lo presenta, tan escueto, puso de golpe en nuestra sociedad la evidencia del devenir animal, en el sentido que ni siquiera se ha pensado y es que somos animales, no somos más. Michel Foucault decía que nosotros cabalgamos sobre el lomo de una fiera y los freudianos dicen que es el inconsciente el que nos mueve, pero no se trata de saber qué es sino que Kafka nos puso de presente que nosotros podemos destruir todo lo hecho como cultura, como arte, y volvernos escueta y pobremente, escarabajos.
Y continuó trabajando sobre el autor checo de muchas maneras: en una conferencia acerca de “La universalidad de lo local”, se ocupó, entre otros, de este tema: “Los paseos de Kafka”, con estos apartados: “Kafka y Praga. Conversaciones con Janouch. El paraíso. La cantera de los sueños. El aguijón de las obsesiones” o, en el segundo semestre del 2002, dictó el Seminario Kafka, de veintiocho horas de duración, auspiciado por el Instituto de Estudios Ambientales (IDEA), en la Facultad de Minas (como informa John Saldarriaga en un artículo de prensa). En una serie hecha para televisión de cinco episodios (ensayos, ciencia, filosofía, artes y literatura, literatura antioqueña) llamada “La obra de Jorge Alberto Naranjo”, se refirió detalladamente a Kafka en el episodio “Artes y literatura”. La serie fue grabada en los estudios de Unimedios de la Universidad Nacional (sede Medellín) en 2011. O a su biblioteca siguieron ingresando obras sobre Kafka como los libros Franz Kafka. Imágenes de su vida, de Klaus Wagenbach, en la traducción del alemán de Joan Parra Contreras y publicado en Barcelona por Galaxia Gutenberg y el Círculo de lectores en 1998. O Franz Kafka y Praga. Una guía literaria, de Harald Salfellne, traducido del alemán por Pablo Grosschmid y publicado en Praga por Editorial Vitalis en 2014.
Y estos son sólo ejemplos. En un apéndice hemos incluido fragmentos donde se elabora detalladamente qué significaba Kafka para el autor.
Al acercarse a estos textos, desde el inicio se percibe que no se está ante lo usual: no hay un Kafka burócrata ni se ocupa de un aspecto superficial de su obra, ni de un punto de interpretación propio de un funcionario del conocimiento, parcializado por su cargo o su título profesional, ni establece que la posición política de Kafka dependa del grupo al cual se asocia, no habla de una sordidez y de un sinsentido bajo el rótulo de “kafkiano” vuelto expresión coloquial, sino precisamente establece cómo, inevitablemente, las artes escriturales analizadas provinieron de la vida misma y la afectan. Propone con sus trabajos el estudio del escritor para crecer uno mismo, buscando y hallando claves para hacer mejor arte. En estos acercamientos a la obra del checo deja tareas para el lector como un regalo de lo que vio y captó. Es parte de su obsequio potenciador.
Así es considerable el poder de estos estudios de la obra kafkiana, la cual es presentada como un impedimento para el advenimiento del fascismo pues implica una posición política muy especial:
¡Para qué callarlo! Kafka es el nombre que damos a una política del deseo. Que se articule con políticas de clase, es inevitable. Pero es inevitable porque una clase revolucionaria tendrá que tener en cuenta esos casos singulares y ofrecer la posibilidad de que el caso singular despliegue su poder. De otro modo será el fascismo de nuevo, será el perro-Estado de nuevo. Será una nueva formación de gregariedad. Ninguna clase revolucionaria por tanto.
Otros ejemplos de políticas del deseo brindado son las obras de Nietzsche, de El Bosco, de Van Gogh, de Artaud y del matemático francés Evariste Galois. El caso de Kafka se presenta como el de un hombre soberano, no atado por el pensamiento sometido, es un hombre libre porque contempla el mundo y, sin tapujos, con una escritura nueva nos lo muestra tal cual es: “No nos exime de nada el que vivamos en un régimen de explotación. Sobre todo, no nos exime de pensar, de crear, de potenciar la vida, esta, esta única vida que nos cupo en suerte”.
El autor encuentra el concepto de “escritura intensiva” para acercarse a las producciones creativas de Kafka. Y muestra al autor de El castillo articulando “la escritura intensiva” (en lo cual vemos la presencia de ideas deleuzianas):
Observemos aquí una característica de la escritura intensiva: se da un flujo de intensidad con una significación cualquiera adscrita a él. Luego, viene un reflujo, que viene a cargar la antigua huella, reactivando la antigua significación pero rebasándola con la significación adscrita al reflujo. Por doquiera encontraremos, a lo largo de la novela, esta técnica de manipulación del sentido. Lo que hoy tiene cierta realidad mañana será pura figuración, espejismo, un eco deforme de lo actual. Por lo demás es claro que este modo de desarrollo de la trama suministra una adecuada técnica para describir el paso, la marcha interminable. El presente se torna transitorio, línea de fuga del pasado, fluencia hacia el porvenir.
Para acercarnos a esta idea, ya estaba planteando una “música escritural”, concepción contundente en la obra analítica, creativa y científica de Jorge Alberto Naranjo Mesa. Por ejemplo véase cómo esta concepción juega un papel determinante en otro libro suyo, Los trabajos experimentales de Galileo Galilei (Naranjo Mesa, 1988, pp. 34 y 82). En la cita que sigue del trabajo sobre Kafka muestra buenas razones para hacer uso de ella:
Si apelamos a un modelo musical es porque, desde el punto de vista de las intensidades, ninguna estructura significativa o significante, ningún lenguaje de la significación podría dar cuenta de los movimientos impulsionales. Evidentemente reconocemos la presencia, por lo menos legible, de modelos de significación. Pero si la significación es posible es porque existe la materia que se ofrece a la interpretación, previamente: esa materia es la intensidad. Ahora bien, la música es un lenguaje puramente intensivo. La música es una semiótica pulsional. Apoyarse en sus modelos, pues, es, no una especie de esoterismo sino una exigencia para no perder de vista la forma de desarrollo de la escritura intensiva. Por lo demás, no hay contradicción entre la hipótesis de que la obra de Kafka tiene el carácter del sueño y del lenguaje onírico y la apelación, para la comprensión de ese lenguaje, a un modelo musical. Un poco por jugar, se trata de un sueño musical…
De ahí el análisis musical de El castillo, donde se identifican “movimientos” expresados de forma escrita como si se tratara de una composición sonora y se afirma haber encontrado “la línea melódica de la monotonía que ha de explorarse”. Un ejemplo elocuente es:
Como se comprende, este es uno de los aspectos que por derecho propio más lugar se merecen en una obertura para esa exploración. (Si se nos permite una analogía, este tema de la malicia y la cautela, de la monotonía del mundo aldea, aparece en la obertura, del mismo modo que, por ejemplo en La pasión según San Juan presentará Bach reiteradamente el tema de la muerte –o de la agonía– al comienzo del oratorio).
Siguiendo con este acercamiento, se refiere a la mesonera del puente “como un acorde insistente, de furtiva presencia, cuya acción pasará desapercibida aunque sea un punto de apoyo esencial para varios de los temas presentados”. O percibe el aspecto musical de las campanadas de la obra… Quien lea está ante una obra escritural donde se desarrolla la idea en fluctuaciones armonizadas como las plantea un compositor, y produce deleite y goce para abrir un camino interpretativo basado no en autoridades sino en el contacto con la obra misma en su crecimiento. Es un seguimiento pormenorizado, sensible ante la forma del arte literario al cual se acerca.
Para contribuir a precisar a qué se refería el autor de este libro con “música escritural” se debe tener en mente esto: la novela El castillo, a la cual se dedican tantas páginas del análisis (y más que a cualquier otra de las novelas kafkianas), la leyó el estudioso en la edición de Alianza Editorial de Madrid (ver las notas). El cuento “Josefina la cantora o el pueblo de los ratones”, tan apreciado por el autor de este libro, lo conoció en la versión de Alianza Editorial de La condena, de Franz Kafka (ver las notas). Precisamente, consultó el ejemplar publicado por Alianza en la biblioteca del colegio María Auxiliadora (donde dictó Matemáticas y Física en los setenta). La traducción usada para la edición de “Josefina la cantora o el pueblo de los ratones” que hizo Editorial Bedout de Medellín en la colección Bolsilibros fue tomada de la publicada por dicha editorial española. Quien escribe esta presentación recuerda a Jorge Alberto Naranjo Mesa llevando el ejemplar de la colección Bolsilibros de Bedout en su mochila tanto para su disfrute como para emplearlo en conferencias o también le recuerda comentando que dicha traducción del relato era la que más le gustaba.
Se verán ideas, como la siguiente, sobre la escritura, rara y contundente –cual hallazgos de la gran física, cercana a la verdad de lo existente sin la pretensión de poseer “la verdad completa”–:
Estamos lejos de creer en la piadosa fórmula: escribir es una forma de exorcizar fantasmas, escritura es curación. Por el contrario, como dice Kafka –y no sólo él–, cuando se escribe auténticamente “lo escrito sucederá verdaderamente”. La verdad es que “pensar ni consuela ni hace feliz”. Escribir es penetrar en la región donde ya otros, los demonios, los monstruos de las profundidades, las fuerzas obscuras, han hecho las mezclas y brebajes que habremos de beber; escribir es descubrir que somos el objeto de una cacería: “…aún juegan los perros de caza en el patio, pero el animal montés no se les escapará, pese a estar ya corriendo vertiginosamente por los bosques”.
En cuanto a Kafka desenmascarando la máquina de la burocracia, desglosando cómo es que opera silenciosa y arteramente, se afirman ideas como estas:
Lo que se anuncia es el camino de los intermediarios, la típica forma burocrática de llenar las distancias con senderos laberínticos. En ellos se perderá K. Y es que, como lo veremos luego, no hay, en un mundo organizado así, punto final, extremo al otro lado de la línea: lo que hay es el aplazamiento sistemático de salidas, de que hay es carreras de intermedios, introducciones a introducciones de introducciones…
O también sostiene:
Conoció todo el horror de ese mundo y de allí extrajo el poder conocerlo en su lógica interna; es un puro barroquismo cultural
