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Composición de reflexiones de formato libre, en tipo de poemas, a través de la percepción e interpretación de toda una vida de la realidad personal y mi entorno. Empezando por mi región natal: Apurímac y concluyendo en la capital de la República de Perú. Debido a que fueron concebidos en distintas épocas, se ha dividido en dos sub títulos: Mestizo, cara o cruz y A partir de Enero. Todo, de manera cronológicamente relativa, desde la niñez, hasta la senectud.
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Seitenzahl: 166
Veröffentlichungsjahr: 2022
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He decidido quedarme entre familiares, amigos, conocidos y toda persona de buenos sentimientos… en estas sencillas líneas de afectos, reflexiones y aprecio a la humanidad.
INDICE
01 CAPULLO
02 RAICES
03 M DOLORES
04 EL ESPEJO
05 HERMANA
06 EL MONTON
07 CAPITAN
08 TISIS
09 FLOR DE PRIMAVERA
10 COSHAMALE
11 PIEDRA
12 LA NOTA
13 CORTINA
14 LA PENSIÓN
15 CÓDIGO
16 ALGO
17 LUMINARIA
18 GANAS
19 DULCE
20 DIME
21 LA IRA
22 SOLO
23 SIMBIOSIS
24 CRUJIDOS
25 LA DESPEDIDA DEVUELTA
26 DESTELLOS, LUZ Y SOMBRA
27 ESTAR SIN TI
28 AVES SIN DESTINO
29 DETALLES
30 RAZONES DE VIDA
31 EL DOLOR
32 RUMOR
33 PARA SIEMPRE
34 ADIOS
35 PESADILLA
36 PÉTALOS DE GRACIAS
37 SIN PRISA, SIN PAUSA
38 IRAS SANTAS
39 BESITOS DE COCO
40 EL BIEN AJENO
41 TRISTE NIÑA
42 LÁZARO
43 SEÑORA ADVERSIDAD
44 ÁNGELES DE CUNA
45 PASTEURIZAR
46 ARTILLERÍA
47 EL MANANTIAL
48 DEMONIOS EN HIELO
49 CREPÚSCULO
50 EL HOMBRE DE LA NIEBLA
51 EL REDIL
52 ÍDOLO DE BARRO
53 VENCEREMOS
54 LA POSTA
55 ENGRANAJES
56 LADRILLO ROTO
57 ES OBVIO
58 EL MOMENTO EXACTO
59 PALIMPSESTO
60 TROGLODITAS
61 ISTAISMO
62 EL ESPÍRITU A LA VISTA
63 LA FUERZA DE LA RAZÓN
64 DEMENCIA ENCUBIERTA
65 EXTREMOS ALIADOS
66 AL BORDE DEL ASFALTO
67 2° DOMINGO DE MAYO
68 LOBO SOLITARIO
69 PLUMA EN RISTRE
70 DIA DEL TRABAJO
71 ESTACIÓN PERDIDA
72 ICEBER O ARRECIFE
73 DANDO TALLA
74 DE FUEGO Y DE AROMA
75 MIRA LAS ESTRELLAS
76 LUCKY
77 RUIN PIEDRA
78 ¡HEA NIÑO!
79 EDUCACIÓN INICIAL
80 LIMA
81 CARIÑO MALO
82 CHABUCA
83 PERSONAS
84 PIEDRAS INERTES
85 LABERINTO
86 NEGRO CRESPÓN
87 MA MERCEDES
88 PLENITUD
89 EL SONIDO DEL METAL
90 CANDIL DE ESTRELLAS
91 MUJER COMPLETA
92 TRONCO VIEJO
93 MELBA
94 HUYE
95 YA ME ENTERÉ
96 SANDALIAS EN EL CAMINO
97 EL COLOR DEL CRISTAL
98 ALERTA
99 FIN DE FIESTA
100 MIEL DE ABEJA
101 COLEÓPTEROS EN EL AIRE
102 ESTÁ BIEN
103 SI, ESTAMO HARTOS
104 RECONCILIADOS
105 DIVAGAR
106 SEGURO
107 VENDETTA
108 ALGO PERSONAL
109 A OBRAR
110 SIN DESMAYO
111 EL MANDATO
112 TERROR
113 MI DUEÑA
114 SIN TREGUA
115 DESENCANTADO
116 COMADREJA
117 LA PRÓXIMA EMBOSCADA
118 EL PRISMA
119 ARENGA
120 POLEN DE VIDA
121 TAIMADA Y FRIA
122 MEMORIA
123 LABRADOR
124 REGLA DE ORO
125 TAREA CUMPLIDA
126 LOS DESPLAZADOS
127 LOAS
128 ESCRIBIDOR
129 EL VIAJE
INDICE
1. LIBERTAD
2. ALEGRÍA
3. AUSENCIAS
4. DOMINGO 7
5. DULCE
6. ESCENARIO
7. FARDOS DE ALGODÓN
8. FELICIDAD
9. LA MAGIA DEL VAIVÉN
10. OSITO PANDA
11. POR LAS SEMILLAS
12. TIEMPOS DE VALOR
13. MARIA DOLORES
14. MONEDA DE COBRE
15. “N”
16. QUE PASE EL REY
17. QUIMERA
18. SIEMPRE
19. SIN ATADURAS
20. SOLO TÚ
21. TIEMPOS DE ESTOICISMO
22. TU OBRA
23. VEN A MIS BRAZOS
24. YO ¡FELIZ!
25. A UN LADO DEL CRISTAL
26. ALGO
27. ANÉLIDA PERORATA
28. CADENAS
29. CAMBUCHES EN EL AIRE
30. CAMINOS DE VIDA
31. RECUERDOS
32. CLAOSCURO EMOCIONAL
33. EL IMPERIO DE LA FUERZA
34. EL PUENTE
35. INEXPLICABLE
36. LA SUMA DE LAS HOJAS
37. ¡OH! PESADILLA
38. LA PUERTA DE LA CASA
39. MULTIDIMENSIONAL
40. ¿NORMAL?
41. OCIO INFALIBLE
42. ¡OH! VIDA
43. OSADÍA DE POLVO
44. INKA
45. UNIDAD
46. MACHU PICHU
47. CANTO DE VIDA
48. COLABORACIÓN
49. LAS BAMBAS DE LA TARDE
50. MASAS COMPLACIENTES
51. AHORA
52. BERNA KURU
53. ¿ES EN SERIO?
54. JAVIER EL RIO
55. JUEGO DE PALABRAS
56. LOS CAMINANTES
57. ¿QUO VADIS, DOMINE?
58. REVOLUCIÓN
59. SERIA CONFUSIÓN
60. SERIO
61. ¡OH! GENERO
62. AHORA
63. CILINDRAJES DE RUBOR
64. EL ALECCIONADO
65. EVANGELINA
66. GRACIAS
67. OJOS QUE NO VEN
68. PREVIAS DISCULPAS
69. ¡QUÉ MIEDO!
70. ¡OH! SOL
71. SI CAE
72. TEMPORADA
73. ¡YA PERDISTE!
74. YO DICTADOR
75. CAMPOS DE AREQUIPA
76. CARITA DE ILUSIÓN
77. CARROUSEL
78. CULPABLE
79. DE FRENTE
80. DEMENTES
81. DESAPEGO
82. DONAR
83. DURADERO
84. EL BRINDIS
85. ENIGMA
86. ENSAYO Y ERROR MIO
87. ESPERA DE TI
88. ALICIA, FLOR DE VIDA
89. FÓSIL
90. INVIERNO
91. JOKER
92. MUJER
93. NÁUSEAS
94. NUBES NEGRAS
95. REDOBLES POR LA VIDA
96. SIEMPRE, SIEMPRE
97. TIEMPOS DE CAMBIO
98. VIDA 1
99. VOLUNTARIO LAZARILLO
100. “X” SOBRENATURAL
MESTIZO, CARA O CRUZ
MESTIZO, ¿CARA O CRUZ?
El Dios al que adoramos,
aunque se vista de paisano,
laureado con palmas, o crucificado…
sigue siendo ajeno, extranjero.
Lo trajo el conquistador,
imponiéndolo con las armas,
destruyendo lo existente…
con desprecio a lo nativo.
No había antes, la noción de Dios,
ni de su condición suprema e intangible.
Solo existían divinidades sin culpa,
a quienes se les hacía fiesta.
Pero tras de cruentas batallas,
luego de pugnas subterráneas,
tras de la paz de los sepulcros…
se mezclaron todas las sangres.
Produciendo incontenibles masas,
de seres confundidos como yo,
que no saben a dónde van,
ni tienen idea de dónde vienen.
Por ejemplo: una parte de mí,
se inclina, se humilla cual cordero,
ofrece la otra mejilla, siente culpa,
empuñando una espada de hierro.
La otra parte de mí, de pie,
permanece erguido, solemne,
con las manos vacías y la mirada al sol,
resistiendo… ¡incomprendido!
Al principio no había nada,
Solo misterio inescrutable
En alguna parte del cosmos,
Y yo, sustancia en estado puro.
Y resulta que por un tiempo
Fui parte de ti…
Y tú parte de mí,
Como una sola persona.
Y sé perfectamente,
Que fue por tu voluntad,
Que percibí la luz primera,
Y el primer aliento de vida.
Y ajeno a tu voluntad…
Flor marchita, planta yerta,
Apenas brotada la semilla,
Volviste al origen de la vida.
Desde entonces te he buscado,
En toda forma de mujer,
Hasta llegar a comprender…
Que madre, hay una sola.
Leve imagen en mi vida,
Portento en mi cielo…
En este mar de rosas rojas,
Flor blanca en mi pecho.
No hay luces de neón,
Ni candil austero,
En la rústica casita…
Solo la tenue luz,
De un fogón de múltiples usos,
Que ya se apaga.
No hay movimientos bruscos,
Ni ruido alguno alrededor…
Nada que perturbe el sueño,
De un niño recién nacido,
Que de rato en rato pasa a los brazos
De unos ángeles que lo cuidan.
Afuera, la siniestra noche palidece,
Acosada por luciérnagas intermitentes,
Escoltada de un manto de estrellas,
Bajo un cielo despejado de nubes,
Que permiten apreciar los rasgos,
De un semiárido paisaje de la sierra.
Pero ni el más rudo rostro de la noche,
Ni los más vigorosos y tensos músculos,
Pueden sostenerse, ni resistirse a la fatiga…
Y al fin se rinden a los brazos del sueño,
Que los llevará por insospechados lugares,
Hasta entregarlos a la luz de un nuevo día.
El afán de la nueva jornada
Es para los demás niños, un nuevo reto:
De dar rienda suelta a su imaginación,
Que se plasma en juguetes de barro,
Con tierras de colores, de los cantos…
Del arroyo a la puerta de la casa.
Eso no estaba permitido,
Pero igual, se jugaba a escondidas,
Lejos de imaginar que existían…
Motores o máquinas,
Interés simple o compuesto,
En las insaciables ciudades.
Aquí a falta de espejo,
Todos acicalaban sus cabellos,
En el reflejo del agua…
Los pajarillos cantaban libres,
Las plantas ofrecían sus flores,
Sin pedir nada a cambio.
En las lomas de Toraya…
Cuánta inocencia nos cobijaba,
Cuánta paz nos redimía,
Cuánto amor entretejido,
Cuántas vivencias acumuladas…
En nuestras frágiles memorias.
Sí, lo acepto.
Sé que no pertenecen a este instante:
Tu imagen, tu voz y tu compañía,
Y tal vez sea mejor así.
¿Hubo la posibilidad…
De capturarte en un pulso,
Sin que llegues a esfumarte?,
Imposible más dolor.
Tu espíritu probablemente viva,
En el espacio y en la eternidad…
Porque eso es lo que le corresponde.
Mas, hoy que el círculo de la nada está cerrado,
Y ahora que duele tanto tu ausencia,
Anhelo tu esencia… en estado de luz.
Se empalaga la garua,
En esta mañana de invierno…
Pero sale el sol radiante,
De una humilde morada.
Le cubre con la mirada,
Dos ojos de universo,
Imperturbables en el tiempo,
Diligentes en el lugar.
Y llena de gozo dentro del hogar,
Sostiene el fruto de su vientre,
Con sus manos de seda,
Músculos y coraza fuerte.
No es asunto de la suerte,
Ni caprichos del azar,
Ella lo ha deseado…
Como corolario de su ser.
Me parece entender,
Esta escena tan tierna…
Cuantas veces la he sentido,
Por doquier reflejada.
Y en nuestra vida agitada,
La historia se repite,
Sembrando dicha,
En toda la humanidad.
Recuerdo andando de niño,
Las ropas ligeras, los pasos cortos,
El manto gris-plata del cielo,
Y la acentuada humedad…
En las mañanas camino a la escuela.
La ciudad se transformaba,
En un monstruo insensible,
Donde los ojos tristes de un gorrión,
Que emprender vuelo no pudo,
Reclamaba el abrigo que nos faltaba.
Entre las deshojadas ramas de un árbol,
Rodeado de soledad e indiferencia,
Las desnudas patitas le temblaban de frio…
Solo su tenue canto le consolaba… y
Le acompañaba hasta el sol de mediodía.
Pasaron algunas mañanas con sus días,
Él se acurrucaba entre la rama,
Y el tronco del árbol…
Yo, caminaba entre la vereda,
Y la pared de la calle.
Pero un día que logré abrigo en casa,
Al correr al arbolito que la cobijaba,
Ya no lo encontré allí ni en otra parte,
Y me alegré pensando que alzó vuelo,
Que alcanzó el sol que necesitaba.
Hoy, al volver después de muchos años,
Noté que amaneció esa calle sin árbol,
Sin hojas, ni gorrión…
Y me puse a pensar:
¿Habrá empezado el otoño?
Y el gorrión… ¿O mi corazón?
¿Anidará en mi casa…
Tal vez vuela hacia ti,
¿Para cobijarse en tus brazos?
O quizás… ¡dejó de existir!
Ya no le afectan los fétidos olores
De los deshechos en descomposición,
Ni el de aceite quemado de los motores,
Con los que están mezclados:
Tuercas, pernos y tornillos.
Como cuervo al acecho,
Cree que todo lo que brilla es suyo,
Y con curiosidad decanta del basurero:
Alambres, pedazos de metal y plástico…
¡Pobre niño!
Desarraigado de su pueblo natal,
Donde moldeaba solo arcilla estéril,
Y sus manos jugaban al viento,
En su mundo que era campo abierto…
No sabe dónde ha caído.
Ahora, mugrientas las extremidades,
Pretende ignorar su realidad,
Y desea construirse un mundo nuevo,
Ya no de caminos de piedra o casas de adobe,
Si no, de altos castillos ranurados.
Un reino de la oscuridad,
De murallas hexagonales,
Y armas de combate… (*)
En fiera predisposición a la vida,
O a la muerte.
¿Dónde se quebró su inocencia?
Sus lágrimas ya no son de ternura,
Son de incontenible rabia…
Y su voz no se deja sentir,
Por un nudo en la garganta.
Nota (*): juguetes.
Aglomerados en círculo los observadores,
Un coro de niños alienta la rencilla,
Tomando partido por uno de los contendores.
Ellos, airadas las miradas,
Por el suelo la mochila,
A un costado la bicicleta.
Otro va con la cantaleta:
De quien pierde es el que chilla,
O el que sufre las rodadas.
¡Que paren a los pillos!
Se alarman los mayores,
En tanto que festejan los menores,
Al más pequeño de los niños.
El triunfador en hombros es paseado,
¡Capitán!, ¡capitán!... alabado, vitoreado,
Y en el suelo el otro ha quedado.
Mientras unas tías cuchichean,
Con miradas de soslayo:
¿Y los padres dónde están?
Si ellos les protegieron de todo mal,
Le enseñaron el buen camino,
Cultivando el alma racional…
¿Por qué ahora, sin razón,
Les clavan puñales en el corazón,
Con sus malas acciones?
Ajenos a estas retoricas los niños…
Si, con simplicidad les preguntaran:
¿Qué les falta para una buena conducta?
Responderían a gritos: ¡Cariño!, ¡mimos!
Que el trabajo no nos arrebate a nuestros padres,
O, que la vida nos devuelva a nuestras madres.
Corría el cervatillo por el campo,
Entre las cabriolas de sus compañeros,
Hasta que un sabor desconocido,
Algo salado, empezó a paladear.
Dejó caer unas gotas de ese fluido,
Que tiñó al instante el pasto de rojo,
Y como un rayo, algo le llegó al cerebro,
No lo podía creer… pero empezó a desmayar.
Luchó contra las tinieblas,
No supo cuánto tiempo…
Hizo esfuerzos por calmarse,
Y se decía: esto tiene que pasar.
Al rato, después del susto,
Fue a uno de esos lugares,
Donde suelen curar a los animales,
Hizo la cola, lánguido llegó a su turno.
Sonriendo un hombre de blanco comentó:
¡Pobrecillo!, tan tierno y por acá…
Le observó superficialmente y dijo:
Nada tienes, ya te puedes marchar.
Luego, una dama de verde,
Le abrió la boca…
Le echó una pastilla inocua,
Y le invitó a caminar.
Más temprano que tarde,
En algún lugar ignoto,
Exhausto, un charco llegó a formar,
Con lo que, de su boca, volvió a brotar.
Estoy acabado se repetía,
En cada estruendosa erupción,
De algo espumoso, enloquecedor,
Rojo vivo, como lava de volcán.
Mientras luchaba por su vida,
Dentro de él se repetía:
No es la daga ni la bala, la que mata,
Si no, la indiferencia humana.
Feliz o desgraciadamente…
No llegó a morir en ese instante,
Pero ese recuerdo de sangre,
Le sigue para siempre.
Días de sol y primavera,
Macetas y calles polvorientas,
Casas rectilíneas de un solo piso,
Ventanas y puertas, rectangulares,
Solo faltaba alinear los corazones.
Misión difícil con los niños,
De alborotados pareceres,
De distintos temperamentos…
Que no saben lo que quieren,
Ni quieren lo que no saben.
Eran días de discriminaciones:
Los niños en las calles,
Las niñas en las casas…
A veces en las ventanas,
Con algunas poses calculadas.
No había colegios mixtos,
Bien de niñas o de niños.
En la casa de un niño,
Solo sus hermanos y su padre,
Así lo quiso el destino.
Pero un día llegó una niña
Rompiendo los esquemas,
Para ella no había fronteras,
Ni valían las banderas.
Todos los niños eran sus amigos.
Otro día jugando a las escondidas,
Les tocó el mismo rincón:
Él pálido como un lirio,
Ella delicada como una rosa,
¡Qué nervios si les descubrían!
Ella le tomó la mano fría,
Él sintió un terciopelo…
Rosaba la seda al musgo.
¡Qué sensación tan rara!
Las mejillas de ambos se encendieron.
Bullanguero arroyuelo que aspirabas a ser rio,
Que conversabas rompiendo el silencio de la región,
Con los pajarillos que andaban de paso…
¿Podrás escuchar mi voz distante?
Yo no podía ver, notar, alegrarme,
De la belleza del campo que nos rodeaba,
Y te vía común… no te admiraba,
Hasta que tuve que alejarme.
¿Aún llega a tu orilla aquella campesina
De inocente sonrisa, que apretaba sus trenzas…
Como acicalan las vizcachas sus orejas,
Mientras tú le coqueteabas?
Aquí, en el lugar donde ahora vivo,
El vértigo de la vida diaria me sofoca,
Y lo poco que he podido disfrutar es de los niños,
Que prácticos y cimarrones, no aceptan mimos.
Agrandados a la fuerza,
A torrentes echan ruidos de sus bocas,
Y se burlan con jactanciosos ademanes,
De la candidez de los incautos forasteros.
Hoy un rio irreverente de mocositos,
Frente a mí se echaban la culpa,
De haber dicho múltiples lisuras,
Negándose todos, haberlas pronunciado.
Hasta que uno con media lengua dijo:
Eyosdigedon: “coshamale”
Mientras todos gritaban:
¡Mentira!
Luego de una pequeña pausa,
Otro que masticaba mejor el idioma,
Dijo que eso se pronuncia:
“Con… d. t. ma...”
Abría la boca como demonio,
Apretaba los dientes con fuerza.
Luego, todos se esfumaron, fluyeron…
En medio de esta selva de cemento.
Bullanguero arroyuelo,
ojalá que esta blasfemia no te alcance.
Como círculos negros,
Imperceptibles en un cielo,
De despejada noche,
Yo hallé muy tarde la profundidad,
De tu oscuro misterio.
Negro capulí,
Adornado con el brillo,
De tangencial estrella solitaria,
En cada uno de tus ojos…
Con qué candor me mirabas.
El áspero tapiz de tu rostro,
De regio color maíz tostado,
De trigo dorado… me asustaron,
Al notar que todo tu ser…
Frente a mí se estremecía.
¿Por qué será que, al momento,
No se percibe lo extraordinario?
En esos días con sus noches,
Yo solo tenía ojos para el ecran,
Con doncellas de otras realidades.
(Muy tarde me di cuenta,
Que me negué al negarte).
Paloma oscura:
Yo que te lastimé,
Yo, que hice rodar tus lágrimas,
Porque no sabía, que sabías llorar…
Hoy tengo ríos de llanto.
Nunca sabrás que muy tarde,
Lejos de ti me di cuenta,
Que lo tuyo es lo mío.
Y que somos:
Hierva silvestre,
Humilde flor,
Sierpe de los sembríos
O piedra del campo…
Con un común destino:
Vivir a ras de la madre tierra.
¡Pero no te quedes allí!
Si mi voz aun te alcanza,
Te lo ruego…
Con tus pies descalzos,
Con tu falda austera,
Con tu impecable blusa,
Con tu pequeña lliclla,
Vuelve tu mirada…
Que mis brazos te esperan,
Con un ruego de… ¡perdón!
De pronto se iluminó,
Se llenó de gracia,
Creció su imagen,
El capullo se abrió:
Con formas interesantes.
Hoy que sientes admiración,
Y notas los latidos de tu corazón,
Por alguien que te era indiferente…
Levanta la frente,
No necesitas una razón.
Pero no corras con desesperación,
Primero debes ver la señal,
La respuesta al mensaje sutil…
Y mejor recibir una evasión gentil,
Que recibir un desdén (cruel puñal).
Pero si sientes que tocan
La puerta de tu corazón… espera,
Toma tu tiempo y al rato:
Si es la ilusión se habrá esfumado,
Si es el amor, aun estará allí.
El amor, cuando la fascinación acaba:
Valora lo que el alma posee,
Como tesoro interior…
La savia,
No la forma exterior.
En los sentimientos,
Hay que tener seguridad,
No se debe jugar…
Porque es imperdonable,
Esa crueldad deliberada.
Si te equivocas,
Luego de la ilusión pasada,
Para la persona lastimada,
Solo quedará desazón, desconsuelo,
Tristeza, desencanto… falta de luz.
La ilusión se acaba,
La pasión se extingue,
El sol se oculta,
Pero el amor prevalece…
¿Está claro el camino?
No fue mi idea, es cierto,
Era una noche de copas,
Ellos querían diversión…
¡Al diablo los prejuicios!
Unos y otros decían:
Emites por todos los poros,
Un sentimiento salvaje,
Y ella tiene que saberlo.
Apenas la conozco – replicaba -,
Con mayor razón – alentaban -,
No sé si puedo –murmuraba -,
¡Si se puede! –coreaban-.
La bruma de la noche,
El smog de los carros,
No caben excusas…
¡Fue mi decisión!
Ellos hicieron cortina,
Cortando el tránsito,
Yo, hecho el muertito,
En medio de la calle.
¡Tremendo escándalo!
Los bocinazos…
La gente alrededor,
Como gallinazos.
¡Presión… tensión!,
La espera desesperada,
Y nadie salió a la ventana,
Nos ganó el cansancio.
Eran los pininos de un chico,
Ebrio de sentimientos, ganapán,
Haciendo el ridículo, sin saber,
Que ella… ¡ya tenía dueño!
¿Aún conservas la cajita musical,
Con los acordes de Beethoven “Para Elisa”?
No hubo tiempo para que otra melodía,
Inmortalizara lo que el viento se llevó.
¿Aún tocas madera… la mampara,
Que ponía música a una ilusión?
¿Al compás de un corazón,
Que no se cansaba de vibrar?
¿Y tu calzado que ponía ritmo,
En el pasillo al taconear?
¿Y tu sonrisa de Gioconda,
Tras del cristal?
¿Dónde quedó los lentes,
Que nunca te querías quitar?
¿Y el tintineo en el tocador,
Qué mensaje quería codificar?
Si sigues ausente…
La respuesta, no vendrá.
En cabeza ajena nadie experimenta,
Cuando la fuerza de la tormenta,
Nos toma de manera desprevenida,
Y no da posibilidad de una huida.
¿Qué hacíamos a esa hora, en ese lugar,
Qué nos cegó, qué nos impulsó a llegar,
Tratando de: al destino retar…
Lejos del calor de nuestro hogar?
No hubo preámbulo, lira ni poema,
Debajo de un árbol, acabaron los pasos,
