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Este libro se dedica a la buena práctica en las Constelaciones Sistémicas y sus múltiples aplicaciones en diversas áreas, como la psicoterapia, el coaching, el trabajo social, la pedagogía, el mundo empresarial, la investigación científica, el teatro, entre otros. Dieciocho autores de cinco países han contribuido con su experiencia a ilustrar en sus respectivos capítulos el uso de las constelaciones familiares y sistémicas en sus diversos campos. Es una publicación en nombre de la Asociación Española de Constelaciones Familiares y Sistémicas (AECFS). "Espero que inspire a todas las personas que se interesan por las constelaciones a que cultiven la buena práctica, para que este método pueda dar lo mejor de sí"
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Seitenzahl: 397
Veröffentlichungsjahr: 2020
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LA BUENA PRÁCTICA EN LAS CONSTELACIONES SISTÉMICAS
Peter Bourquin / Rosa Varela Garay (editores)
LA BUENA PRÁCTICA EN LAS CONSTELACIONES SISTÉMICAS
Una publicación de:
Asociación Española de Constelaciones Familiares y Sistémicas - AECFS
TITULO: La buena práctica de las constelaciones sistémicas
© Peter Bourquin / Rosa Varela Garay (Ed.), 2020
Silvia Basteiro Tejedor, Tiiu Bolzmann, Immaculada Díaz Teba, Luis Dorrego, Guillermo Echegaray Inda, Pilar Feijoo Portero, Carmen Mª Gil González, Manuel Guerrero García, Maria Carme Hernández, Francisco Herrera Garrido, Isabel Jimenez Caballero, Sylvia Kabelka, Mª Natividad Martínez Villar, Francisco Sánchez Gavete, María Eugenia de la Torre Mansilla, Jan Weinhold
Asociación Española de Constelaciones Familiares y Sistémicas
COMPOSICIÓN: HakaBooks - Calibri, cuerpo 11
DISEÑO DE LA PORTADA: Hakabooks©
IMAGEN PORTADA: shutterstock.com
1ª EDICIÓN: febrero 2020
ISBN: 978-84-18575-19-8
DEPÓSITO LEGAL: DL B 3579-2020
HAKABOOKS, S.C., 2020
08201 Sabadell - Barcelona
+34 680 457 788
www.hakabooks.com
Hakabooks
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In Memoriam
Bert Hellinger
16.12.1925 – 19.9.2019
Unas palabras de saludo
Celebramos los 20 años de nuestra asociación en 2020, recordando que Bert Hellinger introdujo las Constelaciones Familiares en España en 1999. Por entonces, su método sistémico, fenomenológico y transgeneracional, atrajo a un grupo de profesionales que fundaron la misma con el propósito de difundirlo e integrar a personas interesadas en su aprendizaje y aplicación en los contextos terapéuticos, educativos, sociales y organizacionales. Paulatinamente se crearon las condiciones para convertirnos en un referente de rigor y seriedad para la confianza de quienes anhelan realizar alguna actividad formativa contando con asociados y centros reconocidos que brindan esa oportunidad. A la vez, hemos logrado una relevante interrelación institucional y social, de carácter humanista y sistémico, con diferentes organizaciones dentro de España, Europa y Latinoamérica.
Entre nuestros fines figuran “servir como plataforma de información y divulgación de las constelaciones familiares y sistémicas en sus diversas aplicaciones y también “promover, establecer cauces y velar por la calidad de la formación para el trabajo y la enseñanza de las constelaciones familiares y sistémicas en sus distintos enfoques y campos de aplicación.”. Por eso queremos afianzarlos en la realidad.
La publicación del presente libro será un paso importante para cumplir con nuestro propósito de brindar a nuestros asociados y a la sociedad en general, la posibilidad de adentrarse en el desarrollo actual de esta herramienta por su importancia y trascendencia. A lo largo de los años se han ido atesorando muchas experiencias y saber hacer entre los miembros de la AECFS (Asociación Española de Constelaciones Familiares y Sistémicas), fruto del uso cotidiano de este método tan potente y transformador y la investigación sobre el mismo. Dieciocho autores de cinco países han contribuido con sus aportaciones a ilustrar en sus respectivos capítulos la aplicación de las constelaciones familiares y sistémicas en diferentes contextos.
Espero que la lectura sea útil para Usted, estimado lector, y que inspire a todas las personas que se interesan por las constelaciones a que cultiven la buena práctica, para que este método pueda dar lo mejor de sí.
Adrián Cardozo Cusi
Presidente de la AECFS
Introducción
Peter Bourquin y Rosa Varela Garay
¿Por qué un libro con este título? Obviamente apunta a un tema de fondo: el buen y mal uso de las constelaciones familiares y sistémicas. Y es que una causa importante de la crítica pública que recibe este método tiene que ver con gente que lo utiliza sin saber realmente lo que hace. Suelen ser personas con apenas formación en este ámbito aunque les sobre el entusiasmo. A esta situación contribuye el que las constelaciones familiares no estén reguladas por una instancia o institución ya que su creador Bert Hellinger renunció consciente y expresamente a ello. El prefirió dar libertad a su desarrollo, lo que hizo posible que con enorme creatividad se hayan desarrollado y sigan desarrollándose nuevas aplicaciones y comprensiones más allá de su persona y del ámbito original, ya que en el primer momento tuvieron lugar en el marco de la psicoterapia y del crecimiento personal. Esta generosa actitud de Hellinger de renunciar a un control y copyright contribuyó decisivamente a la expansión de las constelaciones familiares, tanto a nivel geográfico como en su implantación e integración en múltiples áreas del mundo profesional. Hoy en día se utilizan en muchos países de los cinco continentes, y sus comprensiones básicas influyen en el saber hacer de mucha gente, contribuyendo a la resolución de conflictos y al bienestar.
No obstante, donde hay luz, hay sombra. La falta de regulación del método conlleva que bajo el mismo nombre se encuentren profesionales bien formados con mucha experiencia, y también personas con apenas formación específica y ninguna formación de base que intentan con tanta ignorancia como audacia ayudar a otros a resolver sus problemas. En consecuencia, como usuario se pueden tener experiencias dentro de un abanico que van desde sumamente gratificantes a insignificantes e incluso nefastas.
La AECFS – Asociacion Española de Constelaciones Familiares y Sistémicas - fue fundada hace veinte años como una plataforma para la regulación y la información, con el objetivo de fomentar y encauzar el buen hacer. Nos parece importante ofrecer orientación e información tanto para los usuarios de este método como para sus practicantes, con la intención de fortalecer la buena práctica. Pero, ¿qué significa “La buena práctica”? Queremos destacar unas piedras angulares al respecto que fundamentan el buen hacer y que nos parecen importantes:
una sólida formaciónun proceso personal y de madurez el reconocimiento de los límites del métodouna actitud ética impecableLas constelaciones son un método visual y escénico para explorar las dinámicas en cualquier tipo de relaciones, sean familiares, personales, laborales, intrapsiquicas o abstractas. Tienen diversas aplicaciones según el contexto en que se utilicen, sea en la psicoterapia, el coaching, la pedagogía, el mundo empresarial, la mediación jurídica, la salud, la investigación, etc. En consecuencia es necesario una combinación de formación de base y conocimientos específicos del respectivo contexto laboral con una formación adicional en constelaciones sistémicas, para poder aplicarlo. En otras palabras: no es suficiente solo haberse formado en las constelaciones, aunque es importante tener una buena formación en este método.
Junto con ello se requiere un proceso personal, para trabajarse sus puntos ciegos y sanar en cierta medida las propias heridas y asuntos pendientes, con el fin de transformarse como profesional en una herramienta limpia donde no se mezclen las propias historias no resueltas con la demanda del cliente. En otras palabras: hacerse responsable de su propia vida. Llegar allí es un camino personal exigente que requiere tiempo y perseverancia, y que suele dar fruto en una madurez donde el amor como meta-actitud y la aceptación de la vida tal como es, forman valiosos cimientos de la propia existencia.
Cada método tiene sus posibilidades y sus límites, y las constelaciones no son una excepción. Nos parece de suma importancia tomar consciencia de para qué sirven y para qué no, que se puede esperar de una sesión y que expectativas son irreales. Abraham Maslow dijo en una ocasión: “Cuando la única herramienta con la que cuentas es un martillo, todos los problemas parecen clavos”. Pues no, no todo es transgeneracional o sistémico y hay multitud de causas de conflictos, así como de herramientas para abordarlos…
Un buen constelador está en un continuo proceso de reflexión sobre sus valores y su actitud hacia las demás personas. Sabe sobre la importancia tanto de la relación humana como de un espacio seguro respecto a su prójimo. Cuida los aspectos de la confidencialidad, el respeto y no-juicio, y una actitud compasiva, para conseguir una propia ética impecable. Es consciente tanto de sus límites personales como del método de las constelaciones y los respeta y no transgrede.
Sobre el contenido
Con el propósito de contribuir a la puesta en común de las prácticas que se realizan con las constelaciones sistémicas, dieciocho autores han contribuido desde la expresión de sus experiencias y reflexiones para evidenciar el lugar que ocupan en el momento actual las constelaciones desde diferentes ámbitos de aplicación. De esta forma nos iremos adentrando a través de sus artículos por las siguientes áreas:
Para Reflexiones, contamos con tres contribuciones que nos invitan a reflexionar sobre la comprensión y la actitud respecto a las Constelaciones. En La evolución no acepta límites o ¿qué son las constelaciones familiares? Tiiu Bolzmann nos recuerda que es una disciplina joven, que tuvo su inicio hace 40 años con Bert Hellinger, el cual nos la transmitió como una filosofía de vida, que se rige por las leyes sistémicas y que son accesibles a todos los seres humanos. En la actualidad es parte de un nuevo paradigma que nos induce a comprender la vida y la salud desde una visión holística. El capítulo de Manuel Guerrero Meta-conocimientos sobre la actitud del facilitador: un modelo del alineamiento interno de Bert Hellinger utiliza como base la herramienta de Programación Neurolingüística conocida como “modelado” para explorar, en el trabajo y las explicaciones de Hellinger, distinciones claves de su actitud que puedan ser útiles para otros facilitadores. En el tercer capítulo Más allá de la técnica: la actitud de los y las profesionales de ayuda, Carme Hernández expone la importancia del cómo lo hacemos y desde qué lugar aplicamos la técnica como base para convertirnos en buenos profesionales.
En Formación y Terapia, contamos con cuatro aportaciones bajo los siguientes títulos: Aprender a constelar: una formación basada en competencias, de Pilar Feijoo, donde muestra una estructura para la formación de las constelaciones a través de la descripción del desarrollo de competencias técnicas y la importancia de la evaluación como elemento inseparable de la formación. En el siguiente capítulo, 12 tesis para transmitir calidad en la formación - Los campos de relaciones en las Constelaciones Familiares, Peter Bourquin nos ofrece un enlistado de los elementos esenciales sobre el buen hacer a la hora de formar y entrenar a otras personas en este método, más allá de estilos personalizados que inevitablemente marcan el hacer de toda escuela y docente. Al mismo tiempo que nos recuerda la importancia de tener a la vista los diferentes campos de relaciones, incluyendo la relación terapéutica entre el constelador y el cliente. Con la siguiente aportación, Del amor y los límites en la práctica psicoterapéutica, Silvia Basteiro y Carmen Mª Gil exponen los distintos momentos del proceso psicoterapéutico: El encuadre inicial, con la formulación de la demanda de ayuda por parte del cliente. La construcción de la relación terapéutica, que pone por delante los órdenes de la ayuda en cada reflexión, propuesta y límite. El acompañamiento del proceso psicoterapéutico, en el que se pone muy especialmente en juego el dar y tomar, y por último la preparación para el cierre y despedida. Finalmente Isabel Jimenez comparte su experiencia de La incorporación de las constelaciones familiares a la sesión individual con el uso de los muñecos, donde la autora expone a través de casos prácticos, que al igual que en el trabajo con Constelaciones grupales es el campo el que nos informa de lo que es necesario mirar en cada momento, en la sesión individual esto también ocurre con los muñecos encima de la mesa, pero se puede hacer más fácil teniendo los hechos relevantes del sistema familiar del cliente recogidos previamente a través de la observación fenomenológica y el estudio del genograma.
En Pedagogía contamos con tres capítulos: Un paseo por la genealogía de la pedagogía sistémica, en el que Immaculada Díaz expone tal como indica su título, el proceso e influencias que han recibido las constelaciones en el contexto educativo. De forma magistral expone las bases filosóficas y las contribuciones de diversas escuelas de terapia sistémica-constructivista, y su encauce en el ámbito pedagógico. En la siguiente contribución, Constelaciones en el campo pedagógico – una herramienta en evolución, Sylvia Kabelka muestra una reflexión sobre el trabajo sistémico en Pedagogía a través de ejemplos de su práctica profesional, centrándose en los profesionales mismos y en sus equipos, y pone en evidencia que un profesional puede impulsar cambios en su entorno tomando conciencia de su propia manera de vivir su rol. Finalmente en Constelaciones Familiares y textos literarios, María Eugenia de la Torre expone su experiencia de la aplicación didáctica en clases de literatura de Bachillerato, ya que la mayoría de las obras estudiadas en 1º y 2º de Bachillerato podían ser interpretadas por el alumnado empleando los tres órdenes del sistema familiar.
Para Ciencia contamos con tres contribuciones. En Constelaciones: entre ciencia y dogma, Francisco Sánchez plantea más preguntas que respuestas con el único propósito de invitar a la reflexión. En este sentido nos hace una invitación para que seamos claros, primero, con nosotros y, luego ante los destinatarios de nuestro trabajo, para evitar malentendidos o confusiones. El siguiente capítulo Constelaciones en la Docencia e Investigación de Trabajo Social de Rosa Varela expone experiencias de la aplicación de las constelaciones en el ámbito universitario con el objetivo de visibilizar la idoneidad de la utilización de esta herramienta en las profesiones de relación de ayuda. Y para dar una visión internacional, en Explorando las esencias, el panorama actual de investigaciones empíricas sobre constelaciones sistémicas, artículo traducido del alemán, Jan Weinhold expone desde la perspectiva de la investigación empírica la efectividad psicosocial de las constelaciones sistémicas y evidencia los trabajos que en los últimos años se han realizado con métodos científicos, probados para la descripción y el análisis sistemático de procesos de constelaciones. El autor defiende que con todos estos recursos ya es posible describir detalladamente las actuaciones de los facilitadores y explorar analíticamente las dinámicas de los procesos de las constelaciones.
Finalizamos el viaje de este libro con tres capítulos que ilustran Otros campos: el primero titulado, La integración de la constelación en la consultoría organizacional sistémica, donde Guillermo Echegaray expone una estructura de cinco pasos para trabajar en el ámbito empresarial, fundamentado desde su experiencia. A continuación, Utilización del modelo de constelaciones familiares en el medio penitenciario expone la experiencia de Francisco Herrera y Natividad Martínez que han podido implantar las constelaciones en la prisión de Jaén desde una mirada terapéutica y esperan con su ejemplo sembrar la semilla para que se pueda expandir a otros centros penitenciarios. Y por último pero no menos importante –como ejemplo del área del arte-, en Teatro y Constelaciones, Luis Dorrego describe el paralelismo de la tragedia griega y los Órdenes del Amor, las lealtades invisibles en la tragedia griega, y posibles complicidades entre el teatro y las Constelaciones Familiares, como el proceso de creación de un rol o de un guion cinematográfico con la ayuda de una constelación.
Para finalizar, queremos citar a Sylvia Kabelka: “…estoy convencida de que, entre todas las voces que este libro reúne, seremos capaces de transmitir una idea clara: las Constelaciones son imágenes que mueven y que se mueven, ayudan a desplegar potenciales y necesitan desplegar su potencial, transforman y se transforman. Y nosotros estamos invitados a evolucionar con su evolución.”
La evolución no acepta límites o ¿qué son las constelaciones familiares?
Tiiu Bolzmann
Estamos viviendo en tiempos de alta complejidad y la tecnología se desarrolla velozmente en todos los ámbitos. Cada día emergen nuevas diversificaciones de la materia y de la energía, y se encuentran increíbles conocimientos sobre el funcionamiento del mundo en general. También las ciencias humanas sorprenden con sus descubrimientos. La neurociencia, por ejemplo, ha descubierto funciones del cerebro que nadie hubiera imaginado y la epigenética reveló increíbles conocimientos sobre la transmisión de emociones de generación en generación. Pero estas revelaciones todavía no son un saber común. No se comparten en el noticiero ni en el diario. La “ciencia espiritual” suena todavía ajena y se le atribuye a unos pocos grupos que parecen estar alejados de la vida cotidiana. Nuestra sociedad vive aún en un sistema de valores altamente ligado al materialismo. Lo que cuenta es lo que se puede ver. El éxito se mide con valores materiales en todas las clases sociales.
Sin embargo, no podemos negar que los avances de las ciencias naturales y humanas comenzaron a mostrarnos más de la parte invisible y encubierta del mundo. Los resultados denotan que, en comparación, esta parte es mucho mayor que la ya revelada. Entonces, recuerdo a Sócrates, a quien se le atribuye el dicho “sólo sé que no sé nada”.
También recuerdo las clases de física en el colegio, donde aprendí que las partículas más pequeñas de la materia son los átomos. Ahora, unos 50 años más tarde, al revisar la universidad virtual de Google nos encontramos con términos como Bosón, Fermión, Quarks, Leptón, Hadrones y Neutrinos. El átomo todavía existe, pero la evolución nos ha traído conocimientos que ya no caben en éste. Las definiciones y asignaciones existentes no alcanzan y con cada nuevo descubrimiento se crean nuevos términos para dar explicaciones más coherentes sobre el mundo.
No es mi intención comenzar una reflexión sobre la física, para esto no tengo suficiente conocimiento. Sólo quiero invitar a pensar que lo que sucede en las ciencias naturales, también sucede a nivel de los avances en las disciplinas vinculadas al desarrollo humano. En las últimas décadas, han surgido nuevos conocimientos que no entran en los términos existentes. En este caso, me refiero a las Constelaciones Familiares.
Cuando llegué a Buenos Aires hace 20 años, para introducir a Bert Hellinger y las Constelaciones Familiares, nadie sabía de qué estaba hablando. Mientras tanto las hicimos conocidas entre muchos, hasta que hoy en día han llegado a estar de moda. Se habla de ellas en la radio, en la televisión, se puede leer en revistas y hasta escuchar de ellas en una conversación tomando café en una confitería.
Pero ¿qué son las Constelaciones Familiares?
Antes de responder esta pregunta necesito hacer una aclaración fundamental.
Son dos los aportes importantes que Bert Hellinger, el creador de las Constelaciones Familiares, ha hecho con su desarrollo. En primer lugar, formuló los Órdenes del Amor que son Principios básicos de la Vida con los cuales describe las leyes que rigen todos los sistemas humanos. Algunas de estas leyes son conocidas y evidentes en las relaciones. Por ejemplo, que todos los miembros de una familia pertenecen a esta familia, no importa si estamos de acuerdo o no. También hay leyes, que, aunque son conocidas, no son evidentes debido a la alta complejidad de las relaciones.
En el segundo lugar, está la Constelación Familiar. Esta es la herramienta con la cual se pueden revelar dichas leyes, tanto las evidentes como las no evidentes, y también las implicaciones ocultas.
Habitualmente, en el uso coloquial de la lengua, se emplean estos dos aportes sinónimamente, aunque no es del todo correcto. Se puede hablar de los Órdenes del Amor independientemente de las Constelaciones Familiares, pero no se puede hablar de las Constelaciones Familiares sin incluir los Órdenes del Amor, porque en las Constelaciones se trata de descubrir y restablecer las leyes sistémicas. En este sentido, Bert Hellinger ha creado una filosofía de vida que es accesibles a todos los seres humanos y en la medida en que ésta puede ser entendida, también puede ser aplicada.
Entonces: la disciplina de las Constelaciones Familiares es relativamente joven. Bert Hellinger comenzó a trabajar con esta mirada en los años ´80. No sé decir si él mismo la ha denominado “psicoterapia”, pero sé que el primer libro de Gunthard Weber -transcripción de un taller de Hellinger- fue titulado “Felicidad Dual - La psicoterapia sistémica de Bert Hellinger”.
Para aclarar los términos: en Alemania y Austria existe una diferenciación entre el psicólogo, el psiquiatra y el psicoterapeuta. El psicólogo, en términos generales, viene de las ciencias naturales y no está autorizado a hacer terapia con pacientes. El psiquiatra es un médico con la especialización en psiquiatría por lo que está habilitado a medicar y, con una formación psicoterapéutica, también a realizar psicoterapia con pacientes. Por último, el psicoterapeuta tiene una formación en algún enfoque psicoterapéutico reconocido y su profesión es considerada como parte de las ciencias humanas.
Por el simple hecho de que los primeros interesados en el trabajo de Bert Hellinger en Alemania y Austria eran en general psicoterapeutas, las Constelaciones Familiares han sido ubicadas dentro del ámbito de la psicoterapia. Sin embargo, la Asociación Sistémica y los Colegios Médicos de Alemania no tardaron en criticarlo, ya que no consideraban que su enfoque respondiera a los criterios de la Terapia Sistémica. Hellinger estuvo de acuerdo, nunca había pedido el reconocimiento de estas instancias, sino al contrario, una y otra vez enfatizó que las Constelaciones Familiares son diferentes de la psicoterapia y que todos quienes las hubiesen aprendido podrían aplicarlas.
Ya han pasado casi 40 años desde aquel entonces y actualmente se desencadenó la misma discusión en Argentina. Se critica que las Constelaciones no pueden ser llamadas psicoterapia, ni tampoco psicoterapia alternativa o complementaria. Esto es cierto. No corresponden al marco teórico ni metodológico de la psicología. La metodología de las Constelaciones Familiares es diferente. Los Órdenes del amor, como leyes sistémicas, son empíricamente verificables, aunque por ahora no forman parte de los contenidos en las materias de las universidades.
Vuelvo a la parte histórica.
Cuando comencé a divulgar este trabajo y a brindar formaciones en Argentina, también hablé de un enfoque terapéutico, pero pronto me di cuenta de que esto no era adecuado en los casos de constelaciones que se aplican en otros contextos fuera de la psicoterapia. Los participantes de las formaciones procedían de diferentes ámbitos laborales y también había personas que no tenían una profesión o un título habilitante. Entonces noté la necesidad de implementar una distinción: al terminar la cursada, con el cumplimiento de todos los requisitos, se entrega un Certificado como Facilitador de Constelaciones Familiares y, a su vez, se clasifica a los egresados según su profesión de base o de su desempeño.
Esto entró en vigencia en el año 2003 y, a partir de ese momento, el trabajo se diversificó en seis ámbitos diferentes: clínica psicológica, clínica médica, educación, jurídica, asesoramiento organizacional y laboral, y asesoramiento familiar y social. No tenía sentido hablar de un enfoque psicoterapéutico, porque en todos los rubros que no fueran clínica psicológica no se necesitaban las Constelaciones psicoterapéuticas. No hubiera tenido sentido ofrecerle a un asesor empresarial que haga “terapia” con las empresas o decir a un juez que acompañe “terapéuticamente” la judicialización de un asunto, ni que un médico haga “terapia” con una Constelación porque, para sus tareas ya tienen herramientas específicas de su campo y el título que los habilita en su desempeño.
En realidad, aquel que utiliza la Constelación en su trabajo la convierte en el “lenguaje” de su profesión. Las leyes sistémicas son el contenido en todos los ámbitos y la Constelación es el idioma con el cual se evidencian estas leyes. Existen muchos lenguajes: uno puede hablar en términos jurídicos, médicos, pedagógicos, psicológicos; con dibujos, con música; en español, en inglés, en chino; con movimientos y también con posicionamientos de personas o elementos. Esto es posible, siempre y cuando, la persona que busca una respuesta comparta el idioma.
Por ejemplo:
Cuando un psicólogo utiliza una Constelación puede explorar las relaciones familiares del paciente y entender las dinámicas que producen la angustia por la cual consulta e incluirlo en el proceso terapéutico.Cuando un abogado utiliza una Constelación, puede revisar cuál es el obstáculo que está frenando una sucesión o cómo se puede resolver la distribución de acciones entre los socios que están en conflicto. Cuando un médico utiliza una Constelación puede revisar qué lealtades impiden a su paciente integrar un trasplante o qué relación familiar o laboral interfiere en la sanación de una enfermedad.Cuando un maestro utiliza una Constelación, puede ayudar a ver dónde se traba la motivación del estudiante y su posición entre los compañeros de clase.Cuando un asesor de empresas utiliza una Constelación puede investigar la relación entre la producción y la venta en una empresa o descubrir por qué se dan siempre las mismas dinámicas en un sector.Cuando un trabajador social utiliza una Constelación puede revelar la dinámica en la familia de un niño con comportamiento agresivo viendo cómo esto está relacionado con el divorcio de los padres.Ni el médico, ni el abogado, ni el asesor de empresas, ni ninguno de todos los anteriormente citados -salvo, por supuesto, el psicólogo para ejercer su propia profesión- necesitan estudiar psicología para poder trabajar sobre las relaciones utilizando las Constelaciones.
Con respecto a temas más frecuentes como las relaciones familiares, el amor, el reconocimiento, la pertenencia y las necesidades humanas ¡todos somos expertos! Las leyes sistémicas son un conocimiento común; una filosofía de la vida.
Pero ¿cómo llamar entonces a este trabajo que parece un camaleón que se adapta a todos los contextos?
Hago aquí una propuesta, que puede no ser la definitiva, porque todavía no hemos logrado salir del agua en la que estamos sumergidos para describir claramente desde afuera qué es el agua.
Las Constelaciones Familiares son una herramienta sistémica, fenomenológica, vincular para descubrir el funcionamiento invisible de las relaciones humanas y dar la posibilidad de integrar a todos los miembros y hechos en el sistema y, en consecuencia, contribuir al encuentro de su lugar en el mundo.
La psicología y la psicoterapia son disciplinas diferentes. Tienen su propia epistemología, su meta y su finalidad.
Las Constelaciones Familiares no son psicoterapia ni psicología y no tienen lugar entre disciplinas reconocidas actualmente a nivel formal. Es una disciplina nueva que tiene un marco particular. El reconocimiento de esta diferenciación tomará su tiempo-espacio hasta que sea formalmente integrada.
Encajar las Constelaciones Familiares en una de las disciplinas existentes, sería como meter un auto en un acuario. Para encajarlas en lo existente, ambas cosas, el auto y el acuario, dejarían de ser lo que son.
Como siempre, cuando algo nuevo y desconocido está por integrarse, hay que encontrar denominaciones que no lesionen los marcos de las disciplinas existentes ni limiten lo nuevo que puja por desplegarse.
Las Constelaciones Familiares son un nuevo “lenguaje” sistémico fenomenológico relacional, que permite traducir las dinámicas invisibles de los vínculos humanos. Este lenguaje se puede utilizar en cualquier contexto y respecto a cualquier pregunta.
El “lenguaje” de las Constelaciones ayuda a revelar la parte invisible de las relaciones, en todos los contextos. Aunque los Órdenes del Amor enuncian leyes generales que rigen los sistemas, no debemos pensarlos mecánicamente ni automatizarlos, no se muestran en todos los sistemas del mismo modo en el mismo momento.
Hay diferentes niveles en que se trabaja con las Constelaciones. El trabajo puede revelar simplemente unos principios básicos, por ejemplo, la ubicación de cada uno en la familia o mostrar quién falta, a quién le fue negado el derecho de pertenencia; puede modificar el entendimiento de la persona sobre sí misma y su actitud con respecto a los demás miembros del grupo; y puede llegar incluso a revelaciones esenciales para el consultante. En todo caso, la mirada siempre está puesta sobre la totalidad del sistema en cuestión. Es por este motivo, que el trabajo no satisface solamente a una persona, sino que la “solución” siempre se da a nivel sistémico. No existe algo que haga bien a uno si no hace bien a todos. Si logramos el bien de uno, pero éste hace mal a otro, no hemos encontrado la solución sistémica.
Para facilitar Constelaciones Familiares no se necesita un estudio académico. Se necesita una formación en Constelaciones Familiares que comprenda el estudio profundo de Los Órdenes del Amor. Además, se necesita experiencia de vida, una actitud libre de juicio, desarrollo personal y una práctica espiritual. El facilitador tiene que tener la capacidad de mantenerse en contacto y ponerse en resonancia con la persona y su sistema, para dar lugar a que se integre todo lo que le pertenece.
Las Constelaciones Familiares son un lenguaje que el facilitador utiliza para que la persona pueda desenredar la complejidad de su problemática. Cuando el consultante logra este entendimiento, la energía entre todos vuelve a fluir y cada uno puede ubicarse en su lugar, hacerse cargo de sus asuntos y comunicarse adecuadamente con su entorno.
En las últimas décadas se han desarrollado muchas disciplinas diferentes para sanar la vida en la tierra. En realidad, algunas de ellas son disciplinas milenarias del Oriente, como las prácticas espirituales y energéticas que ahora resultan disruptivas para Occidente. Las Constelaciones Familiares comprenden la mirada sistémica, la actitud espiritual, y contienen también conocimientos de la psicología, de la medicina y de otras ciencias afines, pero no son ni pretenden ser lo mismo.
Recapitulando ¿Cómo responder entonces a la pregunta ¿Qué son las Constelaciones Familiares?
Son parte de un nuevo paradigma. Una visión holística de la vida y de la salud. Es una herramienta que nos permite “externalizar” la realidad en la cual estamos inmersos y que no podemos ver mientras estamos “dentro”.
¡Esto es algo nuevo, realmente nuevo!
Meta-conocimientos sobre la actitud del facilitador: un modelo del alineamiento interno de Bert Hellinger
Manuel Guerrero García
El presente artículo propone un modelo de cómo Bert Helliger ajusta internamente su actitud para la relación de ayuda. Con dicho modelo se busca añadir comprensión sobre las explicaciones que el propio Hellinger ha ofrecido a lo largo de los años al respecto, así como enriquecer el abanico de recursos de los que puede hacer uso el facilitador en su práctica.
Como es sabido, Hellinger no sólo ha distinguido órdenes y dinámicas fundamentales para el desarrollo de las Constelaciones Sistémicas, sino que además constituye un referente imprescindible del ejercicio de dicha disciplina. De hecho, las observaciones realizadas en el trabajo con individuos y grupos han nutrido desde el principio sus comprensiones teóricas y, aunque los Órdenes constituyen el fruto más explícito de dicha labor, no son el único. Con los años y la práctica, Hellinger ha ido desarrollando una manera de “afinarse” interiormente para la ayuda que tiene gran precisión y poder, y que en parte (el mapa nunca podrá ser el territorio) puede ser comprendida, hecha explícita y aprendida por otros facilitadores.
Las líneas que siguen tratan sobre esa “auto-afinación” de Hellinger, a la que en adelante llamaremos “alineamiento interno”. Son un resumen de un trabajo de investigación más extenso (Guerrero, 2018) realizado para el cambio de membrecía a didacta de la AECFS. Dicho trabajo toma como base la herramienta de Programación Neurolingüística conocida como “modelado” para explorar, en el trabajo y las explicaciones de Hellinger, distinciones clave que puedan ser útiles para otros facilitadores.
Las referencias de Hellinger a cómo se alinea interiormente para el trabajo son numerosas en sus seminarios y escritos, pero más dispersas y menos sistematizadas que las relativas a los Órdenes. Por otra parte, están vertidas en términos de gran abstracción, varios de los cuales tienen carácter marcadamente metafórico, lo que en un primer momento podría llevarnos a pensar que estamos ante figuras poéticas de las que extrae inspiración de un modo más bien personal, y que sólo en parte podrían servirles también a otros facilitadores. No obstante, Hellinger se refiere a esas abstracciones y símbolos de modo constante (pues las menciona repetidamente a lo largo de los años) y consistente (con significado semejante cada vez), de lo que se deduce que las considera importantes y útiles, así como comunicables. En las líneas que siguen se mostrará que, lejos de ser algo inasible o caprichoso, estamos ante un conjunto de elementos en relación con los cuales Hellinger se ordena internamente para la ayuda, que dicha ordenación tiene una forma (determinada por el diferente tamaño o nivel de abstracción de los elementos), y que puede ser asimilada e integrada mediante prácticas. Se verá también que algunos de los estados y actitudes que Hellinger menciona como importantes para el trabajo de constelaciones (la seriedad y la humildad, por ejemplo) son propiedades que emergen de la propia interacción del facilitador con esa estructura. Como ese alineamiento envuelve, mientras trabaja, al facilitador con sus conocimientos sobre órdenes y dinámicas, podemos decir que constituye un conocimiento meta (en griego, más allá): un meta-conocimiento que puede enriquecer los recursos del facilitador
Más allá de la comprensión teórica: interactuando con el modelo
El lector puede ir más allá de la mera comprensión teórica (dice un refrán de Nueva Guinea que “el conocimiento es sólo un rumor hasta que está en el músculo”) ayudándose de pequeñas piedras o figuras que representen los distintos elementos del modelo, con las cuales puede ir haciendo lo que va leyendo. Para ello, es especialmente importante que ponga en cada una de dichas piedras o figuras la intención de lo que representan, igual que lo hace un facilitador cuando saca un representante. De ese modo se podrá, al menos en parte, experimentar interiormente la propia interacción con los elementos del modelo, así como de estos entre sí, a la manera de una auto-constelación. Para una asimilación más profunda y detallada, puede recurrirse al abanico de prácticas incluido en el trabajo de investigación arriba mencionado (Guerrero, 2018) o solicitar el taller diseñado por el autor para tal fin. Se encuentra actualmente en redacción, así mismo, un libro eminentemente práctico sobre el tema.
Distinciones previas a la exposición del modelo: función de los elementos
El modelo, como ya se adelantó, se compone de un conjunto de elementos de diferente tamaño o nivel de abstracción en relación con los cuales el facilitador se ordena (se alinea, diremos desde ahora) interiormente. No obstante, ese orden sólo tiene sentido cuando se comprende la función que dichos elementos cumplen. Tal función es doble y simultánea:
Los elementos del modelo son focos. Un foco, en el presente modelo, es aquello que se incluye en la “mirada” interior del facilitador, proporcionando una dirección a la atención y la intención de éste. Cuando algo se incluye como foco, se convierte en un filtro que ayuda a percibir (en un sentido amplio, que incluye desde el “comprender” hasta el “sentir” y el “intuir”) en qué medida es relevante cada cosa para el trabajo. Por ejemplo, cuando el cliente expresa una demanda clara y el facilitador la incluye en su “mirada” interior, ésta proporciona una dirección precisa al trabajo, y concreta el marco en el que se desarrollará el encuentro entre ambas personas.Dicho sea de paso, y dado que a veces se dice que el facilitador debe actuar “libre de intención”, cuando hablemos de “la Gran Alma”, se verá que dicha intención del facilitador queda incluida y trascendida en algo mucho mayor, pero eso no significa que en el nivel que le corresponde no cumpla una función: ¿cómo podría, si no, llegar siquiera a acordar una fecha para un taller o una sesión?
Los elementos del modelo son campos. Dicho con más precisión, son campos espirituales con los que el facilitador sintoniza, del mismo modo que lo hace un representante en una constelación con la persona o la entidad representada. La expresión “campos espirituales” la hemos tomado del propio Hellinger (2008, p. 129):“Quisiera decir algo sobre los campos espirituales. Un campo, en su acepción primera, es un sector circunscrito con límites fijos en el que se siembra y cosecha algo especial. En un sentido figurado, un campo también es un sector circunscrito con límites propios en el que sucede algo especial. En este sentido hablamos, por ejemplo, de campos de trabajo o de campos de energía, como un campo electromagnético. Estos campos tienen en común que tienen un alcance determinado y que dentro de sus límites ocurre algo especial. ¿Existen los campos espirituales? Aquí espiritual adquiere el sentido de que lo especial que ocurre en ellos no es mensurable. Sin embargo, algo ocurre en ellos y también ellos son delimitados. Por lo tanto, espiritual, aquí, no debe ser comprendido en su sentido más amplio, por ejemplo, en el sentido de la fuerza creadora de origen, la que suponemos o a la que nos imaginamos ordenando y guiando en todo momento. Los campos espirituales a los que me refiero se pueden experimentar.”
Cualquier persona familiarizada con las Constelaciones Sistémicas ha podido experimentar alguna vez, como representante, que entidades como “la vida”, “el dinero”, una casa o una enfermedad tienen algún tipo de conciencia con la que podemos sintonizar. Una manera de pensar en lo que sucede en esas ocasiones es que “entramos en su campo”. Por otra parte, lo que acabamos de referir no es algo exclusivo del trabajo de constelaciones: en las distintas tradiciones chamánicas del mundo es una constante la afirmación (y la experiencia) de que todo tiene un “espíritu” o “alma” (Ingerman, 2008, p.8; Kampenhout, 2012) con el que podemos establecer comunicación y hasta “hacernos uno”. A su vez, la hipótesis de los campos mórficos de Rupert Sheldrake (Sheldrake, 1981) ofrece, desde la mirada de la ciencia, un intento de dar explicación al fenómeno.
Cuando en las líneas que siguen se detallen los elementos del modelo, se verá que la capacidad de alinearse adecuadamente en relación con los mismos, incluyéndolos como focos y simultáneamente sintonizando con ellos como campos, constituye un meta-conocimiento que enriquece los recursos de los que dispone el facilitador.
Los elementos: el eje básico
El eje básico sobre el que se sustenta todo el modelo es la relación entre facilitador y cliente. Nótese que se trata de una relación entre sujetos que asumen determinados roles. Los términos que denotan dichos roles (“facilitador” y “cliente”), al ser más específicos que la palabra “persona”, llevan implícita cierta gama de conductas, actitudes y expectativas (por ejemplo, que la ayuda es una relación de igual a igual y entre adultos), y concretan el marco dentro del cual va a desarrollarse el encuentro entre ambos. Por tanto, una vez instalado en su propio rol, el primer foco que el facilitador (“F” en la figura) debe incluir en su “mirada” interior es el que llamaremos “el cliente”, que representaremos como “C” (hay quien, a esta segunda palabra, prefiere otras, como “consultante”, “ayudado” o “paciente”, lo que no altera el funcionamiento del modelo):
Fig. 1
Pero “el cliente” (recuérdese lo arriba explicado sobre la doble función foco-campo de los elementos del modelo) no es sólo un foco al que se dirigen la atención y la intención del facilitador, sino también un campo con el cual éste se pone en sintonía. Alrededor de esa doble conexión con el cliente girará, como veremos, el resto del alineamiento interno del facilitador.
Precisando más la relación con el cliente: “la demanda”
Una vez establecidos los roles respectivos que enmarcan la relación de ayuda, se hace necesario precisar el objeto de ésta. No se constela el cliente entero, sino algo que él expone y que pasa a ser un segundo foco, más específico, que debe incluirse en la atención del facilitador matizándola. Ese algo es “la demanda” del cliente (representada por “D” en la figura), aquello que para él constituye un problema y acerca de lo cual desea encontrar solución:
Fig. 2
Tanto “C” como “D” son focos-campos que el facilitador debe incluir simultáneamente, pero uno (“D”) es más pequeño y el otro (“C”) más grande. El más pequeño filtra la atención que el facilitador va a poner en el cliente, y afina aún más la sintonía que establece con él. Ese es el motivo por el que algunos facilitadores piden (y Hellinger es realmente riguroso con esto) que la demanda sea breve, clara y precisa. Lo esencial, sin embargo, independientemente de los medios por los que se llegue a ella, es que haya una dirección clara. Sin ella, el foco que concreta la relación se vuelve vago y disperso, lo que puede llevar a que ambos se pierdan en juegos que van desde lo improductivo a la mutua manipulación.
Proporcionando movimiento y dirección a la demanda: “la solución”
La demanda define con claridad el problema, pero lo que el cliente busca es una buena solución. No hay, desde luego, una solución única, pero en un nivel superior de abstracción sí podemos referirnos a “la solución” como una dirección hacia la que es bueno que se orienten la atención y la intención del facilitador (este principio de orientarse hacia la solución ha sido adoptado por Hellinger de disciplinas en las que se ha formado, como la Hipnosis Ericksoniana y la PNL). Cuando así lo hacemos, se pone en movimiento, transformándose en proceso, aquello que en el interior de la persona es un objeto compuesto de percepciones y opciones congeladas (etimológicamente, “problema” viene del griego, y significa literalmente “delante de-lanzar”). Por ello, al incluir el foco “la solución” (“SO” en la figura), los recursos y la percepción del facilitador se concentran en una dirección útil, contribuyendo poderosamente a que ese movimiento se genere:
Fig. 3
Como campo, sintonizar con “la solución” implica conectar con un campo abstracto que tiene su propia existencia espiritual (abierto a infinitas posibilidades, y nutrido por las experiencias de “solución” acumuladas por la Humanidad, la vida animal y vegetal, y tal vez la propia Mente universal durante milenios), en resonancia con el cual el facilitador puede obtener guía. Más adelante abundaremos en esta capacidad que tienen los elementos del modelo, en su faceta de campos, de convertirse en poderes que sostienen el trabajo del facilitador, ayudándole a trascender sus estados ordinarios de conciencia y los límites de su “yo” cotidiano.
Precisando “la solución”: “lo esencial”
Más preciso aún que “la solución” es un foco-campo que Hellinger menciona a menudo cuando comenta su trabajo; se trata de “lo esencial”:
“Por ese motivo aquí trabajo según el principio de configurar únicamente lo más necesario. De esa forma hay mucha más energía y fuerza. Por lo tanto, es importante que el terapeuta desde el comienzo comprenda qué es lo esencial.” (Hellinger, 2008, p. 245).
O también:
(En la entrevista con el cliente) “HELLINGER: No, eso basta. No demasiada información, si no se diluye lo esencial. Casi siempre se trata sólo de un punto. Se siente cuál es ese punto, y allí se permanece.” (Hellinger, 2006, p. 145).
La idea de buscar el punto esencial en el que el cambio se produce no es exclusiva de las constelaciones sistémicas, y se relaciona directamente con el hecho de que éste es un ámbito en el que se trabaja con sistemas. Así, en el área de la Teoría de Sistemas (O´Connor y McDermott, 1998):
“Una manera de cambiar un sistema consiste en cambiar su parte más débil. El lugar por el que podría romperse el sistema al estar bajo presión puede servir de punto de palanca para conseguir que el sistema funcione con mayor eficiencia y capacidad de respuesta” (p. 260).
Así pues, “lo esencial” es un elemento que hace que el facilitador ponga la sintonía y la atención, dentro del abanico de posibilidades que podrían ser consideradas “solución”, en una que subyace a muchas otras, constituyendo una dinámica más profunda del problema, o con la cual es prioritario trabajar antes de ocuparse de otros asuntos.
En el modelo, “lo esencial” (“E”) se colocaría delante de “la solución” precisando aún más a ésta y al resto de los focos:
Fig. 4
Más allá del cliente: los sistemas mayores
El trabajo de constelaciones es un trabajo sistémico. De hecho, las constelaciones son una metodología desarrollada para hacer visibles vinculaciones sistémicas que actúan sobre la persona y acerca de las cuales, por ser inconscientes, ésta no tiene elección (otra cosa es que posteriormente el trabajo con representantes haya mostrado posibilidades que van más allá de eso). Por otra parte, cuando decimos “sistémico” nos referimos a algo muy amplio, que incluye desde, obviamente, el sistema familiar, a otros que lo trascienden para abarcar distintos ámbitos y dimensiones, llegando hasta lo cultural y lo colectivo. Basten como ejemplos de lo abierto del significado de “sistémico” el concepto de “alma colectiva” de Daan van Kampenhout (2007) o la consideración, por parte de algunos autores y tradiciones, del linaje kármico como uno más entre los que pueden estar actuando sobre el individuo (Schäffer, 2017; Wesselman y Kuykendall, 2004).
Más allá de “el cliente”, por tanto, el facilitador incluye en su mirada interior un foco mayor que incluye y trasciende a éste. Lo llamaremos “los sistemas mayores a los que pertenece el cliente” para dejarlo abierto a los múltiples ámbitos sistémicos posibles, y lo representaremos como “SI” en la figura:
Fig. 5
Cuando el facilitador hace eso, sintonizando además con “SI” como campo, eso tiene efectos en el resto de los elementos incluidos hasta ahora en el modelo. Por ejemplo, “la demanda” pasa a percibirse como algo que ya no tiene que ver exclusivamente con el cliente como individuo, sino con algo mayor.
Más allá del cliente y facilitador: focos-campos arquetípicos
Más allá del territorio de lo sistémico, hay dos imágenes muy abstractas a las que Hellinger hace referencia a menudo y que tienen una indiscutible dimensión arquetípica. En el alineamiento interno de Hellinger no son perdidas de vista como focos, pues determinan los grandes marcos que contextualizan el trabajo, pero también tienen el carácter de poderosos campos, ya que en sintonía con ellos el facilitador obtiene guía, apoyo y fuerza.
Una característica importante de estos focos-campos es que, en ellos, ya no se trata de algo que envuelve sólo al cliente, sino también al facilitador. Tanto uno como otro se sostienen en, y pertenecen a ellos, y es a través de una profunda y última conexión con dichos elementos que el facilitador puede ayudar al cliente a reconectarse con sus propias profundidades olvidadas.
Los focos-campos arquetípicos a los que nos referimos son dos: “vida-muerte” y “el Destino”. Al ser menos explícitos en el trabajo y en las formaciones de constelaciones, nos extenderemos sobre ellos un poco más.
Vida-muerte
El primero de estos focos-campos es el constituido por el ciclo vida-muerte. Las referencias de Hellinger a este elemento como marco fundamental para el trabajo son numerosas, valga como ejemplo:
“Como habéis visto hasta ahora, aquí casi siempre se trata de vida y muerte. La constelación familiar y el trabajo relacionado con ella son demasiado sagrados como para aplicarlos por curiosidad o para lo aparente.” (2006, p. 53).
Uno de los efectos que produce incluir este foco en la atención del facilitador es la seriedad del trabajo:
“El marco verdadero que permite el trabajo es la seriedad. Cuando viene gente que sólo es curiosa no se puede hacer. Sólo cuando hay plena seriedad se puede trabajar, y ésta se da cuando se trata de vida o muerte. Cuando el propio terapeuta está inmerso en esa seriedad y no atiende a nada que no lleve esencialmente más allá, no existe lo superficial en el grupo. Si se mantiene en esa seriedad, empuja lentamente al grupo, uno tras otro, hacia esa seriedad. Entonces tiene el marco en el que una constelación puede discurrir bien.” (2006, p. 216).
La seriedad es, por tanto, lo que en Teoría de Sistemas se denomina una “propiedad emergente” del sistema constituido por los elementos del alineamiento:
“En primer lugar, un sistema funciona como un todo, luego tiene propiedades distintas de las partes que lo componen. Estas propiedades se conocen con el nombre de propiedades emergentes, pues emergendel sistema mientras está en acción.” (O´Connor y McDermott, 1998, p. 30).
En su faceta de foco, “vida-muerte” (representado por “VM”) se coloca detrás de todos los que hemos incluido hasta ahora. Lo ponemos como un elemento único en el que está contenida la dualidad vida-muerte, con lo que tiene de ciclo:
Fig. 6
Desde el punto de vista del facilitador, trabajar dentro del marco creado por este foco requiere un especial reencuadre personal de las propias creencias y sentimientos, ya que a menudo las ideas que tenemos sobre la muerte son negativas:
“Un terapeuta que le tiene miedo a la muerte no puede ayudar. El que teme mirar a la muerte a los ojos, no puede ayudar.” (1999, p. 22).
Por ello, tiene gran fuerza para el facilitador experimentar desde dentro del campo de la vida (más pequeño) el poder del de la muerte (más grande) que nos sustenta:
Fig. 7
Hay una conexión especial entre los focos “vida-muerte” y “lo esencial”. De hecho, el dirigir la atención a la búsqueda de “lo esencial” parece en gran parte la consecuencia de conectar en la mirada y el sentir interiores, simultáneamente, a los demás focos con “vida-muerte”:
Fig. 8
Es esta conexión, con la seriedad que aporta, la que hace que no valga cualquier solución entre las posibles.
El Destino
