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• Profundizar en las acciones políticas de los principales actores involucrados en la construcción de la Unión Europea, así como en el orden de integración de los países
• Analizar el impacto de la formación de la UE en el mundo y en Europa, así como el funcionamiento de los diversos organismos que la conforman
SOBRE 50MINUTOS.ES | Historia
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Seitenzahl: 48
Veröffentlichungsjahr: 2016
Una vez cada cinco años, los ciudadanos europeos están llamados a las urnas para elegir a sus representantes al Parlamento. En general, el nivel de abstención es bastante alto en este tipo de elecciones: las últimas fueron en mayo de 2014 y la abstención media fue del 59%. Esta baja participación en la vida europea se puede explicar, principalmente, por una opacidad en el funcionamiento de la propia Unión. De hecho, su larga historia, marcada por numerosas dilaciones y puestas en marcha sucesivas, hace que la institución sea poco clara para mucha gente.
Sin embargo, la idea original es de lo más simple. Tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), algunos dirigentes desean volver a levantar a una Europa doblegada por combates sanguinarios, evitando que estallen nuevas guerras en su territorio. Según ellos, la solución consiste en unir a los países europeos en un organismo de cooperación. Las élites aprueban el proyecto y llevan a cabo una definición ideológica de Europa, que ven como un conjunto civilizacional católico.
A principios de los años cincuenta surgen las primeras grandes tensiones de la Guerra Fría (1945-1990), al mismo tiempo que el Viejo Continente considera que la integración europea es un medio para encontrar su lugar en un mundo bipolar, donde su imperialismo se desploma y donde el poder mundial se divide entre el Oeste, bajo el dominio estadounidense, y el Este, bajo el dominio ruso. La caída del muro de Berlín (1989) cambia la situación, dejando entrever una posible apertura hacia el Este. Desde ese momento, Europa no es solamente una unión que hace la fuerza, sino que también se convierte en el proyecto de una construcción duradera, que abarca todos los ámbitos posibles para una cooperación internacional. Se realiza una prueba tras otra, y estas abren una vía hasta entonces rechazada sin contemplaciones, la de una especie de federalismo. En este sentido, la transformación de la Comunidad Económica Europea en Unión Europea es elocuente.
Hoy en día, Europa es una construcción con unas bases sólidas, pero no deja de ser cuestionada por algunos partidos, a veces de forma virulenta. Esta dificultad —que aparece a lo largo de toda su historia—, ¿no estaría animada por el miedo de un abandono de la soberanía nacional en provecho de esta cooperación entre Estados europeos?
Los primeros pasos hacia una asociación cada vez más estrecha de las políticas de los Estados europeos se dan nada más acabarse la Segunda Guerra Mundial. Arruinados, devastados y profundamente traumatizados, estos no tienen elección: si quieren plantearse llevar a cabo una reconstrucción, tienen que trabajar codo con codo, animados por los Estados Unidos. Se trata de una importante etapa, ya que la construcción europea no puede contemplarse si no se produce una mejora en las economías y las sociedades.
En los primeros años de posguerra, Europa está deteriorada. La destrucción, visible en la mayoría de Estados beligerantes, ha provocado una caída de los medios de producción, haciendo que muchos productos no estén disponibles y generando un mercado negro importante. A esto se le añade la inflación, que no hace más que acentuar las dificultades económicas que padece el continente. Se tiene que reconstruir todo, pero los medios para hacerlo son escasos.
Fotografía aérea de Colonia tomada en 1945.
Los Estados Unidos quieren ayudar a Europa en esta tarea, no solamente para favorecer la instauración de una paz duradera entre las antiguas potencias combatientes, sino también por razones políticas. El avance de las fuerzas de la URSS en Europa del Este preocupa a Washington y, para contener este avance del comunismo, el presidente americano Harry S. Truman (1884-1972) promueve una política de contención (containment). En esta óptica, desea formar un bloque democrático fuerte en Europa. Finalmente, un restablecimiento económico del continente podría proporcionar a los Estados Unidos socios comerciales para revitalizar la economía mundial. Por consiguiente, la administración Truman prefiere adoptar, el 5 de junio de 1947, el proyecto presentado por el general y secretario de Estado George Marshall (1880-1959) que consiste en ofrecer una ayuda gratuita a los países europeos, a un plan que prevé hacer pagar las reparaciones de guerra a la Alemania vencida.
