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Miguel Ángel es la perfecta encarnación del artista absoluto renacentista, un pintor, escultor, arquitecto y poeta que trabaja incansablemente, dejándose guiar por su tormentosa relación con el arte. Su vida transcurre entre Florencia y Roma, codeándose con comanditarios como los Médici o los papas y realizando para ellos obras monumentales como la tumba de Julio II o los frescos de la Capilla Sixtina en Roma, que recuerdan para siempre la grandiosidad de una época y el poder de un hombre adelantado a su tiempo.
En tan solo 50 minutos te invitamos a descubrir:
• La vida de Miguel Ángel Buonarroti, artista absoluto que comienza a trabajar muy joven para comanditarios de renombre, como los Médici de Florencia o los papas de Roma
• El contexto en el que se inscribe Miguel Ángel, el Renacimiento italiano, un período floreciente para el arte, que vuelve a la antigüedad grecorromana al tiempo que se libera cada vez más del peso de la tradición cristiana
• Las características de sus colosales y monumentales obras, en la frontera entre la tradición y la innovación, como
La creación de Adán,
Moisés o el
Juicio final
SOBRE 50MINUTOS.ES | Arte y literatura
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Seitenzahl: 39
Veröffentlichungsjahr: 2017
Miguel Ángel —escultor, arquitecto, pintor y poeta— es la perfecta encarnación del artista del Renacimiento, polivalente y ávido de curiosidad. Al contrario de lo que ocurre con su gran rival, el pintor Rafael (1483-1520), es un trabajador incansable, solitario y asocial que solo se guía por la tormentosa pasión que siente por el arte.
Protegido desde su juventud por grandes mecenas, desarrolla enseguida un excepcional talento artístico. Durante toda su carrera y de Florencia hasta Roma, este artista absoluto no deja de ceder ante las exigencias de sus comanditarios, aceptando pedidos cada vez más prestigiosos, entre los que destacan la tumba de Julio II o los frescos del techo de la Capilla Sixtina en Roma. Pero Miguel Ángel es un eterno insatisfecho y deja muchas obras inacabadas. Por otra parte, aunque durante sus años de aprendizaje se inicia en la pintura y en la escultura, se dedica hasta el fin de sus días a la arquitectura.
Su estilo colosal y monumental se sitúa en la frontera entre la tradición y la innovación. Aunque durante los primeros años de su vida siente apego por su herencia toscana, se acaba alejando de esta para adaptar sus obras a los principios de la arquitectura y de la escultura grecorromanas, al tiempo que va más allá los cánones de la Antigüedad. El arte de Miguel Ángel, adelantado a su tiempo, es una fuente inagotable de inspiración para las generaciones futuras.
En historia del arte, el Renacimiento italiano se escinde en dos periodos: el quattrocento (siglo XV) y el cinquecento (siglo XVI). El primero está representado por tres importantes artistas: el arquitecto Filippo Brunelleschi (1377-1446), el escultor Donatello (c. 1386-1466) y el pintor Masaccio (1401-c. 1428), a los que también podemos añadir Lorenzo Ghiberti (1378-1455), Paolo Uccello (1397-1475), Piero della Francesca (c. 1416-1492) y Andrea Mantegna (1431-1506). El cinquecento, por su parte, lo encarnan cuatro grandes figuras pluridisciplinares: Bramante (1444-1514), Leonardo da Vinci (1452-1519), Miguel Ángel y Rafael, a los que se suma otro pintor de referencia, Sandro Botticelli (1445-1510). Mientras que la capital artística del quattrocento es indudablemente Florencia, la del cinquecento se sitúa en Roma.
El Renacimiento se caracteriza principalmente por una vuelta a la Antigüedad grecorromana en los planos temático y estético, que aparece como consecuencia de la lectura de los autores clásicos y de los descubrimientos arqueológicos que sacan a la luz obras maestras de la escultura grecorromana (Laocoonte, el Apolo de Belvedere, etc.). Es principalmente la arquitectura la que aplica las teorías de Pitágoras (siglo VI a. C.) y de Vitrubio (siglo I a. C.). Al mismo tiempo, los artistas se liberan cada vez más del peso de la tradición cristiana. En este sentido, dejan de responder solo a los encargos públicos procedentes del poder religioso para ponerse también al servicio de grandes casas aristocráticas y burguesas. Así, ya no solo se pintan temas cristianos, sino también laicos y paganos. Los progresos científicos y técnicos en ámbitos tan variados como las matemáticas, la astronomía, la anatomía o la medicina también tienen repercusiones directas en la producción artística. Además, la invención de la imprenta de tipos móviles por Gutenberg (1397/1400-1468) en los años 1450 permite la difusión de los nuevos conocimientos a través de toda Europa.
Finalmente, doctrinas como el humanismo y el neoplatonismo influyen considerablemente en la arquitectura, la pintura y la escultura. El hombre, considerado el reflejo de Dios sobre la tierra, ocupa a partir de ahora el centro del universo, algo que tiene consecuencias en el mundo del arte. En la pintura, cabe destacar que la moda del retrato sitúa al individuo en el centro de todas las miradas. Así pues, los pintores buscan mostrar con mayor realismo la verdad psicológica y anatómica de la figura humana. Jugando con la luz, con las proporciones y con la perspectiva —que acaba de afinarse—, perfeccionan la representación de las emociones y realzan las formas del cuerpo. Se extiende la representación del desnudo masculino como reflejo de la belleza divina.
Renacimiento y filosofía
