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"Se las lee como si se escuchara una voz en el silencio más blanco: lo que dicen las palabras de los poemas de Alicia Genovese se hace necesario, inevitable como una naturaleza, nos envuelven como la gravedad, nos dicen, dicen lo que diríamos si pudiéramos decir junto con el río y los jardines y las mareas y los brazos y los motores y los amores, el amor, y los días y la muerte. Una poeta enorme nos recrea la lengua, la hacer decir otra vez como si fuera nueva. Salud y larga vida para Alicia Genovese". Gabriela Cabezón Cámara
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Seitenzahl: 29
Veröffentlichungsjahr: 2021
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Alicia Genovese
La contingencia
POESÍA
Gog & Magog ediciones
© 2015, Alicia Genovese © 2004, Gog & Magog ediciones
Diseño de portada: dispares
Fotografía de tapa: Gerardo Dell' Oro
Este libro obtuvo el primer premio del Certamen Internacional de Literatura "Sor Juana Inés de la Cruz 2014" en la categoría Poesía.
ISBN 987-21947-0-X Hecho el depósito que impone la ley [email protected] www.gogymagog.com
Facebook: gogymagog.ediciones
Instagram: @gogymagog
Buenos Aires 2015
1- El espacio vacío
Un autito rojo, trajiste una Maseratti, decías y yo daba vueltas pedaleando la manzana. No es un regalo para nenas, observaban las madres, pero yo era entonces la única hija, la que te miraba extasiada detrás del alambrado: casco y antiparras en la pista del autódromo, héroe de ciencia ficción entre los motores de la largada. Un deseo transmitido en el encofrado del propio devolvía amor. A lo lejos escuchaba el escándalo sonoro y salía a recibirte; trepada a tus hombrones se abrían las puertas de la casa. No era para nenas pero siempre tuve tu permiso. ***** Me llevaste a la escuela, casi de noche en invierno, desde Lavallol a Banfield. Me esperaste en la terminal de micros en Necochea, con el frío de las siete, y en la estación de Lomas los mediodías calurosos de domingo. A los dieciocho para escribir me regalaste la Lettera portátil. Fuiste puntual, el amor quizá sea ese detalle. ***** En la autopista seña de luces y paso de carril a otro más lento. El velocímetro deja de crisparse, prueba una persistencia que no busca trofeos, una meta desafectada; la vida en los afectos debería ser esta calma aceleración. Los neumáticos se despegan y se pegan al asfalto cruzan la ruta en un continuo; calcular distancias, tantear apenas el freno sin brusquedad; tu abrazo ancho eterno continuo. Por el polarizado de los vidrios, palabras nítidas aún: oír, saber por el sonido. Sobre la Panamericana un auto impecable, afinado como para un concierto te homenajea; escucho el motor desde tu oído sin cuentavueltas, el ciclo extenuante de los metales. Conducir es un arte ***** Que el camino te sea propicio rama extendida del afecto, hoy del abrazo, tierra bañada, costa indemne al diario sinsabor que te acompañen armoniosos motores veloces sonoros, en primera a fondo, los seis cilindros devoradores de tu camioneta Ford y seguro va cargada con cajas de comida para jubilados indigentes, con tu reclamo a mediadores que roban el azúcar o el aceite. Tu sentido de justicia es mi fisura, contra mí misma escucho mi defensa. Pedazo de tierra amontonada que se asienta, túmulo sin bronces donde la muerte impone su orden. Que sigas en comisión de fiestas, para el club acarreando parlantes y música bailable, asado y dos claveles obsequiosos para las señoras; manera de dar en la riqueza de lo poco, en la risa donde abrevo, cuerpeada. Cenizas del corazón esta vigilia, tramo adoquinado en la impericia con tu falta.
Prender el fuego y el mundo se achica alrededor. Recuperar quietud
