Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
Este trabajo pretende ocupar el vacío que actualmente existe en la escuela en relación a las expresiones artísticas, y la creatividad plástica en concreto, enfocado fundamentalmente para activar los factores divergentes de la mente. En lugar de centrar la actividad de la enseñanza en abstracciones puras, haremos pensar a los alumnos por medio de imágenes y formas. El pensamiento simbólico, típico de la infancia y también el de nuestros remotos antepasados, es el que ha permitido al hombre ser lo que hoy es. Piaget considera que es fundamental para la maduración orgánica y coherente de la inteligencia. El Abecedario Gráfico es el motor que pone en marcha estos factores divergentes, por la organización y estructuración que permite de la imagen: es un instrumento manejable y original, cuyo éxito viene avalado por la experiencia. La diversidad de metodología que aquí se ofrecen son una ayuda para un enfoque renovador de la enseñanza de la Expresión Plástica.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 131
Veröffentlichungsjahr: 2023
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
PROPUESTAS DIDACTICAS Y METODOLOGICAS
Carmen Díaz
Doctora en Bellas Artes Profesora Titular de Dibujo de la E.U. de Formación del Profesorado de Ciudad Real
NARCEA, S.A. DE EDICIONES MADRID
PROLOGO, de Manuel Parralo
INTRODUCCION
SENTIDO EDUCATIVO DE LA EXPRESION PLASTICA
1. APUNTES SOBRE EDUCACION
Las aportaciones de Piaget
La educación desde una perspectiva vital
El cerebro
Objetivos educativos
2. RELACION ENTRE AMBITO CULTURAL Y ESTRUCTURA MENTAL
El ámbito de las ideas
Pensamiento convergente
Pensamiento divergente y apertura
3. NECESIDAD DE UNA EDUCACION DE LA VISION Y DE LA CREATIVIDAD
Fenómenos naturales
La mente humana
Mecanismos de la visión
Relación visión-creatividad
4. LA ESTRUCTURA DE LA MENTE
El modelo de Guilford
La plantilla de Torrance
Cualidades y valores
Correlaciones
5. EL ABECEDARIO GRAFICO
Etapas de expresión gráfica en el niño
Didáctica de la Expresión Plástica
Signos del Abecedario Gráfico
DIDACTICA Y METODOLOGIA
6. ESTUDIO DE LA FICHA DE EVALUACION
Dos aspectos a evaluar, creatividad y estética
Tabla de signos
7. EVALUACION DE DIBUJOS INFANTILES SEGUN EL ABECEDARIO GRAFICO
Decodificación de dibujos
Otros ejemplos
Ritmos geométricos
8. METODOLOGIA I
Ejercicio 1
Ejercicio 2
Ejercicio 3
Ejercicio 4
Ilustraciones
9. METODOLOGIA II
Criterios evaluativos
Comentario a la evaluación
10. METODOLOGIA III
Criterios evaluativos
11. METODOLOGIA IV
CONCLUSIONES Y BIBLIOGRAFIA
Siento una gran satisfacción al prologar este libro referido a un tema tan apasionante y, por desgracia, tan descuidado como es la expresión artística en el mundo infantil. Con frecuencia podemos observar el empobrecimiento paulatino que experimenta el mundo de las imágenes representadas por el niño. Para evitar esto no basta con la buena voluntad del educador de turno, es necesario disponer de una metodología adecuada que desarrolle y potencie la capacidad creadora de la persona. Sea, por tanto, bien venida una obra que aborda con seriedad este problema.
La presencia constante en el mundo gráfico infantil de unas formas elementales como son: el círculo, el rectángulo, la cruz, etc., muestran hasta qué punto tiene lugar una misma evolución gráfica del signo. La combinación de varias de estas formas básicas dará lugar a una estructura más compleja que se conoce como el “mándala”. En realidad se trata de la división de un círculo en cuadrantes, pero representa una forma muy superior de percepción.
La gran importancia que en el desarrollo y progreso del niño tiene la expresión artística justificaría por sí sola una mayor atención de los programas educativos y un esfuerzo formativo más intenso y generalizado por parte de los educadores. Me consta no obstante, que, como la autora de este libro, hay muchas personas interesadas en investigar y desarrollar métodos de trabajo capaces de fomentar y desarrollar la capacidad creadora del niño, pero desgraciadamente en nuestro país, estos ejemplos ni son tan abundantes ni tan reconocidos como debieran. En un mundo donde imperan sistemas educativos basados únicamente en la adquisición de conocimientos, no es extraño que se descuiden aspectos que son fundamentales para la formación integral de la persona.
MANUEL PARRALO DORADO
Catedrático de Pintura de la Facultad de Bellas Artes de Madrid
El libro que ofrecemos pretende ser un instrumento de trabajo, sencillo y claro, para el maestro en la escuela. Su objetivo es potenciar la creatividad a través de la Expresión Plástica.
Los primeros capítulos están dedicados a mostrar la base conceptual de la metodología que proponemos, desde el punto de vista tanto educacional como antropobiológico: la creatividad con las implicaciones psicológicas e intelectuales que como dimensión humana comporta, la imbricación entre las facultades visuales de la mente y la capacidad creadora, y también, la relación entre pensamiento divergente y ritmo estético.
El esquema de la mente de Guilford es la base de análisis en la que apoyamos todo el planteamiento de este trabajo, puesto que lo que se pretende es potenciar y desarrollar los factores mentales que hoy día se tienen postergados en la escuela, como por ejemplo, el pensamiento divergente (operaciones de orden lejano).
El bloque final está dedicado a la metodología(desde el Abecedario Gráfico, como instrumento esencial, a la ficha de evaluación, con ejercicios, decodificaciones y criterios valorativos) para que el profesor, aun sin ser especialista en el área, pueda cómodamente aplicarla en su clase.
Mi gratitud y reconocimiento a Ma Carmen Pinés y José Luis Mora por las sugerencias y corrección de los borradores que han dado pie a esta obra.
La crisis total en la que se halla inmerso el mundo en la actualidad, toca de lleno el ámbito educativo como sector especialmente imbricado en la dinámica del desarrollo humano. Los avances técnicos y científicos han logrado niveles extraordinarios (viajes por el espacio, paseos por la luna, transplante de órganos, fecundación in vitro, ingeniería genética, macroelectrónica, comunicación vía satélite etc.). Niveles que dejarían atónitos a los novelistas de ciencia ficción de hace un siglo, como Julio Verne. Un siglo es un período de tiempo lo suficientemente distante como para calificar de prehistórico io que hacían los hombres hace cien años.
Un buen ejemplo de ello es la vida en la gran ciudad que requiere de sus habitantes el dominio de un código sofisticado y complejo que por sí mismos no podrían deducir: desde la lectura del plano urbano para la ubicación y desplazamientos; hasta los sistemas de transporte, autobuses; semáforos; controles automáticos de las puertas, escaleras mecánicas, ascensores. Una persona de una tribu primitiva se volvería loca en una capital europea sin un monitor que le instruyese. Los niños desde pequeños, habituados a transitar con los mayores por la ciudad, aprenden con suma facilidad lo que como ámbito cultural les corresponde; a un primitivo acostumbrado al medio natural tan distante de la complejificación tecnológica y con un esquema mental primario como producto de la cultura en la cual vive, le sería imposible saltar de modo rápido la distancia que separa los dos mundos.
El avance evidente en la ciencia y en la técnica, no posee una correspondencia recíproca en orden al comportamiento humano: aparece lo instintivo en lugar de lo racional y hasta se acentúan los rasgos infantiles, produciendo modos diversos de conducta distantes de lo que se podría considerar lógico y maduro desde la perspectiva de un normal desarrollo, tanto de las diferentes individualidades como de la especie misma.
Una causa de esta situación podría atribuirse al hecho de que los grandes avances técnicos que modifican la vida del hombre actual no son producto de una mayoría, sino de individuos o grupos capacitados. Hoy día se observa la tendencia a una cierta democratización de la información y de la cultura, pero el avance se produce allí donde el trabajo se impone con rigor y disciplina.
Los viajes espaciales son un buen exponente de lo que implica la estrecha labor de equipo interdisciplinar y el estudio previo a la realización de un proyecto. A ese rigor y esfuerzo se deben también los logros alcanzados en medicina que con la técnica de transplantes (incluso la implantación de órganos artificiales en el paciente), abre unas perspectivas de longevidad en la especie humana inimaginables hace sólo veinte años.
El dilatado estudio realizado en el campo de las ciencias humanas ha permitido también un mayor y mejor conocimiento del hombre. La psicología y la sociología nos muestran la influencia del medio sobre la vida. La filosofía, la historia y el arte resumen las inquietudes y saberes del hombre desde su aparición sobre la tierra; la proliferación de culturas ofrece una valiosa información para conocer ese extraño animal cultural que él es y desde ella abordar el problema de su educación.
El primer dato elocuente en el pasado evolutivo del hombre lo encontramos en la importancia que los factores visuales han tenido precisamente en su evolución y desarrollo, como medio primario de observación y registro del entorno inmediato. La vista no sólo en el pasado, sino en el presente, es la que remite a la mente de modo directo la información. En el crecimiento del córtex cerebral la visión ha sido la más directamente implicada. Y aun siendo esta tan importante, se la tiene postergada a nivel educativo, no existen planes específicos de educación visual como los hay en el lenguaje o las matemáticas. Piaget ha sido uno de los investigadores que ha aportado datos fundamentales sobre el desarrollo de la inteligencia en el niño y por ser éstos en su mayoría de orden visual y estructural queremos recordar aquí algunos de ellos.
Según Piaget un factor primordial de la inteligencia humana son las conservaciones. En el envite que el niño recibe do mundo ha de aprender a distinguir qué es lo permanente y estable, y qué lo que se modifica y el valor de estas modificaciones.
Una porción de harina antes y después de amasaría con agua sigue siendo la misma harina; un coche puede moverse a gran velocidad o estar detenido pero es el mismo coche; una cuerda puede estar extendida o enrollada pero sigue siendo la misma cuerda. (La observación da paso a la reflexión).
Esas modificaciones aparentes que mantienen algo fijo e inmutable es lo que el niño ha de aprender y son la base de su desarrollo intelectual. Los esquemas mentales que desarrolla a medida que va comprendiendo estos fenómenos le permiten crear sistemas de relación para entender el mundo en el que se encuentra. Aprende a usar la lógica cuando logra ordenar objetos con características afines, tamaños, colores, formas, etc.
La bola de plastilina que al aplastarla adquiere forma de galleta plantea al niño tres tipos de problemas. En primer lugar, la “cantidad” de plastilina que hay tanto en la bola como en la galleta es invariable. En segundo lugar, el “peso” que permanece invariable a pesar de su cambio de forma. Y, por último, el “lugar que ocupa en el espacio” es el mismo como bola que como galleta.
El célebre ejemplo de los vasos de agua es el más significativo en los estudios piagetianos. Un niño ante dos vasos de agua iguales acepta y aprecia su relación de cantidad y volumen, pero si pasamos el agua de uno de ellos a un vaso alto y delgado dirá que la cantidad de agua es mayor en este último, y si ponemos el agua en uno bajo y plano dirá que hay menos cantidad de agua en éste.
Una cinta cortada en trozos será algo diferente a otra cinta igual extendida.
Los ejemplos que usó Piaget para descubrir cómo se iban formando en el niño los sistemas lógicos y en qué edades ocurrían, ha sido una de las grandes aportaciones a la psicología evolutiva.
Lo fundamental para este trabajo es la importancia del sistema perceptivo-visual mediante el cual se van registrando las formas de las cosas y cómo es a través de la visión como se aprende a descubrir los fenómenos y cambios que permiten crearlos sistemas lógicos por deducción; la observación es el medio primario y esencial por el cual accede a través del tiempo al sistema abstracto de pensamiento. (Teoría de la Gestalt sobre la inteligencia).
El hombre es el fenómeno vital más sorprendente que ha producido la naturaleza, la distancia que le separa de su inmediato predecesor el gorila o el chimpancé, dentro de la rama de los póngidos, es kilométrica, comparada con la que éstos mantienen entre sí. En la evolución de la vida y dentro de ella para hacerla posible, la evolución de las especies, constituye en cada “peldaño” ascendente, un salto y un distanciamiento cualitativo de su inmediato predecesor, pero en ningún “peldaño” el “salto” fue tan desorbitado como en el género humano. Abordar la educación desde una perspectiva vital o biológica y reconocer al hombre como máximo exponente de la misma vida supone tener muy en cuenta los mecanismos que la naturaleza emplea en la elaboración y mantenimiento de los seres vivos.
La consecución de un verdadero equilibrio ecológico que ha de pasar necesariamente y desde el mejor punto de vista por un autoexamen de la especie humana, su cultura y sus hábitos, incluidos los intelectuales, es uno de los retos, quizá globalmente el más importante, del hombre moderno. El día en que alcancemos un profundo conocimiento de los mecanismos vitales y los adoptemos en nuestro sistema de vida, habremos logrado una de las metas del desarrollo humano: ser aquello para lo que realmente estamos preparados biológicamente.
El sistema visual es y ha sido durante toda la evolución homínida uno de los factores determinantes del proceso evolutivo.
La pretensión de llevar al hombre por medio de la educación a ser aquello que real y naturalmente puede ser vuelve a plantearse en este proyecto como el eje central, a la luz de la experiencia cotidiana donde observamos que, realmente, se lleva a los muchachos a lo que no son ni desean ser. Aunque el hombre sea el animal con mayor capacidad de adaptación, no debemos abusar de ese factor si queremos una sociedad de individuos preparados, competentes y satisfechos.
Partiendo de la idea de una educación biológica o natural haremos una serie de puntualizaciones previas en las que apoyaremos nuestro proyecto educativo, considerando en primer lugar que el hombre es el ser vivo por antonomasia en el que se concentran y circunscriben los factores vitales en su grado más elevado (tales son los valores del espíritu), y que el conocimiento más importante para él es el de sí mismo.
La idea de que la inteligencia es la última fase en el desarrollo de la vida, y de que el hombre es el representante final del ciclo evolutivo la encontramos en Teilhard de Chardin, pero podemos descubrirla por nosotros mismos a poco que dediquemos una mirada atenta a la evolución, que se inició en la primera célula viva y que tras millones de años de tanteos, fracasos y éxitos “fabricó” el órgano más completo, rico y sorprendente de toda la historia de la evolución: el cerebro humano. No pretendemos polemizar con los que partiendo de filosofías materialistas consideran el azar como único factor en la evolución vital. Hoy día algunas de las hipótesis de Teilhard están probadas en lo referente a la relación existente entre complejificación y capacidad de autonomía y libertad en la escala evolutiva. Su idea de finalidad incluye la libertad del hombre para asumir o rechazar los planes de Dios y la búsqueda de un mejor uso y aprovechamiento de sus facultades mentales. El programa educativo que proponemos está basado en una potenciación de las facultades perceptivo-visuales como parte del desarrollo humano integral.
El cerebro del sapiens como culminación de todo el proceso evolutivo es el órgano más complejo, rico y sorprendente que la vida ha producido; un órgano en el que no sólo están los caracteres propios del sistema vegetativo, sino que va caminando hacia la reflexión, y el pensamiento con el que ha sido capaz de transformar el mundo, e incluso orientar y dirigir su propia evolución y desarrollo. El hombre es, pues, un animal cultural (y el calificativo que le define es precisamente ese), y desde su aparición sobre la tierra ha creado culturas permanentemente, desde la lítica hasta la espacial. La capacidad pensante de su cerebro le permite buscar formas nuevas de vida, con la intencionalidad de darle a esta un sentido cada vez más pleno, aunque a veces, las diferencias culturales pudieran servir de obstáculo para su propio desarrollo en tanto que especie.
Baste considerar en este sentido los problemas por los que atraviesan organizaciones como la ONU, y la UNESCO y que amenazan incluso con su desintegración.
Partiendo de esta realidad, y presuponiendo coherencias parciales en los diferentes grupos culturales, resulta evidente que el cerebro del homo sapiens, prolífico y moldeable, está resultando una barrera para su propio desarrollo. Esta cuestión es lo suficientemente grave e importante como para que intentemos afrontarla a nivel educativo.
Si partimos de que el hombre es el máximo exponente de la evolución
