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En «La mujer que era», Vivian Dragna libera su voz poética con honestidad de fuego y parece incendiar cada recodo de una vida pasada latente en la memoria del cuerpo. Sus versos activan la velocidad del pensamiento, son íntimos en su relación con la piel y especialmente en su autoconciencia. El yo poético explora su propia vulnerabilidad con fiereza, como un ejercicio de reconstrucción que transita tanto lo vital como el extravío, en el cual la palabra directa es detonante y a la vez antídoto.
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Seitenzahl: 36
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Vivian Dragna
@edicionesisladelibros
La mujer que era
Primera edición en Isla de Libros © Vivian Dragna, 2021© Isla de Libros, 2021
Carrera 5, 34-13, AP 101, Bogotá, [email protected]
Dirección editorial: Álvaro Castillo GranadaEdición y producción: Ginett AlarcónLogo Isla de Libros: Zilah RojasRetrato de la autora: Sebastián HeduanDiseño de la cubierta: Nicolás ConsuegraDiseño gráfico: David ArneaudConversión a libro electrónico | eBook conversion: Apex
ISBN 978-958-53107-4-2
Compañía
Edades
Equilibrio inestable
El tiempo no para
Para mí
La mujer que era en 1992
Promesas
Juego
Ale o I
Ale o II
Cuando pase el temblor
Latidos
Canales
Paradiso perduto
Venezia
La mujer que era el primero de enero de 1994
Herencia
Ascensor
Mi núcleo
Granada
Tambaleo
Soledad
Espejo
Mi jaula
A buscar maravillas
Oscuro de luna
Varadero
La oferta es muy grande
Un borrador
Federico
Caída
El mar
Parasite
Flecha
Nada más
Tu doble
R.G.
Tu fuerza
Querido hombre:
Mujer matrix
La bestia
Del otro lado
Tu rock
Boca de sal
Poema inesperado
Balas
Lo que se escurre
Cuestionario
Prueba en el viaje
El cielo
Para mí.Para Junior y Maqui, mi cría, mis mejores poemas.
I think myself into love,and I dream myself out of it.
William Hazlitt
Aún no sé determinarmesi tales sucesosson ilusiones o verdades.
Pedro Calderón de la Barca
Estuve pensando
con quién compartir lo que me queda de vida.
A quién le mostraré mis canas,
mis arrugas, la flacidez.
Se me acabará la sangre,
tendré frío por las noches,
el insomnio será insoportable,
se me achicará el cuerpo,
serán frágiles mis huesos.
Quién querrá hundirse entre mis piernas
cuando ya no consiga gritar.
Estuve pensando
quién me cuidará.
quién me hará reír,
con quién lloraré a mis muertos,
soportaré las tormentas,
los derrumbes,
los naufragios.
Con quién gastaré la ridícula plata
que gané en ridículos trabajos.
Estoy presa en mi edad
soy mi propio límite
y la escritura mi salvación.
Estuve pensando
en los recuerdos que se meten en agujeros y no salen,
en las personas que podría haber sido,
en los libros que quiero escribir.
Me acompañará el susurro infinito del lenguaje.
Esa será mi compañía,
mi calma, mi consuelo.
Seré una palabra, un título.
seré un libro.
Me inventaré joven y fuerte,
hermosa, eterna.
A veces soy una niña sin encanto,
me acurruco en la cama,
tengo miedo a los truenos.
Salto una soga,
juego a las escondidas.
Leo los libros de mi padre.
Otros días me destapo
y ofrezco el cuerpo,
soy hermosa, soy sexy,
tengo las piernas duras,
bótox en los labios,
las tetas bien altas.
A veces crío hijos.
Otras veces soy estudiante,
secretaria o ingeniera.
La cara se arruga,
la cara se tensa.
Cuando los años duelen en la piel,
escribo un testamento.
Si soy velocista,
corro con furia los cien metros.
Quiero casarme,
quiero divorciarme.
Algunos días no sé hablar.
Otros escribo una novela.
Algunos días creo en el amor.
Otros me dedico a negarlo.
Tengo todas las edades.
El amor es un objeto frágil,
lo limpio, lo pulo,
lo hago brillar,
le saco fotos,
vigilo su equilibrio inestable.
El amor tiene sonido a látigo,
a olas gigantes,
es un león que ruge,
un árbol que cae en el bosque.
El amor da calor,
desfigura una cara,
mancha las sábanas,
se refleja en un espejo.
El amor se siente en los ojos,
en los labios, en la lengua,
en la nariz, en los pezones.
El amor es un veneno,
una ametralladora,
es un samurái.
El amor se habla,
se sonríe, se vomita.
Es un grito,
un caballo de carrera.
El amor es un cordón umbilical,
un caracol,
un laberinto.
El amor es una red de pesca,
un mar donde dejar a los muertos.
Es aventura,
también osadía,
es discurso,
un viaje a la luna,
un golpe de dados.
Es cierto,
compré las acciones de esta farsa.
Cuánto me cuesta sobrevivir en la ciudad
—cada mañana—
cuando piso mi futuro cotizado.
Te miro,
muchacho que apareciste en la bruma,
errabundo,
trompo sin dueño.
¿Qué podría ser de nosotros
si mi cabeza no estuviera llena de ratas?
