Las enanas de Átropos - Chloé Delaume - E-Book

Las enanas de Átropos E-Book

Chloé Delaume

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Beschreibung

Chloé es Daphne y Daphne es Chloé; ambas protagonizan este texto fragmentario, autobiográfico y disparatado, donde las consecuencias de la violencia del patriarcado se manifiestan en la alienación y desubjetivación que sufre la autora/narradora, atrapada en una relación ordinaria. Este malestar es la fuerza impulsora de la reconstrucción de su propia identidad: Chloé/Daphne decide abandonar definitivamente su hogar en busca de su lugar dentro un mundo hostil. Opta por la prostitución, convirtiéndose en moneda de cambio como única forma de negociar una alienación tolerable. Siempre al borde entre lo real y lo onírico este libro es un acto de denuncia de las consecuencias del patriarcado tanto en las relaciones como en las instituciones.

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Seitenzahl: 212

Veröffentlichungsjahr: 2024

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Indice

Cubierta

Escalones

Créditos

Chloé Delaume

Míriam Cano

Las enanas de Átropos

Escalones,

20.

Título original: Les Mouflettes d’Atropos

© Chloé Delaume.

Published by arrangement with Trames Agency

Primera edición digital: julio 2024

© de la traducción: Míriam Cano, 2024

© de la presente edición: La Fuga Ediciones, 2024

© de la fotografía del autora: Aude Boyer

© de la ilustración de cubierta: Montse Martín

Corrección: Olga Jornet Vegas

Revisión: Iago Arximiro Gondar Cabanelas - Leticia Clara Cosculluela Viso

Diseño gráfico: Joan Redolad

Maquetación digital: Iago Arximiro Gondar Cabanelas

ISBN: 978-84-128323-3-4

Este libro forma parte del proyecto Cien Años de Humor en la Literatura Europea que cuenta con la financiación de la UE a través del programa Europa Creativa.

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este libro por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, la fotocopia o la grabación sin el permiso expreso de los titulares del copyright.

Todos los derechos reservados:

La fuga ediciones, S.L.

Passatge Pere Calders 7º, 1º 2ª

08015 Barcelona

[email protected]

www.lafugaediciones.es

Chloé Delaume

Versalles 1973

Chloé Delaume es conocida por su importante contribución a la literatura francesa contemporánea. Ha publicado novelas, poemas, ensayos y obras de teatro, explorando las múltiples posibilidades de la expresión literaria. Comprometida con la política y las cuestiones sociales, sus opiniones y posturas se reflejan a menudo en sus obras en las que aborda temas como la desigualdad social, el feminismo y los derechos de la mujer. En 2020 fue galardonada con el prestigioso Prix Médicis..

Míriam Cano

Míriam Cano (Molins de Rei, 1982) es escritora, periodista y traductora. Ha publicado tres libros de poesía, así como cuentos en antologías conjuntas. Como traductora ha llevado al catalán a autores como Albert Camus, Martha Nussbaum, Joana Russ, Maggie Nelson, Lauren Groff o Leonard Cohen. Desde el 2020 codirige la Escuela Bloom de Literatura y Pensamiento, donde imparte seminarios de escritura y lectura.

Chloé Delaume

Las enanas de Átropos

Traducción de Míriam cano

El tapón saltó. Seco. Trayectoria breve. Calcular mentalmente la carga del impacto. Joder. Calcular. Recojo las copias en cinco minutos. Joder. Calcular. No, que yo quiero, pero no tengo la fórmula. La fórmula. Joder. La fórmula. Calcular. Peso por distancia por velocidad al cuadrado. Imposible. Acuérdate. Distancia dividida por velocidad al cubo multiplicada por peso. No es suficiente. Una vez más. Inténtalo. Otra vez. Cuando un cuerpo en movimiento encuentra un cuerpo inmóvil decimos: hay colisión. La fórmula. Un cuerpo perfectamente elástico se opondría a una fuerza de compresión dada una fuerza elástica del mismo valor en el sentido opuesto. Vale, pero. La fórmula. Si llamamos C a la fuerza de compresión y E a la fuerza elástica, la elasticidad se explica por la relación C=E o E/C=1; el valor de la relación es de 15/16 para el cristal, 8/9 para el marfil, 5/9 para el acero. Cuánto para el rencor. No lo sé no estaba indicado. No se calcula el rencor. No. Piensa. Joder. Piensa. Lo busco, pero no existe. Interviene sobre algún lugar. Sobre la masa, el peso, el volumen. El rencor. Estoy segura. El rencor es bastante elástico. No. Apáñatelas sola. Después de todo no fue idea mía.

O sea. Querría saber. quiero. Es importante. Crucial. Calcular la carga del impacto. Joder. Perdona que interrumpa, pero creo que te estás desviando un poco del tema. Esto no es lo que más nos interesa, en el fondo. Es la potencia. La intensidad. El matiz. La calidad del dolor en el momento del impacto. El dolor que brota. Limpio. Que se esparce. Que se filtra a lo largo de los nervios que pasea por las sinapsis que provoca un debate entre las células que trota en el cruce de cada arteria cuando el tapón interrumpe su trayectoria golpeando como por error el cuello del útero.

De entrada. Yo no quería pensar en llegar a aquel punto. En serio. Que sí, de verdad. Y después él ella han ido demasiado lejos. Más allá del arroyo del arbusto del bosque mágico de la gruta del dragón azul de la montaña naranja con sabor a limón de la casa de caramelo de Baba, la bruja buena de la cerca del jardín de Perlimpinpín y luego y luego mira no es culpa mía él ha él ha sido malo entonces el conejo blanco ha corrido hacia Alicia llego tarde ha dicho terriblemente tarde no iremos más al bosque han cortado los laureles.

No. Yo tampoco. Seguro, en realidad. No me lo imaginaba así. Pero a grandes males grandes remedios. Y eso al menos se calcula. Nunca lo había soportado. Bueno, pero eras la única. Una minoría, por lo tanto. Sabía que no nos podíamos fiar. Eras la única y esta es la norma. Era necesario dejarme ejercer mi veto. Con qué derecho. Quién se ha creído que es ahora eres tú en fin eres tú eres tú sí sí eres tú la más paranoica. Yo simplemente soy. simplemente. He dicho. Cada uno que haga su papel. Y vuelve a tu sitio. Es un poco más fácil tú crees no siempre para rechazar la he dicho que a tu sitio.

Él ha él ha él ha dicho que hay muchos amores posibles. Ha hablado de distintas esferas satelitales de las difusiones dispersas complejas y ramificadas. También. Pero yo no creo en eso. Pero ahora en absoluto. Yo tampoco en caso de que le interese a alguien. Él cree que va a marear la perdiz. El faisán. Con sus teorías baratas. Nos toma por tontos. Ya os lo había advertido. Aquí lo tenéis. Es así. Él ha él ha él ha él ha él ha él ha él a tu sitio. Ya lo tenemos. Pero me gustaría tanto saber. Calcular. Joder. Calcular.

Vendetta epidérmica refractaria. Brocados deshilachados y codillos. La pulpa palpita. A veces la cuchilla resbala sobre el sarpullido. Sirope topacio coqueta puritana. La quiero desnudar. La piel se resiste. Ya te había dicho que se tenía que hervir antes. Siempre ayuda. El tejido conjuntivo trata de llevarme la contraria. Pero no puede más. Amarrada al puesto, gime pidiendo un descanso. Estrangulando la decencia que tanta falta le hizo. Sabe que es demasiado tarde. Que escarbaré en ella para encontrar. Hasta encontrar. El motivo está escondido en algún sitio estoy segura. Detrás de un intestino o al doblar una válvula. Hoy hoy es el día en el que finalmente su cuerpo me pertenece por haber deseado demasiado dejarme poseer por él.

Entonces arranco. Lleno el bol con brío cristalización desplazada. Amontono allí los restos de su piel de adulador. Perforaré con escalpelo o cuchillo japonés el secreto saldrá proyectado porque quedará al descubierto, jugoso, espumoso, verde y esta vez lo sabré. El corazón tiene razones escondidas en el ventrículo. Entonces arranco. Despellejo con cebolla el lugar de donde venía el deseo. Oh el pequeño montículo encantador de carnes cortadas. mira la guapa que irá a recogerlos.

Destrozarle el coño a golpe de Veuve Clicquot. Una inauguración de lujo los chin-chin amor mío lame más despacio que el niño duerme y la portera está en la escalera. Sabremos del sabotaje de las torsiones estocásticas. La copa se ha desbordado, brindemos por la grieta.

Es asombroso el efecto del líquido licoroso dorado chispeante sobre la carne viva. No lo habría imaginado. Deberíamos haber sacado la Kodak o la videocámara o sencillamente tomar notas. Para el archivo eso es para el archivo. Porque la lengua pastosa se enreda en palabras muertas. Adjetivos necrófilos sustantivos desgastados. Se dice: al principio fue el Verbo. Sí pero cuál y una vez ha empezado la cosa qué ha hecho. La Papisa sintáctica sale en posición invertida. El mago perturba suspensión sustantivo y después de tanto tiempo no se le ha podido domar. Entonces. Digamos. Archivar joder archivar. Vamos a asegurar, más allá de lo innombrable. En fin, no lo podíamos prever. Crees que son las burbujas o los doce grados los que le dan ese aspecto picoteado. Seguramente se debe poder calcular.

Se rio de mí en enero tus celos me agotan. Voluntarismo sospechoso posesión aniquilante. Habla de ello a menudo como una metástasis fortuita que habría que disecar y después someter a quimio. Otelo de baja costura plumas en la tráquea. No lo puede comprender. No es culpa suya. En el reino de Cleopatra sentimiento anticuado. El aguijón que fibrila la razón y la aorta no tiene buen tono. Hoy se cuentan fabulitas con ínfulas en la barra libertad hedonismo mientras las solteronas y los clínex del cajón se espolvorean con Prozac. El libertino deslizamiento lenitivo liberal Obligación conforme a opa adúltera sobre las partidas del mercado. Sobre el fascismo: el Placer. Santa Alegría impuesta. Y al fondo de los boudoirs grita un esfuerzo más mis buenas ciudadanas. La sodomía en los despachos los lametones del amante la orgía parisina. El placer, bonitas, el placer. Deber de fornicaciones Trabajo-Familia-Patria-Mariscal, porque yo lo valgo. A las Melusinas modernas, la de la extra-patronal y a los Casanovas, la de votar a Balladur. Entonces está claro. No lo puede entender. Le grito febrero mis celos rizoma no son más que una irritación un espasmo interior. Seguramente constitutivo. Integrado al perfil. El homeópata ha dicho: usted es fluórica. Mis codos en ángulo recto un nudo malvado en la garganta y tener frío todo el día y también ese clamor que se despierta de repente y se irradia zumbando en cuanto toca otro. En realidad no puedo hacer nada al respecto. Por qué decir: enfermiza. Por qué querer tratarse. Repite en bucle poujadista tienes que cambiar. Los cangrejos del tribunal reprochan, pero contrólate como uno gruñiría basta, prohibido el infarto a un pobre cardíaco. Es un poco ridículo. No lo puede comprender. Rechazar la compartición: desertar la experiencia en tanto que lujuria en braille los aires alisios del tiempo. Lujuria, se dice: lujuria. Mira, ahí tienes una pequeña porquería católica reaccionaria que garabatea el redil del consenso de moda. La infidelidad que querría evadirse comete, pues, una falta grave que no se puede redimir. Y durante mi ahogo se ríe en el banco estoy en mi derecho tengo la moral de acero. El sufrimiento y el descanso no son fáciles de explicar en apnea. Además nadie me escucha. Nunca. No prestamos atención a los dolores obsoletos. Lo ensordecemos con el canto marcial del intercambio mientras esperamos que un día tenga sentido del ritmo siempre puede servir en caso de hacer un trío.

Entonces, querida señora, qué tipo de sensación produce estar verdaderamente destripada viva. Después el tiempo en que te jactabas de ello. Perfeccionando ingenuamente la imagen. Ablandándola en tu grasa. Mercurocromo y flores del mal crisantemos ocres y Betadine lloriqueando todo el día. No es lo mismo, en esencia. Creo yo. En fin. Me parece. Tus disputas estilísticas. Porque ves, es muy amable hacerse la interesante la astuta la adolescente sublimada la desesperada a lo Rimbaud para que lo que te pica te haga cosquillas y vamos, le garabateamos y le hacemos cosquillas y le ponemos los cuernos a mi barriguilla. Tendríamos que intentar no mezclar las cosas.

Pues bien, parece que tiene un pequeño problema dermatológico, la señora. Un pequeño problema de filtrado. Percibe todo lo que dice. También somatiza una nadería. Pero aquí la vamos a arreglar. Que así sea. Siempre dispuesto a ofrecer mis servicios, yo. Es demasiado simplista hablar de grandes quemadas cuando no se sabe de lo que se habla. Un clásico. Atraer al cabezón la mosca quieta glotona oler el vinagre amor no estoy bien soy muy frágil te necesito tanto tengo pensamientos extraños y me doy miedo a mí misma.

El hombre es insulso. Anda bien. Galopa sobre la Traviata. Los hombres no necesitan mucho. El mío tampoco. Aunque el espécimen estará dotado de un córtex con desarrollo superior. Solamente hacen falta dos papelillos y un sello de dos francos riesgo cero merece la pena la inversión. Gritar de fascinación. Gemir me mojo con lo que haces. Salmodiar al bobo tus textos me han tocado. Este verbo es importante. Qué digo, es ineludible. Evoca lo íntimo la alcoba y la violación. Tocado, cansado, qué decir. A no ser que ya los cuerpos ya se hubieran enredado. Que incluso antes de ver al hombre, la carne ya se hubiera amasado. Que las palabras se hubieran deslizado entre las piernas en tal caso es mejor que te apresures a descartarlo educadamente.

Palabras acostadas en papel. Cabalgata de valquirias. La sintaxis turgente Andrómaca empalada. El silencio es de plata y la cucharilla está más fuera que dentro de la boca. No importa donde haya nacido. Siempre y cuando nos quede la embriaguez. Desde siempre el escritor se ha abalanzado sobre sus lectoras. Les lustra el ego y les vacía los cojones. Cuando llega el correo de la mañana, el buzón se desborda. Mujeres lujuriosas. Forasteras de paso. Toda clase de transferencias. Cartas hasta los topes de palabras trilladas y por lo tanto siempre vivas en contacto con el prepucio. Sus efluvios agrios y húmedos me atascan la nariz con vehemencia. Amazonas bárbaras tierras quemadas al asalto de las vegetaciones. Están alteradas. Las tripas palpitantes y frustradas. Derramadas y beatas, todas coinciden en lo que respecta a la fuerza. Una virilidad grandiosa. El chocho atravesado por el fantasma follador de aquel a quien creen, con un aplomo venéreo, conocer desde siempre.

Seguro. No has derogado la norma en absoluto. Tres unidades. Moiras aparcadas, pies niquelados. Atención ratonera cerca. Exhibición salvadora menstruante. La misiva exponente cataloga la nomenclatura universal de las mujeres sin nadie dentro. El modo de empleo de tus neurosis. La llamada a la felicidad. Me la sé de memoria de memoria la sé, la cantinela. Las estudiantes ambiciosas las jovencitas ávidas de cuarentones ociosos en busca de vaginas vítreas, de la aventura tópica del poeta dentro del sujetador. Aspirantes a musa que vagan bajo mis ventanas y de vez en cuando me hacen preguntas en la esquina del Monoprix y me toman por su señora de la limpieza. La parienta, el genio de Goethe y ya tienes la biografía. Fuiste muy tenaz. Mucho más que la media. Y yo no tengo paciencia, es mi pequeño defecto. La trama del manuscrito estaba un tanto forzada. Tú me inspiras, mi amor, desde que apareciste mi vida es una novela y te la dedico. Los dientes largos sin la ética del castor. Pero no es solamente por eso por lo que te neutralizo. Tienes mucho aguante. Habitualmente se cansan después de volverse a poner la ropa interior. De esto hace ya cuatro meses. Es demasiado para un paso doble. No me gusta la cultura hispánica. Pero sé tocar las castañuelas.

Qué dice la señora al respecto. No entiendo nada. Es normal no tendrías que insistir tanto en los labios, ya estaban allí, bien agrietados. Muy ingenioso. Hagamos entonces como si quisiéramos comunicarnos con. Una imagen. Ella dijo que era: una imagen. Ella también pide: piedad. Lo siento, querida señora. Nunca he tenido sentido de la metáfora. Por eso no estudié Literatura Moderna. Pero la universidad ya no es lo que era. Todo se esfuma. Qué queréis. Es el fin de un mundo. Muy triste. Por qué no responde, la zorra. Te vuelve sorda o qué, que te pelen. Tienes un aparato auditivo que pasa por la epidermis. Vas a responder que sí. que respondas, te he dicho. Es increíble, de verdad. No se puede permitir. Vaya maleducada. responde cuando te hablan, zorra. Me parece que se ha desmayado. Pero bueno vaya chochona. Ya te daré yo problemas. Es que acaso se desmayan las zanahorias cuando las pasan por el pelador. Acaso me derrumbo, yo, ante las Golden.

Dicho esto, cabe reconocer sin embargo que a veces las suplicamos. Las sales. Cuando él coge el tren hacia París y a mí me toma por una gusana estúpida. Cuando se coge dos o tres días al mes para el taumaturgo de vuestras escrófulas supurantes con bubones putrefactos que estallan cadenciosamente contra su bajo vientre que él, a su vez frota y frota y frota, cada uno a su turno contra mi culo inmaculado y siento siento también en mí tu cuerpo vibrante del que brota pus untuoso y fétido como una ampolla madura que nace furtivamente cada vez que me corro en su rabo histéricamente viciado por tu mucosa podrida que se entrelaza en una fatwa Yo, oh mortales, soy bella como un sueño de piedra el ácido clorhídrico corroe el mármol. Pero bueno, en fin, cálmate el ginecólogo ha dicho que no tienes que preocuparte por nada. El Psiquiatra no. Evidentemente. Con lo que toca en cada sesión no hay riesgo alguno de que nos diga que todo es muy agradable pero creo que ha llegado el momento.

Es el momento de ascender. De hacer. Con amor. Obviamente. Prepararse. Hacerse cargo. Cocinar. Alguna cosita para el señor. Con qué podría hacer un buen guiso. Una alegría para el cuerpo, cariño. Es la cerda con patatas. Es invierno, las calorías se queman rápido, ya lo sabes. Que qué son, los trozos crujientes. Seguramente sea el herpes. Estoy bromeando. Un tipo de fritura nueva. Sí, sí es eso. Un tipo de fritura nueva a mi manera. Ningún plato frío es digerible, esta noche improvisamos. La sabiduría popular es blanda en lo que a consejos para cortar la diarrea se refiere. Némesis tiene fuego en el culo y es mucho mejor hirviendo. Las bolitas de sentimentalismo que se enrollan suavemente en el hueco mullido del estómago. No es malo, verdad corazón. Es como un buen guiso de la Champaña. Y he escogido un crianza. No decimos que no a nada. A nada más. Pero no te preocupes, anda. Come, ángel mío, come. Regálate. Te gusta tanto que vas a repetir dos veces. Ya te había avisado de que te ibas a chupar los dedos. Claro que sí, soy toda una cordon bleu. Y tengo imaginación. No te haces una idea. Cabe decir que es importante. Capital. En los vodeviles. El marido la mujer quieren a la ladrona y al cocinero. El marido la mujer en el hogar y la amante en el caldero. Cómo nos reímos a veces, te lo juro.

● ○

Si no vengo este mediodía, a él le apetece pescado. Pero entra en la normalidad. Afortunadamente. Me horroriza tirar cosas. Para esta noche he pensado hacer dos suntuosos escalopes y para mañana, estofado. De chivo expiatorio, que confieso que no es común.

Veréis, yo antes era prostituta. Desde entonces obtuve el Certificado de Aptitud para la Enseñanza Secundaria. Cosas de tener protección social. Tuve la infancia de los huérfanos. No se puede decir que fuera alegre. Tampoco lo es la felicidad, fijaos. Depende de donde provenga el placer. Pero todo eso sigue siendo relativo. Tendría mucho que decir sobre la inocencia aplastada, la falta de amor perforando la úlcera, el eterno retorno suicida, el miedo irracional a los hombres y la influencia del CAC40 sobre el precio del kilo de nabos. Pero me callo. yo. Lo veis. Me impongo el silencio. Y es muy complicado. Rumio mi logorrea sísmica con la aplicación de una charolesa arrastrando cascos a las puertas de los viejos mataderos. Porque hay que ser paciente. Y cuando suene la campana, estaré sentada a la mesa. No les enseñaron el truco. Corsés, tacones de aguja, tijeras envueltas en un pañuelo de seda escondido en el fondo de mi bolso Kelly. Todos tenemos nuestro Hermès. Trismegisto o Saint-Honoré, en función del barrio. Y de los medios que tiene. Son ellos, los que han creado la mujer a su imagen. No se les puede decepcionar. Un rabo se trocea más fácilmente cuando está erecto. No podemos permitir que desconfíen. Nada de suciedad que agite la meninge. Si no, la cojonera ya se quedará fija, como si nada, bajo los calzoncillos largos. Y. Acabaréis agotadas. Estamos hartas de estar arrodilladas. Ya va a hacer dos milenios. Muchas tenemos calambres. Sobre todo porque a mí también me dan hormigueos. Debemos ir a lo esencial sin los aceites perfumados. Tan solo un perfume de extremaunción y parar de parlotear. Su desvirgo por parte de Pierre Paul Jacques o Mohammed en un tren una cueva una basura una tarde de lluvia bajo la luz de la luna debemos saber que no le interesa a nadie señorita mía. Más bien les hace reír. Porque les conviene reírse las mujeres solo valen para tenerles miedo el amor está muerto mi corazón sufre así que vayamos a abortar al hotel me pica la tiroides y los problemas de digestión tomémonos el último Lexomil.

Fíjate en tu error, bonita mía. Aunque sé que todo esto no te interpela. Cabrioleas fatal cabra, despertándote de repente gimiendo más fuerte. De vez en cuando, habrá que dar una prueba de coherencia. No se pisa mi terreno sin terminar en una sopa de repollo. Es una cuestión de principios. Además, aunque nunca os haya lanzado un hechizo, seguro que os habría lanzado alguno. Es tal la situación que no se puede permitir a las mujeres de vuestra especie circular inocentemente. Demasiado imbécil para ser carne de cañón. Sobre ser paté, en cambio, no digo nada. Pero ya verás, amiga mía. Es maravilloso fusionarse en el amor. La Carmañola vibrante de vuestras pieles destrozadas en la pista de los intestinos empieza la danza justo después de la estancia, ved cómo bailamos cálidamente en el fondo de la panza entumecida saltad danzad de amor y como punto de destino, el índigo infinito de los retretes forrados con Pato WC frescor marino besad a quién queráis. Joder qué largo que se hace roer los huesos.

● ○

ESCALOPES AL LIMÓN VERDE

Preparación: 15 min.

Marinado: mínimo 1 hora.

Cocción: 20 min.

Para tres o cuatro personas. Va a ser mucho. Pero no. Os gustaría quedaros a cenar, verdad. A ver a ver dejaos tentar. Ligero y perfumado, como dicen. pues dejemos de discutir por tonterías y comamos. No, pero. Guardemos las formas. Con todos esos niños que se mueren de hambre en África. Qué contentos que estarían los niños que se mueren de hambre en África de comer estos buenos escalopes al limón verde que va a preparar la tita Chloé. ÑamÑam, qué buenos los escalopes. Entonces abrimos la puta cavidad bucal y tragamos y dejamos de gritar de esa manera porque es despectivo. Dices los Codolipranes cuantos se toman. He dicho que paremos bueno pásame el embudo que podamos terminar.

Ingredientes

Dos escalopes grandesDos cucharadas soperas de aceite de oliva

Marinado

Un vaso de zumo de limón verdeUna cucharadita de café de cilantro molidoUna cucharadita de café de comino molidoMedia cucharadita de café de cúrcumaUna cucharada sopera de menta picada

Veréis, es una receta libanesa. Me gusta volver al país culinariamente. Entonces, uy, elijo al azar entre las tradiciones familiares. Podría haber caído en el terrorismo. Pero qué queréis. Las mujeres de bien están hechas para quedarse entre fogones, ya se sabe.

––Cortar los escalopes en tiras de 1,5 cm.

––Preparar el marinado mezclando todos los ingredientes en un cuenco.

––Poner la carne cortada.

––Dejarla macerar al menos una hora en el frigorífico, en un recipiente tapado.

––Remover de vez en cuando.

––Escurrir la carne, reservar el marinado.

––Poner aceite en una sartén.

––Dorar las tiras.

––Volver a poner la carne dentro del jugo, fuera del fuego.

––Remover.

––Volver a poner la carne en la sartén.

Servir acompañado de hummus, dentro de panes de pita con guarnición de ensalada verde, receta que os será comunicada más adelante si sois listos.

● ○

Va a hacer falta comprar otro cuchillo eléctrico. Este no va a tardar en estropearse. Es inquietante constatar cómo una persona amputada recientemente puede no tener apetito. Envolver los huesos con cuidado en papel de aluminio en previsión de un osobucco para el domingo (tenemos invitados).

● ○

Me ha llegado una carta tuya esta mañana. La decimotercera regresa, esta vez es la última. Y siempre es la Única. Se ha encerrado un buen rato en su despacho. O es el único momento. Siempre hace lo mismo. Quered a quién os quiera desde la cuna hasta la tumba. Si has adjuntado una foto, es la era de la contemplación y la gota hugoliana que desborda el orinal nocturno. Desde el fondo de los urinarios, Pandora tiene a veces quimeras empaquetadas que prefiero a otras leyendas más seculares. Cabe pensar que, alguien que se encierra así, durante horas, se está masturbando. La rosa que ella tiene es la rosa morada. Sin duda. Si el papel está intacto es por responsabilidad ecológica. Jo también estoy a favor del reciclaje. El papel usado es perfecto para la caja de arena del gato.

Una vez, lo confieso, babeé yo, no tú y me dejé llevar. Un instinto santa Ana animal. Pero la camisola me queda bien porque lleva unas grandes garras. Es mi hogar. Mi territorio. Entiendes. Además, no soportaba oler tus feromonas. Esto fue hace un mes. Yo estaba al final de la partida. Fue una catástrofe con olor de estragón. Y yo odio los condimentos. Están bien para los dramitas. Él se fue a follarte. De hecho, fui yo la que se subió a las cortinas.

Estaba abandonada. Esa situación me daba miedo. Entonces pierdo la cabeza y la educación. Me he subido la falda. He puesto las bragas en pompa (son muy bonitas de Chantal Thomas las compré de rebajas). Me he agachado bajo el cajón y me he meado en tu boca. Esto me ha aliviado la vejiga y las pulsiones mórbidas. Al menos según el psiquiatra. Me he reído bastante. Era divertido verte. Estabas totalmente deformada. Había pensado hacerlo después de comer espárragos. ¿Cómo nos referimos al ondinismo olfativo premeditado? En fin, no sé dónde. Pero seguramente en algún sitio. Cuando volvió, el siamés se llevó una buena paliza.

Sabes, es culpa tuya. Has puesto el tapón un poco lejos. Por eso te ha perforado el coño. No se debe jugar con fuego. Ni con una descendiente de Pélope. Después uno se deja secuestrar tontamente y termina sus días en una olla a presión. Fíjate que al principio solamente quería degollarte para celebrar el Eid1. Pero soy una buena cristiana. Y él también debe pagar. Porque odio las injusticias. Es que mientras espero ser viuda, soy huérfana. Y de repente no tengo muchos regalos por navidad.

Por lo tanto, cultivo mi sentido de la igualdad. ¡Abajo rosas blancas! Insultáis a nuestros dioses.