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El venezolano vive bajo el signo del sobresalto sin tregua. No es posible evadir una crisis que golpea feroz su salud mental y empuja a la sociedad al límite de la disfuncionalidad. Pero sí pueden –y deben– apuntalar su carácter para resistir los embates de la realidad y salir fortalecidos de cada trance. ¿Tienen los venezolanos fortalezas para semejante desafío? La respuesta es un rotundo "SÍ". Los autores de este libro, oasis de optimismo en medio del desasosiego y del afán de fuerzas negativas por inducir la desesperanza como sino inevitable, ofrecen las claves. Con las herramientas de la psicología positiva, es posible detectar cuáles son las fortalezas del carácter de los venezolanos y potenciarlas como vehículo de bienestar individual y colectivo. Cada tiempo y espacio del accionar cotidiano es una oportunidad para manifestar la gratitud, la pasión, la espiritualidad, el humor y el perdón, materia de la que están hechos los venezolanos pero que los avatares agazapan. Las experiencias sobre la aplicación de la psicología positiva en ámbitos varios de la sociedad venezolana abren ventanas para que el malestar ceda espacios al bienestar, para que la existencia en medio del caos no sea más supervivencia sino vivencia, para reiterar, en definitiva y sin ambages, de que la vida sí vale la pena vivirla.
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Veröffentlichungsjahr: 2016
La Sociedad Venezolana de Psicología Positiva (Soveppos) nos ofrece su tercera publicación, con un lenguaje llano y profundo para invitar al lector a adentrarse en los planteamientos conceptuales y pragmáticos de la psicología positiva. Esta fue actualizada por su fundador Martin Seligman en la llamada teoría del bienestar Perma, acrónimo formado por la iniciales (en inglés) de los elementos que promueven la construcción del bienestar con un eje transversal conformado por las fortalezas del carácter. Una mirada a cada uno de estos elementos del Perma: P (Positive Emotions)/Emociones Positivas, E (Engagement)/Compromiso, R (Relationships)/Relaciones Interpersonales, M (Meaning)/Significado, A (Achievement) Logros, es desarrollada en el bloque titulado «Presentando la psicología positiva como marco de referencia para desarrollar el bienestar» en el primer capítulo, «La teoría del bienestar: una mirada llena de alternativas». Aquí invitamos al lector a hacer una revisión inicial de su aproximación personal a cada una de estos elementos que pueden ser cultivados para la promoción de su bienestar.
El segundo bloque, «La voz de los venezolanos cuando profundizamos en una fortaleza», contiene cinco capítulos en cada uno de los cuales presentamos al lector una conceptualización y disertación inicial de una fortaleza del carácter, de las 24 presentadas por Seligman como eje transversal de su teoría del bienestar Perma. Posteriormente integramos, tal como lo señala el título de este bloque, voces de venezolanos y la manera como piensan, sienten o actúan cada fortaleza. Dos últimos capítulos nos presentan una disertación sobre la potencia de la sinergia entre conocer nuestras fortalezas y utilizarlas con conciencia plena y otra experiencia particular de aprendizaje y difusión de las principales fortalezas del carácter en un grupo de adolescentes caraqueños. Estos capítulos pueden ser leídos en forma independiente ya que cada uno regala al lector una profundización y testimonios en una fortaleza del carácter que puede motivarnos a su lectura en el orden que nos atraiga.
De esta manera ofrecemos inicialmente el capítulo «La gratitud en los venezolanos», por ser la fortaleza mas desarrollada en nuestra gente. En este se destaca que el componente cognitivo de la gratitud, a pesar de presentarse claridad conceptual en los venezolanos entrevistados refiriéndose al reconocimiento de los actos de bondad entre las personas y del bien en el mundo, fue el aspecto menos desarrollado en torno al tema. A diferencia, la creatividad en la expresión de emociones y las manifestaciones conductuales en torno a la gratitud parecieran ser características de la venezolanidad donde anteponemos la emoción y las acciones ante la razón.
El capítulo «El humor como fortaleza del carácter en el venezolano» expone que el venezolano suele ser una persona sociable con una gran capacidad de producir comentarios creativos y espontáneos llenos de humor que nos hacen reírnos de nosotros mismos aun en situaciones exigentes y no especialmente favorables. Una compleja argumentación se presenta sobre el uso del humor, en su esencia paradójica, y su adecuación, siempre acompañada de un «depende», hace un llamado a la moderación para su uso en diferentes contextos.
El capítulo «La pasión armoniosa y obsesiva en los venezolanos» es una invitación a revisar las actividades que nos apasionan en la vida y si la relación con ellas es armoniosa u obsesiva. Cuando la actividad que nos apasiona no interfiere con las otras actividades o roles de la vida, sino todo lo contrario, es complemento de ella, la persona logra alcanzar la fluidez y el pleno bienestar equilibrando todos los aspectos de su vida; es una pasión armoniosa. La forma de relacionarse, y no los diferentes tipos de actividades, pueden realizarse armoniosa u obsesivamente para esconder o evadir algo en la vida, por presiones personales o sociales. Los venezolanos entrevistados evidenciaron, presentándose en una proporción de 50 y 50, que una misma actividad puede convertirse en una pasión armoniosa u obsesiva, lo que confirma la teoría y nos invita a permanecer o aumentar esa mitad que se relaciona en forma armoniosa.
En el capítulo «Espiritualidad y fe: el cultivo del mundo interior» vemos que, como fortaleza, la espiritualidad es una conexión con el universo que nos hace sentirnos como parte de él y va más allá de pertenecer o no a una religión. Los venezolanos, en su mayoría, señalan la oración como la práctica mas frecuente para expresar su espiritualidad. Por su parte los autores nos señalan que existe una amplia variedad de opciones disponibles en la actualidad para expresar la espiritualidad y presentan la meditación y la oración como alternativas, por considerar que son las bases desde donde parten las diferentes tendencias, además de tener mayor influencia entre los practicantes de la sociedad moderna.
Con el capítulo «Perdonar: una experiencia liberadora que lleva al bienestar» cerramos la profundización sobre diferentes fortalezas sabiendo lo difícil y complejo que es el desarrollo de esta. El reto es promover el perdón como una experiencia liberadora que nos permita retomar los problemas del pasado como una influencia que sume, aprendiendo lecciones y no manteniendo limitaciones apegados a sentimientos de rabia, resentimiento, frustración, vergüenza, culpa y miedos; sentimientos que bloquean nuestras posibilidades de sentir serenidad y paz interior. Se presenta una invitación a conocer las creencias que nos mantienen atados al sufrimiento y explorar nuevas miradas con honestidad y valentía para acercarnos cada vez más a tener una relación saludable con nosotros mismos y nuestra historia, para llenarnos de comodidad, satisfacción, paz y serenidad en el presente.
Un capítulo especial titulado «Fortalezas de carácter y mindfulness: sinergia para florecer» desarrolla la idea sobre cómo el conocimiento y uso de las fortalezas del carácter y la práctica de atender plenamente pueden integrarse para promover el bienestar. Reconocer las fortalezas en nosotros mismos y en otros, venciendo la ceguera personal y cultural que nos imprime la negatividad, es el primer paso, que aunado a potenciar la vivencia y aceptación de las emociones y pensamientos presentes (mindfulness o atención plena) puede aumentar nuestro bienestar. Testimonios de practicantes y expertos son combinados para ilustrarnos cómo desarrollar las fortalezas de carácter en práctica atenta y plena.
En el capítulo final de este bloque, «Destacando fortalezas personales de adolescentes caraqueños», presentamos un proyecto desarrollado en conjunto con Unicef (2011), quienes consideran la adolescencia como una época de oportunidades y reconocen la importancia de este período del ciclo vital para formar, proteger y apoyar, a fin de establecer las bases para un futuro más equitativo y próspero. Fortalezas, fluidez, resiliencia, agradecimiento y perdón, como fuentes fundamentales de promoción del bienestar, llenan los testimonios recogidos entre los adolescentes. El proyecto contribuyó, desde un enfoque preventivo, a llevar al debate, en las comunidades, las características positivas del adolescente y su potencial para aportar, con sus fortalezas, la posibilidad de creación de espacios de desarrollo personal y colectivo en sus entornos.
El tercer bloque, titulado «Ciclo vital y contextos de promoción del bienestar: familia, educación y trabajo», contiene cuatro capítulos donde la familia, la escuela y el trabajo son los espacios donde los niños y adultos en todas sus etapas (jóvenes, contemporáneos y mayores) pueden cultivar el bienestar.
En el primer capítulo, «La familia en tres generaciones: la importancia del perdón y la lealtad al fundar los cimientos de nuestra familia nuclear», invitamos al lector a construir su individualidad familiar revisando e integrando, y no negando, sus herencias familiares pasadas, la importancia de la jerarquía parental, la disciplina balanceada con el apego seguro, la presencia, consistencia y monitoreo de las normas y la participación en los rituales familiares y comunitarios implicados en la crianza, combinando estos con la presencia de otros agentes de socialización: internet, globalización, medios de comunicación social y digital. Los recursos y posibilidades de desarrollar una nueva familia nuclear más adaptativa, y más resiliente, dependerán de que integremos procesos de todas las dimensiones: la de los hechos históricos y socioculturales de la familia, la psicológica de sus miembros, la sistémica de las relaciones, los procesos de comunicación, cohesión y flexibilidad, y la ética que realza el poderoso recurso de la lealtad, la confianza, la exoneración, el perdón, la reciprocidad y la generosidad cuando ha habido legados difíciles, vivencias dolorosas, pérdidas inexplicables.
En el capítulo «Psicología positiva en personas mayores: la guía de los valores», presentamos la importancia de las personas mayores en nuestra sociedad y en particular de los distintos roles que cumplen en diferentes ámbitos sociales y culturales en nuestro entorno como los valores y su inserción dentro de las fortalezas humanas trabajadas por la psicología positiva. Los valores derivados del desarrollo moral, las conductas prosociales y la compasión, como uno de los cuatro pilares fundamentales de una buena vida, en conjunto con la resiliencia, el bienestar y el sentido, representan los principales ingredientes de la psicología positiva porque permiten comprender qué es lo esencial de una vida mejor en tiempos buenos y malos tanto para las personas como para la sociedad. La psicología de los valores, entendida como la intersección entre la psicología y la filosofía, promete ser un área substancial de crecimiento, especialmente cuando se evidencian beneficios en el bienestar basado en el desarrollo de las virtudes y el sentido de la vida.
En el capítulo «Escuela positiva: cultivando las fortalezas en el contexto escolar» exponemos la responsabilidad de la escuela de fortalecer los lazos afectivos entre los alumnos y todos los miembros de la comunidad educativa y planteamos que una manera de lograrlo es generar una escuela positiva que sea promotora de las emociones positivas compartidas (alegría, gratitud, serenidad, esperanza, orgullo, diversión, inspiración, sobrecogimiento, amor), tomando las riendas de cuándo y con qué frecuencia sentirlas. La positividad se contagia, las interacciones que se desprenden nos vinculan afectivamente.
En el capítulo final, «Bienestar: trabajo, familia y educación», reflexionamos sobre la relevancia de conocer el perfil de fortalezas como una herramienta de reflexión sobre las características personales y las decisiones en torno a ellas para el cultivo del bienestar en los adultos trabajadores, siendo un reto difícil para muchas personas. De allí desprendemos el papel protagónico de padres y docentes en generar la autorreflexión objetiva, para promover la voluntad de perseguir no ideales, sino la propia naturaleza personal, de entrenar la capacidad de postergación de reforzadores inmediatos con la intensión clara y consciente de perseguir un objetivo crucial para el desarrollo personal, el entrenamiento de la prudencia y la responsabilidad y la habilidad para interactuar con otros, todos estos aspectos que hoy por hoy en nuestro contexto nacional sabemos que tienen un impacto importante en la manifestación del bienestar psicológico del adulto venezolano.
María Elena Garassini
Presidenta de la Sociedad Venezolana de Psicología Positiva
La Sociedad Venezolana de Psicología Positiva (Soveppos) es una de las agrupaciones líderes dentro de la psicología positiva en América Latina. Las fortalezas del venezolano. La promoción del bienestar desde la psicología positiva corresponde a su tercera publicación. Se trata de un libro que, liderado por María Elena Garassini y Celia Camilli, refleja la floreciente ebullición de la psicología positiva en Venezuela. Cuando en Junio de 2012 tuve el honor de ser invitado como expositor internacional al II Congreso Venezolano de Psicología Positiva pude percatarme de la existencia en este país de un grupo de profesionales, académicos e investigadores, la mayoría pertenecientes o vinculados a la Universidad Metropolitana (Unimet), que con inusitado entusiasmo y destacada rigurosidad conceptual y metodológica, no solo difundían y aplicaban los conceptos y aproximaciones de la psicología positiva a distintas áreas, sino que resultaba destacable su esfuerzo e interés por generar conocimiento local en distintos ámbitos del quehacer de los venezolanos.
Las fortalezas del venezolano… es un libro que reúne el trabajo de una veintena de autores que no se quedan en la teoría y en los conceptos abstractos sino que, apoyándose de manera sólida en estos, proyectan su aplicación a situaciones y contextos reales de Venezuela y, en este sentido, este libro constituye un aporte al mejor conocimiento de los venezolanos y sus positivas características. Las fortalezas del venezolano… es un libro que se percibe muy actualizado, ya que en sus diferentes capítulos los autores incorporan los conceptos y modelos más recientes de la psicología positiva acerca de las fortalezas y el bienestar.
La psicología positiva posee varias características que la distinguen de la psicología convencional. Una de ellas es su énfasis en aproximarse, con la mirada de la ciencia empírica, a las situaciones reales que viven y enfrentan las personas, con el fin de contribuir, con conocimientos de calidad, a que florezcan en sus distintos ámbitos. Este libro es un ejemplo de esto, y los lectores encontrarán en él un esfuerzo genuino por mirar, con el lente de la psicología positiva, a los venezolanos reales en el mundo del trabajo, la familia y la escuela, así como en las distintas etapas de su ciclo de vida, desde la niñez, pasando por la adolescencia y hasta la adultez mayor.
Cuando lo predominante y relevante parecen ser los problemas, las debilidades, lo que funciona mal, los conflictos, las penas y pesares de las personas y las sociedades, los autores de este libro ponen su mirada en las virtudes, las fortalezas, en la gratitud y en el perdón, en el humor y la pasión, en la espiritualidad, el significado y la trascendencia, que son los aspectos relevantes que hacen que la vida merezca ser vivida.
La psicología positiva, como aproximación científica al lado luminoso del ser humano, avanza en el mundo producto del esfuerzo colectivo de miles de académicos, investigadores y profesionales que generan conocimientos y promueven la aplicación de estos al mejoramiento de sus comunidades. Los autores de este libro forman parte de este esfuerzo mundial, que convoca a todos quienes desean no solo que las personas atenuemos nuestros problemas sino que produzcamos abundantes frutos poniendo en juego nuestras fortalezas.
Las fortalezas del venezolano… es un sólido y fundamentado aporte que muestra que si se promueve, a través del uso de las fortalezas, la difusión, educación y aplicación de las emociones positivas, del involucramiento, de las relaciones positivas, del significado y del logro, se está contribuyendo a que transitemos por los caminos que conducen al funcionamiento óptimo y al florecimiento de las personas. Y cuando las personas florecen, sostiene Martin E.P. Seligman, fundador del movimiento de la psicología positiva, entonces la salud, la prosperidad y la paz se hacen presente en las sociedades.
Claudio Ibáñez S.
Director Ejecutivo
Instituto Chileno de Psicología Positiva
Presidente
Sociedad Chilena de Psicología Positiva
La excesiva comodidad y bienestar material es perjudicial para el desarrollo de experiencias óptimas. El desarrollo de actividades producto del esfuerzo continuado utilizando nuestras habilidades conduce al disfrute y la calidad de vida.
CSIKZENTMIHALYI, 2009
Los constructos que serán desarrollados en este capítulo están integrados dentro de la teoría del bienestar Perma de la psicología positiva, que representa la actualización realizada por su creador Martin Seligman en 2011, de la cual presentaremos una breve aproximación. Cada uno de los elementos será presentado como una «mirada» para la construcción del bienestar. De esta forma desarrollaremos las emociones positivas, la entrega o compromiso, las relaciones interpersonales, el sentido y los logros. Todos los elementos son una invitación al autoconocimiento y el desarrollo de la mejor versión de nosotros mismos promoviendo la búsqueda y uso consciente de nuestras potencialidades.
La psicología positiva surgió con el propósito de enfatizar las cualidades positivas y el desarrollo del potencial del ser humano con un fundamento científico. En tal sentido Martin Seligman (1), el pionero de este enfoque, dirige sus esfuerzos en el campo de la investigación y postula el modelo de las tres vías, el cual propone que existen tres dimensiones conducentes al bienestar que son la vida placentera, que incluye la experiencia de emociones positivas en el presente, pasado y el futuro, la vida comprometida, que se refiere a la puesta en práctica cotidiana de las fortalezas personales con el fin de generar mayor número de experiencias subjetivas positivas, y la vida significativa, que incluye el sentido vital y el desarrollo de objetivos, que según el autor van más allá de uno mismo.
Lo que distingue a este modelo es que su preocupación fundamental no es la enfermedad mental, sino la salud mental. Asimismo una característica distintiva de la psicología positiva es su marcado carácter científico.
Continuando con su profundización en la explicación del bienestar, Seligman en 2011(2) plantea: «ahora considero que el núcleo de la psicología positiva es el bienestar, que el patrón de oro para medir el bienestar es el crecimiento personal y que el objetivo de la psicología positiva es aumentar dicho crecimiento» (p. 28), y propone que la teoría del bienestar consta de cinco elementos que pasan a constituir los cinco pilares de la psicología positiva y tienen tres propiedades que los caracterizan:
Contribuyen al bienestar
Son buscados por las personas debido al valor intrínseco de estos y no únicamente como un medio para alcanzar alguno de los otros elementos.
Cada uno de estos elementos se definen y se miden de manera independiente entre sí.
En este nuevo planteamiento de Seligman (2), los elementos de la teoría del bienestar y por ende de la psicología positiva se conocen como la teoría del Perma por ser la combinación de la primera letra en inglés de cada uno y son los siguientes:
(Positive Emotions) Emoción Positiva: se corresponde a la vida placentera y es la piedra angular de la teoría del bienestar.
(Engagement) Entrega o Compromiso: siendo un elemento que comprende el uso de las fortalezas y el estado de
fluidez
, que al igual que la emoción positiva es valorado subjetivamente. Corresponde a la vida comprometida.
(Relationships) Relaciones: la psicología positiva tiene como elemento central las relaciones entre los individuos y cómo estas pueden promover el bienestar.
(Meaning) Sentido: relacionado con la experiencia de formar parte y estar al servicio de algo más grande que la propia persona. Este elemento tiene un aspecto subjetivo y otro objetivo. Se corresponde con la vida significativa.
(Achivement) Logros: se fundamenta en el hecho de que los individuos buscan alcanzar el éxito, el desempeño y la ejecución por su valor intrínseco.
En la teoría del Perma las fortalezas humanas son el recurso en términos de rasgo del carácter con valor moral, que junto con nuestros talentos, se pueden poner en práctica para desarrollar el bienestar por medio de cada uno de los cinco elementos que la constituyen. Es por ello que a continuación ampliaremos la mirada, no solo describiendo cada componente, sino también aportando prácticas concretas que pueden favorecer su desarrollo, generando bienestar y florecimiento humano.
Las emociones positivas representan el primer elemento de la nueva teoría y una de las áreas del crecimiento personal, objetivo fundamental de la psicología positiva. Implica vivenciarlas con frecuencia y en la experiencia de tres planos temporales: pasado, presente y futuro (1).
Bárbara Fredrickson (3), la investigadora por excelencia del papel de las emociones positivas y su impacto sobre el bienestar, resalta el valor adaptativo de las mismas y propone su teoría de la ampliación y construcción de emociones positivas, porque sostiene que ello contribuye a: mejorar las relaciones de amistad y amorosas, disminuir los conflictos; aumentar los recursos intelectuales, físicos y sociales; ampliar la mente, pudiendo con ello producir más, construir más tolerancia y generar más creatividad.
Cuando hablamos de diferentes planos temporales se resalta la experiencia de sentir emociones diversas, que desde la perspectiva positiva facilitan una vivencia saludable. Con respeto al pasado, implica apreciar satisfacción, complacencia, realización personal, orgullo y serenidad. Si interpretemos nuestra historia de forma constructiva, podemos convertirla en una experiencia emocionalmente beneficiosa. Fortalezas como la gratitud (4) y el perdón (5) representan vías muy efectivas para construir bienestar con experiencias del pasado.
En relación al presente, las emociones positivas que podemos experimentar se asocian con la alegría, el éxtasis, la tranquilidad, el entusiasmo, la euforia y el placer. Además de la experiencia óptima, de la cual hablaremos más adelante, está la práctica de la atención plena y consciente o mindfulness. Ella promueve la autorregulación emocional, facilita la experiencia emocional positiva y reduce los niveles de estrés aumentando el bienestar (6).
La experiencia emocional positiva, al referirnos al futuro, se asocia a emociones como el optimismo, la esperanza, la fe, la confianza y la seguridad. Decisiones intencionales orientadas a cambiar los pensamientos pesimistas por pensamientos optimistas permiten construir una percepción positiva del futuro, traer más confianza y seguridad (7).
Sonja Lyubomirsky (8) propone seleccionar actividades que nos faciliten la experiencia positiva, considerando que se adecuen a nuestras necesidades, fortalezas y talentos y a nuestro estilo de vida, ya que ello ayudará a tener más éxito en la tarea. Plantea además doce actividades que tienen suficiente respaldo científico y facilitan la variedad necesaria para la adecuación personal.
Ellas son: expresar gratitud, cultivar el optimismo, evitar pensar demasiado y evitar la comparación social, practicar la amabilidad, cuidar las relaciones, desarrollar estrategias para afrontar, aprender a perdonar, hacer más actividades que te atraigan, saborear las alegrías de la vida, comprometerte con objetivos, practicar la religión y la espiritualidad y ocuparte de tu cuerpo.
Todas estas actividades representan maneras que permitirán crear espacios de felicidad en la vida y servirán también para facilitar el desarrollo de las otras cuatro áreas de construcción del bienestar.
Dentro del modelo de bienestar de la psicología positiva Perma (2), la fluidez constituye el elemento llamado engagement o enganche, que implica un buen conocimiento de las fortalezas personales y el uso de las mismas en actividades que impliquen un reto al requerir de su uso óptimo. Desde la psicología positiva, la experiencia óptima que nos permite vivenciar la fluidez o flujo es una sensación que se experimenta mientras realizamos una actividad para la cual somos muy buenos, tenemos el control y el tiempo se pasa volando, se convierte en un sólido elemento para experimentar bienestar siendo promotor de la salud, entendida en la modernidad como «el completo estado de bienestar físico, psicológico y social» (9).
El trabajo, la familia y las instituciones educativas como contextos macro y las relaciones entre las parejas, los amigos, los vecinos, padres-hijos, jefes-empleados, como contextos vinculares cara a cara, son los espacios para experimentar fluidez y cultivar el bienestar.
El flujo supone una sensación que ocurre en tiempo presente mientras sucede un cierto tipo de actividad. Es un estado mental que le ofrece al individuo (self) la oportunidad de desarrollarse y complejizarse a partir de los desafíos que el medio externo le impone al sujeto, dentro de un contexto normado y previsible de acción (10). Cuando se experimenta flujo al realizar una actividad la demanda es concebida en forma positiva y lúdica, razón por la cual se experimenta un «desafío» y no simplemente una «exigencia». El individuo se siente atraído a una actividad porque esta lo reta y sus habilidades concuerdan con lo requerido haciendo que se convierta la misma en un círculo virtuoso reto-demostración de habilidad. Cuando vivimos una experiencia óptima, en el momento en que fluimos, nos sentimos «como pez en el agua», el tiempo pasa volando, estamos enfocados en lo que hacemos, sentimos control sobre la actividad y nos olvidamos de las preocupaciones, nos sentimos capaces y nos gusta que aparezcan retos porque tenemos las habilidades para afrontarlos. Cuando ya la actividad ha finalizado y revivimos la experiencia, sentimos un gran bienestar por los momentos vividos y los logros alcanzados, nos hemos expandido y se ha complejizado nuestra forma de relacionarnos con el mundo. Experimentamos bienestar y estamos más dispuestos a interactuar y ayudar a otros.
Por ello y retomando el planteamiento del creador del concepto de experiencia óptima, Mihaly Csikszentmihalyi (11) señala que cuando una persona adulta compagina las actividades cotidianas, que han sido concebidas socialmente como una obligación (como sería el acto de trabajar), con la expresión de su pasión instintiva y como una forma lúdica de disfrute, logra hacer que dicha actividad adquiera para sí la fuerza de dicha pasión interna y, con ello, la hace socialmente aceptable y deseable su expresión, puesto que se promueve desde lo interno el logro de los deberes y demandas sociales (12).
Conociendo el poder que las actividades de flujo generan en las motivaciones de grupos e individuos, el reto individual y colectivo (a nivel laboral, familiar, vecinal/comunitario y nacional) sería acompañar a cada individuo para que de forma creativa, y usando sus fortalezas, pueda convertir su entorno de acción en un espacio potencial de fluidez y por ende generador de bienestar. Esto puede ayudar a la persona a descubrir y afianzar su vocación individual y visualizar sus posibilidades de contribuir en diferentes grupos y trascender (13).
Csikszentmihalyi (11) nos explica que lo que hacemos durante un día normal puede dividirse en dos o tres clases principales de actividades, señalando las actividades productivas como aquellas que se refieren al trabajo en el caso de adultos o de estudio y formación en caso de niños y adolescentes; la intención de ellas es ganar dinero o formación para la supervivencia y la comodidad. Las actividades de mantenimiento son aquellas que hacemos para mantener la salud, el cuerpo y sus posesiones como la comida, el descanso, arreglarnos, limpiar, cocinar, es decir tareas domésticas, y las actividades de ocio, que como su nombre lo indica, son actividades que se ejecutan en el tiempo libre al margen de lo señalado. A su vez el ocio se divide en ocio pasivo, refiriéndose a actividades como la lectura, ver televisión, y el ocio activo, que se refiere a actividades como practicar deportes, tocar música, hacer ejercicios físicos.
Por otro lado, los hallazgos en cuanto a la preferencia de cada tipo de actividades a nivel mundial (11) y también en Venezuela (14) señalan que las actividades de ocio pasivo como ver televisión, leer un libro superficial no exigen una inversión previa de energía, no requieren habilidades ni concentración que sí son necesarias para las actividades que producen flujo; para estas se requiere una preparación previa antes de que comience a ser placentero, se requiere una energía de activación. Por esto si una persona está demasiado cansada, ansiosa o carece de disciplina para vencer ese obstáculo inicial, tendrá que recurrir a otra actividad más accesible aunque sea menos placentera, razón que lleva a que el ocio pasivo sea el más elegido por la mayoría de adolescentes y adultos. Como una forma de revisar tus fuentes de bienestar puedes preguntarte: ¿experimentas fluidez en las actividades que realizas? ¿Realizas frecuentemente actividades de ocio pasivo o activo? ¿Es el trabajo, catalogado como una actividad productiva, fuente de fluidez para ti?
Desde la teoría del bienestar «los otros» son muy importantes, estando ampliamente demostrado que construir relaciones y lograr que estas sean saludables representa un factor de protección para la salud y la construcción del bienestar.
Investigaciones liderizadas por Lyubomirsky (8) reportan que las personas más felices tienen entre sus patrones de comportamiento y pensamiento invertir tiempo de calidad y fortalecimiento de los vínculos con familiares y amigos. También disfrutan, valoran y practican la colaboración y ayuda a compañeros de trabajo, vecinos y otras personas que lo necesiten. De manera que cultivar la amabilidad, practicar el altruismo, invertir tiempo en conexiones de alta calidad, cuidar las relaciones sociales cercanas o no y aprender a perdonar se constituyen en espacios altamente efectivos para desarrollar relaciones nutritivas.
Por otra parte, la construcción de relaciones interpersonales positivas tiene como proceso subyacente desarrollar estilos de vinculación afectiva funcionales y seguros. Estos facilitan la experiencia emocional positiva, el desarrollo de estrategias de expresión y regulación emocional favorables para el bienestar personal y de las relaciones. También se constituye en un factor de prevención en el consumo de drogas, permite el desarrollo de una mejor imagen de sí mismo y de los demás. El apego seguro se relaciona con la salud mental e implica adquirir competencias que llevan a la armonía y bienestar en las relaciones (15).
Favorecer el bienestar a través del desarrollo de relaciones interpersonales positivas es posible construyendo un amor saludable, teniendo como punto de partida la propia persona para que, desde esa mirada positiva de sí misma, se pueda también construir una percepción positiva de los otros. Desde allí para que podamos amar sanamente y construir sistemas relacionales ricos y disponibles es necesario que seamos conscientes de nuestros sentimientos y actitudes, nos valoremos y aprobemos genuinamente y con amabilidad, abrirnos al encuentro con otras personas confiables y apropiadas, alejarnos de relaciones destructivas y construir nuestro grupo de amistades, preservando la propia serenidad ante todo (15).
Amar o conectarnos sanamente, ayudar a otros, ser amables de forma consciente y variada, cuidar nuestras relaciones, son algunas de las manifestaciones más significativas para la experiencia emocional positiva, contribuyen con el bienestar, lo que se constituye en el objetivo fundamental de la psicología positiva.
Para la teoría del bienestar la vida trascendente tiene un espacio fundamental en la construcción del florecimiento humano. La trascendencia tiene que ver con la consideración de que la vida tiene un propósito que va más allá del propio escenario personal para proyectarse en un objeto de inspiración que haga que la vida tenga sentido, buscando con ello favorecer el bien en otras personas.
Esta experiencia es profundamente gratificante y de gran impacto para el bienestar personal y el de otros, ya que hace del despertar cada día, una experiencia con significado, que anima a seguir adelante, retroalimenta en la sola sensación gratificante de vivir no solo para sí mismo, sino también para el bien de otros.
El sentido o propósito puede renovarse en diferentes momentos de la vida, lo importante es que mantenga la característica de esa doble dirección que va de la esfera personal hacia la esfera del otro y viceversa. Mantiene la inspiración en la vida y hace que esta valga la pena ser vivida.
Las fortalezas humanas son un excelente recurso para mantener un sano propósito en la vida, especialmente las asociadas a la virtud del coraje (valentía, honestidad, perseverancia e ilusión), la virtud de la templanza (perdón, humildad, autocontrol y prudencia) y la virtud de la trascendencia (aprecio por la belleza y la excelencia, gratitud, sentido del humor, esperanza y optimismo, y espiritualidad), las cuales aportan, respectivamente, las herramientas emocionales que exigen la práctica de la voluntad personal para alcanzar metas u objetivos encomiables, a pesar de las dificultades, externas o internas; los recursos de protección de las personas ante los excesos favoreciendo la expresión moderada de necesidades, considerando el momento oportuno para satisfacerlas y el no perjuicio de nadie; y, por último, la fuerza emocional que va más allá de la persona, que contribuye a construir conexiones más elevadas y permanentes con otros, el sentido de la vida, lo divino y el universo (16).
Por otra parte, vivir con un propósito consciente no solo es positivo para sentir la gratificación en el presente, sino también representa un recurso esencial para salir adelante en la adversidad, para construir un significado que sume en experiencia y aprendizaje. Joan Borysenko (17) enfatiza que la vida está llena de posibilidades, de manera que el futuro puede ser esa posibilidad desde el mismo presente convirtiéndonos en él. Propone que explores lo que para ti es importante, identifiques tus cualidades y habilidades, precises las cualidades que necesitas desarrollar, con quién cuentas para recibir un buen consejo o alguna ayuda y quiénes conforman tu red de apoyo. Luego escribir sobre visión y misión de vida que motiva tu vida considerando tus valores. Este es un excelente punto de partida para que puedas precisar el sentido actual que te inspira.
La misma autora también propone que para crear el mejor futuro es importante meditar sobre el propósito de tu vida, lo cual puede ser una forma de conectarte con una inteligencia superior, la de tu entendimiento, para precisar la visión y misión de vida. Seguidamente invita a escribirla a través de afirmaciones que delimiten el centro de tu propia intensión de vida: la visión implica la vida ideal que quieres manifestar y la misión precisa el hacer que decide las oportunidades afines con tu visión y objetivos de vida. Finalmente, sugiere elaborar un tablero de los deseos o collage, donde puedes exponer con imágenes y frases el futuro que deseas construir para ti.
Con esta herramienta cuentas con una mirada amplia que te puede ayudar a dibujar tu futuro posible y vivirlo desde el presente, considerando tu propia realización y la trascendencia de tu bien dirigida al bien de otros.
Para la psicología positiva que busca identificar y describir lo que las personas hacen para alcanzar el bienestar, incorporar el elemento relacionado con los logros permite ampliar la teoría del bienestar y brindar una perspectiva más completa de lo que las personas deciden llevar a cabo no solo por lo que pueden ganar, sino más bien por lo que pueden conseguir a través del propio valor intrínseco que tiene el logro alcanzado (2). Entonces el interés central es estudiar sobre los rasgos del carácter que tienen las personas exitosas o que tienen logros, así como las deficiencias en el carácter que puedan existir en aquellas que fracasan.
Desde esta perspectiva del desarrollo del bienestar, la teoría propone que los logros se alcanzan a través de componentes cognoscitivos o habilidades y elementos asociados al carácter vinculado al esfuerzo personal que se ponga para alcanzarlos. En cuanto a las habilidades explican dos factores: a) la práctica constante ayuda a aprender más rápido e incorporar nuevos y más conocimientos, facilitando que buena parte de las tareas que implique se puedan hacer de forma automática; b) la experticia lograda con la práctica permite que surja la lentitud, necesaria para disponer del tiempo invertido en planificar, recordar, crear e inhibir impulsos, funciones necesarias para atender las complejidades de los nuevos retos. Existe un tercer factor, llamado «ritmo de aprendizaje», que se ha estudiado siempre junto con la cantidad de conocimiento que se tenga, pero del cual se sabe poco sobre cómo aumentarlo.
El tema esencial para comprender el éxito se orienta hacia el papel que juega el carácter asociado al esfuerzo. Este tiene que ver con el tiempo que se dedica a la práctica de una tarea. Seligman (2) señala que el tiempo aumenta el logro multiplicando y aumentando la habilidad y el conocimiento existente. Así mismo resalta el carácter voluntario, consciente y de libre decisión que tiene el esfuerzo, siendo posible su desarrollo con la fuerza de voluntad. Las vías del carácter que propone estudiar para desarrollar el esfuerzo son el autocontrol (fortaleza que favorece protección y mesura, de la virtud de la templanza) y la determinación (puede estar vinculada a todas la fortalezas emocionales de la virtud del coraje, que aportan al carácter la fuerza interior para alcanzar lo que se propone en la vida).
Para cultivar el autocontrol puedes estimular el pensamiento reflexivo, que te ayuda a pensar bien antes de actuar, anticipar posibilidades y dificultades, pudiendo estimar alternativas viables que aumenten la probabilidad del éxito. También puedes practicar la visualización de lo que pretendes alcanzar, lo cual ayuda a mantener el enfoque necesario para seguir adelante.
Por último, con respecto a la determinación se propone primero que desarrolles tu propia motivación, es decir, que te autogestiones tus propios estímulos conductuales y emocionales que mantengan tu inspiración y decisión. Segundo, que desarrolles un sistema de metas y objetivos coherentes entre sí y congruente con tus valores.
Conocer la teoría del bienestar de la psicología positiva puede ser una mirada llena de alternativas tal como lo plantea el título de este capítulo, que pretende ser una invitación para que los lectores realicen un proceso de revisión de sus potencialidades guiados por los elementos del Perma. De esta manera podemos mirar si estamos cultivando y con qué frecuencia emociones positivas al recordar nuestro pasado, al experimentar el presente o al planear nuestro futuro, o si por el contrario estamos rumiando los fracasos del pasado, saboteando las alegrías del presente o desbordando pesimismo con el futuro. De igual forma podemos mirar si conocemos, propiciamos y cuidamos las actividades que nos retan y llegar a convertirlas en compromisos que deriven en experiencias óptimas donde fluimos y obtenemos altos niveles de bienestar que fortalecen nuestra autoestima y son la gasolina para el resto de las actividades diarias. Por otra parte podemos mirar si nuestras relaciones con los otros son seguras, llenas de momentos nutritivos, donde en cada encuentro nos descubrimos y compartimos creciendo cuando aceptamos las diferencias y disfrutamos de las semejanzas, siempre sobre la base de una autoimagen positiva que tiene mucho que dar y que aprender. También podemos mirar la construcción que hemos hecho del significado en nuestras vidas revisando aquello para lo cual hemos trabajado, sacrificado, persistido y termina siendo beneficio para otros, pero tambien infinitamente para nuestro bienestar personal; allí comprendemos profundamente el significado de la palabra legado, aporte, regalo. Finalmente podemos mirar nuestros logros en función del esfuerzo personal y el bienestar que eso nos produce y que están asociados a la práctica constante, la generación de experticia y el desarrollo de dos fortalezas del carácter que son autocontrol y persistencia.
Con esta invitación abierta a viajar por el mundo del autoconocimiento, teniendo como brújula los elementos del Perma de la teoría del bienestar de la psicología positiva, invitamos a nuestros lectores a recorrer el resto de los capítulos de este libro, donde cada uno profundiza y/o propone la promoción de bienestar desde una fortaleza del carécter, un espacio de relación o un ámbito de desarrollo.
1. Seligman, M. (2005). La auténtica felicidad. Barcelona: Ediciones B, S.A.
2. Seligman, M. (2011). La vida que florece. Barcelona: Ediciones B, S.A.
3. Fredrickson, B. (2009). Vida Positiva. Bogotá: Editorial Norma, S.A.
4. Emmons, R.A. (2008). ¡Gracias! De cómo la gratitud puede hacer feliz. España: Ediciones B, S.A.
5. McCullough, M., Rachal, K., Sandage, S., Worthington, E., Brown, S. y Higth, T. (1998). Interpersonal forgiving in close relationships: Theoretical elaboration and measurement. Journal of personality and social Psychology 75, 1.586-1603
6. Blanco, J. y Matheus, R. (2012). Mindfulness (Atención Plena) para el Bienestar. En M. E. Garassini y C. Camilli. (Eds.), La felicidad duradera. Estudios sobre el bienestar en la Psicología Positiva (pp.309-339). Caracas: Editorial Alfa.
7. Seligman, M. (1998). Aprenda Optimismo. Haga la vida una experiencia maravillosa. España: Ediciones Grijalbo.
8. Lyubomirsky, S. (2008). La ciencia de la felicidad. Un método probado para conseguir el bienestar. Barcelona: Ediciones Urano. S. A.
9. OMS (1946). Preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la salud, Conferencia Sanitaria Internacional, Nueva York, junio 19 – julio 22.
10. Garassini, M.E. (2010). Fluidez o experiencia óptima: el mantenimiento del bienestar. En M. E. Garassini y C. Camilli (Comp.) Psicología positiva: Estudios en Venezuela (pp.159-187). Caracas: Sociedad Venezolana de Psicología.
11. Csikszentmihalyi, M. (2007). Aprender a fluir (5ta. Ed). Barcelona: Editorial Kairos S.A.
12. Millán, A. y D’Aubeterre, M.E. (2012). El empleo y el desarrollo de instituciones positivas: una aproximación desde el marco legal, el contexto organizacional y las investigaciones relacionadas con el bienestar. En C. Camilli y M. E. (Comp.) La felicidad duradera. Estudios sobre el bienestar en la psicología positiva. (pp. 255-276). Caracas: Alfa.
13. Rísquez, F. (2005). Conceptos de Psicodinámica. Monte Ávila Editores Latinoamericana, Caracas: Venezuela.
14. Gutiérrez, R. (2013.) Validación de la escala de pasión en una muestra e trabajadores venezolanos. Tesis de Grado no publicada. Universidad Metropolitana, Caracas.
15. Zavarce, P. (2011). Bienestar Psicológico y fortalezas del carácter en adultos con estilos de apego seguro e inseguro. Trabajo de Grado no publicado para optar el título de magíster en Psicología, mención Psicología del Desarrollo Humano. Universidad Central de Venezuela, Caracas.
16. Peterson, C. y Park, N. (2009). El estudio científico de las fortalezas humanas. En C. Vásquez y G. Hervás (Coords.), La Ciencia del Bienestar. Fundamentos de una Psicología Positiva. (pp.181-205). Madrid: Editorial Alianza.
17. Borysenko, J. (2010). Pase lo que pase, no es el fin del mundo. Resiliencia para momentos de crisis. Barcelona: Ediciones Urano, S.A.
Albert Einstein admitió que necesitaba recordarse 100 veces al día que su vida interior y exterior dependía de esfuerzos de otros hombres vivos y muertos.
ROBERT EMMONS
La palabra gratitud deriva del latín «gratus», que significa agradable o grato, y de la palabra «gratia», que significa favor. Según la Real Academia Española (1) la gratitud se refiere al sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera.
Cicerón, uno de los más grandes filósofos de la antigüedad, definió la gratitud como «la madre de todas las virtudes» dado su carácter central para la formación de un ser humano pleno consigo mismo y agradecido con los demás. Para Hildebrand (2), la gratitud resulta ser una de las condiciones o actitudes básicas presentes en el ser humano, dirigidas generalmente hacia Dios o hacia los demás, como una muestra de agradecimiento. El autor relaciona el acto de agradecer con el acto de amar, alabar y glorificar diferenciando a su vez la gratitud hacia Dios y la gratitud hacia los demás; siendo la primera una respuesta determinada por el amor de Dios palpable en los regalos obtenidos por Él; y la segunda como un elevado valor moral de agradecer, efecto de la humildad, de la bondad y de la verdadera libertad.
La gratitud es considerada como la memoria moral de la humanidad, ya que constituye aquello con lo que se construye el tejido social. En caso de que desaparecieran los actos de agradecimiento, se desmoronaría la sociedad ya que la gratitud es necesaria para relacionarse con el prójimo y tener un sentido de grupo (3). También se sostiene que la gratitud es un barómetro moral, al dotar al individuo de una señal afectiva tras percibir que alguien ha actuado favorablemente hacia él. Puede funcionar además como motivador moral, estimulando el comportamiento prosocial y también como reforzador moral del individuo por su conducta previa (4).
Desde el punto de vista de la experiencia personal, la gratitud conduce al individuo a experimentar emociones positivas. Las personas agradecidas son una corriente de aire fresco en un mundo contaminado por la amargura y el descontento. De este modo, mientras las personas agradecidas generalmente son humildes, pues creen tener más de lo que en realidad merecen, las personas desagradecidas tienden a tener un corazón lleno de orgullo, ya que sienten que merecen más de lo que tienen y en todo momento buscan su propia satisfacción (5).
