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"Los chicos ya no leen como antes". ¿Quién no escuchó una y mil veces esa frase hecha? ¿Cuánta verdad hay en ella? Daniela Ottolenghi sostiene que es cierto que los jóvenes y adolescentes no leen como antes, pero su énfasis no está puesto en cuánto se lee sino en cómo se lee. ¿Influencers de lectura? ¿Estantes de biblioteca digitales? ¿Mundiales de escritura? ¿Adolescentes motorizando la industria del libro en papel en plena era digital? Leer se volvió viral es un ensayo necesario para comprender cómo son las prácticas de lectura y escritura en la era de Booktubers, Bookstagrammers y Booktokers que llenan sus anaqueles de Goodreads y prueban escribiendo fanfics en Wattpad y Webtoon (si no entendiste nada de todo esto, ¡este libro es para vos!).
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Seitenzahl: 87
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Ottolenghi, Daniela
Leer se volvió viral : prácticas de lectura y escritura en plataformas digitales / Daniela Ottolenghi. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Tilde Editora, 2022.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-48634-5-4
1. Práctica del Lenguaje. I. Título.
CDD 028.9
© Daniela Ottolenghi, 2022
© Tilde editora, 2022
Diseño de cubierta: Julieta Vela
Maquetación: Adriana Llano
Edición cuidada por Nicolás Scheines
Conversión a formato digital: Libresque
No se permite la reproducción parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión o la transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito del editor. Su infracción está penada por las leyes 11.723 y 25.446 de la República Argentina.
Queda hecho el depósito que marca la Ley 11.723.
Tilde editora
www.tilde-editora.com.ar
Yerbal 356, Ciudad de Buenos Aires
Tilde editora tiene en cuenta las recomendaciones para un lenguaje no sexista. El uso del masculino genérico busca facilitar la lectura. Dejamos expresamente indicado que es nuestra intención incluir a todas las personas desde una perspectiva de géneros amplia.
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A mi mamá y mi papá,
porque el amor por la lectura empezó ahí.
“La tecnología como disparadora de la escritura” y “La escritura multimodal en el aula” son los talleres que Daniela Ottolenghi ha coordinado en Entrepalabras para docentes interesados en enseñar a escribir con los recursos de las TIC. Con la intención de acercar el mundo digital que transitan los jóvenes en su tiempo libre al mundo escolar, ambos cursos invitaban a explorar distintas herramientas que proporcionan las tecnologías para disparar la creatividad en las prácticas de escritura dentro y fuera del aula.
De aquellos talleres, que fueron parte del estudio que viene haciendo Daniela sobre el uso de las tecnologías digitales para comunicarnos, surgió Leer se volvió viral, un libro que desde el título derriba prejuicios sostenidos por cierta mirada nostálgica respecto de un pasado letrado según la cual niños y jóvenes “ya no leen” o, al menos, no lo hacen “como antes”. Si bien la “viralización” de la lectura a través de las redes sociales y con múltiples lenguajes a la que alude ese título no es generalizable —y, como queda claro en el texto, no es exactamente “como antes”—, da cuenta de un número cada vez mayor de adolescentes y jóvenes que promueven leer con diversos propósitos y recursos.
Para desarrollar estas experiencias se presentan plataformas (YouTube, Instagram, TikTok, Goodreads, Storygraph, Twitch, Wattpad, Booknet, Webtoons y otras) y géneros (reseñas audiovisuales, fanfiction, newsletters, podcast, vlogs) que dan forma a unos nuevos modos de leer y escribir. Entre los rasgos que vuelven singulares estos modos se destaca su carácter comunitario: adolescentes y jóvenes integran comunidades para compartir en entornos virtuales —y también físicos— sus expectativas, hábitos y consumos culturales como lectores y escritores.
Dado que, tal como lo demuestra el análisis que se realiza en sus páginas, tanto la lectura como la escritura son prácticas en constante transformación, Leer se volvió viral, además de responder a la demanda de recursos innovadores para la enseñanza, invita a pensar a quienes se interesen por los cambios culturales del siglo XXI acerca de cuáles son, qué funciones cumplen y con qué lenguajes se despliegan, al mismo tiempo que mutan las maneras de leer y escribir de las nuevas generaciones.
Ana María Finocchio
Directora de Entrepalabras/
Escuela de escritura online
www.entrepalabras.org
En mayo de 2022, cuando la curva de contagios de la pandemia de covid-19 todavía no tendía a cero en Argentina, unas mil personas, mayormente jóvenes de entre 13 y 18 años, colmaron la Sala José Hernández de la Feria del Libro. Esperaban expectantes la presencia de otros 22 jóvenes que se dedican a crear contenido para las redes en relación a sus hábitos lectores y de escritura. Estos jóvenes buscan contagiar y compartir la pasión por determinados géneros, autores y sagas, generalmente de literatura extranjera. Se trata de influencers de lectura (Lluch, 2017), que van cooptando una porción de las distintas plataformas y suelen tener varias redes simultáneamente. Cris Alemany, especialista en literatura juvenil y coordinadora de las actividades de la Feria del Libro, incorporó en Argentina el término Bookfluencers, que ya se venía usando en los países angloparlantes principalmente. Con este término intenta englobar todas las facetas de estos lectores: reseñadores, críticos, escritores, creadores de contenido multimedial, mediadores y promotores de lectura.
En 2022 también se realizó el primer Festival de Literatura Joven en la Ciudad de Buenos Aires, que contó nuevamente con la presencia de estos mismos jóvenes influencers. Allí asistieron autores como Pamela Stupia, Anna Franco y Cristian Acevedo; celebridades de las redes como Almendra Veiga, Guadalupe Casta, América Vespucia; y editores como Meli Corbetto, que tradujo y editó las novelas gráficas de Heartstopper para VyR, entre otros.
No solo podemos decir que hay jóvenes que leen, sino que además consumen contenido sobre las prácticas de lectura de otros. Los siguen y comentan en sus distintas redes sociales, confían en sus recomendaciones, participan de clubes de lectura y quieren estar al día con las novedades editoriales. Para algunos, leer literatura está de moda.
Sin embargo, no es solo la lectura lo que aparece en redes y estos eventos: también es el encuentro y el intercambio. Hay un interés por discutir y compartir textos, autores y géneros, pero también el aspecto editorial está presente. Algunos de estos jóvenes influencers se explayan en sus reseñas; no solo dan un puntaje, sino que analizan estilo, personajes, conflictos, y atesoran distintas ediciones de clásicos y contemporáneos por su estética y valor afectivo. Comentan al estilo monólogo, mirando a cámara, a través de videos cortos que permiten las distintas aplicaciones. En general hacen hincapié en sus sensaciones antes, durante y después de la lectura. Los jóvenes no solamente leen, sino que quieren hablar sobre eso que leen.
Las prácticas de lectura y escritura conviven con adolescentes y jóvenes que leen y escriben por sistemas de mensajería, comparten escenas de su vida cotidiana en redes como Twitter o BeReal, comentan en videos de YouTube; sin embargo, no todos leen textos literarios de distinta complejidad con frecuencia. A su vez, acceder a los dispositivos no implica acceder a las mismas prácticas. Por lo tanto, el fenómeno que observamos en las redes de adolescentes y jóvenes comprando y leyendo libros no se puede generalizar. Es un reflejo más de la brecha cultural y digital del país. Hay un grupo de jóvenes que lee y escribe, pero además, están exponiendo constantemente esas prácticas y promoviéndolas como hábitos que generan mucha satisfacción. Es por esta razón que buscamos indagar sobre estas prácticas, explorarlas y adentrarnos en ellas, para que más adolescentes y jóvenes tengan la oportunidad de formar parte de la ecología de medios digitales. ¿Pero qué es eso?
La ecología de los medios puede sintetizarse en una idea básica: las tecnologías –en este caso, las tecnologías de la comunicación, desde la escritura hasta los medios digitales– generan ambientes que afectan a los sujetos que las utilizan (Scolari, 2015, p. 29).
En esto de pensar que los ambientes afectan a los sujetos, o que los influyen, podemos decir que las plataformas y aplicaciones que usamos modelan ciertos comportamientos, al mismo tiempo que como usuarios también podemos adaptar las plataformas a nuestros usos e intereses. YouTube, por ejemplo, no se hizo pensando en que un grupo de jóvenes harían videos comentando libros: la plataforma simplemente habilitó la posibilidad de subir y consumir contenido en formato video. Fueron los usuarios quienes lograron ir configurando tendencias, fenómenos, comunidades alrededor de sus pasiones e intereses, sea la cocina, los videojuegos o el maquillaje. Los jóvenes son los mayores usuarios de internet, sus redes y plataformas. ¿Qué hacen ahí? ¿Qué aprenden? ¿Y de qué manera? Para empezar a desentrañar esto, tenemos que decir que las tecnologías digitales han permitido que podamos expresarnos en más de un modo.
A partir del uso de tecnologías digitales para expresarnos y comunicarnos, aparecieron ya hace tiempo otros lenguajes que amplían, enriquecen y a veces hasta reemplazan la palabra escrita, como por ejemplo las imágenes, emojis, gifs, stickers, memes, videos musicalizados y editados, filtros, por nombrar algunas cosas. Esta forma de construir el significado se conoce como multimodalidad (Jewitt, 2009). Podríamos decir, entonces, que cuando estamos frente a un posteo de Instagram o un video de TikTok o YouTube, nos encontramos con prácticas multimodales; en otras palabras, se combinan múltiples lenguajes. ¿Y por qué es importante saber esto? Porque forma parte de lo que se conoce como alfabetización digital,2 es decir, “la actividad semiótica mediada por tecnologías digitales” (Thorne, 2013, p. 203).
Ampliemos esta definición para comprender mejor de qué se trata. Estar alfabetizado digitalmente implica no solo conocer los aspectos técnicos de los dispositivos tecnológicos, sino sus usos. Estar seguro en las redes, poder comunicar a través de ellas, crear con estas y ser crítico frente a la información que circula. No importan las plataformas o aplicaciones específicas; estas van a cambiar en el tiempo. El foco tiene que estar puesto en las habilidades y competencias que se pueden desarrollar mediante estas herramientas. Sabemos que niños, adolescentes y jóvenes las utilizan, pero no siempre dominan todos sus aspectos. Muchos de ellos tienen que ser enseñados.
