Los límites del Estado -  - E-Book

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El núcleo del libro se establece en torno a la presentación y análisis crítico de la filosofía jurídico-política krausista. Cuenta con dos trabajos que se centran de entrada en los planteamientos del fundador y padre del krausismo y otros cuatro en el krausismo español. El libro se completa con dos interesantísimas aportaciones adicionales sobre la proyección del krausismo en América, y una última sobre la vinculación entre el liberalismo masónico y la formación del Estado laico uruguayo.

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Seitenzahl: 560

Veröffentlichungsjahr: 2020

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PUBLICACIONES

DE LA UNIVERSIDAD PONTIFICIA COMILLAS

MADRID

COLECCIÓN DEL

INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN SOBRE

LIBERALISMO, KRAUSISMO Y MASONERÍA

DIRECTOR:

PEDRO ÁLVAREZ LÁZARO

CODIRECTORA:

DELIA MANZANERO FERNÁNDEZ

N.º 26

PEDIDOS:

PUBLICACIONE DE LA UNIVERSIDAD PONTIFICIA COMILLAS

Universidad Comillas, 5

28049 Madrid

Tel.: 91 734 39 50 - Fax: 91 734 45 70

C.e.: [email protected]

Esta editorial es miembro de la Unión de Editoriales Universitarias Españolas UNE,lo que garantiza la difusión y comercialización de sus publicacionesa nivel nacional e internacional.

© 2020 De los autores

© 2020 Universidad Pontificia Comillas

Este libro se inscribe en el proyecto de investigación del plan nacional I+D+i del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades,con referencia HAR2016-79448-P.

ISBN: 978-84-8468-510-4

Depósito Legal: M-40015-2019

Diseño de cubierta: Belén Recio Godoy

Compuesto y maquetado por Rico Adrados, S.L.

Abad Maluenda, 13-15 bajo • 09005 Burgos

Conversión ebook: Dolphin Tecnologías

Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra está protegido por las leyes, que establecen penas de prisión y multas, además de las correspondientes indemnizaciones por daños y perjuicios, para quienes reprodujeran total o parcialmente el texto de este libro por cualquier procedimiento electrónico o mecánico, incluso fotocopia, grabación magnética, óptica o informática, o cualquier sistema de almacenamiento de información o sistema de recuperación, sin permiso escrito de la Universidad Pontificia Comillas.

ÍNDICE

RELACIÓN DE AUTORES

PRÓLOGO, por Pedro F. Álvarez Lázaro

El fraude de la traducción («Bajo el nombre de Krause»), porJosé Manuel Vázquez-Romero

Las obras de la Humanidad: ciencia, arte y educación en la teoría social de Krause,por Ricardo Pinilla Burgos

El lugar de encuentro entre el liberalismo y el intervencionismo del Estado de bienestar garantista: la teoría del Estado de Krause, por Francisco Querol Fernández

Los límites y la misión social del Estado en el pensamiento jurídico gineriano, por Delia Manzanero Fernández

La laicidad escolar gineriana en el marco de la laicidad masónica, por Pedro F. Álvarez Lázaro

El pensamiento político de Fernando de los Ríos y la crítica del Estado totalitario, por Antolín Sánchez Cuervo

Krausismo y catolicismo conservador ante la reforma social, por Carlos Campo Sánchez

Krausismo en América Latina: liberalismo progresista y armonía social, por Susana Monreal

El krausismo y su influencia ideológica en el Río de la Plata. (1890-1930) el caso del “primer batllismo” y el espejo argentino, por Gerardo Caetano

El liberalismo masónico y su contribución a la formación del Estado laico uruguayo, por Mario Dotta Ostria

“A Enrique, in memoriam”

RELACIÓN DE AUTORES

Pedro F.ÁLVAREZ LÁZARO es profesor ordinario (catedrático) de Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Pontificia Comillas (Madrid) y Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia. Miembro fundador del Instituto de Investigación sobre Liberalismo, Krausismo y Masonería de la universidad mencionada. Ha publicado un centenar de capítulos de libros y artículos históricos, ha dirigido una docena de obras colectivas y es autor de los siguientes libros: Masonería y Librepensamiento en la España de la Restauración (Madrid, 1985); Libero Pensiero e Massoneria dalle origini alla Grande Guerra (Roma, 1991, 2ª ed.); Masonería escuela de formación del ciudadano. La educación interna de los masones españoles en el último tercio del siglo XIX (Madrid, 2018, 5ª ed.); y Páginas de historia masónica (Santa Cruz de Tenerife, 2006).

Carlos CAMPO es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid y doctor en Sociología por la misma universidad. Diploma de Estudios Avanzados en Ciencias Políticas y Sociología por la UNED. Desde 1995 profesor de Sociología de la Educación en el Centro Universitario de Magisterio Escuni, adscrito a la UCM de Madrid. Autor de diversos artículos en revistas especializadas y publicaciones colectivas, entre ellos pueden destacarse sus ensayos: “Los discursos del reformismo social en la España del siglo XIX” (Salamanca, 2011) y “Eduardo Sanz y Escartín: el reformismo de un católico conservador” (Madrid, 2011). Sus líneas de investigación actuales giran en torno al cambio y la reforma social.

Mario DOTTA OSTRIA es licenciado en Historia Contemporánea (Universidad Mayor de la República, Montevideo-Uruguay) y “Magister en Ciencias Humanas-Opción Estudios Migratorios” (Universidad Mayor de la República, Montevideo-Uruguay). Profesor ayudante en la Cátedra de Historia Contemporánea en 1973, fue destituido por la Dictadura entre 1973 y 1985. Posteriormente ha sido profesor asistente (1993) y profesor adjunto (1995). Igualmente ejerció la docencia en Enseñanza Secundaria (Concurso año 1963). Ha publicado numerosos trabajos sobre historia de la masonería, entre ellos los libros Inmigrantes curas y masonesen tiempos del general Máximo Campos (4ª, 2009) y Oligarquías, militares y masones. La guerra contra el Paraguay y la consolidación de las asimetrías regionales (1865-1860) (2ª, 2011).

Gerardo CAETANO es doctor en Historia, Universidad Nacional de La Plata. Profesor titular Grado 5 en la Universidad de la República, en Régimen de Dedicación Total. Investigador Nivel III en el Sistema Nacional de Investigadores del Uruguay. Integrante de la Academia Nacional de Letras y de la Academia Nacional de Ciencias del Uruguay. Miembro correspondiente de la Academia Nacional de Historia Argentina y de la Real Academia Española de la Lengua. Presidente del Consejo Superior de FLACSO. Autor de numerosísimas publicaciones en áreas de su especialidad, por las que ha obtenido varios premios en el país y en el exterior. En relación al tema que desarrolla en esta obra colectiva cabe mencionar sus libros La República batllista (Montevideo, 2011), El Uruguay laico. Matrices y revisiones (Montevideo, 2013) y, en coautoría con R. Geymonat, La secularización uruguaya. (1859-1919). Catolicismo y privatización de lo religioso (Montevideo, 1997).

Delia MANZANERO es profesora de Filosofía en la Universidad Rey Juan Carlos, donde actualmente enseña Ética, Deontología profesional y Basic Legal Principles. Su formación se ha desarrollado en un marco internacional con estancias de investigación en Oxford University, New York University, Birmingham Law School, U. Javeriana de Bogotá y UNAM de México. Manzanero ha desarrollado su investigación dentro del Instituto de Investigación sobre Liberalismo, Krausismo y Masonería de la U. Pontificia Comillas. En la actualidad, es directora de Bajo Palabra. Revista de Filosofía y secretaria de la Asociación de Hispanismo Filosófico. Entre sus últimos libros cabe mencionar la edición crítica con estudio preliminar de Giner de los Ríos, Educador de Rafael Altamira (Analecta, 2015) y la autoría de El legado jurídico y social de Giner (Madrid, 2016).

Susana MONREAL es doctora en Historia por la Universidad Católica de Lovaina/KULeuven. Es profesora titular del Instituto de Historia de la Universidad Católica del Uruguay y miembro activo del Sistema Nacional de Investigadores. Integra el consejo editor de la Red de Estudios de Historia de la Secularización y la Laicidad/Redhisel y es coordinadora para Uruguay del grupo “Religión y política” del Proyecto “Iberconceptos”. Sus líneas de investigación son pensamiento liberal y pensamiento católico; anticlericalismo y antijesuitismo; congregaciones religiosas educadoras en el Cono Sur. Publicó numerosos libros y diversos artículos y capítulos sobre el tema en cuestión. Entre ellos pueden mencionarse su libro Krausismo en el Uruguay. Algunos fundamentos del Estado tutor (Montevideo, 1993) y su reciente ensayo “Rodó, krausismo y krauso-institucionismo: conceptos de “armonía” y “tolerancia” (Montevideo, 2018).

Ricardo PINILLA BURGOS tras licenciarse en Filosofía en la Universidad P. Comillas (1988), amplió sus estudios en la Ludwig-Maximilians-Universität en Munich (1989-1991), realizando su tesis doctoral sobre el pensamiento estético de Karl Christian Friedrich Krause. Ha realizado estancias de investigación en Alemania [Bochum (1994), Munich (2002 ss.), Frankfurt y Dresden (1990, 2013 ss.). Actualmente es director del Departamento de Filosofía y Humanidades en la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Pontificia Comillas, donde imparte docencia desde 1992, y director de la Revista Pensamiento. Miembro fundador del Instituto de Investigación sobre Liberalismo, Krausismo y Masonería, entre sus numerosas publicaciones pueden citarse los libros: El pensamiento estético de Krause (Madrid, 2002) y Krause y las artes (Madrid, 2013).

Francisco QUEROL FERNÁNDEZ es doctor en Filosofía por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid y Máster en Teoría del Derecho por la Katholieke Universiteit Brussel y la Université Saint-Louis, Bélgica. Ha sido coordinador académico del Máster en Relaciones Internacionales del Instituto Universitario Ortega y Gasset en su Programa para Aragón, y Director del Máster Universitario en Liderazgo y Administración Pública de la Universidad San Jorge de Zaragoza. Miembro fundador del Instituto de Investigación sobre Liberalismo, Krausismo y Masonería, entre sus diferentes publicaciones cabe destacar su libro La Filosofía del Derecho de K. Ch. F. Krause. Con un apéndice sobre su proyecto europeísta (Madrid, 2000), y Liderazgo: Hoja de Ruta, (Zaragoza, 2013). Recientemente ha coordinado la obra: Estrategias para la calidad y la regeneración de la democracia (Granada, 2018).

Carlos ANTOLÍN SÁNCHEZ CUERVO es doctor en Filosofía por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid y científico titular el Instituto de Filosofía del CSIC, en donde forma parte del grupo de investigación Filosofía social y política. Es Investigador Principal del proyecto El legado filosófico del exilio español de 1939: razón crítica, identidad y memoria (FFI2016-77009-R), financiado por el MICINN, y autor de más de un centenar de publicaciones sobre filosofía iberoamericana. Entre sus numerosas obras pueden mencionarse la coordinación del libro colectivo Liberalismo y socialismo: cultura y pensamiento político del exilio español de 1939 (Madrid, 2017) y la autoría de El pensamiento krausista de G. Tiberghien (Madrid, 2004) y Krausismo en México (México, 2004).

José Manuel VÁZQUEZ-ROMERO es doctor en Filosofía y profesor titular en la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Pontificia Comillas (Madrid). Miembro fundador del Instituto de Investigación sobre Liberalismo, Krausismo y Masonería de dicha universidad, en la actualidad dirige ese grupo de investigación. Su trayectoria científica concierne preferentemente al estudio de la krausología española, habiendo dirigido varios de proyectos de investigación del plan nacional I+D relativos a ese ámbito. Entre sus publicaciones pueden apuntarse: Tradicionales y moderados ante la difusión de la filosofía krausista en España (Madrid, 1998), Giner de los Ríos y los krausistas alemanes. Correspondencia inédita (Madrid, 2003), en colaboración con el Prof. Enrique M. Ureña, la coedición, con el Prof. Pedro Álvarez Lázaro, de Krause, Giner y la Institución Libre de Enseñanza (Madrid, 2005); o la edición de Francisco Giner de los Ríos. Actualidad de un pensador krausista (Madrid, 2009).

PRÓLOGO

La visión krausista de los límites y las funciones del Estado

Ya ha pasado un lustro desde que falleció en Salamanca el profesor Enrique Menéndez Ureña. El vacío dejado por aquel hombre bueno, sabio y valiente, como lo definió uno de sus más dilectos discípulos, no se ha llenado en absoluto, pero su magisterio sigue vivo en sus publicaciones y, muy señaladamente, en el quehacer científico del equipo que germinó y maduró a su amparo. La obra que ahora prologamos quiere servir de homenaje al Maestro, así, con mayúsculas, en el quinto aniversario de su desaparición, por ello ahonda en algunas de las cuestiones cruciales que planteó y hace un guiño cómplice al horizonte krausista del Cono Sur americano que supo avistar.

El libro Los límites del Estado. Una revisión krausista con proyección en Iberoamérica se enmarca, a su vez, en las actividades de internacionalización del proyecto de investigación Krause y el krausismo del Sexenio democrático. Por iniciativa del equipo de investigadores que lo desarrollan, los días 16 y 17 de octubre de 2018 se celebraron en la Universidad Católica del Uruguay unas jornadas denominadas Los nuevos límites del Estado. Una cuestión poliédrica a revisión desde la perspectiva krausista. El encuentro lo había propiciado una invitación que el Rector de la prestigiosa universidad uruguaya, Dr. Julio Fernández Techera, cursó al IP para organizar algún evento académico en la institución que dirigía. La ocasión la pintan calva y se aprovechó la invitación rectoral para presentar a debate algunos de los resultados del proyecto y para reanudar un camino de colaboración iniciado en el ya lejano 1988 entre los fundadores del «Instituto de Investigación sobre Liberalismo, Krausismo y Masonería» (ILKM) y distinguidos intelectuales y políticos uruguayos interesados por el krausismo1. Durante las jornadas, excelentemente coordinadas por la Dra. Ana Ribeiro, directora del Instituto de Historia de la universidad montevideana, y por el Dr. Francisco Querol, antiguo miembro del ILKM residente en España, se debatieron un conjunto de ponencias que constituyen la parte medular del libro. Casi sin solución de continuidad, algunos otros krausólogos españoles ausentes en Montevideo pero pertenecientes al círculo más estrecho de discípulos del prof. Ureña, enviaron valiosas colaboraciones para enriquecer el libro en señal de pleitesía al maestro homenajeado.

La publicación por parte Ureña de su artículo “El fraude de Sanz del Río o la verdad sobre su «Ideal de la Humanidad»”(Pensamiento 44, 1988, pp. 25-47), donde comunicaba el descubrimiento de que el Ideal de la Humanidad, reputado de “… libro de horas de varias generaciones españolas”2, no era, ni una traducción, ni una adaptación de la obra krauseana Das Urbild der Menschheit (1811), sino la traducción de un artículo aparecido en una revista editada por el filósofo alemán3, alteró radicalmente lo que él mismo llamó el estado de la cuestión krausológica. Se despachaba concluyentemente toda la trama interpretativa tejida en torno a la vindicación de la originalidad castiza de la presunta adaptación o asimilación del krausismo alemán; no obstante, ello no conllevó, como algunos temieron, conducir a la krausología española a una vía muerta en la que su relevancia cultural quedase varada, sino, más bien, como el historiador ponía de relieve, urgía a indagar en las fuentes primarias alemanas y abría una nueva perspectiva, que él denominaba perspectiva universalista. Y la quiso denominar así, “tanto por las consecuencias que se derivan de que nuestro krausismo no constituya un fenómeno tan específicamente español como se había pensado, como por las consecuencias que se derivan de la relación que guarda el Ideal de la Humanidad español con la filosofía masónica de Krause”4.

En la estela de esa nueva perspectiva abierta, europeísta o universalista, los investigadores congregados en torno a Ureña en el «Instituto de Investigación sobre Liberalismo, Krausismo y Masonería» (ILKM), en la actualidad «Grupo de Investigación sobre Liberalismo, Krausismo y Masonería», con sede en la Universidad P. Comillas de Madrid, han publicado numerosos y excelentes trabajos, muchos de ellos vinculados a distintos proyectos de sucesivos planes nacionales I+D, relativos tanto al krausismo alemán como al krausismo español5. También en esa estela se inscribe el presente libro, marcado por el marchamo metodológico inaugurado por Ureña. No en vano, el primer ensayo, una sugerente reflexión filosófica del profesor Vázquez-Romero, vuelve sobre “El fraude de Sanz del Río o la verdad sobre su «Ideal de la Humanidad»” para abordar, a propósito de ese asunto, y muy a propósito, cómo la traducción, lejos de ser un dispositivo de relevo del sentido, complica al propio sentido, desde el correspondiente a la autoría hasta el del contexto, desde el del origen hasta el de la difusión, desde el del nacionalismo hasta el del universalismo.

El nudo gordiano del libro se establece en tormo a la presentación y análisis crítico de la filosofía jurídico-política krausista. Pautados por la metodología ureñiana de acudir siempre a las fuentes primarias, dos trabajos se centran de entrada en los planteamientos del fundador y padre del krausismo y otros cuatro en el krausismo español. El libro se completa con dos interesantísimas aportaciones adicionales sobre la proyección del krausismo en América, y una postrera sobre la vinculación entre el liberalismo masónico y la formación del Estado laico uruguayo.

El profesor Pinilla, basándose esencialmente en varios tratados krauseanos capitales, pero especialmente en Das Urbild der Menschheit. Ein Versuch, obra filosófico-social cumbre del genio de Eisemberg y donde se despliega todo un organigrama del ideal al que tiende la sociedad humana a lo largo de su historia, acomete la ardua empresa de estudiar el tema central de la “ciencia, el arte y la educación como obras fundamentales de la Humanidad”. A lo largo del extenso trabajo se va presentando la teoría krauseana de la sociedad, con todo su complejo sistema de sociedades, “alianzas” y obras, y proyecta una Humanidad abierta a la verdad y a la creación. Desde el primer momento pone de relieve y explica con suma claridad, algo que se agradece, la singularidad del concepto krauseano de Humanidad, de gran calado metafísico y que hunde su raíz en el sistema del panenteísmo. El relato se adentra posteriormente en la teoría del filósofo turingio sobre el conocimiento humano y la ciencia, que implican verdad, libertad y cooperación, en el hacer y la creatividad humana como arte en toda su amplitud, y en la educación siempre acogida en un horizonte de autoformación plural y armónica de todos los hombres y mujeres en relación con la naturaleza y abiertos a la trascendencia. El profesor Pinilla no deja de advertir, con sobrada razón, que la indagación krauseana de la fuerza social y emancipadora del saber y la creación artística brinda sin duda, aún hoy, claves para ahondar en la vida en común y en el destino de la humanidad en el marco de un ideal educativo, a la vez integrador y crítico.

El segundo ensayo sobre Krause, por la naturaleza del asunto que afronta, es nuclear en un libro que se titula Los límites del Estado, pues sus aportaciones son cruciales para comprender la Filosofía krauseana acerca del sentido del derecho y el papel del Estado. El doctor Francisco Querol, especialista consumado en la cuestión6, disecciona el discurso jurídico del filósofo turingio, al que no duda en otorgar una candente actualidad, que sitúa al Estado en el lugar de encuentro entre el laissez faire, laissez passer del liberalismo y el intervencionismo del Estado de bienestar garantista. La teoría krauseana, resume Querol, “supo ver con una clarividencia inusual para su época, y adelantándose a lo que hoy en día son supuestos generalmente aceptados en los estados sociales de derecho, la inevitable intervención asistencial del Estado y el papel regulador del derecho ante las desigualdades y desequilibrios individuales como única garantía en la consecución real de los derechos y libertades de los ciudadanos”. La visión precursora de Krause, avisa con agudeza el autor, se hace especialmente evidente tanto en su inteligente concepción de las relaciones individuo-Estado, como en su teoría de la sociedad.

Este denso ensayo muestra también de manera fehaciente cómo la filosofía krauseana eliminaba la barrera existente entre moralidad y legalidad, rompía moldes en la definición de sujeto de derecho y de capacidad jurídica (proponiendo una concepción correccionalista del derecho penal muy novedosa), descargaba sobre la legalidad la responsabilidad de establecer las bases de la igualdad y equidad social, y hasta defendía vehementemente los derechos de los animales y de la naturaleza…. Es conmovedor descubrir que las tesis que Krause sostuvo podrían estar en los orígenes de lo que actualmente llamamos derechos de tercera y cuarta generaciones. Algunas de estas propuestas no sólo son sorprendentemente innovadoras para su tiempo, sino que continúan siendo avanzadas en la actualidad.

Y sin solución de continuidad, y enlazando temáticamente con los anteriores trabajos, “Los límites y la misión social del Estado en el pensamiento jurídico gineriano” urga en aspectos esenciales de la teoría jurídico-política sostenida por el emblemático D. Francisco Giner de los Ríos y por algunos de los más conspicuos krausistas españoles. La profesora Delia Manzanero, gran especialista también en la temática que trata7, parte de la idea básica que preside todo el planteamiento jurídico de Giner, la de tender a establecer un Estado universal humano, verdadero Estado internacional, órgano de un derecho cosmopolítico, a cuya realización tiende incesantemente la historia, para cuestionar el término político de “límite” utilizado vacía y negativamente por el liberalismo abstracto para fijar el modelo del Estado nacional. Giner, que sitúa la sociedad como “elemento nuclear e intermedio entre el Estado y el individuo, cuya autonomía encuentra en el concepto de selfgovernment su mejor expresión”, prefiere centrarse positivamente en los fines que únicamente el Estado puede realizar y reflexionar sobre la naturaleza de una posible ley basada en la soberanía del individuo, de las asociaciones y de la misma sociedad. Como también destaca la profesora Manzanero, el maestro de Ronda, al igual que el filósofo de Eisenberg, no reduce la misión del Estado a fijar normas y a reprimir las trasgresiones de esas normas, sino que “postula un liberalismo de raíz ética que pugna por reintegrar el derecho a su pleno valor humano; un sistema jurídico forjado al calor de unos ideales básicos de respeto a la dignidad del ser humano por encima de cualquier otra consideración”. Por ello, la noción del bien común, fundamentada en los derechos humanos, es la que debe regular el poder estatal y sentar las bases de un modelo de referencia para el Derecho Internacional humanitario.

La filosofía del derecho constituye, pues, una de las áreas clave del pensamiento gineriano, pero tal vez fue la esfera educativa la que otorgó mayor notoriedad y permanencia histórica al fundador de la Institución Libre de Enseñanza. En total sintonía con la reflexión pedagógica de Krause, Giner meditó lúcidamente sobre educación y enseñanza y terció en la cuestión del laicismo escolar, un asunto muy candente en su tiempo, de enorme resonancia en el debate político de países de tradición católica y con drásticas consecuencias en la legislación secularizante de algunos de ellos. La fragmentada masonería europea decimonónica, que Giner rechazaba institucionalmente pero cuya influencia filosófica recibía a través, entre otros cauces, del Urbild der Menschheit 8, participaba también de este debate y, al igual que la sociedad profana, hacía gala de una considerable diversidad conceptual. De hecho, la fuerte división que existía en el seno de la masonería continental europea se reflejaba en los distintos modos de entender la naturaleza de la laicidad educativa. En este contexto, resulta muy interesante analizar la laicidad gineriana, porque a partir de esta cuestión práctica, que no se había problematizado todavía en tiempos de Krause, se mostraba la vigencia que mantenía el esquema armónico que el krausismo había trazado entre las alianzas del derecho, de la religión y de la educación, es decir entre su filosofía político-jurídica, su concepción teológica y su teoría educativa. Así, como se muestra en el capítulo “La laicidad escolar gineriana en el marco de la laicidad masónica”, Giner se mantuvo dentro de la más pura ortodoxia krausista, que no por casualidad coincidía con la tradición masónica anglosajona que provenía de las decisivas Constituciones de Anderson; criticó la enseñanza dogmático-confesional, porque conducía a favorecer la desunión y las divisiones;y también censuró la escuela neutra,porque, a la vista de los graves inconvenientes que había suscitado la ley de Instrucción primaria de 28 de marzo de 1882 en Francia, convertía la educación en una obra exclusivamente militante y sectaria. A partir de una fundamentación estrictamente krausista, el fundador de la Institución Libre de Enseñanza acuñó el término clave de tolerancia positiva, entendiendo por tal el cultivo en el aula de una enseñanza religiosa, “no escéptica e indiferente, sino de simpatía hacia todos los cultos y creencias…, encaminadas todas a satisfacer… una tendencia inmortal del espíritu humano”.

D. Francisco Giner dispuso de insignes continuadores que mantuvieron en el tiempo la filosofía krausista. Entre ellos se encontraba su sobrino Fernando de los Ríos Urruti, oriundo también de Ronda. Abundando en esta continuidad generacional, el Dr. Sánchez Cuervo no duda en considerar el tratado de D. Fernando, El sentido humanista del socialismo (1926), como es el libro más representativo del pensamiento político krauso-institucionista posterior a la obra de Giner de los Ríos. Este tratado político-social propone una suerte de socialismo humanista, de carácter reformista y no revolucionario, y puede considerarse un buen ejemplo de cómo el krausismo admite leerse legítimamente con ojos socialdemócratas. En él se perfilaban de hecho “algunos contenidos esenciales de ese espacio difuso, alternativo tanto al socialismo revolucionario y al marxismo determinista como al capitalismo liberal, en clara sintonía con el asociacionismo de inspiración krausista…”. Basándose en la obra de Fernando de los Ríos, en su inspirador artículo Sánchez Cuervo se adentra en la crítica krauso-institucionista a los estados totalitarios que irrumpen en el periodo de entreguerras. Así, el krausismo dirige unos ojos inquisitivos sobre horizonte determinado por las nuevas dictaduras absolutistas, en el que “la gran preocupación ya no será la reforma de las conciencias y las instituciones, las costumbres y las leyes, las ideas y las creencias, sino la salvación misma del hombre, si es que no su re-invención”. En su análisis de la crítica de Fernando de los Ríos al modelo de Estado sin límites, Sánchez Cuervo adelanta en un párrafo sintético muy sustancioso los dos pilares genealógicos de los totalitarismos, que luego desarrollará en el resto de su novedoso ensayo: “En primer lugar, su arraigo en la racionalidad moderna, especialmente en el concepto de soberanía, la cual se proyectará globalmente a través del capitalismo naciente y encontrará campos discursivos novedosos en la geopolítica, para desembocar finalmente en el expansionismo nazi-fascista; en segundo lugar, su vocación nacionalista, indispensable para desarrollar, legitimar y consumar dicha soberanía, desde el romanticismo de comienzos del XIX hasta los movimientos de masas actuales. Si lo primero nos remite a los ámbitos de la razón y la voluntad, lo segundo lo hace al de la emoción y el sentimiento”. Evidentemente, estas reflexiones no pierden vigencia y ayudan a diagnosticar los abruptos movimientos populistas y nacionalistas que en los tiempos actuales emergen altivamente en la sociedad española e internacional.

El bloque centrado en España se cierra con un original trabajo, de registro muy distinto y complementario al de sus predecesores, dedicado a analizar la común participación del krausismo y del catolicismo conservador en la reforma social de la España del primer tercio del siglo pasado. Es muy oportuno, como acertadamente hace su autor, el profesor Carlos Campo, sacar a la luz las coincidencias que se produjeron entre ambos movimientos, a pesar del agresivo enfrentamiento institucional que mantuvieron entre ellos derivado de su distinta comprensión del individuo y de la sociedad. En un ajustado análisis, a lo largo del ensayo se especifican los puntos de encuentro y de desencuentro que marcaron las filias y fobias forjadas entre el catolicismo social y el krausismo: por un lado, ambos compartían el trasfondo filosófico de un organicismo social armónico, de carácter más metafísico y ético que propiamente biologicista, y fueron abundantes los colectivos y las asociaciones, como el Instituto de Reformas Sociales o la Sección Española de la Asociación Internacional para la Protección Legal de los Trabajadores, que concitaron la presencia simultánea de intelectuales krausistas y católicos conservadores en su seno; pero, por otro lado, entrañaron profundas disensiones en sus respectivas propuestas políticas, especialmente en los asuntos concernientes a las relaciones Iglesia-Estado y a la reforma educativa. Estas afinidades y desacuerdos radicales entre krausistas y católicos conservadores se hicieron especialmente patentes en sus respectivas reflexiones sobre la cuestión obrera. La conclusión final del ensayo es tajante al respecto: “Ambos sectores compartieron con pasión su deseo reformista ante lo injusto de la situación. Ambos mantuvieron el empeño por superar los conflictos sociales, por integrar al movimiento obrero a la dinámica social. El krausismo lo intentó desde la profundización de la democracia política y económica; el conservadurismo católico desde la mejora de las condiciones de vida del proletariado, pero preservando el orden social jerárquico existente. Compartían afanes y deseos, aunque les separaba el horizonte interpretativo”. En definitiva, el profesor Carlos Campo ha sacado a la palestra una cuestión compleja, hasta ahora insuficientemente estudiada, y ha logrado abrir la krausología española a nuevos e importantes campos de futuras indagaciones.

Los capítulos dedicados a glosar la proyección en Iberoamérica del pensamiento político-jurídico krausista son autoría de dos historiadores uruguayos con una admirable trayectoria académica. Ambos trajinan en dos áreas geográfico-políticas distintas y, a modo de apretadas síntesis, proporcionan al lector importantes claves para comprender el origen de los estados de derecho en nuestros países hermanos. El primero de los dos ensayos, debido a la pluma de la acreditada krausóloga Susana Monreal, rememora la entrada e inmediata expansión de la filosofía krausista en América Latina a partir de la década de 1840, difundiéndose en los ámbitos universitarios a través de las Facultades de Derecho, concretamente de los cursos de Derecho Constitucional y Derecho Natural. Es posible sostener, asegura la profesora la Universidad Católica del Uruguay, que las generaciones de universitarios y letrados, nacidos entre 1850 y 1870, fueron lectoras de las obras de los krausistas alemanes o belgas, como Ahrens, Röder y Tiberghien; las generaciones posteriores habrían leído, sobre todo, las novedades krausistas y krauso-institucionistas provenientes de España: no solo las obras de Francisco Giner, sino también las de Leopoldo Alas, Adolfo Buylla, Manuel Bartolomé Cossío, Rafael Altamira y Adolfo Posada.

El perfecto dominio que posee la Dra. Monreal del influjo que tuvieron los krausistas belgas en la redefinición de funciones del Estado en Uruguay en el siglo XIX, tema al que dedicó su tesis doctoral defendida hace años en la Universidad Católica de Lovaina, y su extenso elenco de lecturas sobre el krausismo de la Europa occidental, le ha permitido perfilar con atino la red del krausismo que denomina euro-americano. La parte central de su ensayo constituye un auténtico empedrado de krausistas iberoamericanos, detallando las fuentes filosóficas de las que bebieron, pero sobre todo presenta una síntesis muy destilada de las razones que explican el éxito del krausismo en la América ibérica. En primer lugar, la autora destaca que la filosofía krausista nutrió un naciente liberalismo progresista o “solidarista”, simultáneamente opuesto a las doctrinas estatistas y al individualismo excesivo del liberalismo clásico, caracterizado por fuertes argumentos éticos y por propuestas de profundas reformas sociales y políticas. En un contexto en que se debatían nuevos conceptos acerca de las funciones estatales, adquirió cierto vigor la propuesta krausista de afirmación del Estado como “responsable de la cultura social”, encargado de “la tutela” de las esferas sociales que no alcanzaban aún su madurez. Y en segundo lugar, la profesora Monreal subraya que la naturaleza armonicista del krausismo, madre natural del principio de tolerancia, impulsó las reformas educativas y, en países como Uruguay, pudo alimentar el “mito del consenso”. Una posibilidad que abre, ciertamente, futuros y fecundos caminos de investigación.

Más ceñido a la región rioplatense es el trabajo del renombrado historiador, también uruguayo, Gerardo Caetano. En su equilibrado y perspicaz artículo, disecciona fundamentalmente la influencia de la filosofía krausista en la política de ambas márgenes del Plata a través de su impacto en el primer Batllismo y en el Radicalismo irigoyeneista, incitando a indagar en el futuro las razones, que él se anima a adelantar sucintamente en este ensayo, por las que ese impacto tuvo mayor fuerza y trascendencia en la ribera oriental que en la occidental.

De los varios e importantes planos temáticos en que se mueve el ensayo del Dr. Caetano, tal vez el más clarificador para lo que pretende demostrar sea el correspondiente a la vinculación entre la recepción del krausismo y el proceso de secularización de las sociedades rioplatenses. Para Uruguay, específicamente, mantiene que “la forma particular con que se asumieron los conflictos en torno al proceso de secularización y a la reconfiguración moderna de los vínculos entre religión y política favorecieron sin duda de manera especial la receptividad ante el krausismo de grupos del espiritualismo racionalista”. El temprano proceso secularizador y la fuerza de las corrientes liberales y espiritualistas que se habían gestado con anterioridad constituyeron el fértil terreno en el que arraigaron con fuerza las obras de Krause, Ahrens, Tiberghien y de sus correligionarios españoles liderados por Sanz del Río. La lectura directa de esas obras, junto a su difusión por parte de algunos uruguayos que las habían conocido en el extranjero y a la fuerte resonancia de los debates filosóficos en varios de los principales círculos intelectuales del país, fue precisamente lo que determinó el fundamento filosófico-político krausista de personajes de la talla de Prudencio Vázquez y Vega de JoséBatlle y Ordoñez. En su línea argumental, resulta muy insinuante y provocadora la relación que establece el profesor Gerardo Caetano entre el racionalismo espiritualista krausista y categoría sociopolítica de “religiones políticas”. En un determinado momento llega a justificar así su tesis: “en correspondencia con las ideas del krausismo, la acción política de muchos batllistas expresó en clave simbólica la promoción paralela de un conjunto variable de sustitutos laicos de la religión, orientados a desempeñar la función ideológica y social anteriormente desarrollada por aquella. En muchos casos, por ejemplo, la descatolización del espacio público y la separación entre Iglesia y Estado derivaron en una progresiva transferencia de creencias, devociones, rituales y liturgias a los ámbitos seculares…”. Esta propuesta del doctor Caetano merece ser desarrollada plenamente y contemplada en las futuras indagaciones sobre el krausismo de otras áreas geopolíticas europeas y americanas.

La colaboración del profesor Mario Dotta, por último, constituye una especie de apéndice del libro y, aunque no trata directamente la cuestión krausista, presenta un cuadro realista de las crudas luchas ideológicas sostenidas en el Uruguay entre católicos integristas, abanderados por los jesuitas y por varios vicarios apostólicos, y liberales progresistas, apoyados por una influyente masonería, que abonaron la tierra donde se implantó el krausismo. El profesor Dotta presenta diáfanamente sucesivos episodios de esa agresiva lucha, entre otros la disputa por el control de la enseñanza en todos sus niveles, las agrias descalificaciones entre jesuitas y masones a propósito del azote epidémico de 1857, el conflicto por la jurisdicción del Patronato o la sórdida batalla librada en torno a los enterramientos civiles y al control de los cementerios, que fueron impulsando la progresiva secularización de la sociedad y la definitiva construcción del Estado laico. Es muy interesante descubrir cómo la sucesión de choques entre jesuitas y masones, clérigos por demás algunos de ellos, creó una profunda división en el seno del catolicismo uruguayo que precipitó la secularización de la antigua provincia cisplatina. Igualmente, la facilidad con que se confundían las esfera política y religiosa, dando lugar a descarados desafíos e intromisiones mutuas en perjuicio final de la Iglesia Católica. Tal vez ese clima de beligerante tensión social y política fuera una de las claves del éxito de una filosofía defensora del reformismo armonicista y enemiga de los dogmatismos intolerantes de uno u otro signo. No cabe duda de que el ensayo salido de la pluma del buen masonólogo y profesor de la Universidad de la República hace reflexionar, despierta interrogantes y plantea sugerencias.

No se puede acabar este prólogo sin poner de manifiesto la enorme satisfacción que supone haberlo escrito. Además de avalar una obra confeccionada por autores altamente cualificados y que ofrece a los lectores trabajos del máximo interés, tiene la particularidad de publicarse en una colección universitaria de referencia para la krausología contemporánea. Pero el broche final corresponde a otro orden de cosas. La fecha de finalización del libro Los límites del Estado. Una revisión krausista con proyección en Iberoamérica, coincide precisamente con el trigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, del comienzo del desplome de uno de los más claros paradigmas de Estado totalitario que ha soportado la humanidad. La coincidencia no podía pasar desapercibida. Por ello, la ilustración de la tapa quiere hacer honor a un acontecimiento que, de seguro, habría sido celebrado por Krause y por todos sus discípulos y admiradores de su Filosofía.

PEDRO ÁLVAREZ LÁZARO

Madrid, 9 noviembre 2019,

XXX aniversario de la caída del Muro de Berlín

1 Aquel importante arranque de colaboración se visualizó en el Simposio Internacional sobre “Las ideas filosóficas que influyeron en la formación del Uruguay Contemporáneo”, organizado por la Fundación Vázquez y Vega, inaugurado por el a la sazón Presidente de la República del Uruguay, D. Julio Mª Sanguineti, y presidido por el que también llegó a ocupar posteriormente la más alta magistratura de país, D. Jorge Batlle.

2F. de los Ríos Urruti, La filosofía del Derecho en don Francisco Giner y su relación con el pensamiento contemporáneo, Madrid, Biblioteca Corona, 1916, p. 29.

3«El número ٢ de esta revista [Tagblatt des Menschheitlebens] está ocupado en su totalidad por un artículo de su editor titulado “Menschheitbund” (“Alianza de la Humanidad”). En el número 19 comenzó Krause a publicar, por entregas, un extenso tratado bajo el título “Entfaltung und urbildliche Darstellung der idee des Menschheitbundes, vom Standorte des Lebens aus” (“Desarrollo y presentación ideal de la idea de la Alianza de la Humanidad desde la perspectiva de la vida”). Al suprimirse la revista, este tratado quedó incompleto. Pues bien, lo que podemos llamar el texto principal del Ideal de la Humanidad para la vida, de Sanz del Río […] constituye una traducción del artículo y del tratado incompleto de Krause que acabo de mencionar» (E. M. Ureña, J. L. Fernández, J. Seidel,El «Ideal de la Humanidad» de Sanz del Río y su original alemán, Madrid, Colección del Instituto de Investigación sobre Liberalismo, Krausismo y Masonería, Universidad Pontificia Comillas, 1992, p. XVII).

4Ibid. p. XLIII.

5 Entre otros que pudieran citarse, los veinticinco títulos publicados hasta la fecha en la «Colección del Instituto de Investigación sobre Liberalismo, Krausismo y Masonería», o la edición alemana de una selección de escritos krauseanos: Karl Christian Friedrich Krause. Ausgewählte Schriften. Herausgegeben von Enrique M. Ureña und Erich Fuchs (desde 2018: Enrique M. Ureña, Pedro Álvarez Lázaro und Ricardo Pinilla) (frommann-holzboog), en alguno de cuyos volúmenes han colaborado varios de los investigadores participantes en este libro [por ej., Band II. Philosophisch-freimaurerische Schriften 1808-1832. Herausgegeben von Enrique M. Ureña, Erich Fuchs, Johannes Seidel und Pedro Álvarez Lázaro (2009); Band III. Vermischte Schriften. Herausgegeben von Enrique M. Ureña, Erich Fuchs, Johannes Seidel, Pedro Álvarez Lázaro, Ricardo Pinilla und José Manuel Vázquez-Romero (2014); y Band V. Das Urbild der Menschheit. Ein Versuch.Herausgegeben von Enrique M. Ureña, Pedro Álvarez Lázaro, Ricardo Pinilla, José Manuel Vázquez-Romero und Andrea Schäpers (2018)].

6Véase su libro, de consulta obligada: La Filosofía del Derecho de K. Ch. F. Krause. Con un apéndice sobre su proyecto europeísta, Madrid, Colección del Instituto de Investigación sobre Liberalismo, Krausismo y Masonería, Universidad Pontificia Comillas, 2000.

7 La Dra. Delia Manzanero cuenta con una amplia producción de artículos y capítulos de libros sobre esta temática. Un libro de su autoría especialmente significativo es el siguiente: El legado jurídico y social de Giner, Madrid, Colección del Instituto de Investigación sobre Liberalismo, Krausismo y Masonería, Universidad Pontificia Comillas, 2016.

8E. M. Ureña, Krause educador de la humanidad. Una biografía, Madrid, Unión Editorial y Universidad Pontificia Comillas, 1991, pp. 176 ss; “Krause y su ideal masónico: hacia la educación de la humanidad”, Historia de la Educación. Revista interuniversitaria, Salamanca, 1985, pp. 73-95; y “Orígenes del Krausofröbelismo y Masonería”, Ibid., nº 9, 1990, 43-62.

EL FRAUDE DE LA TRADUCCIÓN(«BAJO EL NOMBRE DE KRAUSE»)9

JOSÉ MANUEL VÁZQUEZ-ROMERO

RESUMEN:Como acontecimiento historiográfico que es, el descubrimiento de la naturaleza apócrifa de la autoría del texto fundacional del krausismo español (¿podríamos decir del krauso-españolismo?), el Ideal de la humanidad para la vida (Madrid, 1860), da una ocasión más que oportuna, casi “kairótica”, de volver sobre esa traducción y, en general, sobre las traducciones. Más aún, hasta comporta la exigencia, siempre inoportuna, de volver a la carga, volver por sus fueros. Volver a la traducción en la estela –estela1, huella o rastro, pero también estela2, pedestal o hito– de los asuntos de la autoría y de la originalidad; también, porque están complicados, de los del contexto y de los contextos, esto es, del nacionalismo y/o del europeísmo (filosóficos). Sería entre esas estelas –la de la conmemoración monumental de la firma y la del surco espumoso que dejan las traducciones en torno a ella– donde el sentido (del texto, del Ideal, de los textos), también los cinco sentidos, y hasta el sentido acomodaticio, van figurándose.

ABSTRACT: In the guise of the very historiographic event it purports to be, the discovery of the apocryphal nature of the authorship of the hub text on Spanish Krausism (might we venture to call it Krausian Spanishness?), the Ideal de la humanidad para la vida, Madrid 1860, presents us with a most opportune occasion. A return to this particular translation, indeed to all other translations, might even be considered a kairotic occasion, notwithstanding the always inopportune timing which re-engaging with the task requires. Any return to the translation in the wake of matters of authorship and originality is complex, with its embedded issues of context and contexts, of nationalism and/or Europeanism (philosophically-speaking). Yet, maybe, in the very wake that translations leave behind in their commemoration of Krause, the meaning (of text, of the ideal, of the texts), the five senses, and even the exhibition of accommodation, are revealed.

Original. 1 (adj.). De origen: ‘Su país original. Su forma original’. 2 «Originario». Se aplica a la primera de varias cosas que proceden sucesivamente una de otra: ‘La casa original’. 3 (poco u.) «Originario». Nacido en cierto sitio o procedente de cierto sitio: ‘Es original del sur de África’. 4 Se aplica a las cosas que no son repetición, copia o imitación de otras: ‘Un argumento original. Este es el cuadro original’. • Distinto de la generalidad de las cosas del mismo género: ‘Lleva una corbata muy original. El argumento de la película es poco original’ • Distinto de lo acostumbrado o contrario a lo acostumbrado: ‘Hacen unas comidas originales. Es un hombre original’. Puede equivaler a «extravagante»: ‘Su original sombrero’. (V. «CARACTERÍSTICO, DISTINTO, ESPECIAL, EXTRAÑO, EXTRAORDINARIO, EXTRAVAGANTE, NUEVO, PECULIAR, PROPIO, RARO, RIDÍCULO. ◊ CARÁCTER, ESTILO, PERSONALIDAD. ◊ DESCUBRIR, EXPLORAR, INNOVAR, INVENTAR. ◊ COPIA. IMITACIÓN. RUTINA»). 5 (n.) Ejemplar o modelo del que se copia: ‘Tráigame a la vez el original y la copia para compararlos’. • Persona u objeto cualquiera al que se retrata, con dibujo, pintura o fotografía: ‘El original es mejor que el retrato’. 6. «Original de imprenta». (M. Moliner, Diccionario de uso del español)

El veredicto: «(primer) culpable»

Julián Sanz del Río (1814-1869), muchas veces don Julián Sanz del Río, con el tratamiento que merece el maestro venerable, publica en 1860: C. Cr. Krause, Ideal de la Humanidad para la vida, con introducción, comentarios por D. Julián Sanz del Río, Catedrático de Historia de la Filosofía en la Universidad Central (Madrid, Imprenta de Manuel Galiano), que se presentó como una traducción, para después presentarse como una no-traducción, sino (casi) como un original; siglo y pico después, en 1988, Enrique M. Ureña (1939-2014), también Enrique M. Ureña, s.j., porque hubo quienes agitaron el espantajo del menéndez-pelayismo nacional-católico, publica “El fraude de Sanz del Río o la verdad sobre su «Ideal de la Humanidad»” (Pensamiento, Núm. 173, Vol. 44, 1988, pp. 25-47), donde se declara, dictamina, sentencia:

Pues bien: el Ideal de la Humanidad para la vida, publicado por Sanz del Río en 1860, es en casi su totalidad una traducción literal de un escrito incompleto que Krause publicó en 1811 en su revista (que sólo salió un trimestre) Tagblatt des Menschheitlebens. Sanz del Río ocultó, por tanto, fraudulentamente, este origen de su obra, desviando la atención hacia su comparación con el Urbild der Menschheit de Krause. Con ello no sólo obtuvo un reconocimiento de originalidad, sino también de humildad y modestia al haber publicado algo supuestamente suyo en gran parte, bajo el nombre de Krause. La treta estuvo bien pensada, ya que en aquel escrito incompleto Krause trata la misma temática que en su más extenso y acabado Urbild der Menschheit.10

La cosa juzgada concierne a un fraude al origen y al original, y al reconocimiento debido al origen y a la originalidad, cuya circulación no debe ser interrumpida por obra de una ocultación que desvíe la remisión al origen, y se apropie así del reconocimiento debido al otro, otro extranjero, alemán, no originariamente krauso-español.

Pues bien: no hay tal originalidad krauso-española, que decía la Krausologíaespañola; pues bien, no hay tal originalidad y, por tanto, el reconocimiento de humildad y modestia proviene de un desconocimiento, del desconocer una treta, una treta premeditada, tramada, bien pensada, para apropiarse del origen, hacerlo suyo, y suyo, aún a pesar, o aún con todo, de ponerlo bajo el nombre, bajo el nombre propio, entonces ¿propio?, del autor, del padre, en el nombre del Padre. O casi.

Traducir lo vivo

El defraudador ya se había propuesto traducir, traducir tratados filosóficos, tratados filosóficos alemanes actuales a su propia lengua, a su lengua materna (Pero ¿tenía Muttersprache? Ya veremos.):

Ahora tengo que comunicarle algo [a su corresponsal alemán, Leonhardi] más concreto sobre mi plan ya anunciado, y continuado regularmente durante este año, de editar algunos tratados filosóficos alemanes (Biblioteca de Filosofía según el último presente estado de ésta en Alemania). La serie de obras que me he propuesto traducir a mi lengua materna, y editar en secciones independientes con las anotaciones y aclaraciones necesarias, son las siguientes…11.

Con anotaciones y aclaraciones, Erläuterungen und Erklärungen, que anotan y aclaran distintas cuestiones que interesan al proyecto de traducción: por un lado, las dificultades lingüísticas y lógicas; por otro, la especificidad de la nueva filosofía alemana; por fin, la propia afiliación krauseana del traductor. Ahora bien, con anotaciones y aclaraciones que no van más allá de anotar y aclarar, al margen, podríamos decir, de lo que es la traducción: “Pero en todo esto me limito a no traspasar nunca la frontera estricta de una aclaración (sólo bajo una tal limitación…, nur unter diesen Grenzen…)”12.

El texto traducido, por un lado, a un lado de la frontera, en otra región o nación; las anotaciones y aclaraciones, del otro lado.

Cabría, pero aquí no ha lugar, preguntarnos más por esas aclaraciones y anotaciones, delimitadas por una frontera, que limitan la tarea de mediación filosófica, del mediador filosófico que quiere dar vida e impulso patrios a la filosofía y que para ello recurre a la mediación dialógica: “… sólo bajo una tal limitación [la de esa frontera entre texto y aclaración] se puede encontrar y se encontrará aquí y allá un pasaje que presente las mencionadas aclaraciones de una forma dialogal…”13. Preguntémonos ahora por el otro lado, el del texto a traducir, o traducido, o más radicalmente –y no olvidemos esa raíz–, ¿es posible la traducción, o, por lo menos, esa traducción?: la traducción de la filosofía, alemana, al español.

La pregunta, hasta la duda, pueden parecer peregrinas, dada la consignación, detallada, de ese proyecto de traducción, de esa «Biblioteca de Filosofía según el último estado presente de ésta en Alemania», cuya viabilidad sólo sería posible si las condiciones de posibilidad, esto es, las condiciones de traducción, se dan por garantizadas. No obstante, algunas de aquellas dificultades que justificarían aquellas aclaraciones vuelven de nuevo en la carta, justo a continuación del pasaje sobre las aclaraciones citadas, ahora añadidas en particular, detalladas particularmente, y ello, porque ahora se presentan como dificultades principales, de principio y en principio, fundamentales y esenciales –y para las que, así presentadas, tal vez no llegaran las aclaraciones, no llegara con aclarar con una nota:

Quiero añadir todavía en particular algo que se relaciona [que relaciona su proyecto editorial de traducción] con la objetivación lingüística y lingüístico-lógica de mi tarea. Una dificultad principal reside aquí en que el elemento puramente natural e histórico de la configuración de las palabras, independientemente del concepto unido a él, remite en los términos lingüísticos más importantes a algo totalmente distinto en la lengua alemana que en la española; y a esto se añade que esa remisión está más limpiamente determinada, y es más viva, en la alemana que en la española; lo que tiene ciertamente un influjo imperceptible(stiller Einfluss) [habríamos de preguntarnos acerca de esa imperceptibilidad de la diferencia de remisión, en un caso limpia y viva –alemán–, en otro –español–, si no turbia y mórbida, menos limpia y viva, y que no concierne directamente a la significación espiritual del concepto, sino a la configuración material del significante; habríamos de preguntarnos por el porqué de esa imperceptibilidad de la diferencia de remisión, que se haría, acaso, perceptible al fracasar la traducción en su literalidad y no llegar a contactar sino en el límite, en la frontera, y dejar así percibir el desfase de la traducción respecto a la destinación sensible originaria], [un influjo, se decía, imperceptible,] pero esencial e inevitable, sobre la concepción del concepto mismo [y, por tanto, una dificultad con objetivaciones no sólo gramaticales, sino, como ya se adelantaba, lógicas; objetivaciones que tienen consecuencias, influjos, sobre el logos y que derivan de las distintas lenguas]14.

Las dificultades de la traducción afectarían, principalmente, al léxico, no a la sintaxis, o no tanto; afectarían más a la forma que se une al contenido, al significante que se refiere al significado (sin esclarecerse aquí cómo se constituye esa unidad). La continuación de la carta nos presenta algunos ejemplos de palabras (“recuerdo, sólo a modo de ejemplo, algunas tales palabras”15). No se trata de cualesquiera términos, sino de términos filosóficos fundamentales, que se presentan cotejados en parejas hispano-alemanas, pero no para emparejar, sino para mejor desemparejar o desparejar sus respectivos remites:

… Vernunft: un todo equilibrado, percibir – razón: relación proporción; Begriff: equaliter apprendere; arripere – noción: initium cognitionis; Gott: totalidad – Dios: teoría, processio; Schauung: – visión; Wesen – Ser, Ente16.

(en el borrador:)

Vernunft: gleich – razón: Beziehung; Gott: Ganzes – Dios: Theoria, processio; Begriff – concepto; Verhältnis – relacion [sic.]; Schauung – vista, vision [sic]; Wesen – Ser.

El traductor está traduciendo aquello que tendría una dificultad esencial para ser traducido del alemán al español. Todo ello escrito en alemán, todo ello traducido. En el primer pasaje (traducción, recordemos, de la carta archivada en la biblioteca alemana), más que en el fragmento del borrador, aparecen incluso algunas palabras latinas, a uno y a otro lado, para uno y otro de los traductores y que, seguramente por ello, ninguno de los dos ha menester de traducir, ni al alemán ni al español (o, acaso, el alemán se los habrá de traducir al español…).

Sensible y espiritual («… a algo totalmente distinto en la lengua alemana»)

Según el cuarto de los Discursos a la nación alemana, Reden an die deutsche Nation, hay algo propio de la nación (alemana), que también es algo propio de la lengua (alemana), lo cual se conforma según se convierte (¿traduce?) el concepto en sonido: “… todo concepto se convierte en los órganos de la fonación en un determinado sonido y no en otro distinto (… welchen jedweder Begriff in den menschlichen Sprachwerkzeugen zu diesem, und keinem Laute wird)”17 . Esa conversión o devengo del concepto dependerá del modo de la fijación que los efectos de las circunstancias y su secuenciación tengan en los órganos de los hablantes, hablantes a los que, a la vez, distingue y congrega:

… puede que la lengua no le haya surgido al hombre nunca y en ninguna parte como tal en esta su unidad, sino que por doquier le hayan ido formando y transformando las influencias que la zona y el uso más o menos frecuente ejercieron sobre los órganos de fonación y las que la sucesión de los objetos observados y designados ejercieron sobre la sucesión de las designaciones (… sondern allenthalben weiter geändert und gebildet durch die Wirkungen, welche der Himmelsstrich, und häufigerer, oder seltnerer Gebrauch, auf die Sprachwerkzeuge, und die Aufeinanderfolge der beobachteten und bezeichneten Gegenstände, auf die Aufeinanderfolge der Bezeichung hatten).[…] es necesario que en un órgano de fonación así determinado por las condiciones mencionadas surja, no la lengua humana única y pura (die Eine und reine Menschensprache), sino una desviación de ella y precisamente esta desviación determinada (… sondern daß eine Abweichung davon, und zwar, daß gerade diese bestimmte Abweichung davon hervorbreche)18.

Esa anomalía (Abweichung) es la que califica a un pueblo y la que asegura una evolución ininterrumpida e imperceptible y a la que habrá de analogarse toda designación suprasensible:

… nada más puede hacer una lengua; produce una imagen sensible de lo suprasensible, advirtiendo que se trata de tal imagen; quien quiera entrar en el asunto mismo tiene que activar su propio instrumento espiritual de acuerdo con la ley que tal imagen le ha proporcionado (… sie gibt ein sinnliches Bild des Uebersinnlichen bloß mit der Bemerkung, daß es ein solches Bild sey; wer zur Sache selbst kommen will, muß nach der durch das Bild ihm angegebenen Regel sein eigenes geistiges Werkzeug in Bewegung setzen). En general es claro que esta denominación simbólica de lo suprasensible tiene que regirse en cada caso según el grado de capacidad cognoscitiva sensible (… der Stuffe der Entwiklung des sinnlichen Erkentnißvermögens…) del pueblo en cuestión, y que por eso el comienzo y el desarrollo de esta denominación simbólica será muy distinta en cada una de las lenguas, de acuerdo con la diferencia de relación que se ha dado y que continúa dándose entre la formación sensible y espiritual de un pueblo que habla una determinada lengua19.

El símbolo ha de poder entrar en comparación (Vergleichung) con la idea o intuición sensible (sinnliche Anschauung), puesto que, quien habla una lengua viva, en la que la totalidad de la vida del pueblo, física y espiritual, se compendia o sintetiza (zusammenfassend), estaría en condiciones de ver de nuevo y retrospectivamente su entero proceso histórico: “… ein scharfes Auge die ganze Bildungsgeschichte der Nation rückwärtsschreitend wieder müßte herstellen können”20. De tal modo, que no resultaría extraño que un concepto «sonara», o «gustara», o «se viera»21; por lo menos, que en él hubiera una retención de la impresión originaria, de modo que la relación espiritual o suprasensible se aclarase o desmetaforizase por medio de aquella otra relación viva e inmediata con el órgano sensible (oído). Es más, el sentido sólo sería sentido en esa intra-traducción, por cuanto su figuración, como se dijo, es resultado de la transferencia de lo sensible a lo inteligible, de lo inmediato a lo mediato:

De esta manera, toda denominación de lo suprasensible se rige de acuerdo con el alcance y la claridad (nach dem Umfange und der Klarheit) del conocimiento sensible de la persona que denomina. El símbolo le resulta claro y manifiesta de manera perfectamente comprensible la relación que hay entre lo comprendido y el órgano espiritual; pues esta relación se le aclara por medio de aquella otra relación viva e inmediata con su órgano sensible (Das Sinnbild ist ihm klar, und drückt ihm das Verhältniß des Begriffenen zum geistigen Werkzeugevollkommen verständlich aus, denn dieses Verhältnis wird ihm erklärt durch ein anderes unmittelbar lebendiges Verhältnis zu seinem sinnlichen Werkzeuge). Esta nueva denominación (Diese also entstandene neue Bezeichnung) con toda la nueva claridad que el mismo conocimiento sensible obtiene por medio de este uso más amplio del signo, se fija en el lenguaje (niedergelegt in der Sprache), y el posible y futuro (mögliche künftige) conocimiento suprasensible será denominado de acuerdo con la relación que él mantenga con todo el conocimiento sensible y suprasensible fijado en la totalidad de la lengua (wird nun niedergelegt in der Sprache; und die mögliche künftige übersinnliche Erkenntniß wird nun nach ihrem Verhältnisse zu der ganzen in der gesammten Sprache niedergelegten übersinnlichen und sinnlichen Erkenntniß bezeichnet); así se continúa ininterrumpidamente y nunca se interrumpe la claridad y comprensibilidad inmediata de los símbolos (der Sinnbilder), sino que permanece en constante fluir (sondern sie bleibt ein stetiger Fluß)22.

El gradiente de claridad sensible e imaginativa establecido (niederlassen) en la designación de los objetos sensibles fluye, se eleva (erheben), hasta otro establecimiento (Niederlassung), el de la denominación suprasensible (Sinnbild): “… la denominación por medio del lenguaje transfiere al instante lo imaginable al contexto fijo de lo simbólico… (… so versetzt dennoch die Bezeichnung durch die Sprache das unbildliche auf der Stelle in den stetigen Zusammenhang des bildlichen zurück…)”. “… la significación mediante la lengua repone al momento lo no-figurable o irrepresentable –en este pasaje: der unbildliche Gott– en el ámbito de lo figurable o sensible”23 por el flujo constante, ininterrumpido (stetiger Fluß), de intuición, de resultas que “a todos los que quieran pensar les resulta evidente el símbolo fijado en la lengua (ist das in der Sprache niedergelegte Sinnbild klar); a quienes de hecho piensan este símbolo les resulta vivo y anima su vida”24.

El hablante alemán no deja de estar expuesto al oscurecimiento y confusión del sentido por la infiltración de términos cuya raigambre le será extraña (ejemplos: Humanität, Popularität, Liberalität), pero frente a esas voces exóticas, que nunca han sido conceptos sensibles o sensibilizados por los alemanes –a diferencia de lo que ocurriría en los pueblos neolatinos, “… que pronuncian esas palabras como palabras de su lengua madre…”25–, lo propio sería evitarlas:

Si se le hubiese dicho al alemán con sus palabras propias y dentro de su mundo simbólico lo que en realidad tenían que significar aquellas tres palabras extranjeras […]: filantropía, amabilidad y nobleza [filantropía, amabilidad y nobleza, ¡la traductora se atreve a traducir al español las tres palabras propias!], seguro que nos habría entendido; y seguro que en aquellas denominaciones nunca se habrían introducido semejantes depravaciones… (Hätte man das, was jene drei ausländischen Worte eigentlich wollen müssen, wenn sie überhaupt etwas wollen, dem Deutschen in seinen Worten, und in seinem sinnbildlichen Kreise also ausgesprochen: Menschenfreundlichkeit, Leutseeligkeit, Edelmuth, so hätte er uns verstanden; die genannten Schlechtigkeiten aber hätten sich niemals in jene Bezeichnungen einschieben lassen)26.

Esos neologismos son una amenaza de decadencia, de impotencia, de muerte para la lengua y para el pueblo. El remedio propuesto, un medio auxiliar, es, en realidad, lo que se acaba de hacer, traducir la traducción:

Humanität – Menschenfreundlichkeit; Popularität – Leutseligkeit; Liberalität – Edelmut: “… como medio auxiliar siempre se puede recurrir a la traducción a un alemán verdadero y correcto (… die Übersetzung in rechtes wahres Deutsch liegt als stets fertiges Hülfsmittel bereit)”27.

O no siempre, no para todos –aunque más arriba se haya dicho que sí:

Pero en las lenguas neolatinas esta incomprensibilidad es natural y originaria (natürlich und ursprünglich) y ningún medio [ningún medio auxiliar, como el traducir] puede evitarla, al no disponer de una lengua viva en que poder verificar la muerta… (… und sie ist durch gar kein Mittel zu vermeiden, indem diese überhaupt nicht in Besitze irgend einer lebendigen Sprache, woran sie die todte prüfen könnten, sich befinden…)”28.

Los neo-latinos no, no encuentran la matriz sensible del esquema, no, porque no conocen ni a su madre. Por tanto, no puede haber comparación, traducción, porque se trata de vida y muerte, porque no se puede traducir, transferir la vida a lo muerto:

Sólo en estas circunstancias de vida y muerte establecemos la diferencia; de ninguna manera entramos en los valores intrínsecos de la lengua alemana. No hay comparación posible [aquí, de entrada, se está refiriendo a la diferencia que provoca la primera separación (der ersten Trennung) entre los alemanes y otros pueblos germánicos que, aunque del mismo tronco (Stamm) hablan otras lenguas, diferencia que consistiría en que el alemán habla una lengua viva hasta sus primitivas emanaciones de la fuerza de la naturaleza (… daß der Deutsche eine bis zu ihrem ersten Ausströmen aus der Naturkraft lebendige Sprache redet…)] [no hay comparación posible] entre vida y muerte; la primera tiene frente a la última un valor infinito; por eso todas las comparaciones directas (unmittelbare Vergleichungen) entre la lengua alemana y las neolatinas son completamente inútiles y obligan a hablar de cosas que no merecen la pena. Si hubiese que hablar del valor intrínseco (innerer Werth) de la lengua alemana debería entrar en liza una lengua al menos del mismo rango (von gleichem Range), como es el caso de la lengua griega29.

De tal modo que, para el alemán, porque puede compararse consigo mismo, puede probarse (prüfen können) a sí mismo desmetaforizándose, y así poder hacer circular en círculoel sentido (sinnlich – übersinnlich), sí habría traducción, traducción que es posible por la intra-traducción por la que se remite la lengua a sí misma desde lo propio a lo originario, y, en cuanto tal, manteniéndose intacto, retenido el sentido en ese circuito cerrado –la síntesis o resumen físico-metafísico del sentido–, que permite mirar atrás, a la tradición, sin convertirse en estatua de piedra. Sólo merced a esa retraducción se puede, además, traducir:

En primer término, ocurre que el alemán dispone de un medio para penetrar con más profundidad en su lengua viva comparándola con la lengua romana ya concluida, y que se diferencia mucho de la suya en lo que a desarrollo de la simbolización [de lo suprasensible, de lo inteligible o metafísico] se refiere, así como para comprenderla con mayor exactitud, cosa que no le es posible al neolatino, básicamente prisioneroen el ámbito de la misma lengua; el alemán, al aprender la lengua romana primitiva [la lengua romana troncal], hasta cierto punto aprende también al mismo tiempo las derivadas de ella [las de ese tronco], y en el caso de que la aprenda más a fondo que el extranjero […], aprende al mismo tiempo a comprender con mayor profundidad la lengua de este extranjero y a usarla con más propiedad que el extranjero que la habla…30.

Zunächst bietet sich dar, daß der Deutsche ein Mittel [ein Hülfmittel, recordaremos]