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MAMAR Rogelio vuelve a casa borracho. Su viejo amigo del instituto Leonardo (también borracho), a quien no ve desde hace años, está con él. Deben permanecer en silencio, de otra manera María (la novia de Rogelio) y su bebé se despertarán. Rogelio y Leonardo se están meando mucho. Aquí mismo en el jardín, pero en silencio, ¡por favor! Mientras están meando, María sale fuera. Ella no parece contenta, por decir algo suave. Leonardo mira a María y se enamora en ese mismo instante. Cenizas Mónica va a pasar las vacaciones con su prometido Paolo al bungaló que él tiene en una isla. Los hijos adultos de Paolo, Enrique y Ramiro, irán con ellos también. Mónica está muy emocionada de conocerlos por primera vez. Las vacaciones no van como se esperaba. Mónica tiene problemas para adaptarse a la familia de Paolo. El hijo menor, Ramiro, es un tanto peculiar y Enrique no tiene muy buen comportamiento. Para colmo, la ex de Paolo regresa inesperadamente.
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Seitenzahl: 82
Veröffentlichungsjahr: 2025
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MAMAR – dos obras de teatro
Marcel Snyders.
ISBN: 979-13-87997-68-7
1ª edición, junio de 2025.
Traductora: Vanessa Garzón Galindo
Conversión de formato de libro electrónico: Lucia Quaresma
Editorial Autografía
Calle de las Camèlies 109, 08024 Barcelona
www.autografia.es
Reservados todos los derechos.
Está prohibida la reproducción de este libro con fines comerciales sin el permiso de los autores y de la Editorial Autografía.
Índice
MAMAR
ESCENA 1
ESCENA 2
ESCENA 3
CENIZAS
ESCENA 1
ESCENA 2
ESCENA 3
MAMAR
Sinopsis
Rogelio vuelve a casa borracho. Su viejo amigo del instituto, Leonardo, también borracho, a quien no ve desde hace años, está con él. Deben permanecer en silencio, de otra manera María, la novia de Rogelio, y su bebé se despertarán. Rogelio y Leonardo se están meando mucho. Aquí mismo en el jardín, pero en silencio, ¡por favor! Mientras están meando, María sale afuera. Ella no parece contenta, por decir algo suave. Rogelio le presenta a su viejo colega Leonardo. Leonardo mira a María y se enamora en ese mismo instante.
Personajes
ROGELIOMARÍA: Novia de Rogelio LEONARDO: Viejo amigo de RogelioPara el papel de EDGARDO (el bebé de ROGELIO y MARÍA) se usará un muñeco.ESCENA 1
Verano, es tarde por la noche, en el jardín trasero de la casa de ROGELIO y MARÍA. En el fondo centro hay una pared que separa su jardín del de los vecinos. En la pared lateral, abajo a la derecha, hay una cerca de madera con una puerta. En el fondo a la derecha hay un pequeño cobertizo con una puerta. En la pared lateral, a la izquierda del escenario, hay una ventana y la puerta trasera de la casa. Encima de la puerta hay una lámpara y al lado de la puerta un cubo de basura de metal. Frente a la ventana hay una pequeña terraza con menaje de madera: dos sillas y una mesa.
ROGELIO (30) y LEONARDO (30) entran al jardín por la puerta de la cerca. Están borrachos y se ven desaliñados. ROGELIO es calvo. LEONARDO tiene una gran cabellera que está completamente enredada. Sus camisas cuelgan fuera de sus pantalones.
ROGELIO:(Balbuceando.) ¡Shhh! Vas a despertar a la jefa.
LEONARDO:(Balbuceando.) ¿A qué jefa?
ROGELIO:Señora... ¿Cómo se llama? Mi novia. Me voy a casar con ella. No, aún no, no ahora. Más tarde. También tengo un bebé. Es pequeño, es chiquitito. (Indica el tamaño con las manos.) Tan pequeño, no, espera. (Abre las manos más.) Así de pequeño. Es una cosita muy pequeña. Es muy pequeño y muy... muy... delicado. (Empieza a llorar.) Tienes que manejarlo con mucho cuidado, ¿entiendes? Si se cae, se rompe. Leonardo, eres mi amigo, ¿verdad?
LEONARDO:No vas a derrumbarte conmigo, ¿verdad?
ROGELIO:Leonardo, escucha, no, espera, escúchame. Eres mi amigo. Haré lo que sea... Siempre cumplo mi palabra. Lo digo en serio. Soy un hombre de palabra.
LEONARDO:No llores, Rogelio.
ROGELIO:No, no debo... Sí, debería... Leonardo, no te estoy mintiendo.
LEONARDO:Tengo que mear. (Choca contra el cubo de basura.)
ROGELIO:¡Shhh! ¿Puedes estar callado? Si despiertas a mi novia, voy a tener problemas. Ella tiene bastante mal carácter. Tiene la mecha corta. (Indica con los dedos.) No, así de corta. No, espera. (Con los dedos más juntos.) También tengo que hacer pis.
LEONARDO:(Abre su bragueta.) El que mee más lejos gana.
ROGELIO:(También abre su bragueta.) No, el que mee más alto.
LEONARDO:¿Más alto?
ROGELIO:Contra la pared.
LEONARDO:Buena idea.
ROGELIO:Como en los viejos tiempos.
LEONARDO:Si gano, ¿cuál es mi premio?
ROGELIO:Si ganas, si ganas... No, espera... Si ganas, te daré... Te daré...
LEONARDO:Si gano, me darás... Me darás... a tu novia.
ROGELIO:(Se parte de la risa.) Buena esa, mi novia. Está bien, trato hecho.
(LEONARDO pone una de las sillas del jardín contra la pared y sube.)
ROGELIO:Espera, eso no es justo. (También toma una silla, la pone junto a la otra contra la pared y sube.) Voy a contar hasta tres. Uno... Dos... Tres.
(Comienzan a mear. La lámpara sobre la puerta trasera se enciende y la puerta se abre. MARÍA (30) sale. Tiene el cabello castaño y lleva una bata. En la pared del fondo aparecen dos manchas oscuras. ROGELIO se da vuelta hacia MARÍA.)
ROGELIO:¡Jesús!
MARÍA:No, María.
ROGELIO:Hola, cariño. Este es Leonardo. Leonardo, esta es María.
LEONARDO:(Le da la mano.) Hola. Encantado de conocerte.
MARÍA:Me habéis despertado.
LEONARDO:Lo siento muchísimo.
MARÍA:¿Me devolverías la mano?
LEONARDO:Bueno, está bien entonces. (Lentamente suelta su mano.)
(En el fondo, un bebé llora.)
MARÍA:Esto es maravilloso, ¿no? Has despertado a Edgardo.
LEONARDO:¿Edgardo?
ROGELIO:Lo siento, cariño, de verdad. Lo siento, lo siento, lo siento.
LEONARDO:¿Tu hijo se llama realmente Edgardo?
ROGELIO:Está nombrado en honor a su abuelo.
LEONARDO:Estamos jugando a un juego. Quien gane se queda con su novia.
MARÍA:Esa sería yo.
LEONARDO:En ese caso, espero ganar.
MARÍA:Entonces, ¿a qué tipo de juego estáis jugando?
LEONARDO:Un juego de mear. Quien mee más alto gana. ¿Te apuntas?
(MARÍA se acerca a LEONARDO lentamente y de manera amenazante.)
ROGELIO:Oh, mierda.
(MARÍA le indica a LEONARDO que se baje de la silla. LEONARDO se baja de la silla y MARÍA sube. Ella abre su bata y comienza a mear. Una mancha oscura aparece en la pared, más alta que las otras dos. Ella cierra su bata nuevamente y se baja de la silla.)
MARÍA:(A Leonardo.) Y ahora, sal de mi jardín.
LEONARDO:(Cierra su cremallera.) Creo que estoy enamorado.
MARÍA:Fuera de aquí ahora mismo.
LEONARDO:Nos vemos, Rogelio.
(LEONARDO sale por la puerta de la cerca. MARÍA cierra la puerta detrás de él.)
MARÍA:Qué arrogante.
ROGELIO:Realmente es un tipo espléndido cuando lo conoces mejor. La próxima vez...
MARÍA:No habrá una próxima vez. Ahora entra.
ROGELIO:Tenía la intención de llamarte, pero pensé que era bastante tarde, así que...
MARÍA:Entra. Ahora.
(ROGELIO entra a la casa por la puerta de la cocina. MARÍA también entra y cierra la puerta detrás de ella. La luz sobre la puerta se apaga.)
ESCENA 2
El jardín, por la mañana. LEONARDO entra al jardín por la puerta de la cerca. Lleva una americana elegante, su cabello está bien peinado y lleva un ramo de flores. LEONARDO camina hacia la puerta de la cocina y llama. MARÍA abre la puerta. Ella lleva su bata sobre una camiseta y tiene una taza de café en la mano. Está visiblemente sorprendida.
MARÍA:Buenos días. Estamos tomando café. Lo llamaré.
LEONARDO:He venido a verte a ti.
MARÍA:¿Perdón?
LEONARDO:(Le da las flores.) Aquí tienes. Me comporté como un imbécil anoche. Me gustaría disculparme.
MARÍA:Gracias. Ha pasado mucho tiempo desde que recibí flores por última vez.
LEONARDO:Estoy seguro de que Rogelio a menudo te compra flores.
MARÍA:Solía hacerlo.
LEONARDO:Si fueras mi novia, te compraría flores cada semana.
MARÍA:¿Dónde puedo firmar?
(ROGELIO aparece en la puerta, tan desaliñado como en la escena anterior. Lleva una americana sobre una camisa que cuelga parcialmente de sus pantalones.)
ROGELIO:(Con voz ronca.) Ey, Leonardo.
LEONARDO:Te ves horrible, amigo.
ROGELIO:Tengo una terrible resaca. ¿Tú no?
LEONARDO:Bueno, un hombre por la noche, un hombre por la mañana.
MARÍA:Mira lo que Leo me dio.
ROGELIO:(A María.) Mierda, ¿olvidé tu cumpleaños?
LEONARDO:Para disculparme. Por anoche.
ROGELIO:¿Anoche? ¿Por qué? Recuerdo muy poco. No me porté mal ni nada, ¿verdad?
LEONARDO:Estábamos haciendo un juego.
ROGELIO:¿Sí? ¿Qué juego?
LEONARDO:Ver quién podía mear más alto.
ROGELIO:¿En serio? Como en los viejos tiempos. ¿Y quién ganó?
LEONARDO:Tu novia.
ROGELIO:¿Qué?
MARÍA:(A Leonardo.) ¿Quieres un cafe?
LEONARDO:Sí, gracias.
MARÍA:Vamos a sentarnos en el jardín. Yo voy a traer el café. Rogelio, trae los cojines del cobertizo. (Entra con las flores.)
ROGELIO:(Saluda.) ¡Sí, general, señor, por supuesto! (Entra al cobertizo.)
LEONARDO:Los opuestos se atraen.
ROGELIO:(Desde el cobertizo.) ¿Qué fue eso?
LEONARDO:(Más alto.) Los opuestos se atraen.
ROGELIO:¿Qué quieres decir?
LEONARDO:Tú y tu novia.
ROGELIO:¿Sí? ¿Crees eso?
LEONARDO:Sí. Eres feo, ella es hermosa. Ella es una líder, tú eres un seguidor.
ROGELIO:(Sale del cobertizo con los cojines para las sillas.) Ah, ¿a eso te refieres? Sí, ella es... ¿Cómo decirlo de una manera amigable? Ella es una...
MARÍA:(Sale de la casa con una bandeja con café, galletas y tazas.) Es una mujer fuerte e independiente. (Pone la bandeja sobre la mesa.)
ROGELIO:Sí, justo eso estaba por decir.
MARÍA:¿Y tú, Leonardo? ¿Eres líder o seguidor?
LEONARDO:Soy un líder y no suelo tolerar otros líderes en mis alrededores cercanos. Como los leones. El nuevo líder mata a todos los cachorros del grupo. Las leonas luego se vuelven fértiles otra vez y el nuevo líder se empareja con ellas para propagar sus propios genes.
MARÍA:Rogelio, ¿oíste eso? Te recomendaría tener cuidado si fuera tú.
ROGELIO:¿Qué? Ah, claro. (Se ríe.) Pero no creo que tenga mucho de qué preocuparme, ¿verdad, Leo?
MARÍA:Rogelio, los cojines.
(ROGELIO pone los cojines en las sillas. MARÍA y LEONARDO se sientan.)
MARÍA:Rogelio, toma la silla plegable. Está en el cobertizo.
ROGELIO:Sí, pero...
MARÍA:(Suspira.) Rogelio, «sí, pero» es no. No discutas conmigo. Solo ve y trae la silla plegable.
ROGELIO:Lo siento, querida. (Entra al cobertizo.)
MARÍA:(A Leonardo.) ¿Entonces piensas que soy hermosa?
LEONARDO:(Se inclina hacia ella, susurrando.) Muy hermosa.
MARÍA:¿Y qué más piensas de mí?
LEONARDO:Creo que eres bastante apasionante. ¿Y qué piensas de mí?
MARÍA:Un poco arrogante.
ROGELIO:(Desde el cobertizo.) ¿Dónde está exactamente esa silla plegable?
LEONARDO:Mi ex y yo nos queríamos mucho, pero eso no fue suficiente. No teníamos mucho en común, no nos entendíamos bien. Mi madre murió cuando era pequeño. No pude compartir ese tipo de dolor con ella.
MARÍA:
