Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
¿Qué buscas exactamente o esperas encontrar en un libro? Es una pregunta difícil. Imagino que buscas lo mismo que yo o quizás no. En este caso hablaremos de la salud mental. Hoy en día no es ninguna novedad, pero, ¿Quién está ahí cuando ni siquiera tú mismo/a estás? Interactuaremos para cicatrizar, sonreiremos para superar y lloraremos para sanar. Este libro te habla de la familia, el amor, el desamor, la ansiedad, la depresión, la traición, la soledad. Y… simplemente va a ser necesario leerme para que nuestra cicatriz saturada y no suturada empiece a sanar. Estas páginas te abrazarán y comprenderán aquello que tanto te cuesta sacar por miedo a perder por decir la verdad.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 64
Veröffentlichungsjahr: 2024
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
© Derechos de edición reservados.
Letrame Editorial.
www.Letrame.com
© Anthony Ibáñez
Diseño de edición: Letrame Editorial.
Maquetación: Juan Muñoz
Diseño de cubierta: Rubén García
Ilustraciones: @Victordobladoart
Supervisión de corrección: Celia Jiménez
ISBN: 978-84-1068-945-9
Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.
«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».
PRESENTACIÓN
¡Hola! Mi nombre es Anthony, más conocido como Niñato o @ninyat0 en las redes sociales. No sé si me conoces…, pero si eres nuevo o nueva te doy la bienvenida.
En este cuarto libro que he escrito vas a encontrar una vez más una parte muy rota de mí, pero también una muy fuerte.
Quiero interactuar contigo. Así que durante esta aventura te iré pidiendo cosas. No me gusta pedir…, pero esta vez me voy a permitir el lujo de hacerlo. Lo irás entendiendo, ya que lo que te voy a ir pidiendo me lo agradecerás.
En unos minutitos empezaremos con la poesía, pero antes quiero ponerte en contexto.
Me gustaría que a pesar de estar en una sociedad muy avanzada con un móvil en la mano todo el rato, que lo dejases de lado. Que te pongas música relajante o que simplemente disfrutes.
Sí…, ya estoy pidiendo cosas. Me abruma que hayamos perdido el romanticismo y la magia de disfrutar de las pequeñas cosas de verdad sin retratarlas para que el mundo entero vea lo «felices que somos».
¡Hazle una foto a este libro o a la página que más te haya gustado! ¡Adelante! Pero antes, disfrútalo.
Ahora te voy a pedir otra cosa más (sí, va a ser la última). Durante estas próximas horas…te pido que, si tienes que llorar, llora. Si tienes que parar de leer, para de leer.
Lo que te voy a pedir es que te liberes. Que vomites aquí conmigo todas tus cosas buenas y malas. Y sí… Ahora lo entenderás todo.
Esto va a ser una montaña rusa de emociones. Ya te voy avisando… Primero lloraremos, reiremos, volveremos a llorar y sanaremos. ¿Te parece bien?
Por cierto…, durante el libro te hablaré unas veces en femenino y otras en masculino. Para mí TODOS somos iguales, así que vamos a dejar todo este tema de lado que imagino que ya te cansará un poco.
¡Una vez hayas terminado de leerme, me encantaría que empezásemos de 0! Esto significa que hay veces que uno mismo o una misma tiene que decirse ¡HASTA AQUÍ!
De hecho, mi abuelo decía que aquel que lo único que intenta es buscar la felicidad es imposible que la encuentre, ya que muchas veces no buscas la felicidad, sino a ti mismo o a ti misma.
¡Dicho esto… empecemos!
UNA PREGUNTA…
¿Crees que en algo muy malo hay algo bueno?
Es imposible que haya algo bueno de la ansiedad, depresión, el contacto 0 con una persona…
Durante estos años, reprimí tanto mis emociones que a veces sonrío lágrimas y otras lloro decepciones.
Tú y yo vamos a intentar ver el lado malo de algo bueno y el lado bueno de algo malo.
A veces, un ver, oír y hablar (sí, hablar…) hacen más que un me callo y vuelvo a empezar.
Esto no va a ser un libro de autoayuda. Tampoco va a ser un pozo que haga que caigas en tus propias dudas.
Digamos que aquí vamos a intentar suturar la herida para que no sature y así encontrar una salida.
Después de tres libros me he dado cuenta de que no podemos cambiar algo que no está en nuestras manos.
Quedará en vano si intentamos abrir los ojos al ser humano.
Sí… Yo también he pensado muchas veces que nadie me entiende.
Esto no va a tener una estructura, un comienzo y un final.
Va a ser un día a día normal sin saber qué va a pasar.
Probablemente acabes llorando, sonriendo e incluso dejando todo de lado para ir a darle un abrazo a esa persona que tienes al lado.
No quiero sacar nada de ti. Simplemente quiero que te relajes, que leas esto, que desconectes, que disfrutes, que si tienes que llorar aquí, que llores… Detrás de esta página estoy yo para limpiarte esos mocos y que nadie te señale.
Muchas veces buscamos ese 112, ese 911 que esté ahí cuando no está nadie.
Y sí… A veces parece que todo es efímero.
Pero tal y como he dicho esta vez, quiero ver el lado bueno de algo malo sin llegar a romantizar lo que está bien claro.
Lo negro es negro y lo blanco es blanco.
A veces existirán esos grises… Pero esos «grises» que llamamos, para mí es una incógnita o interrogante. No define la verdad ni la mentira… Solo una duda de lo que sucede en la vida.
Habrá cosas relativas, habrá que escuchar la otra parte para ver si de verdad la persona no respiraba cuando decían que ya no estaba viva.
Vivimos en una era donde todo se critica, todo se duda, todo el mundo se ofende por todo.
Coge con pinzas lo que digas, que hasta lo que no hables se usará en tu contra.
Mi intención esta vez es que me ayudes a descubrir qué pasaría si viéramos el lado bueno de la herida.
Ni se puede respirar sin tomar aire. Ni estornudar con los ojos abiertos, y mucho menos decir la letra «P» con la boca cerrada.
No, no hace falta que lo intentes, que ya te estoy viendo.
Pero… ¿se puede sanar un corazón roto?
¿Podemos avanzar poco a poco?
Mejor dicho… ¿Te acuerdas cuando te comías el coco por esa persona que ahora si te cruzas por la calle te importa bien poco?
Creo que no me equivoco cuando digo que es posible intentarlo, aunque me digan que estoy loco.
¡Vamos a intentarlo!
ÉCHAME UNA MANO
Para eso estoy… Soy tu guía y te voy a indicar a qué página ir en el caso de que necesites acudir, retratar, leer de nuevo, reír, llorar…
Si te han roto el corazón, ve a la página 43 para animar un poquito a la razón.
Si la ansiedad te está sobrepasando, tu página es 79
Si la depresión te ha encerrado en una prisión, deberías ir a la página 103
Espera… No leas más.
No vayas al siguiente capítulo aún, por favor.
Ve a la página 121, es urgente. No tardes y vuelve rápido.
¿Hola?
¿Has vuelto ya?
Me alegra tenerte aquí de nuevo.
¿Seguimos?
Porque tengo que preguntarte algo.
¿POR DÓNDE EMPIEZO?
¿A dónde va uno cuando le rompen el corazón?
He perdido la noción…
Querida mamá, ojalá nunca te llegues a enterar… de todo lo que te he llorado cada noche al volverte a recordar en cada bar.
La vida te enseña a madurar a base de tener que añorar. A quien no te quiso cuando te tuvo al lado y te perdió por no saberte valorar.
Llorar y llorar… 12 meses del año sin parar.
Por esas mascotas que dejan huella en el sofá y marcas en el corazón.
Vacaciones con ansiedad, trabajar con depresión. Amistades que se convierten en desconocidos y abuelos que se van sin decir adiós.
Cada año es subir otro peldaño al celebrarlo con mucho daño y brindar a buenas con quien no estuvo en tus peores penas.
Navidades tristes recordando a quien ya no está, mientras otros lloran por no recibir lo que tanto han esperado.
Los regalos no los encuentras bajo el árbol... Los tienes a tu lado y aún no te has enterado.
¿Por dónde empiezo? Si aún no he empezado y ya tengo el corazón encharcado en llantos…
Como muchos tantos que no lo dicen, pero lo lloran por las noches en sus cuartos.
