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Los primeros meses de vida de tu bebé son los más importantes para su desarrollo. ¿Qué tan preparado estás para guiar a tu bebé a través de esta etapa?
Tanto los padres primerizos como los veteranos están de acuerdo en que los primeros meses y años pueden ser de las etapas más complicadas de enfrentar en el desarrollo de los hijos, ya que desafortunadamente los bebés e infantes no incluyen un manual de operaciones.
Aquí hay algo de lo que puedes esperar aprender con esta guía:
• Cómo alimentar adecuadamente a tu bebé para promover su desarrollo óptimo y su salud durante el primer año.
• Descubre cómo evitar las eternas noches de insomnio entrenando a tu hijo para que tenga buenos hábitos de sueño.
• Aprende cómo evitar errores comunes cometidos por los padres y que pueden terminar dañando el desarrollo del bebé a largo plazo.
• Cómo manejar adecuadamente la ansiedad por separación y hacerla mucho más fácil para ti y para tu bebé.
• Los principales desafíos a los que se enfrentan los padres durante el primer año y cómo superarlos fácilmente.
¿Te gustaría disfrutar de cada etapa del desarrollo de tu hijo sin preocuparte por si estás haciendo o no lo correcto?
Toma en cuenta que no existe tal cosa como "empezar demasiado tarde": incluso los comportamientos y hábitos más difíciles pueden ser corregidos.
Aumenta la confianza en tus habilidades como padre. ¡Empieza por cuidar bien a tu bebé desde el momento en que llegan juntos a casa por primera vez!
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Veröffentlichungsjahr: 2020
Padres Primerizos
El Manual que todo Padre Primerizo Debe Tener antes de que el Bebé Llegue a Casa. Incluye 2 Libros- Bebé Sano y Feliz y El Nuevo Bebé en Casa
Title Page
Padres Primerizos
Introducción
Capítulo 1: La llegada de tu bebé a la casa
Capítulo 2: Los hábitos de tu bebé a la hora de dormir
Capítulo 3: Cómo lidiar con la ansiedad por separación
Capítulo 4: La alimentación apropiada del bebé
Capítulo 5: Los hitos de desarrollo de un bebé
Conclusión
Introducción
Capítulo 1: Los primeros días en casa
Capítulo 2: La respiración en los bebés
Capítulo 3: La alimentación apropiada de un recién nacido
Capítulo 4: Cuestiones de higiene en los recién nacidos
Capítulo 5: El llanto en los recién nacidos
Capítulo 6: Los cinco sentidos de un recién nacido
Capítulo 7: El desarrollo y crecimiento del recién nacido
Conclusión
Bebé Sano y Feliz
Cuidado Completo de tu Bebé Durante las Etapas más Importantes de su Desarrollo
© Copyright 2019 – Richard Frank - Todos los derechos reservados.
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Pocas cosas son tan importantes como la vida de un bebé durante sus primeros meses, pues lo que ocurra durante estos influirá en las primeras etapas de su desarrollo en términos de salud general, estado de ánimo, energía, entre otros. Durante sus primeros meses de vida, los bebés duplican su peso corporal, y el tamaño de su cerebro crecerá en un 30% después del primer año. Solo los bebés son capaces de crecer más de 25 cm en ese mismo tiempo.
Si estás por tener a tu primer hijo, puede que ya te estés preocupando por todo lo que tendrás que hacer para asegurar que el crecimiento y desarrollo de tu bebé marche como debería marchar. Te tengo una buena noticia: la naturaleza se ocupa de gran parte del proceso, y realmente no es necesario que hagas tanto, pues las transiciones entre las etapas de un bebé ocurren por lo general al compás de un reloj.
Sin embargo, te encontrarás con algunos desafíos y al principio te será complicado hacerles frente.
Pero es mucho lo que tienes jugando a tu favor: los patrones de conducta de un bebé están casi programados, y en cierto sentido su sistema nervioso y sus respuestas a estímulos están también programados para reaccionar de forma natural. La manera en la que lloran, sonríen, y te miran comunica lo que están sintiendo en ese momento; por eso es tan importante que aprendamos a entenderlos y a reaccionar de acuerdo con ello. Si dominas estas interpretaciones, la crianza será un proceso mucho más fácil para ambos.
Desde hace ya muchas décadas que la neurociencia está interesada en explicar cómo funcionan y se desarrollan los cerebros de los bebés.
No sorprende que este órgano sea extremadamente plástico a esa edad, pero sigue siendo una incógnita la forma en que funcionan, pues están “diseñados” para reaccionar de ciertas maneras.
Durante su primer año de vida pasan por un continuo proceso de reprogramación, por ejemplo, al enseñarles sus primeras palabras o al aprender nuevas habilidades motoras, porque estás ayudando a moldear sus vías neurales y a que aprendan a responder rápidamente a nuevos estímulos. En síntesis, tu éxito como padre durante los primeros meses de vida de tu bebé dependerá de cómo les ayudes a reconstruir esas vías neurales.
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Si tienes miedo de no estar listo para esta gran hazaña, sobre todo si eres un padre o madre primerizo, ten en cuenta que así como los bebés están programados para reaccionar de cierto modo, tus instintos paternales también lo están. Cuanto mejor te informes sobre lo que te espera en este proceso, más rápidamente podrás reaccionar con agilidad y certeza.
Sin importar si es tu primer hijo o si ya estás por criar al quinto, espero que los consejos incluidos en esta guía faciliten un poco el proceso tanto para ti como para el nuevo miembro de tu familia.
Seguramente ya has escuchado que todo lo que hace un bebé durante el día es comer, llorar, defecar y dormir. Si estás por tratar con tu primer hijo, tal vez pienses que esta rutina no suena muy complicada, pero te aseguro que al menos en un par de ocasiones estarás al borde de la locura. Por eso es que ser consciente de lo que puedes esperar de tu bebé durante los primeros días que pasen juntos en casa puede hacer que los días sean más agradables y mucho menos agobiantes para ambos.
Algunos de los siguientes consejos estarán más enfocados en las experiencias de las madres; aún así, se recomienda que los padres también los lean porque podrían aprender algo de ellos y es necesario que estén en sintonía con lo que la madre de su bebé está experimentando.
Cómo alimentar a un bebé recién nacido
Como los estómagos de los recién nacidos son extremadamente pequeños, estos tienden a comer entre una y tres onzas. Lo normal es que la mayoría de las madres tengan que alimentar a sus bebés ya sea amamantando o con biberón cada 2 o 3 horas, pero hay bebés que pueden sentir hambre con mucha más frecuencia.
Si bien lo común es que los bebés comuniquen su hambre con gritos fuertes, habrá algunos que den señales más sutiles, tales como chuparse los dedos, chasquear los labios, o voltear la cabeza insistentemente hacia el pecho de su madre o biberón.
Los recién nacidos suelen perder alrededor del 7% de su peso corporal durante los primeros días.
Si bien esta pérdida es normal, se recomienda que los alimentes cada dos horas aproximadamente para que recuperen su peso al nacer.
Los bebés recién nacidos están programados para dormir mucho, así que puede que tengas que despertarlo para alimentarlo a sus horas. Trata de estimularlo un poco para que se mantenga despierto mientras está comiendo. Si es difícil que se mantenga despierto, intenta hablar con él, vístelo solamente con sus pañales e intenta acariciarle el pecho, la espalda o la cabeza. La meta es ayudar a tu bebé a recuperar su peso al nacer para cuando llegue el chequeo médico de las 2 semanas de vida.
Hipo, eructos y regurgitación en los bebés
Hay bebés que necesitan de tu ayuda para poder eructar, mientras que otros lo hacen solos.
Una señal que indica que debes ayudar a tu bebé es si parece estar incómodo durante o después de alimentarlo.
Ayuda a tu hijo a eructar cada vez que cambies de seno, o luego de alimentarlo con 2º 3 onzas, o cada o 10 o 15 minutos, o simplemente cada que tu bebé haya terminado de comer. Seguramente encontrarás un método que funcione para el bebé después de pasar un par de días alimentándolo.
Evita golpear su espalda repetidamente, como si fuera un tambor. Un movimiento circular suave o golpecitos suaves suelen ser suficientes.
También hay muchas posiciones que puedes probar para provocar el eructo, por ejemplo, sostenerlo con la cabeza apoyada en tu hombro, sentándolo erguido en tu regazo utilizando los dedos de una mano para sostener el pecho y el área de su barbilla, o recostarlo boca abajo en tu regazo.
No tienes por qué alarmarte si tu bebé tiene hipo o si ves que escupe un poco. El hipo es normal en los recién nacidos y no les causa mayores molestias. También es típico que escupan o regurgiten un poco después y durante su sesión de alimentación, pero solamente en pequeñas cantidades.
Sin embargo, si tu bebé regurgita en cantidades que consideras excesivas, o si al acto le siguen el llanto o el arqueo de espalda, entonces podría ser reflujo.
Este también es bastante normal y mejora gradualmente una vez que tu bebé tiene un mejor control de la cabeza. Aún así, habrá casos en los que se recomienda que consultes con un médico, pues podría ser señal de un padecimiento llamado reflujo gastroesofágico que por lo general sí requiere tratamiento. Sin importar la causa, lo mejor es que tengas cerca algunos pañuelos limpios cuando alimentes a tu bebé, en caso de que regurgite mucho.
Excremento y orina del bebé
Un bebé que es amamantado moja por lo menos cuatro veces su pañal en el transcurso del día. Si se le está alimentando con fórmula, podría orinar por lo menos diez veces en ese mismo tiempo.
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A menudo, los padres se cuestionan cuál es el número “sano” de evacuaciones intestinales, pero ten en cuenta que este rango es en realidad bastante amplio y varía. Quienes son amamantados suelen defecar con más frecuencia que los bebés alimentados con fórmula, pues estas tardan más en ser digeridas. En el caso de los primeros, la frecuencia varía, así que no te angusties si ves que el bebé solo evacúa una vez cada tres días, o incluso cada que lo alimentas. Los bebés alimentados con leche de fórmula suelen defecar dos veces al día, pero esto también varía a una vez cada dos días o varias veces en uno solo. Es de suma importancia que observes detalladamente los tiempos de orinar y defecar de tu bebé recién nacido, pues el médico te hará preguntas al respecto cuando llegue el primer chequeo.
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Las primeras evacuaciones intestinales suelen ocurrir durante el primer día después del nacimiento o incluso un poco después, y se les conoce como meconio. Estas primeras heces son de consistencia negra, parecida al alquitrán. Las siguientes evacuaciones lucirán más como el excremento de los adultos, así que podrían ser heces verdes, amarillas, o marrón claro si tu bebé está amamantando. Si lo alimentas con fórmula, sus heces podrían ser más pastosas y con variaciones en el color. Si notas que las heces del bebé tienen un moco blanco, manchas rojas o vetas, consulta inmediatamente con tu médico porque esto podría estar indicando un problema. No olvides que el rojo es señal de flujo sanguíneo en las heces.
Recuerda también que la consistencia normal de las heces varía entre suave y acuosa, y los bebés que están siendo amamantados suelen presentar heces más flojas.
Podrías confundir esto con diarrea, pero lo importante es estar atento a cualquier cambio en las heces normales de tu recién nacido. Esto podría ser confuso cuando tu bebé está desarrollando apenas un patrón, pero procura no descuidarlo.
Si aún así te sientes confundido, no olvides que cuando se trata de llorar, dormir, comer y defecar, el rango de lo normal es bastante amplio y a lo que debes estar atento es a los cambios súbitos. Ahí es cuando se recomienda que hables con el pediatra o médico de tu bebé.
Llanto
No hay manera de evadirlo: tu recién nacido pasará mucho tiempo llorando. Sin embargo, la dureza, duración y frecuencia del llanto variará con el tiempo.
