PALABRAS DEL CIELO - Meishu Sama - E-Book

PALABRAS DEL CIELO E-Book

Meishu Sama

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Beschreibung

Meishu Sama siempre divulgó las Enseñanzas que le fueron reveladas por Dios a través de publicaciones en diarios y revistas de la Iglesia, así como por medio de charlas dadas para mamehito y ministros. En esas ocasiones abordaba variados asuntos que abarcaban no sólo el campo religioso, moral o filosófico, sino también la ciencia, especialmente la medicina, política, educación, arte, historia, agricultura, además de otros temas diversos, tales como orden social, sabiduría, Mundo Espiritual, bien y mal, en fin, cualquier suceso que, directa o indirectamente, interfiriese en el comportamiento humano.

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Veröffentlichungsjahr: 2025

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MEISHU SAMA

PALABRAS DEL CIELO

I. INICIACIÓN

Traducción de Japonês a Português
Minoru Nakahashi

Lux Oriens

Meishu Sama

Palabras del Cielo

Volumen I- Iniciación

Traducción de Japonês a Português:

Minoru Nakahashi

Traducción de Português a Español:

Equipo de traductores y redactores del Templo Luz do Oriente

Templo Luz do Oriente

www.temploluzdooriente.org.br

Aulas do Reverendo Minoru Nakahashi:

www.youtube.com/user/temploluzdooriente1

As publicações poderão ser adquiridas pela internet através da nossa Loja Virtual.

Acesse o nosso site:

www.temploluzdooriente.org.br/loja

Templo Luz do Oriente

www.temploluzdooriente.org.br

Youtube Templo Luz do Oriente (português)

www.youtube.com/user/temploluzdooriente1

Youtube Enseñanzas de Meishu Sama (espanhol)

www.youtube.com/@ensenanzasdemeishusama

Lux Oriens

Rua Zequinha de Abreu, 27 - Perdizes

São Paulo - SP - CEP 01250-050 - Brasil

Fone: (55 11) 3675-6947

e-mail: [email protected] 

www.temploluzdooriente.org.br/loja 

Dios y Meishu Sama!

Exultantes de alegría y sinceramente agradecidos por la fuerza y protección

constantes, pilares permanentes en la elaboración de esta obra,

decimos a ustedes, desde el fondo de nuestros corazones,gracias!

Rogamos también que elPalabras del Cielo

traiga a la humanidad la Buena Nueva de la Era del Día.

Prólogo

Meishu Sama siempre divulgó las Enseñanzas que le fueron reveladas por Dios a través de publicaciones en diarios y revistas de la Iglesia, así como por medio de charlas dadas para mamehito y ministros. En esas ocasiones abordaba variados asuntos que abarcaban no sólo el campo religioso, moral o filosófico, sino también la ciencia, especialmente la medicina, política, educación, arte, historia, agricultura, además de otros temas diversos, tales como orden social, sabiduría, Mundo Espiritual, bien y mal, en fin, cualquier suceso que, directa o indirectamente, interfiriese en el comportamiento humano.

En general, los artículos e incluso el contenido de las charlas, analizaban, de una sola vez, las más diversas cuestiones, todas ellas consideradas desde un punto de vista totalmente innovador, basándose tanto en la revelación divina, como en experiencias vividas e investigaciones realizadas por Meishu Sama, cuya finalidad era formar al hombre para vivir en la Nueva Civilización, que se iniciaría en el presente siglo XXI.

Por otra parte, todos los principios contenidos en las Enseñanzas fueron explicados gradualmente, de acuerdo con las necesidades del momento. Así, muchos de ellos constituyen respuestas a preguntas formuladas por los estudiosos o seguidores de la Mesiánica. He ahí el otro motivo por el que, en una misma charla o en los artículos para periódicos y revistas, se trataran cuestiones diversas sin la centralización específica de un tema único.

Mientras tanto, siempre fue bastante evidente la necesidad de organizar las Enseñanzas de acuerdo con los temas, a fin de clarificarlas, especialmente para los occidentales y también para todas las personas interesadas en estudiarlas. De este modo, se facilita visualizar, en su totalidad, preciosísimas lecciones de inestimable valor.

Por otra parte, desde 1955[1] hasta hoy, nada concreto se había hecho en el sentido de ordenar sistemáticamente las Enseñanzas, separándolas de acuerdo con los diversos asuntos tratados por el Maestro.

Sintiendo, entonces, la urgencia de iniciar un trabajo más específico en el intento de alcanzar cierto grado de sistematización, nuestro esfuerzo buscó, en la medida de lo posible, alcanzar ese objetivo. En una primera etapa, la tarea consistió en la separación de los textos que, después, fueron reunidos y reestructurados de forma esquemática, haciendo siempre evidentes los puntos básicos considerados indispensables para quien desea trillar el camino de la salvación. Desde ese punto de vista, fue una actividad semejante a construir una casa, en la cual la primera etapa corresponde al establecimiento del cimiento para, enseguida, levantar las columnas, paredes y tejado y, finalmente, la conclusión con los remates y terminaciones, para, más tarde, agregar los últimos retoques de la decoración, hecha con valiosas obras de arte de las más variadas tendencias. En otras palabras, quiero decir que Meishu Sama dejó en las Enseñanzas todo el material para la edificación de la nueva morada de la Humanidad. Nos compete sólo la misión de distribuirlo, colocando cada mensaje, cada precepto, cada orientación en su exacto lugar. De esa manera, los lectores podrán obtener una visión tridimensional, una idea más concreta de la belleza de esta nueva casa planeada por Dios para todos Sus hijos.

Teniendo, entonces, como línea maestra el aspecto constructivo ascendente, tomamos como base, en la elaboración de este libro, el proceso de Iniciación la que significa la primera etapa a traspasar en el camino del perfeccionamiento espiritual. En esta fase inicial, lo que destaca es la necesidad de la purificación, entendida como un recurso irrefutable de limpieza de las máculas del espíritu y de las toxinas presentes en el cuerpo físico.

Una vez vencida la fase de la Iniciación, el practicante, un poco más libre de impurezas, tiene condiciones de discernimiento y va, así, adquiriendo la verdadera sabiduría en un proceso continuo de perfeccionamiento espiritual. De ahí que, para alcanzar ese objetivo, el segundo volumen de esta obra contiene exclusivamente Enseñanzas referentes a la Sabiduría. A través de ellas, el lector podrá orientarse en la búsqueda de su propio desarrollo espiritual. Así, paso a paso, conseguirá escalar puntos cada vez más altos, hasta alcanzar la Comunión Perfecta con Dios.

Entonces, el contenido del tercer volumen, está constituido por Escritos Sagrados que tienen como objetivo mostrar el Poder de la Luz, a través de la cual cada uno de nosotros, siguiendo el ejemplo de Meishu Sama, podrá alcanzar el grado de Kenshinjitsu.

Fue también, considerando todas las ideas hasta aquí expuestas, que dividimos el presente libro –Palabras del Cielo- en tres volúmenes, a saber, I.- Iniciación, II.- Sabiduría y III.- Reino Divino, simbolizando, en su conjunto, la nueva habitación para la Humanidad entera, donde cada uno podrá cultivar la Belleza, practicar la Virtud y vivenciar plenamente la Verdad Absoluta.

Minoru Nakahashi

Introducción

La idea de iniciar está relacionada con la tarea de preparar, de escoger, de limpieza. Así, tomando como ejemplo la construcción de una casa, una de las primeras medidas a considerar dice relación con la determinación de un lugar, la adquisición del terreno. Luego, la preocupación se orienta a la limpieza y preparación del ambiente con la eliminación de las aristas y de otros elementos que puedan impedir una construcción armoniosa.

Enseguida, en un proceso continuo, se establecen los cimientos, los tipos de materiales empleados, la forma arquitectónica de la casa y todos los demás recursos indispensables.

En síntesis, el inicio de una edificación está íntimamente relacionado con un trabajo que busca determinar cuáles son los elementos útiles y, al mismo tiempo, eliminar lo innecesario o todo lo que pueda entorpecer el buen curso de la obra.

Un proceso semejante al de una construcción se produce en quien busca un encuentro más íntimo con Dios. He ahí por qué el primer volumen del Palabras del Cielo contiene las condiciones básicas para iniciar el camino de la elevación espiritual. Por medio de ellas, todos podrán, sin embargo, establecer sus prioridades.

Es también deseo del traductor que el mayor número posible de lectores pueda usufructuar de las bendiciones divinas, objetivo primordial de este trabajo hecho con el sentimiento sincero de aquel amor verdadero en cuya etapa final reside exclusivamente el bien de la Humanidad y la gloria de Dios.

Minoru Nakahashi

MAKOTO

Amor, sinceridad,

Honestidad,

Fidelidad, constancia …

Makoto

Llave preciosa!!

Resuelve todos los problemas del mundo.

Es la base para la formación del verdadero país,

Así como de cada ser humano.

Sublime guía!!

Cuando ausente,

Trae el empobrecimiento de las ideologías políticas,

La escasez de bienes materiales,

La decadencia moral

Y todos los demás odiosos conflictos

Y funestos asuntos que envuelven a las criaturas.

Poderosa fuerza!!

Destruye el desorden.

Religión, Ciencia y Arte

Si no la tuvieren como centro,

Tórnanse míseros cadáveres.

Ah! Makoto! Makoto!

Solamente en esta esencia,

Oh! Humanidad,

Encontrarás la solución

De tus destructores infortunios.

Meishu Sama

I

NOCIONES PRELIMINARES

1. Para entender el concepto de iniciación

1.1 Sea un hombre nuevo

Los hombres deben buscar evolucionar siempre, especialmente aquellos que profesan una fe.

En general, sin embargo, cuando alguien habla de religión, es considerado fuera de época. Innegablemente el comportamiento normal de la mayoría de los adeptos de las religiones existentes es el de personas anticuadas.

Los seguidores de la Mesiánica, con todo, necesitan adoptar una actitud opuesta. Conviene que todos observen, en especial, la Gran Naturaleza, donde todo evoluciona incesantemente en un ininterrumpido proceso de renovación. Vean como, cada año, aumenta la población y el aprovechamiento de las tierras, como progresan los medios de transporte, los procesos de construcción y los recursos tecnológicos. Las plantas y los árboles crecen en dirección al Cielo, nunca hacia abajo. Así también el hombre debe seguir e imitar la evolución de todos los elementos de la Gran Naturaleza.

Siguiendo el mismo principio, me esfuerzo para que mi perfeccionamiento sea, cada mes, cada año, mayor y más profundo.

Aquél que se preocupa sólo de mejorar los aspectos materiales de la vida, tales como posición social, logros, profesión, fluctúa sin crear bases firmes. Es necesario, por todos los medios, elevar el alma y perfeccionar el espíritu. Quien tuviere ese cuidado, construirá, paso a paso, un nuevo “yo”.

No es necesario apresurarse. De a poco, con el transcurso de los años, todos ustedes podrán transformarse en personas magníficas. Basta la mera intención de poner en práctica las Enseñanzas para que ya sean consideradas almas superiores. De ese modo, disfrutarán, con certeza, de la confianza de todos, tendrán éxito y serán felices.

Tal vez los jóvenes crean que estoy hablando banalidades, o predicando una moral anticuada. Muy por el contrario. Quien sigue lo que Yo enseño se transforma en un Hombre Nuevo. Anticuados son aquellos que no presentan, durante toda la vida, la menor evolución, manteniendo siempre idéntico modo de pensar y de hablar sobre los mismos asuntos. Sosteniendo solamente conversaciones mundanas, nada interesantes, sin ninguna preocupación religiosa, filosófica o artística, no progresan, permanecen estáticos.

Aunque la mayoría de las personas se comporten de esa manera, no tengo intención alguna de censurarlas. Sólo estoy llamando la atención hacia una realidad irrefutable.

Actitudes semejantes, con todo, no son muy loables, especialmente para los seguidores de la Mesiánica que, en este período de transición, busca salvar a toda la humanidad, despertándola a los errores de la cultura actual. Nuestro objetivo es perfeccionar al ser humano para construir un mundo pleno de felicidad. Por lo tanto, cuando digo que todos necesitan transformarse en personas de la cultura del siglo XXI, estoy refiriéndome a la formación de ese nuevo hombre.

1.2 Nobleza en las actitudes

Para alcanzar un nivel superior de perfeccionamiento espiritual, son necesarias algunas prácticas, entre las cuales se incluye la nobleza en las actitudes.

Como es notorio, la mayoría de las personas vive constantemente empeñada en ganar dinero, pensando en una manera de actuar en que todo le salga bien en la vida, de acuerdo con sus propios deseos. Tal actitud corresponde sólo a valorización de intereses personales, sin una dirección orientada hacia ideales más elevados. En verdad, quien actúa así o cultiva esa forma de pensar, está todavía espiritualmente ubicado en un plano bastante inferior.

Entonces, los filósofos o los pensadores, en general, aunque sean semejantes a los demás seres humanos, ya poseen un estado superior de conciencia. Es decir, su alma se encuentra en una posición más elevada dentro de aquellas ciento ochenta gradas[2] diferentes de las cuales he hablado muchas veces. De esa forma, cuanto más alto fuere el nivel espiritual alcanzado por alguien, tanto más noble se hace su trabajo.

1.3 Línea divisoria

Existe una línea que divide al medio a las ciento ochenta gradas del Mundo Espiritual. Entonces, para alcanzar un nivel más alto, es preciso traspasarla, a fin de pertenecer al área divina; un estadio abajo de ese marco divisorio corresponde al dominio animal, por lo tanto, el espíritu que se encuentra en ese nivel no logra actuar con nobleza, porque no tiene muy clara la conciencia de Dios. Aun tratándose de una persona ilustre, si fuere ateo, jamás conseguirá alcanzar el área divina; puede hasta aproximarse a la línea divisoria, pero no la traspasará.

2. Objetivo del Proceso de Iniciación

2.1 Entender la finalidad de la fe

La finalidad de la fe es desarrollar hombres perfectos. Pero como en este mundo no puede exigirse perfección absoluta, la manera correcta de proceder es buscar gradualmente el perfeccionamiento en un esfuerzo continuo por alcanzar, paso a paso, un nivel de mayor elevación. Cuanto más profunda es la fe, más simple y natural deberá ser la conducta de la persona. Quien ya llegó a ese estadio de vida, habla y actúa con sentido común, ejerciendo una influencia muy benéfica sobre todo el ambiente a su alrededor y jamás deja que los otros perciban cuál es el credo al que pertenece. Modesto, bondadoso, afable, se preocupa exclusivamente del desarrollo espiritual y del bienestar de la humanidad. Es comparable con la suave brisa de la primavera.

2.2 Arrepentirse

Para que la vida humana se transforme en auténtica, es preciso que las personas, por sí mismas, despierten y reconozcan, desde el fondo del corazón, sus fallas y se arrepientan de haberlas cometido.

2.3 Buscar el perfeccionamiento

Puede afirmarse que la misión primera del ser humano es buscar el perfeccionamiento espiritual, a través de sucesivas muertes y vidas, hasta alcanzar la meta ideal. Entonces, en ese contexto, el bien y el mal, la guerra y la paz, la destrucción y la creación, forman parte de un proceso evolutivo permanente y constituyen el curso natural de la historia y del desarrollo cultural de la humanidad.

Como actualmente estamos viviendo la transición de la Noche al Día, existe, en el mundo entero, la preocupación de alcanzar un nivel altamente civilizado para que la barbarie sea eliminada. Puedo afirmar, por eso, que el surgimiento de nuestra medicina pionera, el Johrei, constituye el prenuncio de la concretización de ese objetivo, pues es el único método capaz de acabar con guerras, enfermedades y pobreza.

2.4 Cambiar de vida

Quien conoce a Dios y tiene certeza absoluta de Su existencia, ya se encuentra por encima de la línea divisoria, por consiguiente, vive en el área divina. Esa diferencia, aunque poquísima, determina un cambio total en la vida.

Entonces, incluso siendo ilustre o teniendo mucho conocimiento, quien se encuentra en el plano por debajo de ese hito divisorio tiene una índole malévola y usa su inteligencia para practicar el mal. Por otro lado, para alguien que ya traspasó la línea, yendo hacia arriba, todo lo que piensa o hace corresponde a acciones verdaderas, propias de seres humanos. Además, no crea máculas para sí mismo, ni causa sufrimiento a los otros. Es bueno y, por eso, raramente yerra. Por el contrario, construye mucha felicidad.

Vivir, por lo tanto, buscando siempre un nivel elevado de espiritualidad y creyendo con absoluta convicción en esa postura, constituye la base fundamental de la fe. Y el papel de la religión debe ser, antes de todo, el de enseñar al ser humano tan importante verdad.

II

CONDICIONES BÁSICAS PARA INICIAR EL CAMINO DE LA ELEVACIÓN

1. Makoto.

1.1 Para entender el significado

1.1.1 Qué esmakoto?

Es un vocablo japonés que se asocia con las acepciones de amor, sinceridad, fidelidad, honestidad, constancia, devoción, franqueza, pureza y autenticidad.

El término makoto engloba, por lo tanto, un conjunto de virtudes, cuya práctica es extremadamente necesaria para quien desea iniciarse en el camino de la luz.

1.1.2 Actitud correcta

Sería que cada uno se vigile constantemente a sí mismo, tratando de saber si está actuando correcto o errado. Quien así procede posee verdadero makoto. Al contrario, condenar el mal de los otros, llamarles la atención, aunque socialmente parezca correcto, para un miembro no es una actitud digna. Si, de hecho alguien estuviere errado, a Dios le compete juzgar. Aquí reside el gran misterio de la fe. Por lo tanto, todo aquel que actúa contra ese principio está tratando de colocar la voluntad humana por encima del poder divino.

Por otra parte, mientras tanto, existen situaciones que necesitan ser definidas. Entonces, lo que en realidad no es correcto es la tentativa de establecer el bien o el mal de los otros. Desde el momento en que alguien actúa así, yerra.

Por eso, se hace necesario que cada mamehito mantenga una actitud mental de no juzgar, tomando en consideración también las circunstancias que exigen algunas definiciones precisas. Ese tipo de postura corresponde a un nivel espiritual sutil y misterioso, envuelto en transmutaciones interminables. Incluso así, es importante que cada mamehito procure aproximarse un poco a él. De ese modo, estará puliendo su alma. Además, tal manera de actuar corresponde a la práctica de una fe altamente elevada. Es también un principio que nunca se enseñó por ninguna de las religiones existentes. Quien lo practica, con seguridad, jamás cometerá errores y estará siempre en el camino de la verdad.

1.1.3 Práctica demakoto

Pregunta: cómo practicar makoto?

Respuesta de Meishu Sama: Deben colocarse en segundo plano los intereses propios y tratar de hacer lo mejor para los otros. Tal actitud corresponde al deseo sincero de querer el bien del prójimo y de actuar de manera altruista, buscando la mejoría del mundo y de la sociedad.

Makoto es una actitud contraria a la de la mentira. Se refiere a las acciones honestas practicadas con discernimiento y fundamentalmente con sentido común.

Procurar sólo beneficiar al país o a la clase social a que se pertenece parece un acto noble, pero aún es makoto restricto. La grandeza del alma, cimentada en el amor a la humanidad entera, es lo que corresponde, de hecho, al verdadero makoto.

1.2 Para adquirirmakoto

1.2.1 Respetar los compromisos

1.2.1.1 Cumplimiento de las obligaciones

Quien posee makoto respeta y cumple, por encima de todo, sus compromisos. El desempeño correcto de las obligaciones asumidas, aunque no sea considerada como una actitud relevante para la mayoría de las personas, es de suma importancia para el hombre de fe. El incumplimiento de un deber acaba siendo una especie de delito, porque es una manera de engañar a los otros.

Generalmente, lo que más se acostumbra a menospreciar en un compromiso, es el horario. Cuando alguien deja de ser puntual, está, de hecho, causando aburrimiento e irritación a quien espera.

Hay un proverbio antiguo que llama la atención hacia estos sentimientos: “Es bueno ser esperado, desagradable es esperar”. De ahí la importancia de estar atento a las expectativas de los demás. Quien no se preocupa de esos pequeños detalles, no tiene makoto. Aunque posea muchas otras cualidades, poca valía demostrará, si no tuviere sensibilidad y respeto en relación con los horarios asumidos.

Por lo tanto, quien tiene fe en Dios no puede menospreciar el riguroso cumplimiento de las obligaciones. Si no consigue, por encima de todo, poner en práctica este precepto, está reprobado en la fe.

Guarden, pues, esta verdad muy en el fondo del corazón para que nunca la olviden.

1.2.2 Ser honesto

1.2.2.1 Fe verdadera

Innumerables personas en este mundo siguen una religión, pero los creyentes auténticos son raros. Aunque alguien se considere una persona religiosa, no lo será de hecho, si sus ideas no fueran objetivamente comprobadas por los demás.

De qué modo entonces se adquiere la verdadera fe? En primer lugar es necesario tener credibilidad, esto es, transformarse en una persona de la más absoluta confianza, demostrada por la ausencia total de falsedad, tanto en los actos como en las palabras.

Y qué es preciso hacer para llegar a ese nivel? Por encima de todo, no mentir y, después, colocar en primer lugar los intereses del prójimo, relegando a un plano secundario las necesidades personales.

Actuando así, esto es, procurando el bien de los otros, todos van a percibir la lealtad de las intenciones, así como también constatarán la existencia de un sentimiento de amistad desinteresada en aquellos que profesan una religión. Sentirán también una agradable sensación de bienestar cada vez que entren en contacto con personas de verdadera fe y desearán compartir con ellas. Cuando un religioso actúa de esa manera, se transforma en una persona estimada y respetada por todos.

Querer, por lo tanto, la compañía de alguien que inspire confianza es una actitud perfectamente comprensible, pues hasta nosotros mismos, si encontráramos personas así, nos gustaría profundizar una relación con ellas, haciéndonos amigos inseparables.

Quiero agregar todavía que esa buena impresión no debe ser sólo momentánea. Como siempre digo, el hombre necesita ser como el arroz: al principio parece sin gusto, pero en la medida en que se mastica, el sabor se manifiesta y aumenta gradualmente. Es por eso también que constituye uno de los platos indispensables en la alimentación diaria de todos nosotros.

1.2.2.2 Honestidad

En el mundo actual la mayoría de las personas hacen costumbre de actuar, intencionalmente, al revés. Dicen mentiras que no tardan en ser descubiertas. Actúan de manera de perder la confianza de los semejantes, pues quien miente una vez, aun conservando otros valores, pierde la credibilidad, que es realmente un gran tesoro. He ahí la razón por la cual muchos no logran mejorar su suerte, a pesar de trabajar arduamente. Por otra parte, aquellos que fueren confiables jamás pasarán dificultades, porque todos generosamente les socorrerán en los momentos difíciles. Mentir, por lo tanto, es una gran tontería.

Hasta el momento me he referido al mérito del crédito desde el punto de vista material. El bien más precioso, con todo, es conquistar la credibilidad de Dios. Para esas personas, todo transcurrirá maravillosamente bien y la vida les será plena de éxito y alegría.

1.2.3 Amar al prójimo

1.2.3.1 Censuras

A veces alguien me pregunta si cabe o no censurar. De hecho, sólo el Creador tiene autoridad para juzgar a los hombres. Así, si alguien condena al prójimo, está queriendo colocarse en la posición de Dios. Además, la censura nunca produce buenos resultados, provoca siempre un efecto contrario. Por esa razón, mi manera correcta de actuar es la siguiente: cuando alguna persona comete errores, hago cuenta que no veo. Espero el momento en que ella, al sufrir las consecuencias de sus actitudes, percibe que no estaba actuando de modo correcto. En ese momento, despertará y, con seguridad, se arrepentirá desde el fondo del corazón. Por lo tanto, censurarla antes de que haya adquirido conciencia de sus actos, sería como tratar de detener una roca que viene rodando desde lo alto de la montaña. Si alguien se dispusiese a tal hazaña, con certeza se golpeará. Por eso, lo mejor es esperar a que la persona caiga, para entonces erguirla con tranquilidad.

No obstante, conviene alertar frecuentemente a todos sobre la manera correcta de actuar, a fin de evitar muchos infortunios. Y también para que cada uno esté en condiciones de recordar, en el momento de las adversidades, todas las recomendaciones anteriormente recibidas.

Mediten y pongan en práctica estas verdades y nunca tiendan a detener a la roca que está rodando montaña abajo. Actúen con bastante discernimiento.

1.2.3.2 Juzgamientos

Ya hablé sobre este asunto algunas veces. Percibo, con todo, que los miembros aún cometen ese error, incluso inconscientemente, razón por la que vuelvo a abordarlo.

Hay personas que tienen por costumbre comentar la maldad de los otros. Y, en casos extremos, llegan incluso a decir que es necesario tener cuidado con ciertas personas porque ellas están endemoniadas. La verdad, es que ocurre todo lo contrario. Está poseído quien hace un comentario como ese, pues ningún ser humano tiene el permiso de establecer para los otros cual sea el comportamiento cierto o errado, el bien o el mal. Tal procedimiento compete exclusivamente a Dios.

Entonces, quien juzga a los semejantes está profanando el área divina y, por eso, no sería equivocado encararlo como un demonio contra el cual conviene estar en guardia.

Cuál sería la causa de la existencia de individuos que viven censurando al prójimo?

Evidentemente la falta de fe en Dios lleva a algunas personas a juzgar como erradas a las demás. Otras consideran que ciertas creencias o iglesias siguen una orientación incorrecta y, por eso, necesitan ser reformuladas. Quien así piensa, cree más en la fuerza de los hombres que en el poder divino. No hay falta mayor que esa, ni actitud más presuntuosa. Por lo tanto, no cabe a una persona de fe ese tipo de preocupación. Si hubiere realmente errores, o malos elementos entre los seguidores de un credo, basta colocarlos en las manos de Dios, que el juzgamiento vendrá de lo alto.

Tengan siempre en mente que en la Mesiánica, todo es supervisado por el Supremo Dios. Constantemente, a través de algún acontecimiento particular, los miembros que están actuando equivocadamente reciben advertencias a fin de que puedan despertar a la verdad. En caso que no cambien de actitud, llegan a veces incluso a perder la vida. Y, en otras circunstancias, la tienen profundamente amenazada, como bien saben los mesiánicos más antiguos.

Concluyendo, podemos, de hecho, afirmar que el comportamiento correcto es cada uno juzgarse continuamente a sí mismo, en lugar de dedicarse a censurar a los otros. Quien vive así, tiene verdadera fe y cumple la voluntad de Dios.

1.2.3.3 Sentido común

Sentido común en las palabras y actitudes, es un principio del cual no deben desviarse los hombres de fe. Conviene enfrentar con cautela la creencia expresada por medio de palabras extravagantes o actos ostentosos, hecho, por lo demás, bastante común. Muchas personas, sin embargo, se sienten más inclinadas por ese tipo de postura religiosa, justamente por falta de conocimientos espirituales[3]. Tampoco es recomendable la actitud de las personas que se juzgan superiores a los demás y niegan amor a quien pertenece a otra religión.

Quien tiene verdadera fe, no fomenta la exclusividad ni el separatismo. Al contrario, está consciente de que el objetivo de la religión es salvar a toda la humanidad, no sólo a un pequeño grupo.

Como siempre repito, para tener una vida tranquila y armoniosa, es necesario, primeramente, hacer a los otros felices. El bienestar de cada ser humano reside en las divinas recompensas que recibirá por el amor y la dedicación orientadas al prójimo.

Por lo tanto, la persona que sacrifica al semejante en su propio beneficio, nunca va a encontrar la verdadera felicidad.

1.2.4. Practicar la humildad

1.2.4.1 Los últimos