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Beschreibung

¡Los cupcakes y los muffins son delicias divinas en miniatura, que tanto pueden saber a fruta o frutos secos como llevar licor, chocolate o cremosos rellenos! En este libro de cuidado diseño le presentamos las mejores recetas de cupcakes y muffins, así como pastelillos ideales para servir en fiestas, acompañar un café o llevarse a cualquier parte como tentempié. ¡Déjese hechizar por nuestra amplia gama de coloridas y originales delicias! • Más de 100 recetas, desde las clásicas más apreciadas hasta versiones innovadoras • Magnífica foto y detalladas instrucciones paso a paso en cada receta • Relación calidad-precio inmejorable

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Veröffentlichungsjahr: 2015

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Pastelillos& magdalenas

Las magdalenas y pastelillos con frutas, frutos secos o al licor ofrecen un placer celestial en unos bocados.

En este libro encontrará las mejores recetas de magdalenas y pastelillos para una fiesta, para acompañar el café de la tarde o simplemente para disfrutar entre horas. Descubra las posibilidades que ofrecen estas pequeñas, vistosas e irresistibles delicias de bollería y déjese seducir por ellas.

© Naumann & Göbel Verlagsgesellschaft mbHde VEMAG Verlags- und Medien AktiengesellschaftEmil-Hoffmann-Str. 1, 50996 Colonia, Alemaniawww.vemag-medien.deIntroducción: Maja MartenRecetas de páginas 18-83: Maja MartenRecetas de páginas 86-236: TLC FotostudioFotos de las recetas: TLC FotostudioFotografía de la cubierta: Fotolia - Ruth BlackTraducción: Virtudes Mayayo y Almudena Sasiainpara Equipo de Edición, S. L., BarcelonaRedacción y maquetación: Equipo de Edición, S. L.Producción completa:Naumann & Göbel Verlagsgesellschaft mbHReservados todos los derechosISBN 978-3-8155-8668-6

Pastelillos & magdalenas

Índice

Introducción

Magdalenas

Delicias afrutadas

Pastelillos rellenos

Bocados con licor

Magdalenas festivas

Pastelillos: grandes delicias

Los pastelillos son tan variados como ningún otro producto de repostería. Estos esponjosos dulces tienen su origen en los pastelillos ingleses, indispensables a la hora del té, que los emigrantes del siglo XVII llevaron consigo a América. No obstante, esta tradición gastronómica no encajaba bien con la dura realidad cotidiana de los colonos, que pronto fueron creando variaciones de estos productos más rápidas y sencillas de preparar, con ingredientes más consistentes como harina de maíz, manteca de cerdo y hortalizas, que los convirtieron en tentempiés salados.

Con el paso de los siglos, cada región fue desarrollando sus especialidades según la cultura culinaria autóctona y los ingredientes típicos de la zona: el jarabe de arce en Nueva Inglaterra, los melocotones en Georgia, las naranjas en Florida o la guindilla y la harina de maíz en Nuevo México. Los pastelillos eran dulces caseros, nada sofisticados. Pero eso cambió cuando, en 1880, el panadero británico S. B. Thomas abrió un establecimiento en Nueva York. Él refinó los dulces de los colonos y, con el lema «Thomas, el fino muffin inglés», los empezó a vender en hoteles y restaurantes, donde la alta sociedad acostumbraba a tomar el té.

Esta variante estadounidense de las magdalenas ha ganado popularidad también en Europa. Y las razones son muchas: los pastelillos no solo son muy versátiles, sino que además resultan ideales para cualquier ocasión. Para picar en una fiesta, en el desayuno con el café, en un almuerzo en el campo o en un cumpleaños infantil, los pequeños y manejables pastelitos gustan a todo el mundo. Y por encima de todo, resultan muy sencillos de preparar.

Elaboración y conservación de los pastelillos

La elaboración de los pastelillos es muy simple. Ni siquiera hace falta una batidora. En un cuenco grande, mezcle los ingredientes secos (harina, maicena, frutos secos picados, coco rallado, sal, levadura, bicarbonato sódico u otro fermento similar), y en un bol aparte, el azúcar con los ingredientes frescos (huevos, aceite, grasa, leche, nata, etc.). A continuación, mezcle todo con una cuchara y listo para hornear.

Tenga en cuenta que no debe mezclar en exceso la pasta, así que nunca utilice el robot de cocina. Además, es mejor que la hornee enseguida o en caso contrario los pastelillos le quedarán resecos. Para ello, lo más sencillo es verter la pasta en un molde múltiple para magdalenas. Si no dispone de uno, use tazas refractarias forradas con papel de aluminio.

También puede usar capacillos de papel, dos para cada pastelillo (colocados uno dentro del otro para ganar estabilidad), que también pueden colocarse en un molde múltiple. Esto le evitará tener que engrasarlo y, además, le permitirá extraer los dulces con más facilidad.

Conservación de los pastelillos

Si guarda los pastelillos en un recipiente hermético, se conservarán ligeros y esponjosos de dos a tres días. También se pueden mantener congelados en bolsas de plástico hasta tres meses. Para descongelarlos, déjelos en el horno precalentado a 180 °C de 10 a 15 minutos. Y, si le sobra pasta durante la elaboración, rellene con ella varios capacillos o los huecos de un molde múltiple y congélelos. Después, desmóldelos y guár-delos en el congelador en una bolsa de plástico. El día que lo desee, hornéelos de forma habitual, aunque prolongando 5 minutos el tiempo habitual.

Consejos para adornar los pastelillos

Adornar estos dulces de forma creativa y seductora le resultará tan sencillo como prepararlos. Para ello, pruebe lo siguiente:

• Cobertura: espolvoree los pastelillos con azúcar y canela o con azúcar granizo. Mezcle 50 g de azúcar moreno, 65 g de mantequilla, 70 g de harina y una pizca de canela, y viértalo por encima.

• Glaseado: funda una mezcla para glasear ya preparada, oscura o clara, y bañe con ella los pastelillos. O bien, aromatícelos con un glaseado dulce (125 g de azúcar glas y 2 o 3 cucharadas de agua), jarabe de arce, zumo, miel, canela o cacao. Si lo desea, también puede usar colorantes alimentarios. Mientras aún esté líquido, podrá adornar el glaseado con perlas de azúcar, copos de coco, chocolate rallado o frutos secos picados.

• Pastelillos para fiestas: adórnelos con una rosa de nata montada o de crema de mantequilla. O bien con una decorativa figurita de mazapán.

• Para los niños: bañe los pastelillos en una cobertura de chocolate fundido y, cuando se haya enfriado, dibuje con chocolate blanco o con azúcar fundido una cara o una figura geométrica. Adorne los pastelillos con sombrillitas de cóctel, sombreritos de fiesta o lo que usted imagine.

Magdalenas: los parientes finos

Las magdalenas, dulces que recuerdan a sofisticados pastelitos con una suntuosa cobertura, están cada vez más presentes en las cafeterías tradicionales. Al contrario que los pastelillos (parientes no tan dulces y algo más rústicos), las magdalenas son una especie de minipastelitos de fina masa, coronados con una dulce cobertura de mantequilla o crema de queso fresco.

La masa, que suele contener más huevo y azúcar, se trabaja hasta que está cremosa y muy esponjosa. Y solo tras batir bien la mantequilla o el aceite, el azúcar y los huevos, se añaden los demás ingredientes hasta formar una pasta homogénea.

No obstante, la principal diferencia con los pastelillos es el obligatorio glaseado o cobertura, que se puede aplicar de forma artística con una manga pastelera o repartir en una gruesa capa irregular con un cuchillo de punta roma. Finalmente, la cobertura se adorna al gusto.

Las magdalenas, con su cobertura cremosa y dulce, resultan ideales para disfrutar en la merienda en lugar de los pasteles habituales o para servirse como postre sofisticado. En cambio, en el desayuno o como tentempié son más raros de ver, entre otras razones porque no resultan tan fáciles y rápidos de comer como los pastelillos.

Coberturas y glaseados: la guinda de la magdalena

Las típicas magdalenas estadounidenses (cupcakes) llevan una rica y gruesa cobertura, a menudo teñida con llamativos colorantes. En las recetas de este libro hemos decidido prescindir de ellos y adornar las coberturas solo con purés de fruta, canela o chocolate. Por supuesto, usted podrá recurrir siempre a los colorantes para ocasiones especiales e iluminar así la crema de mantequilla, la cobertura de queso fresco o la masa. Para obtener un color uniforme, es recomendable que utilice colorantes alimentarios líquidos o en pasta.

Para elegir la dosis adecuada, rige el viejo lema de «menos es más». Por tanto, empiece añadiendo una pequeña cantidad de colorante y suba la dosis poco a poco. Por ejemplo, resulta muy decorativa lograr una «pasta de papagayo». Para ello, divida la masa de color claro en cuatro porciones y tiña cada una de un color. Rellene los moldes con cucharadas alternas de cada color y proceda luego como indique la receta. Ya verá cómo sus invitados se sorprenderán de forma grata.

La forma más tradicional de aplicar la cobertura sobre las magdalenas frías es con un cuchillo de punta roma, una paleta de cocina o una manga pastelera con boquilla grande en forma de estrella. Sin embargo, la fantasía no conoce límites: con boquillas especiales para la manga pastelera podrá formar asimismo dibujos o pétalos de rosa, u otras flores que constituirán vistosos acabados. Las magdalenas le quedarán tan bonitas y espectaculares que lamentará comérselas. Si la cobertura empezara a reblandecerse, refrigérela durante unos minutos en la nevera para que adquiera consistencia de nuevo antes de seguir adornándolas.

Tenga en cuenta que según qué tipo de cobertura elija y cómo la reparta sobre las magdalenas, podrá adornarlas además con perlas de azúcar de colores, perlitas de chocolate, frutos secos, crocante, copos de coco, fruta o mazapán. Así que no se preocpe y deje volar su imaginación.

Además, si sabe preparar una crema especial de mantequilla o de limón, o quizás una rica mousse de chocolate, no lo dude. Elija una de las recetas de magdalenas del libro, adórnelas a su gusto con su crema dulce favorita y sírvalas como postre especial.

Conservación y preparación de las magdalenas

Las magdalenas, al igual que los pastelillos, se pueden hornear en moldes múltiples especiales. Los moldes estándar suelen tener 12 huecos, que se engrasan, se enharinan o se cubren con capacillos de papel. Hoy en día se venden moldes con huecos muy pequeños o especialmente hondos, y, además, junto con los capacillos correspondientes. Si no dispone de un molde de estas características, limítese a usar dos capacillos, uno dentro de otro, y hornéelos en una bandeja de horno corriente, o haga moldes con papel de aluminio grueso dándoles la forma de un vaso.

Las magdalenas recién horneadas y sin cobertura se pueden congelar sin problemas. Cuando las vaya a servir, hornéelas de 10 a 15 minutos a unos 180 °C. Si le ha sobrado pasta, congélela en capacillos o en los huecos de un molde múltiple y, una vez solidificada, guárdela en una bolsa de congelados. Cuando lo desee, vuelva a colocar los bloques de pasta congelada en los capacillos correspondientes y hornéelos según la receta, alargando el tiempo de 5 a 10 minutos.

Las magdalenas con cobertura deben guardarse en un recipiente hermético en el frigorífico, donde se conservarán 1 o 2 días. Sáquelas de la nevera unos 30 minutos antes de servirlas para que la cobertura no esté demasiado dura. Asimismo, si le ha sobrado crema de cobertura la podrá conservar unos días en la nevera.

Consejos y trucos para la elaboración de magdalenas

Las magdalenas típicamente americanos suelen estar elaboradas con una fina pasta, relativamente sencilla, pero tienen una rica cobertura, por lo general de queso fresco cremoso o mantequilla con abundante azúcar glas, y otros ingredientes como chocolate, vainilla y puré de fruta fresca. A continuación le ofrecemos un par de prácticos consejos para la elaboración de magdalenas:

• Por lo general, en nuestras recetas están elaboradas con una esencia natural de vainilla. En lugar de ello, también se puede emplear el contenido de una vaina de vainilla. Normalmente, basta con 1/2 vaina de vainilla por receta de magdalenas. Por supuesto, otra posibilidad es sustituir la vainilla por aroma de vainilla, tanto en polvo como líquido, o por azúcar a la vainilla. Sin embargo, este tipo de aditivo no resulta adecuado para la cobertura porque los gránulos son demasiado gruesos para obtener una crema fina.

• En lo posible, utilice para sus magdalenas productos de cultivo biológico y frescos. Cuando vaya a ponerse manos a la obra, procure que estén a temperatura ambiente.

La mantequilla debe estar ablandada para poder batirla bien a la hora de elaborar la pasta o la cobertura. También deberá sacar con anticipación los huevos de la nevera, para que luego la pasta de mantequilla y huevo se mezcle bien y no se corte. De igual forma, el queso fresco y el azúcar glas deben estar a temperatura ambiente para obtener una textura ligera a la hora de batirlos.

• Para obtener el mejor resultado, se recomienda usar productos lácteos enteros, por ejemplo, yogur o leche con un porcentaje de grasa del 3,5%, y queso fresco cremoso. Si desea guardar la línea, use mantequilla baja en calorías o leche descremada para la pasta. Sin embargo, para la cobertura no se recomienda el empleo de queso desnatado o margarina y mantequilla bajas en grasas.

• En nuestras recetas hemos procurado que las diferentes pastas y coberturas sean intercambiables, con lo que las posibilidades se multiplican hasta el infinito. Pruebe la cobertura de canela con las magdalenas de vino tinto, la de coco con las magdalenas de plátano y una gruesa cobertura de chocolate sobre las magdalenas de vainilla. La variedad de sabores no tiene límites. También podrá intercambiar los ingredientes sueltos. Por ejemplo, sustituya las pacanas por nueces, la almendra molida por avellana o el chocolate semiamargo por uno con leche.

En definitiva, le deseamos mucho éxito con las siguientes recetas y que disfrute horneando, adornando y degustando estas delicias.

Magdalenas de arándanos

con nata agria

Tiempo de preparación:unos 20 minutos (más el tiempo de horneado y enfriado)Por unidad, aprox.: 244 kcal/1019 kJ3 g P, 13 g G, 26 g HC

Para 12 unidades

100 g de mantequilla ablandada

150 g de azúcar

3 sobres de azúcar a la vainilla

2 huevos

120 g de harina

1 cucharadita de levadura en polvo

100 ml de leche

200 g de arándanos

200 ml de nata para montar

1 sobre de estabilizante para nata

12 capacillos de papel para magdalenas

1 Precaliente el horno a 175 °C (con la circulación de aire activada, a 150 °C). Coloque los capacillos en un molde múltiple para magdalenas. Bata la mantequilla con el azúcar y 1 sobre del aromatizado a la vainilla hasta obtener una crema espumosa. Incorpore los huevos de uno en uno. Mezcle la harina con la levadura y añada la mezcla a la crema, poco a poco y de forma alterna junto con la leche. Lave los arándanos, séquelos e incorpore a la pasta unos 125 g de ellos removiendo con cuidado.

2 Reparta la pasta entre los capacillos y cueza las magdalenas en el nivel medio del horno 25 minutos. Déjelas enfriar sobre una rejilla.

3 Mientras tanto, monte la nata con el resto del azúcar a la vainilla y el estabilizante. Con una cuchara, reparta la crema sobre las magdalenas ya frías y adórnelas con el resto de los arándanos. Sírvalas enseguida.

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